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12 maneras desastrosas de pedir por email

octubre 23, 2017 — by Gabriella18

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¿Alguna vez has encontrado un email viejo —algo que enviaste hace años— del que ahora te avergüences?

No hablo de emails enviados a exparejas, ni de aquel mensaje guarrillo que mandaste por error a tu jefe, ni de aquella carta electrónica interminable llena de insultos que enviaste de madrugada, tras consumir demasiado alcohol, a un cliente particularmente petardo.

Hablo del momento en que intentaste pedir por email. Pedir favores, atención, lo que fuera.

Como este sitio está enfocado a escritores, es muy probable que seas escritor (pero no te preocupes, que no te juzgaré si no lo eres). Tal vez recuerdes un correo electrónico donde pedías una reseña, una entrevista, que alguien compartiera tu artículo o hablara de tu libro. Tal vez no era un correo, sino un mensaje privado en alguna red social.

Nunca te contestaron. Y ahora sabes por qué.

Si te ha pasado, descuida. Ocurre hasta en las mejores familias (sobre todo en la mía, donde me pasa a mí).

El arte extraordinario de pedir por email

En los últimos años he sido objeto de una multitud de peticiones. Primero por tener una editorial (ya os podéis imaginar lo que llegaba: los manuscritos eran solo el principio) y luego en el blog. No necesitas tener un blog grande para que te pidan ayuda y todo tipo de colaboraciones. Solo necesitas ofrecer material que sirva en algún momento a alguien, porque ese alguien asumirá de inmediato que si ofreces contenido gratis, también ofreces muchas otras cosas gratis.

Esto, de entrada, no es malo. He conocido a gente muy interesante a través del blog, personas fantásticas que me han ayudado a mí y a quienes yo he ayudado, de muchas maneras. Con el paso de los años, no he tenido más remedio que aceptar que mi tiempo es limitado y he tenido que reducir bastante la cantidad de veces que digo: “sí”.

Ahora resoplaréis y pensaréis: pues vaya tipa. ¡Encima que le escriben! Hay un nombre para la gente así: egoísta.

escribir un emailMi próxima foto de autora

Me temo que una bandeja de entrada llena te hace egoísta, sí, muy egoísta.

Hago lo que puedo. Pero a veces recibo correos que ni contesto. Y no es culpa de quienes los envían. Yo también he enviado correos así.

Voy a contaros lo que me habría gustado saber cuando envié mis correos más nefastos.

Creo que esto sirve para casi cualquier email de índole profesional. Y también me parece que sirve para tratar con editores (¡os recuerdo que son personas tambien!).

¡Pero cuidadín! Si bien esta publicación está basada, en general, en cientos de emails que he recibido a lo largo de los años, representan una tendencia y no son críticas a emails particulares. Así que si te ves representado/a en alguno de estos puntos, no, no estoy hablando de ti ni de tu email concreto. ¡Tranquilidad en la red de redes! Leamos esto con la mente abierta: un examen de conciencia de vez en cuando no hace daño.

De hecho, escribir esto me ha hecho reflexionar mucho sobre cómo imponemos (y nos imponen) necesidades propias sobre ajenas. Y sobre lo eficiente que es un buen email persuasivo. Con persuasivo no me refiero a manipulador, sino a convincente, porque tienes argumentos y modos con los que convencer.

Hay un truco psicológico muy antiguo que reza: “si quieres caerle bien a alguien, pídele un favor“. La idea es que cuando te hagan ese favor, su cerebro les asegurará de que les caes bien, porque si no, ¿por qué estarías haciendo ese favor? Antes de meternos en materia, os pido que olvidéis esa joyita de sabiduría popular. Os aseguro que ese truco no funciona cuando todos los días alguien te está pidiendo un favor nuevo. Así que, para empezar…

1. Apréndete mi nombre, por favor

En el taller que di en el festival Celsius de este año hubo tal cachondeo con esto que todos los alumnos que me escribieron después encabezaron sus correos con un: “Hola, Grabielo”.

Grasiosos, que sois unos grasiosos.

Reíd todo lo que queráis. Os parecerá exagerado, pero os prometo que una de cada tres personas que me escribe me llama Grabiela.

¿Me escribes para pedirme mi tiempo y ayuda, y ni siquiera eres capaz de escribir bien mi nombre? Entiendo que cualquiera puede tener un fallo así (que os lo diga el pobre Gonzalo, que en realidad se llamaba Gustavo… ¿o era al revés? ¡Perdóname, Guszalo!), pero cuando siempre se comete el mismo fallo entenderéis que acaba siendo irritante.

pedir por emailEsto: por lo visto mucho más fácil que pronunciar mi nombre.
  • Puntos negativos extra por: cambiarme de sexo.
  • Más puntos negativos extra por: cambiarme de sexo varias veces en el mismo email.
  • Cómo hacer esto bien: Comprueba tres veces que has escrito bien el nombre de la persona a la que te diriges. Qué diantres, relee tres veces todo el email; ya que estás, revisa la ortografía también. Y preocúpate por leer un poco sobre la persona a la que le escribes antes, que no parezca que le escribes al azar. Lo que nos lleva al siguiente punto:

2. Yo no soy como los demás

Bueno, sí, claro que soy como los demás. Pero, como a todos los seres humanos, me encanta pensar que soy única, diferente, especial, un copito de nieve que ni Bella de Crepúsculo.

Así que si me mandas un email que es el mismo que obviamente le has mandado a treinta otras personas, entenderás que no me impacte en demasía. ¿Debo yo dedicar una hora de mi tiempo a ayudarte cuando tú no has sido capaz de dedicar cinco minutos del tuyo a enviarme un email solo a mí?

  • Puntos negativos extra por: poner a los demás destinatarios en copia visible y regalarme tu lista entera de contactos.
  • Cómo hacer esto bien: léete, por lo menos, el Sobre mí de la web a la que escribes y las preguntas de uso frecuente si las hubiera. Si pides una reseña, moléstate por lo menos en echarle un vistazo al blog al que se lo pides; si pides que alguien comparta algo tuyo, por lo menos mira si el contenido que le ofreces puede ser de su interés. No te limites a un copypaste que sirva como email genérico para todos tus destinatarios, a no ser que ese contenido realmente sea válido para todos ellos.

3. Que la puerta esté caliente

No hay ningún problema con entrar a puerta fría, es decir, si no te conozco de nada. Pero entiende que si hemos tenido algún contacto previo me será más fácil ubicarte, hacerme una idea de quién eres y por qué debería importarme. No te cortes a la hora de decirme que eres aquella chica que conocí liberando al planeta Rousjdha88_alfa del temible ataque de los midiclorianos zombis. Una experiencia como aquella, en la que comimos carne seca de búfalo azul y nos juramos amor eterno frente a las puertas de Tannhäuser, no es algo que yo vaya a olvidar pronto.

Pero si simplemente me mandaste un email hace un mes comentándome que te gustó mi libro también me vale, sí.

  • Puntos negativos extra por: tratarme como amigos de toda la vida (o amantes en Tannhäuser) cuando no hemos hablado jamás.
  • Cómo hacer esto bien: Aquí es donde entran en juego tus habilidades de networking. Es por esto por lo que insisto en la importancia de ir a convenciones, eventos, ferias, etc., en tu sector. Tu víctima objetivo marca influencer destinatario te hará más caso por email si antes habéis hablado cara a cara, por la razón que sea. Y sí: esto incluye a editores. Cuando recibes una avalancha de emails y de manuscritos, no puedes evitar tener un sesgo positivo hacia aquellos mensajes que provengan de personas con quienes tengas un a) reconocimiento y b) enlace a un recuerdo positivo.
pedir por emailPuerta caliente: sí.
pedir por emailPuerta fría: menos recomendable.

4. Háblame de ti (pero no demasiado)

Los emails impersonales son… impersonales. Siempre ayuda que me cuentes un poco quién eres y por qué necesitas lo que sea que me estás pidiendo. Dame algo de contexto. No te limites a mandarme un reenvío de algo, ¡explícame a qué diablos viene!

PERO hay un límite. No necesito saber a qué hora almuerzas ni cuáles fueron las primeras palabras de tus ocho vástagos. Entiendo que necesitas desahogarte, pero no tengo ningún título ni formación como terapeuta, te lo juro. Ese diploma de la pared es de teoría literaria, y me temo que ahí lo único que vimos sobre terapias y demás fue interpretación desde el psicoanálisis, así que a lo mejor debería preguntaros a todos sobre vuestra relación con vuestras madres.

Diré ahora algo muy impopular, porque sois lectores de espíritu generoso y no me guardaréis rencor. Cuando lees el blog de alguien y sigues a ese alguien en sus redes sociales, juegas con ventaja, Tienes datos, información sobre esa persona, su personalidad y vida, pero esa persona no sabe nada sobre ti. Para ti esa voz podría ser una voz amiga, con la que has desarrollado cierta intimidad unilateral. Pero esa persona ni te conoce de nada ni ha pasado por el mismo proceso de intimidad. Por favor, ten eso en cuenta al realizar contacto.

Si somos amigos o tenemos una relación de trabajo, SÍ, sí me interesa tu enfermedad, tu ruptura con tu pareja o los problemas de comportamiento de tu guiverno. Porque me importas tú, como persona, y porque un guiverno mal entrenado puede acabar en cientos de muertes y bastante mierda hay ya en las noticias ahora mismo.

Si no… entiéndelo. Tengo mis límites. Y mis propios problemas, por mucho que os cueste imaginarlo, viéndome como me veis siempre rodeada de opulencia y de personas de ambos sexos de buen ver y con ropa escasa.

  • Puntos negativos extra si: me largas todo tu historial médico y amoroso, al completo, en el mismo email, narrado en esperanto.
  • Cómo hacer esto bien: Da algunos datos sobre ti, explica tu situación en un par de renglones. No tres tomos enciclopédicos. Ese es tiempo que podrías estar escribiendo tus libros.

