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Diez creencias que nos impiden avanzar como artistas

septiembre 28, 2017 — by Gabriella13

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Dibujar y escribir no parecen habilidades muy similares.

Hablamos de dibujar una escena o de pintar a un personaje, pero es solo metafórico. No cogemos un pincel ni empezamos a darle brochazos de color a nuestro protagonista.

No obstante, todas las habilidades creativas tienen algo grande en común: su proceso de aprendizaje. Hablo de la manera que tenemos de avanzar como artistas. La evolución de nuestra habilidad es muy similar al dibujar, tocar un instrumento o escribir.

Los mitos que rodean al aprendizaje del dibujo, por ejemplo, son casi iguales que los que rodean al aprendizaje de la escritura.

Tanto es así que, al leer el artículo de Monika Zagrobelna sobre los grandes mitos que rodean al aprendizaje del dibujante, me quedé patidifusa, atolondrada, estupefacta y, en general, de una pieza.

Eran exactamente los mismos que rodean al proceso de aprender a escribir.

Dicen los grandes maestros de dibujo, los que han trabajado con miles de alumnos a lo largo de sus vidas, que todo el mundo puede aprender a dibujar. Yo creo que todo el mundo puede aprender a escribir. Puede que tardes quince años en llegar a un punto al que alguien con mayor predisposición natural llegará en cinco. Eso es frustrante y cierto. Pero no quita que esos quince años te permitan llegar a ese sitio, a esa meta.

mentiras sobre dibujarO también podrías dedicar esos quince años a, no sé, hacer algo de mayor provecho que escribir. Como montar una guardería para elefantes.

Vamos con los mitos que dice Monika. Como asegura ella, estas nociones no solo están equivocadas; es que son perjudiciales: bloquean tu progreso.

1. Dibujar es una sola (y sencilla) habilidad

Traigámoslo a nuestro terreno: ¡escribir es una habilidad única y simple!

Sabemos que eso no es así. ¿Verdad?

Monika explica algo que a mí me encanta, que es que la mayoría de la gente piensa que la habilidad artística se divide entre dos posibilidades: sabes dibujar o no sabes dibujar. Con la escritura pasa lo mismo: dicen que o sirves o no sirves. Si no me creéis, podéis dedicar una semanita larga a leer todos los comentarios de mi blog y veréis cuántas personas se irritan conmigo y me aseguran que escribir es un talento y “vales o no vales, y punto”.

A día de hoy, no conozco a ningún escritor que sencillamente “sepa” escribir. Toda escritura de calidad lleva detrás años de formación, en un sentido u otro. Sí, hay autores que escriben primeras obras fenomenales, pero habría que preguntarles a) cuántos manuscritos tienen en el cajón y b) qué tipo de habilidades han desarrollado a lo largo de su vida que les hayan estado preparando, aun sin saberlo, para escribir genial.

mentiras sobre dibujarEs posible que no lo sepas, pero disfrazarte de algún animal irreconocible mientras sonríes con los ojos cerrados bajo la nieve es una habilidad indispensable para escribir bien.

Escribir, al igual que dibujar, no se limita a dos niveles, al sabes o no sabes. Es más bien una escala larga de progreso, que Monika divide en 10, donde 0 es falta absoluta de habilidad (ya sabéis, gente para quien la ortografía es algo extraño y lejano, que procede de universos ajenos) y 10 es ese nivel donde tu habilidad es tal que has alcanzado la perfección absoluta y eres una suerte de arquetipo irreal platónico del arte.

(Quedaos con la idea esta de la escala, porque vamos a regresar a ella con frecuencia).

La mala noticia, queridos míos (y de verdad que siento comunicar esto), es que esta curva de aprendizaje tiene el problema de siempre: es fácil y relativamente rápido pasar de 0 a 1, de 1 a 2, incluso del 2 a 3. Pero del 3 al 4 la cosa ya se va a poner bastante más difícil. Y si llegas al 9, seguramente te pasarás el resto de tu vida intentando llegar a un 10 que, en realidad, solo existe en tu cabeza. Por eso, el mundo de la escritura está lleno de autores que escriben de manera más o menos razonable, pero que tampoco sorprenden ni fascinan.

Pasar de un nivel 5, donde sabes comunicar correctamente e hilar una historia, a un nivel 6, donde ya entras en el terreno de la profesionalidad, puede ser duro, ya que hay muchas técnicas y conocimientos que superan a las típicas guías para principiantes y que entran en un terreno más a) subjetivo, b) caro y c) en manos de personas que no tienen por qué tener ganas de dedicarse a la enseñanza (están demasiado ocupadas desarrollando su propia habilidad).

Para alguien con escasos conocimientos literarios y técnicos, solo existen dos niveles. El “este libro es una caca” y el “este libro es la hostia”. En el momento en que crece el bagaje lector, nuestros gustos se refinan. Hace poco perdí demasiado tiempo intentando explicarle a un conocido por qué un autor no me gustaba. ¡Pero si escribe genial!, me decía él. Para este lector, poner montones de adjetivos y utilizar palabros era escribir bien, del mismo modo que un dibujo hiperrealista puede fascinar a muchos. Sin embargo, aquellos que han dedicado muchos años a intentar subir de un nivel a otro en esa maldita escala saben que el barroquismo no es sinónimo de calidad ni el hiperrealismo implica una habilidad superior a, digamos, un dibujo excelente de manga.

Nuestro aprendizaje nos proporciona la posibilidad de analizar una obra y entender qué procesos se han aplicado y a qué nivel de habilidad corresponden.

Proceso real de aprendizaje:

mentirasAquí podéis ver que mi habilidad para el dibujo, por ejemplo, está entre el -3 y el 0,5.

Proceso que también podría corresponderse con la realidad:

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Proceso en que cree la mayoría de la gente:

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Todo esto nos lleva al segundo mito, uno de los más odiosos.

2. No puedes dibujar si no naciste con talento

Ya lo he dicho muchas veces: creo que eso del talento es tremendamente dañino.

¿Existe el talento? Claro. Algunas personas nacen con el cerebro mejor preparado para ciertas habilidades. Tienen una combinación espectacular de propiedades que, de entrada, les permiten ser mejores que tú. Y si encima las disfrutan (¿y quién no disfruta haciendo algo que se le da bien?), eso se nota en su trabajo, lo cual le da un brillo o genialidad especial.

Siempre pongo el mismo ejemplo. Una vez vi en Facebook un dibujo que Enrique Corominas había hecho con quince años. Da igual cuanto dibujes o te esmeres los primeros diez años de tu vida: probablemente no vas a hacer un dibujo así.

Pero me quedo con lo que dice, a su vez, Medusa Dollmaker, quien reconoce que se enfada cuando otros le dicen que “qué envidia, ojalá yo pudiera dibujar como tú”. Como dice Medusa, ella era la que, de adolescente, no salía los fines de semana, para quedarse en casa dibujando. Sí, tienes envidia, pero ¿harías lo mismo que ella?

La genialidad existe. Pero implica dos cosas:

  • Que la genialidad por sí misma no sirve de nada si no hay una entrega y un aprendizaje.
  • Que no es necesario ser un genio para desarrollar de manera profesional y excelente una habilidad. De hecho, en algunos sentidos tienes ventaja, como explico más abajo.

Las personas “con talento” tienen una manera diferente de pensar, fijarse y relacionar ciertos conceptos, que les permite avanzar mucho más deprisa en esa escala ya mencionada. Lo alucinante es que algunas de esas maneras podemos aprenderlas.

Sí, como lo oyes. Perdón, lees.

Por otra parte, tener talento suele convertirse en un obstáculo. Funciona muy bien al principio, pero no a largo plazo, donde la resistencia y el hábito de trabajo es mucho más importante. Me recuerda a los alumnos con buena memoria que apenas tienen que estudiar en el instituto y se horrorizan cuando se dan de bruces contra la exigencia universitaria.

mentiras sobre dibujarTío, no es mi intención humillarte en público, pero tu teoría sobre las integrales pitagóricas en incremento químico exponencial es ridícula y no se sostiene por ningún lado.

Cuando tienes cierta habilidad para hacer algo, te confías. Las cosas te salen bien a la primera (o crees que te han salido bien, que esa es otra), porque tienes ciertas facilidades innatas. En el colegio exageran y te dicen que vas a ganar un Nobel. En casa aplauden cualquier mínimo esfuerzo. Todo porque tus resultados, aun mierdosos, son superiores a la media. Y todo eso hace que avances muy rápido durante esos primeros niveles de la escala.

Lo malo es que cuando llegas a cierto punto, tu talento natural ya no es suficiente. Llega el momento de la técnica, del estudio, de la lectura analítica. Y tú estás tan atrapado en tu visión de “todo ha de ser fácil y mágico” que lo rechazas. Crees que eso no es “escribir de verdad”. No obstante, tu gusto y percepción sí han avanzado también, y empiezas a ser consciente de que eso que haces no está tan bien como pensabas. Además, el mundo ha cambiado y hay gente ahí fuera mucho mejor que tú. Tus profesores ya no te alaban, te exigen. Los demás se atreven a criticar lo que haces.

Horror. No sabes. No sirves.

Y llega la desesperación. El “nunca podré mejorar”, porque crees que la escala es milagrosa y que no puedes subir mediante esfuerzo y estudio. Por eso yo apenas escribí en años y años.

Años que podría haber estado practicando y aprendiendo técnicas, libre de la máxima gilipollez de pensar que tenían que bajar las musas e inspirarme a “escribir de verdad”.

Bueno, más vale tarde que nunca, ¿no?

3. Los dibujos salen bien o no

Una vez, un señor en un bar (siempre hay un señor así en un bar) me dijo que escribir poesía era muy fácil y que él tenía mucho talento para ello. Que podía escribirme un poema sobre la marcha, en una servilleta.

Lo hizo. El poema era una caca grandiosa. Como soy de origen anglosajón y muy educada, sonreí y me alejé lentamente de la barra, con cuidado de no mantener contacto visual.

avanzar como artistasDramatización de la experiencia, donde la doble de acción de Blake Lively interpreta a servidora.

Cuando empezamos a dibujar, cuando empezamos a desarrollar habilidades de forma inconsciente (por ejemplo, la sicomotricidad que nos ayuda a producir formas y líneas de cierto modo), de vez en cuando producimos algún dibujo que nos parece la repera, y lo guardamos como oro en paño. No sabemos por qué ha surgido así, y probablemente no seríamos capaces de hacerlo de nuevo.

Con la escritura pasa igual: ¡eh, mirad qué poema tan chulo me ha salido!

Conforme avanzamos de nivel en ese proceso ya descrito, somos cada vez más conscientes de la manera en la que llegamos a producir los dibujos y los poemas buenos. Producir algo eficiente ya no se limita a la suerte y a la casualidad. Creamos algo y lo perfeccionamos, una y otra vez. Entendemos el mecanismo. Entendemos cómo funciona la rima interna, la metáfora, la sonoridad de las sibilantes. Y no nos enamoramos de ninguno de nuestros poemas, porque sabemos cómo lo hemos creado y queremos hacerlo aún mejor, porque tenemos las herramientas para ello.

Un texto no “sale” bien o “sale” mal. Aplicas tus conocimientos y obtienes resultados similares a lo que esperabas. Por supuesto que hay un factor de “suerte” (tu estado mental de ese día, una serie de ideas que han conectado mejor que otras, tu bagaje cultural para ciertos temas, tu manera de documentarte, etc.), pero esa variable no es definitiva.

El escritor que ya está bastante arriba en la escala no tiene un cariño posesivo a un texto en concreto, ya que a) produce tantísimos textos que tendrá muchos que le gusten y b) tiene las herramientas para volver a producir un texto igual de bueno. Esa es una de las razones por las que los escritores profesionales se preocupan mucho menos por el plagio que los escritores que empiezan.

Si un relato “no salió bien”, no te limites a tirarlo a la papelera. Pregúntate qué ha fallado. Y si ha salido bien, pregúntate qué has hecho ahí que puedas aplicar a relatos futuros.

4. Dibujar sirve para impresionar a otros

Ya he comentado lo de los profesores que juntan las manitas, te miran con ojos brillantes y te dicen que eres lo mejor que se ha inventado desde los auriculares inalámbricos.

Esto nos mete ya desde pequeñitos una idea muy nociva en la cabeza: dibujamos (¡y escribimos!) para recibir validación ajena.

Tanto es así, que muchos de los escritores que conozco se dividen en dos categorías:

  • Aquellos que montan en cólera a la más mínima insinuación de que su obra no es perfecta y
  • aquellos que dicen escribir solo para sí mismos, cuando en realidad lo que tienen es pánico de que alguien juzgue su obra y les haga sentir que no valen para escribir (ver punto 2 de este artículo).
mentiras sobre dibujar—Que así no se coge una cámara, Manué.
—Cállate o dejo la cinematografía para siempre.

Estas mentalidades son propias de los primeros niveles de la escala. Cuanto más asciende en ella un escritor, más consciente suele ser de que la crítica es necesaria. Uno solo no puede analizar completamente su propia obra, por la subjetividad inevitable que implica. Y os aseguro que he oído cientos de excusas para justificar esto, desde el “yo no necesito a un corrector” a “los reseñadores no tienen ni p**a idea”. Algunos de esos argumentos tienen parte de razón, pero sospecho que en algunos casos hay detrás un pánico terrible a que otra persona opine sobre nuestro trabajo. He visto errores que se repiten una y otra vez en el mismo autor simplemente porque es incapaz de escuchar cuando otros se lo señalan repetidamente.

Como dice Monika, la motivación detrás de tu trabajo no puede ser solo la validación ajena, o nunca conseguirás avanzar. Generalmente, aquellos que suben en la escala tienen todo un abanico de razones, entre las cuales destaca la propia diversión de crear y la satisfacción de terminar algo que a ellos les gusta. Por eso mismo, es posible que artistas que estén en el nivel 8-9 produzcan obras que a otros les parezcan horribles, porque están utilizando habilidades y percepciones muy superiores al resto, con resultados difíciles de comprender para el lector medio.

Esto me hace gracia, porque lleva a la consabida expresión enfurruñada del escritor principiante de “es que no saben apreciar mi talento revolucionario” cuando recibe un rechazo editorial. Confunde la simple mediocridad con la brillantez de quien lleva toda su vida desarrollando un arte.

Si quieres tomarte en serio la escritura, pregúntate cuál es tu motivación principal. Si está en la aceptación ajena, prepárate para sufrir mucho, mucho, mucho.

5. El dibujo bueno es el dibujo realista

El único género válido es el realismo. La única novela válida es la “literaria”. Solo eres un escritor de verdad si escribes ficción. Y otras idioteces por el estilo.

¿Amas la ciencia ficción, la romántica, la histórica, la epistolar?

Tú escribe y disfruta. Ningún género es superior a otro y tú eres libre de reinventar, desarrollar o perfeccionar lo que te dé la gana.

Hay que tener una habilidad excepcional para saltarse las reglas, para llegar al cubismo. Hay que tener una habilidad excepcional para saltarse las reglas en la escritura, para manipular la gramática, la sintaxis y las bases narrativas a tu antojo.

Puedes probar, claro. Experimenta tanto como quieras, saborea todos los recursos que encuentres. Pero preocúpate de conocer las bases, esas reglas ya mencionadas, porque tienes que entender por qué están ahí antes de poder retorcerlas. De nada sirve inventar una lengua si desconoces cómo funciona el código que ya utilizas.

6. Si ya lo has probado y no has tenido éxito, significa que esto no es para ti

Y regresamos a la maravillosa noción estúpida del talento. Todos hemos pasado por aquí: escribimos un relato, un poema o lo que sea, lo mandamos a un concurso o a una convocatoria editorial y no conseguimos nada. O tal vez algún reseñador feroz se enzarza con nuestro texto. Nos miramos los pies y decidimos que tanta humillación no merece la pena, que para qué seguir.

grandes mentirasEsto de escribir es un peñazo. Es hora de volver a mi carrera brillante de modelo de stock.

Ya he hablado de la importancia de considerar el rechazo como un medio de aprendizaje. He de reconocer que, aunque comprendo exactamente cómo se sienten, me irritan los escritores que me vienen llorando porque una editorial ha rechazado su manuscrito. Alma de cántaro, ¿cuántas veces creen que me han rechazado a mí? ¡Y menos mal! Si me hubiesen publicado esas primeras obras, ahora me moriría de la vergüenza.

Pasa algo similar con escritores que se lanzan a autopublicar su primera novela. Rafa de la Rosa hablaba de su pánico al respecto aquí y del temido síndrome del impostor. No sé si usaría eso de síndrome del impostor. En cierta manera, una primera novela es una impostura real: es una mera muestra de lo que conseguirás en años venideros. Es importante que no funcione, de hecho, que esté llena de fallos. Veo casos de éxito con primeras novelas que son muy peligrosos: el autor se convence de su habilidad y deja de progresar. El fracaso, sobre todo al principio de nuestra carrera, es muy necesario. Tener expectativas de que una primera novela sea la p**a en vinagre es comprensible, pero no es útil ni realista.

Dice Monika: Don’t choose drawing only because it looks easy—it isn’t. No elijas dibujar solo porque parece fácil, porque no lo es. No elijas escribir porque parezca fácil. Si te parece fácil, estás haciéndolo mal. Cuanto más ascendemos en la famosa escala, más nos damos cuenta de lo horriblemente difícil que es escribir bien.

Hay muchas otras habilidades ahí fuera, en serio. Qué manía la de todo el mundo por escribir. Tal vez porque, a diferencia de la gimnasia rítmica, de tocar el piano o del culturismo, parece muy fácil. La parte del inicio, la de juntar letras y palabras, ya nos la sabemos, ¿no?

Puedes escribir veinte libros y no avanzar ni un pasito: escribir bien implica estrujarse los sesos de mil maneras hasta dar con aquello que te hace progresar. Hay muchas formas de conseguir esto: cursos, talleres, asesoría profesional, estudio, libros, etc. Pero ninguna de ellas te librará de ese agonizante estrujar de sesos.

Si ya lo has probado y no has tenido éxito, no significa que esto no sea para ti. Significa que acabas de empezar.

7. Un buen artista puede dibujar cualquier cosa

Esto también es aplicable a la escritura. Si bien hay habilidades asociadas a la escritura que nos permiten meterle mano a otro género o formato con mayores posibilidades que los que empiezan a escribir de cero, no es lo mismo escribir una novela que un relato que un artículo que una tesis doctoral que un poema.

Hay que especializarse, no queda más remedio. Por supuesto que es importante probar otros géneros y formatos para aprender de ellos, salir de nuestra zona de confort y tener sexo de ideas satisfactorio. Pero una y otra vez veo a escritores de letras de canciones que publican libros atroces de poesía, novelistas que de repente aseguran dominar el arte del relato corto y cuentistas que se meten de cabeza en una novela sin estudiar mínimamente cómo se estructura.

La especialización tiene muchos peligros, pero también tiene una gran ventaja: aprendes mucho más rápido (y además tienes un nicho, un público objetivo mucho más definido). ¿Vendríais a mi blog si además de hablar de escritura hablase de diseño de museos, de investigación microbiológica y estrenos de Chanel para esta temporada?

Si quieres ser el mejor en todo, acabarás, como mucho, siendo aceptable en muchas cosas. Si quieres ser el mejor en tu género, sector o nicho, conseguirás, por lo menos, ser muy bueno en tu género, sector o nicho.

8. Necesitas herramientas especiales para dibujar bien

Las herramientas ayudan mucho, eso lo sabemos. Yo, que tengo la caligrafía como afición, os puedo asegurar que usar una tinta Pelikan con una plumilla de plástico, baratuna, no es para nada como usar una tinta Winsor and Newton con una Leonardt.

Lo mismo ocurre con las rutinas: nos ayudan a hacer nuestro trabajo. ¿Pero significa esto que si no tienes tu Mac con Scrivener, con un cuaderno Moleskine al lado y tu pluma Montblanc, sentado a tu escritorio a la hora exacta con un café al lado, no puedes ponerte a escribir?

