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¿Es realmente posible alcanzar una meta si le dedicas el tiempo y el trabajo suficiente?

febrero 7, 2014 — by Gabriella3

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Hace poco más de un año tomé la decisión, seria y algo acojonada, de escribir. Había escrito antes, claro, toda mi vida, pero de una forma insegura, intermitente, valiéndome solo de las musas y la inspiración. La disciplina la dejaba para la edición, que fue, al fin y al cabo, a lo que me dediqué durante casi toda mi vida anterior.

No me lanzaba a la piscina desde el vacío, desde la nada. Siempre he leído bastante, ya fuera por ocio o trabajo, y he pasado muchísimo tiempo trabajando textos ajenos, tanto desde un punto de vista académico como profesional. Corregí, maqueté, valoré, analicé, y casi todo lo que se puede hacer con un texto destinado al público. Me di cuenta de que estaba ocupándome casi por completo, de una manera u otra, del proceso editorial, y eso estaba bien. Estaba ayudando a otros escritores a mejorar su obra, a presentarla de la mejor forma que yo supiera ofrecerles. Una forma que, si bien no era perfecta, era mucho mejor que el manuscrito inicial. Creía (y sigo creyendo) que tenía un pequeño don para sacar lo mejor de un autor. Esto es algo que sigo desarrollando a través de la corrección de estilo, y que me mete en más de un lío, ya que me resulta muy difícil separar mi labor de simple correctora de mi antigua labor de edición: si me encuentro con un texto con agujeros argumentales o incoherencias narrativas, por ejemplo, necesito trabajarlo con el autor, aunque sepa que eso va a complicar y alargar mi trabajo de forma innecesaria.

Todo ese bagaje era importantísimo para comenzar una labor seria como escritora, no solo por la formación que me proporcionaba, sino por todos los contactos que realicé en mi fase de editora, y por todo lo que aprendí de otros profesionales del mundo de la edición, gente a la que aún admiro y a la que ocasionalmente acudo. Creo que hice lo que tenía que hacer, pero por otro lado lamento no haber tenido una meta más específica. El mundo de la edición te exige estar en muchos frentes a la vez, y yo tiendo a la multitarea y al pluriempleo. Hace un año me di cuenta, ya de forma definitiva, de que eso tenía que cambiar. Necesitaba un objetivo claro.

La importancia del trabajo diario

Ya he hablado varias veces en el blog de las 10000 horas, las que se supone que necesitas para dominar una habilidad. No se trata solo de echarle 10000 horas a algo: deben ser horas realmente útiles para tu habilidad, horas de aprendizaje puro, y también hay muchos otros factores que deben cultivarse: redes sociales (no me refiero a Facebook, que también, sino a redes de interacción en general con otras personas de las que puedes aprender). Cerca de esta teoría está la de los 7 años, que es que necesitas 7 años para llegar a algo en algún campo; también está el llamado compromiso de los cinco años, del que leí por primera vez en un artículo de Steve Pavlina, pero que tiene variantes de todo tipo por todas partes.

El compromiso de los cinco años es interesante porque te hace plantearte en serio si lo que estás haciendo es útil para ti. Si tomas una dirección, profesional o personal, ayuda mucho preguntarte: ¿voy a comprometerme a seguir haciendo esto dentro de cinco años? ¿En serio? ¿Pase lo que pase? ¿Todos los días? Son preguntas importantes, si tenemos en cuenta que esos cinco años son lo mínimo que hacen falta para obtener algo de importancia en cualquier campo. Uno no puede rendirse, opinar que todo ha salido mal, cuando solo lleva seis meses haciendo algo. Y muchos argumentarán que interviene la suerte, que hay quien es descubierto de la noche a la mañana, por ejemplo. Pero si uno investiga un poco, descubre que la mayoría de esas personas que han tenido éxito en algún campo, de manera aparentemente afortunada y casual, llevaban ya años desarrollando determinadas habilidades, y que el hecho de que estuvieran en el sitio adecuado en el momento adecuado se debe en gran medida al desarrollo de esas habilidades. La suerte existe, sí, pero es un factor mucho menos determinante de lo que podría parecer.

Primeros resultados

Tras el primer año realmente dirigido, de esos cinco a los que me he comprometido, puedo decir que los resultados han sido favorables: tengo un libro a las puertas (El fin de los sueños, junto con José Antonio Cotrina, que saldrá publicado el 20 de marzo con Plataforma Neo); tengo otra obra finalizada, en proceso de corrección, que pronto empezará a hacer la ronda por editoriales; y escribí 90000 palabras de una novela que, por muchas razones, me he visto obligada a reiniciar por completo, pero que espero poder terminar antes de que acabe el 2014. Pero todo esto no viene solo de sentarse a escribir a diario: si yo no hubiera pasado ocho años de mi vida de congreso en congreso, de convención en convención, hablando con escritores y editores, nunca habría conocido a las personas adecuadas para aprender a navegar en el complejísimo mundo de la edición. Si no me hubiera hecho un currículo, publicado otras cosas, nadie habría creído en mis posibilidades. Si no hubiera tenido cierta habilidad mínima para empezar, mi coautor no habría considerado compartir portada conmigo (y os puedo asegurar que es una persona tremendamente exigente y meticulosa). Así, repetimos: esas 10000 horas no son solo de escribir, leer, corregir y escribir de nuevo. También son de socializar con gente del gremio, de estar en todas partes, de dar y asistir a charlas y conferencias que de primeras podrían parecer inconsecuentes (todas estas acciones que, para una persona de naturaleza introvertida como yo, son agotadoras). Incluso son de escribir cientos y cientos de artículos sobre literatura para una página web. Todo está relacionado.

