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De lectores que vuelan, cántabros, alcohol, militares lloricas, comparaciones odiosas e idiomas que se desvanecen. Recortes de la semana.

febrero 6, 2015 — by Gabriella0

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¿Qué he estado haciendo esta semana?

-Muy pronto, entro en colaboración (o pacto cthulhiano, no me han dejado muy claros los detalles) con un proyecto que llevo siguiendo ya desde hace un tiempo y que me encanta. Todavía no puedo decir nada (¿a que es repelente cuando la gente dice eso? Hype! Hype!), pero si todo va bien, la semana que viene empezaréis a ver el resultado.

Sigo trabajando en Lectores aéreos, intentando implementar algunas de las sugerencias de mis lectores cero. A veces tengo la horrible sensación de que esto no va a acabar nunca, porque cuanto más corriges más cosas surgen para corregir. Paciencia: esa herramienta indispensable del escritor. Ay, paciencia.

-Por lo demás, no hay mucho que contar. No salgo mucho de casa. Peeeero la semana que viene estaré en Santander, hablando en un instituto sobre El fin de los sueños y temas asociados, yéndome de blancos con autores como José Antonio Cotrina y Santi G. Albás, sufriendo las sardónicos comentarios de críticos como Jean Mallart e Ignacio Illarregui, echando el rato con lo mejor de la TerSa (Tertulia Fantástica de Santander) y, lo más importante, disfrutando de la compañía de amigos y de gatos.


Recortes de la semana

De lo que ando escribiendo ahora, una novela (larga) de fantasía pseudoépica escrita en primera persona. Como si yo estuviera allí. Si yo fuera una jovenzuela mentirosa, maga y posiblemente psicópata en un mundo con gente como esta:

El marqués goza de gran éxito entre las féminas. Los envidiosos dicen que es por la insaciable curiosidad de sus prometidas: él tiene fama de poseer un miembro en buena proporción a su cuerpo y conserva la costumbre de su tierra de no desnudarse ante sus mujeres hasta la noche de bodas. Hay apuestas en la corte desde hace años, desde la llegada del marqués, que solo se cobrarán a la muerte de este, o cuando alguien consiga colarse en su alcoba o sobornar a sus esclavos. Cuando los cortesanos preguntan a sus mujeres, estas simplemente se ríen, tapándose la boca con disimulo.

No tengo intención cercana de contraer matrimonio con el marqués, así que imagino que yo también iré a la tumba sin conocer la medida exacta de su virilidad. Ni ebrio suelta prenda, y dicen las malas lenguas, visto el rostro ruborizado de sus esposas tras las primeras noches de amor, que no tiene un solo miembro, sino dos.

***

Del libro Drinking Diaries, un compendio de historias y ensayos escritos por mujeres sobre su experiencia (tanto positiva como negativa) con el alcohol. Esta cita en concreto es del relato Slake, de Samantha Dunn, acerca del intento fracasado de una hija por entender la necesidad de su madre, alcohólica. Aunque habla del alcohol en particular (y de cómo intenta triunfar en su vida para darle a su madre todo lo que necesita y acabar con la sed que la está matando), creo que puede asociarse a cualquier adicción, o incluso al vacío inmenso que se nos cuela a veces por dentro:

IMG_20150203_221012741(De alguna manera, obtuve esta idea desde muy joven: que si tenía el éxito suficiente, podría matar a esta cosa insaciable. Pero claro que no).

 ***
Del libro The Better Angels of Our Nature, de Stephen Pinker, donde reflexiona sobre cómo el alfabetismo y la literatura podrían ser parcialmente responsables de una mayor empatía y una disminución en la violencia y crueldad a nivel europeo alrededor de los siglos XVII y XVIII (¿no es bonita esta teoría?), os dejo con este extracto de una carta de un oficial militar retirado al mismísimo Rousseau, hablando sobre su reacción (recordad, hablamos de un militar en el siglo XVIII) a la novela epistolar Julia o la nueva Eloísa. Para Pinker, la novela epistolar en concreto fue un detonante importante en un paso progresivo entre la indiferencia y la preocupación por los sentimientos y sensaciones de otro ser humano (lo de la relación entre lectura y empatía siempre me ha apasionado). He aquí lo que dice el exmilitar:

IMG_20150205_220217242(Has hecho que me vuelva loco por ella. Imagínate entonces las lágrimas que su muerte me han arrancado… Nunca he llorado lágrimas tan deliciosas. La lectura ha tenido sobre mí un efecto tan poderoso que bien habría muerto feliz en ese momento supremo).

 ***
Del artículo de Gregory Ciotti en Sparring Mind sobre si debemos compararnos con otros. Ciotti le da la vuelta a la tortilla habitual de “no te compares con los demás”. Argumenta que en cualquier profesión o actividad SÍ debemos compararnos, ya que es la mejor forma de aprender:

IMG_20150203_201251049(El objetivo no es duplicar el proceso, sino entender el impacto. La reacción. A menudo puedes aprender más estudiando la obra que escuchando al creador describir cómo llegó a existir.

Ten un modelo a seguir. Estudia a los mejores. Pide más. Algún día, si tienes suerte, un ídolo creativo podría convertirse en un rival creativo).

 ***

-Y para finalizar os dejo con una frase que me encanta de El final del duelo, de Alejandro Marcos Ortega:

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Algunos enlaces de interés

Y recordad: si queréis más enlaces a todo tipo de contenidos literarios y artículos interesantes en general por la blogosfera, no tenéis más que seguirme en Twitter o en Facebook. O apuntaros a mi lista de correo, claro (tenéis el formulario ahí, en un cuadrito en el menú a vuestra derecha).


¿Y vosotros? ¿Qué tal ha sido vuestra semana? ¿Qué habéis escrito? ¿Qué habéis leído? Quedan a vuestra disposición, como siempre, los comentarios.


*Todas las traducciones son mías y aceleradas, así que perdonad errores y sutilezas de significado perdidas para siempre. Creo que lo importante se entiende.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 38 de 92)

julio 8, 2014 — by Gabriella2

Un martes más me exhibo ante todos vosotros para informaros del estado de mis metas para este desafío de verano. Seguimos con Beeminder y seguimos peleando con el calor, pero por ahora resisto, resisto, y pienso seguir resistiendo. Y tomando más virgin marys, que ahora he comprado apio y todo. Y haciendo todo tipo de cosas con las herramientas de siempre (el bolígrafo de la derecha es una preciosidad de Swaroski que me regalaron mi primo y su novia cuando salió publicado El fin de los sueños. Lo gracioso (o no) es que me lo regalaron para que lo usara para firmar libros, pero nunca me lo llevo a ferias ni convenciones por miedo a perderlo):

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1. Escribir 60000 palabras de mi novela: ¡Hemos llegado a la mitad de la meta! He superado las 30000 palabras, lo cual significa que voy bastante adelantada y que llevo un ritmo excelente. Generalmente hago 1000+ palabras al día de la novela durante la semana, y el fin de semana me dedico a escribir otras cosas, como los relatos que aparecen en este blog.

