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7 maneras menos conocidas de promocionar tu contenido

Octubre 31, 2016 — by Gabriella5

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Hace años yo pensaba que la escritura de verdad era una cosa y la creación de contenidos era otra. Que había un Parnaso especial donde iban a inspirarse los bendecidos por los dioses del talento y buen gusto, y un lago Estigia donde se ahogaban los productores de información, esas subentidades que no sabrían lo que es una metáfora aunque viniera a mearles en la cara.

(Aunque, pensándolo bien, no importa mucho que te meen en la cara si ya te estás ahogando en un lago donde va a morir la gente).

El tiempo te hace sabio, o por lo menos más humilde y menos idiota, si le pones ganas. Me di cuenta de que todo es contenido, al fin y al cabo. Escritura, datos, información. Algunas personas se leen el Marca o la Cuore con el mismo ansia arrebatada con la que otros (muchos menos) analizan a Joyce.

Y luego llegó la estrategia de contenidos y ya se me terminaron de cruzar los cables.

¿Qué es la estrategia de contenidos?“, me preguntas, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul y yo me quejo amargamente, porque siempre duele que te claven algo y tú tienes unas pupilas de lo más afiladas. Para empezar, es una manera de que un escritor se dé a conocer utilizando información de interés en una web, blog o conjunción astral de redes sociales mágicas.

Aunque son las empresas y los blogueros de nicho quienes supieron sacarle más provecho a esta estrategia, a los escritores también puede funcionarnos. Parte de la base de que no hemos venido a hablar solo de nuestro libro, sino a ofrecer algo lo bastante atractivo como para que nuestros lectores también se interesen por nuestras obras.

Como cualquier estrategia, la de contenidos está saturada. ¿Cómo hacemos para que nuestras propias publicaciones, observaciones ingeniosas y creaciones magistrales lleguen al humilde vulgo?

Creo que hay unas 10000 técnicas, y Google estará más que dispuesta a enseñártelas. Las más comunes (y productivas) residen en las redes sociales, en el guestposting (publicar para otras entidades con mayor público que tú) y el SEO (optimización de motores de búsqueda). Y los tres caminos llevan tiempo, camino y esfuerzo. Por suerte, hay algunos senderitos secundarios, con resultados menos notables pero productivos a largo plazo, a los que también podemos recurrir.

Core DNA y otras tácticas para promocionar tus contenidos

Estas en concreto son algunas de las más recomendadas por la web Coredna, pero las puedes encontrar en muchos sitios. Casi todos en inglés, que es la razón por la que vengo aquí a compartir y explicar (o por lo menos intentarlo):

Listas de enlaces

¿Quieres conseguir enlaces hacia tu web (los famosos backlinks) y que te encuentre más gente? Aquí el arte está en tu relación amorosa con Google y similares. Sí, se trata de realizar una buena búsqueda. Se trata de encontrar blogs o páginas web que compartan de manera periódica recomendaciones de enlaces. Pueden ser sitios como la lista de correo de Ana González Duque, la Escribiduría de Iván lasso o cualquier página de Facebook con  estrategia de contenidos, como la de Mariana Eguaras o Corrección Textos Español. Busca en Google los temás que tú tratas y mira qué páginas comparten enlaces similares al contenido que tú creas.

Cuidado con el método de contacto. No se trata de ponerse pesado, solo de enviar emails cortos y cordiales sugiriendo un artículo en particular de tu blog o web. Es muy importante no hacer spam ni mandar emails a destajo a una lista larga de objetivos, sino crear un correo breve y personalizado para cada persona (os recuerdo que detrás de las webs hay personas, no robots ni androides enviados desde el pasado para intentar evitar el terrible fin de la humanidad. Casi siempre). Asegúrate además de que compartes público objetivo con tu destinatario y de que tu material encaje en su web o lista. Yo suelo compartir enlaces que me mandan si considero que el contenido es muy bueno y que encajan con mi contenido programado y con los intereses de mis seguidores, pero no me mandes vídeo, por ejemplo. Si sigues mis redes sabrás que no suelo publicar vídeos ajenos, por la sencilla razón de que tendría que verlos enteros para saber si funcionarían en mi estrategia de contenidos (los textos puedo ojearlos mucho más deprisa).

Del mismo modo, si haces una búsqueda de palabras como “recursos para escritores”, “blogs para escritores” o “ciencia ficción para amantes del esquí” puedes encontrar webs que ofrecen secciones de recursos (que son, al fin y al cabo, más listas de enlaces). Este es otro sitio donde podría encajar tu web o blog, un sitio donde podrías colocar un enlace más.

Quora

Quora ya está disponible en nuestro idioma, para horrible desgracia mía, y si llega a crecer como ha hecho en EEUU, los primeros que lleguen jugarán con ventaja para posicionarse como expertos en su sector. Permitidme aquí que no siga mi propio consejo, aunque reconozco sus posibilidades, ya que bastante tiempo pierdo ya leyendo la versión anglosajona. Quora es altamente adictiva y requiere de un temperamento poco dado a entrar en debate y pedanterías. Esta es la misma razón por la que no suelo entrar en foros, aunque me consta que a algunos escritores les funciona muy bien.

Otras comunidades

Y ya que mencionamos los foros, sí, pueden servir, sobre todo si en vez de colocar un enlace a tu libro en Amazon y largarte te quedas y ayudas a la comunidad. Lo importante, ante todo, es que ayudes a los tuyos. Para esto también están las comunidades de Google, los grupos de LinkedIn y los de Facebook. También puedes hacer búsquedas en Twitter e intentar contestar a preguntas que surjan (y participar en diálogos de interés).

Y no, pasarte por mi página de Facebook a hablar de tu libro y ya está ni sirve de nada (ni me hace ninguna gracia). En Gabriella Literaria a veces hablo de mis libros porque, diantres, para eso es mi página y porque me he currado ese derecho a base de compartir contenidos cuidadosamente seleccionados escritos por otras personas, con mis seguidores en mente. ¿Qué has hecho tú por mí y por mis seguidores para colarte en mi espacio virtual, dejar un copypaste con una sinopsis mal redactada de tu novela y largarte?

Pues eso.

Alertas Google

Cuando publiques en tu web o blog, crea alertas para frases y palabras clave relacionadas con tu texto. Te ayudarán a encontrar otras publicaciones en las que podrás comentar e incluso ofrecer un enlace a tu aportación. (Pero por favor no comentes con exactamente lo mismo en todos los sitios que visites. No sabéis lo triste que es sentirme especial con vuestros cumplidos y aportaciones hasta ver, con el corazón partido, que le decís lo mismo a todas las demás chic… digo, a todos los demás blogueros).

