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18. Nombra cinco cosas que quieres ver o hacer antes de que sea demasiado tarde

agosto 15, 2012 — by Gabriella2

(Esta entrada pertenece a la lista de 80 ideas para un log de Tom Slatin, ideas que he ido lentamente exponiendo y contestando en este blog. Podéis ver el resto, o por lo menos las que me haya acordado de etiqueta, aquí. Algunas están desordenadas debido a que me salté un par sin darme cuenta y luego he vuelto a ellas).

Esto me recuerda a la famosa lista de “cosas que quiero hacer antes de morir” o “cosas que quiero hacer antes de los 30” y todo ese tipo de enumeraciones destinadas a darnos cuenta de lo que realmente queremos en la vida, para que dejemos de procrastinar y nos dediquemos, YA, a conseguirlas.

Nunca se me ha dado muy bien este tipo de listas. Antes era porque no hacía listas de cosas que yo quisiera hacer, sino de cosas que pensaba que eran las que debía querer hacer. Así, podía incluir puntos como “viajar a Japón” que, si bien es algo que podría ser interesante en algún momento de mi vida, no es una prioridad ni me imagino ahorrando en este momento para ello.

Y esa es la diferencia. Como estoy muy empeñada en hacer AHORA todas las cosas que quiero hacer, no tiene mucho sentido realizar una lista de estas, más que nada porque cualquier idea de algo que quiera hacer antes de morir es algo en lo que me pondría ya mismo, y mis días solo tienen 24 horas (y ahora que hace tanto calor, solo unas cuatro o cinco de ellas son aprovechables).

Ahora la lista es difícil porque no tengo del todo claro qué es lo que quiero, ahora que esos puntos en ese listado conllevan la responsabilidad de llevarlos a cabo. No siento la necesidad apremiante de ver grandes monumentos o accidentes naturales antes de morir, ni de aprender algún idioma o a tocar algún instrumento. Si realmente deseara tanto hacer esas cosas estaría haciéndolas. Es muy bonito tener una imagen abstracta, lejana, de algo que crees que debe de ser agradable. Pero cuando te pones a analizarlo, se trata más bien de encontrar qué cosas te apasionan realmente y no deseas abandonar esta existencia sin haberlas probado. Y eso conlleva, como ya he dicho, la responsabilidad de darles realidad. Mi lista auténtica, real, incluía cosas como “romper con mis adicciones” o “perder peso”, algo en lo que ya estoy, así que creo que otra lista de cinco cosas que quiero conseguir antes de morir sería la siguiente:

  1. Hacer el suficiente dinero como para ser totalmente independiente llevando a cabo trabajos y tareas que me apasionan.
  2. Crear, compartir lo creado y recibir cierto aprecio y reconocimiento de los demás por lo creado (no incluir lo tercero sería mentirme a mí misma).
  3. Llevar a cabo una pequeña selección muy personal y privada de actos sexuales que todavía no he probado.
  4. Leer más libros, saber más cosas, conocer a más personas fascinantes.
  5. Sobrevivir a la depresión.

Como veis, está bastante alejado de la clásica lista de “ver el Taj Majal”, “aprender swahili” y “convertirme en jugadora de curling profesional”. Porque en el fondo cualquiera de esas cosas, de interesarme, estarían metidas dentro de algunas de los cinco puntos que he señalado en este post. Es solo cuestión de ponerse. Cuando empiezas a pensar que nada es imposible, te sorprende, de manera impactante, lo muy posibles que son muchas cosas. Y si puedo con el 5, ese enemigo que está siempre, como el péndulo de Poe, oscilando sobre mi cuerpo, puedo con cualquier cosa.

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Imagen: FreeDigitalPhotos.net

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17. ¿Qué canción se te ha metido en la cabeza últimamente y qué estabas haciendo en el momento en que pensabas en ella?

julio 5, 2012 — by Gabriella2

Haciendo un repaso reciente de las entradas que llevaba basadas en las 80 ideas de Tom Slatin para un log, me di cuenta de que me había saltado dos, la 17 y la 18, así que procedo a realizarlas para luego retomar la lista por donde la dejé.

