Hace poco leí una entrevista con Danny Iny, bloguero fundador de Mirasee, una empresa de formación para emprendedores. Mirasee insiste en que ellos pretenden «educar a empresarios para que puedan tener impacto en su comunidad y cambiar el mundo», un mensaje que no es nuevo en el ruido de la blogosfera y del mundo de la formación en línea. Pero hubo una cosa que me llamó la atención, en la descripción de uno de sus vídeos:

seguidores

Las 10 reglas de un negocio visionario

(Y 10 lecciones aprendidas creciendo hasta 40000+ suscriptores, más de 2 millones de euros en ingresos y más de 25 miembros para nuestro equipo, sin perder nuestros valores ni vender nuestra alma).

Independientemente de la moda esta tan cansina (que por desgracia ha llegado a España) del negocio feelgood, donde los perfiles de Sobre mí han de incluir «mi sueño para mejorar el mundo» (¿en serio, producir relojes baratos te ayuda a mejorar el mundo?) y «mi misión es servirte» (¿podrías venir a mi casa y hacerme la colada, por favor?), tiene un gran impacto para mí ese concepto: alcanzar tus metas (aunque sean materialistas) sin perder tus principios.

No porque los principios no puedan cambiar, sino porque los valores que tenemos que son positivos, productivos y empáticos son necesarios para… bueno, básicamente para que el mundo no se vaya totalmente a la mierda en una suerte de distopía neoliberal hipercapitalista de alienación absoluta del ser humano. Algo así como cualquier película de ci-fi chachi romántico-juvenil, pero con gente más fea.

conseguir seguidores

Pocas cosas tan peligrosas hay en este sentido como el famoso networking. Este puede enfocarse desde dos perspectivas:

  1. Las personas son medios para conseguir cosas. Y cuando una persona no es un medio directo para conseguir algo, puede ser un medio para llegar a otra persona. He visto esta filosofía en algunos usuarios de LinkedIn y en algún que otro bloguero. A mí me hace sentirme un poco sucia, como si no me hubiera lavado el pelo en dos semanas. Cuando alguien te quiere por tu cuerpo, no sé, es desagradable, pero por lo menos eso implica que tienes un cuerpo bonico en el que inviertes tiempo y cuidado. Si alguien te quiere solo por los contactos y seguimiento del que le puedes proveer… uf. Escalofríos.
  2. Las personas son personas. Intentas conocer a todas las que puedas y cuando alguna te cae bien o crees que tiene cosas importantes que ofrecer, intentas colaborar con ella. Estas colaboraciones con frecuencia acaban en una interacción basada en el respeto, de provecho mutuo.

Esto no tiene por qué ser un juego de suma zero. Los 38 seguidores que yo consiga esta semana no son 38 seguidores que le robo a otra persona. La colaboración no solo es efectiva: es que es más agradable.

En ese sentido, me gustó la explicación que dio el ya mencionado Danny Iny, cuando explicó las tres fases por las que había pasado para conseguir suscriptores a su lista de correo y a sus proyectos (la entrevista está en ese libro que ya he citado alguna vez, el Iterate and Optimize de Sean Platt y compañía). Es importante entender que Danny buscaba, sobre todo, suscriptores para su lista de correo, porque es allí donde hace su mayor esfuerzo de marketing; tal vez para ti sea diferente y busques lectores potenciales entre tus seguidores de blog, Facebook, podcast de erótica para abuelitas o lo que sea:

 En la primera fase, Danny se ocupó de conocer a su comunidad y darse a conocer. Lo hizo participando de manera activa en todo tipo de conversación, sobre todo dejando comentarios en blogs de otros colegas del sector. Danny eligió los blogs porque son el mundo donde él se mueve, pero esto puede hacerse con cualquier comunidad, ya sea de blogs, redes sociales, grupos o foros especializados, etc. Así, si quieres hacerte un hueco en la comunidad de escritores de Twitter, tendrás que conversar, retuitear, preguntar y contestar a otras personas con intereses similares a los tuyos en Twitter. Haciendo esto, Danny obtuvo sus primeros 100-200 suscriptores.

En la segunda fase Danny ofreció contenido valioso a los influencers (si no leéis esta palabra en vuestra cabeza con cierto retintín y acento falso es que no me conocéis) o líderes de las comunidades en las que se movía. Esto puede hacerse mediante un blog propio, pero Danny lo hizo mediante guestposting, escribiendo buenos artículos para blogs de personas con seguimiento. Así, ofrecía contenidos excelentes a estos blogs y se daba a conocer a los que los seguían. De este modo, solicitando siempre a la gente que le leía que se apuntara a su lista de correo, consiguió subir su lista de correo a unos 2000 suscriptores.

-A este nivel, ya pudo ocuparse de hacer webinars (cursos online en formato audiovisual) y otros contenidos que fueran atractivos para los suscriptores que ya tenía, llegando a otros seguidores nuevos a través del intercambio de promoción con muchos de esos blogueros e influencers con los que ya había colaborado y con quienes había establecido una relación de confianza. Así aumentó su lista a más de 10000 suscriptores e hizo despegar realmente su negocio.

Por supuesto, el público acumulable en España no es el mismo que en EEUU, ni tenemos el mismo mercado como escritores y creadores de contenidos de ficción. Pero aun así creo que es un camino que puede ser muy interesante para aquellos que buscamos vender nuestros libros a través de la creación de una relación sincera y amistosa con nuestros lectores potenciales. Se produce, además, un efecto bola de nieve. Cuantos más seguidores/suscriptores/loqueseas tengas, más rápido llegarás a otras personas que podrían estar interesadas en lo que tienes que ofrecer, ya sea un servicio, contenidos interesantes o un libro sobre mapaches. Y recuerda que una lista de correo no es la única opción para hacer crecer tu plataforma, pero desde luego es de las más eficientes.

Hace poco leí un gran consejo para hablar en público: en vez de imaginar a tus asistentes en pelotas o de ensayar mil veces una charla muy planificada, prueba a pensar en la gente de la sala como si fuera tu amiga, como si ya os conocierais y os cayerais bien. Esto es algo que creo que es aplicable no solo a hablar en público, sino a nuestra interacción con los que nos leen (y a quienes leemos).

conseguir seguidores

Si entro en una habitación donde hay un grupo de personas, no estoy buscando qué puedo obtener de ellas, porque no tienen razones para querer ayudarme. Quiero buscar oportunidades de crear o aportar algo de valor, para ayudar a la gente. Si se da esa oportunidad, vuelvo a hablar con esas personas más adelante y las cosas acaban sucediendo de forma orgánica. Si ayudas a la gente, eso te lleva a sitios positivos.

Deja de pensar en los demás como en medios para un fin y empieza a pensar en qué puedes ofrecerles tú para hacerles la vida un poco mejor. Prueba con esas tres fases de comunicación que propone Iny, usándolas con lectores potenciales y otros profesionales del sector editorial.

Eso sí, creo yo, es networking del bueno.

 


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