Enlaza y avisa

Si enlazas a otros escritores y/o blogueros,  no te olvide de mandarles un mensaje o mención para que puedan verlo y compartirlo si les interesa. Muchas veces veo que me han mencionado o enlazado a través de las estadísticas de WordPress, pero no las miro a diario. Generalmente me entero porque alguien me avisa de ello por email. Y si el contenido es bueno y de interés para mis lectores, probablemente lo comparta.

Os recuerdo que dentro de la expresión “si el contenido es bueno” incluyo el concepto “si no contiene muchas faltas de ortografía”. Todos metemos la pata, pero no sabéis la cantidad de artículos con contenido interesante que no he compartido porque su autor jamás había tenido una incursión privada e íntima en el maravilloso y sensual mundo de las comas.

También tiendo a incluir otros conceptos como “original”, “diferente” y “sin fondos negros ni cursores de purpurina”.

Recicla

Una buena manera de promocionar tu contenido es reciclarlo. No nos llenes las redes de repetición tras repetición del último artículo que has sacado. Entendemos que quieres llegar a todos tus seguidores, pero a los que ya has llegado puede resultarles pesado. Comparte contenido antiguo, pero recíclalo mediante recortes, extractos e imágenes distintas.

También puedes probar a cambiar el formato. Por ejemplo, coger una publicación de texto y rehacerla en vídeo o podcast ayuda a abrir ese mismo contenido a otro tipo de público.

Comenta

Pero no de cualquier modo. Busca webs con movimiento y visibilidad, visita con cierta frecuencia y aporta algo, no te limites al “¡este artículo está muy bien, visita mi blog!”.

Los comentarios a un artículo no tienen por qué limitarse a las webs en sí. También puedes escribir emails sobre ellos a sus autores. Pero recuerda que la intención aquí no es crear un largo debate ni escribir un correo kilométrico (cuanto más grande sea la web o blog a la que te diriges, menos tiempo libre tendrá su autor), sino expresar tu aprecio. Puede sonar a peloteo, pero personalmente no lo veo así. Si alguien realiza un buen trabajo y me ofrece información o contenidos que me encantan, creo que tiene todo el derecho del mundo a saberlo. Además, es una forma de hacer networking del sano, porque lo natural es que acabes colaborando o estrechando lazos con personas cuyo trabajo disfrutas y admiras.

Hay muchas otras formas de hacer promoción mediante el marketing de contenidos, pero me pareció interesante señalar estos siete, ya que a menudo no se tienen en cuenta. También sé que no todo escritor utiliza este tipo de estrategia para promocionarse, pero suelo recomendarla porque en mi experiencia es, a largo plazo, la más efectiva. Así que si andabais buscando inspiración para encontrar nuevos modos de relacionaros con otros escritores y lectores, espero que os haya sido de ayuda.

Termino hoy anunciando (porque seguro que no os habéis dado cuenta) que es Halloween, víspera de Todos los Santos, Samhain, noche de brujas, etc., etc., etc. Yo aproveché ayer para brindar en mi aquelarre mensual con las brujas de siempre. El siguiente encuentro será a finales de noviembre, para celebrar que he sobrevivido al mes. Si sobrevivo.

Este fue el altar del sacrificio. ¿Sangriento, verdad? Y ahí todavía no habíamos empezado con las mimosas:

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Que me gusta cruzar Sexo en Nueva York con La matanza de Texas. Que me gusta a mí la modernización de las celebraciones más antiguas y terribles, y la creación de nuevas tradiciones.

 


  • Muchas gracias a los que os reísteis de mis gilipolleces en la presentación de Títeres de la magia con las esplendorosas Iria y Selene. Ya sabéis, si queréis más acción en vivo, en Valladolid estaremos José Antonio Cotrina y yo presentando El día del dragón en el marco de la CylCon (13 de noviembre), y en Málaga vamos a revolucionar el CAC (Centro de Arte Contemporáneo) el día 18. ¡Venid a vernos y a contarnos chistes muy muy malos!
  • Si buscáis historias de terror, Excentrya ha publicado un artículo donde varias autoras hablamos de nuestros libros de miedo favoritos.
  • Y están, claro, los relatos desasosegantes de Lectores aéreos. Cuando la reacción mayoritaria ante un libro no es “me ha encantado” o “shippeo a los personajes principales”, sino “se me ha quedado muy mal cuerpo”, te sientes aliviada. ¡Objetivo conseguido!
  • Hablando de nuevas tradiciones y Samhain, ya es costumbre todos los años perderse en Rocavarancolia. Y la entrega de este año es realmente apasionante. Me encantan además las portadas que hace Ana Díaz para Palabaristas:

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Las 10 mejores maneras de promocionar un blog

Mayo 6, 2016 — by Gabriella47

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Un blog puede ser el recurso más útil de un escritor.

Siempre que sepa usarlo.

Y, lo que es más importante: siempre que no desaparezca en el agujero negro en el que desaparecen el 95% de todos los blogs de escritor.

Hoy voy a hablaros de maneras de promocionar blogs. De escritores, sobre todo, pero son tácticas que sirven para páginas de cualquier sector. Así que si tienes un blog (o estás pensando en montar uno) y eres barrendero, escultor o venusiano políglota, sí, esto también te sirve.

Un blog no es un punto de venta directa (aunque puede serlo), sino una plataforma donde crear confianza con tus lectores. Tener un gran blog hiperconocido no te garantiza vender miles de libros. Ahí entran muchos otros factores, como la calidad de tu obra y cómo de bien has analizado a tu público objetivo. Pero para aquellos escritores que ofrecen otros servicios (corrección, lecturas, edición, etc.), sí que tiene una gran eficiencia. Y para crear esa comunicación tan importante con tu público potencial es fundamental.

Y sí, a veces también vende libros.

Ya os he hablado de qué hace que tu blog sea un atrapalectores imparable. Pero hoy vamos a ir más allá. Vamos a concentrarnos en cómo hacer que tu Palabra (sí, con mayúscula), llegue a todos esos lectores que están loquitos por disfrutar de tu insuperable ingenio, belleza y talento.

Antes de nada, un aviso fundamental. En serio, esto es muy importante:

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Este que estáis leyendo es un artículo con posibilidades de ampliación. Es decir: aquí te doy 10 tácticas y las puedes leer gratis, cómodamente anclado/a en tu sillón favorito, pero si te vas a Lektu y pagas 0,99 €, te voy a dar 20 (y probablemente[1] suenen trompetas celestiales mientras lo leas, rodeado/a de jóvenes de belleza descomunal que te abanican con uvas mientras te pelan una hoja de palmera. O algo así). Y no solo son 10 tácticas más, las 10 iniciales también cuentan con más información. En total, hablamos de un artículo el doble de largo que este. Cada uno de vosotros que se gasta ese casi-eurito ayuda a que yo pueda dedicar horas extra a leerme trillones(1) de artículos para poder haceros este tipo de maxipost.