-Escritas: 31413 palabras

-Faltan: 28587 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Mi tobillo sigue fastidiando al nadar, y las rodillas van regular. Creo que todo es un círculo vicioso, porque puede deberse a falta de técnica, pero por varias razones no puedo comprometerme a asistir a una clase de natación con un horario fijo, ni puedo invertir en entrenamiento personalizado. De cualquier forma imagino que acabaré yendo al médico a ver si me puede dar alguna recomendación (lo de las rodillas sé que puede deberse a un problema de alineación, que generalmente mejora si fortaleces otros músculos de las piernas, pero ya estuve un tiempo haciendo ejercicios de ese tipo cuando corría y, aunque las rodillas mejoran un poco, es, claramente, un coñazo). Por todo esto, esta semana he nadado poco y he estado andando, sobre todo. Por ser verano nos han cambiado a los de nado libre a otra piscina (tienen la olímpica que usamos siempre llena por actividades infantiles), y esta es de 25 m de largo, lo cual es muy raro tras tanto tiempo usando una olímpica. Tienes la sensación de que en dos brazadas has atravesado la piscina, y las calles son más estrechas. Es agobiante, pero imagino que me acostumbraré.

¿No se suponía que el deporte era bueno para la salud? Sea como sea, sigo en el mismo peso y he perdido otro medio centímetro de cintura, así que todo bien. Es curioso, peso 70 kilos y tengo una talla 40, así que o estoy cogiendo masa muscular o tengo adamantio en los huesos. Lo segundo molaría también.

-Ejercicio hecho: 975 minutos.

-Faltan por hacer: 1211 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, viernes y domingo, y hoy actualizo de nuevo. Domingo es un mal día para actualizar (pocas visitas), pero ya que los relatos son los posts menos visitados (sois muy poco literarios todos :P), compensa; además me gusta escribirlos a lo largo del fin de semana, para así limpiarme un poco la cabeza de la novela. También publiqué el viernes la primera de mis entrevistas relámpago, que funcionó relativamente bien. Las entrevistas no funcionan tan bien como los artículos, pero tengo la esperanza de que conforme vayan cogiendo ritmo de publicación más y más gente se apuntará a leerlas. Si es posible, la de esta semana se publicará en jueves, que es un día más activo.

-Actualizaciones realizadas: 16.

-Por realizar: 20.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Todo bien. Una ingestión un poco más alta que antes de calorías durante la semana, pero bajan las ingeridas durante el finde, así que sigo en un pequeño déficit bastante cómodo. Mi intención es más que nada vigilar lo que como, para no devorar sin pensar y para luego poder volverme un poco loca cuando toquen los viajes. Antes comía bastante por ansiedad, y tengo más que comprobado que apuntar lo que consumo me ayuda a controlar ese mal hábito. También es una buena forma de asegurarme de llevar una dieta más o menos equilibrada, que con los bajones de energía con el calor me es fundamental.

-Actualizaciones realizadas: 37.

-Por actualizar: 48.


5. Leer más: Esta semana ha sido productiva. Estoy cogiendo la costumbre de tomarme el primer té del día en la terraza, temprano, mientras leo algo. Me está funcionando bastante bien, porque también es una forma de obligarme a levantarme a una hora decente para poder disfrutar del fresco de la mañana. También es ideal para coger la agenda y planificar el día con tranquilidad, en vez de lanzarme directamente a trabajar y a la distracción de las redes sociales. Tengo tres libros en la pila que me estaban dando pereza y que tenía apalancados, ahora los llevo en buena rotación y por fin siento que progreso realmente con esta meta.

-Minutos de lectura: 535 minutos.

-Minutos por leer: 315 minutos.

6. Participar en más concursos: ¡Por fin! Terminado el cuento, revisado y enviado a concurso. Vamos por el siguiente, que será para la antología Alucinadas.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

7. Beber menos alcohol: Pues otra semanita más portándome (medio) bien. No he tomado alcohol en casa, meta cumplida. Eso sí, el viernes salí y me puse hasta arriba de vino blanco. La resaca, no obstante, llegó por un único y maldito chupito de Jagermeister. Creo.

No creo que siga por ahora con esa meta (que de todas formas era semanal, no parte del desafío trimestral), ya que me espera el cumpleaños de mi padre y la escapada a Madrid para la Wizardcon. Probablemente la retome a la vuelta. ¿Y vosotros, cómo vais? ¿Habéis conseguido hacer algo de lo que os propusisteis para verano?

Por otra parte, os dejo algunas de las cosas más interesantes que he estado viendo por internet esta semana:

  1. El hombre que consiguió transformar su vida cambiando su contraseña (en inglés). Este es muy interesante, y voy a pedirle permiso al autor a ver si me deja traducirlo al español para compartirlo con todos vosotros.
  2. La Bella Varsovia convoca el VIII Premio de Poesía Joven Pablo García Baena.
  3. Isaac Belmar habla en Hoja en Blanco del poder de la vergüenza para obligarnos a escribir.
  4. Fabrizio Ferri-Benedetti escribe un artículo para Softonic donde nos explica todo lo que necesitamos saber sobre el famoso experimento psicológico de Facebook que ha indignado a tantísimos usuarios.
  5. Mi admiradísima Maria Popova nos habla de las cartas de amor entre Vita Sackville-West (quien también mantuvo una correspondencia de lo más encendida con Virginia Woolf) y Violet Trefusis (en inglés). Preciosas es poco.

Ahí tenéis material de lectura para rato. ¡Y mil gracias a los que os habéis pasado por el blog esta semana!

