Mis amígdalas parecen haber vuelto a su tamaño normal, y estaría perfectamente de no ser por los efectos secundarios de otra medicación que estoy tomando. Parezco una embarazada hiperactiva (por los mareos, náuseas y nervios), sólo que en vez de ganar peso lo he perdido (todo lo malo tiene algo positivo, no poder tomar alcohol, siendo la mierda que es, ha resultado ser beneficioso a la hora de recuperar ropa que no me había puesto desde hace años). Os contaría la historia de mi odisea médica hasta la fecha, pero es muy larga, autocomplaciente y algo embarazosa (aunque la vergüenza en muchas ocasiones es ajena, por algunos de los médicos que me han atendido).

¿Os he contado que estoy de mudanza? Con lo que me gustaba eso de «tener piso en Granada» (aunque estuviera de alquiler). Pues nada, ya nos mudamos definitivamente a Málaga (costa). Por lo menos el clima es mejor, pero no sé si eso podrá compensar la ausencia de tapas. Mi maltrecha economía me empujará seguramente hacia largos fines de semana encerrada en casa viendo anime y bebiendo cerveza sin alcohol. Y no es que eso tenga nada de malo, he tenido recientemente buenas juergas regadas de alcohol y diversión así que no me puedo quejar (mucho). Y además voy a tener otro gato (!!). Al compartir piso con cierta persona que salió de las entrañas de la misma madre que yo, vamos a juntar a Pentecostés con Ebony, otro gato macho, completamente negro, precioso y dulce. A ver qué tal se llevan. En el peor de los casos dividimos el piso en dos.

Por cierto, el día 10 es el cumpleaños de Víctor. ¡No os olvidéis de felicitarle!