Pero sigamos.

Tengo que hacer otro pequeño apunte: no puedo garantizar con absoluta certeza que estas sean las mejores maneras de promocionar un blog. Puede que haya otras mucho mejores. Pero yo le pongo ganas, y me he leído un buen montón de listas interminables (además de utilizar nada extraordinarias dotes de observación con mi propia web y con las de otros) para seleccionar lo más práctico y eficiente.

Y Las 20 maneras que seguramente estén entre las mejores que existen para promocionar un blog no terminaba de sonar igual. Sed sinceros: igual ni habríais pinchado en el enlace que os condujo hasta aquí.

Dicho todo esto, vamos a lanzarnos a lo importante:

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Aprende a promocionar tu obra con mi curso intensivo de marketing para escritores

Marzo 24, 2016 — by Gabriella18

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¿Ya no sabes qué hacer para que la gente sepa que existes?

Tal vez yo pueda ayudarte.

El 23 de abril estará en Madrid dando un taller muy especial de marketing para escritores. Hablaremos de los distintos caminos que puede tomar un escritor para darse a conocer, para dar a conocer su obra, encontrar lectores potenciales y todo lo que se necesita para que a uno lo lean (¡y para que compren sus libros!).

Se trata de un taller intensivo, de 8 horas, donde tendremos una primera mitad de teoría, dedicada a conocimientos fundamentales de mercadeo, trucos y técnicas para promocionarse; y una segunda, totalmente práctica, donde analizaremos el caso particular de cada alumno y crearemos un plan a largo plazo de mercadotecnia personal.

Si soléis venir por aquí y leer mi blog, sabréis que soy defensora de una promoción ética, basada en la colaboración, en el networking, en las ganas de aprender y en las ganas de dar con el público justo que busca un libro como el nuestro. Si eres del tipo de escritor que no sabe cómo conjugar su responsabilidad creativa con las nociones tradicionales de mercadotecnia, si crees que la promoción es un horror y tiemblas solo de pensar en ella, creo que este curso va a ser perfecto para ti.Hablaremos sobre todo de marketing online, de nuevas tendencias en redes, de estrategia de contenidos y de todo aquello que el escritor de hoy necesita conocer para poder mover su obra. Y sobre todo, espero intentar transmitiros una realidad que muy pocos suelen tener en cuenta: el mercadeo también es creativo. De hecho, puede servirte para mejorar como escritor.

Tengo además la firme intención de que lo pasemos lo mejor posible 😉

Si crees que este curso podría interesarte o si conoces a alguien que podría estar interesado/a, puedes echarle un vistazo a la página web del taller, donde verás más información (además de la ubicación, precio, inscripción, etc.). Se ha ajustado el precio lo más posible y tanto la editorial organizadora como yo vamos a hacer todo lo posible para que salgáis de allí con una visión mucho más clara de cómo enfocar vuestro trabajo promocional y con un montón de deberes y tácticas que podréis empezar a aplicar enseguida.

¡Nos vemos en Madrid!


Más cosas:

Como muchos ya sabréis, mi amadísimo ordenador ha pasado a mejor vida. Ando de prestado con un portátil y pasando archivos de un sitio a otro, lo que por mil razones enlentece mis procesos habituales. Entre que compro las piezas y me montan el ordenador nuevo pasarán un par de semanas, que aprovecharé para centrarme en varios proyectos de escritura y corrección que llevo con considerable retraso, y tendré un pequeño parón con mi vida habitual en línea. Me veréis en redes, pero un poquito menos. Habrá algún movimiento en el blog, pero no habrá artículo como tal hasta el día 6 de abril (es posible que haya un artículo-correo a la lista de suscriptores antes de entonces, pero no lo sé seguro. Si te gustaría recibirlo, ya sabes dónde apuntarte a la lista).

Lo que sí celebraremos muy pronto (seguramente la semana que viene; estoy pendiente de un par de pedidos más que tienen que llegarme) es el sorteo por haber pasado los 2000 seguidores en la página de Facebook. El lote sorteado contendrá, ni más ni menos, los siguientes premios:

-Por cortesía de Fantascy: La misión del bufón, de Robin Hobb y Las puertas del infinito, de José Antonio Cotrina y Víctor Conde.

-Por cortesía de Orciny Press: La casa de arenas movedizas, de Carlton Mellick III.

-Por cortesía de Ricard Ruiz Garzón: ¡Menuda cabeza!, de Ricard Ruiz Garzón y Pedro Rodríguez (un libro infantil que es una auténtica preciosidad).

-De Medusa Dollmaker: Un maravilloso marcapáginas de madera tallada con láser y una libreta también muy fantástica, cuya portada además seleccionaron los seguidores de Gabriella Literaria en Facebook.

-Por cortesía de Ed. Transbordador: Relatos del universo lejano, de Carlos Almira Picazo (este libro además va firmado por su autor).

Mil trillones de gracias a los autores y editoriales que se han prestado a colaborar. ¿No os parece un premio de lo más tentador?

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5 tácticas de promoción para escritores que todos odiamos (y alguna alternativa)

Julio 21, 2015 — by Gabriella53

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Cosas cansinas:

Niños de tres años berreando en los aviones. Teleoperadores de Jazztel. Los vendedores de pañuelos que se ponen en la salida para el agujero de gusano Neptuno-X777gT38/[[.

Escritores en las redes sociales.

Cualquiera que se mueva mínimamente por el septuagésimo círculo del infierno también conocido como mundo literario sabrá muy bien de lo que hablo: promoción para escritores. Compramilibrocompramilibrocompramilibro. Un mantra que se repite hasta la extenuación y muerte, agravado por la nueva oleada de publicación digital, autopublicación y la presencia del artista 2.0 que ahora tiene que buscarse la vida en todo lo que a publicidad se refiere. Y claro, ninguno de nosotros es cinturón negro en mercadotecnia. Porque todo el tiempo que otros han dedicado a estudiar mercadeo nosotros lo hemos dedicado a escribir.

Es inevitable que haya promoción mal hecha. Promoción que se carga una de las que considero las reglas básicas del sistema publicitario en general:

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13 preguntas importantes que se hacen los escritores antes de promocionar un libro

Enero 12, 2015 — by Gabriella13

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Qué complicado es esto de mezclar arte y mercado, creación y venta. Son dos mundos muy diferentes que sin embargo se acaban viendo mezclados, de forma inevitable. El arte suele llevar asociado una recepción, y en el caso de los libros, los productos expuestos se pagan. Mediante estas ventas, el autor puede hacer cosas mundanas pero necesarias como pagar la hipoteca y comer.

Bueno, esa es la teoría.

