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Cómo escribir una novela con el método de las 30 escenas

Diciembre 1, 2016 — by Gabriella25

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Cómo escribir una novela con el método de las 30 escenas

Diciembre 1, 2016 — by Gabriella25

Se dice que hay escritores de brújula, libres como el viento, y escritores de mapa, gente aburrida que se sienta a marcar su camino con boli barato y feo (de esos de publicidad que nunca pintan) en vez de responder a la llamada de las musas.

Otro dicho de esos que hacen más mal que bien, sospecho.

Uno de los problemas más comunes que me cuentan escritores (sobre todo escritores noveles) es que han llegado a la mitad de su novela y andan totalmente perdidos y bloqueados. Se debe en parte a que la mitad de la novela es la parte más tediosa y aburrida, pero también es una cuestión técnica. Al principio todos nos creemos escritores de brújula, pero en realidad conozco a muy pocos autores que funcionen así. Los que conozco son extraños genios con mentes prodigiosas y memorias espeluznantes (e incluso esos, con el tiempo, se han dado cuenta de la utilidad de cierta planificación).

escenasY luego está ese tercer tipo: los que buscan fórmulas mágicas de superventa y tienen brújulas así de peculiares.

Hay maneras incontables de planificar una novela y ya hablé de algunas de las más conocidas aquí. Todo el que te hable de su método te dirá que es el único y el mejor, pero si tenemos en cuenta que cada persona es un cúmulo de experiencias, circunstancias y procesos de aprendizaje distintos, tiene sentido que al final lo importante sea encontrar qué método te funciona a ti. Dicho esto, esta mañana me topé con un sistema que me pareció, cuanto menos, curioso. Se trata del método 10-20-30, que también podríamos llamar el método de las capas o el método de las 30 escenas.

Ya sabéis que hay gente que se dedica a analizar las estructuras de los superventas con la esperanza de reproducir su éxito. Christine Frazier, por ejemplo, ha hecho un trabajo alucinante de estudio de las partes que componen ciertas obras de triunfo arrollador. Otra gran profesional en esto de la deconstrucción y construcción de lo literario es C. S. Lakin. Fue en su blog, Live Write Thrive, donde encontré por primera vez el concepto de escribir por capas o niveles.

cómo usar el 10-20-30

Antes de nada, una pequeña aclaración: en los talleres anglosajones es muy común que se hable de scenes, escenas, como unidades narrativas. Piensa en una escena como en el cine: algo que ocurre en un solo lugar, una sola toma con la cámara. Puede coincidir con un capítulo o puede haber varias escenas en un solo capítulo (puede hacerte la vida más fácil, no obstante, realizar una escena por capítulo, si divides en capítulos tus obras).

Lakin propone escribir una novela mediante niveles de escenas. Una vez tengamos claro en nuestra cabeza (y sobre el papel) cuál es la trama principal de nuestra obra (y Lakin tiene todo un sistema para eso también, pero vamos a resumirlo en que además de la trama básica necesitas conocer el sentido de tu novela), te toca crear las diez escenas principales de tu obra. Estas serían las diez escenas que narran la trama principal, con los personajes principales. Esas diez escenas básicas son tu primera capa o nivel.

La segunda capa estaría compuesta de subtramas. Una subtrama es algo menos fundamental para el desarrollo de la historia, pero que está estrechamente vinculada con esta: narra las acciones de los personajes secundarios, que suelen influir en el desarrollo de la trama principal de los protagonistas. Una subtrama sería, por ejemplo, la muerte de Mercucio a manos de Teobaldo en Romeo y Julieta: es algo que afecta a Romeo y al desarrollo de la obra, pero que no le ocurre directamente a él (si bien es indirectamente responsable de esta). En Las amistades peligrosas, el amor entre Cécile de Volanges y el caballero Danceny forma parte de una subtrama: no es una relación entre los dos protagonistas, pero sí que es un elemento clave para el enfrentamiento final en el que fallece el vizconde de Valmont.

Lakin propone la creación de 10 escenas más que narren las subtramas. Con esto, tendríamos ya una estructura de 20 escenas.