5. Mi tiempo es limitado

Como ya he dicho más arriba, cuanto más crece un blog, más crece su bandeja de entrada. En el tiempo que empleo en leer un email sobre tu incapacidad de decidirte entre el uso de la tercera persona del singular o el peripefláustico de la voz media greco-venusiana, ¡yo también podría estar escribiendo mis propios libros!

Si te respondo con una respuesta corta, no es personal. Es que no me da la vida para más.

  • Puntos negativos extra si me tomo la molestia de contestar a tu email interminable con un correo que responda a todas tus preguntas y dudas, tras mucha reflexión por mi parte, y ni te molestas en darme las gracias.
  • Más puntos negativos extra por escribirme un email larguísimo exigiéndome que publique más en el blog, obligándome a dedicar un cuarto de hora de mi vida a leerte a ti en vez de a escribir en el blog.
  • Cómo hacer esto bien: ¿Eres capaz de escribir un email de un máximo de cinco frases? No es tan difícil, te obliga a ser conciso y claro, y ahorra tiempo a tu receptor. Como dice Guy Kawasaki, ese genio del marketing:

Less than five sentences is often abrupt and rude, more than five sentences wastes time.

Menos de cinco frases puede quedar abrupto y maleducado; más de cinco frases es hacer perder el tiempo a tu destinatario.

6. En serio, mi tiempo es limitado

Insisto en este tema, porque es crucial. Sigo hablando desde mi propia experiencia, pero esto le ocurre a taaaanta gente…

Por favor, a la hora de pedir algo a otros escritores/blogueros/loquequieras, evita este tipo de cosas:

  • Entrevistas con muchas preguntas o con preguntas del tipo “¿qué opinas del estado de la literatura actual?”. Investiga también un poco otras entrevistas realizadas a esa persona para asegurarte de que no le vas a hacer otra vez la pregunta de cómo es escribir a cuatro manos. Es así, por cierto.
  • Cualquier aportación por la que, básicamente, esa persona suela cobrar. Hablo de “aportaciones” a artículos colaborativos que parecen artículos por sí mismos, invitaciones a convocatorias no remuneradas, peticiones de asistencia a congresos o convenciones sin ningún tipo de dieta o pago, etc. etc., etc. Trabajar gratis es recomendable a veces, pero solo en ciertas circunstancias.
  • Críticas pedantes.

Hablemos de críticas

Venga, voy a meterme en ocho berenjenales diferentes con lo de las críticas pedantes. No hablo de personas que me escriben diciendo: “por cierto, creo que no te has dado cuenta, pero en el artículo Cómo peinar la melena de un caballo cuando solo tienes un cepillito de los pequeños ponis hay una errata en la línea 137, donde hablas de la manutención de pelo artificial con suavizante y planchas de pelo humano”. Ese tipo de email es genial, porque es dinero que me ahorro en correctores.

Del mismo modo, me encantan los emails que señalan errores o erratas en mis libros (sobre todo en los autopublicados), porque así puedo modificarlos en las siguientes ediciones, de haberlas. Gracias.

Con críticas pedantes me refiero a aquellas personas que me mandan emails de más de mil palabras debatiendo sobre si el como completivo lleva o no tilde en determinado contexto. O que sugieren un sinónimo para cierta palabra solo porque les parece que suena mejor, porque les gusta más o porque les trae recuerdos de su niñez. Sé que la intención es buena, pero no. No es una cuestión de ego ni de arrogancia. Es, ¡una vez más!, una cuestión de tiempo. La perfección es muy bonita, pero he tardado muchos años en darme cuenta de que no es nada práctica, y que en las cosas menores hay que pasar un poco si no quieres perder la razón.

Todavía tengo pesadillas de aquella vez que escribí te pronombre con tilde, como si fuera  de infusión.

Si ves un error en un texto, artículo u obra de alguien a quien sigues y quieres decírselo, adelante: a todos nos gusta aprender cosas nuevas. Pero plantéate si realmente va aportar algo a esa persona y si puedes explicarlo en un par de frases como mucho.

  • Puntos negativos extra para críticas pedantes que además son incorrectas. Después de leer ese email de mil palabras, ¡más me vale haber aprendido algo!
  • Cómo hacer esto bien: Hay sugerencias y correcciones que se agradecen y mucho. ¿Has encontrado una errata en este artículo o en alguno de mis eBooks? ¡Dímelo! ¿Has encontrado un enlace roto? ¡Genial, voy corriendo a arreglarlo!

7. El email en el que sabes lo que realmente necesito

De esto he recibido menos que otros escritores, pero algo ha caído. Estos correos también tienen el problema de que suelen ir con buena intención, así que intentas tomártelos con humildad, reflexión y, sobre todo, humor. Suelen ser un poco así:

  • Gente a la que no conoces de nada que te dice con quién deberías juntarte y cómo deberías pensar. Esto no me lo estoy inventando.
  • Gente que no tiene blog, pero que te dice cómo debería ser tu blog porque lo leyó una vez en un artículo.
  • Gente que admira mi tono sencillo y facilón, porque así llego a las masas incultas. Yes. Incurtos, que sois todos unos incurtos.
  • Gente a la que le gusta mi blog porque no es como el blog X, que es una mierda (porque hablar mal de otros siempre ayuda).
  • Gente que ama mi blog (¡porque es diferente!), pero quiere que cambie ciertas cosas para ser exactamente igual que todos los demás blogs.

El último, especialmente, me parece de lo más misterioso.

Ramit Sethi, bloguero especialista en finanzas y posiblemente mi copywriter favorito, dijo una vez que solo aceptaras consejos de personas que hayan conseguido lo que tú quieres conseguir. No digo que sea válido al 100%, pero creo que es un consejo interesante, porque ayuda a diferenciar entre las sugerencias y críticas que llegan desde la ignorancia y cerrazón mental, y las que llegan desde el conocimiento y espíritu práctico. Desde luego me ayuda con el tipo de email aquí mencionado.

  • Puntos negativos extra si además tienes tonillo condescendiente mientras me dices todo eso y tienes ovarios/huevos/glándulas de pedirme luego un favor.
  • Cómo hacer esto bien: No lo hagas, simplemente. A no ser que tengas una larga experiencia en el sector de la persona a quien le escribas y/o sepas que tu sugerencia es algo que a) puede implementar de forma rápida y sencilla y b) le va a solucionar un problema real, no sé hasta qué punto lo considero recomendable.

8. Preguntas que podrían contestarse con un libro o manual (o con Google)

Yo no soy Google. Google es una macroempresa muy poderosa donde trabajan algunas de las mentes más brillantes de nuestro tiempo.

SPOILER: Yo no soy una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo. Soy, como mucho, un gusiluz muy insistente. Si apagas la luz, mi refulgencia es cercana a cero.

¿Qué te hace pensar que sé más que Google?

Cada pregunta es un mundo, sobre todo si atañe a un caso particular con condiciones concretas. Pero os prometo que recibo correos constantes que respondo enlazando a artículos que he encontrado realizando una búsqueda sencilla en Google. Tal cual.

pedir por emailPero… y esto es importante… jamás pongáis google en Google, o se desencadenará el apocalipsis y viviremos todos en una distopía ciberpunk con cables roñosos metidos en sitios muy personales y una arquitectura deshumanizadora pero impresionante.

Y luego están las preguntas como aquella que ya he soltado, del tipo “qué opinas sobre el estado de la literatura actual” o “explícame todos los pasos necesarios para escribir un libro, publicarlo, promocionarlo y venderlo”, que me dejan, cuanto menos, boquiabierta.

Esto es una bandeja de correo, no un examen de la facultad. No me des un tema a desarrollar, porque no tengo cuatro horas ni un vigilante con cara de mala leche bicheando mi caligrafía por encima del hombro, gracias.

  • Puntos negativos extra si empiezas el email con “esto solo te llevará un momento”.
  • Cómo hacer esto bien: Si realmente tienes una duda que no encuentras forma de solucionar y cuya respuesta nadie parece conocer, y crees que yo podría tener esa información, vale, hablemos. Y aun así, te recomiendo que lo plantees en algún foro o grupo especializado, ya que puedes recibir datos y opiniones de varias personas diferentes. Para autores independientes, por ejemplo, recomiendo muy mucho las iniciativas de Ana González Duque: el grupo de Facebook de El escritor emprendedor y la ayuda privada que presta en forma de grupos privados, consultas, vídeos, etc., en su plataforma de cursos.

9. Deja de pedirme que comparta cosas que no van a interesar a mi público (ni a mí)

Entiéndelo: no es que no quiera. Bueno, sí, sí que no quiero. Porque tu descuento en clases de zumba suena genial, pero no tiene nada que ver con el tipo de contenidos que comparto en mi blog y en mis redes. De hecho, si publicito tu descuento en clases de zumba, a) nadie va a pinchar ahí y b) mucha gente pensará “¿por qué está hablando de zumba si tiene un blog de literatura? OMG, GABRIELLA SE HA VENDÍO”.

  • Puntos negativos extra si comienzas con: “A ti no te cuesta nada”.
  • Cómo hacer esto bien: Imagínate que has escrito un artículo o un libro que sabes que es perfecto para el tipo de persona que lee mi blog. Sabes que está bien escrito, que tiene un diseño agradable a la vista, que no está lleno de faltas de ortografía. Por supuesto que puedes mandarme un email o mensaje y comentármelo; eso sí: todo dependerá de si tengo tiempo para leerlo, y de lo mucho que se ajuste a las condiciones ya descritas.

10. ¿Qué saco yo de todo esto?

Fíjate que hemos llegado a la parte más importante del artículo y sin embargo es donde falla casi todo el mundo.

