Hoy me voy a Londres. Quería (necesitaba) tomarme unas vacaciones, olvidarme del trabajo y poner el consabido «autorresponder» en mi correo electrónico: algo así como «La menda se ha largado de vacaciones, dejad de darle el coñazo y volved el día 14». También quería aprovechar que es mi última oportunidad antes de que mis padres vendan la casa (una verdadera lástima pero algo inevitable). Sin embargo ocurre lo que dicta el Murphy ese de las narices, justo cuando te vas a ir aparecen un montón de proyectos urgentes y me temo que, aunque ya es tarde para cancelar el viaje, voy a tener que trabajar desde allí.

Ello no implica que no me vaya de compras, claro…