Y, finalmente, crearíamos 10 escenas más que servirían como escenas puente: escenas que unen a las demás y las integran en el conjunto. Son los pasillos necesarios para llevarnos de una habitación de esta gran casa novelística a otra. Imaginad, por ejemplo, todas las escenas de gente moviéndose de un lado a otro en Canción de hielo y fuego o muchas de los diálogos de carácter político en la serie de libros de Dune. También entran aquí escenas creadas para presentar personajes o mundos, o las escenas de pistas menores y conversaciones de barras de bar en las novelas clásicas de detectives.

escenas¡Camarero! ¡Otra ronda de su mejor charla insustancial donde de repente suelte alguna pista menor pero necesaria para encontrar a un sospechoso que resultará no ser el asesino!

¡Ojo! Esto no quiere decir que en esas 10 escenas adicionales no pase nada. Muchas veces son escenas en las que se muestra el proceso de los personajes, cómo acaban reaccionando a las cosas importantes que les han ocurrido en la trama principal. Por ejemplo, si un personaje ha sido secuestrado, una de esas escenas puente sería una muestra de cómo está sobrellevando ese secuestro, el miedo y rencor (o valor temerario, según el personaje) y sus intentos de encontrar una escapatoria.

Estas 30 escenas totales pueden ordenarse de la manera que queramos, pero Lakin insiste en que deben tener en cuenta ese elemento importante que acabo de mencionar: la acción-reacción. Para crear un todo coherente, las acciones de los personajes deben aportar algo al grueso de la narración, es decir: deben tener reacciones (o ser, a su vez, reacción de algo). Si un personaje grita el nombre de su madre al viento, esto debe ser o bien una acción que tenga una reacción por algún lado, o bien una reacción a algo que ha ocurrido anteriormente (aunque ese algo se nos revele más adelante). Si un personaje principal grita el nombre de su madre al viento sin más, el efecto en el lector será un poco como el efecto que tienen los típicos capítulos de relleno sin peso que encontramos en tantas obras y series de televisión (y algunas películas independientes francesas): aburrimiento y desconcierto.

(A no ser que estés escribiendo prosa experimental o surrealista. En ese caso, continúa con tu vida como si nunca hubieras leído este artículo).

Lakin lo compara a trabajar con piedras, arena y agua. Las escenas básicas de la trama son las piedras, que vas echando en un recipiente. Vas rellenando los huecos con arena, que son las diez escenas de subtrama. Y luego le das forma a todo alcanzando todos los recovecos con un buen chorro de agua, que serían las diez escenas puente. Si buscáis un ejemplo práctico, ella lo expone aquí (en inglés, eso sí), usando su novela como base.

Puede parecer complicado, pero Lakin propone un ejercicio: leer una novela que te guste y que te haya enganchado y ver si eres capaz de dar con esos niveles de escena. No tienen por qué ser 30: a lo mejor son 25 o 42. Asegura que dicho ejercicio te ayudará en gran medida a construir tus propios niveles. En el peor de los casos, creo que es un método que, por lo menos, tendrá una estructura coherente y una trama apasionante.

Que es más de lo que podemos decir de muchos novelistas.

Es posible que, en vez de brújula y mapa, los escritores se dividan en otros dos tipos: escritores que pasan olímpicamente de pensar en la parte técnica de su novela y se limitan a escribir sin más (como ya he dicho, habrá algún genio por ahí que sea una Excelsa Excepción, pero los resultados de este acercamiento no suelen ser bonicos) y los que se obsesionan durante años con la estructura y la forma perfecta y nunca terminan su novela. Los métodos y las tácticas están bien, pero de nada sirven si no los llevamos a la práctica, que es donde realmente aprendemos.

¿Os quedáis conmigo, aquí en el camino intermedio?

He traído té, vino y bolitas de coco recubiertas de chocolate.

 


¡EXTRA! Puedes elegir cómo sigue este artículo. ¡Así es, puedes elegir tu próxima aventura!

  1. Si a ti lo que realmente te preocupa no es la escritura, sino la corrección, ve a la página 42, que te dará la respuesta para todo.
  2. Si lo que quieres es dejarte de preocupaciones de autor y divertirte con una aventura posapocalípica monstruosa, ve a la página 5.
  3. Si eres un lector muy fantástico y buscas fantasiosamente un lote de libros de fantasía fantástica al precio que quieras, entre ellos mi Lectores aéreos, ve a la página 83.
  4. Si tienes un retoño de más de 10 años (o tú tienes alma de retoño de más de 10 años) al que le gusten los chistes malos, los dragones y las cucarachas gigantes, ve a la página 33.
  5. Si con el blog no tienes bastante y quieres más (como, por ejemplo, artículos que en esta web no salen), ve a la página 7.
  6. Hagas lo que hagas, jamás vayas a la página 100.

