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Actualización del desafío de otoño (día 58): La verdad no está ahí fuera

octubre 27, 2014 — by Gabriella2

luna_de_locos_892_34q3ubFVAntes de empezar con la actualización de hoy tengo que recordaros algo importante:

Id corriendo a comprar Luna de locos, de (cómo no) José Antonio Cotrina. Es una novela corta de ciencia ficción con el habitual toque genial-fantástico del caballero. Está en Lektu y tirado de precio.

¿Ya lo habéis comprado? Vale, seguimos.

Hoy voy a hablar de la verdad.

Una de las cosas a las que llevo dándole muchas vueltas estas últimas semanas es a lo que entendemos por verdad. Es decir, hechos incontestables.

Por ejemplo, si decimos que el agua hierve a 100 grados centígrados, sabemos que es verdad. Podemos poner a hervir agua, medir la temperatura, y ver que eso es incontestable. Es lo que conocemos como una verdad universal. Aquello que sabemos que es cierto, porque se ha probado. Porque es ciencia.

No obstante, casi todo lo demás es bastante más complicado de discernir. Eso es algo que llevo años asimilando, pero últimamente me ha pegado de lleno. Y es que tuve la terrible idea de leer las primeras entradas de mi blog.

No debí hacerlo. Había algunas entradas muy tristes. Algunas hasta las he borrado, como quien quema fotos que le traen recuerdos dolorosos. Sentí una mezcla de vergüenza y pena por la persona que escribió esas entradas. Espero no sentir eso dentro de ocho años, cuando relea esta entrada. O tal vez sí. Si siento vergüenza de esta entrada dentro de ocho años, será porque he progresado. Así que, sí, hola, Gabriella, si estás leyendo esto: si este artículo te parece lamentable, es que estás haciendo algo bien.

Llevo blogueando desde… no sé. Aunque este blog ha importado las entradas de mi blog anterior, Y el exhibicionismo, ya antes de ese existió otro blog primero, que creo que mantuve desde el 2001 o así. Los blogs son como diarios, miras atrás y te redescubres, y tal vez no te gusta lo que redescubres, como si lees poemas horribles que escribías con quince años o cartas de amor gilipollas que le escribiste a alguien que desde luego no merecía la pena (aunque yo nunca he hecho eso. No. Nunca). Soy consciente de que tuve algunos años malos, pero creo que hasta leer esas entradas no he entendido del todo hasta qué punto estaba deprimida. La depresión no solo tiene todos esos síntomas tan nefastos que muchos conocemos, sino que además puede convertirte en un ególatra y un arrogante de mucho cuidado. Yo ya era ambas cosas, así que todo empeoró. Y lo odiaba todo. Todo me parecía mal. No entendía por qué no me salía nada bien, por qué iba dando bandazos, y por qué otros que, a mi entender, no lo merecían, se cubrían de éxito. Me burlaba de lo que yo consideraba que era estúpido. Pensaba que conocía la verdad.

Me gustaría pensar que ahora soy un poco más compasiva y equilibrada. Desde luego tengo muy claro que no conozco la verdad. Muchas de las cosas que pensaba que eran incontestables resultaron no serlo. Mucho de lo que creía que era cierto resultó solo serlo a medias.truth-166853_640

Y a lo mejor llega mañana una civilización alienígena muy avanzada y nos dice que el agua no hierve a 100 grados centígrados, que lo estamos midiendo mal, o que el calor es una percepción subjetiva que no entenderemos nunca. Tal vez el agua ni siquiera exista, y todo esto sea un sueño de Antonio Resines.

Por si acaso, le doy a todo el beneficio de la duda.

Me gustaría no pronunciar sentencias, no afirmar nada; lo intento, aunque es difícil, y con frecuencia se me olvida y eso me hace sentirme mal, porque sé que solo me conduce a la cabezonería y al egocentrismo de nuevo. Por mucho que investigue y me documente sobre algo, es posible, muy posible, que me equivoque. Busco a personas que sepan mucho de algo, las escucho y leo e intento asimilar y aprender de ellas, en vez de sentir envidia y rencor como antes. Antes solo me preocupaba de enseñar, de compartir mi limitada verdad. Todavía lo hago, es una costumbre que cuesta quitarse. Me gustaría no juzgar a otros (¿qué sé yo, en el fondo, sobre sus decisiones y experiencias?) y eso también es muy difícil. Basándome en lo aprendido, intento tomar decisiones. Y eso es lo más difícil de todo. Pero decir, como Sócrates, que solo sabes que no sabes nada es tremendamente liberador. 

Así que cosas como Beeminder y las metas a largo plazo ayudan. Porque una vez tomadas las decisiones de lo que quieres y necesitas hacer, no tienes que seguir gastando energía mental en su realización diaria, (lo que, en el fondo, puede ser otra forma de procrastinación, y siempre es agotador).

Vamos con lo que ha estado pasando en las últimas semanas:

1. Escribir mi novela. Como pudisteis leer aquí en el blog y por todos lados, HE TERMINADO LA NOVELA. Bueno, queda corregir, así que ahora estoy contando las palabras corregidas para asegurarme de que me pongo a ello, que corregir mis propios escritos siempre me da mucha pereza (ES MUY DIFÍSIL).
-Palabras escritas y corregidas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 97690 palabras.
-Palabras por corregir antes del 1 de diciembre: 27310 palabras.

2. Hacer ejercicio. He vuelto a la piscina y sigo nadando y nadando y nadando. Voy haciendo pocos largos y sumando de forma paulatina, para evitar el típico ataque de dolor de rodillas, tobillos, loquesea que luego me deja fuera de combate, y parece por ahora que eso funciona.

-Minutos desde el 1 de junio: 3955.

-Minutos por hacer antes del 1 de diciembre: 55.


3. Enviar a concursos. Al final terminé el relato nuevo y ha quedado mejor de lo que esperaba. Falta revisarlo y enviarlo, que con suerte conseguiré hacer hoy mismo.


4. Leer. Sigo leyendo, aunque menos que antes. En mi horario actual tienen menos cabida las lecturas al sol de la mañana, así que estoy intentando encontrar otros huecos.

Minutos leídos: 2685 minutos.

Por leer: 315 minutos

5. Actualizar blog. Aquí me tenéis, de nuevo. Cada vez estoy más convencida de que compensan más los artículos largos y currados (como el de la semana pasada sobre cómo corregir tu propio libro, que funcionó muy bien) que hacer varias entradas cortas sobre mí misma, mi mismidad y mis metas. Sé que algunos seguís mi progreso y os lo agradezco, pero seguramente seguiré reduciendo las actualizaciones personales en favor de entradas más “útiles”, enfocadas sobre todo a escritores y lectores, y a personas interesadas en productividad en general. Vamos, que seguiréis viendo por aquí los gráficos de Beeminder, pero con menos frecuencia.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 58

Faltan (antes del 1 de diciembre): 14

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido.

Y aquí os dejo los enlaces que más me han llamado la atención de este último par de semanas:

  1. Una interesante explicación a por qué no vemos nuestras propias erratas, de Isaac Belmar en Hoja en Blanco.
  2. Una maravillosa entrada de James Clear sobre qué es el sisu y cómo podemos aplicarlo a nuestra propia vida. A mí me ha emocionado (en inglés).
  3. No había visto esta entrevista de una de las editoras de Fata Libelli a China Miéville, centrada en los misterios de la traducción.
  4. Recursos para escritores que ni se me habrían ocurrido: Canal Nostalgia nos enlaza bancos de imágenes donde encontrar inspiración para nuestros personajes.
  5. Tatuajes que os dejarán con la boca abierta: El arte de Elvin Tattoo. Impresionante.