Yo soy más de PaperBlanks con Pilot V5, pero ya me entendéis. Las herramientas ayudan mucho, pero lo único que necesitas, en el fondo, es escribir. Y una restricción voluntaria (probar a usar solo ciertas palabras, obligarte a usar un recurso nuevo o a escribir de un modo distinto) te ayuda a encontrar nuevas vías de creatividad.

Os lo digo yo, que escribo en aviones, bares, trenes, autobuses, hoteles, cuartos de baño y bajo una farola en la calle.

grandes mentirasOs echáis a llorar cuando en el Starbucks de vuestro pueblo no tira el wifi, pero que sepáis que ahí fuera hay gente que tiene que escribir en condiciones realmente horribles, como esta pobre mujer, condenada a estar siempre con extrañas figuras geométricas traslúcidas revoloteando alrededor de su cabeza.

Las rutinas y herramientas deben ser complementos, nunca muletas.

9. Eres demasiado mayor para empezar a dibujar

Creo que contestaré a esta enunciación tan absurda con este enlace.

Monika dice que hay dos tipos de personas que dibujan: los niños y los artistas. Esto suele deberse a que los niños reciben motivación para dibujar, al considerarse un acto de expresión creativa. Y tienen más tiempo para ello. Por eso también, muchos escribimos de niños y adolescentes, pero luego nuestro cerebro se vuelve más crítico, ya no recibimos la misma motivación, nuestras obligaciones adultas se meten por medio y dejamos de escribir.

Y cuando nos ponemos de nuevo, nos decimos “qué horror, escribo como un niño”.

Lo curioso es que, a diferencia de otras muchas habilidades (como aprender un idioma), no estamos peor capacitados que un niño para desarrollar lo que necesitamos para escribir bien. Hasta tenemos ventaja: tenemos más experiencias vitales con las que inspirarnos, mayor madurez para entender el mundo que nos rodea y mayor disciplina para avanzar en nuestro arte.

Todo el mundo empieza en algún momento y los comienzos dan resultados feos, muy feos. Si de verdad quieres escribir, cada día que no aprendes más sobre la escritura es tiempo que estás desperdiciando. Y podemos recuperar algo de la ilusión y diversión que nos daba escribir (¡y dibujar!) cuando niños.

Eso sí que motiva.

10. Dibujar y pintar son lo mismo

Dibujar y pintar requieren habilidades diferentes. Que sepas dibujar no significa que sepas pintar y viceversa.

Del mismo modo, las acciones de crear/escribir/producir un borrador no son las mismas que reescribir/corregir/revisar y requieren también de habilidades y conocimientos diferentes.

Puedes ser un escritor excelente, pero tendrás que adquirir conocimientos generales de gramática y ortografía para pulir tu texto. Deberás aprender técnicas para darles redondez a tus personajes y hacer que brille tu ambientación, actividades que tienden a realizarse en la reescritura.

Es sorprendentemente común que escritores que no tienen ningún problema para escribir cantidades ingentes de palabras de borrador tengan un bloqueo a la hora de corregir (¡y de planificar!). O que correctores profesionales, personas que tienen un dominio excelso de la lengua, sean incapaces de crear un texto interesante.

Puedes dibujar sin saber pintar. Limitarte al blanco y negro: pagarle a una serie de profesionales para que editen tu texto. Puedes pintar con un mal dibujo, pero el resultado va a ser… limitado.

Por esto, insisto en la importancia de:

  • Saber planificar, liberarte de bloqueos, generar ideas e implementar con éxito hábitos que te permitan escribir de manera periódica y
  • Aprender lo suficiente sobre tu lengua y tu arte como para hacer una reescritura eficiente y una corrección válida (aunque luego necesites otro par de ojos para asegurarte de que no se te escapa nada importante).

Y el final:

Al final de su artículo, Monika concluye que si empezamos a pensar en el dibujo como en cualquier otra habilidad (cocinar, hacer ganchillo, maquillarse, jugar al fútbol) nos liberaremos de la noción de que dependemos del talento para avanzar y por fin podremos progresar. Creo que ocurre exactamente lo mismo con la escritura. Si veis los comentarios al artículo de Monika, veréis más de un párrafo indignado, de personas que siguen insistiendo en la necesidad del talento. Tengo asumido que por aquí caerá alguno también. También asumo que habrá a quienes esta frase de Monika les anime:

Si quieres dibujar, no dejes que tu ambición te impida ser principiante.

Si quieres escribir, no dejes que tu ambición, tu perfeccionismo y tu impaciencia te impidan empezar siquiera.

Cualquiera NO puede dedicarse a escribir. Pero no por las razones que pensáis. No porque “valgas” o no valgas. No es solo una cuestión de desarrollar una habilidad. Es simplemente que no todo el mundo tiene la resistencia (y obsesión) necesaria para dedicar su vida a la escritura (y menos mal). Creo que eso debería preocuparnos tanto (o más) que nuestro supuesto talento.

Puede que haya algo de magia en aquellos que llegan a la genialidad, una combinación única de experiencia, actitud y habilidades que proporcionan un toque especial a su trabajo. Ese algo que dicen que hace que una obra trascienda (si la gente supiera la de factores que influyan en que una obra trascienda… no todos se basan en la validez del texto). Isaac, por ejemplo, opina que eso no se puede enseñar (aunque tal vez se pueda aprender). Diana también apunta a ese “algo” especial. Creo que el problema está en que son cuestiones que pertenecen a un nivel tan alto de la escala que son imposibles de explicar y transmitir a los que están más abajo. Pero existen, no son figmentos mágicos regalados por un dios injusto. Creo en la magia cuando escribo fantasía, pero no cuando alguien me habla de escritura.

Monika termina con otro asunto importante, con el que estoy muy de acuerdo.

Hasta ahora hemos hablado de cómo aprender a escribir bien. Pero es necesario añadir que no es obligatorio aprender a escribir bien. Y mucho menos aprender a escribir a secas (aunque es muy útil, para todas las facetas de nuestra vida).

Si nunca te conviertes en un artista excepcional, ni siquiera en un buen artista, no significa que has fallado. No necesitas grandes metas: necesitas ese rato de amor entre el papel (o la pantalla) y tú. Eso está bien, es hermoso.

Aprender a escribir debe ser su propio premio: si no disfrutas con tu arte, si no proporciona ningún valor a tu vida, puedes abandonar. No pasa nada.

Hay muchas otras cosas grandes y maravillosas ahí fuera.

(Dibujar, por ejemplo).

 


¡ATENCIÓN!

He podido crear este artículo y publicarlo gracias a la amable generosidad y belleza espléndida de mis mecenas. Entre ellos, va un gracias especial a Jorge del Oro, Carlos S. Baos, Ana González Duque, May Quilez, Eduardo Norte, Carla Campos, Adela Castañón y Anabel Rodríguez por sus contribuciones. Si tú también quieres ayudarme a seguir creando publicaciones como esta, por favor considera pinchar aquí y echarle un vistazo a mi Patreon.

Ya has visto que estos artículos tienen bastante tarea. Por menos de un euro puedes echarme una mano y además recibir recompensas divertidas 😉

O también puedes cotillear mis libros. Después de todo, los escribí para ti.


Créditos:

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Tres métodos para hacer una maratón de escritura

septiembre 21, 2017 — by Gabriella13

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Podrías escribir 10000 palabras en un día. Eso es lo que yo llamo una maratón de escritura.

Podrías escribir 8000, 5000 o 3000 o 500. En realidad, cualquier sesión (o conjunto de sesiones) donde escribas cantidades mayores a lo que acostumbras podría considerarse una maratón.

Ayer (o casi ayer) hablábamos de la posibilidad de escribir 10000 palabras AL DÍA, lo cual, como todos hemos acordado en comentarios, redes sociales y demás, es una barbaridad santísima.

Pero la opción de dedicar un solo día (o varios días a la semana) a aparcar el culo y vomitar una cantidad tremenda de palabras no es una barbaridad tan santa. Es decir: es posible y puede que hasta recomendable.

Ayer (o casi ayer), hablábamos de rutinas y sistemas de alta productividad. Hoy hablaremos de dolores puntuales de culo.

Metámonos en tarea. Caben unas preguntas de rigor. Por ejemplo: ¿una maratón de escritura es recomendable para ti, que me lees ahora?

Para quién recomiendo las maratones de escritura

  • Para personas que no tengan ningún problema de disciplina con su escritura, que tengan ya bien implementado el hábito de escribir.
  • Sirve también para personas con curiosidad por ver qué tipo de cosas pueden escribir cuando dejan suelto a su cerebro durante más de una hora. Os aseguro que no son las mismas que cuando lo tienes con una historia durante solo 20 minutos.
  • Para autores que por trabajo, familia y ocupaciones diversas no pueden dedicarle a su escritura una cantidad fija de tiempo a diario.
maratón de escrituraAlgunos oficios no son fáciles de compaginar con la escritura.

Para quién no recomiendo las maratones de escritura

  • Para personas que todavía no tengan implementado un hábito de escritura. Si te acostumbras a escribir solo en maratones, dependes demasiado de tu fuerza de voluntad para aparcar ese ya mencionado y hermoso culete. Empieza primero escribiendo un poco todos los días, que es la mejor manera de construirte el hábito de escribir, y más adelante, cuando ese hábito ya esté bien afianzado, puedes calcular si esto de las maratones te compensa.
  • Para personas con problemas de espalda y/o de trasero (lo de levantarte cada media hora a estirar las piernas corta el rollo). Aun así, pueden plantearse otras opciones (hay quien escribe de pie y James Joyce escribía tumbado. No era el único).

Solucionado este primer dilema, ahora analizaremos diferentes métodos que utilizan diferentes escritores para enfrentar una maratón. Pero si te planteas probar alguno de ellos, aún nos queda una segunda pregunta importante:

¿Para qué estás haciendo esto?

En una conversación en Twitter sobre el tema este de las 10000 palabras, Elia Barceló me hizo una pregunta: ¿para qué es necesario escribir tantísimas palabras? Algunas cosas son largas de explicar en Twitter, así que me gustaría ofrecer aquí algunas ventajas, que afectarán sobre todo a escritores autopublicados o híbridos:

Ventajas de escribir mucho
  • La que ya hemos mencionado: te permite avanzar mucho de golpe si solo tienes días específicos en los que puedes escribir.
  • Mayor cantidad de obras es igual a mayor catálogo, la base de tu trabajo (¡e ingresos!) como escritor. Si escribes, además, para sectores con demanda alta como la romántica, la erótica o el thriller, sabrás que tus lectores consumen tan rápido como tú puedes publicar. Una persona que escribe romántica tiene un mercado que exige de una producción muy superior que la que pueda tener alguien que escriba ficción al uso.
  • La práctica hace la perfección y solo se aprende a escribir escribiendo. Cuantas más palabras escribes, más practicas. Eso sí: es importantísimo que complementes esta práctica con la teoría (¡y con la lectura!). Ya lo he comentado en algunas ocasiones, pero he visto a autores con libros incontables en Amazon cuyas obras más recientes contienen los mismos problemas de forma, contenido y estructura que las primeras. Aprende estudiando, también, y acude cuando puedas a lectores cero, tanto informales como profesionales.

Esto no quiere decir que tengas que producir tres novelas al mes. Esto quiere decir que, dentro de tus capacidades, tengas una práctica habitual que te permita crear borradores con relativa velocidad. Que no te atasques con ese perfeccionismo que te lleva a dedicar quince años de tu vida a una sola novela, porque tu progreso no será el mismo.

maratón de escrituraEste es Manolo, viendo pasar las horas que ya no recuperará, pensando todavía si usar el verbo yacer o el verbo copular en el noveno capítulo de su primer libro. No seas como Manolo.

Ya te tocará luego el trabajazo chachi de la reescritura, corrección y demás. Ánimo.

Y estas son solo algunas ventajas generales. Lo fundamental es que te preguntes para qué lo estás haciendo TÚ. ¿Por qué estás sentado delante de tu folio o pantalla con intención de dedicarle varias horas seguidas de tu vida, cuando podrías estar comiendo/bebiendo/jugando al rol/en la playa/practicando actos indecibles y muy acrobáticos en la alcoba?

Puedes hacer una maratón como experimento, por supuesto, pero tendrá más sentido si tienes muy claro 1) por qué escribes (así en general: no es una pregunta fácil) y 2) para qué estás haciendo esta maratón. Ambas cosas serán las que te impulsen cuando lleves 8000 palabras y te duela todo y tu pareja esté ahí fuera en la playa, comiendo, bebiendo y jugando al rol erótico con cuatro escandinavas de excelente ver.

Y un último aviso:

Recuerda que tienes que editar

Ups. Sí, nos habíamos olvidado de esto.

Romper bloqueos y crear borradores soltando 10000 palabras de golpe está muy bien, pero ten mucho cuidado con el efecto embudo. Te emocionas escribiendo, acumulas montañas gigantescas de palabras y luego tienes que enfrentarte a la realidad pesadillesca que son la reescritura y la corrección. Así que procrastinas y sigues produciendo más palabras de borrador.

Cuando te quieres dar cuenta, tienes tres novelas cortas, una saga nórdica de ciencia ficción con mujeres que odian a las avispas y una enciclopedia marina.

Y NI UNA CORREGIDA.

No digas que no te avisé.

Llegamos al corazón del artículo.

tres métodos para hacer una maratón de escritura

Antes de nada diré que te ayudará leer los consejos de Rachel Aaron para escribir mejor y más deprisa, que puedes ver aquí (y si quieres conocer su método completo, aparece en su libro). También te ayudará esta serie de preguntas que puedas hacerte antes, después y durante tu sesión de escritura.

Vamos con los métodos:

1. Cait, del blog PaperFury

Aparte de leerse unos 200 libros al año (what?), Cait escribe a velocidades endemoniadas. Es una jovenzuela aprendiz de escribiente: todavía no ha publicado nada, pero tiene ya en su haber 25 manuscritos.

maratón de escrituraHe aquí un antepasado especialmente atractivo de Cait, que también fue la pesadilla de todos los editores de su país natal.

Estos son sus secretos:

1.1. Reserva un día entero solo para tu maratón

Esto puede parecer muy evidente y lógico y de cajón, pero sentarse a hacer una maratón para que te interrumpan cada media hora no tiene mucho sentido.

Lo he dicho muchas veces, pero voy a repetirlo: cada vez que algo o alguien te distrae, tu cerebro tarda MUCHO en volver a concentrarse del todo (¡según este estudio, una media de 23 minutos y 15 segundos!).

Esa notificación de Facebook te ha costado 23 minutos y 15 segundos. Ese perro que te trae la pelota para que se la tires, otros 23 minutos y 15 segundos. Ese telefonazo de tu amigo que quiere quedar para contarte su vida amorosa te ha costado otros 23 minutos y 15 segundos.

Sí, cierto es que todo es culpa tuya por dejar encendido Facebook, tener perro y juntarte con personas que protagonizan culebrones que ni Topacio, pero ponte a sumar tiempo de distracción. Es tiempo que ya no recuperarás, perdido en el olvido y en el pasado de “debí escribir más palabras”.

1.2. márcate miniobjetivos

No es lo mismo decir “hoy voy a escribir 10000 palabras” que “en las próximas dos horas voy a escribir 3000 palabras”.

Así que márcate objetivos pequeños. Cuando vimos lo que hacía Nicolas Cole a diario, observamos que separaba sus objetivos de palabras por etapas: por la mañana, después de comer, por la noche. Cait también planifica así su día: quiere escribir 3300 palabras por la mañana, 3300 palabras después de comer y 3400 palabras después de la cena.

Tu experiencia será otra: tendrás otros horarios y costumbres. Pero prueba a dividir tu día en etapas manejables. 3300 palabras parecen bastante más fáciles de alcanzar que 10000, ¿verdad?

Cuando Cait alcanza cada objetivo, se permite ciertas recompensas.

1.3. Date un premio

Es fácil recompensarse con premios pequeñitos. Procura que no sean recompensas que no compensen (jajaja, qué ingeniosa soy). Cait da algunos ejemplos de recompensas que sí se da… y de algunas que no le parecen buena idea:

  • Recompensas buenas: Buscar inspiración en Pinterest, dar un paseo, comer (¡nada de almorzar hasta que termines esas 3300 palabras, ay!), algo de beber que te guste (té, café, batido…), ver Youtube o la tele (pero con una alarma para que no se te pase el tiempo de descanso).
  • Recompensas malas: Leer, jugar a videojuegos (o cualquier cosa que te resulte difícil abandonar cuando toque escribir de nuevo), escribir otras cosas (Cait aconseja “descansar esos deditos” entre sesiones).
Un inciso sobre la lectura y su función mientras escribes

Cait dice que leer a otros hace que sienta inseguridad para con su propia escritura. Esto puede debatirse: acordaos de que Cole usaba la lectura como medio de inspiración y forma de encontrar la voz que necesitaba para lo que le tocaba escribir (y yo estoy con Cole en esto).

Creo que la inseguridad que una buena lectura le produce a Cait mientras está escribiendo es un problema sobre todo para autores que no llevan ya varios años desarrollando su arte: con el tiempo esto cada vez te da más igual. De hecho, cuando aprendes a dejar atrás la “comparacionitis”, verás que leer en los descansos entre sesiones de escritura lo que hace es inspirarte… mucho.

Con la experiencia, dejamos de leer como competidores y empezamos a leer como colaboradores: descubrimos todo tipo de herramientas, trucos e ideas en las obras ajenas.

1.4. No pienses. solo escribe

Estás con tu borrador, ¿no? Pues no edites en tu cabeza. No te pares. Escribe mal, escribe porquería. Ya reescribirás después. Vuélvete locuelo, sé salvaje, haz lo que quieras. Por cada frase que te pares a meter cosas bonitas y preciosas y profesionales, estás perdiendo fluidez, estás perdiendo creatividad, te estás censurando y estás dejando un resquicio de puerta abierta a la inseguridad y al bloqueo.

Durante años tuve problemas de bloqueo por inseguridad y perfeccionismo. Las maratones me ayudaron a acabar con esto de golpe y me recordaron que escribir, además de elevado y cultureta y blablablá, era divertido. Corre el rumor de que las primeras veces usé alcohol para cargarme todas mis inhibiciones.

Por supuesto que no recomiendo el uso de ninguna droga, legal o ilegal, para ayudarte en tu escritura. Ese rumor, seguramente, es falso.

1.5. Busca aliados

Pensamos en la figura clásica del escritor y pensamos en un ser huraño y solitario, antisocial, encerrado en su mundo privado de creación, hablando solo mientras aporrea una máquina de escribir vieja. No entiendo por qué seguimos empeñados en aporrear máquinas de escribir viejas, con lo cómodos que son los teclados modernos.

Y sí, escribir es una actividad solitaria. Incluso los que escribimos con otra persona tenemos que pasar en soledad esos momentos en que el capítulo nos toca a nosotros.

Eso no significa que tengamos que hacerlo TODO solos. Tener una comunidad de apoyo puede hacernos la vida muuucho más fácil. He aquí algunas ideas que da Cait para aprovechar que hay otras personas en tu vida (física o virtual) que pueden animarte para superar esta maratón del demonio:

  • Busca una pareja escritora, algún amigo al que tengas que escribirle de manera periódica para decirle cómo vas.
  • Recurre a las redes sociales. Si escribiste una frase graciosa o ingeniosa que te produce calorcito por dentro, guárdala y ponla en Twitter, Facebook o donde sea durante uno de tus descansos. Las palabras de ánimo de tus seguidores te darán energía para seguir escribiendo; si alguien te critica, tienes combustible para ponerle su nombre a uno de tus personajes y someterlo a todo tipo de vejaciones.
  • Si perteneces a algún grupo de escritores, háblales de tu progreso. Hasta puedes intentar convencer a alguien de que haga una maratón contigo.

En resumen

Creo que todos estos son buenos consejos para superar una maratón. Cait menciona 10000 palabras en un día, pero ese no tiene que ser tu objetivo. Aspira a escribir 5000, por ejemplo, y a ver dónde acabas. Puedes ir subiendo la meta cada vez que hagas otra locura de estas.