25 comments

  • mmarhernandez

    Diciembre 1, 2016 at 3:49 pm

    Yo me apunto al té y las bolitas de coco recubiertas de chocolate (el vino te lo dejo todo para ti). Me ha gustado mucho esta nueva técnica que has explicado. Creo que la voy a probar a ver que sale. También creo que tienes mucha razón sobre los escritores de brújula, es una locura. Hace un año yo creía que era de brújula, pero en realidad era una pobre excusa para mi falta de organización. En un libro es tan importante la parte técnica y formal como lo que se cuenta (aparte de otras facetas). Después de haber probado muchas cosas creo es imposible llegar a escribir algo medianamente decente sin algo de orden y la técnica que nos traes hoy es eso, orden, coherencia y forma. Me interesa porque es original y diferente a otras técnicas que la mayoría de gente recomienda (y ya he probado sin mucho éxito).
    Muchas gracias por traernos estos artículos tan interesantes :).

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    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 1:37 pm

      ¡Más vino para mí! 😀

      Si la pruebas, cuéntame qué tal, tengo curiosidad.

      “Hace un año yo creía que era de brújula, pero en realidad era una pobre excusa para mi falta de organización”.
      A mí me pasaba igual. Usaba mucho la excusa esa del arte y de la inspiración para hacer las cosas bastante mal, la verdad.

      Un besazo, gracias a ti por pasarte.

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  • La Bruja del Teatro

    Diciembre 1, 2016 at 5:40 pm

    Con las bolitas de coco no hay duda: me has convencido.
    La verdad es que me suena haber leído algo similar (Y creo que en otra de tus entradas, aunque seguramente esté confundiéndome) y aunque nunca lo he puesto en práctica, creo que es un método interesante. Quizás lo pruebe como objetivo para el año que viene, al fin y al cabo, probar, fallar y aprender es el único método que realmente me funciona 🙂

    ¡Gracias por tus artículos!

    Reply

    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 1:35 pm

      ¡Bien, otra más para el club de bolitas de coco! (En serio, están demasiado buenas).

      No creo que hablase de esto en concreto en ninguna otra entrada, pero sí que puede haber algo similar en el artículo ya mencionado de métodos de planificación: http://www.gabriellaliteraria.com/planificar-tu-novela/

      Si lo pruebas, no dejes de contarme qué tal 🙂

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  • Elena P. (@epachecoz11)

    Diciembre 1, 2016 at 7:30 pm

    Con las bolitas de coco y chocolate cualquier dice que no xD

    Lo cierto es que desde hace cosa de dos años o así soy consciente de que me siento más cómoda ahí en mitad del camino que en uno o en otro lado. No tengo esa memoria de elefante necesaria para el camino de brújula pero tampoco tengo capacidad de planificarlo todo al milímetro porque me tiro de los pelos antes. Y necesito escribir. Así que métodos como este me vienen muy bien para probarlo en la mínima planificación que me hago porque me pasa como a @mmarhernandez, lo clásico no me funciona demasiado…

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    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 1:34 pm

      Si lo pruebas, no dejes de contarme qué tal. Me resulta muy interesante. No sé si lo usaré tal cual, pero sí que viene bien para entender mejor la función de las escenas que tengamos escritas y cómo enlazarlas con otras.

      Reply

  • Rafa de la Rosa

    Diciembre 1, 2016 at 7:48 pm

    Sigo desde hace tiempo Live Write Thrive y los consejos suelen ser muy buenos. Tiene cientos de entradas con cómo crear escenas y con el orden de las escenas y cuáles son las escenas indispensables… Esta mujer tiene una obsesión insana con las escenas.

    Yo cuando escribo planeo escenas, que después divido en capítulos (basándome en la trama más que en la longitud, que algunas divisiones de algunos libros son absurdas) así que sus consejos me vienen genial.

    Te acepto el té y el vino. El coco para ti que no me gusta. Te llevo galletas sin gluten si quieres.

    ¡Un beso!

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    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 1:33 pm

      Sí, Lakin lo lleva ya a límites insospechados, pero también es que se dedica a asesorar a escritores, así que todo proviene de su experiencia con todo tipo de narrativa.