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10 maneras de enfrentarse a proyectos imposibles

octubre 14, 2014 — by Gabriella6

descargaHoy iba a hacer mi actualización habitual de Beeminder, pero al final me he decidido a hablaros de otra cosa, aunque íntimamente relacionada. Y es que esta mañana me senté delante del ordenador a trabajar en mi novela, como todas las mañanas desde hace un par de años. Me cuesta ahora detenerme a cuidar de la forma, a preocuparme por las pequeñas cosas y los detalles de coherencia, cuando veo el final tan próximo.

El final del primer borrador, claro (si no contamos ese borrador inicial que deseché el año pasado, ups). Solo de pensar en lo que me queda por delante de corrección me dan ganas de abandonar la escritura. Y luego hay que buscar editorial, y ya sabéis lo fácil que está eso.

Luego está el miedo. Madre mía el miedo. Cuando conozco a escritores felices y orgullosos de su trabajo siempre los miro con sospecha, desconfianza y un poco de odio. Yo sufro del pánico a que nadie quiera publicarlo y se quede en el cajón el resto de mis días. ¡Tanto trabajo para nada! (Y sí, ya sé que en teoría sirve para algo, para aprender, pero ya me entendéis). O, mucho peor, ¿y si lo publican y es una mierda y a nadie le gusta y ya nadie confía en mí para publicarme nada nunca más? Es mi primera novela en solitario. Tiene sentido que sea deficiente, aún me queda muchísimo por aprender.

Por todo esto, he llegado a la conclusión de que mi novela es un proyecto imposible. Lo cual no quita que yo siga adelante. Quitemos lo de imposible y dejémoslo en suicida.

¿Cómo se enfrenta uno a un proyecto suicida? No tiene por qué ser una novela. Hay muchos tipos de proyectos imposibles. Pregunté a mis amigos de Facebook cuál era su proyecto infernal. Las respuestas fueron muchas y muy variadas. Algunas coincidían, claro. Tesis doctorales, sobre todo (mis contactos de Facebook son personas muy inteligentes). La UNED parece ser otro gran enemigo. Y novelas, cuántas novelas. Somos demasiados escritores. Más que lectores, sospecho.

Así que ahí va, para todos vosotros, mi lista de pequeños secretos que no son nada secretos. Pasos simples pero a la vez muy difíciles de seguir. Con este método he conseguido terminar dos novelas a cuatro manos y avanzar bastante con una propia; voy perfeccionando el proceso sobre la marcha, pero parece que funciona. No dejéis de compartir en comentarios vuestras opiniones, sugerencias y experiencias personales al respecto:

1. Hay que ir paso a paso: Esto parece de lógica, pero solemos pasarlo por alto. Cuando empezamos con un proyecto estamos motivados, con ganas, pero enseguida llega el aburrimiento. O puede que sea un proyecto que no nos apetece ni al comienzo;  pensamos y pensamos en la grandeza del proyecto, y es inevitable el agobio. Ya sea para escribir una novela o correr una maratón, el secreto está en estar pendiente solo en el trabajo de hoy, no en el de dentro de tres meses. Para ello solo hay que…

2. Empezar: Y con esto no me refiero a hacerlo todo, sino esa temida palabra: ponerse. Para ello es muy útil utilizar herramientas como el pomodoro (ya sabéis que soy devota). Si sabes que solo tienes que trabajar durante 25 minutos (eso sí, con concentración absoluta, nada de email ni redes sociales), todo cuesta bastante menos. Lo de ponerse exige disciplina, y hay dos cosas fundamentales que debemos saber sobre la disciplina: a) que es limitada, por lo que tenemos que buscar el mejor momento durante el día (preferiblemente por la mañana, que todavía tenemos un buen almacén de fuerza de voluntad) para hacer aquello que no nos apetece, y b) que es como un músculo. Cuanto más lo usamos menos nos cuesta (pero en cuanto dejamos de usarlo, se atrofia).

3. Fijar metas. Fundamental. Si nos fijamos pequeños objetivos, será mucho más sencillo tener una sensación de progreso, lo cual es indispensable para no perder la motivación. Pueden ser metas diminutas, como las correspondientes a cada pomodoro terminado, pero conviene además meter otras un poco más grandes (como el trabajo de una semana, o el capítulo de una novela). En este sentido es importante tener bien planificados los objetivos del proyecto. Lo realmente complicado de un proyecto largo es que no tenemos la satisfacción casi inmediata de terminar algo, ese premio mental que nos producen los proyectos pequeños. Así que tenemos que dividirlo en cachos pequeños para que el efecto sea el mismo.

4. Evitar distracciones. Otra que parece de cajón, pero que ignoramos a menudo. Hay aplicaciones para bloquear webs que no debemos visitar (agujeros de tiempo como Facebook, Tumblr, Pinterest y similares), o incluso podemos probar a desconectar internet. Parece inconcebible, pero no lo es. Aquí tenéis diez programitas que os ayudarán.

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Persona con perro

5. Modificar el entorno. No solo nos distrae internet, también nos distraen otras personas, el gato (o perro, que por lo visto es un animal que algunas personas tienen en sus casas), el ruido y mil cosas más. Hay artículos y libros interminables dentro de las ciencias del comportamiento sobre la modificación del entorno para alcanzar nuestros objetivos, pero el muy breve resumen es este: si dejas tus zapatillas al lado de la cama por la noche, por la mañana te dará menos pereza ponértelas y salir a correr; si la comida más alta en calorías está en la balda más alta, te dará más pereza cogerla cuando estás a dieta; si encerramos al gato en la cocina mientras estemos trabajando, no nos molestará. Bueno, la última es mentira, pero vais pillando el concepto.

6. Recompensas. Hay personas que funcionan mejor mediante recompensas, otras actúan de forma más efectiva si hay una amenaza o posible castigo. Prueba con las dos opciones. Cada vez que alcances una de las metas de tu proyecto, recompénsate con algo que te apetezca. Cómprate una falda, ve un capítulo de una serie de televisión, come chocolate, juega un rato al Candy Crush, fornica alegremente con la vecina. Lo que a ti te motive.

7. Castigos. Lo mismo, pero juega con tus propios miedos. Hay gente que esto lo lleva al extremo, y hay incluso quien come comida de gato si fracasa (tendréis que fiaros de mí, ya que no encuentro el enlace correspondiente). El bloguero financiero Maneesh Sethi contrató a una mujer para que le pegara cada vez que entraba en Facebook (true story). No tienes que ser tan exagerado, hay castigos pequeños que además pueden ser positivos a largo plazo, como tener que echar dinero en una hucha cada vez que falles, dinero que luego puedes donar a una ONG o utilizar para comprarle un regalo a alguien. La gracia está, claro, en que eso también sea un castigo, que esa ONG sea una que odies o de la que desconfíes, y que ese alguien sea tu peor enemigo. Beeminder funciona bien en este sentido; si fallas, tienes que pagar.

8. Comparte tus intenciones con los demás y tenlos al tanto de tu progreso. Esto es tremendamente útil. Prueba a decirle a todos tus contactos de Facebook y Twitter (no MIENTRAS trabajas;  volvamos al punto 4) que para tal día vas a tener hecho X, y pídeles que ese día te pregunten por ese X. Trabajarás como un loco solo para no quedar mal delante de todos tus conocidos. Cuanto más valor le des a la opinión de una persona sobre ti, mejor será esa persona para hablarle de tus metas. Y sí, esta es la razón por la que os doy a todos tanta tabarra en las redes sociales y en el blog. Os utilizo para vencer a la pereza, que en mí es grande y mandona.