Como es un tema recurrente entre escritores (y algunos editores y lectores), he decidido pelearme de frente con el espinoso debate del marketing de una obra literaria. ¿Cuál es el enfoque ideal para promocionar un libro? Y estos son los puntos que más veo, las cuestiones de las que más hablamos entre nosotros. Aquellas que atacan el complejo nudo gordiano de la relación entre la pureza de lo artístico y la aparente “suciedad” de la comercialización.

Ahí van. Aviso: Este artículo es bastante largo, y eso que he eliminado un buen montón de paja. Es un tema sobre el que he leído y debatido bastante con colegas de profesión y sector, y aun así tengo la sensación de que no hago más que arañar la superficie. Haceos un té o algo y echadle ratico.

Primera pregunta, y la más frecuente:

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La delgada línea entre promoción y pesadez

Mayo 28, 2014 — by Gabriella8

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Una vez superado el obstáculo de la publicación (ya sea mediante edición tradicional, coedición o autoedición), llega ese nuevo gran monstruo, esa bestia que determina el auténtico éxito de tu libro, más allá incluso de la propia calidad de la obra. ¿Cómo conseguir que tu libro llegue al mayor público posible?

Durante mis años como editora, me di cuenta de lo poco que sabe realmente el escritor de cómo funciona el mercado editorial, la cantidad de nubes y películas bonitas y bandas sonoras épicas que se cogen de la mano en la mente del aficionado, quien, inocente, nunca ha tenido que lidiar con el mundo ultracompetitivo del producto artístico. Sí, hay blogs y webs muy informativas al respecto, pero pocos se molestan en leerlos, y por otro lado estamos rodeados de información idealista o incluso mentirosa.

¡Magia!
¡Magia!

Esto es lógico. La información que proporcionan los editores está condicionada por sus propios intereses (nuestros libros venden fenomenal, todo va perfecto, todos nos quieren), y la de los escritores a menudo está tocada por la vergüenza (¿quién quiere admitir lo realmente poco que ha vendido su libro?).

Uno de los aspectos que los escritores dan por sentado es el de la promoción. Hay una fantasía común de que un libro, por simple virtud de estar en librerías, de tener una distribución más o menos maja, va a vender como churros calientes a la salida de una feria a las seis de la mañana. Y es que ese es el problema.

¿Por qué venden los churros calientes a la salida de una feria a las seis de la mañana? Porque los que salen de una feria a esa hora están borrachos, o incluso ya salen de la euforia alcohólica y entran en el peligroso terreno de la resaca. Necesitan grasa, necesitan comer. Y el vendedor de churros, o de hamburguesas o de kebabs, está ahí para ellos, para darles justo lo que necesitan justo cuando y donde lo necesitan. Un nicho de mercado satisfecho, oiga usted. Mercadotecnia fabulosa.

Por desgracia, un libro no es un churro (bueno, los hay que sí, pero en eso mejor entramos en otro momento). Y tiene que competir con muuuchos otros libros. Y el comprador medio no compra lo que le parece más bonito y mejor escrito en una librería, sino lo que le han recomendado, lo que le suena, algo que pertenece a un género muy concreto que le atrae, o algo de alguien a quien ya ha leído y de quien ya sabe qué esperar.

Cuando el escritor se hace consciente por fin de este fenómeno, cuando se da cuenta de que solo colocar un libro en librerías (bastante difícil de por sí) no es suficiente, es cuando comienza a plantearse lo de la promoción. En este sentido, la autoedición y la edición tradicional tienen sus ventajas y desventajas: una gran editorial tiene un poder de promoción que no tiene un autoeditado; pero el autoeditado tiene control absoluto sobre su sistema de promoción (por no hablar de que los porcentajes de ingreso por cada venta son muy superiores). El punto intermedio puede estar en la coedición y en las editoriales tradicionales pequeñas, donde la relación con el autor tiende a ser más personal y colaboradora.

Y es aquí, amigos míos, donde el que escribe se encuentra con la desagradable realidad de que tiene que definirse, de que tiene que tomar decisiones que no sabía que tendría que tomar. Y todo se reduce a la siguiente pregunta:

¿Soy un escritor puro, un artista, o soy un despreciable vendedor, un elemento más de este mercado capitalista?

Rara vez puede uno salir ganando en ambos aspectos. Si elige lo primero, si se atiene a sus principios más sagrados, deberá responsabilizarse del resultado. Es decir, su libro no será un producto, sino una obra de arte. Las ventas serán ínfimas, pero este no es un problema, ya que las intenciones no eran monetarias, ¿verdad? Eran puras y nobles como rayos de sol por la mañana.

Si eliges este camino, eres un héroe. En serio. Yo también he estado ahí. Pero por favor no te dediques luego a lloriquear sobre la pobre vida del escritor. Es tu elección. Has decidido crear algo diferente, algo bueno, algo que esté a la altura de tu exigencia contigo mismo y con tu experiencia artística. Eso es maravilloso y tú eres la base del sistema. Tú eres quien inspirará a los demás, quien atacará a lo establecido con toda la saña de un brillante perro rabioso. Tú eres mi héroe.

Si, por otra parte, eres un artista que desea monetizar su creación, y eres honesto contigo mismo, eso tampoco tiene nada de malo. Al contrario, ¿no debería poder vivir de algo el artista? ¿No se merece algo más que mendigar, que vivir en la calle, que tener que compaginar su creación con un trabajo que le dé de comer, hasta el punto de apenas dormir cinco horas diarias? No me parece justo demonizar a este artista. Lo que sí me parece justo es demonizar al artista que lleva la promoción hasta sus niveles más… ¿cuál es la palabra? Ah, sí, coñazo.

¿Hay caminos intermedios? Los hay. Hay libros de gran calidad que han sabido colarse en el mercado y convertirse en churros hechos con harina de calidad superior. Pero son pocos, pocos. Y demasiados queremos ese pedazo minúsculo del pastel: el amor de la crítica, el amor de los lectores y el amor que uno siente al poder comer tres veces al día y pagar el alquiler.

Los consejos más frecuentes de las webs para escritores se concentran en medios de promoción o bien obsoletos o bien poco eficientes. Redes sociales, sí. Facebook y Twitter. Pero a no ser que lleves un año o más trabajándote una buena plataforma, una red grande dirigida hacia tu nicho lector, no vas a llegar más que a tus amigos y familia, a la gente que ya te conoce y quiere. Y a lo mejor tienes más contactos, contactos a los que ahora te dedicas a bombardear con publicidad de tu obra. Pero si ellos ya reciben publicidad de ese tipo por todas partes, si no tienen una relación personal contigo, ¿por qué habrían de hacerte caso?