Por cierto, cuando terminé de leer el artículo de Cait le eché un ojo a los comentarios y vi una conversación donde se revelaba que, un año después, Cait había subido sus 10ooo palabras de maratón a 27ooo. Sí.

maratón de escrituraGracias a una avanzada labor de espionaje, hemos conseguido fotos exclusivas y actuales del hogar de Cait.

Lo bueno de las maratones es que cada vez son más eficientes. Cada vez escribes más rápido.

Aun así… 27000 palabras en un día. Tiemblo solo de escribirlo.

Vayamos con el segundo método.

2. El método de j.b.north

Las 10000 palabras de J.B.North se consiguen de formas muy similares a las de Cait. La diferencia es que J.B. tiene más experiencia a sus espaldas y unos cuantos libros publicados. Su sistema es interesante: en un día normal escribe unas 2300 palabras, pero intenta reservar un solo día a la semana para una maratón especial.

Sus bloques de tiempo son más cortos que los de Cait, más planificados al detalle, con más descansos; también se levanta y se acuesta más tarde que los típicos escritores madrugadores. También me llama la atención que utilice espacios de “preparación”: pronto veremos por qué.

2.1. Un día a la semana para 10000 palabras

Echadle un vistazo a su agenda de maratón:

  • 10:00am – Levantarse, prepararse, etc.
  • 11:00am – Desayuno tardío.
  • 11:45am – Prepararse para escribir.
  • 12:00pm – Escribir.
  • 1:30pm – Descanso, estirar, recoger la casa.
  • 2:00pm – Prepararse para escribir.
  • 2:15pm – Escribir.
  • 3:45pm – Descanso, hacer ejercicio, comer algo.
  • 4:15pm – Prepararse para escribir
  • 4:30pm – Escribir
  • 6:00pm – Descanso, preparar la cena, comer y recoger
  • 7:30pm – Prepararse para escribir
  • 7:45pm – Escribir
  • 9:15pm – Descanso, estirar.
  • 9:45pm – Prepararse para escribir.
  • 10:00pm – Escribir.
  • 11:30pm – Terminar y tiempo libre.
  • 2:00am – Dormir.

2.2. Todo planificado de antemano

Antes de empezar una jornada maratoniana, J.B. ya ha hecho su trabajo de planificación. Para ello, tiene siete documentos distintos para sus novelas:

  • Argumento
  • Personajes
  • Mundo/Ambientación
  • Poderes de los personajes
  • Esquemas de capítulos
  • Notas
  • Libro en sí

Esto está pensado para gente que tiene editores de texto normales de gente normal. Para personas con superpoderes Scrivener, todo podrá integrarse en archivos y subdocumentos del mismo proyecto.

El proceso de estructurar la novela y llenar estos documentos al empezar una novela suele llevarle una semana, más o menos. No te lances a tu novela a ciegas; entenderás que hay que planificar algunas cosas antes, para no perderse por el camino.

2.3. La importancia de prepararse

Esto es lo que hace J.B. en esos huecos que ha denominado prepararse para escribir:

  • Tener algo de beber cerca (té, agua, café, lo que te plazca).
  • Tener cerca algo de picoteo si es necesario (escribir con hambre es Muy Duro, dice ella. Personalmente, no apruebo esto en absoluto. A no ser que tengas bajonas de azúcar o algo similar, incorporar el picoteo en tu rutina de escritura me parece que fomenta un hábito poco saludable, sobre todo si son cosas de consumo rápido y poco sano. Pero yo soy yo y tú eres tú y por eso el mundo es interesante).
  • Eliminar ruidos (sugiere usar cascos o auriculares; algunas personas ponen ruido blanco o marrón de fondo).
  • Lanzar el móvil a la otra punta de la habitación.
  • Apagar Internet.
  • Tener a mano una libreta de notas y un lápiz.
  • Dedicar unos momentos a revisar lo escrito en la sesión más reciente.
  • Apuntar con rapidez un plan de qué vas a escribir en la sesión que comienza.
  • Prepararse mentalmente para una máxima concentración durante un periodo largo de tiempo. Yo recomiendo unos minutos de meditación si tienes problemas para enfocar tu atención.

2.4. Consejos principales

En esto se resume el resto del método de J. B.:

  • Ponte un temporizador. Ya sabéis que yo soy muy fan del pomodoro. Suele tratarse de bloques de tiempo de 25 minutos, pero últimamente me gusta trabajar con bloques de 45. Uso Moosti, pero hay mil programas y apps ahí fuera para lo mismo. Querrás adelantarte a la alarma, así que…
  • Escribe lo más rápido que puedas. Corre, corre mucho. No te detengas. Ve más rápido que tu editor interno, porque…
  • No hay crítico que valga. ¿Que estás escribiendo mierda? ¡No importa! Tu borrador solo tiene que servir para una cosa. Y por eso…
  • No tengas miedo de saltarte cosas. ¿Aburrido/a con una escena, o te has atascado? ¡Sáltatela! Deja una nota para luego y pasa a lo siguiente. Y por una vez…
  • No tengas miedo de cometer faltas de ortografía. ¡No te pares a corregir! Eso lo harás en otro momento. Orrorízate i deha fayos askerosos para ke las encuentré tú llo de manyana y yore. Lo fundamental es…
  • Practica, practica, practica. No vas a llegar a los 10000 en tu primera maratón, como ya hemos dicho. Pero cada vez que lo hagas, será más fácil. Cada vez escribirás más y mejor y más deprisa.

¡Hecho!

¿Todavía por aquí? ¿Has aguantado las ganas de salir corriendo a soltar miles de palabras de golpe mientras bebes té con tequila, describes poderes de personajes, estiras los codos e internautas el apagado? ¡Bien!

maratón de escrituraTe mereces un descanso. Venga, ve a Facebook, te doy permiso. Cuando vuelvas, verás con otros ojos el remanso de paz, cordialidad y buen rollo que es mi página, donde nadie ha intentado todavía convencerte de las bondades anticancerígenas y endulzantes del zumo homeopático de lima.

Vayamos con el último método. Más que un método, es una herramienta.

3. Entrena a un dragón

Todo esto de lo que he hablado, todo esto de los métodos para escribir a velocidades supersónicas, cuenta con el hecho de que sabes teclear deprisa. Si no es así, tienes dos opciones: aprender a mecanografiar como un profesional o recurrir al reconocimiento de voz.

Lo del reconocimiento de voz no es moco de pavo*. Usando el programa Dragon, el escritor Scott Baker produce unos diez libros al año. Sí, tal cual. Tiene 70 libros publicados desde 2010 (algunas son novelas cortas, eso sí). Escribe tanto ficción como no ficción. ¿Su secreto? Producir borradores de forma rapidísima gracias a su conocimiento de este programa (hasta tiene un libro al respecto). Si os lleváis bien con el inglés, podéis leer o escuchar la entrevista que le hizo Joanna Penn: no tiene desperdicio.

Chris Fox también plantea la posibilidad de acelerar a niveles estratoféricos la velocidad de escritura en su libro. Cada vez leo y oigo de más casos de autores que utilizan diferentes programas de reconocimiento de voz para poder crear de manera más eficiente. Nos encontramos con más y más escritores capaces de producir cantidades enormes de contenido en un espacio muy reducido de tiempo.

Eso no es garantía de calidad, claro, pero es un comienzo.

maratón de escrituraAprovecho este pequeño hueco en el artículo para recordar que, al contrario de lo que nos aseguran siempre las imágenes de stock, el resultado inmediato tras terminar un borrador no es este.

Dictado se ha hecho siempre, si bien había que contar con largas horas de transcripción. Programas como Dragon nos llevan a otros niveles. Yo me pregunto si este no será el futuro de la escritura. Es cierto que hay una conexión especial que se produce en nuestro cerebro al transmitir palabras desde el tecleo (y otra diferente cuando lo hacemos mediante la escritura manual), pero tal vez se formen nuevas conexiones al utilizar simplemente nuestra voz. Baker asegura que sus diálogos, por ejemplo, ahora son mucho más naturales. Yo misma recomiendo siempre leer un texto en voz alta al corregirlo, para pillar errores y buscar mayor fluidez y naturalidad.

Me gusta la idea de poder escribir dando vueltas por la habitación (Dragon te permite hacer grabaciones y luego subirlas al programa: no tienes que estar dictando delante del ordenador). Aunque hago ejercicio, estar largos ratos sentada me mata. ¡Pero necesito estar largos ratos sentada para no interrumpir mi flow!

El mayor inconveniente de programas como Dragon (aparte de que te sientas un poco idiota hablándole a la nada) es que exigen una inversión de tiempo. Tienes que aprender a “entrenarlos” (enseñarles a reconocer tu forma de hablar, configurarlos a tu manera, etc.). Tal vez, más adelante, sea para mí. Por ahora, me plantearé comprar un escritorio de pie o algo así, y seguiré dándole al Pilot V5 (la nuestra es una larga historia de amor, ay) y a mi teclado Logitech.

Siempre he sido muy de dragones, pero hay algo satisfactorio, muy satisfactorio, en el roce del boli contra el papel, en el sonido de las teclas de un teclado que te resulta cómodo y rápido.

No lo sé, no lo sé.

Ese dragón me incita. Me está mirando con ojos ámbar y lascivos.

Ya sabéis que en mis cuentos pasan cosas inapropiadas con dragones.

No sé cuánto tiempo podré seguir resistiendo.

 


*Nunca he entendido esta expresión. Claro que no es moco de pavo. El moco de pavo es lo único que es moco de pavo. Y solo cuando el pavo está resfriado.


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Créditos:

escribirherramientas para escritoresproductividad

Cómo escribir 10000 palabras al día

septiembre 13, 2017 — by Gabriella17

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Voy a escribir dos frases casi iguales:

  • Cómo escribir 10000 palabras al día.
  • Cómo escribir 10000 palabras en un día.

Si eres escritor de cualquier tipo (novelista, poeta, copywriter, bloguero, redactor de esquelas o columnista de cotilleo interdimensional), sabrás que esas dos frases no significan lo mismo.

Si buscas en Google, verás que hay una cantidad asombrosa de personas que aparecen hablando de esto de las 10000 palabras; me pregunto por qué esa cantidad nos obsesiona tanto. La mayoría de esas personas hablan de casos puntuales (maratones) o de rachas de trabajo intenso.

Por ejemplo: la escritora Kameron Hurley abandonó su costumbre de escribir en ratos cortos a diario, para dedicar un día a la semana a conseguir esas ansiadas 10000 palabras. Sabéis que yo hago apología de la implementación del hábito de escribir mediante una escritura diaria progresiva, pero las maratones pueden ser necesarias para los que intentan compaginar una vida familiar y laboral (no literaria) con la búsqueda de una carrera como autor, sobre todo si no tienen problemas de disciplina o bloqueo (o si ya tienen el hábito de la escritura bien formado).

10000 palabrasEspera, cariño, que dicte mis doscientas palabras de hoy al teléfono mientras olvido convenientemente ponerle el cinturón de seguridad a nuestros hijos.

10000 palabras en un solo día (pero no todos los días)

Escribir 10000 palabras en un solo día es posible. Complicado, pero posible. Solo necesitas muchas horas, cafeína (y posiblemente algún otro tipo de sustancia adictiva), alguna herramienta de escritura y un sitio donde sentarte (o quedarte de pie, si tienes un atril o escritorio alto de esos).

Eso es lo que yo llamo una maratón.

Algunas personas escriben mejor en maratones. Otras escriben mejor en sprints cortos. En mi experiencia, ambos tipos de escritura son válidos y producen resultados diferentes. Yo siempre he sido más de sprints, por muchas razones, pero últimamente he estado experimentando de nuevo con fases un poco más largas de escritura ininterrumpida. Ambos procesos tienen sus ventajas y desventajas. Creo que lo más que escribí del tirón, hace ya un par de años, fueron 8000 y pico palabras.

He reflexionado ya en este blog sobre cómo escribir más y más rápido. Más adelante hablaré más sobre eso. De cómo escribir 10000 palabras, por ejemplo, en un día*. Pero vayamos ahora a la segunda frase de marras.

10000 palabras al día (sí, todos los días)

Hace poco encontré por casualidad un artículo de Nicolas Cole donde explicaba cómo escribe 10000 palabras al día. No en una maratón puntual, no. Al día. Como rutina, como trabajo.

Me iba a explotar la cabeza. Quiero decir: yo escribo bastante al día. No cuento las palabras, pero creo que rondará las 3000 palabras entre ficción y no ficción, en una jornada buena de trabajo. Todos sabemos que esto no es tan fácil como decir un número de palabras: hay documentación, planificación, corrección, etc. Hay interrupciones inesperadas, como la afición de mi gato de andar por el teclado. Yo prefiero contar la escritura en tiempo invertido (y aprovechado).

Entre sus libros y artículos (para su blog, Quora y para clientes), Nicolas Cole asegura que produce 10000 palabras.

Repito: cabeza reventada solo de pensarlo. Una vez limpié los restos de sesos y sangre del suelo y las paredes, me puse a buscar si había más gente por ahí que lo consiguiera, que llegara a escribir cantidades obscenas de palabras a diario. Cuando digo a diario, me refiero de manera diaria durante la semana, como en cualquier actividad laboral de oficina. Asumo que Cole sí descansa los fines de semana. Lo asumo, porque si no en realidad no es un ser humano, sino algún tipo de robot consciente y avanzadísimo, y tengo un amigo que se dedica a eso y dice que ese tipo de inteligencia artificial todavía nos pilla un poco lejos.

(Aunque luego pensé: ¿y si mi amigo en realidad es un robot? ¡Claro que diría eso!)

10000 palabrasPor ahora no desvelaré su secreto: alguien tiene que defendernos de Cthulhu cuando venga.

En mi búsqueda, encontré varios ejemplos de escritores que producían 10000 palabras al día (¡o más!) en épocas de creación de borrador, durante semanas o incluso meses. Pensad en un NaNoWriMo con esteroides.

¿Qué es lo que hace que Cole sea diferente? ¿Cómo se ha convertido esto para él en un estilo de vida?

Tenemos que diferenciar, para todo este debate, entre escritura de ficción y de no ficción. Cole apenas escribe ficción: produce ensayo (y, de vez en cuando, poesía). No por ello son menos válidas sus palabras, pero considero que esta producción es más inmediata. Un artículo de 800 palabras puede escupirse, revisarse y publicarse/enviarse sobre la marcha (en teoría; si eres como yo, necesitarás más tiempo de reposo y edición). Un relato necesita respirar, estar en barbecho. Necesita de una reescritura y de cuatro o cinco correcciones, por lo general. Y no hablemos de la revisión, modificación y planificación necesarias para una novela.

Los que creamos ficción siempre necesitamos parte de nuestro tiempo de escritura para el trabajo que no es estrictamente producción de palabras. Cuando me reservo bloques de escritura, suelo poner por un lado los bloques de escritura propiamente dicha, por otro lado los bloques de reescritura y revisión. Aparte quedan los bloques de blogging, marketing y correo electrónico. Todos esos cubos en los que vamos almacenando y soltando. Como mis artículos son tan largos,tienen su tiempo de planificación, reescritura, edición y revisión, igual que me ocurre con la ficción.

(Por no hablar del tiempo dedicado a buscar imágenes absurdas con las que [intentar] deleitaros. ¡Horas, os digo, horas!),

En el próximo artículo, si queréis, me centraré en las maneras diversas que tienen otros escritores de escribir ficción en maratones o rachas de 10000. Ahora voy a centrarme en el caso de Cole. Aunque esté alejado de nuestra experiencia por muchas razones, creo que podemos extraer conclusiones, enseñanzas y bastante motivación.

O no. A mí es que me motiva un montón leer sobre gente que escribe a destajo. Es pornográfico. Porno de la motivación, sí. Ya os dije que tenía una personalidad adictiva.

¿Preparados?

señores que escriben 10000 palabras al día: la película

Si esto fuera una película, comenzaría como tantas películas y como tantos libros: suena el despertador y nuestro protagonista se levanta.

No sé a qué hora se levanta, pero debe de ser temprano, porque empieza a trabajar en serio a las 7. Siempre a la misma hora, más o menos. Esto es porque Nicolas sabe muy bien cuáles son sus mejores horas de trabajo.

Nicolas especifica algo que me parece crucial: sus horas ideales para escribir son entre las 7 y las 11 de la mañana, y entre las 7 y las 11 de la tarde.

Pequeño irse por las ramas acerca de la importancia de conocer tus horarios

¿Por qué es crucial que Nicolas sepa esto? Porque es muy, muy efectivo. Entender cuáles son tus momentos más creativos (y cuáles son los más productivos) puede llevar tiempo. Merece la pena hacer pruebas: intentar escribir a diferentes horas y ver cuáles ofrecen mejores resultados: ver cuáles producen más (cantidad) y mejor (calidad). Cuidado, porque no tienen por qué corresponderse exactamente unas con otras.

En este momento muchos asentís con cara sabia y me decís: que sí, que sí, Gabriella. Yo ya sé qué horas se me dan mejor para escribir.

No lo deis tan por sentado.

Durante años yo me resistía a escribir nada más levantarme, porque soy un zombi hasta mediodía. Leí no sé qué artículo sobre cómo el cansancio nos hace más creativos. Descubrí que, para primeros borradores, la mañana imposible (esas horas en las que todavía están poniendo las calles) es mi mejor momento del día: el sueño me hace más creativa, al cargarse los típicos filtros del perfeccionismo. Y escribir es una actividad que hace que mi cerebro espabile: es más eficiente que otras actividades como leer, corregir o saludar al mundo con un polvo mañanero.

10000 horas¡Quitar el polvo! ¡Quería decir quitar el polvo! Y es que se cuela por todas partes, hasta por las rendijas del sofá.

Tras años de ensayo y error, he descubierto que mis mejores horas para escribir ficción están entre las 6 y las 10 de la mañana (medio dormida, pero creativa), y que mis mejores horas para escribir artículos están entre las 5 y 8 de la tarde (muy despierta, menos creativa pero más productiva).

Como veis, no son horas que de entrada me parecerían lógicas, yo que siempre he sido una de esas personas búho que creen que hacen las cosas mejor a las tres de la mañana. Lo aprendí tras mucho experimentar.

ReGreso al quid de la cuestión

Nicolas insiste en dos cosas, una y otra vez: primero, necesitas descansos entre bloque y bloque de trabajo.

Últimamente he estado leyendo mucho sobre lo que Miyazaki llama el ma, o respiro narrativo. Es ese momento en que la acción se detiene y podemos descansar un poco. Estos reposos entre la acción desenfrenada son los que nos permiten entender bien el sentido de lo ocurrido hasta ahora: son lo que nos permite asimilar lo importante.

Otro día hablaremos más de eso, si queréis, porque como escritores tenemos que aprender a utilizarlo. Pero creo que es una buena metáfora también para nuestras rutinas de trabajo diario. Para que el trabajo se aposente bien, también necesitamos nuestro ma, nuestro momento de reflexión callada, de meditación y reinicio.

Lo segundo en que insiste Cole (y creo que esto es fundamental): él puede crear contenidos de calidad aceptable y editarlos en tiempo récord porque lleva más de diez años trabajando en ello. Esta experiencia le permite, por ejemplo, crear tres artículos profesionales de unas 800 palabras en menos de dos horas.

Evidentemente, si tú acabas de empezar a escribir, no vas a obtener los mismos resultados. Pero es una manera interesante de ver que conforme desarrollamos una habilidad, cada vez realizamos las tareas asociadas con mayor rapidez y eficiencia.

Hablemos ahora del horario habitual de Nicolas.

Mañana: 3500 palabras

¿Qué?

Sí, suelta 3500 palabras del ala en ese horario óptimo (de 7 a 11 AM). Nicolas se levanta, se lava los dientes, se ducha, se prepara el desayuno y apaga el teléfono. Al final de este artículo os preguntaréis si tiene vida: he de decir que antes de apagar el teléfono le manda un mensaje a su novia. No sé si el mensaje es amoroso o si va más en la línea de “adiós, querida, parto raudo, una mañana más, a derrotar a los dragones de la resistencia, pereza y la ignorancia”.