Contra viento y marea

Todo esto ha exigido una reestructuración mental muy grande por mi parte. Para empezar, decidí dirigirme a un nicho de mercado más productivo, que antes no había considerado: la literatura juvenil. He intentado tragarme la timidez y atreverme con ciertas cosas a pesar del miedo. He aceptado la disciplina diaria de escribir, y no he fallado ni un solo día. Escribir se ha convertido en una prioridad absoluta, por encima de comer, dormir o incluso pasar tiempo con mi familia o mi pareja. Todo esto compaginado con horas y horas de otros trabajos para intentar obtener algún ingreso. No soy muy fan de Almudena Grandes, por ejemplo, pero sí soy muy fan del hecho de que durante años se levantara a las cinco de la mañana para poder escribir, antes de llevar a los niños al colegio o ponerse a trabajar. Esas son las cosas que nunca nos cuentan de la glamurosa vida del escritor.

Hay muchos días que me levanto desalentada y me pregunto si algo de esto merece la pena. Los ingresos, tanto por mi trabajo como escritora como por mis demás ocupaciones laborales, son ínfimos (hace un par de años volví a casa de mis padres porque ya no podía permitirme alquilar un piso y pagar las facturas. Sigo sin poder permitírmelo). Trabajo mucho, e intento hacerlo lo mejor posible. Pero desde hace un tiempo siento que, a pesar de la ocasional desesperación, mi vida está llena de cosas maravillosas, de experiencias alucinantes y de posibilidades mágicas. Y tengo algo que mucha gente no tiene: un compromiso para cinco años. No puedo esperar a ver qué me deparan los cuatro siguientes.

Conclusión

Todo esto nos lleva a una única pregunta: ¿Es verdad lo que nos venden? ¿Es posible entonces desarrollar una habilidad y llegar a algún sitio con ella en el espacio de cinco años de trabajo constante y teledirigido?

No lo sé, pero pienso averiguarlo.

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Dar y recibir

noviembre 7, 2012 — by Gabriella4

Una de las cosas que más me ha confundido siempre es lo complejo que puede llegar a ser el hecho de dar.

Pongo un ejemplo muy simple. A mí me encanta hacer regalos, de hecho me proporciona mayor placer que recibirlos. Esto no es porque yo sea mejor o peor persona, más o menos altruista, sino porque es parte de mi carácter, es algo que me hace feliz. La emoción de buscar o crear el regalo, de ver cómo reacciona el receptor, me resulta muy gratificante. De cierta manera es un tipo de egoísmo: al realizar el regalo satisfago una necesidad personal. Creo, como decía Joey en aquel episodio de Friends, que ningún acto es plenamente desinteresado.

Y ese es precisamente el problema. Por mucho que me guste hacer un regalo, también hay una parte de mí que espera que el universo recompense este acto de “bondad” con algo recíproco. Por esto, un porcentaje alto de los regalos que recibía me resultaban insatisfactorios, me hacían pensar que la persona que realizaba el regalo lo hacía por obligación, no por amor, y sin ningún interés por lo que a mí realmente me podría gustar. Con el tiempo, resolví este conflicto dándole mensajes muy claros a mis seres queridos de qué cosas me gusta que me regalen. Por otro lado, el experimento Clutterfuck ha cambiado radicalmente mi percepción acerca de muchas cosas materiales. Pero la metáfora sigue valiendo… ¿dónde está la diferencia entre dar por el hecho de dar y dar esperando algo a cambio? Y, más importante, ¿dónde está la diferencia entre hacer felices a los demás con tu comportamiento, con tus actos, y que los demás se aprovechen de esta disposición?

Otro caso parecido ha sido el del Proyecto Poema. Mi idea era llevar a cabo un proyecto artístico que fuera positivo para otras personas y que fuera totalmente gratuito. No obstante, confieso (y me cuesta mucho reconocerlo) que una parte de mí esperaba algo a cambio. Por tanto, si el receptor no expresaba gratitud, o no recompensaba mi gesto de alguna manera, aunque fuera simbólica, me sentía muy frustrada. Esto es absurdo, al fin y al cabo yo misma había especificado que el proyecto era gratuito, lo cual implica que se realizaba por el mero placer de realizarlo. Pero me he dado cuenta de que me había creado ciertas expectativas que además no había comunicado a los que participaban en él. No puedes esperar que los demás sean adivinos y que cuando dices “gratuito” lo que quieres decir realmente es “a cambio me amarás para siempre y además realizarás una donación monetaria generosa”. Pensé que, tal vez, aunque no recibiera nada físico, el proyecto tendría cierta trascendencia y obtendría cierta notoriedad. En el fondo mis motivaciones tenían más que ver con la vanidad y el dinero que con el arte por sí mismo. Me ha llevado un tiempo reconocer esto ante mí misma, darme cuenta de que lo he enfocado mal y plantearme un serio ¿merece la pena seguir con esto? La respuesta, obviamente, es que no, o por lo menos no de la misma forma. Tengo una idea que decidirá la dirección que tomará el proyecto, y en cuanto esté mejor definida la compartiré por aquí.

En cualquier caso, veo que este es un patrón que repito bastante, y no estoy muy segura de cómo salir de él.

Una de las cosas que más me ha costado aprender a hacer (¡y todavía estoy aprendiendo!) es decir no. Cuando tenía la editorial, y cuando estaba muy activa en el mundo del fandom de ci-fi, fantasía y terror, recibía muchos mensajes de autores que querían que leyera su obra para opinar sobre ella. Dedicaba más tiempo a satisfacer los deseos de estas personas que a mi propio trabajo remunerado, lo cual era un desastre. Me producía estrés, y en muchas ocasiones, en vez de decirle claramente que no a alguien, acababa con un lastre de trabajo que no podía llevar a cabo. Si hubiera dicho que no al principio, tal vez habría quedado mal con ese autor. Al decir que sí y no poder llevar a cabo la tarea correspondiente, quedaba incluso peor. A lo largo de los años he ido corrigiendo esto, y generalmente este tipo de peticiones de ayuda se contesta con un presupuesto por un informe de lectura. Que una disfruta ayudando a los demás, pero tiene que comer también.