Yo no tengo ni idea de promoción. Pero sí llevo unos años viendo lo que NO funciona. Las presentaciones de libros están bien para reafirmar lazos con conocidos y a lo mejor vender un buen puñado de ejemplares en una librería (y si tienes suerte, crear presencia en una cadena), pero las que realmente funcionan son las que tienen una buena lista de contactos de prensa y ofrecen incentivos atractivos a los asistentes (canapés, bebida, etc.), o que disponen de un público fiel a la editorial. Por supuesto esto cuesta dinero y tiempo, una inversión que solo compensará a algunas editoriales o autores. Las entrevistas en medios han perdido bastante: ahora muchos lectores se mueven por internet, y una extrema digitalización y una falta de concentración absoluta hacen muy difícil que el que se mencione tu nombre en radio o televisión vaya a proporcionarte más ventas, a no ser que consigas salir en Sálvame. Las reseñas y las críticas están muy bien, pero no tienen el poder de convocatoria que uno podría pensar. He visto libros vapuleados que han vendido de forma obscena y libros adorados por todos que acumulan polvo en los almacenes de las distribuidoras.

No dejo de darle vueltas a este tema. A veces me encuentro con casos de libros de la misma editorial, con la misma promoción clásica, y una experiencia de venta muy diferente. ¿Cuál es la diferencia? El libro con mayor número de ventas tiene un género muy definido (generalmente un género con mayor demanda y menor oferta), para un sector muy específico. El autor de este libro tiene contacto y buena relación con muchos otros escritores de este mismo género, y no se corta en publicitar a sus colegas de profesión, lo que le suele conseguir un buen puñado de recomendaciones. Publica en redes sociales sobre muchos temas, no solo sobre su libro. En resumen, tiene más que ofrecer. Y, además, y esto odio decirlo, tiene una obra donde la funcionalidad, el atractivo del argumento, prima muy por encima de la forma. Por no hablar de una portada que se dirige al público al que se tiene que dirigir. Este libro tiene una imagen. Como cualquier producto de éxito, no vende solo el interior, sino todo un conjunto de emociones y de representaciones con las que el consumidor se identifica. ¡Vende un estilo de vida!

¿Y no deberíamos estar todos escribiendo en vez de preocuparnos tanto por la promoción?, preguntaréis muchos, como bien señaló Alfredo Álamo en este artículo de Lecturalia. Por supuesto que sí. Pero si queremos entrar en el mercado no podemos escapar de su dictadura, o por lo menos yo no veo forma de hacerlo. Y muchas veces es complicado discernir hasta qué punto estamos dispuestos a formar parte de este juego. ¿Debo escribir para un género que no me convence si ese género vende más? ¿Debo cambiar mi registro o modificar mi temática para atraer a otro tipo de lector? ¿Debo salir en un medio que ideológicamente me produce urticaria si es una posibilidad de vender mi libro (aquí recomiendo un post interesantísimo de Layla Martínez sobre por qué le dijo que no a la revista Glamour)?

Es complicado andar en el terreno que se abre entre los extremos, entre el arte por amor/obsesión y el arte comercial, cualquiera que haya creado algo alguna vez lo sabe bien. Yo intento mantenerme en el tembloroso punto medio. Y os puedo asegurar que es jodidamente difícil.

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Primera imagen por cortesía de Feelart / FreeDigitalPhotos.net

Actualizando: Unos meses después escribí este artículo, muy relacionado: 15 cosas que los escritores estamos haciendo fatal en las redes sociales.

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Escribir es una elección (y no entendemos lo que eso implica)

Abril 27, 2017 — by Gabriella26

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Si me dieran un euro por cada vez que he empezado a escribir una historia de queja y lamento en la ventanita de Facebook, Twitter o este mismo blog y luego le he dado a borrar en vez de a publicar, os invitaría ahora mismo a todos a una mariscada.

De esas que tienen un montón de bogavante, nécoras, percebes, camarones y un par de bueyes de mar especialmente gordos y lustrosos. Con champán, porque por qué no.

elecciónLo siento, cangrejitos de río, pero sois muy baratos para esta fantasía particular. Volved a casa o marchad a alimentar a alguien con un sentido menos exagerado del apóstrofe y el símil.

A nadie le gustan los quejicas. Pero eso no quita que todos tenemos días malos. O, como cantaban los Rembrandts en la apertura de Friends, semanas malas e incluso años malos.

Tenemos días de oh-por-favor-por-qué-estoy-haciendo-esto. De frustración, envidia, miedo, odio, lágrimas. Y luego hay días en que escribes la frase perfecta o te invitan a un evento que te gusta o aumentan un poquito tus ingresos en Amazon y te das cuenta de lo que has progresado y son de ah-ya-recuerdo-por-qué-hacía-esto.

Quiero hablar de las lágrimas, quiero hablar del sacrificio. Sé que no es un tema tan sexi como cuando hablo de sinopsis, corrección o de las camisetas que llevaba Jennifer Aniston en los noventa, pero sigue sorprendiéndome que tantos de los escritores con los que hablo siguen en negación, rechazando ese sacrificio y buscando la píldora mágica y milagrosa que los llevará al éxito.

(Existe en algún lugar imaginario un mundo donde el hecho de solo hacer lo que te gusta de tu trabajo te llevará a las fiestas de modelos en bikini que siempre soñaste. O tal vez eres más de soñar con modelos en calzoncillos, que de todo tiene que haber en la viña del señor Apolo, las musas lo guarden entre sus bellos y turgentes senos).

Hablaba la semana pasada con un amigo que siempre tuvo mucho talento para el diseño. Llevábamos años sin vernos, así que le hice La Pregunta, ya sabéis, aquella que hace que el destinatario se encoja de frustración, arrepentimiento o vergüenza ajena.

¿Al final perseguiste tu sueño?

No se la hice así, porque detesto esa expresión, como también sabéis muy bien, porque sois muy listos y tenéis una memoria excelente. Además, mi educación anglosajona es muy refinada, que para eso nací en la zona pija de Essex (para quienes no conozcáis la zona, esto me confiere la categoría de “mujer de moral liviana con dicción excelente, que sabe qué cuchillo debe usar en cada ronda de platos”. Que es, estoy segura, exactamente como me imagináis). Creo que le pregunté si se había dedicado al diseño, pero básicamente la pregunta era la misma.

Su respuesta fue sincera y práctica: no.

No se dedicó al diseño. Trabajaba como encargado en algún tipo de almacén. Amaba el diseño gráfico y no quería convertirlo en un trabajo, en algo obligatorio que llegase a odiar.

Tengo otra amiga que trabajaba en un periódico local, del que cuenta anécdotas grandes y coloridas. Allí, lo más sofisticado que hacían sus diseñadores era maquetar las noticias más aburridas del mundo y colocar estrellitas de colores que censurasen los pezones de las mujeres que se anunciaban en la sección de Contactos. Ya sabéis, contactos de esos donde quedas con alguien, pasas un buen rato, pero luego tienes que dejarle unos billetes en la mesilla de noche.