Ese es el tipo de cosa que me dice a mí mi partenaire por Whatsapp. Y a mí me gusta imaginarme a Nicolas así, dispuesto a su odisea, a su guerra, espada en ristre. Mientras piensa en su novia.

Lo de apagar el teléfono es importante. Para hacerte 3500 palabras del tirón necesitas concentración. ¡Más que concentración! Necesitas flow***. Y el flow no se consigue si Facebook te está interrumpiendo cada cinco minutos. Me cabrea eso de que a mi cerebro le lleve un buen rato volver a enfocar toda su atención después de una distracción, por leve que sea.

10000 palabrasYa te lo advirtieron tus padres: las notificaciones matan.

Para Cole, el estado de flow es sagrado y lo mantiene mediante descansos muy específicos, casi meditativos: espacios de tiempo en los que no interviene información externa que afecte a su caudal de pensamiento. Nada de redes sociales, nada de teléfono, nada de tontear por Internet. Tras una sesión larga de escritura, hace todo lo posible para mantener su cabeza “limpia”.

Un ejemplo de este estado sería el acto de prepararse la comida, con el enfoque puesto en ese proceso y nada más. Cole come, lava los platos y se sienta para la siguiente ronda.

Tras el almuerzo: 2500 palabras.

Este es el momento más difícil y ahí estoy con Cole, ay. A mí me ayuda una siesta de media hora para reiniciar un poco el día, pero este señor todoterreno se pone inmediatamente después de comer, para no perder el ritmo. No es su mejor momento (ni el mío) pero son horas que pueden aprovecharse. Como dice él: por mucho que me gustaría descansar y decir “ahora mismo no me apetece escribir”, sabemos que no es una opción.

Pequeño irse por las ramas sobre las siestas

Sobre el tema de las siestas podríamos hablar largo y tendido. Solo he empezado a dominarlas recientemente, gracias a una higiene de sueño muy estricta (mis amigos deben de pensar que ahora soy la persona más aburrida del mundo) y el uso de la aplicación Sleep as Android, que me ha ayudado a no despertarme en un estado tan zombi como el ya mencionado más arriba.

No estoy afiliada con esa app ni nada por el estilo. No sé qué ciencia (o seudociencia) hay detrás, pero por ahora me funciona muy bien.

Y volvemos a(l) Cole

A nuestro héroe las tardes le cuestan, le cuestan mucho. Dice que es aquí donde agradece sus años de competición profesional como jugador de World of Warcraft (¿veis como era un héroe?) y sus años de ir al gimnasio. Cosas así dan disciplina y determinación. Yo al WoW he jugado mucho, pero no de esa manera, y soy alérgica a los gimnasios.

10000 palabrasPERO POR QUÉ SONRÍEN.

Aun así, estos años recientes de escritura me han espabilado mucho. Descubrí que, como no tengo disciplina, tengo que recurrir a otros métodos. Hay días en los que no quieres escribir. Pero no se trata de lo que te apetece en el momento: se trata de una acumulación de acciones diarias que te llevan hasta tu objetivo.

Toca teclear, queramos o no, en esta etapa de posalmuerzo adormilado. Para media tarde, Cole ya está agotado y toca un nuevo descanso.

Descanso mental, claro. Es aquí donde se marcha a levantar pesas o a nadar. Asegura que el ejercicio físico es lo mejor que puedes hacer después de tantas horas de concentración. Tened en cuenta que a estas alturas de la película llevamos ya 5000 palabras.

5000 palabras es una barbaridad, hasta para escritores aguerridos.

De vuelta del gimnasio o de la piscina, Cole se prepara algo de comer, responde a mensajes urgentes y se dedica a la lectura.

Pequeño irse por las ramas sobre la lectura

Todos los que escribimos necesitamos leer. Cole también escribe poesía, y entre eso y los artículos que escribe para otros, y lo que escribe para su propio blog y libros de no ficción, necesita poder cambiar de “voz” (forma de narrar, perspectiva) para cada bloque de trabajo. Una forma de conseguir esto es leer antes algo en el estilo en que te interesa escribir.

Creo que es importante recurrir en esta instancia a lecturas muy muy buenas. Siempre está el riesgo de sentirte malo y decidir que no sirves para la escritura y tirar tu portátil por la ventana, pero creo que es un riesgo que un escritor bien protegido, amante de sí mismo y constante cruzado contra el síndrome del impostor, puede conseguir sin pestañear.

Además, yo no tengo mucho dinero y no me puedo permitir tirar mi portátil por ningún lado.

Tras la cena: 4000+ palabras

Terminada la cena y la lectura, toca repetir la rutina de la mañana.

Cole apaga el teléfono de nuevo y se pone a currar. Ya está en otro periodo de creatividad, productivo, y la sesión bien puede durar cuatro horas o más. Incluye artículos, edición, emails y otras tareas asociadas.

Ya ha llegado a las 10000 palabras, y todavía le queda un encargo que terminar.

Por supuesto, Cole describe en su artículo su día ideal. Él mismo asegura que no todos los días salen así de perfectos. Habrá eventos inesperados, viajes, sorpresas, interrupciones que escapan a su control. Conforme avanza el día perdemos voluntad y enfoque, y es más fácil que nos distraigan tareas inoportunas, llamadas, correos, etc. Por eso, Cole produce menos por la tarde. Por la noche, de nuevo puede apagar el universo y entregarse plenamente a su trabajo.

Argumentos a favor y en contra de la superproducción

Ya sé lo que estáis pensando.

Más de 10000 palabras. Todas esas horas de trabajo, completamente enfocadas en la escritura. ¡Eso es una barbaridad!

¿Pero lo es? No estoy muy segura.

¿A cuántas personas conocéis que trabajan en hostelería, seis días a la semana, diez horas al día? A lo mejor es porque vivo en una zona turística, pero yo sé de más de una (y de diez).

¿Y cuántas personas conocéis que trabajan, supuestamente, cinco días a la semana, ocho horas al día, pero que entre horas extra, trabajo no solicitado y “deberes” y problemas para casa acaban currando mucho más?

¿Qué decimos de aquellos cuyas supuestas ocho horas diarias de trabajo se dividen en tres horas de trabajo real y cinco horas de petardeo por Facebook?

10000 palabrasTras varias horas de esfuerzo ininterrumpido, he ganado el debate "tortilla: ¿con o sin cebolla?". Trescientos niños en Uganda se quedaron sin sus envíos de alimento y medicamentos, y probablemente han muerto, pero este día quedará marcado para la posteridad.

Sí, es una barbaridad, porque es un trabajo de concentración absoluta durante largos periodos de tiempo. Creo que también nos parece una barbaridad porque es escribir, y seguimos asociando el escribir a algo que se hace con un fundido en negro o mucho bourbon o tiempo acelerado en las películas de Hollywood. Es algo que se hace solo un par de días, en los que te tiras 48 horas sin dormir para escribir una novela (creo que eso lo vi en Californication, posiblemente la peor representación que he visto de la vida de alguien que se dedica a la escritura).

No lo concebimos como un trabajo absoluto, completo.

El problema del trabajo artístico

Cualquiera podría argumentar que los ejemplos que yo he puesto no son válidos: son ejemplos de personas que trabajan para subsistir, y que quien busca vivir de la escritura lo hace porque es su pasión. Como si tu pasión no tuviera trabajico. La escritura (sobre todo la escritura creativa) es un sector donde la oferta supera ampliamente a la demanda, por lo que la remuneración, de haberla, es muy baja. Solo la veo rentable en casos de a) producción a lo bestia o b) producción especializada en nichos de demanda alta. Pero incluso una producción especializada exige de experiencia y habilidad, que se consigue… ah, sí, practicando mucho.

Puede haber excepciones, pero, no sé por qué, cada aspirante a escritor que conozco considera que es esa excepción mencionada. Que encerrado en su guarida escribirá una primera obra perfecta que revolucionará el mundo. Matemáticamente, todos no podemos ser esa excepción, ¿no?

También olvidamos que hay formas de escritura más rentables que otras. ¿Qué hacen los copywriters, los redactores profesionales, los “negros”, los creadores de contenido? ¿Dibujar y bailar, largarse a retiros de yoga mientras piensan en conceptos publicitarios avanzados a lo Mad Men? Escribir no es solo ficción. No es solo esa idea romántica que tenemos de ser el próximo superventas y vivir en una mansión rodeados de señores y señoras con poca ropa y un mayordomo de acento británico que se parece sospechosamente a Stephen Fry.

conclusiones

He hablado de este tema con otros escritores y sospecho que, al igual que ellos, mis lectores tendrán dos reacciones principales. Una será de rechazo (¡ese tío está loco! ¡Eso es imposible!) y otra será de admiración (¡si él puede, yo también puedo! Mañana mismo, a escribir 10000 palabras. Pero ahora no, que estoy viendo Netflix).

Me gustaría decir que son reacciones extremas, en mi opinión. Creo que podríamos quedarnos con cierta dosis conveniente de realismo: de un día a otro no vamos a pasar de 500 a 10000 palabras diarias, incluyan o no incluyan reescritura, revisión, planificación y todo lo demás. Y menos si no podemos permitirnos el lujo de dedicar todas las horas del día a escribir como ocupación principal. También hay que contraponer el mercado angloparlante para el que escribe Cole con el nuestro.

10000 palabrasUn día cualquiera en la vida del escritor estadounidense.

Pero también debemos tener en cuenta que Cole no empezó escribiendo todo el día. Esa es una situación a la que ha llegado gracias a años de trabajo constante, haciéndose un nombre en el sector de la creación de contenidos. Sí hay redactores, copywriters, creadores de contenido en nuestro mercado que viven de lo que escriben. También hay escritores de ficción con una producción brutal que hacen su dinero. Todos han llegado a ese punto tras mucho tiempo de optimización de su trabajo: no solo se trata de escribir mucho, sino de escribir bien y de conocer a tu público.

Y creo que es fácil decir que vivir de la escritura es imposible cuando producimos doscientas palabras al día (o cuando nos quedamos atrapados en un sector o forma de publicación que no es rentable). Hablo aquí de dinero, solo de sucio dinero, por la sencilla razón de que dicho dinero es lo que permite que alguien pueda pasarse diez horas diarias dándole a la tecla.

Conclusión de las conclusiones

Así que propongo que dejemos de lado nuestras diferencias, opiniones, críticas y recelo y nos quedemos con el mensaje que a mí me gusta de todo esto:

Escribir 10000 palabras al día es posible. Pero no tenemos que escribir 10000 palabras al día.

Lo que podemos hacer es aprender de lo que Cole hace bien (una rutina efectiva, respeto por su propia concentración y descanso, entrega y disciplina para conseguir sus objetivos).

Ya están los bares llenos del tipo de autor desalentado que solo hablará de lo que Cole hace mal.

Como si a Cole eso le importase.

Y si estás en ese bar, quejándote, te recuerdo que no estás en casa, escribiendo.

 


*Si os interesa que mi próximo artículo sea sobre este tema, por favor decidlo en los comentarios. En caso de demanda, lo haré; si no, me centraré en alguno de los demás 1553 temas que tengo pendientes.

**Sé que existe una palabra en español para esto. Pero tendréis que perdonarme. Cada vez que escribo flujo me río como la niñata idiota que sigo siendo a veces.


¡ATENCIÓN!

He podido crear este artículo y publicarlo gracias a la amable generosidad y belleza espléndida de mis mecenas. Entre ellos, va un gracias especial a Jorge del Oro, Carlos S. BaosAna González Duque, May Quilez, Eduardo Norte y Carla Campos por sus contribuciones. Si tú también quieres ayudarme a seguir creando publicaciones como esta, por favor considera pinchar aquí y echarle un vistazo a mi Patreon. Puedes ser mecenas por menos de un euro, apoyar mi proyecto y además recibir recompensas divertidas 😉

O también puedes cotillear mis libros. Después de todo, los escribí para ti.


Créditos de imágenes:

escribirproceso de ediciónpromoción

Por qué tu catálogo importa más que tu lanzamiento

agosto 30, 2017 — by Gabriella18

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Cómo crear algo que dure para siempre.

Así iba a llamarse este artículo. Pero podría ser engañoso, podríais sentiros estafados y es temprano para que se monte una caza de brujas por aquí.

En Twitter ya ha habido 31, en Facebook 16 y en Instagram todo el mundo está poniendo fotos de comida y yoga, como si comerse treinta cupcakes seguidos y hacerse un asana de gato invertido con garza colgante y espalda triple fuese compatible.

catalogoImagen extraída del manual clásico 50 cosas que no debes hacer en la oficina después de comer.

Cómo crear algo que dure para siempre. Podríais pensar que ese título que nunca fue hace referencia a qué factores convierten a un libro en parte del canon literario. Para eso, necesitaría que ahora mismo cada uno de vosotros saliera ahí fuera y se hiciera un máster en teoría literaria. Yo iría desempolvando mis libros y apuntes de la carrera y haría varios cursos de reciclaje. Con eso tendríamos para ir empezando.

Para nuestra suerte y fortuna y bolsillo cambié el título, porque no me refiero exactamente a eso. No quiero hablar de qué fundamentos trascendentales hacen que una obra se convierta en un clásico, porque podríamos estar hablando de ello hasta 2026. Y tengo cosas importantes que hacer en el 2025.

Lo que quería plantear es qué hace que un libro siga vendiendo más allá de su lanzamiento. Qué convierte a una obra en un longseller, como dicen los editores: un vendedor a largo plazo.

Cómo funciona un catálogo

Hay dos maneras de hacer dinero con tus obras: una es mediante un lanzamiento tremendo, un éxito alucinante que cree un efecto bola de nieve que se traduzca en ventas increíbles. Por desgracia, que ocurra así no es lo habitual y además no tiene mucha proyección de futuro. Puedes tener un éxito tremendo hoy y luego caer en el olvido más absoluto.

La otra es la más común: tu catálogo. No es casualidad que esta época de autopublicación esté llena de autores que escriben y publican a velocidad endemoniada: la acumulación de títulos, bien llevada, es lo que mejor funciona para el escritor emprendedor.

Eso no significa, claro, que tengas que producir libros como churros, a destajo. Los churros están bien un ratito. Luego empalagan y cansan y no hay postura de yoga que te lo remedie.

Leí hace poco un artículo de Ryan Holiday (un superventas estadounidense de no ficción bastante reconocido) donde apuntaba las que para él son las claves de la creación de obras que puedan formar un catálogo lucrativo. E insisto en lucrativo, porque también conozco casos de autores independientes con 20 libros ahí fuera que apenas sacan para unas pipas navideñas.

Cantidad no es igual a rendimiento. Cantidad y calidad ya es una combinación más interesante. Eso tampoco te garantiza nada, porque luego tienes que asegurarte de que la gente sepa que existes. El funcionamiento de tu catálogo depende de un trabajo constante de promoción.

Pero no estamos aquí para llorar y quejarnos otra vez de lo durísimo que es ser autor. ¡Estamos aquí para hablar de la magia de la acumulación!

Holiday resumía todo este tema en estos siete puntos o estrategias. El contenido del artículo completo no tiene desperdicio, pero os los explico aquí, con mis propios comentarios, orientados hacia lo que muchos de nosotros hacemos: ficción.

1. Crea trabajo atemporal

Si te guías por lo que está de moda, puedes tener un éxito relativo… que durará poco. No digo que no tenga sentido crear novelas de damiselas victorianas montadas en un tren vampírico que se van de vacaciones y de repente les pasa algo raro, si eso es lo que te ha encargado la editorial, pero a la larga no es una inversión ideal de tu tiempo. Holiday, por ejemplo, tiene varios libros inspirados en la filosofía estoica, que es vieja de narices.

Algunas cosas son universales. Algunos conflictos nos interesarán siempre. Algunos temas son tan humanos que llevan llamando la atención desde que desarrollamos el lenguaje escrito (y antes probablemente también, pero los habitantes de las cavernas eran muy desconsiderados y solo se hacían pinturicas de animales y perfiles de sus manos, así que a saber en qué estaban pensando).

catalogoVoy a representar este complejísimo algoritmo matemático, fundamental para comprender los misterios del universo, dibujando unas cuantas manos. Está claro clarísimo: seguro que los hijos de los hijos de mis hijos saben exactamente de qué estoy hablando.

2. Los lanzamientos son importantes, pero tu trabajo no termina ahí

El lanzamiento de un libro es una inversión de trabajo, tiempo y energía tan grande que es inevitable sentir la bonita requetebonita tentación de quedarse ahí, en el lanzamiento. Sacas un libro y te empeñas en seguir y seguir y seguir promocionándolo, en seguir obsesionándote con él, cuando lo que tendrías que estar haciendo es ponerte YA con el siguiente libro,

Eso de tener problemas para seguir trabajando mientras todavía estás con la emoción de la última presentación, subida a Amazon o gira por Las Vegas es muy natural. Y no hablemos de todo el cansancio acumulado, ni de la bajona que llega luego. No sé vosotros, pero yo cada vez que lanzo un libro termino con ganas de meterme en mi madriguera y no salir hasta que algún castor, guepardo o marsopa anuncie la llegada de la primavera. Tanto trabajo físico y emocional puede dejarte con una resaca de tres pares de narices.

El propio Holiday es superventas por acumulación: estima que solo un 5% de sus ventas se realizan en lanzamiento. Las demás vienen después, poco a poco, y cada vez que saca un libro nuevo se incrementa el interés del público nuevo por sus libros anteriores. Mi experiencia ha sido exactamente igual. Nunca me gusta hablar de cómo ha ido el lanzamiento de un libro, porque a nivel de cifras hay muy poca fiabilidad. Las cifras importantes son las que se ven al cabo de los años.

Aclaro que hablo sobre todo de autopublicación y de editoriales con estrategias de mercadeo avanzadas. Con gran parte de la edición tradicional, el lanzamiento cobra mayor importancia, porque las editoriales suelen depender de la visibilidad en librerías, y disponen de muy poco tiempo antes de que los puntos de venta empiecen a devolver libros. Un libro va a hacer sus ventas más importantes en el primer año, luego caerá en el oscuro agujero del olvido. Y por el hecho de que los contratos tengan un tiempo taaaan largo (algunos hasta de 15 años), es más difícil mover y promocionar catálogo, ya que el autor no tiene acceso a datos de venta, a resultados de esfuerzos promocionales ni manera de vender dichos ejemplares si estos ya no están distribuidos ni disponibles.

Otra razón para plantearse muy seriamente con qué editoriales trabajar y en qué condiciones.

3. Consigue la prensa que necesitas

Cada vez más autores huimos de promoción tradicional: prensa, radio y televisión. Ya no tienen el poder de convocatoria y conversión de antes. Lo que debes tener claro es que la promoción en medios que te interesa es la promoción en medios de tu nicho. ¿De qué me sirve a mí salir en Sálvame? Mi libro estaría delante de cientos de miles de personas, sí, pero no son personas que vayan a comprar mi libro (y probablemente tampoco sea el tipo de obra que vayan a disfrutar).

catalogoOid, chicas, que hoy, en vez de la última biografía de Belén Esteban, hablaremos de Crónicas del fin. Esta historia de muerte, destrucción y monstruos tentaculares les va a encantar, seguro.

Holiday da un consejo que me parece importante: empieza con medios pequeños, locales o específicos para tu público. Regálales libros. Una vez tengas tu obra en sus manos y estén hablando de ella, puedes apuntar un poco más alto. Siguiendo esta escalera, puedes acabar arriba del todo.

Creo que este consejo no solo sirve para medios tradicionales. Creo que sirve para todo. Si eres un autor completamente desconocido, hay pocas posibilidades de que te quieran entrevistar en un blog líder a nivel nacional, o que un booktuber con decenas de miles de seguidores quiera hablar de tu libro. Esto no es porque la vida sea tremendamente injusta (que también), sino porque tienen tal cantidad de peticiones que, como es lógico, al final se quedarán con lo que más les apetezca e interese.

Así que empieza abajo. Busca siempre a aquellos que estén un poquito por encima de ti y ve creciendo. Apuntar alto no es malo por sí mismo, pero puede ser una gran pérdida de tiempo y energía: apunta un poco alto y avanza cada vez más kilómetros hacia las estrellas.