Y ahí está la gran pregunta. ¿Cómo puedes hacer algo que ayude a los demás, que aporte valor, que haga que el mundo sea un sitio un poco mejor (porque eso es lo que quieres hacer) pero que te permita ganarte la vida con dignidad y que los demás no utilicen tu buena disposición para conseguir servicios gratuitos o a precios ridículos? ¿Dónde está el límite entre el amor por los demás y el respeto por uno mismo?

Supongo que no hay una respuesta clara ni universal. Mientras, seguiré buscando.

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Image courtesy of kibsri / FreeDigitalPhotos.net

 

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Celsius 232

julio 25, 2012 — by Gabriella2

Mientras me relajaba en una terracita en el delicioso casco antiguo de Avilés la semana pasada, me preguntaba si el nuevo festival Celsius 232 podía ser el encuentro friki que todos estábamos buscando. Con mayor proyección y más cómodo que una Hispacon, más práctico y tranquilo que una Semana Negra, y una excusa estupenda para reunirte con absolutamente todo el fandom habido y por haber, atraídos por un jugoso programa de firmas y charlas nada densas, cabe la posibilidad de que el Celsius haya sido el festival relacionado con el género fantástico más atractivo al que haya asistido hasta la fecha. Con todo lo mejor de la Asturcon (espicha y fiesta de disfraces, actos específicos del género en español) y de cualquier reunión multitudinaria de los aficionados a este mundillo, me sentí en mi salsa reencontrándome con viejos amigos de hispacones, encuentros gastro-literarios y celebraciones juerguistas en general. También había mucha cara nueva, y creo que no me equivoco al decir que todos los que venían solos y desamparados fueron acogidos con gracia y afecto por los presentes.

Lo peor del Celsius 232:

  • Las colas interminables para las firmas. La firma de George R. R. Martin fue larguísima pero la cola se movía a gran velocidad: su firma es muy sencillita, lo cual es una pena para el firmado pero una alegría para las colas. Sin embargo, Laura Gallego se toma su tiempo con cada dedicatoria. Yo llevaba tres libros que me habían encargado para que me los firmara (tenía la esperanza de poder pillarla justo antes o después de la firma oficial, pero tuve que esperar bajo el sol como el resto, como era justo y necesario). No conseguí almorzar (una gran paella que se hizo en plena calle) hasta casi las cuatro de la tarde, pero ella no consiguió ni eso. Cosas de ser famoso, supongo.
  • Los camareros: Si bien en el resto de sitios el servicio fue estupendo, hubo dos locales en particular donde éste fue realmente nefasto. Nunca había visto a camareros tan agobiados por tener que servir dos mesas en una terraza. 
  • Llevar taconazos a una comilona donde no hay donde sentarse. Afortunadamente llevaba las chanclas en el bolso.
  • Camas individuales en el hotel. Cómo las odio.
Lo mejor del Celsius 232:

  • Por supuesto, la gente. Reencontrarse con personas especiales a las que solo ves muy de cuando en cuando, ponerse al día con los viejos amigos y pasarlo teta ideando proyectos, planes y barbaridades muchas.
  • Los actos en sí. Todo muy ameno y divertido. El taller de supervivencia al apocalipsis zombi de Sergi Viciana se salía. Gracias a Sergi por enseñarnos que las hachas gigantes no son una buena opción.
  • Avilés en general. Un lugar de ensueño.
  • La sencillez. Una sola carpa y un auditorio, además de unos cuantos puestos de libros. No hace falta nada más.
  • El nivelazo de los invitados. Además del protagonista indiscutible, Martin, teníamos un surtido alucinante de escritores entre nosotros.
  • La espicha. Y es que no hay nada como disfrazarse para disfrutar de la tradicional espicha de la Asturcon en un llagar inmenso rodeado de personajes curiosos. Ahí arriba me tenéis vestida de la Muerte de Neil Gaiman, justo antes de salir de la habitación del hotel.
  • El resto de la habitación del hotel. Una ducha casi mágica, que se regulaba al milímetro, un vestidor enorme y un bonito suelo de parqué para taconear. 
  • Mi aniversario. Ha caído otro cuadernito de Paperblanks, un anillo que creo que es de jaspe dálmata y un peluche de lechuza que ha sido bautizado enseguida como Lechuguita (no preguntéis). Mi colección de peluches de animales crece: ya tengo pingüino, ornitorrinco, lémur, lobo y lechuza. Combinan genial con el peluche gigante negro llamado Ebo que suele colocarse encima de mi cama y que ronca de manera endiablada. No tenía ni idea de que fuéramos a intercambiarnos regalos. De hecho no fue un intercambio, ya que yo no había comprado nada. Pero así tengo excusa para vengarme adquiriendo objetos igualmente fantásticos en cuanto pille despistado al Sr. Demiurgo.
Actualizando: Os dejo por aquí también mi crónica “oficial” del Celsius 232 para Lecturalia.

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Regreso de Almería

septiembre 30, 2008 — by Gabriella8

La Hispacon. Cosas buenas y cosas malas. Bueno, la única cosa mala es que el stand no estaba en un lugar que fuera muy de paso y las ventas fueron pocas. Y llovió, pero eso no es culpa de la organización (creo, todavía lo estoy discutiendo con ellos). De cualquier forma desde aquí mi más sincero agradecimiento a Raúl y a Antonio por no hacerme ayudarles en absolutamente nada (es que dos años organizando hispacones es para desquiciar a cualquiera), y por ese inmenso esfuerzo que implica todo este tema.