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 31 de 92)

julio 1, 2014 — by Gabriella4

Una vez más, llego con una emocionante entrega del estado de mis metas, de las que ya os hablé en un post anterior. Seguimos con Beeminder, y seguimos avanzando. Ya empiezo a notar los efectos del calor, que durante el verano suelen dejarme tal que así (gracias a mi gato Ebony por prestarse como ejemplo):

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1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Ya a unas 4000 palabras de llegar a la mitad de la meta, así que voy bastante adelantada. Una amiga me propuso participar en el CampNaNoWriMo, que empieza hoy mismo. Yo prefiero no meterme en más cosas, así que seguiré con el método que llevo, que me está funcionando muy bien, pero si a alguien le interesa lo del CampNaNo, más le vale darse prisa. Es como el NaNoWriMo de noviembre pero puedes establecer otros límites de palabras y tiempo, formar y participar en “cabinas” con otros escritores, etc.

-Escritas: 26097 palabras

-Faltan: 33903 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Justo cuando pensaba que estaba mejorando la cosa, empecé a tener problemas con el tobillo otra vez. Creo que en algún momento me lo lastimé o torcí nadando, y como no ha descansado en condiciones, sigue fastidiando. Fui el lunes y el martes pasado a la piscina, pero desde entonces he estado saliendo a andar un poco con la esperanza de que mejorara, y mañana toca volver a nadar.

-Ejercicio hecho: 810 minutos.

-Faltan por hacer: 1376 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y viernes, y hoy actualizo de nuevo. Me faltó publicar algún cuento, a ver si esta semana lo consigo. En cuanto al artículo del viernes sobre cómo enfrentarse a la página en blanco, funcionó relativamente bien, pero tengo claro que los viernes no son el mejor día para novedades (y menos por la tarde). De cualquier forma sé bien que julio y agosto son malos meses en general y que todo se ralentiza mucho en internet.

-Actualizaciones realizadas: 13.

-Por realizar: 23.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Todo según lo planeado. He comido un poco más durante la semana, pero el finde no ha sido tan terrible como cabría esperar con barbacoas y celebraciones varias.

-Actualizaciones realizadas: 30.

-Por actualizar: 55.


5. Leer más: Poca cosa esta semana, algo de The Wandering Earth. Con el atontamiento por el calor me apetece más ver series por la noche. Hoy me toca ponerme al día.

-Minutos de lectura: 400 minutos.

-Minutos por leer: 450 minutos.

6. Participar en más concursos: Sigo pasando a ordenador este cuento interminable… Va a ser una semana ocupada, entre terminar con este envío, escribir a mansalva y preparar la conferencia para la Wizardcon.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: He aguantado bien una semana limitando mi consumo de alcohol a salidas y celebraciones. Anoche me di un día libre y me puse alegre con vino blanco, pero ahora ya volvemos otra semana a la restricción de no beber en casa.

Así que ahora en casa cuando quiero celebrar algo me tomo un virgin mary. Con gazpacho andaluz del Mercadona, que le va estupendo, salsa Lea and Perrins y tabasco. Me falta comprar el apio para decorarlo.

¿Y vosotros, cómo lleváis los proyectos y metas de verano?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 24 de 92)

junio 24, 2014 — by Gabriella5

Y aquí estoy de nuevo, actualizando como os prometí con una entrega más del estado de mis metas, de las que ya os hablé en un post anterior. Sigo muy contenta con Beeminder como aplicación para esto, y estoy sacando motivación de donde no creí que tuviera. Sigamos adelante, pues. Estas son las metas:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Ya casi he llegado a un tercio de la meta (20000 palabras), así que estoy muy satisfecha. Escribir me quita mucho más tiempo que antes, pero ahora en el verano a nivel laboral las cosas están más tranquilas, así que puedo permitírmelo. La novela en sí va por las 64000 palabras, voy a buen ritmo. Tengo la esperanza de terminar el primer borrador antes de que acabe el año (luego quedarán los meses de edición, revisión y corrección y relectura, pero esa es otra historia).

-Escritas: 19840 palabras

-Faltan: 40160 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Esta semana he podido nadar bastante, y estoy llegando a un punto en que estoy notando los beneficios a nivel físico. Tengo más resistencia (mis rodillas y tobillos ya no se quejan tanto, toca madera), mejor postura y más fuerza en general. De energía voy regular, pero sospecho que es porque mi patrón de sueño se ha descentrado un poco. Lo que sí me siguen molestando son los calambres en los pies (suelen darme si supero la hora de natación, pero es un fastidio nadar con la sensación de que tarde o temprano va a ocurrir). Creo que puede estar relacionado con el cansancio y no dormir en condiciones, porque en cuanto a hidratación, minerales y etc. voy bien. Si alguien tiene consejos para evitarlos, lo agradecería.

-Ejercicio hecho: 670 minutos.

-Faltan por hacer: 1516 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y domingo, y hoy actualizo de nuevo. El domingo no es un buen día para actualizar, pero reconozco que el sábado fue un día perezoso y no me quedó más remedio que ponerme a ello el domingo por la tarde. En cuanto al post del jueves, funcionó muy bien (las fuentes principales de visitas fueron Facebook y Menéame, así que gracias miles a todos los que compartisteis y a la persona que lo mandó a Menéame). Ya sé que lo de los listados está por todas partes y está muy visto, pero está comprobado que es un formato que funciona, así que es muy posible que abuse un poco más de él.

-Actualizaciones realizadas: 10.

-Por realizar: 26.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: No ha ido mal la semana; mi entrada de calorías ha sido más bien alta, pero también he tenido un gasto importante con la natación. Al no beber alcohol me he permitido comer más porquería de lo normal, lo cual ha afectado a mis niveles de energía. Creo que me compensa más comer de forma más saludable y beber un poco. Está claro que en general todo esto me funciona; he cogido dos kilos y perdido casi tres cm de cintura en el últimos mes y medio, lo cual me parece una buena señal de que poco a poco estoy convirtiendo grasa en músculo:

-Actualizaciones realizadas: 23.

-Por actualizar: 62.


5. Leer más: No he leído mucho esta semana (aparte de zamparme el tomo de Hellblazer y avanzar un poco con The Wandering Earth, de Liu Cixin. Seguiré con eso por ahora, y me tiene que llegar Snow Crash (Neal Stephenson) de Bookdepository.com. Voy a ver si retomo El mapa del tiempo, de Félix J. Palma, que lo empecé hace un año y lo abandoné.

-Minutos de lectura: 355 minutos.

-Minutos por leer: 495 minutos.

6. Participar en más concursos: Estoy pasando ahora a ordenador un cuento bastante largo que escribí a mano entre viaje y viaje. Creo que lo empecé hace ya más de un año, y fue creciendo en la libreta en hoteles, trenes y aviones. Hay algo mágico y encantador en el acto de escribir a mano, pero es una pesadez muy grande tener que pasarlo luego todo al PC. Y no, mi letra no es reconocible para ningún programa de OCR, sospecho.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: Tras aguantar una semana sin beber nada (bueno, miento, ayer por la noche ya bebí, ¡pero es que era San Juan!), he recordado lo aburrido que es no beber cuando salgo y he decidido simplemente restringir el alcohol a salidas fuera de casa. Vamos a darle otra semana a eso.