9. Lee algo que te motive. Esto no es recomendable hacerlo siempre, o acaba por convertirse en una forma más de aplazar el trabajo de verdad, además de perder su impacto. Pero a mí me ha sacado de más de un atolladero. Para esos días de bajona, desidia y cansancio, nada como zamparme unos cuantos artículos sobre productividad para ponerme las pilas. Tengo en marcadores a unos cuantos blogs para esto, y recibo boletines semanales de otros tantos. No leo todo lo que me llega; lo pongo en Instapaper y lo guardo para días de necesidad. No todos son al 100% aprovechables, pero siempre hay buenas ideas.

10. Plantéate la importancia de tu proyecto. Sí, por supuesto que este tendría que haber sido el primer punto. Pero  permitidme un poco de maldad ocasional. Además, cuando empezamos un proyecto lo cogemos con unas ganas que nos impiden ver el esfuerzo que nos queda por delante. A veces hace falta estar a mitad de un proyecto, odiándolo con todas nuestras fuerzas, para preguntarnos si realmente es eso lo que queremos estar haciendo con nuestro tiempo.

Ayuda mucho si el trabajo relacionado con el proyecto se convierte en un hábito diario, ya que dicho trabajo acaba por automatizarse. Os recuerdo además que tengo un artículo muy largo con 69 trucos estupendos para mejorar la productividadY si todo lo demás falla, habladme de vuestro proyecto y me comprometo a mandaros un email diario preguntándoos con dulce insistencia por vuestro progreso. Y cuando digo dulce insistencia quiero decir pesadez con muchos emoticonos. Vais a acabar currando solo por no ver la bandeja de email llena de mierdecitas del Whatssap.

P.D.: Todo esto parte de la base de que tu proyecto es individual. Si es un trabajo en equipo, enhorabuena, acabas de desperdiciar diez minutos muy valiosos de tu tiempo leyendo este artículo.

P.P.D.: ¿Alguien sabe qué caracteres hay que utilizar para hacer el iconito de la mierdecilla del Whatssap? Gracias.

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Actualización del desafío de otoño (día 40): Violenta como Flaubert

octubre 9, 2014 — by Gabriella0

imagesFlaubert decía que había que ser regular y ordenado en tu vida para poder ser violento y original en tu trabajo. Y es cierto que Flaubert era un hombre de rutina estricta y trabajo violento. Eso sí, para él todo comenzaba a las diez de la mañana, y no empezaba a escribir hasta la una o las dos de la tarde. Muchos más escritores ordenados y disciplinados preferían levantarse para trabajar muy temprano, un hábito que solían adquirir por necesidad, ya que muchos, por lo menos en sus primeros años, tenían un trabajo “de verdad” al que acudir luego.

Yo desde luego estoy abogando por lo de trabajar a primera hora, muy temprano. Hay magia en la luz que empieza a entrar, en ese momento en que estás tan absorta trabajando que no te das cuenta de que se ha hecho de día. Parece que, una vez escritas las palabras y leídas las páginas, cuesta menos realizar otras tareas más tediosas pero menos difíciles, como corregir o actualizar el blog o limpiar. Siempre me ha costado mucho levantarme, despertarme. Pero creo que poco a poco lo estoy consiguiendo. Prometo más adelante un artículo con todo el proceso y los resultados. Es algo con lo que he peleado desde que tengo memoria, y la solución no ha sido sencilla ni lineal.

Hablaba de rutina y orden porque, en resumen, esa es mi vida cuando no ando triscando por ahí (así es como lo llama el demiurgo, y siempre que lo dice me imagino dando saltitos de tren en tren, de avión en avión y de conferencia en mesa redonda). Es como si tuviera un régimen férreo de trabajo (a veces funciona mejor, otras peor, pero el mínimo es el que me sustenta en los días bajos), repetitivo, que parece que no va a ninguna parte, intercalado de momentos breves de euforia al entregar finalmente un trabajo o al acudir a algún encuentro social donde recuerdo que sé hablar con personas que no sean de mi familia, aunque estos son raros y extremos, como si la interacción social normal ya no me sirviera, como si necesitara sobreestímulo para funcionar en compañía. Me he vuelto egoísta con mi tiempo libre y, dirían algunos, insensible. Me sentiría culpable si no estuviera convencida de que la culpa no sirve de nada, solo para escribir a personajes culpables.

Con todo, esta semana ha tenido sus momentos de subidón debido a la publicación de Luna de locos, novela corta con la que pude colaborar ayudando con la revisión (no tanto como me gustaría, pero comprad el libro y así podréis señalar las erratas y echárnoslas en cara). Siempre es un gusto trabajar con personas eficientes, y en ese sentido no puedo dejar de recomendar Palabaristas. La novela es un lujo y debéis leerla. Tengo también en la estantería el recopilatorio de Fuenlabrada Steampunk, firmado por uno de sus autores, David Gambero. Todos los personajes de su relato están robados de personas que compartimos y conocemos, y tengo muchas ganas de poder leerlo entero, con tranquilidad. Ya caerá.

También he mandado una colaboración terrible a un proyecto terrible. Esa es otra historia, y nada agradable. Por suerte ha sido compartido con gente de talla imponente. Ya os contaré. Es lo malo de esto de escribir: todo es asquerosamente lento. Y secreto y misterioso.

Empiezo hablando de orden y regularidad y sin embargo os ofrezco hoy esta actualización, que tenía que haber publicado el martes, en vez de la entrevista de los jueves. Tendréis la entrevista mañana. Me queda mucho aún por aprender de Flaubert.

Vamos con Beeminder:

1. Escribir mi novela. ESTOY EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO. Falta el epílogo y mil cosas más, pero qué importa, el borrador se acaba. He vuelto al principio para empezar a corregir y he tardado media hora en revisar 700 palabras. Calculo que igual para el 2032 habrá libro.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 89194 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 35806 palabras.

2. Hacer ejercicio. Últimamente solo me apetece pasear, paseos largos de más de una hora que suelen acabar frente a una impresionante puesta de sol y una pinta de cerveza. Me parece estupendo.

-Minutos desde el 1 de junio: 3420.

-Minutos por hacer antes del 1 de diciembre: 580.


3. Enviar a concursos. Pasando a ordenador un relato nuevo. No sé si me convence, pero es posible que consiga sacar algo en condiciones, si consigo que el final no sea el típico giro facilón.


4. Leer. Noto que mi proceso lector está cambiando bastante. Tener una medición y obligación con lo que leo me permite tomármelo con más tranquilidad, segura de que avanzo, aunque sea lento, y asimilar mejor lo leído. Estoy demasiado acostumbrada a leer en diagonal, primero por la ingente bibliografía de la facultad y luego por trabajo (para corregir, realizar informes, leer manuscritos, etc.). Ahora leo, intensamente, y es una experiencia novedosa. Sigo con Cortázar y su maestría, con Poor Economics y ahora con Cormac McCarthy (All the Pretty Horses).

Minutos leídos: 2545 minutos.

Por leer: 455 minutos

5. Actualizar blog. Aquí me tenéis. Llevar al blog al día es trabajoso, cuanto menos. A veces creo que merece la pena, otras no, pero por una razón u otra siempre acabo volviendo.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 51

Faltan (antes del 1 de diciembre): 21

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido.

