-¿Por qué se empeña Blogger en que me pase a su versión nueva, y para ello que me haga una cuenta con Google? Ya tuve que hacerme una cuenta con Google hace tiempo por aquello de usar el AdWords, y me tocó las narices. Todo el mundo me dice «pero eso mola, gmail es la mejor cuenta del mundo». No lo dudo, pero ya tengo veinte mil cuentas y tener que mirar una más no me hace ninguna gracia.

-¿Por qué el dueño de ese bar de rock al que vamos muchos viernes y muchos sábados nos cuenta la misma historia sobre su colección de vinilos cada vez que vamos? ¿Se aburre? ¿Tiene amnesia selectiva? ¿Le gusta joder la marrana?

-¿Por qué algunos servidores no hacen backups en condiciones de sus discos duros, jodiendo repetidamente a sus clientes, a los clientes de sus clientes, e incluso a los clientes de los clientes de sus clientes?

-¿Por qué el disco en solitario de Thom Yorke se parece tanto al Kid A? ¿Y por qué entro en una dimensión alternativa cada vez que lo escucho, normalmente en un coche ajeno, a las cinco de la mañana y bajo el temible efecto de una sobredosis de cafeína?

-¿Por qué últimamente en todos los garitos en los que entro la media de peso de las mujeres es de 45 kilos? ¿Por qué en Granada las mujeres son tan aburridas y tan serias (y tan anoréxicas)?

-¿Por qué mi gato, sin venir a cuento, de vez en cuando salta hasta mi codo y lo muerde con saña?

-¿Por qué Connie Willis siempre se carga sus libros al final con conclusiones liosas y apresuradas?

Si alguien tiene la respuesta a estas preguntas, agradecería que devolviera sentido vital a mi confuso cerebro.