      Te acepto las galletas; ya estoy viendo que hay unos cuantos enemigos del coco por aquí 😀

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  • Lucas Sánchez Henao

    Diciembre 2, 2016 at 4:50 am

    Lo peor que he hecho en mi vida es planear una novela antes de escribirla. Todo el encanto del arte de escribir se pierde y aunque pensaba que era la mejor forma de componer tramas complejas, me estoy dando cuenta de que con la improvisación todo me sale mejor. No digo que no planifique nada, pero esa planificación consiste en hacer muy pocas pinceladas a nivel mental sobre sucesos futuros sobre la marcha, que deliberadamente me resisto a extender. Coincido en que el método de brújula puro es algo bastante improbable de llevar a cabo, pero personalmente estos métodos maquinales de escribir novelas ni me convencen ni me han servido.

    Buen artículo 😉

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    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 1:29 pm

      Cada escritor es un mundo, desde luego. Ten en cuenta, de todos modos, que ninguna planificación de novela debe ser rígida: debe quedar abierta a cualquier modificación que nos traigan las musas.

      Gracias por pasarte y comentar 😀

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  • torpeyvago

    Diciembre 2, 2016 at 11:20 am

    Soy vago, procrastinador y dado al extremo de hiperplanificación —claro, eso se puede hacer tumbarrado en el tresillo, con los ojos entrecerrados y algún ronquido esporádico—. Hasta que un día mi señora esposa me dijo, «levántate y anda»… quicir «levántate y escribe». Y desde entonces ahí estoy, dándole al relato y haciéndome mis esquemitas curiosamente de manera muy parecida —porque he decidido ser inteligible; tiendo al caos— por párrafos en lugar de por escenas. No los cuento, pero conceptualmente es lo mismo.
    Vale que el alcohol es enemigo de la creatividad, pero al vino me apunto. Y puestos a ser gorrón, ¿un pedacito de tortilla de patatas del día anterior, que es cuando mejor está, no tendrás?

    Reply

    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 1:28 pm

      Lo siento, pero justo anteayer hizo mi santa madre una tortilla absolutamente deliciosa y no dejamos ni una miguita 😉

      Reply

  • David Monedero

    Diciembre 2, 2016 at 1:15 pm

    ¡Puaj, coco!
    Bueno, no te lo tendré en cuenta y comentaré: Creo que dependiendo del tipo de novela, quizá treinta pueden ser demasiadas. Con piedras y arena, para una noveluca insustancial de aventuras tendríamos que tener suficiente, en mi opinión…

    Reply

    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 1:27 pm

      Bueno, es que sin agua no te va a cuajar nada, supongo. La idea es que esas últimas 30 escenas sirven para mostrar reacciones de acciones anteriores y para aglutinar las escenas importantes 🙂

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  • saraliebanas

    Diciembre 2, 2016 at 6:59 pm

    Este artículo es genial, Gabriella. Me parece un método muy coherente y que ayuda a simplificar un poco el proceso, al menos en mi caso que me encallo cada vez que no sé cómo unir puntos de la trama y dejo de escribir (y claro, no acabo y termino siendo de los escritores del segundo grupo). Vamos a ver si esto me ayuda a pasarme al camino intermedio 🙂
    Un abrazo

    Reply

    • Gabriella

      Diciembre 5, 2016 at 12:16 pm

      Espero que te sirva, Sara, ya me contarás 🙂

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  • Montse

    Diciembre 6, 2016 at 9:05 pm

    En mi caso soy una mezcla también de brújula + mapa (y notas extras en un par de libretas, correos mandados a mí misma, el Evernote y el lomo del gato si se despista para pegarle un par de post-it).

    Esto de trabajar con escenas es algo que me parece normal desde que tonteo con el Scrivener, y este método del 10-20-30 está muy bien para detectar escenas que no acaban de tener sentido en la obra al no relacionarse bien con la trama principal, ver si estás dedicando más escenas de lo necesario a las tramas secundarias, etc…

    Por los comentarios me he quitado la pereza de leer páginas en inglés y he entrado también en Live Write Thrive… pero da miedo la cantidad de información que hay allí.

    ¡Gracias por el artículo, y por el vino! 🙂

    Reply

  • Ángel Gabriel

    Diciembre 13, 2016 at 4:54 am

    Bello e interesante tema, estoy feliz de haberte vuelto a encontrar en mi correo, había perdido tu pista, tus temas son de suyo interesantes.
    Yo tengo el problema, que ya he concluido una novela, pero en el proceso de revisión no me encuentro satisfecho, con lo que encuentro que escribí, y siento que tengo frente a mi una montaña por corregir.