(Si hay mesilla de noche).

elecciónPor solo veinte euros más, podemos jugar a "qué objetos de mi habitación son juguetes sexuales y cuáles son elementos decorativos sintomáticos de mi mal gusto".

Mi amigo el encargado de almacén no quería acabar poniéndole estrellitas a prostitutas en los pezones.

Así que se buscó un trabajo estable, que le permitía un sueldo estable, que le permitía poder viajar y disfrutar de su vida. Algo le debía de reconcomer lo del diseño, eso sí, porque justo ahora se ha marchado a otra empresa, donde le pagan mucho menos, pero que tiene un departamento estupendo de diseño gráfico donde planea meter la patita.

Mi amigo racionalizó por completo su pasión. Quería dedicarse a eso, sí, pero con sus condiciones. Prefería trabajar en algo que no tuviera que ver y poder hacer cosas importantes como, por ejemplo, comer y vivir en una casa, antes que colocar estrellitas y terminar por odiar aquello que siempre le había enamorado.

¿Por qué os cuento esto? Aparte de la afición por leerme a mí misma (a veces poniendo voces), sí, esta introducción tiene su sentido. Es que la moraleja de esta historia es doble, creo yo.

Tu pasión como una decisión consciente y meditada

Primero está la moraleja de que no tiene nada de malo intentar ser práctico y ganarse la vida con algo que no sea tu pasión, por mucho que nos vendan lo contrario una y otra vez (¡deja tu trabajo aburrido y persigue tus sueños!). Lo importante no es tanto trabajar en tu pasión, sino apasionarte con tu trabajo. Mi admirado Cal Newport lo explica muy bien: habla de la diferencia entre seguir tu pasión y cultivarla.

elección del escritor

Tú defiendes el hecho de cultivar una pasión, en vez de perseguirla. ¿Cuáles son las diferencias clave?

Perseguir implica que descubres primero la pasión, y luego vas y la asocias a un trabajo. Y ahí ya has terminado.

Cultivar implica que vas creando pasión por tu trabajo. Este es un proceso más largo, pero a la larga ofrece resultados mucho mejores. Te exige que consideres tu trabajo con la perspectiva de un artesano. Que mejores tu habilidad y que, una vez hayas acumulado el valor necesario, puedas darle forma a tu vida laboral con la vista puesta en un estilo de vida que te convenza.

Lo malo de buscar una pasión a la que dedicarnos es que no siempre es fácil. Pocas personas tienen una vocación férrea y clarísima acerca de lo que quieren hacer el resto de sus vidas. Cambiamos, probamos, nos descubrimos y nuestra forma de pensar se modifica también.

Por mucho que te guste escribir, escribir está lleno de cosas que probablemente vas a odiar, como por ejemplo los impuestos, las reglas de ortografía y la decimoséptima corrección de tu novela. Y a lo mejor te das cuenta de que a ti lo que realmente te gusta es el proceso de edición y te acabas dedicando a la corrección o a editar libros ajenos, o igual te enamoras tanto de la parte de marketing que te especializas en eso. Quién le diría a Ana González Duque, profesional médico que comenzó escribiendo chick-lit, que acabaría siendo un referente en mercadeo online o a Rosa Morel que acabaría dedicando gran parte de sus esfuerzos de copywriter a ejercer de docente para compartir sus habilidades con otros.

Pongo estos dos ejemplos porque son personas a quienes conozco y respeto, pero seguro que se os ocurren muchos más.

Empiezas escribiendo y quién sabe dónde terminarás.

Como dice Cal, no se trata tanto de tu pasión, de aquello que amas, sino del estilo de vida que quieres para ti.

Y sí, estilo de vida también puede ser fregar platos en un bar de mala muerte en Londres si eso significa ganarte la vida y poder estudiar mientras, o si necesitas mantener a tu familia, a la que quieres. No me refiero solo a ese lifestyle design que nos venden esos coaches, esas piscinas y mariscadas y champán de los que tanto hablo.

elecciónDiría que fantasear es gratis, pero te pones a sumar la electricidad, la lata de Coca-Cola y la tarifa de internet que me ha costado escribir este artículo, y no es del todo cierto.

Vamos ahora a lo realmente crucial de todo este asunto. Como en el caso de mi amigo, es hora de que aceptemos que un estilo de vida consciente, decidido, exige sacrificios. Y esa es la segunda parte de la moraleja.

También es cierto que los sacrificios no son los mismos a lo largo de nuestra vida.

Las cuatro fases vitales de Mark Manson

Según el bloguero Mark Manson, la vida se divide en cuatro etapas. No todo el mundo pasa por las cuatro (y desde luego nadie lo hace del mismo modo).

  1. Una etapa de aprendizaje, en la que imitamos lo que hacen los que nos rodean para entender y aprender cómo funciona la sociedad en la que vivimos. Esta etapa sería la infancia y parte de la adolescencia, sobre todo, aunque es evidente, como apunta Mark, que hay adultos que se han quedado aquí clavaditos, obsesionados por hacer siempre lo que los demás esperan de ellos.
  2. Una etapa de independencia, en la que comenzamos a darnos cuenta de que podemos tener nuestras propias opiniones y tomar decisiones fuera de las convenciones sociales. Puede ser una etapa de rebelión y autodescubrimiento: es una etapa en la que probamos muchas cosas diferentes porque todavía no tenemos muy claro qué queremos. Al igual que con la primera etapa, hay personas que se quedan para siempre en esta fase, obsesionados por una búsqueda constante de algo mejor, más interesante.
  3. Una etapa de decisión, en la que somos por fin conscientes de que nuestro tiempo es limitado y que tenemos que tomar una serie de elecciones y sacrificios para poder hacer lo que es importante para nosotros. Por eso es la etapa en la que la gente tiene que enfrentarse a la decisión de tener o no tener hijos, si casarse o no, si cambiar de carrera, etc.
  4. Una etapa de finalización, donde nos preocupamos sobre todo por asegurarnos de que se perpetúe nuestro legado. Suele corresponderse con la jubilación.

Hay muchos matices en estas cuatro etapas que no caben aquí, es evidente. Y el paso de una a otra no es siempre limpio ni claro. Pero me gustaría que nos fijásemos ahora en esa tercera etapa, ya que el paso de la segunda a la tercera suele resultar de lo más problemática.

Sobre todo porque exige una serie de sacrificios que no esperábamos en la segunda. Cuando somos jóvenes, pensamos que siempre hay tiempo de experimentar y de probarlo todo, y que siempre podemos cambiar de opinión.

Hasta que llegamos a la tienda.

La tienda horripilante de Jon Morrow

Yo hablé hace poco de todo lo que tenemos que abandonar para dedicarnos a la escritura, pero en realidad era un artículo optimista, que hablaba del abandono de malos hábitos y formas de pensar. Pero luego está la otra cara de la moneda: las cosas que queremos y amamos y que debemos abandonar. En definitiva, los sacrificios.