Lo mejor, por supuesto, los asistentes y la cena. Deliciosa, tanto la gente como la comida (y no sólo en la cena, Almería es famosa por sus tapas gigantes). He llegado a la conclusión de que ya no tenemos que temer a Cthulu, ya que a él y a sus hijos se los zampan todos los días en un bar almeriense en forma de patas de pulpo espectaculares.

Fue genial conocer a David Prieto (¡gracias por el libro!) y a Mercedes, aunque la obligáramos a participar en un concurso de Miss Camiseta Mojada (juro que no era intencionado, lo juro); a José Joaquín de Alfa Eridiani, a Ximena, a Ignacio Egea (que oficialmente se ha convertido en mi PersonaMásAdmiradaDelMundo por tener diez gatos); y por supuesto a mi gente de siempre: Santi, Fer, Alberto, Alfonso y Susana, a los de Portal Ci-Fi, Raúl y Antonio y las encantadoras señoritas que les ayudaban, Alejo, Natalia (gracias por la cena y por dejaros atosigar con dudas tipográficas y demás), Pily, Javier, Sonia (que nos dio un buen susto), Rafa, Alfredo y Raquel, la otra Raquel, Dani, Paco, Francisco, Gorin y Marisa, Conchi y un largo etc. de nombres que son la auténtica razón de que cada año nos plantemos en las convenciones. Por supuesto que se echó de menos a Juanma, a Álex y a unos cuantos más, pero qué le vamos a hacer. Había dos damas encantadoras que nadie tuvo la decencia de presentarme oficialmente por lo que no sé su nombre, sólo que venían de Madrid y que se llevaron un Teatro Secreto mientras intentábamos convencerlas de que montaran la Hispacon del año que viene (si me leéis, chicas, ¿ha colado?).

Me llevé un Ignotus a mejor artículo y le debo cervezas a mucha gente, ya que no me lo esperaba y aposté en mi contra (muy lista yo). Me llevé otro compartido con Víctor a mejor obra poética, aunque ahí la estrella fue Santi Eximeno, que es el que se está dejando los cuernos con Ediciones Efímeras, un proyecto que nos encanta. Por otro lado, Parnaso se llevó Ignotus a mejor novela corta (enhorabuena, Ángel, por Mundo al revés) y a mejor ilustración (enhorabuena a Felideus por esa genial portada de Cristales de fuego, y a José Antonio Suárez por ser el narrador que la inspiró). Presenté El teatro secreto de Víctor Conde con ayuda de Alfredo Álamo (Víctor estará presentando su libro este jueves en la librería Gigamesh, luego os paso los datos) y me puse a discutir con gente en público sobre el estado de la ci-fi (otra vez).

Puf. Luego pongo enlaces y alguna foto y demás, que todavía me estoy poniendo al día.

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Cosas que llevar a una Campus Party

julio 29, 2008 — by Gabriella3

Cosas que una chica debe llevar a una Campus Party:

-El World of Warcraft YA INSTALADO (ay).
-Ropa y zapatos cómodos, ganas de cargar con cajas y pelear en colas.
-Un ordenador chachi-guay.
-Una cámara para hacerse fotos con Enjuto Mojamuto.
-Valentía para pedirle un autógrafo a Joaquín Reyes (fui incapaz).
-Red Bull Light.
-Una brújula.
-Un traductor simultáneo informático friqui-español; español-informático friqui.
-Una furgoneta que funcione.

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Sevilla tiene un olor especial…

noviembre 8, 2007 — by Gabriella20

No voy a meterme en crónicas extensas porque para eso ya lo han hecho excelentemente Víctor Miguel Gallardo y Juanma Santiago. Así que sólo pondré un par de comentarios.

Punto 1. GRACIAS. Gracias ante todo a Antonio, que evitó que muriera de sed, hambre o simple incomodidad. Gracias a Alfonso, por ser ese ente organizativo resuelve-problemas perfecto que quisieran para sí todas las convenciones del mundo. Gracias a Juan Antonio, a Luis Ángel, a Juaki, a Dani y a Bef (aunque éste último fuera en espíritu), autores de Vórtice, por haberse dejado conocer y mostrarnos lo maravillosas personas que son. Y gracias a sus estupendas otras mitades por acompañarlos a este tipo de evento. Sobre todo me dio alegría ver a Doris y a la compañera de Luis Ángel, a quien no había tenido el placer de conocer (y admirar, porque el señor tiene muy buen gusto, que conste). Gracias a la señorita de Roca Editorial y a los de Identidad Travesti por ser tan comprensivos. Gracias a Gorin y a los guardias de seguridad por darme cháchara y cuidar de mis cosas cuando tenía que salir corriendo. Gracias a las azafatas por ser tan agradables aun siendo tan altas, tan monas y tan azafatas. Gracias a Darío y a Araceli por hacer lo que estaba en su mano para organizar una Hispacon a pesar de todos los problemillas de última hora. Gracias a Víctor por compartir conmigo la alegría de los Ignotus, y por soportar mis miradas asesinas cuando falló su GPS interno. Gracias a los que nos votasteis en los Ignotus, gracias a los que fuisteis a la presentación de Madrid. Gracias a Dani Mares, por ser justo como me lo imaginaba, sólo que mejor. Gracias a Juanma por, bueno, ser Juanma, y emocionarse con BEF y con Mares. Gracias a todos los que asististeis a mi conferencia, sobre todo a los que aportasteis comentarios e información y, más aun, a los que incluso os reísteis a pesar de mi oscuro humor anglosajón. Gracias a los socios por echarnos una mano en la Asamblea, ya que estábamos todos medio muertos. Gracias a los de Almería por ser los próximos hispaconeros.