Madre mía, qué cursi me ha quedado eso.

4. Encuentra a tus campeones

Se habla mucho de “utilizar” a personas con influencia en tu sector (los famosos influencers) para promocionar tu producto. La desventaja de “utilizar” a alguien es que parece justo eso: que lo estás utilizando.

Tengo que confesaros algo: desde hace dos o tres años me he vuelto algo desconfiada. Y es porque estoy harta de que otras personas solo quieran usar mi plataforma para promocionar SU libro, SU producto o SU evento. He perdido la cuenta de las veces que se me pedía mi tiempo y trabajo, sin ofrecer nada a cambio, solo para el lucro de otros. He leído incontables artículos y materiales sobre métodos de persuasión para conectar con los dichosos influencers y os puedo asegurar que me encuentro con que alguien intenta usarlos conmigo por lo menos una vez a la semana.

Si ese es mi caso, imaginad cómo será para aquellos cuya plataforma triplica o centuplica a esta humilde casa.

catalogoHola, soy un booktuber famoso y voy a dedicar las siguientes tres semanas de mi vida a hablaros de los libros de toda la gente que me escribió esta mañana.

Aquí es donde debería entrar el networking avanzado, el de verdad, el que funciona a largo plazo. Si hablas con otros escritores y editores, si compartís experiencias (convenciones, ferias, cursos, eventos), hay más posibilidades de que encuentres personas con quien puede haber colaboraciones mutuamente satisfactorias. Si nos conocemos bien y nos llevamos bien y me gusta lo que cuentas y cómo lo cuentas en otros medios, es muy probable que quiera ayudarte.

Así que lo de “encuentra a tus campeones” se reduce a: haz cosas que sean brillantes y conoce a mucha gente. Ten suerte y habilidades sociales. Sé una persona honesta y amable, con cosas interesantes que contar.

Casi nada, lo sé. Por esto creo que es mejor olvidarse un poco de los influencers y mirar más a lo que tenemos alrededor.

Lo cual no quita que en algún momento yo haya emborrachado a algún autor para que me prometiera que prologaría mi próximo libro.

Es que yo no quiero hacer networking, me dicen muchos escritores. ¡No quiero hacer promoción de ningún tipo! ¡No quiero ir a ningún sitio a hablar de mi obra! ¡Un libro debería venderse por sí mismo! Pues vale, pues muy bien. Yo solo te digo lo que he visto que le funciona al 99% de los que publican y venden más de diez ejemplares de sus libros al año.

Tal vez tú seas ese 1%, no puedo saberlo.

5. Utiliza los descuentos para encontrar público nuevo

Para vender necesitas crecer y para crecer necesitas encontrar público nuevo de manera constante. Es por esto por lo que maniobras promocionales como las de KDP Select en Amazon son muy útiles: al poner tu libro gratis o muy rebajado, tienes la oportunidad de llegar a personas que no te conocen y de que se interesen por tu obra. Necesitas que se conviertan en lectores fieles, para seguir vendiendo tu catálogo, ¡pero antes el libro ha de llegar a sus manos!

Select es solo una manera entre miles de poner tu obra ante ojos nuevos (aunque, por desgracia, sigue siendo la de mayor impacto). Hay muchas opciones explicadas en la obra de Valentina Truneanu Plataformas de publicación. Yo añadiría dos medios que Valentina no incluye: Lektu (plataforma de publicación venta) y Ebrolis (plataforma y lista de correo promocional). También puedes recurrir a publicidad pagada para promocionar tus descuentos y ofertas (por ahora, la opción más clara que veo en este sentido es Facebook Ads, por lo menos hasta que Amazon Ads esté plenamente implementado en España, y veremos por dónde va la publicidad mediante bots de Messenger), pero también puedes analizar otras posibilidades en tu nicho (promoción en blogs y listas de correo ajenas, por ejemplo, si tienen un público al que tú quieres llegar).

Y no olvides, obviamente, tu propia lista de correo. Es tu herramienta más valiosa.

6. Sigue haciendo cosas

Hay un dicho bastante común en el mundo de la publicación independiente: el mejor marketing es sacar más libros. Y es cierto.

Esto no significa, como ya he aclarado, que escribas una porquería tras otra. La calidad lleva su tiempo. He de reconocer que muero un poco por dentro cuando alguien dice que ha escrito y publicado un libro en un mes. Tal vez si es un tema en el que eres experto y hablamos de no ficción y tienes ya toda la planificación hecha… tal vez. Aun así, solo en revisión, corrección y diseño necesitas tus tiempos. Y creo con firmeza que toda obra debe tener por lo menos unas semanas de barbecho, de madurar en tu cabeza, una vez terminado el borrador. Sé que hay autores competentes que sacan libros a velocidades sobrehumanas, pero tienen ya una cadena muy montada de colaboradores, lectores cero, coescritores, editores y etc., que les permite funcionar de esa manera.

Dicho esto: escribe, escribe, escribe. Que un éxito o un fracaso no te detengan. Por pura estadística, ¡probablemente ni consigas nada hasta el tercer libro!

Holiday da varios ejemplos de cómo funciona esto con publicaciones, pero también me gustan los datos que da del mundo de la música:

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La idea de que conforme se produce más trabajo del bueno hay un crecimiento compuesto no es anecdótica. Un estudio realizado por los economistas Alan Sorensen y Ken Hendricks exploró este fenómeno en la música. Resulta que con cada álbum nuevo, las ventas del álbum anterior de un grupo aumentan. Como escribieron los investigadores: “Varios patrones en los datos nos sugieren que la fuente de este derrame es la información: un nuevo lanzamiento hace que consumidores que no tenían información sobre el artista lo descubren y compren discos anteriores”. De hecho, las ventas de álbumes no debutantes se incrementan en una media del 25% debido a este descubrimiento y exposición adicional.

Así que cada lanzamiento significa más ventas de tus libros anteriores. No tienen que ser unas ventas espectaculares, pero cuantos más lanzamientos y mejor hechos, más ventas de este tipo tendrás.

Los autores autopublicados (o los autores que tenemos libros publicados con editoriales diferentes) también debemos recordarles a nuestros lectores que tenemos un pasado. No solo somos nuestras novedades. Me sorprendo cuando alguien me dice que ha “descubierto” alguna obra mía que no es novedad, como si la pobre hubiera caído en el olvido.

7. No olvides a tu plataforma

No todo se trata de darse a conocer. El cuidado de los lectores ya existentes es importante. Y más que ponerte delante de todo el mundo, te interesa adquirir lectores fieles. Piensa en ellos como amigos a largo plazo, no flores de un día a las que engatusar y embaucar para que hagan una compra y se larguen.

Para ello, como ya hemos dicho, te interesa buscar a tu gente, a tu campo, nicho, etc.  Holiday lo explica muy bien:

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Fíjate en un grupo como Iron Maiden, no han salido por la radio en décadas, pero construyeron una plataforma de fans leales. Como dice Bruce Dickinson, su cantante, “tenemos nuestro campo y vamos a ararlo y ya está. Lo que pase en el campo de al lado no nos interesa; solo podemos arar un campo a la vez. Somos un grupo de nicho y nos enorgullecemos de ello. Eso sí, nuestro nicho es bastante grande”.

Tal vez tu nicho sea, en apariencia, muy pequeñito. Yo escribo fantasía oscura, qué me vas a contar. Pero no estoy buscando al lector de fantasía oscura (que también). Estoy buscando a gente con sentido de la maravilla, con una mínima capacidad para la ironía, y me gustaría darles algo, además, donde el estilo esté a la altura de sus gustos y necesidades. Hay amantes de histórica que entran en ese nicho, y de thrillers o de romántica. Más que un género, supongo que busco a un tipo de persona. Y si te gusta mi blog, por ejemplo, es muy posible que seas ese tipo de persona, porque me lees a mí, escuchas mi voz y eso es lo que te vas a encontrar (con otros temas y tonos, obviamente) si lees mis libros.

Esto es fácil: si no huiste a la primera mención de mantícoras, dragones espaciales o dinoporno, tú eres mi nicho. Tú eres mi plataforma y mi campo.

Busca tu plataforma, tu campo, a tus mil fans absolutos, tu tribu o como quieras llamarlo.

Tal vez ese sea el consejo más difícil de seguir del mundo, sobre todo cuando escribes ficción. A veces parece imposible, os lo aseguro. Pero lo hermoso del catálogo (y de tener datos, puros y duros, por delante) es que poco a poco lo vas teniendo más claro.

Y lo hermoso del catálogo, en cualquier circunstancia, es que tu trabajo resucita cada vez que lo lee alguien nuevo.

Eso, me parece a mí, sí es crear algo que dure para siempre.

 


¿Has llegado hasta aquí y quieres más? Date una vuelta por el blog, apúntate a la lista de correo y disfruta de emociones a mansalva si compras alguno de mis libros. Tengo de todo, ficción y libros para escritores, desde tan solo 0,99 €.

Créditos:

 

 

notas de lectura

Luna (Luna nueva), de Ian McDonald

agosto 26, 2017 — by Gabriella2

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No me gusta hacer crítica ni reseñas. Es muy cansado, porque me gusta (intentar) hacerlo bien, de la manera más objetiva que pueda, y una buena reseña es espectacularmente difícil de hacer.

Si queréis una reseña, podéis leer esta que hice para C sobre La polilla en la casa del humo, de Guillem López. Si no, quedaos por aquí.

Hoy sigo en mi vieja tradición de compartir con vosotros mis apuntes, mis notas de lectura. Es una costumbre que rescato y que tal vez convierta en algo semanal, algo de sábado, como hoy. Son apuntes sencillos orientados a dar información simple sobre lo que podréis encontrar en una obra.

Y hoy toca hablar de mi más reciente experiencia lectora, Luna (Luna nueva), de Ian McDonald.

Luna. New Moon

Vaya por delante que leí el libro en inglés, pero conozco a quien lo tradujo y es una persona eficiente, así que imagino que estas anotaciones servirán también para los que lo queráis leer en lengua cristiana y decente.

No hay alerones feos ni spoilers que valgan. Hago mención al malo malísimo, pero ya imaginabais que habría un malo malísimo en una obra que han llamado “Dallas en la Luna”.

(Para los nacidos en los 90: Dallas era una telenovela estadounidense épica, muy épica, al estilo de otras grandes telenovelas de la época como Dinastía o Falcon Crest, que muchos veíamos con nuestras abuelas. Eran exageradas y muy dramáticas, pero a la vez adictivas y muy, muy divertidas. Como Luna).

Vamos con los pluses y los menos. Abandonad aquí mismo cualquier percepción que tengáis de servidora como crítica licenciada en teoría de la literatura y amante de la narratología. Todo lo que sigue es esperpento subjetivo.

Ventajas:

  • Lo tengo firmado por el mismísimo señor McDonald. En el festival Celsius hubo un evento llamado Los tres Ian, donde Ian McDonald, Ian Whates e Ian Watson, en colaboración con Gigamesh, NOS INVITARON A TODOS A ALCOHOL. Lo sé: podría acabar la reseña aquí mismo. Pero sigo.
  • Como ya he indicado, es un culebrón muy bien hecho, pero en la Luna. Hasta hay una escena donde el malo malísimo cuenta su plan macabro y le falta echarse a reír como un mafioso/supervillano cualquiera.
  • Hay conceptos muy muy ingeniosos. Tal vez no son tan ingeniosos para los que sois científicamente muy listos, pero a mí me parecen brillantes. La labor de documentación de esta obra me aturde; hasta los cócteles tienen su razón de ser.
  • No sé si, como dijo una vez el propio McDonald, ha escrito la mejor escena de masturbación femenina del mundo. Pero es la mejor escena de masturbación femenina que yo he leído. Con permiso de la RAE, utilizaré aquí la palabra bizarra. Es esperpéntica y sexi a la vez, si eso es posible.
  • Sí, hay sexo a raudales. Todo el tipo de sexo que os podáis imaginar. Y violencia también hay una poquica. Mi sensación constante era de: “por fin alguien está escribiendo folleteo que a MÍ me gusta”.
  • Tiene una prosa extravagante, casi poética, con un uso muy acertado de la elipsis y una manera muy particular de usar la puntuación. McDonald se crió en Irlanda del Norte, como mi señor padre, y reconozco levemente algunas estructuras y maneras de hablar del inglés con influencia gaélica.
  • Todos los localismos y palabras sueltas de diferentes idiomas le dan mucha vidilla al texto.
  • Es como Dune, pero más divertido. Y las mujeres sirven para algo más que para conspirar genéticamente.

Desventajas:

  • A veces se le va la mano y su prosa extravagante ya no es extravagante, sino un pelín barroca.
  • Sí, es un culebrón, pero en la Luna. Hasta hay una escena donde el malo malísimo cuenta su plan macabro y le falta echarse a reír como un mafioso/supervillano cualquiera.
  • Vas a tener que recordar muuuchos nombres. En serio. Es como Sueño en el pabellón rojo cruzado con Canción de hielo y fuego. Pero tranquilos, no llega a nivel Silmarillion.
  • Para los que no seáis muy de ciencia ficción, se os puede hacer pesado tanto párrafo técnico.
  • Para los que no tenéis gustos sexuales tan… eh… especiales como los míos, es posible que os desagrade tanta floritura carnal.
  • Hay relleno. Hay partes que te aburrirán, pero no importa, porque enseguida vendrá otra parte que te fascinará.
  • Sí, ya sabemos que la Luna es malvada y te mata cada dos por tres. No es necesario que nos lo recuerdes cada tres páginas.
  • La construcción de personajes es… curiosa. Empiezan siendo planos como tablas, pero luego poco a poco adquieren un poquito de personalidad. No obstante, esto no importa mucho: son piezas de juego para el autor, no creaciones con agencia y verosimilitud.
  • Es una primera parte. Para seguir leyendo deberás comprar Luna II: Luna de lobos. Tiene pinta de ser trilogía.

Recomendado para:

  • Amantes de la ciencia ficción.
  • Amantes de los culebrones con cierta tolerancia a páginas enteras sobre formas de morir en la Luna.
  • Lectores con un sentido del humor muy particular, que gusten de textos exagerados y dramáticos que no se toman a sí mismos demasiado en serio.
  • Fans de Ian McDonald, de Dune, de pelis de mafiosos, de Dallas y de Canción de hielo y fuego (aviso: No hay tantas descripciones de comida. Y no hay dragones. Para que no os llevéis a engaño).
  • Gente con gustos sexuales… eh… especiales.

Y en claro homenaje al insigne Ángel Sanchidrián, diré que hay tetas y culos y gravedad raruna y gente que muere de formas muy desagradables y eso es lo que le da calidad a la película al libro.

Valoración final:

Leedlo.

 


Notas:

  • Ayer, tres personas increíblemente atractivas compraron mis libros. En concreto, se vendieron dos ejemplares de 70 trucos para sacarle brillo a tu novela y uno del Cielo roto. Si a ti te ha gustado este artículo, puedes imitar a esos compradores de generosidad singular y ayudarme a seguir dedicando mi tiempo a estudiar, analizar y comentar asuntos relacionados con el aprendizaje de la escritura y de lo literario. Solo con adquirir y leer alguna de mis obras ya estás marcando la diferencia. ¡Hay de todo, desde tan solo 0,99 €!

herramientas para escritoreslifehacking

Cómo sacarle provecho a un taller literario

agosto 25, 2017 — by Gabriella6

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Como recordaréis —porque no dejo de recordároslo y por tanto es normal que lo recordéis—, hace poco más de un mes di un taller literario en el marco del muy fantástico festival Celsius de Avilés.

El taller se llenó hasta los topes (que no eran pocos) y pasamos unas horas bastante agradables (¡por lo menos para mí! ¡Y vosotros os reíais de mis chistes malos!). Hicimos una sesión por la mañana presentando conceptos básicos (como qué debe contener un contrato editorial, qué implica la autoedición, cómo escribir a editoriales, etc.) y otra por la tarde, en la que hablamos de mercadotecnia.

Cuando doy cualquier tipo de curso, charla o conferencia, me gusta repasar la experiencia y analizar los resultados para ver en qué puedo mejorar. Pero hoy se me ha ocurrido que también podría analizar en qué pueden mejorar los alumnos: es decir, de qué manera pueden sacarle el máximo rendimiento a la experiencia de un taller literario, ya sea mío o del mismísimo Stephen King.

Así que aquí van algunas ideas, que espero que os sirvan. Espero que me contéis si estáis o no de acuerdo con ellas, y si se os ocurre alguna más:

taller literario

1. Revisa tus datos

Durante el taller pedí a los asistentes que escribieran en una lista su nombre y correo electrónico. Mi intención era enviarles el guion del temario por email, para que no tuvieran que copiar a mano dicho guion mientras yo lo proyectaba (me gusta que la gente tome notas, pero si alguien intenta apuntarlo todo se encontrará con que se ha perdido gran parte de la experiencia).

Tal y como prometí, al cabo de una o dos semanas envié el guion a los emails de mi lista.

Si tienes que dar tus datos en algún momento de un curso o taller, asegúrate de que están bien, ¡revísalos! Y si tienes que escribirlos a mano, hazlo con una letra bien clara (las mayúsculas ayudan para esto). De los 66 emails que mandé, 8 nunca llegaron a su destinatario. ¡Eso es más de un 10%!

2. Si el taller es gratuito, trátalo como si fuera de pago

Voy a hacer una observación que tal vez sea algo polémica, pero dejad que me explique:

Los asistentes a talleres gratuitos tienden a aprender menos que aquellos que acuden a talleres o cursos de pago.

No me lo estoy inventando. Es algo que he ido viendo de un tiempo a esta parte. No tiene una precisión absoluta; es, ya digo, una tendencia.

¿Por qué ocurre esto?

La primera razón, y la más aparente, es que un taller gratuito ofrece menor valor y calidad que uno de pago, y por tanto los alumnos aprenden y se interesan menos. Esto puede ser cierto, pero no es una ley. En mi caso, mi esfuerzo es el mismo. No “recorto” empeño ni contenido por hacer algo de manera no remunerada.

La segunda es una simple razón psicológica: solemos tener un nivel de compromiso mayor hacia aquello en lo que hemos invertido algo, ya sea dinero, esfuerzo o tiempo.

Me refiero a que los alumnos que pagan por un servicio de enseñanza siempre lo exprimen más. Recuerdan mejor lo aprendido y buscan aplicaciones prácticas. Esto es normal: uno no quiere pensar que ha tirado el dinero. Y si soltó pasta para empezar, es porque el interés es real y apremiante, no mera curiosidad. Esto tampoco se cumple al 100%, por supuesto: hay asistentes a talleres y cursos gratuitos que le sacan muchísimo provecho y alumnos que sueltan cantidades altas de dinero para formación que luego no usan. Pero en mi experiencia esas son las excepciones.

Esto me lleva a pensar que si te estás planteando acudir a alguna actividad literaria gratuita que podría ayudarte como escritor/a, tal vez sea efectivo que te mentalices para tratarla como una actividad de pago. ¿Cómo actuarías si hubieras tenido que hacer un esfuerzo económico para asistir? ¿Qué harías de forma diferente?

taller literarioEjemplo gráfico de alumnos que sacan provecho de mis talleres.

Lo que me lleva al siguiente punto, fundamental:

3. Haz un seguimiento de lo aprendido

Entiendo que estamos en verano y que muchos están de vacaciones o descansando, pero aun así me sorprendió ver que solo un 67% había abierto el correo donde les mandaba el material. Probablemente parte acabaría en carpetas de promociones o spam, pero creo que es una buena idea insistir en que si asistes a cualquier curso o taller, te cundirá mucho más si realizas una labor de seguimiento.

¡No te limites a sentarte y escuchar! Apunta lo que te interesa y revisa tu material unas semanas después. Si no has recibido el material que correspondía, contacta con la persona encargada.