Otro bloguero al que admiro, Jon Morrow, lo explicó a las mil maravillas hace poco. En un artículo excelente, creó una metáfora sobre el precio del éxito que me parece tan escalofriante como realista.

Morrow nos pide que imaginemos una tienda. Es una tienda mágica, con estanterías repletas de todo aquello que queremos y deseamos. El desagradable truco está en que en esta tienda no podemos comprar con euros, dólares, bitcoin ni doblones neptunianos. Compramos con sacrificios.

Por ejemplo, imagínate que quieres “comprar” ser un emprendedor de éxito:

elección del escritor

¿Quieres convertirte en un emprendedor de éxito?

Puedes “comprarlo” al precio de 10-20 años en los que estarás al borde de la bancarrota, solo dormirás 4-6 horas por noche, escucharás como todo el mundo te llama idiota y te pelearás en silencio con tus miedos y ansiedad, sabiendo que no puedes revelarle a tus empleados e inversores lo asustado/a que estás, porque dependen de ti para tener confianza.

“Eso es horrible —dices—. El precio es demasiado alto”.

Así que buscas algún “producto” que te parezca más razonable: una familia que te quiere.

Puedes “comprarlo” al precio de 30-50 años en los que antepones sus necesidades a las tuyas, te preocupes por su seguridad, coges trabajos que pagan bien en vez de coger trabajos que te hagan sentirte realizado/a, luchas contra el tráfico durante una hora todos los días para ir al trabajo porque vives en las afueras, ignoras a cada persona que te atraiga, y mueres con la pregunta callada y secreta de cómo habría sido tu vida si hubieses elegido quedarte soltero/a y perseguir tu pasión”.

“Eeeeh… esta tienda apesta”, dices. Y es cierto, pero la verdad terrible es que es totalmente real.

No podemos tenerlo todo, como decía aquel poema de Silvia Plath y como dijo James Clear en su teoría de los cuatro fuegos. Para hacerlo aún peor: si no elegimos nada, paralizados por la indecisión, todos los frutos de la higuera que describe Plath se marchitan; todos los fuegos de Clear se apagan.

A veces suspiro un poco, porque amo muchas cosas y tal vez, solo tal vez, podría haberlas elegido. La música, el arte y demás. ¿Podría haber sido cantante? ¿Artista? ¿Joyera o artesana? ¿Podría haber vivido de esas cosas? Nunca lo sabré y tampoco importa. Lo importante es que tomé mi decisión.

Mi decisión es escribir, y el coste de esa decisión en la tienda de Morrow ha sido elevado.

Está siendo elevado. Siempre será elevado.

Empero…

(Tenemos que usar más esa palabra).

Pese al trabajo, la pelea económica, la desesperación, la frustración cuando un proyecto no sale adelante, cuando hay malas críticas o cuando las ventas no acompañan, nunca había estado tan segura de algo. Nunca había estado tan orgullosa de una decisión. Y es que el dolor que trae una decisión difícil es mejor que el dolor que trae no decidir.

Sí, podría haber sido cualquier otra decisión, cualquier otro camino.

Si ya has entrado en la tercera fase de tu vida, te toca elegir.

¿Quieres escribir? Puedes, igual que puedes elegir cualquier otra cosa. Puedes escribir por gusto, como afición. Escribir por puro amor al arte es maravilloso.

Empero…

Si quieres grandes resultados, sabes que eso no es suficiente.

Sé consciente de los sacrificios, del precio en la tienda de tu vida.

¿Estás dispuesto/a a pagarlo?

¿O vas a quedarte sentado quejándote, como todos los demás?

Seth Godin y la culpa que siempre es de “ellos”

elección

No existe “el sector”

Es fácil decir que “la culpa es del sector” o que “es que el sector no lo entiende”.

Pero como no hay nadie al mando, como no hay un método de imposición coherente, esto no es más que una manera de decir las cosas. No existen el sector ni la economía ni el mercado. Solo personas.

Y las personas… las personas pueden pasar a la acción si algo les importa.

Me cansan los que se quejan de lo mal que está el sector, de lo difícil que es todo. No digo que no tengamos que ser críticos (eso es distinto), pero casi nunca veo que los que se quejan tanto anden haciendo algo por conseguir los cambios que necesitamos, por pasar a esa acción que dice Godin. Llevo más de diez años aportando, peleando por esos cambios, y me siento mucho más optimista que ellos, pese a todo lo que está en nuestra contra.

Lo dice mucho Joanna Penn, junto con otros grandes indies, y estoy de acuerdo: es el mejor momento para ser escritor. Precisamente por los grandes cambios que entre todos estamos propiciando en el sector, en la industria.

Dejemos de lamentarnos y seamos nosotros las personas que creen nuevo territorio y produzcan los cambios que necesitamos. Formemos pequeñas editoriales, grupos y talleres; seamos híbridos; negociemos nuestros contratos; paguemos a otros profesionales como nosotros; ayudemos a los que lo merecen; abandonemos la mentalidad de cultura gratis que nos invade y exijamos un pago digno por nuestro trabajo (y por el trabajo de los demás); exploremos nuevas formas de promoción, de expansión, de enseñanza y aprendizaje…

Apoyémonos entre nosotros. Produzcamos calidad, produzcamos belleza imposible de ignorar. Compartamos nuestro conocimiento, en vez de guardarnos nuestros secretitos de mentes pequeñas y celosas.

Dejemos de quejarnos por los terrible sacrificios que nadie nos ha obligado a asumir. Otros ya tienen sus propios sacrificios: han tomado elecciones distintas.

Nadie me ha puesto una pistola en la sien y me ha obligado a redactar este post. Nadie me ha torturado con canciones de Alejandro Sanz en bucle para forzarme a ser escritora. Tampoco me dijeron qué involucraría, pero ahora lo sé y lo acepto.

Entré en esa tienda y señalé hacia ese objeto brillante de la estantería alta.

Cada día, poco a poco, lo tengo más cerca.

Quién sabe, a lo mejor nunca lo alcanzo. La estantería es alta de cojones narices. Pero menudo camino. Menudo proceso.

Escribir en serio es una elección. Es mi elección.

¿Es la tuya? Y, lo más importante:

Espero que seas consciente de todo lo que implica.

 

P.D.: ¿Todavía estás cantando la canción de Friends en tu cabeza?


el cielo rotoBajo el segador había otro cruzado. Las espinas del monstruo lo habían perforado, pero su cabeza estaba intacta: serviría. Adra se acuclilló junto al cuerpo y se quitó el guante izquierdo. La mano que quedó a la vista estaba despellejada, recubierta de sangre seca; podía intuirse el entramado venoso entre los músculos y tendones. Arrancó la cota de mallas al cadáver y le desgarró la túnica para después colocar la palma de su mano sobre el corazón.