Además, si no bebiera fuera de casa no podría hacer cosas tan decadentes como pintarme las uñas de los pies mientras bebo batidos de ron con fresas (no voy a deciros quién me los prepara porque entonces todos querríais y no quedaría batido para mí).

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¿Cómo lleváis vuestros proyectos? ¿Habéis conseguido avanzar o se ha adueñado la playa, el sol y la piscina de vuestra voluntad?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Por qué los propósitos de año nuevo no funcionan

enero 2, 2013 — by Gabriella3

Todos los años, lo mismo. Nos hacemos mil propósitos, los cumplimos durante un par de semanas y luego los abandonamos, hasta el año que viene. ¿Y esto por qué? ¿Por qué nos duran tan poco estas buenas intenciones, estos New Year resolutions famosos? Pues resulta que hay bastantes motivos, pero yo los resumiría en tres:

Porque no son realistas: Por alguna extraña razón tendemos a pensar que la llegada de un nuevo año lo cambiará todo; que seremos mejores: más fuertes, más disciplinados, más organizados. Caemos en la trampa del calendario, le otorgamos propiedades mágicas. Pero la realidad del asunto es que si intentaste dejar de fumar en septiembre de 2012 y no lo conseguiste, es muy probable que en enero del 2013 tampoco lo hagas, máxime si sigues el mismo método (que suele consistir en confiar en tu fuerza de voluntad, sin tener en cuenta que tu fuerza de voluntad puede fallar y que, en el momento en que falla, sueles rendirte).

Porque no son concretos: Somos ambiciosos, y abstractos. “Quiero comer sano”, por ejemplo. ¿En qué sentido? ¿Cómo va a cambiar tu dieta, qué alimentos vas a comprar, qué recetas vas a utilizar? ¿Cuál es tu plan diario? Si nos guiamos por un acercamiento genérico de “ya veré lo que hago”, hay muchas más posibilidades de fracaso: olvidaremos enseguida nuestra meta y con que surja el más mínimo inconveniente abandonaremos nuestros buenos propósitos.

Porque pensamos a corto plazo: Lo queremos todo YA. Si nuestro propósito es perder peso, o ponernos en forma, por ejemplo, nos imaginamos al cabo de dos semanas con el cuerpo de nuestros sueños. Cuando la realidad del asunto aparece (que conseguir ese objetivo lleva muchísimo tiempo y esfuerzo), nos desanimamos y nos rendimos.

¿Cómo solucionarlo? 

  • No te concentres en metas genéricas y abstractas, tipo “tengo que hacer más ejercicio”. Tienes que desarrollar un plan de acción que sea sencillo, y ante todo práctico. Piensa en qué acciones puedes llevar a cabo todos los días que te acerquen a tu meta. Y piensa en cómo llevarías a cabo esas acciones en tus peores días, esos en los que no te apetece nada. Piensa siempre en tu momento más bajo, más vago, más ocupado, etc. Las acciones que planifiques deberías poder realizarlas incluso en esos momentos, sin un gran esfuerzo. Así, tendrás garantizado el éxito. Un ejemplo muy claro de esto es el proyecto 1 push up (una flexión). Al autor de ese blog se le ocurrió que iba a hacer una flexión al día, todos los días, sin excusa. Una flexión no cuesta nada. Claro que a la hora de ponerse a hacerla por lo general hacía bastante más… muchísimo más. Pero el saber que tu mínimo es algo casi ridículo, facilísimo, hace que te animes a llevarlo a cabo incluso en los días en los que menos te apetece (la misma filosofía es la que me ha permitido escribir todos los días, sin excusa, durante los últimos 33 días**). No pienses en lo que puedes hacer en tu momento óptimo, piensa en lo que puedes hacer en tu peor momento, en la peor de las situaciones.
  • Si ya has probado mil veces a conseguir lo mismo (ya sea dejar de fumar, de beber, adelgazar, hacer ejercicio…), va siendo hora de intentar enfocarlo de otro modo y cambiar de método. Es hora de identificar los patrones. Todos los años, desde que tenía unos 20, mi propósito para año nuevo era perder peso. No soportaba la idea de que al finalizar el año siguiente me viera con más peso que el anterior. Y todos los años, ocurría. Conseguía perder algo de peso durante el año, gracias a alguna dieta ridícula, y al final del año (sobre todo gracias a las fiestas navideñas), no solo lo había recuperado, sino que había aumentado. La única excepción a este patrón fue el par de años que perdí muchísimo peso por temas de salud. Esa no es una buena razón para perder peso, y lo pasé tan mal en aquel tiempo que ni siquiera tuve tiempo de alegrarme por el peso perdido. No tardé nada en recuperarlo en cuanto empecé a encontrarme mejor. Lo extraordinario es que, aunque me considero una persona inteligente, reincidía. Una vez tras otra, probaba cosas que sabía que no iban a funcionar. ¿Por qué esta vez iba a tener más fuerza de voluntad que otras? Por mucho que me deprimiera engordar cada año, era incapaz de salir de ese ciclo de eterno retorno.

¿Qué fue lo que cambió?

Un día decidí que iba a dejar de caer en la trampa de las metas a corto plazo. Si algo te importa lo suficiente, tienes que pensar en ello no solo con vistas a dos semanas, sino a cinco años. Tienes que aceptar que los resultados no serán rápidos. Así, empecé poco a poco a cambiar los hábitos, a modificar esas cosas que hacían que cogiera peso. Paso a paso, nada de hacerlo todo de golpe. ¿Lo primero? Disminuí de forma radical mi ingesta de alcohol (desarrollé hábitos y reglas para cuándo beber y cuándo no, y me funciona a las mil maravillas). Luego llegó la reducción del tamaño de mis porciones (de cualquier forma, descubrí que al dejar de beber mi relación con la comida también cambió bastante), y me concentré en diferentes formas de reducir la ansiedad que me impulsaba a comer de manera compulsiva. A eso le fui añadiendo el ejercicio, primero de forma mínima y luego ya más en serio. Y últimamente estoy descubriendo algo muy útil, llamado mindful eating* (alimentación consciente), de lo que hablaré más adelante con más tranquilidad.