4. Busca aplicaciones prácticas

La teoría está muy bien, pero la mejor forma de aprender está en el ejercicio. La próxima vez que acudas a cualquier tipo de clase, conferencia o taller, ponte como objetivo apuntar un mínimo de tres acciones reales, tangibles, que puedes llevar a cabo en tu vida real de escritor avezado.

Y comprométete a usar esas acciones. Ponte alarmas en el calendario, metas en tu aplicación o libreta favorita, marcas con estrellitas en tu bullet journal… lo que a ti mejor te sirva.

taller literarioPepe sabía que aquel taller literario solo era el primer paso en su plan de dominación mundial.

Tu tiempo es muy importante. Si has dedicado varias horas a escuchar a alguien que (esperamos) sabe algo de lo que está hablando, no dejes que esas horas queden en la ignominia del desperdicio.

Porque para eso puedes ver una serie, por ejemplo. Te recomiendo The Young Pope.

5. ¡Habla con el profe!

En los cursos o conferencias, muchos de los asistentes buscan no solo aprender, sino un contacto personal con la persona que da el curso. Tras las charlas, suelo tener un grupo de personas que quieren conversar, preguntar dudas o simplemente presentarse. ¡Un taller también es una oportunidad de hacer conexiones molonas!

Y a mí me encanta. Para mí es el mejor momento, porque ya me puedo despreocupar del trabajo propiamente dicho y hablar con los asistentes de un modo más personal.

taller literarioMe siento así cuando habláis conmigo, palabrita.

Por alguna razón, en este último taller tuve la sensación de que muchos huían lo antes posible.

Esto puede deberse a varias razones:

  • Doy un poco de miedo (poco probable).
  • Lo hice tan mal que tenían que salir corriendo, horrorizados (posible).
  • Todos se estaban meando (bastante posible).
  • Había algo importante que empezaba justo cuando yo terminaba (muy posible, teniendo en cuenta la programación del festival Celsius).
  • Les daba vergüenza dirigirme la palabra (misteriosamente posible).

Allí había mucha gente joven. Tengo la sensación de que en esa sala ocurría lo que me ocurría a mí en la universidad: no quería ser la pelota que se acercaba a hablar con el docente al finalizar la clase.

¡No os cortéis, en serio! ¿De quién me voy a acordar, de la persona al final de la sala que desapareció misteriosamente o de alguien que vino a saludar y presentarse?

Si esto te da demasiado apuro, hay una forma muy sencilla de solucionarlo. Si vas a ir a un taller, unos días antes mándale al profesor o profesora un email. Simplemente con decir que te hace ilusión asistir, o preguntarle si tratará algún tema concreto, puedes obtener una respuesta. Y luego solo tienes que acercarte, decir que eres la persona que mandó ese email y darle las gracias por la charla. ¡Facilísimo!

6. ¡Haz preguntas!

A veces en las presentaciones, cursos y talleres, a la gente le falta tiempo para preguntar cosas. Pero otras veces se produce un silencio incómodo, mientras me quedo a la espera de que alguien diga algo. Me niego a creer que el 99% de las personas que están en una sala porque vienen a aprender sobre el tema que se está tratando no tienen ABSOLUTAMENTE ninguna duda sobre lo que habíamos hablado.

Lo entiendo. Yo soy tímida e introvertida. Pero he descubierto que quedarse con las ganas de preguntar es una tontería. Y eso que os ronda por la cabeza podría afectar a muchas más personas de la sala. No hay nada tan deprimente para alguien que habla en público (y reconozcámoslo, a todo el mundo le cuesta hablar en público) que terminar su charla, abrir ronda de preguntas y que suenen los grillos.

taller literarioConsejo: Antes de preguntar, valorad vuestro índice de deseabilidad. Muchos profesores no responderán a personas con un índice de belleza por encima del suyo. Volved a vuestras casas perfectas, gentuza.

7. Habla con otros asistentes

Esto es difícil, lo admito. Pero como dije en el taller del Celsius: los amigos que hagáis entre otros escritores son los contactos que tendréis dentro de uno, dos y quince años. Y muchos de esos contactos podrán ayudarte, al igual que tú podrás ayudarlos a ellos.

Esto tampoco quiere decir que seas pesado/a. Aprende la diferencia entre amabilidad e interrumpir conversaciones privadas, apuntarte a cosas a las que no estás invitado o escribirle a alguien todos los días porque todavía no ha contestado tu email de 8000 palabras.

8. ¡Sonríe!

Esto os parecerá la tontería del siglo, pero prometo que no es así.

Cuando alguien habla para un público, busca una respuesta a su comportamiento y actuación, para saber si está llegando a dicho público o haciendo el ridículo de su vida. Busca además un reflejo: si quien habla sonríe, encontrará sonrisas en su público, que imitan su gesto facial de manera no consciente, porque están entendiendo y disfrutando el discurso.

En todos los públicos hay gente que sonríe y gente que no sonríe. Gente que tiene una cara de palo tremenda. Es frustrante, porque a veces tienes la sensación de que no les está gustando lo que haces, que lo estás haciendo mal.

Lo sorprendente es que a veces luego esas personas tan serias te dicen lo mucho que lo han disfrutado. Y tú ahí sufriendo, agobiada, por el desastre.

Así que si te lo estás pasando bien, si estás aprendiendo, sonríe.

Si no, no sonrías.

¡Pero dejad de confundirme, c*****s!

 


Notas:

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Utiliza el círculo mágico para vencer tu bloqueo

agosto 24, 2017 — by Gabriella10

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Hay listas sobre maneras a miles de acabar con el bloqueo del escritor.

Salir a pasear, leer, darse una ducha, hacer bikram yoga a mil grados a la sombra, pintar calaveras de colores con los pies. Lo normal.

Hoy hablaré de otra manera, muy distinta. Esto del círculo mágico sospecho que no lo habéis visto todavía.

Es de Mark McGuinness, porque Mark McGuinness es mi cosa favorita ahora, después de mi familia, mi gato y las noches en las que me acurruco con mi pareja mientras vemos Netflix y nos relajamos.

Hablemos primero de motivación.

aquello que nos empuja a crear

En su libro Motivation for Creative People, su excelencia McGuinness analiza la motivación intrínseca y extrínseca que nos lleva a crear, que nos lleva a convertirnos en creadores (y también estudia cómo llegamos a profesionalizarnos en el ámbito artístico). Habla de su experiencia asesorando a muchos tipos de artistas. Un caso en concreto me llamó la atención.

El caso del pintor de éxito que estaba bloqueado.

McGuinness afirma que la mayoría de los artistas necesitan motivaciones tanto intrínsecas (pasión, orgullo, deseo de superación personal…) como extrínsecas (dinero, reconocimiento, prestigio…) para poder ofrecer su mejor trabajo. Un artista que solo trabaja buscando las musas, por amor puro al arte, se encontrará con una serie de obstáculos (falta de medios, de tiempo, de valoración) que pueden hacer que desfallezca. Del mismo modo, un artista que trabaja solo por motivos extrínsecos, un artista que se haya “vendido”, podría no sentirse satisfecho, ya que la motivación intrínseca (y aquí McGuinness cita varios estudios y experimentos al respecto) es mucho más poderosa. Y, por tanto, necesaria.

Contraponemos de nuevo al artista que vive debajo de un puente o en una cueva, intentando crear con hambre, frío y necesidad (¡pero siendo fiel a su arte!) al artista que tiene fama y millones, pero que ha tenido que sacrificar lo que realmente quiere hacer por otras tres entregas de novelas de vampiros con purpurina que van a colegios de magos mientras intentan derrocar un imperio distópico donde solo hay adolescentes con cara de palo.

El punto ideal para el artista feliz sería, entonces, ese interesante punto medio: el artista que goza de satisfacción personal y de algo de dinero y reconocimiento. Todos sabemos que ese punto es difícil de alcanzar. La mayoría de los creadores se enfrentan a esa resistencia que diría Pressfield, ese desencuentro o desequilibrio entre sus motivaciones intrínsecas y extrínsicas.

Hasta aquí todo claro, ¿verdad?

Vuelvo al caso del pintor que estaba bloqueado.

Recuperando la motivación perdida

McGuinness se encontró con un cliente que vendía sus cuadros por cifras astronómicas y que gozaba del reconocimiento de la crítica, una rara avis. No obstante, la costumbre de pintar para vender y gustar se había hecho tan cotidiana que el hombre ya no sabía qué quería él pintar en realidad. Echaba de menos el soplo de la musa, ese flow maravilloso de su juventud, cuando pintaba toda la noche con hambre, frío y necesidad.

Tristísimo, lo sé.

círculo—Mi novio es ingeniero para Google. —Ah, el mío es inversor en empresas billonarias. —Eso no es nada, el mío vende vacas enteras conservadas en formol.

McGuinness le propuso el siguiente ejercicio para recuperar su motivación interna: le dijo que dibujara o creara un círculo en su estudio o en alguna parte de su hogar que no asociara con promoción y trabajo administrativo. Cuanto más “ritual” fuera ese círculo, mejor. Podía hacerlo con pintura, velas, colocando piedras, etc. De manera periódica, debía dejar todo lo que estuviera haciendo y entrar en ese círculo con sus instrumentos de creación.

Le dijo que dentro de ese círculo podría hacer lo que quisiera y pintar lo que quisiera. Podría pintar desnudo o haciendo el puente; podría dibujar cualquier cosa; pintar con pinceles, dedos o espátula, sobre lienzo o cartulina, sobre lo que fuera. No debía censurarse de ninguna manera.

Cuando terminara su sesión en el círculo, debía tomar lo que había creado y debía guardarlo. No podría volver a mirar siquiera lo que había producido hasta pasados tres meses.

El bloqueo desapareció. El pintor sabía que nadie tenía que ver su obra. No había expectativas. La única motivación era la del arte por sí mismo.

Cuando miró lo que había creado en esas sesiones estrafalarias, vio que había cosas que no le gustaban, cosas que sí le gustaban y cosas que le encantaban y que vendería (y, de hecho, se vendieron muy bien). Aquello que no le gustaba servía para pintar encima y crear algo nuevo.

La escritura también tiene sus círculos mágicos

En 2014 escribí una novela corta en un par de sesiones maratonianas. La escribí en un entorno diferente al que suelo utilizar. No la había leído desde entonces.

El otro día la encontré y me maravilló la felicidad que había en ese texto. La diversión, el desparpajo y, a la vez, el deseo de superarme metiéndome en temas que no dominaba. Recuerdo que la escribí en una época en la que tenía la sensación de no estar escribiendo nada en condiciones. Sí, estaba un poco bloqueada y frustrada.

Ese fue mi círculo, creo. Solo el papel y yo, nada más.

¿Cuál sería tu círculo?

No siempre podemos escribir en el círculo. A veces tenemos encargos, obligaciones, limitaciones y tenemos que ceñirnos a reglas y expectativas. Pero creo que alguna vez todos tendríamos que escribir solo para nosotros.

Buscar nuestro propio círculo ritual.

Los resultados sorprenden. Pueden ser buenos o malos, pero siempre son felices.

 


Notas:

  • Imagen de cabecera de un círculo de Yulia Glam en Shutterstock. Imagen de señoras con novios ricos de Darren Baker en Shutterstock.
  • ¡Muchísimas gracias a los que ayer comprasteis cosas! En concreto, comprasteis dos ejemplares de El dios en las alturas. Con eso ya puedo tomarme hoy un vinico así que, como agradecimiento, os traigo este artículo.
  • Si te ha gustado, por favor ayúdame a seguir dedicando mi tiempo a estudiar, analizar y comentar asuntos relacionados con el aprendizaje de la escritura y de lo literario. Solo con adquirir y leer alguna de mis obras ya estás marcando la diferencia. ¡Hay de todo, desde tan solo 0,99 €!

 

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Escribir es como jugar al Tetris

agosto 23, 2017 — by Gabriella21

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Tengo una personalidad adictiva.

Esto no significa que tenga una personalidad que produzca adicción en otras personas.

(¿Qué haces aquí, leyendo, pequeño/a drogadicto/a de mi corazón?).

Quiero decir que me cuesta aficionarme a algo, pero cuando me aficiono, me aficiono EN SERIO. Algunas de las peores cosas que le han pasado a mi vida han sido Civilization, Los Sims y World of Warcraft. Tuve que dejarlas, cortar nuestra relación de cuajo. Nada de jugar solo una hora al día, no. O lo dejaba del todo o me enfrentaba a otras doce horas de mi existencia que desaparecían de golpe, sin saber por qué.

tetrisBlizzard todavía me escribe a veces. Cuando está borracho. Mirad qué porte.

(También estoy considerando desinstalar Netflix).

Tal vez el primer videojuego al que fui adicta fue Tetris. Eso no es tan malo como yo pensaba, porque hay algo en psicología que se llama efecto Tetris. Lo descubrió un señor que dedicó demasiadas horas de su vida a jugar al… sí, al Tetris.

El efecto Tetris es lo que explica que cuando no estás jugando estás pensando en alinear mesas, edificios o gatos; es lo que explica que cuando cierras los ojos ves bloques de colorines que caen. Obviamente esto no se reduce al Tetris. Ocurre con otros videojuegos. Les ocurre a muchos matemáticos, que empiezan a ver números y fórmulas por todas partes, que sueñan con ecuaciones. Seguro que os ha pasado con otras cosas también.

El Tetris está, directamente, cambiando tu cerebro y tu manera de pensar. Parece ser que mejora tu percepción espacial y que además podría incluso aumentar tu materia gris. No es el único ejercicio mental que tiene ese efecto. En este artículo de Wired lo explican bien:

tetris

El efecto Tetris es una metáfora bioquímica y reduccionista, si os parece, para la curiosidad, la invención, el impulso de crear. Encajar bloques es organizar, construir, negociar, arreglar, entender, doblar sábanas. Todas nuestras actividades mentales son análogas, cada una tan adictiva como la siguiente.

¿Se te ocurre qué otros actos creativos podrían dar beneficios similares? ¿Te imaginas cómo sería si escribieras lo suficiente como para que el acto de crear cambiara tu forma de pensar?

La sensación de flow ocurre al escribir, al igual que cuando juegas al Tetris. Al igual que con Tetris, hay un estímulo visual (texto), una serie de acciones no terminadas (oraciones, párrafos, capítulos) y, si practicas durante horas, la propia automatización de las acciones lo convierte en algo propio de ti, un hábito.

Solo que ahora, en vez de ver cuadraditos, rectánculos y zetas raras por el rabillo del ojo, verás palabras que ni sabías que existían, estructuras narrativas extraordinarias, significado donde antes no lo había. Verás poesía y belleza en las cosas cotidianas. Nacerá en ti el famoso sentido de la maravilla.

Ser adicto al Tetris tiene un lado negativo: te quita tiempo y no creas nada, en realidad. No aportas nada al mundo, aunque tu memoria, tu forma de enfocar y pensar sí mejoren en algunos aspectos.

Ser adicto a escribir también quita tiempo. Pero hace que progreses en tu escritura y que produzcas textos cada vez más espléndidos. Cuanto más escribes, menor es el esfuerzo de tu cerebro para escribir (y más percibirás y entenderás todo lo relacionado con tu hábito en tu entorno diario).

¿Y quién no quiere cosas hermosas, espléndidas, en el mundo?

A veces, escribir es como jugar al Tetris.

Pero siempre, siempre es mejor.

 


Notas:

  • Y ahora, marcho a jugar al Candy Crush un rato.
  • Por desgacia, la idea de comparar Tetris con escritura no es mía. Gracias a Niklas Goeke por la inspiración con esta fantástica respuesta en Quora que da más información sobre el efecto Tetris y el flow creativo.
  • Imagen estilo Tetris de cabecera por wacomka en Shutterstock.
  • Imagen de señor con colmillacos de World of Warcraft de Anton_Ivanov en Shutterstock.
  • Si te ha gustado este artículo, por favor ayúdame a seguir dedicando mi tiempo a estudiar, analizar y comentar asuntos relacionados con el aprendizaje de la escritura y de lo literario. Solo con adquirir y leer alguna de mis obras ya estás marcando la diferencia. ¡Hay de todo, desde tan solo 0,99 €!

celsiusescribirnovela corta

La novela corta es más útil de lo que crees

agosto 3, 2017 — by Gabriella37

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Dicen por ahí que la vida es eso que pasa mientras esperas al festival Celsius del año que viene.

No, no lo dicen, lo confieso. Se me ha ocurrido ahora, sobre la marcha. Solo lo decimos algunos, pero no por ello es menos verdad.

Os voy a hablar ahora de novela corta. Casi enseguida.

Pero Celsius.

Y prometo que esto viene a cuento.

Aparte de todo lo de fantástico que tiene el festival a nivel social (la sensación de comunidad es apabullante), el Celsius 232 también es un centro de motivación y aprendizaje. Para vosotros tal vez haya algo similar: algún congreso o convención en vuestro sector que os cargue las pilas de modo irrefrenable y disoluto (la elección de esa última palabra no es casual). Cuando pasas todo el año trabajando y con una rutina de producción bastante establecida, es en sitios como estos donde ves los resultados de tus esfuerzos (o donde empiezas a entender los resultados que podrías alcanzar).

celsiusAsí, más o menos, pero con sidra y cachopos

Para mí, además, es un lugar donde cada vez me siento más animada a aportar algo, no solo como escritora, sino como participante más “interna” del espíritu del festival. Muestra de ello es el taller de escritura que hemos coordinado entre la organización del festival y servidora, para que el año que viene esté AÚN MEJOR (¿cómo? ¡Imposible!) y para que la gente acuda desde todos los rincones del universo y tengáis que colgaros del travesaño y de las arquivoltas para poder pillar hueco (por ejemplo).

No, no hay arquivoltas en el Hotel 40 Nudos de Avilés. Están en mi imaginación, pero esta es poderosa.

Quiero centrarme en una mesa redonda que tuvo lugar en el festival, donde tuve el privilegio de poder sentarme a hablar de la novela corta, junto con gente de bien como Nieves Delgado, Felicidad Martínez, Elías F. Combarro o Pablo Bueno. Moderaba la mismísima Cristina Macía, una de las organizadoras del festival, aunque en algunos parajes recónditos la conocen mejor como escritora de libros de cocina o traductora de autores de escaso renombre como Pratchett o G. R. R. Martin.

Llegamos a algunas conclusiones. Y yo llegué a la conclusión de que esas conclusiones podrían servir por aquí también, conclusamente.

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42 ideas para escribir un artículo irresistible

junio 22, 2017 — by Gabriella25

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ADVERTENCIA: Tengo fiebre, así que es posible que este artículo tenga momentos algo extraños o delirantes.

Más de lo habitual, quiero decir.

Hoy vengo a teclear sobre ideas. Muchas, muchas ideas. Vengo a hablar de lo que los ingleses llaman prompts, y que aquí solemos llamar… ¿desencadenantes? ¿Pies? ¿Entradas? Cuando escucho esas palabras solo pienso en una escopeta con forma de extremidad, con sus dedillos y todo, cruzando una puerta.

Lo dicho: fiebre. Por ahora me voy a quedar con ideas, a secas.

Uno de los problemas a los que se enfrentan muchos blogueros que empiezan (de todos los tipos) es que no saben sobre qué escribir. Digo que empiezan, porque suele ocurrir que cuando llevas mucho tiempo escribiendo publicaciones en webs y blogs, tiendes también a leer muchas otras webs y blogs, y el cruce de ideas hace que no suela faltarte inspiración. Pero incluso los profesionales tienen momentos de: “¿y qué diantres digo yo ahora, si ya está todo dicho?”.

¿Es cierto que ya no queda nada nuevo bajo el sol?

Eso nunca es cierto (del todo). Siempre se puede usar un nuevo enfoque, combinar cosas que en apariencia no tienen nada que ver, o presentar ideas revolucionarias y prácticas. Propuse algunas fórmulas para hacerlo, ya sea en ficción o ensayo.

Antes de empezar con todas estas ideas, conviene recordar que Guy Kawasaki, estratega de contenidos y mucho más, dijo que un buen artículo debía cumplir las siguientes funciones:

  • INFORMACIÓN. ¿Qué ha pasado? ¿Cuáles son los datos?
  • ANÁLISIS. ¿Qué significan esos datos?
  • UTILIDAD. ¿Cómo puedes ayudar a tus lectores con esos datos?
  • ENTRETENIMIENTO. ¿Cómo puedes hacer que esos datos sean más interesantes/divertidos?