Puedes pedirme lo que quieras, pero ¿por qué iba yo a hacerlo?

Y si esto suena fatal, os recuerdo lo de antes: el egoísmo es necesario cuando tienes una bandeja de correo saturada. Si te ayudo, hoy solo dormiré seis horas. Y eso significa que mañana no rendiré, que me quedaré dormida, que me acostaré más tarde, al día siguiente me levantaré cansada, estaré estresada porque veo que no llego a mi fecha de entrega y… ¿ves lo que has hecho? ¡Me has arruinado la semana!

El escritor Nick Stephenson dice que cuando alguien le propone algo, se hace tres preguntas:

tu email

¿Cómo consigues decir que no a todas las cosas que sé que te pide la gente?

Nick: Siempre pienso… siempre pienso que es como una prueba. Si digo que sí a esto, ¿será divertido? ¿Voy a disfrutar haciéndolo? ¿Me va a traer más ventas? ¿Me va a traer más lectores? Y si no va a hacer ninguna de estas cosas, entonces no lo hago.

Así que si tu propuesta no me resulta divertida (no divertida para ti, sino para mí), si no me va a traer una cantidad interesante de ventas (no, “puede que esto me sirva para vender dos libros a cambio de tres horas de mi vida” no es un intercambio válido) o un número interesante de lectores nuevos, es muy posible que te diga que no.

Sí que hago cosas para ayudar a otros que no cumplen ninguna de estas condiciones. Pero solo puedo hacer un número muy limitado de esas cosas. Para todo lo demás: más te vale venderme la moto de que me lo voy a pasar en grande y/o voy a vender libros, porque si no, lo que me estás pidiendo, en resumen, es que sacrifique mi tiempo y energía para algo que solo es importante para ti.

Y donde pongo yo, sustituid por cualquier persona que tenga una vida medianamente ocupada.

  • Puntos negativos extra si yo tengo que hacerlo gratis pero para ti tiene una finalidad lucrativa. Sí, esto también me ha pasado. Muchas veces.
  • Cómo hacer esto bien: si vas a pedir algo, piensa primero en qué puedes ofrecer tú que sirva a esa persona. ¿Qué sabes hacer que haría su vida más fácil? E insisto en lo de “que sirva”. A lo mejor tú crees que ofrecer una copia de tu libro a alguien es una recompensa de gran valor. Pero pregúntate si es una propuesta de valor para la otra persona.

Si no tienes nada que ofrecer, mala suerte. Por lo menos, como muy mínimo, ofrece tu eterna gratitud y demuéstrala recomendando a esa persona y su trabajo, comprando y dejando reseñas a sus libros, ayudando en lo que se te ocurra, etc.

Nota: Evita sugerencias del tipo “si se te ocurre algo que yo pueda hacer a cambio, házmelo a saber”. Puede parecer buena idea de entrada, pero ahí estás cargando al destinatario con una decisión compleja. Personalmente, suelo ignorar ese tipo de propuestas (¿qué voy a hacer, encargarte que me envíes tres paquetes por Correos y que me elabores una lista completa de reseñadores en mi sector mientras llevas mi cuenta de Twitter durante un mes?), y me consta que otras personas hacen lo mismo.

11. No me vengas con exigencias

De alguna manera extraña has conseguido convencerme de que acepte tu propuesta, que te ayude con algo de alguna forma. Vale, es posible que me pillaras a la hora de la siesta. Mea culpa por mirar el email a la hora de la siesta.

Así que si encima me dices, ya de entrada, que necesitas ese artículo gratuito para ayer, que debe cumplir una lista larguísima de requisitos y además me bombardeas la bandeja de correo a diario preguntando cómo lo llevo… no, simplemente no.

  • Puntos negativos extra si: las exigencias vienen incluso ANTES de que conteste a tu propuesta.
  • Cómo hacer esto bien: si alguien va a ayudarte, ofrécele todas las facilidades que se te ocurran. Sé amable. Otorga un espacio amplio de tiempo para que trabaje, adáptate tú a sus preferencias, y escríbele solo cuando sea necesario (por ejemplo, un recordatorio un par de días antes del plazo de entrega).

Truco pro: Si pides una entrevista o respuestas a un cuestionario, manda primero un email de acercamiento o pitch, solicitándoselo a la persona involucrada. No envíes ya directamente, en ese primer contacto, las preguntas. Produce una sensación de arrogancia, como si dieras por sentado que esa persona va a ayudarte. Y no lo digo solo por mí: sé de varios escritores que ni se molestan a contestar a correos así, porque les toca un poco la moral.

pedir un emailCuando publicas tu cuarto libro adquieres varios privilegios: una planta artificial en la oficina, derecho a utilizar un portátil (MacBook) en Starbucks y un tocamiento de moral constante.

No pensemos solo en qué acciones nos hacen la vida más fácil, sino en cuáles les hacen la vida más fácil a nuestros colaboradores. Recuerda ante todo que un email donde pides algo es un ejercicio de persuasión: quieres convencer a alguien de que te ayude, de que te dé su tiempo y experiencia; no es parte de tu equipo de trabajo ni te debe nada.

12. Tengo pareja y no me interesas

Pero es que aunque no tuviera pareja tampoco me interesarías.

A no ser que seas Maria Popova. ¿Eres Maria Popova? O si tienes un unicornio con alas. Entonces a lo mejor la cosa cambia. Pero solo si tienes un unicornio con alas. Y si eres Maria Popova.

Cuando empecé a trabajar no me hacía ninguna gracia que alguien intentase ligar conmigo en un entorno profesional y ahora sigue sin sacarme una carcajada. Gabriella Literaria es un escaparate para mí, no para mi vida personal. Por supuesto que me encanta soltar indirectas algo obscenas, decir alguna que otra palabrota o hacer una broma subida de tono. ¡Ese es mi sentido del humor! Y claro que me gusta compartir algunas cosas un poco personales, si creo que me ayudará a comunicarme mejor.  Pero eso no significa que me hagan ilusión ciertos tipos de propuestas o comentarios.

No me ocurre solo a mí, pero por desgracia es un problema mayoritariamente femenino. Cuando le hablo de algunos emails que recibo a mis amigos blogueros masculinos las reacciones tienden a estar entre el horror, la incredulidad y la risa. Pues no os riáis, chicos, y creedlo, porque así de asquerosa está la cosa.

Si alguien por internet hace que sintáis un calorcito rico por ahí abajo, eso está muy bien. Parte de la gracia de tener un crush internáutico es que sabes que es imposible o, por lo menos, poco probable. Y claro que pueden surgir cosas. De forma natural, con gente que conoces en persona poco a poco, en eventos, encuentros y etc. Trabas amistad o tienes una reacción química y tenéis sexo en un descapotable modificado para que parezca el Batmóvil o yo qué sé. Pasa constantemente. De hecho, conocí a mi pareja actual en una convención literaria. Por desgracia, no tenemos Batmóvil.

¿Sabes de qué manera NO surge? Mandándole un email a alguien que no te conoce, que no sabes quién ni cómo es, pidiéndole que vaya a tu casa a “enseñarle cosas”. Me da igual que sea broma. Da. Muy. Mal. Rollo.

Ya veis, en Gabriella Literaria también damos consejos de flirteo.

Y esto no es tan diferente a todos los puntos ya señalados. Porque hay algo que todos tienen en común:

Lo más importante que debes tener en cuenta al redactar un email

Hay una palabra mágica que se usa al hablar de emails y de pedir favores: empatía.

Al final, todo se reduce a empatía. A ponernos en el lugar del otro.

(¿Por qué enviamos a otras personas emails que no nos gustaría recibir a nosotros?).

Pero no es exactamente eso, porque tus necesidades y tu perspectiva no son las mismas que la persona a la que le envías el email. Así que no trates a esa persona como te gustaría que te trataran a ti: trátala como crees que le gustaría que la trataran a ella.

Si soy una escritora superventas publicada en 39 idiomas, tu oferta de hacerme un fanart a cambio de leerme tus ocho libros y hacerte informes de lectura no me interesa en absoluto. Pero si soy una bloguera con diez visitas diarias a mi web, tu propuesta de hacer guestposting podría hacerme muchísima ilusión.

Piensa en la bandeja de entrada de esa persona. ¿Cómo está de llena? ¿Qué le aporta tu propuesta? Y manda ese email.

Te ayudará si puede y si has sabido destacar, si tienes algo que otros no tienen. Si le propones algo que le iluminará el día.

Y si no puede, no se lo tengas en cuenta.

En el futuro, tú ignorarás y dirás que no a mil emails como este.

 


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  • Y si tienes tres minutos de tu vida que quieras desperdiciar, descubre a Lechuguita, la peor asesora literaria y editorial de la historia (de la historia del vídeo hecho con peluches malhablados):


Créditos de imágenes:

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Por qué el LTV cambiará tu forma de ver a tus lectores

junio 1, 2016 — by Gabriella21

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¿Qué es el LTV? Es una sigla que descubrí hace unas semanas. Es un concepto en el que llevaba tiempo pensando. Es una forma de ver a tus lectores que a muchos escritores se les escapa.

El otro día leía una de esas técnicas mágicas para conseguir tropecientos mogollones de seguidores en Twitter de golpe. Me puse a toquetear aquí y allá, a seguir a amigos de amigos y etc., y Twitter, que está acostumbrado a que yo siga a la gente despacito y con buena letra, se preocupó y me bloqueó la cuenta, pensando que algún hacker maligno había poseído mi cuerpo y ahora se dedicaba a seguir a gente en masa para venderle algún producto de teletienda. O algo así.

LTVHay que tener mucho cuidado con Twitter. Sus agentes te vigilan desde todos lados.

Pude desbloquear mi cuenta sin problema, gracias(1), pero esa no es la cuestión. La cuestión es que las tácticas rápidas y las fórmulas mágicas suelen servir (si sirven) para vendedores que tienen una sola cosa en mente: hacer dinero rápido.