2. PERDÓN. Perdón a Elia Barceló, a la que grité sin contemplaciones “YA LO SÉ” cuando la pobre se acercó a comunicarme que me estaban esperando en la sala de conferencias. Perdón a los que soportasteis mi bloqueo mental al principio de la conferencia: cinco minutos antes había tenido que resolver una crisis de horarios, varias inscripciones no contabilizadas y el número exacto de asistentes a la cena (perdón a Víctor y a Francisco por soportar mi ataque de histeria). Perdón por correr por todo el recinto, la mayoría de las veces interrumpiendo y/o gritando. Perdón por el momento porno, ya sé que algunos no soportan bien que dos personas se besen (una vez nos echaron de un bar por eso). Perdón por la cena, no fue culpa mía pero aún así la vergüenza ajena me puede. Perdón por ser tan sumamente gilipollas como para creer que la organización de una Hispacon se dedica a organizar eficientemente hispacones sin necesitar ayuda de, por ejemplo, una Junta directiva. Perdón por los que tuvisteis que soportar el caos de las inscripciones. Perdón por no haber podido atender a tantas personas con las que me hubiera encantado hablar, cotillear, pelearme o discurrir sobre frikadas. Perdonad mi estado zombi en los bares por la noche. Perdón a los de AJEC (como siempre) por tener que cuidar de nuestro stand, y perdón incluso a Ricardo Manzanaro por ponerlo a vender libros de Parnaso. Todas las conferencias que me comprometí a ver y que no pude. Perdón a Gorin por insultarlo públicamente por eso que tú y yo sabemos (no te perdonaré nunca). Lo siento, chicos, de veras.

3. COSAS QUE LAMENTO: Que no estuvieran Francesita y Violante, aunque por otro lado me alegro porque hubieran tenido que trabajar en vez de disfrutar de la Hispacon. No haber podido hablar de Varley con Fernando Ángel (otro que, por cierto, tiene muy buen gusto, ejem). Que no estuvieran tantos otros que eché de menos (Santi, Marisa, etc.). Que existan empresas como Viajes El Corte Inglés, o que la gente no se lea los dossieres sobre cómo organizar hispacones. No haber podido disfrutar de nada de la Hispacon de este año (bueno, por lo menos el hotel era una auténtica preciosidad).

Respecto a los comentarios maliciosos sobre el color de mi pelo, chicos, la primera vez tiene gracia, a la centésimo cuarta empieza a resultar cansino 😛

Y seguro que me faltan cosas, pero para eso está la edición de posts, ¿no?

fandom

A la Hispacon nos vamos, que nos vamos a la Hispacon…

octubre 31, 2007 — by Gabriella9

Niños y niñas, desde mañana día 31, que partiremos cargados de cajas de libros, monolitos y materiales varios no explosivos, hasta el día 4 de noviembre, estaremos en Sevilla, para participar en la que es ya la vigésimo quinta Hispacon (y para nosotros, la quinta). Quien quiera pasárselo en grande viendo exposiciones, conferencias y comprando libros, friqueando en general y bebiendo mucha cerveza (ejem), que se apunte, y de paso que venga a ver mi conferencia que para eso le he echado horitas al Powerpoint y si no hay niños en la sala a lo mejor hasta pongo imágenes porno. También presentaremos allí Madrid, la nueva super-fantabulosa novela de Daniel Mares, con la inestimable colaboración de Juanma Santiago. Por otro lado, me reconoceréis por ser la típica tocapelotas que no hace más que realizar preguntas estúpidas en las mesas redondas.

Aquí os dejo el link a la página de la Hispacon, donde viene también el programa definitivo.

¡No faltéis! Aunque no os hayáis inscrito por adelantado, podéis hacerlo en la propia Hispacon (la bolsa de bienvenida de este año promete), o simplemente venir de turisteo y echarle un vistazo a la mayor congregación de camisetas negras con logos estrambóticos, barrigas cerveceras, gafas de pasta y expertos en Asimov que os podáis echar a la cara.

Para más información “auntoavía” de la experiencia hispaconera, podéis visitar el blog de Víctor Miguel Gallardo.

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Primer meme del año

enero 13, 2007 — by Gabriella5

Aunque Zapardiel no me lo ha pasado, se lo robo impunemente y os animo a imitarme:

1. ¿Qué hiciste en 2006 que no habías hecho antes?
Rechazar una propuesta indecente en un cuarto de baño (y lo peor de todo es que todavía no sé por qué). Pensar mucho en la muerte. Sentirme vieja. Dejar de beber (aunque no por mucho tiempo). Rendirme (aunque tampoco por mucho tiempo).

2. ¿Tienes algún propósito para el nuevo año?
Trabajar. Recomenzar mi vida.

3. ¿Alguien cercano tuvo hijos?
Una compañera de trabajo de mi tía tuvo uno hace poco, por cesárea. Tuvieron que hacérsela antes de tiempo porque ella es muy pequeñita y el bebé era grande, grande… Por otro lado, la esposa del hermano de Violante se quedó embarazada.

4. ¿Alguien cercano murió?
Sí, mi abuelo.

5. ¿Qué países visitaste?
El extraño y foráneo país de Fuengirola, Málaga. Y a todos los que no os avisé, pues ya sabéis por qué es..

6. ¿Qué te gustaría hacer en 2007 que no hiciste este año?
Sobrevivir. Evitar que se me escapen los días.

7. ¿Qué día fue memorable y por qué?
El último día de la Hispacon, porque no me creía que lo hubiéramos conseguido. El día que comimos queso del país en Sada, porque de repente estaba hablando con personas a las que no veía desde hacía quince años, y que si embargo era como si nos hubiéramos estado viendo todos los días. El mismo día; por el entierro de mi abuelo, en Morutxo, frente al mar, mirando hacia Ferrol y reconciliándome con la tierra y la familia. El día que por fin me di cuenta de que había terminado la carrera. Y tantos días más. Hace una semana, que me levanté abrazada a Víctor con Pentecostés enroscado entre los brazos de ambos.