Y, ahora sí, ahí van esos enlaces:

  1. Eleazar habla en su blog del narrador no fiable, en ocasiones incluso mentiroso, con algunos ejemplos. Al hablar de unreliable siempre pienso en los narradores de Perdida, de Gillian Flyn.
  2. Maria Popova nos habla en Brain Pickings de los libros que Tolstoi leía y recomendaba para cada etapa de la vida de un lector (en inglés).
  3. La analista de tendencias Elisabet Roselló reflexiona en Una historiadora en el futuro sobre la piratería y las nuevas formas de distribución cultural.
  4. Dice Fantífica que la Fox ha encargado un episodio piloto de Lucifer, ese spin-off de Sandman que se convirtió en uno de mis cómics favoritos. Me pregunto si será fiel al cómic, o si empezarán ya de entrada metiendo la gamba con la ultracorrección estadounidense que ha enviado a Constantine al infierno de los no fumadores.
  5. Si no conocéis Fabulantes, echadle ya un ojo. El texto tiene muy buena pinta, pero son las ilustraciones las que me han atrapado.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial. Y aquí todas las correspondientes al desafío de otoño, que termina el 1 de diciembre.

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Actualización del desafío de otoño (día 29): Acerca de la admiración y los nervios

septiembre 29, 2014 — by Gabriella2

ID-10050685Este último par de semanas han sido extrañas. He tenido una explosión de creatividad y de ideas, pero por desgracia pocas de estas han llegado al papel y, menos aún, al blog. Han sido unos días de plazos de entrega, lectura intensa y eventos varios, entre los que destaca, cómo no, el Festival de Fantasía de Fuenlabrada. A veces tengo la sensación, releyendo el blog, de que mi vida es una sucesión de hechos entre festival y festival, y eso, he de confesar, me produce una gran alegría. No hay nada como los grandes saraos: encuentros con lectores, amigos (con frecuencia con lectores amigos y amigos lectores), comilonas y bebelonas, y la oportunidad de ver a algunos de los grandes en acción. Por no hablar de la oportunidad de poder hablar y conocer a aquellos a los que siempre has admirado.

Claro que es un privilegio poder conocer a autores de la talla de César Mallorquí, por ejemplo, pero hay otra historia distinta, muy privada (ya no tanto; gracias, blog), acerca de aquellas personas a las que siempre has admirado, con esa incomprensión y mística que te produce la contemplación del Talento (así, con mayúsculas), y con las que luego tienes que actuar como si los conocieras de toda la vida y no-pasa-nada-porque-esté-cenando-con-Alejandro-Terán, no, para-nada. Todo cambia y esos poseedores de Talento (así, con mayúsculas) de repente se transforman en personas de carne y hueso, con las que te vas de cervezas o a cenar o a charlar sobre la función de los talleres literarios y es una sensación rara y extraordinaria. Y todo se normaliza, y todo está bien, y de repente en mitad de una charla trivial te acuerdas de con quién estás hablando y te dan ganas de decirles que cuando eras una pobre editora habrías dado todas tus extremidades porque te hiciera una portada, o te tiembla la mano porque el mismo rotulador que te acaban de dejar para firmar y hacer garabatos es el rotulador con el que Corominas acaba de firmar originales en acuarela en ejemplares de Canción de hielo y fuego. Esa es mi parte favorito de este oficio de masoquistas que es la producción y edición literaria, en todas sus formas.

Es un poco como cuando una noche estuve cenando en un encuentro literario, en un pueblo perdido en un monte aún más perdido, y me puse muy nerviosa porque un autor al que admiraba se sentó casi a mi lado y comenzó a charlar con los que teníamos a nuestro alrededor. Desde entonces eso me ha pasado más de una vez (espléndidos y estresantes gajes del oficio), y cierto es que nunca terminaré de acostumbrarme, pero aquella noche fue, posiblemente, la primera vez que estaba cerca de alguien conocido y respetado en el mundillo literario, y yo estaba realmente de los nervios. Más adelante me leí más libros suyos, me gustaron más todavía y recordaba aquella cena con aún más nervios. De nuevo me había topado con el Talento (así, con mayúsculas).

Un buen puñado de años más tarde, todavía me pongo un poco nerviosa cuando cenamos juntos. Y cuando viajamos juntos, y cuando escribimos juntos. Y sobre todo cuando nos besamos, pero esa es otra historia.

Pero dejemos de lado lo sentimentaloide y vamos allá con mis gráficos de Beeminder:

1. Escribir mi novela. ¿Es posible que vea asomar las orejas del lobo conocido como Fin? He acabado por reunir algunas cosas y simplificarlas, y cabe la posibilidad de que pueda meter dos capítulos en uno. Aún así, cerca de las 125000 palabras de novela, todavía falta bastante.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 80398 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 44602 palabras.

2. Hacer ejercicio. Seguimos entrenando, y me noto algo más fuerte. Por lo menos no me cuesta tanto subir la maleta arriba cuando viajo en tren. Y las sentadillas son tremendamente útiles para cosas que nunca se me habrían ocurrido.

-Minutos desde el 1 de junio: 3055.

-Minutos por hacer antes del 1 de septiembre: 955.

3. Enviar a concursos. POR FIN mandé el dichoso relato interminable (es cierto eso que dicen de que un texto no se termina de escribir hasta que se publica, o, en este caso, hasta que se envía a concurso), y el poemario, y hala, a pensar en el siguiente concurso y el siguiente relato y etc.


4. Leer. Terminé Snow Crash de golpe, leyendo como loca hasta las tres de la mañana. Qué maravilla de cyberpunk, qué maravilla de conceptos asociados a la programación neurolingüística, qué personajes. Qué de todo, excepto el final, que se queda algo corto. El día en que Stephenson escriba un final bien satisfactorio, que no sea abrupto a lo “me aburro de escribir, vamos a ir cerrando el bar”, le pongo un aeropuerto, por lo menos.

Minutos leídos: 2245.

Por leer: 755.

5. Actualizar blog. Esta semana he tenido pocas oportunidades de actualizar, aparte de la entrevista y esta puesta al día del desafío de otoño. Pronto más.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 46

Faltan (antes del 1 de diciembre): 26

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido

Iba a dejaros unos enlaces, como siempre, pero estoy cansada y es tarde. Tendremos que dejarlo para otra ocasión.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial.

Imagen por cortesía de graur codrin en FreeDigitalPhotos.net

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Actualización del desafío de otoño (día 17)

septiembre 17, 2014 — by Gabriella0

Esta semana ha estado llena, repleta. Algo de trabajo, algo de placer. Sobre todo trabajo, así que ha sido más complicado que de costumbre manejarlo todo. Aun así, se nota el pequeño descenso de temperatura y los días son más productivos. Para ilustrar los buenos ratos de la semana os traigo, cómo no, fotos de gatos. La primera imagen es de Leonardo, el precioso bosque de Noruega de mi amiga Cass, que es lo más sobón que uno puede encontrarse; la segunda es de Goldie, al que ya conoceréis por otros posts, el encantador habitante de la casa rural a la que a veces consigo escaparme con mi familia. Después hay una de regalo de Ebo dormitando en mi ventana. Si no sois muy de gatos, podéis saltaros esta parte, ir directamente a las metas y no os lo tendré en cuenta:

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Sin más dilación, vamos allá con mis gráficos de Beeminder:

1. Escribir mi novela. Voy a buen ritmo. La verdad es que cuando pienso en todo lo que todavía me queda por contar me desespero. La novela lleva ya unas 120000 palabras, y faltan aún tantas cosas… Paciencia, qué le vamos a hacer.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 75439 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 49561 palabras.

2. Hacer ejercicio. Este va, desde luego, mucho mejor que antes. Aparte de la piscina he empezado a entrenar con mi primo, que es socorrista y aficionado al fitness en general, así que está fenomenal esto de tener entrenador personal y que encima te salga gratis (tiene un pequeño gimnasio montado en su casa). Aparte de las agujetas, claro.