Estas Navidades, peso unos 13 kilos menos que las Navidades pasadas. A pesar de las celebraciones, he seguido aplicando mis reglas y hábitos (con excepciones planificadas y contadas: Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo. Y aun en esos días todo ha sido bastante tranquilo, ya que ya no siento la necesidad de ponerme hasta arriba de comida y bebida). ¿El truco? Dejé de obsesionarme por cuánto quería perder y me concentré en la manera de perderlo. Antes, habría querido perder esos 13 kilos en apenas unos meses; ahora, no tengo prisa. Lo importante es disfrutar de la comida, darme pequeños caprichos de forma organizada y mantener los hábitos saludables. Ya no me aterra recuperar ese peso; sé que mientras siga con ciertas costumbres positivas, no tiene que pasar lo de antes: perdía y recuperaba, con más kilos que cuando empezaba. Lo que nos lleva a uno de los puntos más importantes:

  • No tengas prisa: Ya llegará. No pienses en lo que quieres para mañana, sino para el 2020. Trabaja, a diario, para conseguirlo. Ponte metas pequeñitas, que alcances con facilidad (perder un kilo en un mes no es complicado, y cuando lo consigas te sentirás orgulloso de ti mismo. Esa sensación de satisfacción hará que el mes siguiente sea más fácil. Y kilo a kilo se pierden muchos kilos, como puedo atestiguar).

¿Qué otras cosas creéis que nos influyen para no cumplir nuestros propósitos de año nuevo? ¿Qué creéis que debemos hacer para que nos duren? Si queréis una lista de propósitos de año nuevo un poco diferentes, sugiero estos buenos propósitos informáticos de Softonic. No obstante, considero que algunos, como el número 4, son irrealizables. O también podéis crear propósitos literarios, como sugiero en este artículo que escribí para Lecturalia.

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*Si tenéis enlaces a artículos en condiciones (más o menos serios, nada de palabrería New Age) sobre este tema que estén en español, pasádmelos y los incluiré también.
**Actualizado a 27/03/14: Básicamente he perdido la cuenta de cuántos días llevo escribiendo. Pero no he parado ni un día desde que empecé, allá por diciembre del 2012).

Imagen tomada de Cuánta razón. Si sabéis de quién es originalmente vendría bien saberlo para enlazarle.

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Acerca de las metas (3) y otras actualizaciones

octubre 23, 2012 — by Gabriella2

Y aquí estoy de nuevo para ponerme al día con todo lo que ha estado sucediendo durante las últimas semanas, que no ha sido poco. En primer lugar, me toca hacer una actualización respecto al estado actual de mis metas y desafíos.

Alcohol: No sé si merece la pena seguir hablando de esto, ya que puede hacerse repetitivo. Apenas bebo. Bebo cuando salgo, nunca en casa (una regla que me funciona bastante bien). Mis resacas además son crueles, así que tengo que tener mucho cuidado con no pasarme. Se acabaron las borracheras legendarias para mí. No digo que no tenga tentaciones de vez en cuando, pero por ahora he conseguido evitar las que no eran convenientes, y eso me enorgullece. Cuando comparo mi productividad de antes con la de ahora, la diferencia es bastante notable. Por no hablar de los efectos en mi dieta: perder peso sin haber dejado de beber habría sido imposible. Lo cual nos lleva al…

Peso: Mi peso lleva más de un mes un tanto extraño. En el último par de meses he perdido volumen de manera notable (sobre todo barriga), pero mi peso se ha mantenido más o menos estable, a pesar de estar comiendo de manera bastante sana (del modo que hasta ahora me ha hecho perder peso). Tal vez sea un poco atrevido decir que he creado una cantidad importante de músculo en tan solo un mes de gimnasio, pero creo que esta es la explicación más coherente, y desde luego veo cambios significativos en mi aspecto (¡hasta hay una sombra de abdominales!). Por las mismas razones, no me fío mucho de mi BMI (índice de masa corporal), ya que al calcularlo en un programa simple de peso/altura no se tiene en cuenta la proporción grasa-músculo, pero puede decir que estoy en 25.9, no muy lejos de bajar de la categoría de sobrepeso (25).

Por lo general mi dieta es bastante variada, y procuro invertir las calorías en cosas saludables como fruta o harina integral, abundante pescado y verduras. Tengo mis pequeños caprichos (el camembert light de Lidl con tostada se está convirtiendo en un desayuno habitual) y rutinas diarias (no suele faltar el zumo o smoothie por la mañana hecho en batidora con montones de frutas diferentes). Uno podría pensar que debería encontrarme con una salud maravillosa, pero la realidad no es exactamente así. Tengo una migraña que parece que se ha quedado a vivir en mi cabeza, que nunca se va, solo se difumina un poco para coger impulso y volver de forma vengativa. En cuanto a niveles de energía, siguen sin ser óptimos, pero han mejorado bastante gracias al ejercicio físico, lo que nos lleva al siguiente punto.

Ejercicio: Como ya he comentado en posts anteriores, me he apuntado a un gimnasio. Alterno algo de cardio diario con clases de pilates dos o tres veces a la semana. La diferencia ha sido grande, sobre todo a niveles de liberación de estrés, tonificación y aumento de energía en general (por no hablar de flexibilidad y resistencia en… erm, en quehaceres diarios). Estoy bastante contenta con esta decisión, a pesar de que de vez en cuando el pilates me deje completamente inútil al día siguiente (tengo pesadillas, como muchos sabréis, con pelotas suizas).

Miss Cristal: Mi eterno quebradero de cabeza. Tenía el firme propósito de dedicarle bastante tiempo este mes, y así ha sido, aunque no tanto como habría querido (había otros proyectos prioritarios porque… bueno, porque son pagados). El resultado ha sido muy decepcionante. Sospecho que las más recientes modificaciones de Facebook, que es donde realizo la mayor parte de mis ventas, tienen bastante que ver. Observo que mis publicaciones parecen llegar solo a un número pequeño de personas, aquellas que ya seguían con bastante atención la página. Facebook, claro está, te ofrece “promocionar” tus publicaciones. Pagando. Tampoco ayuda que la gente no tenga dinero para comprar cosas, como es obvio, pero lo del movimiento de “me gusta” y similares es bastante más limitado que antes; como digo, parece estar restringido a aquellas personas que ya eran seguidores habituales, y necesito abrir mi círculo de compradores potenciales.