Como estoy ahora mismo escuchando música en Spotify, me resulta difícil decir qué canción he estado tarareando últimamente, pero creo recordar que la de Last Weekend de The Tiny me ha estado dando vueltas por el cerebro durante el día de hoy. ¿Que qué estaba haciendo? Pues escribiendo algún artículo o preparando un collar que me encargaron hace ya un tiempo. El mes pasado me entró un proyecto de corrección que me ha tenido bastante ocupada hasta hace muy poco, y llevo un retraso importante en lo que respecta a Miss Cristal. Entre vosotros y yo, prefiero hacer collares a corregir textos, pero está bastante mejor pagado lo segundo.

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En otro orden de cosas…

-Ya estoy de vuelta de Santander, donde fui a pasar un fin de semana largo. Mucha comida, una casa espectacular con gente espectacular y un muy necesitado regreso al contacto con seres humanos que no fueran de mi familia. Necesitaba descansar y tener algún tiempo de ocio, y ante todo escapar del calor infernal del Sur.

-No sé si habéis visto ya la serie fotográfica In the Dollhouse, de Dina Goldstein. Creo que la última es mi favorita (echadle un vistazo también al Making Of y al resto de la web, es curiosísimo ver la transformación de los modelos gracias a la magia del maquillaje), podéis ver la serie completa aquí.

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22. Describe un momento de tu vida en el que todo salió bien, a pesar de lo que te temías

junio 8, 2012 — by Gabriella0

El miedo es uno de mis mayores enemigos, así que por lo general me preocupo más de lo que debería por cosas sin importancia. En este sentido, ha habido muchos momentos en los que daba por sentado que determinada decisión resultaría en desastre, aunque luego no fuera así. En el fondo, muy en el fondo, sabía que era la decisión necesaria, pero joder qué seguridad tenía de que todo iba a salir mal.

Ha habido varios momentos definitivos en este sentido, algunos más privados que otros. Me quedo con la noción de que todos los caminos son los correctos, todas las decisiones son las acertadas (qué remedio). Pero sí que es cierto que tiendo a anticiparme de manera negativa a las reacciones de los demás y al resultado de mi propio trabajo, por ejemplo, tal vez como mecanismo de defensa ante dicha posible reacción negativa. Soy hipersensible y tiendo a darle demasiada importancia a lo que los demás piensen de mí, así que cualquier reacción negativa me afecta bastante. Esto, a su vez, conlleva que huya de cualquier tipo de conflicto (sobre todo desde que no bebo y ha desaparecido mi pequeña vena violenta), lo que por un lado me proporciona paz pero por otro permite, a veces, que otros se aprovechen de la situación. Me alegra poder decir que con el tiempo soy cada vez más consciente de este defecto e intento ser lo más asertiva que puedo, restándole importancia a las opiniones ajenas; pero por otro lado también me evita entrar en discusiones bizantinas y sin sentido, por lo que puede ser un defecto muy útil.

Es complicado hablar de un solo momento en que todo salió bien, frente a las posibilidades adversas. El año pasado en general fue ese momento: el cierre de una empresa, una ruptura sentimental intensa, el abandono de los antidepresivos, iniciar una dieta por enésima vez, dejar de beber… (sí, soy de hacerlo todo de golpe). En ninguno de esos casos sabía qué me iba a encontrar, y sospechaba, con razón, que el periodo de duelo sería muy largo, tanto que a día de hoy todavía no ha terminado por completo. ¿Ha merecido la pena? Sí. ¿Ha salido todo bastante mejor de lo que me esperaba? Desde luego.

Ahora sólo queda aquello de hacerse millonaria, vivir en la casa de mis sueños (hablo de modo literal, he tenido visiones, medio dormida, de un saloncito ideal), adoptar más gatos y encontrarle editorial al poemario nuevo, no necesariamente en ese orden. Suena complicado, pero he conseguido cosas mucho más difíciles.

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Leyendo: Her Fearful Symmetry, de Audrey Nieffeneger.
Escuchando: El eco de alguna serie de época británica que están viendo en el piso de abajo.