Para un escritor, esta mentalidad es nefasta. De lo que muchos autores no se dan cuenta es de que no están vendiendo un solo libro. En España es casi imposible hacer mucho dinero con un solo libro. Qué diablos, es casi imposible hacer dinero, a secas, con un solo libro. El dinero, si viene, llega como resultado de una acumulación de títulos. Y eso es igual aquí y en todas partes. Stephen King no es rico porque Misery vendiera muy bien. Hasta la E. L. James tuvo que vomitar escribir una trilogía. Vivir de la escritura suele implicar dos cosas: 1) Escribir y publicar muchísimo y 2) obtener ingresos de otros servicios o productos relacionados con la escritura.

Tanto 1) como 2) requieren de algo fundamental: la confianza de tus lectores.

¿Cómo obtener esa confianza? ¿Y cómo influye en tus propios cálculos a la hora de invertir dinero, tiempo y esfuerzo en escritura y en promoción de tus libros?

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Aprende a promocionar tu obra con mi curso intensivo de marketing para escritores

marzo 24, 2016 — by Gabriella18

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¿Ya no sabes qué hacer para que la gente sepa que existes?

Tal vez yo pueda ayudarte.

El 23 de abril estará en Madrid dando un taller muy especial de marketing para escritores. Hablaremos de los distintos caminos que puede tomar un escritor para darse a conocer, para dar a conocer su obra, encontrar lectores potenciales y todo lo que se necesita para que a uno lo lean (¡y para que compren sus libros!).

Se trata de un taller intensivo, de 8 horas, donde tendremos una primera mitad de teoría, dedicada a conocimientos fundamentales de mercadeo, trucos y técnicas para promocionarse; y una segunda, totalmente práctica, donde analizaremos el caso particular de cada alumno y crearemos un plan a largo plazo de mercadotecnia personal.

Si soléis venir por aquí y leer mi blog, sabréis que soy defensora de una promoción ética, basada en la colaboración, en el networking, en las ganas de aprender y en las ganas de dar con el público justo que busca un libro como el nuestro. Si eres del tipo de escritor que no sabe cómo conjugar su responsabilidad creativa con las nociones tradicionales de mercadotecnia, si crees que la promoción es un horror y tiemblas solo de pensar en ella, creo que este curso va a ser perfecto para ti.Hablaremos sobre todo de marketing online, de nuevas tendencias en redes, de estrategia de contenidos y de todo aquello que el escritor de hoy necesita conocer para poder mover su obra. Y sobre todo, espero intentar transmitiros una realidad que muy pocos suelen tener en cuenta: el mercadeo también es creativo. De hecho, puede servirte para mejorar como escritor.

Tengo además la firme intención de que lo pasemos lo mejor posible 😉

Si crees que este curso podría interesarte o si conoces a alguien que podría estar interesado/a, puedes echarle un vistazo a la página web del taller, donde verás más información (además de la ubicación, precio, inscripción, etc.). Se ha ajustado el precio lo más posible y tanto la editorial organizadora como yo vamos a hacer todo lo posible para que salgáis de allí con una visión mucho más clara de cómo enfocar vuestro trabajo promocional y con un montón de deberes y tácticas que podréis empezar a aplicar enseguida.

¡Nos vemos en Madrid!


Más cosas:

Como muchos ya sabréis, mi amadísimo ordenador ha pasado a mejor vida. Ando de prestado con un portátil y pasando archivos de un sitio a otro, lo que por mil razones enlentece mis procesos habituales. Entre que compro las piezas y me montan el ordenador nuevo pasarán un par de semanas, que aprovecharé para centrarme en varios proyectos de escritura y corrección que llevo con considerable retraso, y tendré un pequeño parón con mi vida habitual en línea. Me veréis en redes, pero un poquito menos. Habrá algún movimiento en el blog, pero no habrá artículo como tal hasta el día 6 de abril (es posible que haya un artículo-correo a la lista de suscriptores antes de entonces, pero no lo sé seguro. Si te gustaría recibirlo, ya sabes dónde apuntarte a la lista).

Lo que sí celebraremos muy pronto (seguramente la semana que viene; estoy pendiente de un par de pedidos más que tienen que llegarme) es el sorteo por haber pasado los 2000 seguidores en la página de Facebook. El lote sorteado contendrá, ni más ni menos, los siguientes premios:

-Por cortesía de Fantascy: La misión del bufón, de Robin Hobb y Las puertas del infinito, de José Antonio Cotrina y Víctor Conde.

-Por cortesía de Orciny Press: La casa de arenas movedizas, de Carlton Mellick III.

-Por cortesía de Ricard Ruiz Garzón: ¡Menuda cabeza!, de Ricard Ruiz Garzón y Pedro Rodríguez (un libro infantil que es una auténtica preciosidad).

-De Medusa Dollmaker: Un maravilloso marcapáginas de madera tallada con láser y una libreta también muy fantástica, cuya portada además seleccionaron los seguidores de Gabriella Literaria en Facebook.

-Por cortesía de Ed. Transbordador: Relatos del universo lejano, de Carlos Almira Picazo (este libro además va firmado por su autor).

Mil trillones de gracias a los autores y editoriales que se han prestado a colaborar. ¿No os parece un premio de lo más tentador?

escritoresescrituramarketingredes sociales

Guía rápida de Facebook para escritores

marzo 9, 2016 — by Gabriella48

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Facebook es un tira y afloja de amor y odio.

No solo es un agujero negro devoraproductividad. Es un punto de encuentro de debates estériles, del malentendido, del “no tienes ni idea, pero yo sí”. Y no hablemos ya de los problemas de privacidad, del dichoso edgerank, de la publicidad de pago mal enfocada, etc., etc., etc.

facebook para escritoresFacebook: devorando materia (sobre todo gris) desde 2007 d. C.

Sí, tiene cosas buenas, pero ha habido un par de ocasiones en las que he considerado dejar Facebook. Sé que no soy la única.

Luego me di cuenta de que lo estaba usando mal.

Mucha gente ve Facebook como un escaparate donde vomitar sus pensamientos más o menos profundos, sus preocupaciones, quejas y, sí, ese “compra mi libro” que tanto toca la moral. Desde fuera, solo vemos ese líquido pardo lleno de tropezones que se ha quedado pegado al cristal. Solo eso.

Pero Facebook podría ser tu mayor fuente de visitas y, a la larga (¡si lo haces bien!), de conversión a ventas. Yo no tengo una página inmensa (me acerco a los 2000 seguidores, que en comparación con otras páginas “profesionales”, no es demasiado), pero es la mayor fuente de tráfico y seguimiento para mi blog. Me quita mucho menos tiempo que otros recursos, como Twitter o esta web (sobre todo cuando escribo artículos interminables como este). Junto a mi lista de correo, es mi mayor punto de partida para entender lo que preocupa a mis lectores. Su rentabilidad, en este sentido, me parece óptima.

Porque en Facebook no se trata de cuántas personas te siguen, sino de quién te sigue y por qué. Coleccionar seguidores porque sí no sirve de nada. He visto páginas de más de 10000 seguidores sin seguimiento activo, sin sentido ni porqué.

Mucha gente ve Facebook como un escaparate para proyectar su voz. Creo que esto es un error. Cuando entendí esto, mi manera de relacionarme con Facebook cambió de forma determinante.

Tenemos que dejar de pensar en Facebook como un sitio donde lanzar cualquier cosa y empezar a pensar en Facebook como un sitio donde conversar y, sobre todo, escuchar. Bien usado, Facebook puede ser la mayor herramienta de marketing que has tenido y tendrás (sospecho que todavía andará por aquí dentro de unos años). Para ello, para sacarle el máximo rendimiento como escritor/a (y aprender y divertirte en el proceso) me gustaría hacer las siguientes sugerencias.

facebook para escritores¡Atención! Este artículo no es longform, es kilometricform. Sí, lo de "guía rápida" era mentira. Vamos, que es largo de narices (¡y aun así no hago más que arañar la superficie de este monstruo!). Haceos un café, un té, cogeos la botella de tequila y poneos otro cojín bajo el culo.

¿Listos? Lo primero y más importante:

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7 tipos de blogs que sí funcionan para escritores

diciembre 15, 2015 — by Gabriella75

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Como hablo mucho de blogs (por aquello de que le dedico al mío una cantidad obscena de horas, una parte exagerada de mi vida y, probablemente, mi hijo primogénito varón) hay una pregunta que me hacen los lectores una y otra vez.

Es una pregunta que nos tiene a todos muy inquietos.

¿De qué debería hablar en mi blog?

Esta pregunta suele asociarse a otras como: ¿cómo uso mi blog para que la gente compre mis libros?, ¿cuál es la periodicidad/extensión de artículo/color de fondo/cursor de estrellitas ideal para que la gente visite mi blog? o ¿podrías leer mi novela de fanfiction de 300000 palabras en Wattpad?

(La respuesta a las tres preguntas es: “No”).

Es curioso que muchos autores cuyos blogs apenas reciben visitas crean que eso puede resolverse por arte de magia si escriben artículos de exactamente 563,4 palabras*. No voy a entrar ahora en qué hace que un blog atraiga visitas y mantenga el interés de sus lectores, eso ya lo hemos hablado. Además, hay tres factores secretísimos que te garantizan el éxito. No los vayáis contando por ahí, que me robáis las visitas:

blog de escritorDevastación espectacular sufrida por un pueblo que se atrevió a robarme las visitas.

Estos tres secretos son:

  1. Tener el tipo de blog adecuado para tus objetivos
  2. Escribir el tipo de artículo adecuado para tus objetivos.
  3. Tener unos títulos atractivos y saber compartirlos para obtener el máximo rendimiento.