    Reply

  • David

    Diciembre 16, 2016 at 6:15 am

    Gabriella, antes de todo quiero darte las gracias por escribir el libro de 70 trucos, me ha sido muy útil. Creo que es un guía esencial para todo escritor independiente.
    En relación con el post, creo haber descubierto hace solo un mes los beneficios de planificar. Por primera vez puedo saber cuantos personajes tendrá la historia, que personaje necesito agregar o quitar, que conflicto debo intensificar o profundizar, incluso puedo tener una idea de cuantas páginas tendrá mi novela. Así que por el momento todo va perfecto con la planificación.
    Ahora te quiero hacer una pregunta técnica sobre un tema distinto (No encontré un post sobre casos similares). En estos días he estado leyendo un libro de fantasía medieval, estilo juego de tronos, y en el me tropecé con una palabra que parecía no encajar con la ambientación. La escritora usó la palabra “kilómetro” para referirse a una distancia. Es posible que yo esté equivocado, pero me hizo dudar de las palabras o conceptos que debemos utilizar en nuestros mundos, sean estos medievales, futuristas o atemporales. Por ejemplo, si ambiento mi novela en el universo de Star Wars ¿Puedo ocupar las palabras: internacional, carretera, vehículo, virus o biología? ¿Existe una regla a seguir?
    Eso es todo. Un abrazo y suerte con tus proyectos.

    Reply

  • JULIO HERNANDEZ

    Diciembre 16, 2016 at 7:22 pm

    Me gusta mucho tu blog, es muy interesante y me ha servido mucho en mi trabajo guionístico.

    Pero, por favor, utiliza una tipografía regular y color negro. Me cuesta mucho trabajo leerte, padezco de vista cansada y es muy doloroso enfocar.

    Entiendo que es una propuesta de diseño, pero yo soy diseñador, y es contraproducente usar tipos Light con colores claros.

    Agradezco el tiempo que consideres a mi petición.

    Reply

    • Gabriella

      Diciembre 16, 2016 at 7:37 pm

      ¿Tipos light y con colores claros?

      Por favor, explícame mejor a lo que te refieres, porque yo veo una fuente regular, en negro, en tamaño más o menos grande sobre fondo blanco (por lo menos en el cuerpo de las publicaciones).

      Reply

  • M. Luisa Penín Navascués

    Enero 20, 2017 at 1:10 pm

    ¡Ay!, Yo paso del coco. Me he desayunado un bocata de atún con anchoas; lo mío es lo saladito. Yo soy partidaria de planificar. La mayoría de mis alumnos de escritura creativa consiguen sacar adelante sus proyectos de novela cuando les propones un método claro y los llevas de la mano de un paso al siguiente.

    No conocía el método de las treinta escenas, pero me ha parecido interesante. Lo estudiaré con detenimiento. Yo parto de la psinopsis y desarrollo el ciclo narrativo. Es algo que viene bien, porque, cuando has conseguido desarrollar el ciclo narrativo, ya tienes la estructura básica de tu novela. A partir de aquí, puedes modificar la trama.

    Antes de comenzar a escribir, les pido a mis alumnos que perfilen bien sus personajes. Los principales y el antagonista. Les animo a crear biografías extensas, porque esos datos podrán utilizarlos durante la creación de las distintas escenas. También les pido que se informen sobre las características de los espacios y ambientes que aparecen en su novela. Disponer de esta información ayuda mucho durante el proceso de escritura.

    En fin, hay muchas formas, la cuestión es encontrar una con la que una se sienta cómodo…

    M. Luisa Penín
    Editora en Historias donde Vivo
    http://www.historiasdondevivo.com

    Reply

  • Pingback: ¿Cómo se escribe una novela a cuatro manos? Yo te lo desvelo.

  • Richard Peralta

    Febrero 11, 2017 at 5:44 am

    Eso era todo… ¿Donde están los pasos? o ¿solo es un truco mas para llamar la atención y conseguir dinero? Que mala publicidad.

    Reply

  • Manupi

    Marzo 26, 2017 at 1:52 pm

    Esto se parece bastante lo que yo venía haciendo hasta ahora, no sabía que tenía hasta un nombre 😮

    Reply

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