-Minutos desde el 1 de junio: 2580.

-Minutos por hacer antes del 1 de septiembre: 1420.

3. Enviar a concursos. Poco ha cambiado. Tengo poco tiempo y todavía me falta por terminar la revisión del cuento que estaba preparando. Por otro lado, tengo ya decidido concurso y editado un poemario que enviaré este mes.


4. Leer. Otra meta que va viento en popa. Cada vez disfruto más mis ratos de lectura de por la mañana, y es una forma excelente de obligarme a leer, porque al final del día, después de pasarme horas leyendo cosas mías y de los demás por trabajo, no me apetece en absoluto. Terminé El camino (qué maravilla de final), sigo con Snow Crash y con los cuentos de Cortázar (tiene frases tan bien hechas y metáforas tan perfectas que me emociona como nadie), y he empezado un ensayo sobre economía en países en vías de desarrollo, llamado Poor Economics. Toda una combo, desde luego.

Minutos leídos: 1975.

Por leer: 1025.

5. Actualizar blog. Actualicé la semana pasada con la correspondiente lista de metas, una entrevista y un cuento.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 41

Faltan (antes del 1 de diciembre): 31

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido

Perdonad que no me explaye mucho más en esta actualización, pero realmente estoy hasta arriba. Así que, como siempre, os dejo con los enlaces de esta semana:

  1. Javier Pellicer ofrece en su blog una serie de artículos muy completos y acertados sobre por qué las editoriales rechazan nuestras grandes obras de arte incomprendidas.
  2. Decían por ahí que iban a hacer una versión a la española de Doctor Who. La legión del espacio nos lo explica mejor.
  3. El futuro de la videoconsola: mandos que se utilizan con la vagina.
  4. Karina Sainz Burgo nos propone en Marabilias cinco libros con lugares idóneos para leerlos.
  5. Si os apetece perderos en un mundo de ilustradores excepcionales, no dejéis de visitar la sección correspondiente de Mayhem and Muse.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial.

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Actualización de desafíos personales. Desafío de otoño (septiembre-diciembre 2014)

septiembre 9, 2014 — by Gabriella2

Tras el desafío de verano, y con unos cuantos ajustes, llega el momento de entrar en nuevos y (no muy atrevidos) territorios. Ver las pequeñas victorias del desafío anterior me ha animado a seguir adelante con algunas de las metas de entonces, e introducir algunas otras que creo que me van a venir estupendamente.

¿Qué he hecho esta semana? Demasiado, demasiado. Pero siempre queda tiempo para aprovechar la semana asiática de Lidl y ponerse a hacer maki (eso sí, como era para mis padres, que son un poco sosos para el sushi, este iba sin pescado crudo, solo con surimi, pepino o salmón ahumado). Ahí os dejo una foto de lo que iba llenando el plato poco a poco:

IMG_20140908_202709514[1]

Entre mil cosas más, también he estado preparando una nueva portada para el ebook de relatos del que os hablé, más que nada porque al meterle color al boceto anterior quedó muy pero que muy mal. Esperemos que con este boceto la cosa salga algo mejor, si consigo terminarlo:

Imagen (80)

Y ahora toca hablar de las metas y de desafíos. Vamos primero con lo que conocéis bien. Como veréis, Beeminder me permite alargar las metas ya existentes en vez de tener que crear nuevas desde cero, lo que he aprovechado en cuanto a las metas de mi desafío de verano:

1. Escribir mi novela. Esas 60000 palabras del desafío de verano las hice sin mucho problema, así que he subido un poco el listón. En el mismo tiempo (3 meses, del 1 de septiembre al 1 de diciembre), voy a intentar hacer un poco más:  65000. He integrado esto en la meta anterior de Beeminder, y el resultado completo (de los seis meses) sería de 125000 palabras, que se dice pronto. La novela va ahora mismo por unas 110000 palabras (tened en cuenta que antes de empezar con el desafío de verano ya llevaba unas 50000 escritas, por no hablar del borrador de 90000 que deseché), y me queda mucho por contar. Vamos, que va a ser larguita.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío de verano): 68092 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 56908 palabras.

2. Hacer ejercicio. Recordaréis que esta era la que más quebraderos de cabeza me daba, así que no la he complicado mucho. Por suerte ya han abierto la piscina que me gusta, ahora que termina el verano, y me cuesta bastante menos meter mis minutos de actividad física. El mes en que estuve limitándome a paseos y poco más me encontraba más baja de ánimo y peor en general, pero es que aquí en agosto uno no puede hacer mucho más.

-Minutos desde el 1 de junio: 2480.

-Minutos por hacer antes del 1 de septiembre: 1520.

3. Enviar a concursos. Sigo atascada terminando la revisión del cuento que se suponía que iba a entregar en agosto, así que mientras he estado preparando un poemario para un concurso este mes. Después de Happy Pills tuve otro poemario, titulado Otra historia de violencia, que por desgracia no encontró editor. Aunque ahora estoy creando material poético nuevo que no termina de encajar con el espíritu y narrativa de ese poemario intermedio, he decidido moverlo por concursos, aunque solo sea por sentir que estoy haciendo algo con él.

En otro orden de cosas, he recuperado Happy Pills (publicado en su momento en papel por Alea Blanca) y voy a ofrecerlo en internet en formato electrónico, ya veré cómo. Lo he estado ojeando y no ha envejecido tan mal como me temía. Creo que mi poesía no me produce la misma sensación de rechazo que me produce mi prosa del pasado. Obviamente, al estar en un momento distinto de mi vida, no me termina de encajar, y la forma tampoco me convence del todo, pero me siguen pareciendo poemas aceptables, lo cual es mucho más de lo que puedo decir de mis textos de hace un par de años, por ejemplo, que, por suerte para el universo, nunca llegaron a publicarse ni compartirse.

4. Leer. Una de mis metas favoritas, desde luego, y la que más placer me ha proporcionado. He subido un poco el nivel de dificultad para seguir con la meta, ahora también ampliada hasta el 1 de diciembre. Leer por las mañanas sentada en una terraza con un té rico es la mejor forma para mí de empezar el día. Ahora estoy terminando El camino de Delibes y me estoy zampando Snow Crash de Stephenson. Tengo también en proceso, como siempre, el megacompendio de cuentos de Cortázar.

Minutos leídos: 1735.

Por leer: 1265.

5. Actualizar blog. Este lo he llevado regular estos últimos días, más que nada porque he estado ocupada con otras cosas y me quedaban pocas fuerzas, ánimo e inspiración para el blog. Lo bueno es que ya se empieza a notar movimiento de visitas otra vez, así que toca ponerse a intentar ofrecer más contenidos. Aquí me tenéis 😉

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 38

Faltan (antes del 1 de diciembre): 34

Metas nuevas:

Y ahora tocan las que he empezado el 1 de septiembre, las que no estaban en mi desafío de verano. Como veréis, son muy simples (solo necesitan de una entrega diaria), y están pensadas, más que nada, para servirme de recordatorio de cosas que tengo que hacer, como son:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa. Este ya me dio buenos resultados cuando hice la prueba durante un par de semanas este verano. Ahora que termina un poco el jolgorio vacacional y volvemos a la rutina, prefiero portarme bien en casa y poder así soltar el par de kilos de más que me han traído el Celsius, el veraneo y otras circunstancias.

d) De esto no puedo decir mucho más porque todavía está en pañales, pero digamos que estoy trabajando otra vez con yasabéisquién en una cosita, y estamos usando Beeminder para medir progreso y fechas de entrega de la parte de cada uno.