¿Entendido? Vamos a lo que vamos: a las ideas. Algunas son mías y otras están sacadas de listas públicas de muchos profesionales, sobre todo de Problogger, de The New York Times y de Bianca Bass en Medium. Con esto tenéis para rato. Son artículos pensados para cualquier nicho, pero en cada uno pongo un ejemplo para blogs literarios. Creo que casi todos pueden usarse en cualquier sector.

Si, así es. Si te dedicas al marketing digital, al SEO o a cualquier cosa realmente técnica, no desestimes el valor de una buena historia para captar el interés de quien te lee. Ideas como “¿cuál es tu mejor recuerdo de infancia?” pueden parecer extrañas a alguien que está acostumbrado a escribir sobre Google Analytics, pero ¿y si ya de niño/a te gustaba analizar cosas? ¿Y si observabas y contabilizabas la respuesta de tus compañeros cuando contabas un chiste? Yo estoy suscrita a boletines y correos de personas que venden cosas que no me interesan en absoluto, solo porque su manera de contar una historia es totalmente original y adictiva.

También os recuerdo que un buen artículo, si bien puede tener componentes personales (y eso funciona muy bien en aquello de contar historias o storytelling), debe estar siempre enfocado a aportarle valor al lector. Así, si narras una historia personal, más te vale que enganche, que sea MUY divertida o interesante, y que concluya con algo que sirva a quien te lee.

¡Ideas!

1. La guía para _____

Este es el artículo definitivo. Busca algo que la gente necesite. Probablemente sea un tema que otros hayan tratado de sobra, pero a lo mejor no hay un post comprensivo, que sirva como referente único.

Ejemplos:

  • La guía definitiva para leer a Antonio Machado.
  • Una guía completa para crear escenarios sorprendentes.
  • Guía profesional para no perderse en Poniente.
artículosTambién: guía definitiva para leer en diagonal guías definitivas

2. Errores que cometen todos los _____

Por desgracia, los titulares que despiertan ansiedad o miedo son los que mejor funcionan. Uno de mis artículos más visitados es 10 errores que hacen que la gente tire tu libro por la ventana. Todo el mundo quiere saber si está cometiendo esos errores.

Cuidado, este tipo de artículo se presta a polémica. Si das en el clavo, vas a tener a unos cuantos lectores cabreados precisamente porque cometen esos errores y quieren justificarse en público, no siempre de manera educada.

Algunos otros ejemplos:

  • 20 errores que cometen todos los lectores de Crepúsculo
  • Errores que cometen todos los poetas principiantes.
  • 30 cosas que estás haciendo mal al comer cereales.
artículosPor ejemplo: ¿sabías que solo se pueden comer cereales en boles que sean de un color complementario? Consulta a un experto local de Pinterest si no terminas de verlo claro.

Como veis, es que existe esa otra variante:

3. X cosas que estás haciendo mal

Con esta entrada vamos ya, directamente, a meter el dedo en la llaga:

  • 10 estereotipos que estás usando fatal en tu novela
  • 9 cosas que estás olvidando cuando lees a Heinlein
  • 5 tipos de trama que me tienen frita

Obviamente, mi lenguaje puede ser más coloquial que el tuyo. Adapta a discreción.

4. X hábitos que deberían desarrollar todos los _____

(Pongo la X donde iría el número que tú quieras. Recuerda que para artículos cortos funcionan bien números como el 7 o el 9; si tu público está acostumbrado al longform-o-artículo-largo-de-narices, el número es mejor cuanto más alto).

Este es otro clásico. Está muy visto, pero sigue funcionando. Piensa en tu sector, en tu área de experiencia, y analiza aquellas costumbres o rutinas que tienen personas destacadas. Si consigues minientrevistas con ellos, mejor que mejor,

Ejemplos:

  • 5 hábitos que deberían desarrollar todos los escritores de ciencia ficción
  • 5 hábitos que debes implementar si quieres leer más libros
  • 10 hábitos que deberías desarrollar si quieres escribir más rápido

Hay otra versión de este tipo de artículo que capta aún más el interés de los lectores, y es el consabido (pero siempre funcional) Las 10 cosas que los (inserte profesión aquí) de éxito hacen de forma diferente. ¿Quién no tendría curiosidad para saber qué es lo que distingue a Stephen King, Jonathan Franzen o Rafa Nadal del resto de los mortales, aparte de sus resultados? ¿Cuál será su secreto y cómo podrías tú aplicarlo?

Lo de Franzen es hablar (mucho) de pájaros, pero a cada uno lo suyo.

5. X cosas que ojalá hubiera sabido cuando empecé

Tal vez este también se está repitiendo demasiado, pero sigue siendo un punto de partida interesante. Puedes vestirlo con otras expresiones, como por ejemplo:

  • 10 grandes errores que cometí cuando empezaba a escribir
  • 5 cosas que ojalá me hubieran contado sobre la construcción de mundos
  • 9 cosas que yo no sabía sobre estudiar literatura
artículosSi me hubieran hablado de la comida de la cafetería de la facultad, por ejemplo, igual me lo habría pensado

6. Una introducción a _____

Este es similar a la guía, pero dejas claro desde el principio que está orientado a principiantes. Por mucho que sepas sobre un tema, piensa que siempre hay mucha gente ahí fuera que acaba de empezar.

Ejemplos:

7. Sobre tu mentor/a

No me gusta nada eso de mentor/a, porque parece que se te ha aparecido Yoda y ha guiado tus pasos hacia la Fuerza usando caramelos con sabor a clorofila mientras anda como Chiquito. Pero es un término que nos sirve en esta circunstancia: escribe sobre la persona que ha tenido más impacto en tu vida. Y ni eso: basta con que sea alguien que te haya inspirado en algún momento.

Algunos ejemplos:

¿No pincharíais en alguno de esos enlaces?

8. Los X _____ que más me han influido

Similar al anterior, pero en formato lista, y referido no solo a personas de nuestro entorno. Otra idea que también es aplicable a cualquier sector. Para los que leemos y escribimos, hay opciones evidentes:

  • Los 5 escritores que más me han influido
  • Las 10 mujeres que me impulsaron a leer
  • Los 18 personajes que yo querría haber escrito

9. Por qué eres diferente a los demás

Aquí también es fácil caer en la arrogancia o en la chulería, pero bien hecho puede ser todo un aliciente para tus lectores y clientes potenciales:

  • Por qué mis correcciones son mejores que las demás
  • Por qué no querrás dejar de leer mi libro
  • Mi fantasía no se parece a tu fantasía y puedo demostrarlo
artículosO a lo mejor eres diferente y especial y único porque tu autor/a te ha hecho así, en cuyo caso espero que sirvas de escarmiento y escarnio para cualquier otro/a que escriba novelas para adolescentes.

10. Información sobre tu sistema de trabajo

A los lectores les encanta conocer rutinas ajenas, sobre todo si estas son llamativas (diferentes, especialmente disciplinadas, etc.). También les gustan los métodos y sistemas, porque estos son prácticos y permiten aplicación inmediata. A lo mejor no les interesa algo concretamente sobre tu libro, a lo “Cómo escribí El baile de los zombis borrachos”, pero algo más general sí puede llamar su atención. Algunos ejemplos:

  • La mejor rutina para un escritor
  • Cómo consigo leer 5 libros a la semana
  • Escribir tres novelas en un año es posible
  • Cómo darle una pastilla a un gato.

Jajaja. Sí. La última era de bromita.

11. Entusiásmate con una película o libro

Si hay alguna película o libro que realmente te haya impactado, habla sobre ello. Sobre todo en el caso de obras medianamente populares (no demasiado, o tendrás demasiada competencia), esto es excelente para tu SEO: cuanto mejor sea tu opinión y más visitas vayas consiguiendo, más subirás en el ranking de Google para esa obra en concreto. Si además ofreces una interpretación algo original o diferente, más posibilidades tendrás de destacar. Por ejemplo:

‘Alien’: Las tres dimensiones de la violación

12. Escribe sobre tus miedos

Sobre todo si son miedos que sabes que compartes con tus compañeros de sector:

  • Las 9 cosas que no me dejan dormir por las noches
  • 10 miedos que tenemos todos los escritores
  • Los 20 miedos más terribles del lector
  • Por qué tengo pánico a mandar un manuscrito
  • Si no tienes miedo de darle al botón de publicar, no es un buen artículo
artículosAlguien tendría que escribir sobre el miedo más terrible de todos

13. Escribe sobre tu infancia

No sé por qué, a los lectores les encantan las historias de cuando éramos pequeños. Yo tengo miles de historias de cuando era niña, pero creo que ninguna es especialmente interesante (bueno, tal vez aquella en la que le hice un estriptis a un joyero, pero en mi defensa diré que solo tenía dos años).

La idea no es escribir sobre tu infancia porque sí, sino utilizar una anécdota para llegar a alguna conclusión o desarrollo relacionado con el sector en el que te mueves. Hay muchas variaciones sobre esta idea, por ejemplo:

  • Habla de cuál era tu posesión más preciada y por qué (si eres escritor o lector, puedes hablar de tu primer libro o de tu primera visita a una biblioteca).
  • Cuéntanos cuáles eran tus dibujos animados favoritos (tal vez ya entonces te impresionaban los personajes bien construidos, la construcción de mundos o la descripción de escenarios).
  • Dinos qué creabas como niño/a. A mí esto me fascina: ¿dibujabas, escribías, hacías marionetas recortables? ¿Cómo puedes relacionar eso con tu creatividad actual?

14. Escríbele una carta a tu yo del pasado

Esto funciona muy bien para artículos del tipo “cosas que me habría gustado saber cuando empecé”, pero también como una reflexión acerca del camino hacia la madurez, ya sea esta profesional, personal o creativa. Yo lo hice con mi post 9 cosas que le diría a la niña que empezó a escribir. Fue una experiencia muy interesante reflexionar sobre mi propia evolución. Este es un artículo que además se presta también a una buena interacción: pregúntales a tus lectores qué le dirían ellos a su yo del pasado. Te aseguro que salen cosas muy interesantes.

Prueba también a escribirle una carta a tu yo del futuro. ¿Qué esperas de ese yo? ¿Y qué pretendes hacer para alcanzar esas metas?

Hay una variante más: escríbele una carta a un viejo amigo o examante. Una carta que nunca enviaríais. Es otra forma de narrar cuestiones íntimas y personales que despierten la curiosidad del lector, sobre todo si consigues enlazarla con algo aplicable a tu sector.

artículosQuerido Marcos: solo te escribo en este blog tan público como experiencia íntima y personal de comunicación sincera. Solo quería decirte que nunca me gustó esa birria que llamabas pasta. Ninguna de las 57 veces que la preparaste. PD.: Todos mis orgasmos eran fingidos.

15. Escribe sobre aquello que te inspira

Ya os podéis imaginar que mi artículo sobre inspiración tuvo una buena acogida. Para cualquiera que trabaje en algo creativo (y hasta la profesión más mundana puede tener aspectos creativos) siempre resulta interesante saber qué utilizan otros para encontrar buenas ideas. Hay varias maneras diferentes de enfocar esto. Aquí propongo algunas:

  • Enumera productos de ocio que te inspiran (libros, películas, música, etc.).
  • Entrevista a otros creativos para ver qué funciona para ellos (lo que en el mundillo —donde parece ser que no usamos una sola palabra española para nada— se conoce como un roundup).
  • Narra una anécdota personal sobre algo que te inspiró para crear un producto concreto. Eso también gusta, si se hace bien:
ideasAndaba yo escribiendo una serie de fantasía superventas cuando se me ocurrió lo de las Pringles, mire usté.

16. Escribe sobre tu relación con el dinero

De entrada, evitaría escribir el típico artículo trágico acerca de cómo no llegas a fin de mes. No es que eso no sea importante ni dramático, es que —y esta verdad es horrible— a nadie le importa. A no ser que estés haciendo algún tipo de reivindicación social o exponiéndolo como acusación y crítica a tu sector, no es recomendable. Sí, todo el mundo sabe que la cosa está difícil y un porcentaje alto de tus lectores está en las mismas que tú. No leen tu blog para que se lo recuerdes. Siempre es mejor enfocarlo de una manera positiva: cuáles son tus metas y cómo pretendes aumentar tus ingresos en los próximos años, por ejemplo.

A los lectores sobre todo les interesan reflexiones acerca de la mentalidad de la persona creativa para con el dinero. Ahí van algunas ideas para artículos concretos:

  • Qué harías si de repente te tocara el Euromillón
  • Analiza modelos de la industria. Por ejemplo: ¿qué diferencias en rentabilidad ves en autoedición, coedición, uso de servicios editoriales, edición tradicional u otros modelos alternativos?
  • El síndrome del impostor: ¿tú también crees que no mereces cobrar por tu trabajo?
  • ¿Cuándo consideras que se puede trabajar gratis? (Yo ya escribí sobre esto, pero me gustaría ver más artículos ahí fuera que tratasen este tema).
  • ¿Qué es lo peor que has hecho por dinero? ¿Y lo mejor?
  • Comparte con tus lectores tu progreso en cuanto a ingresos de tus libros o productos (esto lo hace, por ejemplo, Miguel Ángel Alonso Pulido).
ideasDefinición gráfica de mi relación con el dinero. El unicornio y las setas alucinógenas quedaron fuera del encuadre

Y ya que hablamos de informes y balances…

17. Haz balances periódicos

Os aseguro que hay blogs que sigo solo por sus balances mensuales. Me encantan y sé que no soy la única. Dicen por ahí que What gets measured gets managed (lo que se mide se puede gestionar), así que realizar un balance de tus objetivos mensuales es muy positivo para ti y además es interesante para tus lectores, porque los anima a seguir tu progreso y a empatizar con tu causa.

Los balances pueden ser de cualquier cosa, siempre que estén relacionados con tu progreso en el sector al que te estás dirigiendo. En su momento hice balances periódicos de mis progresos con determinados hábitos (por ejemplo, ejercicio), pero en cuanto supe que quería enfocar el blog más hacia escritura y lectura, preferí concentrarme en el hábito diario de la escritura, como es lógico.

Por cierto, los recuentos de palabras también me parecen fascinantes. Pero no los pongas a diario en tus cuentas de redes sociales, ante gente a la que les va a parecer más pesado que comer arroz de noche: crea artículos específicos de blog donde apuntes ese progreso y lo expliques, en fechas claras que los lectores reconozcan como “día de informe”, y vístelo con datos y gráficos atractivos.

18. Habla de tus herramientas favoritas

A lo mejor no sois tan fetichistas como yo para estas cosas… o a lo mejor, sí, porque a muchos os gustaron los artículos que hice sobre los lápices, bolis y cuadernos que usaban otros escritores (¡con fotos!).

Estoy segura de que no soy la única que suspira cuando ciertos artistas enseñan sus pinceles, papeles y pinturas. No hablemos ya de plumillas y tintas, que me desvanezco cual dama victoriana enamorada y algo anémica.

artículoAy, pero enséñeme también su palillero, lord Darsi, que me estremezco toa

Pero no todos tenéis que ser tan analógicos como yo. También nos gusta saber qué apps recomiendas, qué programas usas para tu trabajo (y ya si escribes guías sobre cómo usar esos programas… mejor que mejor) y cómo es tu entorno cuando te sientas a teclear.

Puedes ir hasta un paso más allá y plantearte lo siguiente: ¿con qué herramientas (u objetos o recursos) sencillamente no podrías vivir? ¿Y qué salvarías de tu casa en llamas?

19. ¿Con quién te gustaría tomar un café?

O un té, claro, o un vino o una sidra. Las entrevistas no atraen tantas visitas como muchos creen, a no ser que consigas entrevistar a alguien realmente importante o si consigues darle un enfoque útil y original a tu formato (a mí me gustan mucho las entrevistas que hace Lifehacker a personas destacadas de distintas industrias, preguntándoles por su rutina de trabajo). Pero claro, no todo el mundo consigue que gente como el cofundador de Paypal le diga que sí al pedirle una entrevista.

Hasta que llegues a ese nivel, ¿por qué no realizar entrevistas imaginarias? Imagínate qué le preguntarías a tu autor favorito, imagínate cómo sería tener de vecina a tu actriz favorita o cómo sería poder conversar con grandes pensadores del pasado (¡o del futuro!).

20. Notas y recortes

Todo buen redactor conoce la importancia de tomar notas. Ya sea con cuaderno y boli, con Evernote o pantalla táctil, tablillas de cerámica o los intestinos de una cabra, el ser humano sabe de la importancia de transferir sus pensamientos o recuerdos a algo más fiable que su memoria. Otro tipo de artículos periódicos que pueden funcionar bien dentro de un blog son los que recuperan lo mejor de tu semana/mes, en forma de notas, imágenes, citas o enlaces.

Yo misma mantuve durante un tiempo una sección de “recortes de la semana” que tuvo su seguimiento, donde compartía todo aquello que había leído que me había llamado la atención y lo comentaba. Reconozco que abandoné la sección porque llevaba mucho tiempo crear uno de esos artículos y ya no podía mantener el ritmo semanal, y porque otro tipo de artículos me funcionaban mejor. Pero eso no quita que durante un tiempo fueran un gran reclamo, cuando mi blog todavía estaba arrancando.

Compartir ideas y enlaces de otros te hace ganar por dos lados: primero, no quedas tan informa-yo, se nota que te interesan otras cosas aparte de tus propios productos y, segundo, creas buena predisposición con aquellos a los que recomiendas (y hay más posibilidades de que compartan tu artículo).

Algunas ideas:

  • Lo mejor que he leído este mes
  • Los mejores artículos de la blogosfera de esta semana
  • Las siete imágenes de la semana
  • Mi libro del mes
artículosY si todo falla, (más) fotos de gatos

21. Cuenta lo que nadie cuenta

Atrévete a contar los entresijos de tu sector. Este es uno de mis tipos de artículo favoritos. Ahí van algunos ejemplos:

  • La dolorosa verdad sobre lo que gana un escritor
  • Todo lo que no te cuentan sobre los contratos editoriales
  • Una realidad sobre la piratería a la que no queremos enfrentarnos

Uno de mis artículos más visitados es este (y mirad que tiene su tiempo ya), precisamente porque hablo de algunos temas que a veces parece que se evitan en el mundillo escritor. Pero cuidadín con el clickbait. Estos titulares son poderosos porque juegan con el morbo y la curiosidad del lector. Más te vale complacer esa curiosidad, no llenar el artículo con cosas sabidas y tópicas que no sorprenderían a nadie.

22. Recursos

Ya sea un listín telefónico de los mejores peluqueros de perros de tu provincia, una galería de los mejores memes de la historia o una pila de enlaces a diccionarios especializados de gato-escritor/escritor-gato, los recursos en un blog son muy muy valiosos. Piensa qué recursos usas tú a diario. Tal vez a ti te parecen evidentes, pero no tienen por qué serlo para gente que empieza (e incluso los muy avanzados pueden encontrar algo de interés). Ahí pongo algunos ejemplos de recursos que serían útiles para los que nos movemos en el mundo literario:

  • Una lista de profesionales recomendables (correctores, maquetadores, portadistas, etc.). Es muy importante que tengas conocimiento concreto de la validez de estas personas, por tu propia reputación e imagen.
  • Una lista de libros excelentes para la gente de tu sector: libros sobre escritura, narratología, marketing, etc,
  • Una lista de los mejores blogs literarios (o los que más sigues). Sí, sí, de esto se han hecho ya mil posts. Pero da igual. Siguen funcionando. La gente los lee para descubrir blogs que no conocen.
  • Una lista de bancos de imágenes (gratis o de pago).
  • Una lista de webs que permiten descargas gratuitas y legales de libros (tipo Proyecto Gutenberg). Y por favor, no compartas enlaces a webs piratas. Que tu público te pida algo no es excusa para hacer algo que, además de fomentar la ilegalidad, simplemente es una falta tremenda de respeto hacia tus compañeros de sector (muchos de los cuales estaban siendo pirateados en esas webs). Algunas personas están de acuerdo con el pirateo y otras no, así que respeta a las que NO, que para algo es su trabajo.

