Pues eso, que año nuevo y vida nueva. Y no acabo de ponerme al día. Estas semanas de caos han servido para que se me acumule una cantidad obscena de trabajo. Supongo que eso, en cierto sentido, es bueno. Estoy ocupada e ilusionada con los proyectos de siempre y otros nuevos. Estoy más o menos contenta, aunque extenuada; me acuesto todos los días a las nueve de la noche, simplemente por agotamiento. Espero pillar pronto el ritmo otra vez, no tengo tiempo ni para ver la nueva temporada de House, Zeus me ayude. En fin, estoy feliz (y lo estaré hasta que me toque el momento hormonal de «quéguaysoymujermiracómolloropornada»).

Que el 2007 se apiade de todos nosotros.