Y ahí lo tenéis. Como os habréis imaginado, voy a estar muuuy ocupada de aquí a diciembre. Gracias como siempre a montones a los que seguís mi progreso y me mandáis comentarios, emails y todo tipo de mensajes de ánimo. La verdad es que ayuda bastante 🙂

A continuación os dejo con algunos de los enlaces que más me han gustado esta semana:

  1. Unos estudiantes han reescrito American Psycho utilizando los anuncios de Google que se generaban al enviarse el texto original de Easton Ellis (en inglés).
  2. ¿Qué ocurre cuando pones un montón de libros al aire libre para que la gente los coja, los lea y los devuelva? Pueeees que no los devuelven.
  3. No solo los humanos nos contagiamos los bostezos entre nosotros. Los lobos también, o eso dicen desde la Universidad de Tokio.
  4. Sori ControlZeta describe (y dibuja) a la perfección el círculo infernal que es intentar vivir de una vocación artística.
  5. Javi de Ríos nos habla en La viga en mi ojo de las diez cosas que no debe hacer un escritor en Twitter. Parecen evidentes, ¿no? Pues muchos no lo tienen tan claro.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial.

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Último día del desafío de verano: Qué he aprendido en 92 días

agosto 31, 2014 — by Gabriella4

Y por fin llegó, el día en que termino los desafíos que me propuse hace tres meses, ese primer día de junio que ahora se me antoja muy muy lejano.

Tengo claro que es muy eficiente mirar lo conseguido en el pasado y, sobre esa información, construir metas nuevas. Así, he analizado cada uno de los desafíos y según los resultados los he adaptado a mis metas para los próximos tres meses. Para ello seguiré usando Beeminder, ya que ha resultado ser una herramiento de lo más útil. También incluiré algunos desafíos nuevos.

Vamos allá:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Esta la he superado sin mucho problema. Ha costado escribir esas 1000+ palabras al día (durante la semana, en el finde me contentaba con 200+, y no necesariamente para la novela), pero el hábito de la escritura lo tengo bastante asimilado (en diciembre hago dos años ya escribiendo todos los días), así que es solo cuestión de dedicarle más tiempo una vez he empezado. Y lo difícil siempre es empezar. Visto el éxito (¡bieeeeen!), y esas 60060 palabras que le he metido a la novela en estos tres meses, he decidido aumentar un poco más la cantidad para la meta siguiente, a 65000 palabras. Así que ahora la meta es de seis meses (incluyendo los tres ya hechos), para un total de 125000 palabras.

-Escritas: 60060

-Faltan: 64940 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Nada bien, nada bien. El problema de esta meta es que si estoy enferma, por ejemplo, y no puedo hacer nada, me fastidia completamente la media de progreso. Me ha costado demasiado esta meta, y no considero que la haya superado (los días de enfermedad he tenido que meter minutos que realmente no había hecho. Vale que eso lo había ya previsto en las condiciones, pero la sensación es como de hacer trampa y no me ha gustado nada). Esta meta es obviamente importante, pero para los próximos meses la he reducido (y los minutos a partir de ahora los contaré como los mismos para todo, da igual que esté nadando, caminando o jugando al frisbee).

-Ejercicio hecho: 2135 minutos.

-Faltan por hacer: 1865 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: Creo que he cogido muy buen ritmo con esta meta, actualizando generalmente tres veces a la semana: una actualización de mis metas, una entrevista y un artículo o relato, así que creo que la mantendré. Lo que no sé es si seguir actualizando con mi progreso a nivel semanal; tal vez debería hacerlo cada dos semanas o cada mes para no aburrir a los lectores y para tener ese tiempo para escribir y publicar más artículos o relatos. Se agradecen opiniones al respecto en los comentarios.

-Actualizaciones realizadas: 36.

-Por realizar: 36.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Realmente no le he visto una gran utilidad a esta meta, ya que los días en los que me pasaba me resultaba deprimente contabilizarlos. Lo que tengo muy claro (y para eso sí me ha servido) es que los días en los que me pasaba de calorías eran los que consumía más alcohol, sobre todo si tomaba alcohol en casa. Así que a partir de mañana lunes tengo una meta nueva: no beber en casa durante tres meses. Dejo, claro está, la opción de beber fuera para poder salir de fiesta de vez en cuando, o poder tomarme una cerveza por ahí en los bares en los que escribo y dibujo, que siempre viene bien.

Doy esta meta en concreto por finalizada.

5. Leer más: Esta ha sido sin duda mi meta favorita, y la he superado con creces. Subo el nivel de dificultad y a seguir leyendo: ahora mismo sigo con los cuentos de Cortázar, terminé por fin el recopilatorio de Liu Cixin y ahora estoy con El camino de Delibes (una de esas obras que tenía pendiente) y con Snow Crash, de Stephenson.

-Minutos de lectura: 1465

-Minutos por leer: 1535

6. Participar en más concursos: Esta meta creo que me ha venido bien también, ya que me ha obligado a tomarme en serio mis relatos largos. Tener una fecha de entrega le da una urgencia diferente a la cosa. No he llegado a terminar esta meta por completo (me falta enviar el relato de este mes, ya que estoy trabajando todavía en la revisión), así que en cuanto lo mande me pondré con otro para enviar también en septiembre.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 4.

Mañana lunes se iniciarán también mis nuevos desafíos: No beber en casa, pasar menos tiempo en las redes sociales y llevar un seguimiento diario de mis gastos e ingresos. En el caso de esas dos últimas metas, es más bien una especie de recordatorio diario de cosas que tengo que hacer, para que no se me olviden. Pero de eso ya hablaré la semana que viene.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 84 de 92)

agosto 26, 2014 — by Gabriella4

Bienvenidos de nuevo a mi desafío de verano, o lo que queda de él. Esta será, seguramente, la última actualización. La semana que viene me centraré en las conclusiones y nuevas metas.

Por varias razones esta ha sido una semana regular, pero he conseguido mantenerme con las metas (por los pelos). Aquí entra, una vez más, la importancia de adelantar todo lo posible al principio de un desafío, cuando la motivación y energía son mayores, para tener algo de ventaja cuando lleguen los días malos (que haberlos haylos).

Para aquellos que no sepan de qué va este reto ni qué es Beeminder, podéis leer el artículo inicial y todas las actualizaciones aquí.

Y ahí va mi progreso hasta ahora:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: La novela ya se acerca a las 100000 palabras. Cuando inicié este reto calculé que terminaría con unas 110000 palabras, lo que sería ya cercano al final del primer borrador. Me equivocaba, y mucho. He tenido que borrar bastante de lo escrito, por lo que, aunque he escrito (casi) las 60000 palabras de la meta, no llegaré a los 110000. Por otro lado, viendo cómo van las cosas, esto tiene pinta de acabar más bien en los 160000… como mínimo. Así que parece que esta meta se va a repetir durante mi próxima entrega del desafío (o algo).

-Escritas: 55989 palabras (so close!)

-Faltan: 4011 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Este lo llevo al límite, desde luego. Terminado este desafío de verano probablemente vuelva en septiembre a la natación, cuando la piscina buena salga de las manos de los cursos de verano para niños y regrese al sitio al que pertenece (a nosotros los adultos amateurs). Estos días he estado andando bastante, caminando al centro y aposentándome en cafeterías y bares para escribir y dibujar. Me regalaron un libro maravilloso (y digo libro porque es demasiado elegante para ser una libreta) de bocetos para mi cumpleaños, y lo he estado aprovechando:

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-Ejercicio hecho: 1985 minutos.