Un apunte: a veces me escriben personas que quieren incluirme en alguna lista de recursos, pidiéndome permiso. Cada vez que enlazáis a mi blog de manera positiva es un gran favor que me hacéis, así que, de verdad: no es necesario pedir permiso. Yo os estaré eternamente agradecida.

23. Enfréntate a los problemas reales de tu sector

Tú tienes problemas y a lo mejor solo hablas sobre esos problemas. Pero tú eres tú… ¿qué hay de tus lectores? Prueba a hacer una encuesta en tus redes sociales y en tu lista de correo: pueden surgir cuestiones que no te esperabas. Explica a los demás cómo has conseguido soluciones a esos problemas (si las has conseguido) o propón ideas que tú mismo/a estás llevando a cabo.

Esto siempre ha sido un choque de realidad para mí. Hace algún tiempo me invitaron a dar un taller en un congreso de novela romántica. En mi experiencia y en todo lo que he hablado con otros escritores, la corrección es un obstáculo enorme. Por eso escribí mi libro sobre corrección, intentando hacerlo fácil y ameno para ayudar a los que estaban en esa situación. Por eso, cuando la organización del taller quiso contar conmigo, porque insistía en que el sector necesitaba aprender a corregir, me pareció fenomenal.

Y aprendí, una vez más, que lo que el sector necesite o deje de necesitar no tiene nada que ver con lo que el sector quiere. Yo estaba acostumbrada a otro tipo de escritor y conocía sus problemas. El sector de romántica (o esta parte concreta de dicho grupo) no quería aprender sobre corrección, porque una cantidad grande de escritores/as de romántica tienen que producir muy muy rápido para un público que quiere leer mucho, y que tiende a ser menos exigente con la cuestión formal que otro tipo de lector. Así, a mi taller se apuntaron solo cuatro o cinco personas y decidimos cancelarlo, ya que no era rentable para nadie. Sin embargo, talleres sobre adaptación al cine o creación de guion fueron muy populares.

¿Significa eso que ese sector es peor? NO: significa que tiene intereses diferentes y yo no me preocupé por investigarlas.

El mercado es el que es: no culpes al mercado por no interesarse por lo que solo a ti te interesa.

ideas¿De verdad crees que a ese señor de la derecha le interesan tus preocupaciones nimias de escritorzuela, Gabriella?

24. El principio y el final

¿Por qué empezaste a hacer lo que haces (leer a Joyce, escribir cartas eróticas, criar triceratops…)? ¿En qué momento estuviste a punto de dejarlo (¡o lo dejaste!)? Siempre que se cuente con un enfoque final en el lector, nos gusta saber del viaje personal de alguien, sobre todo si podemos extraer conclusiones que nos sirvan a nosotros también.

Ahora sí, si tengo que leer otro artículo de “por qué empecé a escribir”, haré algo muy desagradable. Solo funcionará si lo que me cuentas es útil y original. O si dices que mi blog tuvo algo que ver. Entonces me parecerá fantástico.

artículosEste artículo es un co... Espera, que sale mi nombre. QUÉ-INTERESANTE-NO-PUEDO-PARAR-DE-LEER.

Y cuéntanos una historia de “antes” y “después”. Como en las fotos de los anuncios de productos para perder peso. Eso siempre nos fascina.

25. Cómo lidias con lo negativo

¿Cómo tratas a tus críticos? ¿Y a los trols? ¿Qué les dices a los que no entienden tu profesión?

No se trata de que entendamos más sobre ti (aunque también), sino de que nos proporciones herramientas para lidiar con un problema que nos afecta a todos los que escribimos online: los haters. Y sí, también deberíamos aprender a lidiar con los críticos constructivos, deberíamos aprender a verlos como una oportunidad de progreso y mejora en vez de como enemigos.

Eso es difícil, ¿eh?

artículosSí, te estoy mirando a ti, lectora que me hace la pelota en redes sociales para luego cascarle un uno a mi libro. A TI. Tu preciosa estantería rústica y tus adorables pantaloncitos cortos no te salvarán de esta.

No solo se trata de hablar de la recepción de tu trabajo. También puedes hablar de factores externos o internos.

¿Cómo lidias con la procrastinación?

¿Cómo se escribe con trastornos de ansiedad o depresión?

Prometo que algún día hablaré de eso.

Algún día, cuando esté preparada.

26. Tu artículo “bola de cristal”

Venga, mójate. ¿Cómo ves tu sector dentro de 5, 10, 20 años? Es probable que te equivoques de cabo a rabo. Pero será MUY divertido volver la vista atrás en el futuro y ver cuánto tienes de Nostradamus y cuánto de Rappel.

Por otro lado, creo que todo redactor debe tener un artículo Bola de cristal del estilo del programa legendario de televisión. Un artículo algo surrealista e irreverente. El mío es este.

27. Un artículo sobre tu cuerpo

No me refiero a que escribas 10000 palabras sobre la imposición del canon imposible de belleza en nuestra sociedad y de cómo te ha llevado a un enfrentamiento constante con tu propia imagen. Que puedes (y yo me lo leería), pero me refiero más bien a que en cada sector hay unas exigencias físicas, de salud. Por ejemplo, hay un artículo muy útil de Rocío Vega sobre el cuidado de la espalda, las manos y la postura para los que escribimos.

Hay escritores que hablan de su relación con el yoga, la natación, el tenis o la pelota vasca. Puede estar bien salir un poquito de la tónica de siempre y hablar del cuidado de uno mismo: ya sea mediante una buena higiene de sueño, una buena alimentación, ejercicio físico o ciertas prácticas que nos permitan, también, descansar el cerebro. A mí lo que más me ayuda es la meditación, pero cualquier tipo de relajación es muy útil para los que estamos día tras día delante de un ordenador, saturados de información y sobrestímulo.

28. Cómo conseguir algo gratis (o por poco dinero)

Seamos sinceros: los que vivimos de esto de teclear no somos los más ricos del mundo, sobre todo cuando no llevamos demasiado tiempo haciéndolo. Queremos saber cómo y dónde conseguir conocimientos y recursos sin gastar un duro. Y en algunos casos (por lo menos al principio), eso se puede hacer.

Aparte de las listas ya mencionadas de recursos, comparte cómo aprendiste a hacer algo muy útil… sin gastar nada. Un buen ejemplo de esto es lo que está haciendo en su blog David Olier. David siempre recomienda que se recurra a profesionales en cuanto a la autopublicación, pero también entiende que no siempre es posible, y explica algunas maneras de hacerlo “en casa”. Y os confieso que me parece realmente sorprendente que a nadie se le ocurriera hasta ahora (creo) hacer una serie así, tan ordenadita y práctica, que cubriera tooodos los pilares de publicar tu propio libro a un coste ínfimo.

Puedes compartir todos los cursos y métodos (remunerados) que quieras (y debes), pero para aquellos que empiezan siempre está bien que proporciones servicios, webs y productos necesarios que no les costarán ni un mísero centavo de dólar venusiano (y mira que el dólar venusiano se ha devaluado últimamente).

ideasLos expertos aseguran que la guerra interdimensional con los salvajes tiranosaurios de Plutón ha tenido algo que ver

29. Tus miedos

Aquello que no te habrá de matar te hará más fuerte (o algo así decía Nietzsche y nadie parece ponerse de acuerdo sobre qué causó su muerte, pero aquello debía de ser fuerte de narices). Mientras, hablemos de lo que nos aterra, hagámonos vulnerables y contémosles a los demás qué es lo que a los de nuestra profesión, industria o sector es lo que nos hace tener sudores (aparte de los cuarenta y pico grados que tuve en Fuenlabrada la semana pasada).

Vaya, acabo de darme cuenta de que he repetido lo de escribir sobre tus miedos. Pues me viene de perlas: podríamos cambiar el encabezado de esta sección por:

29. Escribe sobre algo de lo que ya se ha escrito, pero desde otra perspectiva diferente

Esto lo hacen muy bien Ana González Duque y Jaume Vicent en MOLPE. Cogen un tema del que ya hemos hablado mil veces, pero lo enfocan desde un punto de vista original y siempre aportan contenido nuevo y refrescante.

Si quieres un ejemplo, mira este. Ana coge una queja típica (¡estoy hasta el moño del marketing!) y le da completamente la vuelta, dándole además un símil constante con la aventura de escalar una gran montaña y vivir para contarlo.

30. Productividad

Lo mires como lo mires, todos los sectores tienen una cosa en común.

A todos nos falta tiempo.

Y casi siempre es porque somos incapaces de organizar nuestras prioridades, por aquello de que además de trabajar para comer se supone que tenemos que ejercitar mente y cuerpo y ser mejores personas y padres y hermanos y amantes y blablá.

Cualquier cosa que puedas ofrecerles a los demás que les sirva para hacer las cosas mejor y más rápido es bueno. A veces, leerán tus métodos porque hay cierto tipo de persona adicta a leer los métodos de productividad de otros. Otras veces a lo mejor hasta te hacen caso.

Esas veces serán pocas, pero eh. Os juro que hasta puedes cambiar la vida de alguien.

(Para bien, se entiende).

ideasDesde que leo Gabriella Literaria, vivo en un mundo de fantasía donde las letras fluyen pero me ducho menos y mi novia me ha dejado por un cantautor de pecho marmóreo y cabellos largos que brillan a la luz del atardecer

31. El método definitivo para_____

Ya hemos hablado de buscar los problemas de tu sector e intentar solucionarlos. Y también de las guías, definitivas o no. Pero cuanto más práctico sea ese tutorial que ofrezcas para solucionar algo muy concreto, más lo agradecerán tus lectores.

Si miramos el mundo de la escritura, sí, está difícil. ¿Cuántos métodos hay ya para construir personajes, ambientación, tramas…? Busca, busca, que en los sitios más insospechados están los procesos de los que nadie está hablando todavía.

Por ejemplo: yo encontré esta forma tan curiosa de darle redondez a tus protagonistas mientras escuchaba un podcast.

También podría darles, simplemente, más de comer, pero todos los autores somos seres crueles en el fondo.

32. Todo lo que aprendí leyendo_____

Una cosa es hacer una reseña y otra cosa es hacer un resumen anotado de lo aprendido de una obra valiosa. Otro de mis artículos más visitados, 15 trucos para convertirte en el rey de las redes sociales, en realidad es un “eh, mirad todo lo que he aprendido de este libro”.

Evidentemente, tiene que ser un buen libro, que aporte conocimientos de interés. Y no vale simplemente citar, copiar, plagiar, sin aportar nada. También ayuda, como fue mi caso con ese artículo, aplicar los consejos del libro y resumir a los lectores cuáles han sido tus resultados.

Esto no solo vale para libros, sino también para personas (como cuando expliqué todo lo que podemos aprender los escritores de David Bowie, Steve Jobs o Picasso), o para convenciones y conferencias a las que asistamos.

33. El shoutout

Antes de que me apedreéis por otro anglicismo, explico qué es eso del shoutout, que todavía no encuentro el equivalente en nuestro idioma. En blogs, lo de shout out (decir a gritos) es cuando mencionas, de manera positiva, a otros compañeros del sector.

Esto lo puedes meter en la sección de listas o recursos o entrevistas, no importa. Pero es una manera versátil de hacer networking de ese y vestir bien tu artículo. Por ejemplo, puedes hablar de cinco escritores que tienen blogs excelentes o de diez personas que deberías seguir en Twitter si quieres aprender a fabricar tu propio cohete. Puedes mencionar veinte cuentas de Facebook que te hacen reír, o treinta cuentas de Instagram que te hagan sentirte mal con tu cuerpo.

artículosSoy... veinte veces más guapa que tú.. tan natural... y siempre estoy de bueeen humooor.

34. Los retos

Pocas cosas funcionan tan bien como un buen desafío. Nos encanta que te pongas en el punto de mira, que prometas algo difícil.

Puede ser escribir a diario durante 30 días, puede ser abandonar las redes sociales durante seis meses… esas mierdas nos entusiasman.

¡Sobre todo si faltar a tu palabra tiene consecuencias!

Muchos blogueros hacen promesas que luego no cumplen. Pero cuando los ojos de tu público te juzgan y ese mismo público se relame como tu gato cuando te despistas y dejas algo de leche en el bol del desayuno, sabes que no tienes más remedio que ser fiel a tu palabra.

Hubo por ahí un bloguero, ahora no recuerdo quién, que prometió comer comida de su gato si fallaba. Uf, ya, ya sé que me repito mucho con lo de los gatos, pero os prometo que esto es verídico. Falló y comió. Otro bloguero contrató a una chica para que le partiera la cara cada vez que se conectara a Facebook.

Tú eliges el reto.

Nosotros leemos y reímos. Pero leemos.

35. Cuándo es hora de dejarlo

Hablamos mucho de metas y objetivos y obstáculos y lucha personal y etc., pero pocas veces hablamos de ese momento de indecisión: ese momento en que nos planteamos si seguir con lo que estamos haciendo o dejarlo. Seth Godin llamaba esto The Dip (aquí se tradujo, no entiendo por qué, como El abismo) y es algo con lo que peleamos muchos en muchos momentos de nuestra vida.

A lo mejor tú has abandonado ciertas cosas que en su momento eran importantes para ti. ¿Por qué no nos lo cuentas?

ideasPor ejemplo, queremos saber cómo conseguiste abandonar tu adicción a las piruletas del Día. Y cuando digo queremos en realidad quiero decir quiero. Por favor. Ayuda.

36. Dos versiones

Piensa en algo que preocupa a los de tu sector o piensa en algún tema que esté de moda. Ahora, entrevista a dos personas con visiones radicalmente opuestas sobre ese tema (o cita y explica sus propuestas).

Nada está escrito en piedra (¿de dónde viene ese dicho? ¿Quien lo inventó nunca había visto una lápida?) ni sirven de nada las opiniones de blanco y negro. Un enfrentamiento de percepciones de dos personas inteligentes dará la posibilidad a tus lectores de reflexionar más a fondo sobre algo que les interesa. Puede ser algo tan profundo como cuestionarse la validez de un modelo editorial o puede ser algo más técnico, como cuando Cris Mandarica se preguntó si era mejor WordPress o Blogger para redactores que empezaban allá por el Pleistoceno el 2015.

37. Redes sociales

Nos guste o no, están aquí para quedarse (como concepto, por lo menos. Veremos cuántas siguen llamándose igual dentro de siete años), y cualquier aportación que puedas hacer a cómo los profesionales de tu sector pueden sacar rendimiento de Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest o Snapchat siempre es de agradecer.

Sí, se ha escrito mil veces sobre cómo ser escritor en Twitter. Busca cosas más concretas, como maneras más sencillas de automatizar tu estrategia de contenidos o sobre cómo crear un perfil atractivo o de cómo no entiendes que nadie esté intentando ligar con Ángel Sanchidrián, con todos los seguidores que tiene y lo buen mozo que es*.

38. Leyes, fiscalidad y otras cosas aburridas

Lo malo de las cosas aburridas y necesarias es que son aburridas pero necesarias. No hay muchos artículos ahí fuera que traten de manera comprensible y sencilla la fiscalidad de determinadas profesiones, la legalidad de datos en email marketing, dónde y cómo encontrar un dominio en condiciones y otras cuestiones importantes pero somníferas.

Como nadie quiere hacerlo, vas a ser primerito en la lista de Google. Porque la gente sigue buscando.

Personalmente, me sigue pareciendo alucinante que no haya ni un artículo en la blogosfera que explique bien, de manera práctica y detallada, cómo se declaran los ingresos de Amazon a Hacienda.

¿Y por qué no lo haces tú, listilla?, me diréis, con toda la razón del mundo.

Podría, pero menudo aburrimiento, ¿verdad?

Que lo haga otro/a.

39. Vídeos, vídeos, vídeos

No hay que hacerse estrella de Youtube para sacarle rendimiento al vídeo. Te puedes marcar un Buzzfeed y crear un post que no sea más que una lista interminable de minivídeos y gifs, pero sé que vosotros sois muy serios y todavía creéis en el arte de la palabra.

Eso no quita que un artículo donde hagas una recopilación de booktrailers, de vídeos musicales inspirados por libros o de, por qué no, Leonard Cohen marcándose un Lorca, pueda tener su atractivo.

Y sí, de ahí a ser booktuber solo hay un paso. Pero no tiene por qué ser algo malo. Dicen que el vídeo es el futuro (o de eso intentan convencerme, constantemente, cada vez que me preguntan: “¿y tú no te has planteado hacer vídeos?”).

¿Uf, ponerme ropa de persona a diario, maquillarme y fingir que vivo en un sitio medianamente ordenado en vez de poder trabajar en pijama en mi entorno de caos habitual? Quita, quita.

De ahí a usar Skype con cámara solo hay un paso pequeño y peligroso.

40. Habla del lenguaje

Nosotros que somos escritores hablamos mucho del lenguaje, porque es nuestra herramienta, y nos quejamos de cómo usamos tal o cual palabra, gerundio o pluscuamperfecto pasivo de voz media. Pero en cualquier sector vale ponerse un poco meta y analizar cuáles son nuestras muletillas, fallos y repeticiones más absurdas.

Puestos a pensar, también valen los artículos que realicen una crítica (sin apuntar mucho con el dedo, que ese dedo también te puede señalar a ti) a nuestra industria o a la propia redacción digital. Seguro que hay aspectos de este mundillo que te exasperan, exigencias que te soliviantan y necesidades que te derriban.

41. Qué hay de los mitos

Hace poco leí en Quora una pregunta muy interesante. Era: “¿Cuál es el ‘las vacunas causan autismo’ de tu sector?”.

¿Qué mitos y medias verdades te ponen en modo berserker? ¿Qué mentiras de gente poco informada sacan lo peor de ti? A mí, por ejemplo, siempre me desespera eso del talento, eso que ves en pelis y series de que el escritor se rasca la tripa ocho meses y de repente saca su máquina de escribir y se pone y en una noche te ha escrito la Gran Novela Americana. Borracho.

Solo de pensarlo estoy temblando de ira y frustración.

Por suerte, llegamos ya a la última propuesta.

42. Escribe una lista de 42 ideas para escribir artículos de blog

¿Y por qué no?

Podrían haber sido 5, 10, 33, pero no. Tuve que parar en algún momento. Ya sabemos que el 42 es un número mágico.

Yo os reto.

¿Seríais capaces de escribir una lista de 42 ideas para artículos de blog?

Ojo, deben servir para cualquier sector y ser ideas atractivas, que los lectores vayan a disfrutar. No vale decir: “Punto 18. Hablar sobre la bicicleta que robaste con cinco años”, a no ser que ese robo de bicicleta fuera lo que te llevó, por una serie encadenada y fabulosa de eventos, a convertirte en el redactor particular de Edredón Mimosa 800, emperador intergaláctico de la tercera división de Anchoa 88, quien acabará gobernando nuestro propio sistema solar dentro de apenas 3 años luz, como todos sabemos.

¿Podríais encontrar 42 ideas más para todos vuestros compañeros de blogging, redacción y arrejuntamiento de letras en pantalla en general?

Yo os reto.

 


*Me debes otra sidra, Ángel. Preferiblemente de esas que vienen ya en botella de un litro con su propia maquinita de tiro.

-Imagen de plumillas: Fernando Martello, Perry manymodels, CC BY-SA 3.0

-Imagen de Gene Wolfe (en realidad fue parte del equipo que creó la máquina que envasa las Pringles, pero ya veis por qué su cara os resulta vagamente familiar): Cory Doctorow, Gene Wolfe, 2005, CC BY-SA 2.0

->Si te ha gustado este artículo, te gustará El cielo roto. Es mucho más divertido, hay más tripas y salen menos gatos.

->Este artículo forma parte del material que estoy preparando para el taller que daré junto a Irene Rodrigo el 1 de julio en Madrid, en el I Encuentro de Redactores Digitales. Échale un ojo por aquí si te interesa.