Me he debatido, como llevo haciendo ya meses, entre aumentar el tiempo dedicado a Miss Cristal, reducirlo y dedicarlo a cosas más rentables, abandonarlo por un tiempo (no puedo decir de manera definitiva, la realidad es que me gusta demasiado) o intentar llegar a canales de difusión más productivos. Si alguien tiene ideas en este sentido, alguna sugerencia para ampliar mi público o realizar promoción útil, me encantaría escucharlas.

En cuanto al desafío de 30 días más reciente, podéis leer más en el post anterior, sobre el tema de la meditación.

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Imagen de http://www.freedigitalphotos.net

 

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Un mal día

julio 13, 2012 — by Gabriella0

NOTA: Esta entrada es libre de imágenes gracias a una conexión terribilis con Telefónica. Disculpen las molestias de tanto texto junto.

Hoy ha sido un día de esos que a veces me gusta definir como “de mierda”.

A mí el calor me afecta, mucho. Me drena por completo. Será por mi genética, por mis orígenes, por mi tipo de piel (de esas pieles que pasan directamente del blanco nuclear al rojo langosta). Nunca he sido la persona más energética del mundo, pero en los últimos meses he tenido serios problemas de astenia. Mi médico, tan eficiente él, dice que es que soy rara, y tras realizarme una analítica con resultados perfectos (parece ser que estoy sanísima) me manda de vuelta a casa con una metafórica palmadita en la espalda. Yo pensaría que hay cosas que una analítica sencilla podría no detectar, pero quién soy yo para discutir. En cualquier caso no parece que tenga ninguna carencia nutricional, que era mi principal preocupación por el hecho de haber cambiado mi alimentación (si bien esta es ahora mucho más sana y completa que antes).

Conseguí solucionar el problema, por lo menos de forma temporal, metiéndome unos zumos naturales de aúpa por las mañanas, inspirándome en la moda crudivegana, que suele tener resultados muy energéticos (he reducido bastante la ingesta de carne, lácteos y de comida cocinada en general) y dejando la cafeína, que crea un círculo vicioso de subida-bajada de energía que prefiero evitar. Funciona, pero creo que el calor puede más que la fructosa y las espinacas y este último par de días me han visto arrastrándome por las esquinas en plan cortesana de la Bella Durmiente. Y con cortesana quiero decir miembro de la corte, no prostituta de altos vuelos. Si fuera prostituta de altos vuelos tampoco tendría energía para satisfacer a mis clientes, así que estaríamos en las mismas.

No tener energía para hacer todo lo que quiero hacer siempre me desanima mucho, sobre todo si son varios días seguidos. Se convierten en patrones de abulia de los que luego me cuesta desperezarme, y que me dan la sensación de que no avanzo. Pero por la mañana he ido a darme una vuelta (bajo un sol de justicia) para estirar las piernas durante una media hora, y por la tarde-noche he hecho la tabla de ejercicios de rigor. Y he trabajado, aunque no ha sido productivo en absoluto (mala conexión a internet que hacía que todo fuera a paso de tortuga; cosas de Miss Cristal que he tenido que deshacer porque no me convencían; un artículo para Lecturalia que he abandonado a medias cuando me he dado cuenta de que se trataba de un tema ya obsoleto y del que, de todas formas, sé poco o nada; una pelea ignorante con diferentes formatos de ebook; un entorno mediático de lo más deprimente donde, una vez más, la realidad tristísima del país en el que vivimos vuelve a hacerse patente… en resumen, mucho tiempo agotador que no me ha conducido a nada. Por si fuera poco me ha invadido una actitud negativa e infantil que he conseguido pagar con las personas que tengo a mi alrededor, algo que me irrita sobremanera). Por lo menos el paseo de la mañana sirvió para reorganizar mis ideas y poder escribir luego un nuevo artículo con alguna coherencia.

Hace un par de años esto sería impensable. Me habría pasado el día en la cama durmiendo o frente al ordenador con algún juego. Sabía que me era físicamente imposible hacer nada (ahora mismo, el simple hecho de teclear me resulta cansado), lo aceptaba y esperaba a que vinieran tiempos mejores. Ahora soy incapaz, debo seguir adelante aunque la gravedad amenace con aplastar a un cuerpo que se me antoja 5 veces más pesado de lo habitual. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué hoy he trabajado, he hecho ejercicio, he respetado una alimentación sana en vez de darme un atracón o meterme una botella de vino autocompasiva en el cuerpo?

La respuesta está en la rutina, en el hábito. Mi cuerpo está ya tan acostumbrado a hacer ejercicio que le resulta más desasosegante la noción de no moverse, de no hacer nada, que el tener que hacer un esfuerzo superior al normal para moverse. Mi cabeza tiene ya tan asumida la idea de que tiene que avanzar, de que tiene que progresar en sus proyectos, que me resulta impensable pasarme el día metida en la cama (o en una oficina delante de una pantalla sin hacer nada de provecho). Por experiencia considero que ceder al agotamiento que proviene de la ansiedad y de la depresión solo sirve para producir más ansiedad y depresión. Por ello es fundamental mantenerse en movimiento, y no frustrarse con los pequeños fracasos, tal vez uno de los objetivos más difíciles de conseguir de entre los que me he marcado. Por no hablar de resistirse a la deliciosa botella de vino que se presentaba, tentadora, en la cocina de mi casa (¡prueba superada!). El vino, como hasta ahora: por copas escasas, con comida y fuera de mi domicilio. No hay nada como el alcohol para terminar de chuparte la energía, la alegría y las ganas de esforzarte.

En resumen: hay que aprovechar los días buenos (y los normales, y los tolerables, y los malos-pero-no-demasiado-malos) para crear hábitos que puedan llevarse a cabo durante los malos. Con esto no quiero decir que tengan que ser del todo repetitivos y llenos de reglas imperturbables. Personalmente me gusta dividir mis días en días de trabajo y días de asueto, que suelen tener una proporción 75% trabajo vs. 25% asueto. En los días de ocio soy más flexible con las reglas, sin pasarme. Durante los días de trabajo procuro adherirme a esa rutina que me permite sobrevivir a los días, como éste, de mierda. Y sí, hay días que tiro la toalla y me tumbo en la cama y no salgo de ahí excepto para comer y navegar por internet sin rumbo fijo. Pero nunca permito que sean más de uno a la vez, y cada vez son menos. Ya no hay espacio para días así.

El hábito se convierte de esta forma en un aliado en vez de en un peligroso enemigo. Sirve para todo: para comer, para trabajar, incluso para amar. Y el truco es elegir hábitos posibles, pequeños, que puedan llevarse a cabo de manera cómoda. No hace falta tirarse de cabeza a la piscina de la existencia perfecta, es suficiente con realizar pequeñas modificaciones a la rutina y al entorno.