Digo que son secretos, porque, a pesar de su obviedad, los ignoramos una y otra vez, así que deben de estar escritos en tinta invisible o algún idioma lovecraftiano e impronunciable que el cerebro humano es incapaz de asimilar.

Para el número 3 no tenéis que quedaros en este artículo. De títulos ha hablado Ana González Duque y por supuesto, el insuperable Jon Morrow (su .pdf de análisis de títulos eficientes revolucionó mi blog, os lo aseguro). Respecto a saber compartir, para eso están las redes sociales y el artículo que escribí para que pudiéramos aprender a sacarles partido.

Del 1 y del 2 nos vamos a ocupar hoy.

¿Os habéis puesto el cinturón de seguridad? El viaje del escritor aspirante a blogger es duro y tiene algún que otro tropiezo. Veamos cuáles son los siete tipos de blogs que sí funcionan para escritores.

blogs que sí funcionan

1. El blog de escritores para escritores

Seguro que se os ocurren unos cuantos ejemplos. Algunos son más técnicos, como el de Mariana Eguaras; otros se meten en lo más profundo de la narrativa, como el de Victor Selles o el de Ana Bolox; otros se concentran en aspectos concretos como marketing, como hace EBook Hermanos; o le dan un giro original, como el de psicología aplicada a ficción de Lecturonauta. Algunos se concentran en los aspectos personales de la escritura y publicación, como Hoja en Blanco. Otros van cubriendo todo tipo de aspectos relacionados con el universo del escritor, como este mismo o el de ciertas empresas y talleres literarios, como Literautas o Sinjania. Todos analizamos y comentamos diferentes aspectos del mundo de la escritura, desde cómo escribir una sinopsis a cómo presentar un manuscrito o sobrellevar el peso de ser un creador maldito que escribe sobrio y edita borracho. Cosas así.

Ventajas para escritores: Aunque hay muchos blogs de este tipo, también suele haber una camaradería agradable, por lo que estas webs tienden más a promocionarse y ayudarse entre sí que a competir a lo Battle Royale, dejando atrás cadáveres sin cabeza mientras Takeshi Kitano ríe de forma histérica**. Al final, estamos todos en el mismo barco, y hemos aprendido que colaborando aprendemos más y mejor. Son además ideales para escritores que ofrecen servicios para otros escritores: informes de lectura, correcciones, asesoría, terapia de grupo…

Desventajas para escritores: Tu público son otros escritores, no necesariamente tus lectores objetivos. Si escribes ficción, te va a costar ver una buena conversión a ventas. No obstante, a traves del networking que proporciona este tipo de blog, cuando se hace bien, conocerás a muchas personas en tu sector, lo que puede procurarte buenos contactos a la hora de considerar una publicación tradicional.

Por supuesto, para escritores que escriben libros para escritores, este sería el blog óptimo.

2. El blog de opinión

Probablemente sea este el más común de los blogs, ya que se mezcla en muchos sentidos con la bitácora de toda la vida: el blog personal.

El blog personal tuvo su época de éxito hace tiempo, antes de Facebook o Instagram, cuando todavía nos interesaba lo que hacía una persona con su vida  (y cuando no existían los periódicos online para poder llenarlos de comentarios políticos). Hoy en día, si quieres que tu blog personal tenga cierto seguimiento, más te vale que sea de opinión y que tus opiniones sean interesantes (y contundentes). Algunos ejemplos de blogs personales y de opinión con salero son el de Begoña Oro y el de César Mallorquí.

Ventajas para escritores: Bien hecho, un blog de este tipo puede crear una conexión poderosa con tus lectores. Puede que tu blog no tenga unas visitas tremendas, pero habrá fieles que regresarán una y otra vez, porque les gusta tu voz y tu estilo. Este blog funciona sobre todo para autores que tienen ya cierta posición consolidada, como canal de comunicación con su público. O, si lo que quieres son visitas, sean del tipo que sean, siempre puedes dedicarte a opinar sobre temas de actualidad, compartir en redes sociales y esperar a que entren hordas de cuñados profesionales.

Desventajas para escritores: Siempre cabe la posibilidad de que 1) a nadie le interese tu vida y 2) a nadie le interese tu opinión. Además, que sí les interese tampoco te garantiza que quieran comprar tu libro. Este tipo de blogs, repito, son más interesantes para autores ya con cierto seguimiento consolidado. De nuevo, si tu público objetivo no es lector de ficción, sino de libros sobre temas de actualidad, esta es otra forma de enfocarlo.

3. El blog de nicho

Este es el blog que obtiene una mayor conversión a ventas, ya que su objetivo, de primeras, es ofrecer información muy concreta para un público muy concreto. Pongo de nuevo el ejemplo de Ana González Duque, que para algo es experta en mercadeo y entiende muy bien cómo encontrar a sus lectores. Cuando escribía chick-lit, tenía un blog enfocado a este género; desde que escribe fantasía, habla de fantasía. ¿Significa esto que es una persona fría y calculadora que viene a acabar con la literatura y todo lo que es bello en el mundo? No (o al menos espero que no, porque eso implicaría que es una actriz realmente convincente y que debería dejar la literatura y largarse a Hollywood). Significa que su interés gira alrededor de la fantasía y por ello gusta de compartir lo que a ella también le interesa. De paso, conecta con un público al que le gusta la fantasía y que ve que tiene un libro de fantasía a la venta.

El blog de nicho es el que mejor ha funcionado siempre a cualquier persona que quiera vender un producto (o hacer dinero vendiendo o anunciando los productos de otros). Funciona porque se desarrolla en ámbitos que no están sobrexplotados, por lo que tienes poca competencia y un público loco por obtener contenidos de calidad.

Ventajas para escritores: Todas. Vas a vender más libros, vas a hablar de cosas que te gustan, vas a obtener interacción con una comunidad muy interesada en lo que tienes que decir, siempre que lo digas bien y de forma interesante y que no los deje ciegos (por favor, por favor, dejad los fondos negros con letras fluorescentes).

Desventajas para escritores: Puede que acabes hasta las narices de tu nicho y que mandes a freír espárragos todo el trabajo acumulado para dedicarte a algo totalmente diferente. Además, cuanto más concreto sea dicho segmento, más cercano estará el momento en que simplemente te quedes sin cosas de las que hablar. También corres el peligro de elegir un nicho que sencillamente no tenga un público lo bastante grande como para hacer ventas en condiciones. Ya sé que a ti te gustan, pero los libros de humor negro ambientados en la revolución de los marsupiales en Tasmania entre el año 1567 y 1569 no son para todos los gustos.

4. El blog de reseñas

El blog de reseñas puede tomar muchas formas, es sin duda flexible como un yogi profesional o como la lista de cosas que un escritor nunca haría por dinero. Hay muchas formas de opinar sobre libros: desde el podcast hasta el booktube, pasando por el blog escrito con el que nos hemos criado.

Sin duda los reyes de la reseña y la valoración son, en estos momentos, los jóvenes. El juvenil es el género rey en redes y webs, en Youtube y en Blogspot. Y no son pocos los casos de jóvenes autores que han conseguido un seguimiento brutal a raíz de su actividad como críticos y lectores (ahí tenéis a Mike Lightwood, por ejemplo). Y qué deciros de fenómenos del BookTube como pueden ser Uka, Sebas G. Mouret o Javier Ruescas. En sus canales no solo realizan valoraciones de libro, sino que organizan todo tipo de actividades y juegos relacionados con la lectura.

¿Significa esto que debas ir corriendo a reseñar todo lo que pase por tus manos? Depende. Veamos los pros, contras y demás advertencias:

Ventajas para escritores: Muchas. Si lees bastante y lees rápido, ¿por qué no dar tu opinión sobre lo que has leído en un blog? Si te concentras, además, en reseñar a autores con buena presencia online, y ellos enlazan a tu reseña desde sus redes, conseguirás un puñadito majo de visitas y atención. O puedes concentrarte en buscar libros que estén muy de moda e intentar ofrecer puntos de vista un poco diferentes sobre ellos (por ejemplo, este artículo que escribió Iria G. Parente sobre After). Puedes jugar con SEO, SMO y cualquier acrónimo que no sepas lo que signifique pero que huela a tráfico. Si te lo curras lo bastante y el blog empieza a ser conocido, puedes incluso solicitar ejemplares de cortesía para reseñas (por ejemplo: ¿sabías que regalo Lectores aéreos a cualquiera que se comprometa a reseñarlo en su blog?): ¡libros gratis! Y las relaciones con editoriales pueden acabar siendo muuuy productivas para ti como escritor/a.

Además, tener que publicar reseñas con frecuencia te obliga a devorar libros y a expresar tus análisis de forma coherente. Analizar otros libros es, posiblemente, la mejor manera de aprender como escritor.

Eso sí, recuerda que los blogs de reseñas tienen sus propias reglas y recomendaciones, y que si quieres que se te conozca como reseñador/a, el blog debe ser, por lo menos, de un 75% de reseñas. No vale comentar un libro un día y al siguiente hablar de tus películas favoritas y al siguiente dar recomendaciones sobre cómo hablar con sirenas a las que la bruja mala del fondo del mar les ha arrancado la lengua. Aunque yo leería ese artículo.

Hans Cristian Andersen, inspirando grandes artículos de blog y bares modernistas desde 1830. Año más, año menos.

Desventajas para escritores: Aunque puede ser un trampolín excelente para darte a conocer como autor, no tiene por qué haber una buena conversión a ventas (a no ser que combines esta opción con la del blog de nicho y consigas que te hagan caso todos tus lectores objetivos). También está el problema de la competencia, que en este sector es inmensa, y de la edad y del género (como ya he comentado, los blogs de este tipo que mejor funcionan son los de juvenil creados por y destinados a un público joven, debido a que cubren un vacío de prescripción en relación a este género tan en demanda).