8. ¿Mayor logro?
Terminar la carrera. Llegar viva a Dos Hermanas. Seguir viva, en general.

9. ¿Mayor fracaso?
No creo en el fracaso, sino en que todavía no lo he conseguido.

10. ¿Sufriste enfermedades y lesiones?
Una amigdalitis de órdago que me diagnosticaron como resfriado, la dichosa muela del juicio que me visitó en diciembre, un cuero cabelludo escaldado por exceso de decolorante, múltiples ataques de ansiedad y algún que otro catarrillo.

11. ¿Qué fue lo mejor que compraste?
Mi nuevo teléfono Nokia 6131 con reproductor MP3 y tarjeta externa de 1GB. ¡YUJU!

12. ¿El comportamiento de quién mereció un premio?
De Víctor, por aguantarme. Y mi madre, por ser la persona más alucinante que he conocido. Tiene una fuerza que no he visto en nadie más.

13. ¿El comportamiento de quién te deprimió?
Algún que otro familiar que no estuvo a las alturas de las circunstancias. Algunas personas que hablan sin saber y con ello hacen daño a los que quiero. La puta bastarda de la jefa de mi madre.

14. ¿En qué gastaste la mayor parte del dinero?
En alquiler, electricidad, internet, comida y editar libros. Y en el Nokia, pero ese dinero era un regalo, así que no cuenta.

15. ¿Qué te excita?
Sexualmente, muchas cosas que sólo he confesado a un par de amantes y que son algo complicadas de encontrar por Internet. Muchas mujeres y un par de hombres. Ante todo, lo que más me excita es la inteligencia.

16. ¿Qué canción te recordará siempre 2006?
Posiblemente Personal Jesus, de Depeche Mode, porque en el coche la poníamos una y otra vez.

17. En comparación con el año pasado eres:

¿Más feliz o más triste?
Optimista. Mucho más optimista.

¿Más delgado o más gordo?
Dos kilos más delgada, creo. Lo cual ya es un éxito.

¿Más rico o más pobre?
Más o menos igual.

19.¿Qué querrías haber hecho más?
Escribir. Pintar. Bailar. Cantar. Hablar con gente que no sea la de siempre. Reírme.

20.¿Qué querrías haber hecho menos?
Deprimirme. Estresarme. Hacer cosas por los demás.

21. ¿Cómo estás pasando las navidades?
Fueron una mierda, pero Reyes estuvo bastante bien. Mi suegra cocina de escándalo y hace regalos curiosos.

22. ¿Te enamoraste en 2006?
Todos los días. De la misma persona.

23.¿Cuántas chicas de una noche?
No las suficientes. Nunca son suficientes.

24. ¿Programa de televisión favorito?
Del 2006… hmmm, está entre House y los 4400.

25. ¿Odias a alguien que no odiabas antes?
Hay personas que ya me caían mal que han llegado a caerme peor. Pero de odios el 2006 tampoco ha tenido gran cosa. Nada violento, aunque he desarrollado asco físico por Zaplana.

26. ¿Cuál fue el mejor libro que leíste?
Dudo entre Jonathan Strange y el Señor Norrell y Jitanjáfora.

27. ¿Cuál fue tu mayor descubrimiento musical?
Snow Patrol (¿o eso fue en el 2005?) Agh, el tiempo pasa demasiado deprisa.

28. ¿Qué querías y tuviste?
El Nokia. A Víctor. Más libros de Vórtice en mis manos.

29. ¿Cuál fue tu película favorita del año?
Agh, fueron muchas.

29. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños y cuántos años tienes?
Cumplí 25 y me pareció que se me caía el mundo encima. Ni me acuerdo de lo que hice. Emborracharme, sospecho.

30. ¿Qué cosa habría hecho tu año mucho más satisfactorio?
Dinero, que algo saliera bien, que mi abuelo siguiera vivo (y sano), más chicas de una noche, una relación satisfactoria con determinades entidades intermediarias.

31. ¿Cómo describirías tu forma de vestir en el 2006?
Esotérica e indefinida. Desde grunge a gótico, todo vale, depende de las ganas de arreglarse.

32. ¿Qué te mantiene cuerdo?
Víctor. Mi padre. Pente. Alfonso Merelo (no veas la mano que tiene para las situaciones difíciles). Violante, porque siempre dice cosas que sabe que me gusta oír.

33. ¿Qué famoso disfrutaste más?
¿Disfrutaste? Vi una vez por la calle a Sean Connery pero eso no me proporcionó disfrute. Si Bernardo Fernández cuenta como famoso (creo que es conocido en algunos círculos mexicanos) tenerlo en mi casa durante unos días sí que fue disfrutable.

34. ¿A quién echas de menos?
Buf, siempre con las mismas. A mi abuelo. A Eva. A Pily B. y a todos los demás que sólo veo una vez cada par de años.

34. ¿Quién fue la mejor persona que has conocido este año?
Otra difícil. En la Hispacon conocí a muchas personas fantásticas: a Bef, a Rebeca, a Juan Antonio (Fdez. Madrigal), a David Mateo, y a miles más que no enumero porque siempre se queda alguien fuera y se mosquea.

35. Di una lección aprendida en 2006:
Lo peor de la muerte es la gente que dejas atrás. Las cosas que se hacen por amor al género fantástico son una auténtica putada.

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DHCon finiquitada y servidora exhausta

noviembre 7, 2006 — by Gabriella22

Me he despertado hace una hora, tras dormir del tirón desde las seis de la tarde (lo siento, Raúl, tendrá que ser esta noche ;)). Tengo varias cajas por desembalar, miles de notas de cosas post-hispaconeras que hacer, facturas que tramitar, pagos que transferir, libros por enviar, actas que redactar. Pero todo esto es una minucia teniendo en cuenta el ritmo que he llevado desde hace tres semanas, cuando empezó la verdadera cuenta atrás hacia la DHCon.

He organizado quedadas de páginas web, presentaciones de libros y revistas, encuentros con autores, reuniones de negocio, pero nunca había tenido nada que ver con organizar eventos complejos, y me han sorprendido dos cosas: primero, la cantidad de tareas que hay que llevar a cabo y, segundo, que es posible hacerlo y no morir en el intento, siempre que haya personas a tu lado que tengan las mismas ganas de trabajar que tú. Tal vez hubiera sido más sencillo si mi función hubiera sido sólo el de organizar, pero es que además iba como editora, con stand y esas cosas, y como secretaria de la AEFCFT. Añadamos a esto que soy de naturaleza estresada, y tenemos una bomba de relojería que algunos pobres han tenido que soportar (con admirable paciencia, desde luego).

Para empezar, las cosas no fueron nada bien. La noche antes de la Hispacon tuve que trasladarme a un pueblo cercano para hacer de jurado en el Premio de Terror de Maracena, donde actuaba en representación de la AEFCFT. Tras el fallo, y unas cervecitas con el resto del jurado (entre las que había personas muy interesantes y agradables, por cierto), me fui a buscar a mis compis: Víctor, Violante, Bef y Rebeca. Por cierto que el seleccionador del jurado, Gregorio Morales, con un extraño poder profético me aseguró que iba a ganar el Ignotus de Poesía. Gracias, Gregorio, ahora el número del Euromillón, si vous plait.

Desgraciadamente, las cosas no podían ser tan fáciles. Gronf, el impenitente Opel Kadett de Víctor, había caído, y nos vemos tirados en la calle, a las diez de la noche, con un coche inservible lleno de cajas de Ignotus, libros y bolsas de bienvenida. Con una envidiable serenidad, Bef y Rebeca nos tranquilizaron y sugirieron lo más lógico, llamar a la grúa y en cuanto llegáramos a casa conseguir un coche de alquiler. Porque a las doce del mediodía del día siguiente teníamos que estar en Dos Hermanas organizando una convención de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.

Entre pitos y flautas, autobuses de última hora y etc. llegamos vivos a casa y Víctor reservó un coche para las 6 de la mañana. Dormimos poquísimo y mal, y Víctor se marchó por el coche mientras nosotros terminábamos de embalar y atar los últimos cabos hispaconeros. A las 6 y media Víctor llama a casa diciendo que no ha aparecido nadie por la oficina de alquiler y que ésta no abre hasta las ocho de la mañana. Además, se estaba quedando sin batería. Imaginaos el percal. Llamo al número de la empresa 24 horas. 24 horas y una mierda, no lo coge nadie. Cada vez estamos más nerviosos. A las 7 y media me contestan el teléfono, diciendo que efectivamente, que se va a tener que esperar a las 8, que la reserva de las 6 ha sido un fallo del sistema web. Genial.

Y de esta manera salimos finalmente de Granada a las diez de la mañana, eso sí, en una flamante Mercedes Vito verde gracias al sentimiento de culpabilidad que conseguimos insertar en la persona del encargado de alquiler. Por si fuera poco, empieza a llover a cántaros y Víctor ya no tiene batería. Mi móvil se ha quedado en la mesa del salón de mi casa. Y Francesita supuestamente llegaba a Dos Hermanas a las diez y media y no tiene forma de contactar con nostros. Doblemente genial. Cuando finalmente llegamos a la biblioteca donde se iba a celebrar la convención, y posteriormente al hotel, empeoramos el asunto rayando el coche de alquiler en una gasolinera, y Melmek, que ya se había unido a nuestra caravana tras rescatar a Francesita, acaba con el coche atascado en un barrizal. La Hispacon empezaba bien.

Lo sorprendente fue que, a partir de ahí, todo fluyó con normalidad y sin mayores problemas. Desde luego no paré en ningún momento, dormí poquísimo y apenas pude atender a todas las personas con quienes me había comprometido antes de la convención, pero puedo decir que el resultado final excedió con sobras mis espectativas. Las charlas y conferencias se llenaron hasta los topes, todos nuestros problemas los resolvieron los encargados de la biblioteca con rapidez y eficiencia, y mis dos mayores preocupaciones, la cena de gala y la asamblea de la AEFCFT, salieron mucho mejor de lo esperado. De hecho, hasta gané un Ignotus por mejor obra poética, lo cual fue un tanto extraño ya que presentaba la entrega junto a Alfonso, que se llevó uno por mejor artículo. Menos mal que tuvimos allí a Rafa para entregárnoslo. Y sí, parecía que estuviera preparado pero os juro que no lo estaba, es simplemente que a la gente le gustan mucho los artículos de Alfonso, y más todavía los sobrecitos con dinero que les repartí al principio de la convención… He de reconocer que todavía no tengo muy asumido lo del premio, tenía demasiadas cosas en la cabeza y todavía ha de llegar el momento en que me pare a pensarlo y me alegre realmente, he de confesar que en aquel momento de entrega mi mayor alegría fue para tres premios en concreto: el de mejor novela corta para Joaquín Revuelta, el de mejor libro de ensayo para AJEC y el de mejor relato para Eximeno (por no mencionar, por supuesto, el de artículo de Alfonso Merelo y el de tebeo para Alfredo Álamo). Tengo muchas ganas de leer el ganador de novela, ya que conocí a Edu Vaquerizo en esta convención y me impresionó como persona y como compañero de charlas.

Me hubiera gustado estar en más charlas y conferencias, aunque teniendo en cuenta que la mitad las moderaba yo tampoco me quejo, poder haber atendido más los stands de la AEFCFT y de Parnaso (aunque para eso estuvieron las excelsas Francesita y Violante) y haber podido hablar y disfrutar más de la compañía de personas que quería conocer mejor, como David Mateo, Adrián Bravo, Luisa María Velasco, Juan Carlos Pereletegui, la gente de la Librería Horus, Ramón Castillo o Juan Antonio Fernández Madrigal (y por supuesto su esposa Ana), y pasar más tiempo con aquellos que ya considero mis amigos hispaconeros, como Santiago Eximeno, Fernando Ángel Moreno, Gorinkai, Natalia, Marisa, Pily B., Alfredo Álamo y Raquel Vallés, por mencionar sólo a un puñado. Para mí esta Hispacon ha sido una experiencia socialmente muy intensa, creo que había muy pocos presentes de los que no conociera como mínimo el nombre, y teniendo en cuenta mi natural timidez, creo que se ha tratado de un rodaje estupendo para quitarme de encima la tontería.

Puedo contar mil y una anécdotas, y seguramente iré editando este post poco a poco o incluso redactaré una segunda parte, completa con fotos. Por ahora sólo me queda dar las gracias:

-Gracias, en primer lugar, a mis compañeros de viaje. A Víctor, por soportar mis histerias como siempre y ser un Presidente ejemplar. A Violante, por ser mi amiga más mejor en todas las circunstancias. Y por supuesto a los geniales Bef y Rebeca, que vinieron a esta convención como autores e invitados de honor, y se marcharon siendo de la familia. Gracias chicos por las risas, las bromas, las charlas de ci-fi y música y los insultos mexicanos, sin ese “vete a la chingada” confieso que estaría muy perdida. No hay nada como cantar canciones de Mecano y de Héroes del silencio para hacer que una Hispacon sea inolvidable.

-Gracias a Alfonso, porque ha sido realmente mi otra mitad en lo que a la organización de esta convención se refiere. Su eficiencia y pragmatismo me han dejado boquiabierta. Además, siempre se necesita a alguien así para poder quejarte del vino de la cena de gala. Ha sido, sin lugar a dudas, el gran merecedor de aplausos de esta Hispacon.

-Gracias a Violante y a Francesita, porque sin vosotras yo no podría haber tirado adelante con todo esto. Mi mayor lamento es haber tenido que dejaros solas tanto tiempo en los stands. Además sois las mejores azafatas que he visto. Sólo espero que lo hayáis pasado bien, que hayáis tenido un pequeño acercamiento a lo que es una Hispacon y que hayáis visto que esto no es una reunión sectaria como os temíais (aunque eso Francesita ya lo sabía). Sólo espero que os apuntéis también el año que viene, esta vez para dedicaros exclusivamente a la diversión y al despiporre.

-Gracias a mis compañeros junteros, por ayudarme a superar la Asamblea y esta Hispacon. Gracias a Francisco, por aguantar la tormenta del recuento de votos sin siquiera almorzar y por sustituir a Ángel Carralero en su mesa redonda, ejerciendo de moderador, traductor e intérprete todo a la vez. Gracias a Alfredo por echarnos una mano con las acreditaciones y con las candidaturas y con mil asuntos más. Gracias al resto de organizadores, a Rafa, a Jose Ángel y por supuesto a Joaquín, que ha participado en más charlas que un político local. Gracias a los invitados de honor por venir desde lejos para participar en una Hispacon de emergencia, y a toda la gente que les ha servido de acompañantes, traductores y compañeros de juerga. Gracias a todos los que soportasteis estoicos, como David Jasso, mis meteduras de pata conversacionales que surgían, fruto de los nervios, cada tres minutos de mi boca. Gracias a Juan José Parera por ayudarnos con el stand de la AEFCFT y por asistirnos sin tener siquiera que pedírselo.

-Gracias a todos los socios y editoriales que nos han prestado su ayuda para esta DHCon. Sois los mejores. Gracias a todos los asistentes, que fueron los mejores y más involucrados que he visto en ninguna Hispacon.

-Gracias a la biblioteca de Dos Hermanas, por su apoyo en todo momento. Gracias en concreto a Almudena, que ha sido para nosotros la estrella de la biblioteca sin lugar a dudas.

-Gracias a todos los que os habéis pasado por los stands y habéis comprado nuestros libros. Gracias a vosotros hemos podido cubrir los gastos del viaje, y eso se agradece infinitamente. A algunos pude pillaros en el acto, a otros ni siquiera os conozco, pero allá va mi agradecimiento de nuevo.

-Gracias a la gente de AJEC por echar una mano con los stands, el transporte y el buen beber, como ya viene siendo habitual en estas convenciones.

-Gracias a mis compañeros de mesas redondas: a Fernando Ángel, a Santi, a Adrián, a David, a Edu, a Alfonso, a Melmek, por hacerme sentir como si realmente tuviera algo interesante que decir o por dejaros moderar aunque no hubiera nada que moderar porque sois todos estupendos (mejor no hablamos de a quién habría realmente que moderar). Gracias a todos los que se acercaron a la conferencia de Bef y luego se acercaron a la firma de libros, sé que a él le hizo ilusión y a mí, por supuesto, también.

-Gracias a Mari, por ocuparse de Pentecostés mientras estuvimos fuera, y a Dani, por darse ese viaje desde Salobreña para compartir un rato con nosotros durante la cena de gala.

Y por ahora paro, que este post se va a convertir en una disgresión inolvidable. Ya intentaré subir unas cuantas fotos. Hemos organizado una Hispacon y hemos sobrevivido. No puedo pedir más.