-Faltan por hacer: 200 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: Lo mismo de siempre: no he actualizado tres veces siempre (a veces dos, a veces cuatro), pero sí he cumplido con el número de actualizaciones en total. La semana pasada actualicé el martes y el jueves, también actualicé ayer (con el relato Nereida) y hoy actualizo de nuevo. Aunque agosto se sigue notando, ya empiezan a coger un poco de ritmo las visitas otra vez. Ya solo me faltan dos actualizaciones para cumplir con mi objetivo.

-Actualizaciones realizadas: 34.

-Por realizar: 2.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Como siempre; días en que todo va bien y controlado y días que no. Cuesta mucho volver a cierta disciplina después de un par de semanas de despiporre.

-Actualizaciones realizadas: 79.

-Por actualizar: 6.


5. Leer más: Este está más que superado. Lo de leer por la mañana ha sido un gran acierto. Y por fin me he terminado el recopilatorio de relatos The Wandering Earth de Liu Cixin. He de decir que, aunque el hombre tiene ideas fabulosas, la ejecución no es brillante (los personajes no son más que instrumentos huecos para presentarnos dichas ideas) y yo, que no soy de hard si no hay una narrativa que hile bien la ciencia, no soy fan. En cualquier caso, muchas gracias a Elías de Sense of Wonder por la recomendación y por el aviso de que estaba en oferta en Amazon. Yo diría que a Cixin hay que leerlo, desde luego, pero no en recopilación; mejor en relatos sueltos. El hecho de que el estilo sea siempre el mismo y que algunas de las ideas se repitan o reinterpreten hacen que el lector pueda acabar, como yo, bastante saturado al final. Creo que mantendré esta meta en mi siguiente desafío, me han gustado los resultados.

6. Participar en más concursos: Aquí tengo un problema. Terminé el relato y se lo pasé a un buen lector. El buen lector hizo algunas sugerencias, todas muy cabales, y retomé el relato para modificar algunas cosas. Le pasé el relato a otro buen lector e hizo como mil sugerencias y en ello estoy.

Creo que lo contabilizo como terminado, al fin y al cabo lo está. Es solo que lo estoy revisando por enésima vez y modificando por infinitésima vez. Por ahora lo dejo todo tal cual, a ver si me da tiempo a enviarlo antes de que termine el desafío (aunque la fecha de entrega no es hasta el 30 de septiembre).

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

¿Y qué hay del próximo desafío? La semana que viene hablaré de ello. Por ahora estoy segura de que mantendré las metas de escribir y de leer (haciéndolas un poco más difíciles), y que también será de tres meses (del 1 de septiembre al 1 de diciembre).

Os dejo con mis enlaces de la semana:

  1. ¿Es mejor madrugar para escribir o trabajar de noche? Depende del autor que seas, como explicó muy bien la genial Maria Popova para Brainpickings en su infográfico (pinchad en la imagen para agrandarla; en inglés).
  2. Javier Avilés hace una relectura de uno de mis libros favoritos, Los inconsolables (Kazuo Ishiguro). Me parece interesantísima su percepción de la narrativa ya conocida, de la experiencia de volver a leer algo posiblemente escrito para ser leído una sola vez.
  3. Una biblioteca flotante sobre el lago Cedar de Minneapolis. Otra sobre el río Hudson, en Nueva York.
  4. ¿Sabíais que Audrey Hepburn tuvo un ciervo de mascota? (en inglés).
  5. Alejandro Quintana habla de los tres errores que te delatan como escritor novato, a mi juicio con bastante acierto (nota para avispados: hay muchos más).

Una vez más, muchas gracias a todos los que habéis leído y comentado en el blog estos días de veraneo.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 77 de 92)

agosto 19, 2014 — by Gabriella0

Bienvenidos a una nueva actualización de mi desafío de verano, que ya iba siendo hora. Lo que iba a ser una pequeña temporada de relax se convirtió en una gran bacanal de, básicamente, hacer poco o nada. Aprovechando que tenía al demiurgo en casa, comimos, bebimos, escribimos, vagueamos y etc. Sobre todo mucho etc.

Con el terrible resultado de que, aunque no me he cargado el reto, he estado bastante cerca. Por suerte tenía bastante adelantado de las semanas anteriores, así que no ha ocurrido ninguna desgracia, pero sí que he andado un tanto al límite. De los días en el Celsius ni voy a hablar porque no acabo. Solo decir que el mejor momento, aparte de la genial espicha de todos los años, fue calentarle la sala a Abercrombie, Rothfuss y Sanderson, en una charla sobre literatura juvenil con Pedro Riera, Javier Ruescas y David Lozano que tuvo lleno total. Y ahí mi foto feliz conforme se iba llenando, aunque en mi fuero interno supiera que solo venían a hacer tiempo antes de que empezara la charla de verdad (léase Abercrombie, Rothfuss y Sanderson*, que nos perdimos ya que teníamos que firmar libros e ir a cambiarnos para la fiesta de disfraces de la espicha.Por suerte, nos comimos todas las de Tim Powers, un auténtico maestro del arte de hablar en público). Tampoco podía falta una foto de los coautores haciendo el tonto vestidos de Reina de Corazones y Sombrerero Loco (el tema de este año era Cuentos y Leyendas):

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Justo antes de salir del hotel con el disfraz me pillé un buen berrinche porque me había dejado en casa de nuestros amigos de Santander mi cetro, que, al igual que la cadena de cartas, el collar y la corona, había hecho yo misma. Dejo también detalle de los alfileres que hice para el sombrero del Sombrerero:

cetro

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Para aquellos que no sepan de qué va este reto ni qué es Beeminder, podéis leer el artículo inicial y todas las actualizaciones aquí.

Y ahí va mi progreso hasta ahora:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: La novela ya supera las 90000 palabras, así que estoy contenta. Con el paso, no tanto con la novela. Pero resistiré la tentación de hacer lo mismo que hice con el borrador anterior (también de 90000 palabras) y no la tiraré a la basura. Creo.

-Escritas: 93069 palabras

-Faltan: 8825 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Este ha sido el que más me ha costado mantener, y de hecho siempre estoy al límite (hoy toca darse caña para recuperar un poco). Nos hemos matado a andar estas semanas, más que nada porque si hay una cerveza fría y una tapa al final del camino las penas y el calor son menos. Lo malo es que como la intención inicial era nadar, puse que lo de andar diera la mitad de puntos. Así que una hora andando al calorazo es el equivalente a 30 minutos de ejercicio en este esquema.

-Ejercicio hecho: 1840 minutos.

-Faltan por hacer: 357 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: No he actualizado tres veces exactamente, pero sí he cumplido con el número de actualizaciones en total. La semana pasada actualicé el miércoles y el sábado, y ayer y hoy otra vez. Ahora ya volvemos al ritmo normal, y solo me faltan cuatro actualizaciones para llegar a meta. Visto ahora, creo que habría sido más eficiente simplemente cogerme el mes entero de agosto de vacaciones del blog, ya que el movimiento por internet en este mes es mínimo, y no marear a los pocos visitantes que tenía con un ahora no-ahora sí.

-Actualizaciones realizadas: 32.

-Por realizar: 36.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Bah. Inútil, completamente inútil. Imposible contabilizar todo lo que nos hemos zampado, así que me he limitado en esas semanas a poner cifras generales. De forma sorprendente, no he cogido casi peso desde antes del Celsius, solo poco menos de un kilo. O he perdido músculo, o ha funcionado todo ese andar al calor y todo ese etc. En conclusión, diría que no es muy útil esto de apuntarlo todo si te estás dando la gran vida. Solo sirve para hacerte sentir culpable, y eso es algo que no debería asociarse a la comida. En desafíos futuros tendré que enfocarlo de otro modo.

-Actualizaciones realizadas: 73.

-Por actualizar: 12.