5. El blog de humor

En mi último encuentro con escritores en Madrid, G. G. Lapresa me preguntó qué opinaba de los blogs de humor. Es una pregunta interesante viniendo de alguien que pone un gato con monóculo montando en unicornio como cabecera en Twitter. Mi respuesta, obviamente, es que molan. Yo amo Cracked desde que lo descubrí y me di cuenta de que no debía volver a entrar jamás si quería hacer algo de provecho con mi vida.

¿Qué ocurre? Todo el mundo tiene alguien ahí fuera que encontrará muy divertidos sus chistes, pero eso no significa que a todo el mundo le gusten tus chistes (ahí tenéis una gran sentencia y epigrama sin sentido). Para mí el humor fue una liberación, cuando descubrí que era mucho mejor dejar de quejarme y lamentarme como una niña chica y que, para mi enorme sorpresa, podía hacer chistes horrorosamente malos sin que la gente me apedreara (aunque habrá gente que quiera hacerlo. Por suerte no saben dónde vivo).

Que alguien se ría con tus tonterías es adictivo, hace que te sientas estrella de rock. Tengo la sospecha de que muchos cómicos son realmente narcisistas inseguros, buscando con desesperación el afecto de otros. Los que no servimos como modelos de Instagram tenemos que buscar la aprobación social de otro modo, qué queréis.

El humor crea una conexión especial con los lectores, y ha habido blogs muy populares que lo han usado como medio comunicativo con gran éxito. Por desgracia para mí (porque soy muy empática y lo paso mal cuando la gente es cruel con otros escritores), también tienden a funcionar blogs cuyo sentido del humor está relacionado con la burla o incluso el insulto. Si sois lo suficientemente críticos y cáusticos y tenéis talento para ello, podéis obtener así a un público entregado (pero tampoco os quejéis por las broncas montadas en los comentarios). Y recordad: hay una fina línea entre una crítica necesaria, usar el humor como protesta, y el ataque gratuito.

Al usar el humor para hablar de temas literarios y de libros, intento seguir la siguiente regla: vale meterse con libros, pero no con las personas detrás (autores y lectores), a no ser que hacerlo sea un acto revolucionario y necesario, que aporte algo positivo a la sociedad. En serio, no os riáis. Bueno, vale, reíd si queréis, ya sabéis que lo necesito.

Ventajas para escritores: Como ya he comentado, una conexión más íntima y directa con los lectores que disfruten de tu mismo sentido del humor. Y si tus libros también son humorísticos, tus lectores ya saben dónde buscar más de lo que les gusta.

Desventajas para escritores: Lo malo del humor es que si es forzado, se nota. No intentes ser algo que no eres. Si te encanta hacer chascarrillos y te descojonas con tus propias gracias, adelante. Lo peor que puede pasar es que solo te hagan reír a ti (¡pero te habrás reído!). Si intentas meter gracietas porque crees que eso es lo que la gente quiere o porque le funciona a otro bloguero, te va a salir el culo por la tirata***.

Mujer joven en el parque acordándose de un chiste graciosísimo (pero a la vez profundo e inteligente) sobre gárgolas ninfómanas que leyó en mi blog. Fue un chiste natural, espontáneo, que me salió solo.

¿Cuál es el mejor consejo para un blog que pretende ser cómico? No recuerdo dónde lo leí, pero es algo que llevo aplicando desde siempre: escribe para una persona en concreto. Creo que es un buen consejo para escribir en general, no solo para comedia. Yo escribo para dos personas: para mi hermano, un informático gigante, barbudo y tatuado a quien aún puedo hacer partirse el culo con la canción de La hormiguita (no preguntéis) y para José Antonio Cotrina. Si digo cualquier tontería y en mi cabeza veo a alguna de esas personas tiradas en el suelo con un ataque de risa, ¿qué más dará lo que piensen los demás?

Lo bueno de la comedia es que sí se presta bien para mezclar con todo tipo de blogs. Hasta los blogs más serios se aderezan bien con un puntito de humor.

6. El blog comunitario

Un blog quita mucho tiempo e implica mucho esfuerzo. Si estás cruzado/a de brazos con cara de cabreo preguntándote por qué nadie visita ese blog de diseño cutre donde apenas actualizas una vez al mes, sí, tienes razón, es que el mundo es injusto y nadie sabe apreciar tu genio.

Una forma de mantener un blog medio en condiciones sin que te exija demasiado es, cómo no, repartir el trabajo. Es una manera de tener un escaparate como autor, conseguir cierto seguimiento y no tener que preocuparte de cosas como optimización de buscadores, ratio de clic por visitante y pagos de hosting. Tú aportas tu trabajo y a cambio recibes cierta tranquilidad mental. Es el caso de blogs colaborativos como La piedra de Sísifo, Ateneo Literario, Moon Magazine, Fabulantes, Fantífica, etc. (si bien es cierto que algunos ya salen un poco del concepto de blog para entrar en el de revista en línea o, directamente, web especializada).

Ventajas para escritores: Todo lo que hemos dicho. No tienes las responsabilidades de tiempo, esfuerzo y dinero de llevar tu propio blog. Y aprovechas las visitas que pueda traerte una plataforma consolidada. Si sabes cómo hacerlo (y si la plataforma te lo permite), puedes aprovechar para dirigir a tus lectores hacia tus propios libros. Cracked siempre ha sido un gran ejemplo en este sentido (¿os suena un libro [y una película] llamado John muere al final? Pues ese libro ha triunfado en gran medida gracias a la labor de su autor, David Wong, en una plataforma de éxito).

Desventajas para escritores: Que se te puede quedar cara de tonto. Hay más de una gran plataforma que considera que escribir para ellos ya es privilegio suficiente para ti, mero mortal. Sí, una plataforma así puede traerte visitas, pero está viviendo y haciendo dinero de tu trabajo, y tú no recibes nada a cambio, ninguna remuneración. En el caso de algunas de las publicaciones mencionadas más arriba, no hay ánimo de lucro, así que es un intercambio aceptable (otras sí tienen ánimo de lucro, o de publicitar su marca, pero remuneran a sus colaboradores). Pero siempre me ha dado escalofríos eso de que ciertas grandes empresas obtengan ingresos ofreciendo a cambio “exposición” y “currículo”.

No tienes por qué escribir de forma periódica en otros blogs, también puedes hacerlo de manera ocasional. Y también puedes aprovechar el guestposting para ti: puedes invitar a plumas célebres a escribir artículos para tu blog. Un consejo: si tienes un blog con cincuenta visitas diarias, pedirle a Pérez Reverte que te escriba un artículo probablemente no vaya a resultar. Busca a personas que estén un poquito por encima de tu nivel de tráfico e influencia, para que a ellos también les compense, y sé muy respetuoso de su tiempo.

7. El blog de ficción

En teoría, este tipo de blog tendría que ser el mejor blog para escritores. Al fin y al cabo, si queremos que nos lean y que compren nuestros libros para darnos la gran vida de tirarnos de cabeza a piscinas de monedas a lo Tío Gilito (eso tiene que doler) y rodearnos de grandes colgantes dorados y mujeres en bikini como en esos vídeos donde sale gente rapeando, necesitaremos enseñar lo que tenemos, ¿no?

Pues resulta que no. El blog de relatos y el blog de ficción seriada funcionaron relativamente bien al principio, en esos años 2000 iniciales donde el blog era el rey y todos nosotros, sus humildes servidores. Ya sabéis, esos días en los que conseguías 300 visitas solo con poner qué canción habías puesto en tu discman recordando a tu expareja (¡y eso sin compartirlo con filtros de colores en tu fotolog!). Hubo un buen puñado de escritores, pioneros de la autoedición, que ofrecieron historias por capítulos y consiguieron vender tropecientas mil copias en papel (por no hablar de las suscripciones) antes siquiera de que Bubok o Lulu fueran un sueño lejano en la mente de dos editores borrachos que fornicaron como salvajes en un hotel de Las Vegas tras una conferencia sobre el futuro de la industria editorial.

Tiene sentido pensar que para llamar la atención de nuestro lector objetivo no puede haber nada mejor que darle un bocadito de nuestro pastel. Pero es que ahora hay tantos pasteles brillantes y glaseados y rellenos de crema de todos los sabores que la economía de la atención puede llegar a ser una señora realmente cruel. Ya no se trata de luchar por que nos compren; solo conseguir que nos lean ya es un hito en nuestra carrera. Pero lamento decir que solo de que nos lean no vivimos, por mucho que tantísima gente nos quiera convencer de ello.

Una imagen tristemente cada vez más común en nuestros campos, antaño hermosos y ricos, y ahora plagados de escritores hambrientos

Todo esto no quita que haya blogs que hayan sabido utilizar su propia ficción para crear lectores… y consumidores. La corte de los espejos llegó a convertirse en una novela para la colección Fantascy de Penguin Random House. Pétalos de papel arrancó, creo, en un blog, y fue el pistoletazo de salida para la ya mencionada Parente y su compañera de letras, Selene. Melisa Tuya está escribiendo una novela juvenil en su blog de 20 minutos.

Ventajas para escritores: Ofreces una muestra de tus viandas, directa, sin trampa ni cartón. Comprarán tu libro aquellos que hayan disfrutado de las entradas de blog y no sean unos egoístas agarrados, es decir, los que sean muy fans.

Desventajas para escritores: Si lo que buscas es publicar por medios tradicionales, ten en cuenta que algunas editoriales siguen atrapadas en la noción de que si algo no es inédito no sirve, por lo que no querrán textos que ya hayan estado disponibles de forma gratuita. Y tienes que luchar hasta la muerte con mil blogs ahí fuera que hacen lo mismo. Peor: tienes que competir con debates de a qué representante de qué partido político le queda mejor el verde; con el culo de alguna actriz que sea trending topic por ser, no sé, culona; y con los blogs de moda.