Puedes leer el resto de entradas de 80 ideas para un log aquí.

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21. Nombra una cosa que creas que saque lo mejor de las personas

enero 9, 2012 — by Gabriella1

Lo complicado aquí es mencionar una sola cosa, supongo. Al fin y al cabo, cuando uno se pone a pensar, hay muchísimas cosas que sacan lo mejor de nosotros. Los bebés, por ejemplo. Aunque personalmente no los aguanto y no les veo el atractivo, hay una sorprendente cantidad de personas que al ver un bebé se ponen total y absolutamente tontos, en el buen sentido de la palabra. La música, y el baile. Las desgracias y las muertes (aquí hay quien, al demostrar de qué está hecho, demuestra que está hecho/a de azúcar, especias y cosas bonitas). Y por supuesto, el mar. No sé cómo ni por qué, pero el mar hace que a muchos les entre una extraña calma y paz. A mí, desde luego, me ocurre. Si me alejas del mar mucho tiempo acabo con claustrofobia. Su efecto beneficioso es tremendo. Sentarmee en la orilla y dejar que las olas rompan a mis pies me produce una sensación maravillosa. Esta foto es de mi playa más cercana, y aunque la calidad de la foto es pésima por ser de la cámara del móvil, os prometo que los colores no tienen ni un ápice de Photoshop:

                                   

Recientemente hice un pequeño viaje turístico en barca por la bahía de Santander, y me encantó la diferencia para con la costa malagueña. La luz, el color del agua (y el viento, claro), no tienen nada que ver. Aunque el viaje en barca fue divertido, el mejor momento de mar en Santander fue un día de tormenta, en que recorrimos su paseo marítimo bajo la lluvia, viendo las olas gigantescas bajo un cielo amenazante. Distinto, sí, espectacular, pero por ahora me quedo junto al Mediterráneo. Será por el mar, será por el clima, será por la gente, o será por vivir en una zona que me ofrece perlas como esta:
Así que ya sabéis, si venís por estos lares, acordaos de cagar gatos, periquitos o conejos enanos.
Leyendo: Las fuentes del paraíso, de Arthur C. Clarke
Escuchando: Algún concierto de Schumann

Nota: Ebony está mejor, le han quitado la sonda y está mucho más animado. Con todo, hay muchas posibilidades de que se repita la obstrucción y tengan que volver a sondarlo. Toco madera, cruzo los dedos y todas esas cosas.

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20. Háblanos de tu mayor miedo

diciembre 27, 2011 — by Gabriella7

¿El mayor miedo? Creo que la respuesta es universal, ¿a qué se puede tener más miedo que a dejar de existir? Es probable que todo el mundo conteste a esa pregunta con una respuesta similar: la muerte (y, en consonancia, a pasar por la vida de puntillas, sin dejar nada atrás). Pero dejando de lado lo más obvio, es complicado pararse a reflexionar sobre miedos, más que nada porque uno suele pensar que aquello que se ignora acabará desapareciendo. Generalmente tengo miedo a todo lo que represente una falta de estabilidad bajo mis pies: subirme a una escalera de mano, a unos patines, a una bici (curiosamente no tengo miedo de ir de paquete en una moto, pero jamás llevaría una yo sola). No tengo vértigo en sí, miedo a las alturas, sino miedo a caerme. No me importa asomarme desde un vigésimo piso si siento que el suelo está firme bajo mis pies, pero es subirme a un patinete y mi cuerpo empieza a sufrir espasmos de terror.

Tal vez esto provenga de un miedo más profundo a hacerme daño, al dolor y/o a la inconveniencia de dañar algo en mi cuerpo de manera irremediable. Y aquí entra otro de mis miedos recurrentes: parir. Por un lado no tengo intención de tener hijos (no me gustan los niños, y apenas puedo sobrevivir económicamente yo sola), pero tengo pesadillas de manera constante sobre el hecho de parir. Me parece algo monstruoso. Y también está el tema de la desaprobación ajena, a no ser querida. Supongo que ese, junto al de la muerte, es uno de los temores más comunes.

(Imagen de Joshua Hoffine, galería completa aquí).

