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La novela corta es más útil de lo que crees

Agosto 3, 2017 — by Gabriella34

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Dicen por ahí que la vida es eso que pasa mientras esperas al festival Celsius del año que viene.

No, no lo dicen, lo confieso. Se me ha ocurrido ahora, sobre la marcha. Solo lo decimos algunos, pero no por ello es menos verdad.

Os voy a hablar ahora de novela corta. Casi enseguida.

Pero Celsius.

Y prometo que esto viene a cuento.

Aparte de todo lo de fantástico que tiene el festival a nivel social (la sensación de comunidad es apabullante), el Celsius 232 también es un centro de motivación y aprendizaje. Para vosotros tal vez haya algo similar: algún congreso o convención en vuestro sector que os cargue las pilas de modo irrefrenable y disoluto (la elección de esa última palabra no es casual). Cuando pasas todo el año trabajando y con una rutina de producción bastante establecida, es en sitios como estos donde ves los resultados de tus esfuerzos (o donde empiezas a entender los resultados que podrías alcanzar).

celsiusAsí, más o menos, pero con sidra y cachopos

Para mí, además, es un lugar donde cada vez me siento más animada a aportar algo, no solo como escritora, sino como participante más “interna” del espíritu del festival. Muestra de ello es el taller de escritura que hemos coordinado entre la organización del festival y servidora, para que el año que viene esté AÚN MEJOR (¿cómo? ¡Imposible!) y para que la gente acuda desde todos los rincones del universo y tengáis que colgaros del travesaño y de las arquivoltas para poder pillar hueco (por ejemplo).

No, no hay arquivoltas en el Hotel 40 Nudos de Avilés. Están en mi imaginación, pero esta es poderosa.

Quiero centrarme en una mesa redonda que tuvo lugar en el festival, donde tuve el privilegio de poder sentarme a hablar de la novela corta, junto con gente de bien como Nieves Delgado, Felicidad Martínez, Elías F. Combarro o Pablo Bueno. Moderaba la mismísima Cristina Macía, una de las organizadoras del festival, aunque en algunos parajes recónditos la conocen mejor como escritora de libros de cocina o traductora de autores de escaso renombre como Pratchett o G. R. R. Martin.

Llegamos a algunas conclusiones. Y yo llegué a la conclusión de que esas conclusiones podrían servir por aquí también, conclusamente.

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La Pila del Mal: 20 lectores se enfrentan a sus libros pendientes

Septiembre 15, 2016 — by Gabriella14

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Siempre que hablo de la Pila lo hago con mayúscula.

No porque sea correcto (no lo es, para nada, y si estuviera corrigiendo un texto ajeno le colocaría una p tan minúscula que apenas podríamos verla).

Pero reconozco que la Pila impone. Es un monstruo que se merece nombre propio, de ahí la mayúscula. ¿Sentís su mirada juiciosa, su futuro incumplido?

La Pila es esa bestia que nos espera en la mesilla de noche, en la estantería, encima de la nevera: oculta tal vez a nuestros ojos pero nunca a nuestro cerebro. La Pila es la representación lectora del FOMO (Fear of missing out). Sí, es una representación física de nuestro miedo a quedarnos atrás.

O también podría ser algo maravilloso, una gloriosa acumulación de libros que todavía no hemos tenido el privilegio de conocer. Yo prefiero mirar así a la bestia: de frente y con cariño.

Quería enseñaros mi Pila. No tiene nada de especial, pero quería enseñárosla. Antes, claro, quiero enseñaros las de otras personas. Escritores, lectores, traductores y demás fauna literaria me han mandado sus imágenes. No he incluido eBooks, porque las listas que me enviaban se alargaban hasta el infinito y más allá.

Quedaos, sacad el papel y lápiz listos para apuntar aquellos títulos que os llamen la atención, para que vuestra propia Pila crezca y se eleve sobre vosotros, amenazante, hermosa, siempre objeto de deseo.