Creedme, nadie puede competir con los blogs de moda.

No digo que sea imposible crear cierta interacción con tus lectores gracias a un blog de ficción, pero es muy difícil. Exige una gran paciencia y conocimientos de copywriting Nivel Pesadilla. Pero si lo incluyo en esta lista es porque puede llegar a funcionar, sobre todo si se usa como complemento (con extras, relatos sueltos, etc.) para libros que se promocionen y muevan con otras tácticas.

Podríamos enfocarlo de otro modo: no crees un blog con tus obras. Si metes algún relatillo o teaser de tu libro en tu blog para tentar a tus lectores, genial, pero si lo que quieres es publicar tu obra poco a poco en línea y obtener respuesta y opinión por parte de lectores potenciales, busca plataformas de ficción con un público ya participativo, como Wattpad (pero por favor no me pidas que lea tu novela de fanfiction de 300000 palabras), y conviértete en miembro activo de su comunidad. Publica en sitios donde hay gente que quiere leer. No vendas palmeritas de chocolate en verano, sin aire acondicionado, en una tienda de abonos; véndelas en un supermercado a la hora de comer.

Sí, esta última opción de blogs que os he puesto es un poco tramposa, lo sé. No tenía que haberla metido en esta lista: no es un tipo de blog que, de entrada, funcione para escritores. Funciona para algunos escritores, muy pocos, pero ya puedes tener la paciencia de una oruguita esperando a ser mariposa y el tesón de una niña rusa preparándose para las olimpiadas (por no hablar de un talento increíble para enganchar a la gente, con o sin lazos de esos tan chulos de gimnasia rítmica) si crees que podría funcionar para ti.

Y con eso espero haber contestado (un poco) a esa pregunta tan difícil de contestar: ¿cómo puedo usar un blog para mejorar como escritor y vender más libros?

Por supuesto, en todos estos tipos de blogs pueden darse híbridos respetables, a lo El lamento de Portnoy, donde la reseña se mezcla con la creación literaria y la opinión. Pero me pregunto si no será que el blog de Avilés nació en un tiempo en que los blogs crecían a pasos agigantados, y que ha sabido mantener a un público fiel. Cuando veo otros blogs que han surgido más tarde, en esta época post social media, con recursos similares, observo que no consiguen captar el mismo interés. Tal vez es que su voz es única, que en el fondo es lo que hace que los visitantes se queden a echar el té (y que regresen, que es lo más importante).

En principio, diría que el híbrido confunde al lector. Si quieres montar un blog, o tienes un blog parado, decide cuál será su función, objetivo y tono. Procura no mezclar, por lo menos no al principio. Y recuerda que hay tres cosas que hacen que los lectores se queden:

  1. Una voz diferente, algo que te haga especial.
  2. Una utilidad: ofrecer algo que tu público quiere y necesita.
  3. Saber redactar. Y enganchar a tu lector, por supuesto.

También os recuerdo que tener un blog no es obligatorio para un escritor, ni mucho menos. Si no sabes si es para ti, relee este artículo.

Para terminar, y si todavía andáis interesados en la locura de crear un blog, o seguir con un blog, o cambiar de blog o cualquier otra cosa que implique publicar cosas en internet con periodicidad y mediana coherencia, os dejo una listita resumida de los tipos de artículos que mejor funcionan para atraer visitas y conseguir que os compartan. He cogido este artículo de Aman Thakur, que me parece que lo resume bien, y he intentado adaptar sus puntos a los blogs de escritores. De nada, vosotros y gracias, Aman.

Tipos de artículos que mejor funcionan (para todo tipo de blogs):

  • Largas listas llenas de enlaces. ¿Sabéis todos esos artículos que hago colaborativos? Yo me lo paso genial haciéndolos y además enlazo a un montón de gente que con frecuencia me devuelve el favor al compartir el artículo y enlazarme de vuelta. Todos ganamos y siempre funcionan bien. Pero sirve cualquier lista muy larga de contenidos útiles. Cuanto mayor sea el número de puntos, mejor. ¿Recordáis mi lista de más de 100 consejos para escritores? Sigue siendo uno de mis artículos más visitados. Otros blogueros han hecho de este tipo de listas su know how, como Mr. Davidmore.
  • Artículos de investigación, llenos de datos. Nada atrae tanto a un lector como un artículo completo, bien documentado, repleto de datos fiables y útiles. ¿Qué os llama más, un breve comentario sin mucho sentido acerca del estado actual de la ciencia ficción y fantasía, o un estudio estadístico sobre la evolución de publicaciones en los últimos años?
  • Artículos que relatan un éxito particular. Si hay algo que se te da bien o alguna meta concreta que has alcanzado, ¿por qué no compartirlo con los demás? Lo importante, claro, es compartir cómo lo hiciste. Escribir un texto donde repites 100 veces la frase “he vendido 30000 libros en un mes en Amazon” no nos sirve de nada. Tienes que contarnos cómo lo lograste. Y tampoco tiene que ser algo tan exagerado, un título como “cómo conseguí triplicar mis visitas en un mes” también suelen llamar la atención (y si de 10 visitas has pasado a 30, eh, tampoco estabas mintiendo).
  • Incluye infográficos. Y no solo infográficos: todos los gráficos, siempre que tengan un aspecto profesional y no sean como mi explicación dibujada cutre de la semana pasada de qué es un embudo de mercadeo. Aplicaciones como Canva o Infogr.am te permiten crear tus propios infográficos (y mucho más).
  • Pide consejo a los expertos. Busca una pregunta que preocupe a tu público y pregunta a los expertos que estén ahí fuera qué respuesta proporcionarían. Publica sus respuestas (con permiso) en un solo artículo colaborativo. No solo obtienes contenido de alta calidad, también estableces relación con estas personas y obtienes el tráfico que dirigen hacia tu página al compartir tu artículo.
  • Guestposting. Buffer consiguió 100000 nuevos suscriptores en su lista de correo en solo nueve meses, mediante 150 artículos de calidad que publicó en plataformas ajenas. Sí, es ridículo y era en un mercado (el estadounidense) y sector (internet/tecnológico) que no es el nuestro, pero si sabéis dónde buscar, sabréis dónde publicar. Yo misma he publicado artículos en otros blogs, como Víctor Selles o Excentrya, para hablar del proceso de creación de Lectores aéreos. No obstante, si lo que estás buscando es arrancar y conseguir algún interés por parte de tu sector, publicar para otros puede ser una opción interesante. Si quieres entender mejor cómo funciona estos de los posts invitados, lo explica muy bien en su blog Stefania Gil.
  • Análisis de un caso concreto. Más o menos como lo que explicaba en el tercer punto de esta lista, pero en referencia a alguien que no seas tú. La idea es realizar un análisis objetivo de qué hay detrás de un éxito (¡o fracaso!) de alguna empresa/autor/libro/oferta particular.
  • Recicla y reinventa. Y no solo hablo de tus propios artículos viejos, que siempre viene bien revisarlos, volver a editarlos, actualizarlos y darles vida nueva. También puedes buscar artículos ajenos y analizarlos desde otro punto de vista (y por favor, siempre especificad vuestras fuentes y mencionad a los que os han inspirado, que si no está muy feo. Sobre cómo enfocar los artículos “homenaje”, me gusta este post de Mariana Eguaras).

Como veis, muchos de estos artículos exigen un nivel alto de trabajo y tiempo (y si quieres ofrecer datos nuevos y complejos, vas a tener que darle duro a la documentación).

Pero eso es, ahí lo tenéis, lo que puede separarte de todos los demás blogs que hay ahí fuera: tu deseo de producir algo de calidad, algo que haga que la vida de tus lectores sea un poco más fácil, interesante y/o agradable.

Justo como tus libros.

 


*Aunque esa era la media justa de extensión que tenían mis artículos en Lecturalia, uno de los blogs literarios más populares de su sector. Así que quién sabe. Que fuera un proyecto de gran calidad y que tuvieran profesionales dedicados a la promoción y optimización de artículos seguro que no tenía nada que ver.

**Si tienes menos de 25 años puedes sustituir esta referencia por Los juegos del hambre y una visión de Suzanne Collins sentada sobre una montaña de billetes. O de Jennifer Lawrence en este vestido. Lo que prefieras.

***Lo confieso, a veces solo pongo cosas así para ver si alguien me corrige, muy indignado/a, en los comentarios.


Si te ha gustado este artículo, acuérdate de compartirlo. También puedes apuntarte a mi lista de correo (envío artículos que son solo para mis suscriptores, solo dos veces al mes). Y si te gusta el contenido del blog en general y quieres leer más cosas mías (o simplemente echarme una mano), prueba a hojear alguno de mis libros:

70 trucos para sacarle brillo a tu novela70 trucos para sacarle brillo a tu novela: Corrección básica para escritores. ¿Has escrito una novela o un relato y no sabes cómo enfrentarte a la revisión? ¡Yo te ayudo! Disponible en Amazon.

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!).

  • Puedes leer un avance gratuito aquí.
  • Puedes leer reseñas aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y muchos sitios más. Y hasta en 20 Minutos, aquí.
  • Si tienes un blog o web de reseñas y te apetece leer y reseñar este libro, puedes pedirme un ejemplar de cortesía en gabriella(arroba)gabriellaliteraria.com.

Puedes ver más libros míos aquí.

 

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Cómo saber si deberías tener un blog (Y otros recortes literarios)

diciembre 11, 2015 — by Gabriella48

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¿No decían que había muerto el blog? ¿Que Facebook lo había matado a sangre fría, vestido de azul, con una llave inglesa en la biblioteca?

