Estoy enamorada del steampunk. En primer lugar, su bisutería y joyería (ya estoy visitando ferreterías en busca de materiales), pero no puedo dejar de lado sus adaptaciones tecnológicas. Gracias a Literatura Prospectiva he encontrado este magnífico enlace a una lista de ejemplos de steampunk tecnológico. MUY recomendable. Personalmente me quedo con este ratón, hecho de metales variados y auténticos huesos de ratoncito:

Hablando de Literatura Prospectiva, recomiendo el artículo de Ignacio Illaregui sobre la polémica (cómo no) decisión de concederle el Minotauro a Jiménez López del Oso.

Leyendo: Never let me go, de Kazuo Ishiguro.
Escuchando: A mi madre parloteando