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19. Escribe sobre algo que te habría gustado saber cuando eras más joven. ¿Cómo crees que te podría haber ayudado?

diciembre 10, 2011 — by Gabriella3

Siguiendo con las 80 ideas para diarios y blogs de Tom Slatin, se nos presenta un tema que, personalmente, podría tirarme horas contestando. Hay muchas cosas que me habría gustado saber cuando era más joven, sobre todo antes de los 15 años, y que creo que me habrían hecho, si no más feliz, un poco menos desgraciada. Y es que yo era una adolescente bastante tristona y perdida que hasta los 15 no comenzó a darse cuenta de algunas verdades fundamentales, como las siguientes:

-Olvídate de estudiar tanto, en el fondo no te va a servir de gran cosa. En teoría me podría haber dado cierta disciplina, pero como era más bien una estudiante de esas que lo dejaba todo para el último momento, confiando en mi excelente memoria, tampoco sirvió para ello. Sólo sirvió para hacerme complaciente, obediente, y crear una distancia insalvable con compañeros de estudio. Creo que de haber dejado de lado un poco los estudios impuestos y haber dedicado ese tiempo a otro tipo de actividades intelectuales, el provecho sería bastante mayor.

-No desprecies a nadie por ser menos inteligente que tú. Aunque culpaba a muchos de los que me rodeaban por dejarme de lado (por ser diferente, por no gustarme las mismas cosas), es posible que parte de ese rechazo proviniera de mi propia arrogancia. O tal vez al revés, tal vez esa arrogancia era un método de defensa. Sea como sea es algo que me digo hoy en día y que tendría que haberme dicho en aquella época: no seas tan snob. Este conocimiento viene de encontrarme con gente mucho más inteligente que yo, ver su comportamiento de capullos integrales, y darme cuenta de cómo me comporto yo misma a veces.

-No te preocupes tanto por ser como los demás, por integrarte. Al final, la gente te respetará por ser diferente. Esto ya me lo decía mi madre, pero con cierta edad en la que lo más importante es formar parte del grupo, puede ser difícil de creer. La primera vez que escogí mi propia ropa, la primera vez que me teñí el pelo, la primera vez que me compré un disco que no salía en los 40 Principales, la primera vez que me hice un piercing, la primera vez que realicé algún acto sexual que nadie de mi entorno hubiese llevado a cabo: primeras veces emocionantes y espléndidas.

-Masturbarse no te mandará de cabeza al infierno. Y ya que estás, cámbiate a un colegio laico.

-Aprende a meditar y a combatir el estrés, porque poco a poco se va a acumular y te va a joder total y absolutamente la salud dentro de unos años. Ah, y la depresión es una enfermedad. No esperes ocho años para tratártela.

Optaría también por “hagas lo que hagas no montes una editorial”, pero supongo que ese es un error que habría cometido tarde o temprano fuera como fuera. Lo curioso es que revisando mi pasado me doy cuenta de que hay muchas más cosas que me enorgullezco de haber hecho que cosas que creo que debería haber hecho de otra manera; y que las que cambiaría, a su vez, han servido para traerme hasta aquí. Así que, en el fondo, mejor no tentar a la suerte, y “Virgencica, que me quede como estoy”.

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16. ¿Cuál fue el peor error que cometiste, o la peor decisión que tomaste? ¿Qué podrías haber hecho de manera diferente?

agosto 16, 2011 — by Gabriella0

Me temo que no creo en los errores, ni en las decisiones equivocadas. Quiero decir que los errores existen, y se deciden cosas que no son las más convenientes. Pero me gustaría pensar que todo tiene su lado positivo, y que los peores errores que cometemos pueden ser los que nos sirvan de guía para tomar las decisiones realmente importantes. Tal vez las peores decisiones que tomé fueron aquellas que fui postergando, que tardé demasiado en tomar, como la de cerrar la editorial. Parnaso era un lastre que debí soltar hace mucho tiempo, pero tampoco puedo lamentarme, me enseñó, precisamente, a desembarazarme lo antes posible de las cosas que me pesan y no me aportan nada. También ha hecho que me lo piense dos veces cada vez que empiezo un proyecto o tengo una idea que me apasiona. Antes me lanzaba a ello sin meditarlo ni reflexionar, ahora le doy unos días de desarrollo mental, y sólo si sobrevive a éstos, si la pasión se mantiene y he enumerado todas las desventajas de manera realista, me pongo a ello. Intento eliminar lo que me sobra, lo que no necesito, para concentrarme en las cosas que me resultan fundamentales.