Este volvió a latir al instante.

(De El cielo roto, Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina).

autosuperaciónescribir

Esas 15 cosas que abandonarás para alcanzar tus sueños

Abril 13, 2017 — by Gabriella20

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¡Sueños! Detesto, odio, aborrezco esa palabra (y además me cae mal).

Sueño es lo que tengo yo ahora mismo, que estoy escribiendo demasiado temprano.

Perseguir tus sueños. Qué bonito, ay. Mirada arrebolada, mejillas sonrosadas y vista puesta en el horizonte. ¡No, no lo es! ¡Es horrible!

Leí hace poco un artículo de Zdravko Cvijetic sobre las trece cosas que tienes que dejar si quieres alcanzar el éxito.

Éxito ya me gusta un poco más, porque éxito es algo que cada uno define a su manera, que elegimos según quiénes somos. Para mí, levantarme antes de mediodía es un éxito. Publicar algo nuevo en el blog es un éxito. Recibir una crítica y no buscar a esa persona para tirarle de los pelos a lo gata salvaje es un exitazo. Para otros, a lo mejor el éxito es diferente. Para otros el éxito será ganar una medalla de oro, conseguir el premio Nobel, tirarse a una estrella de Hollywood.

Decidí contestar con brevedad a Cvijetic, o más bien a su artículo, centrándome en la vida del escritor.

¿Son aplicables los puntos que expresa este señor de nombre impronunciable para mí? ¿Podemos adaptarlos a la escritura?

Sí. Y hasta añado alguno mío.

Aquí las tenéis: todas las cosas que tienes que abandonar para escribir y publicar más y mejor, para que tus lectores te adoren y la piel te luzca hermosa y fina. Lo de la brevedad, como ya anticipabais, no lo conseguí.

Eventos, servicios y recursos

Marzo 23, 2017 — by Gabriella

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¿Eres escritor y necesitas algo? ¡En esta sección vengo a hacer lo posible!

Verás que hay dos apartados:

-Uno de eventos, conferencias, charlas, talleres o servicios que yo daré próximamente.

-Uno de recursos generales para escritores: blogs, libros, profesionales, servicios… Solo recomiendo aquello que conozco y he probado.

1. Calendario de eventos

(Si quieres asegurarte de no perderte ni una novedad en este apartado, apúntate a mi lista de correo).

festival de fantasía de fuenlabrada – fuenlabrada- 16-18 de junio

José Antonio Cotrina y servidora hemos sido invitados a este festival, donde ya hemos estado unas cuantas veces y al que le tenemos mucho cariño. Pronto os daré más información sobre actos y etc., pero lo que está claro es que andaremos rondando por allí, dispuestos a echar unos vinos o cañas o tés con quien quiera y, por supuesto, para firmar libros.

Más información sobre el festival en su página de Facebook.

i encuentro de redactores digitales – Madrid – 1 de julio

En este tremendo encuentro que han organizado Rosa Morel y Javi Pastor veréis a muchas caras conocidas del copywriting, periodismo y escritura, que se reunirán para hablar de creación digital. Será en las salas OpenTalk de Madrid, tiene una pinta realmente increíble y me emociona mucho poder impartir un taller contra el bloqueo del escritor con la muy excelente Irene Rodrigo de Léeme TV. También estoy muy contenta de tener por allí a otro compañero de blogs literarios: Alejandro Gamero de La piedra de Sísifo.

Si eres periodista, redactor, bloguero o escritor, esto te va a interesar muy mucho. Échale un vistazo aquí.

Festival Celsius – Avilés – 19-22 de julio

Aunque soy una aficionada permanente de este festival de fantástico, este año además capitanearé un taller enfocado a escritores que empiezan, con todo tipo de información sobre escritura, publicación, distribución, promoción, etc. Más sobre el Celsius aquí.

Quedan por determinar las fechas concretas del taller (pero, para haceros una idea, el festival es entre el 19 y 22 de julio) y seguramente será gratuito, con plazas limitadas. ¡Atentos a este espacio! O apúntate a mi lista de correo para recibir los detalles pertinentes cuando salgan.

¿Quieres que dé una charla/taller/conferencia en tu local/instituto/colegio/festival?

Escríbeme a gabriella(arroba)gabriellaliteraria.com y lo hablamos.

Por favor, sé consciente de que solo puedo plantearme participar en convenciones o conferencias donde, como mínimo, se cubran mis gastos (desplazamiento y alojamiento).

2. Recursos para escritores

Maquetación de libros en papel y digitales:

Valentina Truneanu. Además de ser una bloguero y escritora excepcional, Valentina es la mejor que conozco en esto de darle forma a tu libro. Visita su página web para pedirle cualquier presupuesto.

Diseño y creación de portadas:

He trabajado con unos cuantos portadistas e ilustradores, pero estas son mis tres personas favoritas, que recomiendo una y otra vez:

  1. Libertad Delgado, que hizo las ilustraciones y rotulación de los libros de Crónicas del fin.
  2. Lola Rodríguez, portadista e ilustradora de El día del dragón. Fue mágico ver su interpretación de nuestros personajes.
  3. Ana Díaz, diseñadora de las portadas de la editorial Palabaristas, ofrece cubiertas preciosas a precios más que económicos. Puedes ver su trabajo y pedirle presupuesto desde su web.

(¡Pronto más recursos!).

 

consultorioescribirescribir relatoherramientas para escritores

Cosas útiles que puedes hacer con tu libro de relatos

Marzo 9, 2017 — by Gabriella11

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Tengo una lista en Evernote donde recopilo las preguntas que me hacen por email o mensaje privado. De vez en cuando la imprimo, hago papeletas con cada pregunta, las tiro al aire al son de I’m So Excited y la que cae encima de mi gato es la que meto en la sección de Consultorio.

Está bien. Vuelvo a empezar.

Cuando algunas preguntas se repiten en mi correo suelo apuntarlas para hacer un artículo sobre ellas. Tal vez no un artículo muy completo ni muy largo, pero sí una respuesta general que pueda servir a otros escritores que visiten este humilde, modesto y estrambótico blog.

Últimamente me han llegado varias preguntas técnicas sobre el tema de los libros de relatos. Y ya digo que son preguntas que he recibido unas cuantas veces, como si yo supiera cuál es la respuesta a todo solo por haber sacado un libro de cuentos.

Por cierto, sí sé cuál es la respuesta a todo: es 42. Pero, sobre libros de relatos, veamos si puedo arrojar algo de luz a un mundo tenebroso, espinoso, calamitoso y otras cosas terminadas en -oso que poco tienen que ver con la familia ursidae.