5. Leer más: ¡Objetivo superado de sobra! Creo que lo reiniciaré, esta vez con unos cuantos minutos más. La costumbre de leer al fresco por las mañanas da sus frutos. Y por fin he conseguido terminarme El engaño de internet, que, creedme, no es moco de pavo. Me he comprado Poor Economics para seguir en la misma línea con ensayo.

-Minutos de lectura: 1055 minutos.

-Minutos por leer: 0 minutos (el objetivo estaba en 850).

6. Participar en más concursos: Terminé de transcribir el cuento que estoy preparando para la antología Alucinadas, pero no sé si al final me habré pasado de extensión. Toca revisar, corregir, reescribir y, si hace falta, recortar. Y a ver si queda algo digno, que espero que sí.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

He estado dándole bastantes vueltas a cuáles serán las metas que me pondré al terminar este desafío. Lo que tengo clarísimo es que Beeminder funciona (por si fuera poco, lo tengo también instalado con sus avisos en la tablet y en el móvil). Hay algunas pequeñitas que creo que me vendrán muy bien, como no darle al dichoso botón de snooze y quedarme una hora más en la cama por las mañanas, o realizar un pequeño ritual nocturno para que no se me olviden cosas como la seda dental o echarme crema antes de dormir (con el sol la dermatitis se está portando, pero en cuanto se marche mi piel amenaza con regresar a las andadas). También quiero ampliar el reto de escritura para que sean más palabras, en general, ya no solo para la novela. Me encantaría meterme con alguna realmente chula, como dibujar más o poner en marcha de nuevo Miss Cristal, pero, como siempre, toca seleccionar prioridades y elegir las cosas más aburridas que pueden ayudarme más con mis metas a largo plazo, como escribir, escribir y escribir un poco más.

Os dejo con mis enlaces de la semana:

  1. Parece que entre Google, Yahoo y otras grandes empresas se puso de moda eso de cortar el césped usando cabras. Como dijo un empleado de Google, cuestan lo mismo y son mucho más monas (inglés).
  2. Los diez consejos de Tolkien para escritores, extraídos de sus documentos personales y cartas (en inglés).
  3. La corta pero eficiente guía de James Clear para crear un hábito nuevo (en inglés).
  4. Alfredo Álamo tiene una serie interesante en Lecturalia sobre libros malditos; esta semana habla de Rabia, de Stephen King.
  5. The Guardian dijo en 2010 que los escritores pertenecemos a una de las diez profesiones más asociadas a la depresión. Pues vaya sorpresa. En esta entrevista, la autora Julie Fast habla sobre cómo mantener la disciplina cuando uno está deprimido (para Julie, que es bipolar, esto es el 75% del tiempo). (Ambos artículos en inglés).

Una vez más, muchas gracias a todos los que habéis leído y comentado en el blog estos días de veraneo.

*Me comentan que no, que entre nuestro acto y el de los tres tenores hubo otro de Lauren Oliver. Pues eso, mejor para nosotros.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 52 de 92)

julio 22, 2014 — by Gabriella1

Y seguimos avanzando en el desafío de verano. Un martes más vengo a contaros qué tal han ido mis metas personales durante la semana. Empiezo asegurando que ha sido una semana tranquila, interrumpida por el inevitable resfriado veraniego (gracias, aire acondicionado del hotel Auditorium). Realmente lo más interesante que me ha pasado esta semana, más allá de todas las cosas desagradables asociadas al catarro, han sido unas croquetas gigantes que nos zampamos entre tres en uno de nuestros bares favoritos y una sardinada que hicimos en casa. El 21, además cumplía tres años con mi pareja y no lo hemos podido celebrar juntos, lo cual es una gran mierda. Digamos que no ha sido mi mejor semana, pero las croquetas y las sardinas ayudan:

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Para aquellos que no sepan de qué va este reto ni qué es Beeminder, podéis leer el artículo inicial y todas las actualizaciones aquí.

Y ahí va mi progreso de esta semana:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Pude recuperar mi buen ritmo estos días. Por el resfriado he trabajado menos en general, pero por lo menos la escritura no se ha visto afectada. Por lo general voy bastante adelantada con esta meta, lo cual me vendrá bien para dentro de poco, ya que estaré casi una semana fuera por el Festival Celsius de Avilés. Durante esos días me dedicaré a escribir relatos en la libreta, como suelo hacer cuando ando de viaje.

-Escritas: 40013 palabras

-Faltan: 19987 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Con este tengo un problema, ya que el escaso ejercicio contabilizado durante la Wizardcon junto con mi horrible resfriado me han puesto en zona de peligro. He hecho lo posible por lo menos para andar un poco estos días, pero al ver que me estaba poniendo peor al salir a la calle con el resfriado, tuve que tomarme ayer un día de descanso. Tenía en las condiciones de esta meta que podría parar por motivos de salud, así que si veo que no puedo seguiré poniendo minutos “de relleno” hasta que esté en condiciones de empezar de nuevo. Espero poder recuperarlos más adelante.

-Ejercicio hecho: 1125 minutos.

-Faltan por hacer: 1061 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y viernes, también actualicé ayer y hoy actualizo de nuevo. El jueves tuvimos un pequeño despunte con la entrevista a Cristina Jurado, y también parece que gustó el relato de ayer, pero el verano hace que la blogosfera y las redes sociales en general anden de capa caída.

-Actualizaciones realizadas: 23.

-Por realizar: 13.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: No demasiado mal. Esta semana me he portado razonablemente bien.

-Actualizaciones realizadas: 51.

-Por actualizar: 34.


5. Leer más: Sigo con las mismas tres lecturas, ya que son libros bastante largos (sobre todo el de relatos de Cortázar). En general la costumbre de leer al fresquito por las mañanas ha hecho que lleve una ventaja considerable con esta meta, lo que me vendrá muy bien para los días menos lectores del Celsius. Estoy cerca de alcanzar la meta, así que la semana que viene decidiré si la amplío.

-Minutos de lectura: 800 minutos.

-Minutos por leer: 50 minutos.

6. Participar en más concursos: Sigo pasando a ordenador el cuento que tengo pendiente para enviar a concurso.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

Tenía pensado iniciar alguna meta nueva esta semana, pero al ver lo que me costaba mantenerlo todo al día estando enferma, y todo el trabajo que se me acumula con varios proyectos, creo que lo dejaré estar por ahora.

Os dejo con mis enlaces de la semana:

  1. Álvaro. G. Escudero resume en su blog literario la conferencia que dimos José Antonio Cotrina y yo en la Wizardcon. Mil gracias a Álvaro por asistir y por tomarse la molestia de reseñar nuestro trabajo.
  2. Uno de los cuentos que más me ha fascinado desde siempre es el de la Reina de las Nieves, de Hans Christian Andersen. Katherine Roberts habla del cuento y de la interpretación que ella misma le da (del paso de niña a mujer de Gerta, a través de las estaciones del año y de la vida) en su blog, usando para ellos las ilustraciones del mismo libro que yo tenía de pequeña. Siempre me ha encantado el trabajo de Errol Le Cain (que además tiene un nombre la mar de chulo).
  3. Tras tanto hablar de lo que debe hacerse para escribir una novela, siempre es divertido leer sobre lo que debes hacer para NO escribir una novela, como nos explica Alejandro Gamero en La piedra de Sísifo.
  4. Alfredo Álamo nos da algunos consejillos en Lecturalia para documentarnos al escribir.
  5. Y, para finalizar, una lista de diez grandes artistas con sus gatos.

Una vez más, muchas gracias a todos los que habéis leído y comentado en el blog estos siete días. Hacéis que merezca la pena.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.