Escuchando: Snow Patrol en mi cabeza.
Leyendo: A Clash of Kings, de George R. R. Martin

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15. Háblanos de tu primer beso. ¿Fue tal como lo imaginaste, tal como lo soñabas?

julio 16, 2011 — by Gabriella0

No creo que el primer beso sea nunca como lo soñamos, del mismo modo que el sexo no suele ser como en las fantasías. En el caso del beso, estamos demasiado influidos por los momentos romántico-pasionales y perfectos de las películas, aunque sí es cierto que con el tiempo he descubierto a un par de personas que daban besos de película. En el caso del primer beso, no tenemos nada con que comparar, y todo es un tanto confuso.

Mi primer beso no tuvo nada de mágico, aunque no negaré que fue interesante. No era el primer chico con el que salía. Tenía quince años y varias amigas más experimentadas me lo habían explicado todo con pelos y señales. Tras ver al chico en cuestión varias veces a lo largo de una semana, creo recordar, una noche fuimos a darnos dos besos castos de despedida y él aventuró la lengua. Ahora puedo apreciar el tipo de valentía (o despreocupación) que hace falta para hacer algo así, en su momento me pareció lo lógico (en las películas y en las historias de mis amigas siempre era el chico el que iniciaba el beso). Con el tiempo me di cuenta de que esperar cual princesa de Disney a que te den el beso es una pérdida enorme de paciencia y esfuerzo, y prefiero tomar la iniciativa (generalmente tras indagaciones educadas) para ahorrarnos a ambos bochorno y meses de gilipollesca espera; pero en su momento era lo que todas presuponíamos, y ese chico me dio mi primer beso. Fue bonito, besaba bien y era entretenido. Con todo, he de reconocer que pasó bastante tiempo, y unos cuantos chicos (y chicas) más, antes de descubrir un beso que realmente me encendiera por dentro y desatara cosas de esas que sólo sienten supuestamente los adultos.

Tampoco creo que la forma de besar sea definitiva (sobre todo teniendo en cuenta que en algunas culturas ni siquiera existe, o es considerada una práctica extraña), ya que he conocido amantes estupendos que besaban de muy mala manera, y viceversa. En cualquier caso diría que la mejor forma de besar es adaptarse a la otra persona, y evitar lengüetazos excesivos, o tal vez simplemente es la que más me gusta a mí. Estamos tan condicionados por la imagen del beso agresivo que olvidamos lo increíblemente erótico que puede ser un beso cuidadoso, lento y ligeramente travieso.

Actualizaciones varias: 

-Tras terminar el poema de Nemrod (tema: Apocalipsis), lo envié hoy por correo. Avísame por favor cuando te llegue para poder subirlo al blog.

-Hoy hago el décimo día del desafío de este mes. No hay mucha novedad respecto a mi entrada anterior, excepto que sigo encontrándolo bastante provechoso por lo general, una vez superada la fiebre y las dificultades respiratorias y etc. Para el síndrome premenstrual es mano de santo.

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13. Robert Frost escribió un poema titulado "El camino no elegido". Háblanos de un camino por el que siempre hayas querido transitar. Dónde esperas que te lleve y qué esperas ver por el camino.

junio 29, 2011 — by Gabriella4

El camino no elegido. Si hubiera uno solo, la respuesta sería mucho más sencilla.