Era de eso de lo que quería yo hablar, de los hábitos y de cómo implementarlos. Pero al final me he ido por las ramas y he acabado, como siempre, haciéndole honor al nombre del blog. Estoy segura de que sabréis perdonarme. Al fin y al cabo, he tenido un mal día.

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Acerca de las metas. Actualización.

junio 11, 2012 — by Gabriella0

Hoy ha sido un día muy largo, de esos en los que haces mil cosas y acabas con la sensación de que apenas has conseguido avanzar nada. Esto ocurre, sobre todo, cuando tratas con la burocracia. Durante la última semana he estado inmersa en una confusión constante de Hacienda, Seguridad Social y otras barbaridades, mientras me dedicaba a corregir textos ajenos e intentar mantener al día algunos asuntos básicos, si bien algunos proyectos, como siempre, tienen que quedarse de lado. En este caso, la gran sufridora ha sido Miss Cristal, que se ha quedado sin boletín este mes, sin cosas que vender y con varios encargos paralizados, además de que he perdido la oportunidad de participar en un mercadillo al que hacía tiempo que le tenía echado el ojo. El mundo se ha puesto de acuerdo para lanzárseme de golpe este mes, y a mí me encanta.

Sólo quería dejar constancia de algunas actualizaciones personales mientras tengo oportunidad:

a) El tema del peso. A pesar de que los 10 días pasados en un apart-hotel fabuloso en la costa malagueña, con sus correspondientes salidas para hincharme de camarones, curry y tortilla de patatas (no necesariamente todo junto) incidieron, traviesos, en mi dieta, una conveniente (si es que hay tal cosa) gastroenteritis un par de semanas más tarde terminó de cargarse el pequeño aumento, que de todas formas desaparecía con rapidez conforme volvía a mi vida normal. Así que volvemos a las buenas andadas, y ya ando cerca de los 10 kilos de pérdida desde que empecé a cambiar mis hábitos de dieta y ejercicio allá por diciembre de 2011. En este momento peso unos gloriosos 73 kilos que me tienen más que contenta. Para celebrarlo, aprovechando unas rebajas locales muy generosas, me compré un par de vestidos nuevos, uno de ellos muy rojo y muy apretado. Es de esos que no puedes ponerte sin meter barriga, pero el simple hecho de tener los santos ovarios de comprármelo ya me parece muy significativo. Lo mejor es la tranquilidad de saber que ya tengo ciertas costumbres a la hora de comer, que de hecho me he habituado a porciones mucho más pequeñas (y mucho más sanas), por lo que la ocasional escapada con algún que otro pecadillo no me preocupa en absoluto. Mi peso ideal, según mi experiencia, está cerca de los 65 kgs, pero no tengo excesiva prisa. Si tengo que esperar ocho meses más para alcanzarlo, los espero, lo importante es sentir que puedo mantener esta forma de alimentarme para siempre. Cada vez tengo más claro que las dietas de pérdida rápida son menos eficientes y suelen significar después un peligroso efecto rebote, como me ha ocurrido en bastante ocasiones.

Los puntos que más me han ayudado han sido los siguientes:

-No tener en casa NADA que me aporte calorías vacías, ni el más mínimo capricho.

-Evitar las situaciones donde sé que voy a comer más de la cuenta (ir de tapas con amigos, ir a casa de familiares que suelan pasarme comida por las narices, etc.), excepto en determinados días con los que ya cuento (en mi caso, cuando estoy de viaje, no sé dónde voy a acabar comiendo y es mucho más difícil planear lo que consumo, por lo que me planifico y acepto esos días como casos perdidos).

-Evitar abrir la nevera o la despensa fuera de horarios de comida. Ni mirarla.

-Por supuesto, evitar el alcohol. Significa calorías extra (muchas) y menos fuerza de voluntad y disciplina.

-Un mínimo de ejercicio diario.

-Hacer una media real del peso (esto ya lo expliqué al hablar de la Dieta del Hacker), para no desanimarme con las subidas y bajadas de peso que no tienen sentido aparente.

-Antes de comer, respirar un poco. Gran parte de mis comilonas venían de la ansiedad, así que tranquilizarse un poco antes de comer viene bien. Y siempre me hago tres preguntas muy importantes: ¿Realmente necesito comer ahora? ¿Merecen la pena estas calorías extra? Y la más importante, ¿es bueno para mi cuerpo esto que voy a comer, o hay algo de comer por aquí que me sentaría mejor?

b) El tema del alcohol. No pensé que llegaría a decir esto nunca, pero… prueba superada. Desde hace un par de meses me tomo una copa de vino si ceno fuera, una situación que suele darse apenas un par de veces al mes. Tengo muy claro que sólo puede ser vino (empezar con la cerveza de nuevo sería mi perdición, por no hablar de los gintonics), que lo tomo por el disfrute del sabor (el efecto, de hecho, me disgusta), sólo con comida y sólo fuera de mi casa (ubicar las cosas, los hábitos, asignarles un entorno, ayuda lo indecible). Desde que hago esto ha desaparecido por completo mi obsesión por beber, mi sensación de desconsuelo por no poder hacerlo. De vez en cuando echo de menos el alcohol, sí, pero luego me imagino realmente lo que se siente, el sabor, el efecto de éste, y recuerdo que no es para tanto. Por ahora es un tema que no me preocupa en absoluto, ya que, al igual que con la pérdida de peso, sé que tengo que seguir ciertas directrices y no tengo problema. Puedo permitirme algo que echaba muchísimo de menos: disfrutar de un buen vino, simplemente por el hecho de disfrutarlo, no por el efecto del alcohol. Claro, he llegado a este punto después de unos cuantos meses de abstención (en los que tomarme una copa de vino habría significado volver a caer en los patrones de antes), que han sido muy duros.

Como considero que son los dos temas con los que llevaba lidiando más tiempo y que por fin consigo tener más o menos controlados, puedo hacer un balance más efectivo. No sé cuál será mi próximo gran reto, ya que tengo muchas pequeñas cosas en mis manos. Supongo que estará encuadrado en el marco laboral, pero  este es ahora mismo tan dispar que cuesta mucho analizarlo en su totalidad. Mientras, os seguiré llenando el blog de citas, imágenes, noticias chorras y otros asuntos. Gracias por seguir por aquí 😉

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Fotografía de báscula de Asif Akbar.
Fotografía de copa de vino de Thoursie.