No, no, aquí sigue. Aquí estoy, escribiendo palabras en la ventanita de WordPress, os lo prometo. No soy una inteligencia artificial: algunos de vosotros hasta me conocéis en persona y tendréis que admitir que para ser un androide estoy la mar de bien articulada. El blog ha sabido reinventarse y sigue siendo un combatiente de peso en la eterna guerra entre formatos, medios y métodos en el amplio abanico de posibilidades de la comunicación en línea.

La primera pregunta, claro, es la más necesitada, la que nos hacemos todos los que escribimos: ¿sirve un blog para vender libros?

No hay una respuesta única, pero podemos resumir más o menos lo siguiente: no, un blog no sirve para vender libros directamente, pero sí para conseguir un seguimiento que, con vista y tesón, podría llegar a tener alguna conversión a ventas.

Uf, cuánto trabajo para vender unos poquitos libros, ¿no?

Yo creo que la pregunta más importante se hace mucho menos:

¿Es un blog lo que yo necesito?

¿Deberías tener un blog? ¿Tú? Ya he hablado de la importancia de tener una plataforma, un lugar donde puedan encontrarte. No tiene que ser, por narices, un blog. En EBook Hermanos, por ejemplo, hablan de las posibilidades de marketing para autores sin blog, que pueden utilizar una sencilla página de lanzamiento, combinada con técnicas avanzadas de venta en Amazon. Un blog implica un esfuerzo bastante grande: no se trata solo de actualizar con contenidos de manera periódica, sino de mantener una interacción responsable y cordial con los lectores. Y no solemos hablar mucho de dinero, pero también hay costes involucrados: servidor, diseño, interfaz para la lista de correo… Estos costes, además, suben cuanto mejor funciona un blog.

Pero yo cavaría más hondo. Creo que la necesidad (o no) de mantener un blog se reduce a una pregunta crucial que nos hace Elisa Gabbert en la columna para escritores que lleva en Electric Literature.

¿Qué tipo de escritor eres?

deberías tener un blog

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¿Debe el autor ser una marca? 6 preguntas que no nos estamos haciendo

septiembre 29, 2015 — by Gabriella25

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Hoy voy a hacer algo horrible.

Solo espero que, en la generosidad de vuestros bellos corazones, sepáis perdonarme.

Es horrible, en serio.

Hoy voy a hablar de Miley Cyrus.

(Gabriella se agacha para resistir la oleada de tomates y abucheos y alguna que otra mesa maltrecha. ¡Os tengo dicho que botellas de cristal aquí no!).

Miley Cyrus viene muy al caso del tema de hoy, por increíble que parezca. Sí, voy a hablar de branding para escritores.

(Observo, triste, que varios lectores potenciales levantan sus dedos del teclado y están ya a punto, ¡qué cerca!, de cerrar esta pestaña).

Esperad. Os prometo que compensa.

Veréis: hace algún tiempo, leí un artículo en Mundopalabras que despertó conversaciones animadas entre varios compañeros escritores acerca de qué significaba el branding para un artista, de las implicaciones éticas y personales. También salió hace poco un artículo introductorio y muy positivo acerca del tema de la marca personal en Escriviviendo.

Reconozco que soy una rara ave (aunque muy plumosa y multicolor) en esto del mundillo escritor, por aquello de que acepto (y disfruto) del mercadeo como forma de promoción si se hace de manera respetuosa e inteligente, pero a la vez desconfío tremendamente de sus trampas. Es muy fácil, demasiado fácil, empeñarse en vivir solo del arte y renegar del mundo que no entiende tu sublime talento. Del mismo modo, es muy fácil, demasiado fácil, dejarse llevar por los cantos de sirena de lo comercial, y lo que vende, y cómo se vende, y olvidar que, en última instancia, la idea de todo esto era crear algo que mereciera la pena.

Y como ocurre con tantas otras herramientas de mercadeo, acepto el branding y a la vez lo veo muy peligroso. No sé si sabéis que branding viene de to brand, marcar, también en el sentido de marcar a las reses, de señalar a la carne como propia.

Ya, ya, ya me explico. Aquí es donde entra Miley Cyrus.

Cyrus ha sido durante mucho tiempo un ejemplo de lo nocivo que puede ser el branding cuando se aplica de forma fría y calculadora a un producto destinado a consumo cultural. Y sí, Hannah Montana también es un texto cultural, en el sentido más académico y pragmático de la palabra. Es el producto Disney perfecto: que la gente olvide que eres una adolescente a tope de hormonas y disfrute de tu actuación virginal a la vez que te visten con cositas estrechas para realzar tus estupendas curvitas y te maquillan hasta la punta del dedo gordo del pie derecho. Ya lo hemos visto mil veces con Britney Spears y compañía. ¿Mensaje contradictorio? Creo que sí. Mi amiga Libertad analiza de forma curiosa esa paradoja de comunicación cruzada usando a Katy Perry como base.

Cyrus también se marcó un Britney: salió del bonito capullo protector Disney y se lanzó al perreo con artistas de la dignidad y consideración de Robin Thicke. Sinead O’Connor le dijo que se respetara a sí misma; Amanda Palmer le dijo que hiciera lo que le saliera del mismísimo.

¿Resultado?

ESTAMOS VENDIENDO DISCOS DE LA MILEY COMO PEGATINAS MÁGICAS DE ESPINETE*.

Sí, a muchos también os gusta su música. Y no es mi intención ofenderos si sois fans de Miley. ¿Pero dónde está la persona, la artista? ¿Qué es Cyrus para nosotros más que un acto más de espectáculo? Es más, ¿qué hago yo criticando a una persona, a un ser humano, con sus sentimientos, solo por su forma de restregarse contra las bolas (metálicas) de sus videoclips?

Lo hago, en parte, porque Cyrus se ha convertido en un producto tan artificial, tan ajeno, que me cuesta verla como persona.

Esto no es lo que queremos los que escribimos (aunque igual sí, si lo que realmente os gusta es restregaros contra bolas metálicas gigantes, en cuyo caso tenéis todo mi respeto y, posiblemente, mi número de teléfono). Después de todo, escribir es comunicación, es entrega, y la calidad de lo que transmitimos y cómo lo transmitimos dice mucho de nosotros como seres humanos y como artistas.

Visto así, el branding, el convertir a una persona en marca, puede ser muy perjudicial; seguro que todos podéis pensar en algún escritor que represente este lado oscuro de la fuerza. No se trata solo de escritores: hay conferenciantes, coaches y profesionales de la mercadotecnia que han desnaturalizado completamente su discurso al adoptar un esquema de lo que se supone que vende y convence. Reconozco que hay veces que llego por casualidad a algunos de esos artículos de “hazte trillonario vendiendo libros en Amazon” con la típica terminología hueca adaptada del inglés y no puedo evitar estremecerme. Hay otro mundo ahí fuera, os lo prometo. Brrrr.

Y todo esto de la mercadotecnia es muy poco artístico y muy sucio, ¿verdad?

Vamos por puntos. No iremos por partes, porque entonces haré el chiste de “como dijo Jack el Destripador”, y esa persona al fondo de la sala me tirará el último tomate podrido que le quedaba y aterrizará justo en mi coleta, con lo que me había costado hoy hacérmela y mira que me ha quedado perfecta.

(Se frota las manos).

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15 trucos para convertirte en el rey de las redes sociales

septiembre 15, 2015 — by Gabriella50

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Tengo que decir que, en esto de las redes sociales, los escritores somos unos tonticos.

(Algunos agitáis los brazos indignados al leer esto; alzáis el puño y me juráis violencia; otros se acuerdan del aspecto de su timeline de Facebook y asienten, deprimidos por lo que está ahí fuera).

No, no son solo los tuits constantes de “compra mi libro”, los mensajes privados automatizados, los dibujos en la mugre del coche que indican, claramente, un enlace a Amazon. No, no es solo eso.

No es solo que no sepamos mantener una imagen coherente, que no sepamos compartir, que no sepamos comunicarnos con eficiencia (lo cual, por otra parte, es normal, teniendo en cuenta que nos pasamos la vida encerrados en una habitación, delante de un ordenador, en vez de salir por ahí y conocer a gente en carne y hueso, y aprender a socializar como seres humanos).

Es que publicamos a lo loco todas nuestras chorradas y esperamos, ¡abracadabra, pata de cabra!, recibir la atención adoradora del público lector que merecemos. Y estamos bien convencidos de que merecemos, aunque sea, un poquito de atención (¡solo un poquito!).

Como me temo que no puedo solucionar los Problemas Grandes del mundo, pensé que podría empezar por intentar solucionar los pequeños. Y me agarré el libro The Art of Social Media, de Guy Kawasaki y Peg Fitzpatrick, y me puse manos a la obra. Vamos a ver si, por lo menos, podemos cambiar algo este gran barullo de gritos y grafiti en que hemos convertido los autores nuestras redes sociales.

Por si no os suenan los nombres, Fitzpatrick es una bestia parda de la comunicación en plataformas sociales y Kawasaki es el señor que te convenció de empezar a comprar productos Apple, allá en los 80. Además, ahora es el encargado de marketing de Canva, una de mis aplicaciones favoritas.

¿Qué he sacado de este libro? Demasiado, la verdad. No es largo, pero tiene condensada una cantidad increíble de información útil. Así que he decidido quedarme con los consejos que mejor podemos aplicarnos los que realmente necesitamos que nos hagan caso en este mundo de promoción saturada: nosotros, pobres escritores desconocidos. Y es que en la escritura no importa cuán bueno seas, si quieres que te lea alguien aparte de tu madre y ese tipo tan raro que te manda emails guarros a las tres de la mañana, te va a hacer falta un poquito de ayuda de las redes sociales.

Leed el libro entero si podéis, porque no tiene desperdicio. Pero podemos empezar por aquí. Este es un resumen de los mejores puntos del libro, con mis comentarios al respecto. ¿Tenéis lápiz y papel, tableta, archivo de notas, Evernote o un boli y una mascota blanca y tranquila a mano?