Pero sí se da la casualidad de que, viéndolo desde un punto de vista literal, no metafórico, este año tomaré un camino hasta ahora desconocido. Tenía pendiente desde hace años visitar la Semana Negra de Gijón, pero generalmente la Campus Party de Valencia le ganaba la batalla. Desde mi visita a la Murcia Lan Party el año pasado, he enviado a la Campus al olvido, ya que la MLP es más pequeña, más barata, más acogedora y con gente superestupenda con quien me helé el culo durante la primera semana de diciembre de 2010 (la zona de ordenadores no tenía calefacción, aun así el calor de los asistentes pudo llenarnos el corazoncito a mi hermano y a mí). Así que mi verano queda libre, y he pensado aprovechar el poquito de dinero del que siempre puedo disponer por mi cumpleaños (agosto, y este año hago 30, oh yeah) para visitar Asturias y conocer cómo se vive a lo friqui en el norte de España (de Hispacones ya he tenido bastante, por lo menos por ahora). No entraré en lo que voy a ver por el camino, porque mi plan por ahora es pasármelo durmiendo. 15 horas de autobús, ni más ni menos. Sospecho que es la primera vez, además, que acudo a un evento de este tipo sin obligaciones como editora (ni mesas redondas, ni conferencias, ni ná de ná), lo cual es un alivio pero, al mismo tiempo, un poquito triste. También voy sola, lo cual tiene su punto de emoción ya que estoy acostumbrada a ir de viaje con familia, pareja o amigos, así que tratadme con cariño, queridos gijoneses.

Leyendo: Juego de tronos, de Martin. Sí, yo también he caído.
Escuchando: On dancefloors, de Metronomy.

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12. ¿Qué es lo que nadie sabe sobre ti simplemente porque a nadie se le ha ocurrido preguntártelo?

junio 23, 2011 — by Gabriella0

Teniendo en cuenta mi habitual ultra-honestidad, también conocida como la táctica del TMI (Too Much Information!), es muy probable que cualquier cosa que nadie se haya molestado en preguntarme ya la haya contestado yo de sobra en alguna conversación, apunte del blog o fugaz mención en Facebook. A estas alturas muchos ya sabéis lo de mi colección de Pequeños Ponis, lo de mi par extra de colmillos o que no puedo donar sangre, entre otras trivialidades que, más allá de lo meramente curioso, no suponen un cambio significativo a lo dicho hasta ahora.

Y es que este tipo de preguntas siempre me hace gracia. Es como aquello de “cuéntanos un secreto”. Si lo contara, dejaría automáticamente de ser un secreto, ¿no? Claro que tengo secretos, historias inconfesables, como todo el mundo. Alguno de ellos sería interesante de incluir en un blog de constante exhibicionismo como es este, pero a lo mejor considero que no es el momento, o están implicadas terceras personas.

Uno de mis blogueros favoritos, Niall Doherty (el blog está en inglés, pero ahora mismo está aprendiendo español así que alguna palabra pillaréis), un irlandés que de buenas a primeras lo dejó todo y se largó a dar la vuelta al mundo (ahora mismo está en Burgos, intentando navegar el extraño mundo de lo español), decidió dar el paso definitivo y contar su mayor secreto en su blog. A Niall su secreto lo limitaba y a la vez lo aterrorizaba. Veréis, Niall nació con un solo testículo, y toda su vida había estado condicionada por este hecho. Su confianza en sí mismo, su relación con los demás, toda su vida personal y social ha estado limitada por la noción de ser un monstruo mono-cojonil. Finalmente decidió enfrentarse a sus temores y confesar su supuesta limitación. Obviamente, la reacción de sus lectores fue positiva… ¿qué tiene ese secreto de terrible? A mí, personalmente, me parece incluso atractivo (pero es que a mí ciertas diferencias físicas me resultan muy sexys). Y resultó que su gran secreto, su inmenso miedo, no tenía absolutamente nada de vergonzoso, lo que fue, para él, muy liberador.

En mi caso, no creo que tenga un secreto que haya definido de tal forma mi vida. Algunos de los momentos vergonzosos, escondidos, han perdido peligro y oscuridad cuando se los he contado a alguien. Guardarse las cosas, en mi opinión, sólo sirve para que se hagan más grandes y poderosas. Por supuesto que algunos recuerdos prefiero guardarlos para mí, pero los peores monstruos los tengo libres, volando, y una vez fuera de la jaula no son ni la mitad de terribles de lo que parecían.