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Acerca de las metas

mayo 7, 2012 — by Gabriella3

Cuando uno se propone cosas, metas, objetivos, el acercamiento al nuevo propósito suele ser similar a aquel famoso episodio de South Park de los Gnomos Robacalzoncillos. La política de estos gnomos era la siguiente:

-Fase 1: Robar calzoncillos
-Fase 2: …
-Fase 3: Beneficios.

Como resultado, los gnomos se pasaban la vida robando calzoncillos, a la espera de unos beneficios que, que yo recuerde, nunca aparecían. Con las metas pasa algo parecido. Decidimos, por ejemplo, que queremos dejar de fumar. Nos tiramos a ello de cabeza, pendientes sólo del resultado de la meta (no fumar, estar más sano, ahorrar dinero, etc.), y sin pensar de manera realista en la metodología. Creemos que con fuerza de voluntad será suficiente (y lo que es más peligroso, que una vez alcanzada la meta, no necesitaremos seguir tirando de esa fuerza de voluntad para mantenerla). La fuerza de voluntad funciona los primeros días, pero en el momento en que la desidia, la ansiedad o la bajona nos asedian, cae ese cigarrillo.

Yo no fumo, y nunca he sido fumadora, pero mi actitud en este sentido era siempre el mismo con dos de mis metas principales: dejar de beber y perder peso. Eran mis propósitos de año nuevo, todos los años. Y todos los años conseguía cumplirlos… durante un par de semanas. Después, bebía más y cogía más kilos.

A día de hoy, y como resultado de un proceso que comenzó a finales de diciembre de 2011, he perdido casi 9 kilos. A excepción de un par de copas de vino tinto excelente, no he tomado alcohol en más de 4 meses. Y esas copas de vino no fueron un accidente, ni una recaída, sino una decisión premeditada que obtuvo buenos resultados, del mismo modo que he tenido días en los que he comido más de lo que debía, o no he hecho el ejercicio que debería, sin que esto afectara a mis resultados.

¿Dónde está la diferencia, dónde está el truco? Está, no tengo duda, en el hábito. Si convertimos un comportamiento en algo habitual, algo aceptable para el día a día, el esfuerzo es menor, se necesita menos disciplina y fuerza de voluntad, por lo que las posibilidades de conseguirlo son mucho mayores.

Para ello hay un punto de partida fundamental: ser realista y tener muy claro lo que quieres conseguir. No vale decir “quiero perder algo de peso y estar más sano”. Tiene que ser “quiero perder doce kilos de manera saludable”. Para ello tendré que alterar mi forma de vida. Tendré que analizar qué situaciones me ponen en peligro y tendré que evitarlas. Una vez conseguido esto, una vez desarrollados nuevos hábitos, no me da miedo volver a beber demasiado ni volver a coger peso. Sé que tengo que atenerme a una serie de reglas sencillas, que son para toda la vida. Y ante todo, no se puede tener prisa. Querer perder mucho peso de golpe, por ejemplo, es uno de los grandes errores más comunes que asegura que volverás a recuperarlos aun más deprisa.

Por supuesto esta es mi experiencia, y no tiene por qué ser válida para todo el mundo. Sin embargo sí que observo ciertos patrones en otras personas con sobrepeso, que coinciden con el que yo seguía: probar dietas rápidas que prometen grandes resultados, para fracasar en cuanto me encontraba en una situación que se salía de la norma (fases de estrés o ansiedad, vacaciones, etc.) o en cuanto me fallaba la fuerza de voluntad, para entonces recuperar el peso perdido y engordar más. He caído en este patrón una y otra vez, de manera que a lo largo de quince años había cogido, en total, más de 25 kilos (aunque reconozco que comencé con un peso seguramente menor de lo recomendable, no tanto por desnutrición sino por tener un metabolismo y unos hábitos muy distintos a los que desarrollé después).

Para no alargar mucho este post, seguiré hablando de ello en entregas. Quiero analizar cómo he llegado hasta este punto, primero porque probablemente haya cosas que pueda aprovechar para otras metas personales, y segundo porque es posible que a alguno de vosotros le resulte útil. Muchas de las observaciones os parecerán de cajón, y las habréis leído mil veces, pero lo curioso es que yo también, y hasta hace relativamente poco no me había dado cuenta de lo útiles que son, y de lo que realmente implican.

Puedes seguir leyendo sobre este tema en mi siguiente post sobre alcanzar metas y perder peso. A su vez, enlaza con un artículo anterior.

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Actualizando

abril 2, 2012 — by Gabriella0

Últimamente mis días son extrañamente bipolares. Me levanto, o lo intento, como un zombie melancólico, y las razones para seguir adelante no empiezan a llegar hasta la hora de comer. Para las seis de la tarde empieza a invadirme la euforia, y me cuesta dormir, invadida por miles de pensamientos positivos y creativos que inundan mi cabeza. Creo que la explicación podría estar en mi desfase de sueño (Wikipedia, ese bonito sustitutivo de tu médico: http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_la_fase_del_sue%C3%B1o_retrasada), sospecho que las mañanas pertenecen a un reino de sueño que me niego a devolver, y que las tardes responden a mi cerebro que empieza a despertarse. Uno no debería tardar tantas horas en arrancar. Durante un tiempo funcioné relativamente bien mediante sueño bifásico, pero exige una disciplina de horarios que mi vida actual no permite (de nada sirve acostumbrar a tu cuerpo al sueño bifásico si luego te vas de viaje una semana al mes y te cargas el patrón).

Sigo haciendo ejercicio, perdiendo peso y evitando el alcohol. Lo último no me supone ningún esfuerzo… siempre que no salga de mi casa. Es un tema largo y complejo y no parece tener solución por muchas vueltas que le dé.

Por cierto que he inaugurado un boletín mensual para Miss Cristal, con ofertas especiales para suscriptores, así que si a alguien le interesa recibirlo y no se ha añadido todavía a la lista que me mande un mensaje con su dirección de email a gabriellavc(arroba)yahoo.es, indicando que es para el boletín.

Por lo demás todo sigue siendo interesante y movido. A finales de abril estaré en Barcelona por la Feria del Libro, en mayo andaré seguramente andaré por La Línea y tal vez Sevilla, en junio de nuevo a Madrid, en julio en Asturias… y así una tras otra. Una vida trashumante, indeed.

Y el día 10 de este mes estaré en La Casa del Libro de Málaga, a las 19:30, presentando el libro La ciudad de los ojos grises de Félix Modroño, así que si alguien quiere pasarse echaremos un rato de charla y literatura y esas cosas.

Extra: Una pulserita: