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gatoshandmadehecho a mano

Monísima de la muerte

noviembre 11, 2009 — by Gabriella4

Así me sentía hoy, con mi nuevo vestidito de 2 euros del mercadillo de al lado de casa y mi broche pintado a mano (para que luego me digan que no reciclo, hala). El mercadillo es de Lux Mundi, una congregación ecuménica que organiza rastros para causas benéficas (sobre todo, pagar a traductores para jubilados extranjeros que tengan que ir al hospital, ofrecer sillas de ruedas a los que las necesiten y cuidar de ancianos sin medios ni compañía). Entre señoras inglesas y escandinavas me pongo a rebuscar entre los montones de ropa, y siempre cae algo, a uno o dos euros.
El broche era una pieza más hecha polvo de entre los restos de bisutería que compro ocasionalmente a los mayoristas del polígono industrial. Comprar restos siempre es una aventura apasionante, a veces te tocan bolsas llenas de basura y a veces cestas enteras de piedras semipreciosas, perlas barrocas y cosas por el estilo. Sea como sea siempre es divertido ir descubriendo los tesoros y aprovechando lo aprovechable y toda la bisutería rota o estropeada que los mayoristas no pueden vender y que, con el enchufe adecuado, puedes conseguir a precios ínfimos. El broche en cuestión se había quedado sin piedras, así que lo esmalté (al igual que otras cuentas estropeadas o feas) y me encantó el resultado:
En otro orden de cosas, el gato podría estar vivo o muerto:

Leyendo: A medias con La era del diamante, de Neal Stephenson y La historiadora, de Elisabeth Kostóva. Tengo que alternarlos porque uno es denso y el otro francamente estúpido. Las cosas que leo por trabajo…
Escuchando: El tema principal de Samurai Champloo (no recuerdo cómo se llama).

gatosmuy deprimente

He vuelto

octubre 8, 2009 — by Gabriella3

y no sé muy bien por dónde empezar. Tantas cosas en poco tiempo. Primero, la mudanza. Creo que en otra vida fui un empleado de mudanzas hijoputa y como recompensa el karma me ha maldecido con una eterna odisea de vivienda en vivienda. Mi casero dejó embarazada a su novia, cambió de trabajo y decidió volver a su casa. La que me estaba alquilando a mí, claro. Al final acabo en un pequeño apartamento donde no cabe todo lo que llegamos a acumular en los casi 100 m2 del sitio anterior, pagando más. Esto es porque ahora Vivo Al Lado De La Playa. No podéis empezar a haceros una idea de lo inmensamente feliz que esto me hace. El mar y yo estamos vinculados desde siempre, y vivir con él, pasear junto a él, sentarme junto a él, nadar en él, buscar cristalitos en él, son todas cosas que mejoran de manera espectacular mi existencia.

Luego, la pelea con Telefónica. Dos meses para conseguir teléfono y ADSL. Una campaña de acoso y derribo que terminó, por fin, el lunes. Hoy he comprado un multiplicador porque después de tanta metedura de pata y cachondeo en general no han tenido la decencia ni de regalarnos el puto router. Esto, por supuesto, ha afectado muchísimo a mi trabajo, que depende de internet y de la atención al cliente por teléfono. No sé muy bien cómo han soportado mis clientes la velocidad de tortuga a la que hemos tenido que hacerlo todo. No importa, me dije, en julio y agosto (y septiembre), hay poco movimiento. Y una mierda, según la archi-conocida Ley Gallardo-Campbell, de la que hablaré en más profundidad en otra ocasión, éste ha sido el verano que más proyectos hemos tenido. Me gustaría reclamarle a Telefónica los cientos (o miles) de euros que he perdido en proyectos que no han salido adelante por, sencillamente, no tener teléfono ni internet.

Finalmente, aunque seguro que me dejo cosas, la muerte de Golfo. Como es bastante deprimente, no hablaré mucho del tema, sólo dejo aquí una foto para el recuerdo. Mi minino favorito se ha escapado a la nada. Si alguno de vosotros cree en la vida tras la muerte, yo me lo imaginaría allá en el Cielo de los Gatos, robándole comida a los demás y restregándose contra cualquier humano que pasara por allí como si le fuera la vida en ello. Golfo no era una mascota, era mi amigo, uno de mis más cercanos e íntimos amigos, tal vez el más cercano, ya que él no se cabreaba si no le cogía el móvil, le respondía a los emails o le llevaba la contraria en Facebook.

 

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Nom

febrero 27, 2009 — by Gabriella1

Está claro que cada día soy menos inteligente y más esclava de los gatos:

Aunque… ¿quién se puede resistir?

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Miau

octubre 9, 2008 — by Gabriella0

Es curioso, pero hay una ley inalterable respecto a los gatos y los niños. Siempre se van a por las personas a las que no les gustan los gatos y los niños. Respecto a los gatos, algunos estudiosos del comportamiento felino aseguran que esto se debe a que las personas a las que no les gustan los gatos evitan el contacto visual con ellos, y los gatos, que interpretan el contacto visual como amenaza, se sienten más seguros y se acercan con confianza. Ahora, lo de los niños no tiene ninguna explicación, tal vez sólo mi mala suerte.

O el pelo rojo. Es que flipan con el pelo rojo. Si me dieran un euro por cada niño que me señala, se ríe o me tira del pelo por la calle, le podría comprar una mansión a cada lector del blog. Supongo que tiene cierto encanto, pero llega a ser muy cansino. Con todo, siempre es mejor que los gilipollas que se sienten con derecho a tocarte el pelo en un bar sólo porque es “original”, “chulo” o “muy rojo”. Pero no importa, porque también se acercan señoritas guapísimas a preguntarme dónde coño he conseguido ese color, ya que es el que llevan buscando toda su vida. Pues nada, mona, voy a hablar con L’Oreal a ver si les vendo la patente.
Escuchando: A wolf at the door, de Radiohead
Leyendo: Nation, de Terry Pratchett, que me está decepcionando bastante.

gatoshecho a manomiss cristal

Fijación. Obsesión. Manía.

marzo 14, 2008 — by Gabriella11

¿Alguien sabe cómo sacar bien enfocados objetos muy de cerca sin que salgan borrosos con una cámara digital?

Llevo ya siete collares y no sé muy bien qué hacer con ellos. Éste en concreto está hecho de cuentas de papel lacado y cuentas de fluorita (parecido a la amatista pero menos luminoso). Tengo pensado hacer bastantes hasta poder tener suficientes para llevar al rastro, pero tampoco tengo muchas esperanzas de venderlos allí. Y es una pena, porque son realmente bonitos. Aquí en la foto no sale muy bien el ejemplo. Y sí, ya sé que tengo que sacar fotos de la supermegachachiguay casa nueva. Por ahora os dejo la fotito del inquilino nuevo que vino de añadido con la casa:


Escuchando: The Farthest Star de VNV Nation.
Leyendo: Ya que he terminado con la colección de Bizarre que me prestaron, Minotauro me incita con su última edición de lo mejor de la Leguin.

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Repetición de la jugada

febrero 26, 2008 — by Gabriella12

Sí, otra vez. Otra vez nos mudamos. Esto ya empieza a ser cansino.

Tras llegar a niveles de desesperación nunca vistos ante el estado del piso actual y la desfachatez del casero, hicimos una intensa búsqueda que acabó en el encuentro de un dúplex realmente asombroso. Y además tiene inquilino incluido… sí, así es. Otro gato. El casero no quería separarse de su gato pero no se lo puede llevar, y hemos acordado quedárnoslo mientras estemos en la casa. Nos van a empezar a conocer como “los locos de los gatos”.

Pronto, fotos. Ahora, otra vez al lío.

Y no voy a hablar del debate de anoche porque creo que soy de esas personas a las que les ha decidido el voto.

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La obsesión de siempre

enero 29, 2008 — by Gabriella1

Este sábado pasado, en vez de hacer cosas normales como la gente normal, nos fuimos a ver una exhibición de gatos. Y allí, entre gatos británicos, esfinges, bosques de Noruega, Devon Rex y Maine Coons encontré el verdadero amor:

Pero en el fondo es bonito volver a casa y encontrarte con dos mininos que, aunque tengan algo de sobrepeso y mucho menos pelo (excepto en el caso del gato esfinge), son para mí los más adorables:

El domingo tampoco estuvo mal, con una partida de nueve horas de Héroes III en red. Este domingo toca probar con el Heroes V, y con más vinillo peleón, por supuesto.

Escuchando: Una canción del In Rainbows de Radiohead cuyo nombre no recuerdo.
Leyendo: The Travelling Hornblower, de Barbara Trapido.