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Acerca de la meditación

octubre 18, 2009 — by Gabriella3

A raíz de los comentarios en la entrada anterior, ampliaré un poco el tema de la meditación. He probado diferentes técnicas, manejado bastante información y hablado con expertos en el tema. Y si hay algo que he sacado en claro es que añadas toda la metodología que añadas, al final se basa en una sola cosa: vaciar la mente.

Como bien habéis comentado algunos de vosotros, se trata de una práctica que no se consigue realizar de un día a otro, que debe convertirse en hábito para que funcione. Personalmente tengo la costumbre de intentar poner la mente en blanco cuando quiero combatir el insomnio, así que es algo que llevo haciendo desde hace algunos años. Todos los añadidos, la música, los trucos, las imágenes y las visualizaciones, son sólo soportes para no perder la concentración. Doris decía que contaba hasta diez, otras personas focalizan en la respiración (algo muy útil porque al fin y al cabo la respiración es importante para meditar bien), otras se concentran en un objeto o visualizan algo que sea común y fácil de recordar (como por ejemplo la luna). Para mí sentarme en la orilla del mar es ideal, ya que si me despisto puedo seguir el sonido de las olas para focalizar.

Aparentemente es muy sencillo. Ponte en una postura cómoda (la más recomendable y sencilla es la de medio loto, sentado, con la pierna derecha cruzada sobre la izquierda, la espalda recta y las manos apoyadas en las rodillas. Habitualmente suele dejarse la mano abierta, con el pulgar casi rozando el dedo índice o el corazón: esta es la manera de darnos cuenta si nos quedamos dormidos, ya que la mano se cerrará y sentiremos el roce del pulgar contra los dedos). Asegúrate de estar en un lugar donde estés a gusto, sin ruidos ni luces molestas. Si te cuesta mantener la espalda recta, como a mí, mucho tiempo, puedes apoyarte contra una pared. Cierra los ojos y no pienses en nada. Si llega algún pensamiento, descártalo suavemente (no lo rechaces de golpe, simplemente déjalo fluir, que no permanezca; como si le dijeras “ahora mismo no eres importante, ya hablaremos luego”). Parece fácil, ¿verdad? Pues no lo es. Personalmente me resulta mucho más sencillo por la mañana, después del paseo matutino, porque no tengo gran cosa en la mente. Por la noche me resulta muy dificil.

Respecto a la respiración, los que empiezan pueden simplemente realizar una respiración normal, lenta. Para aquellos que tengáis cierta familiaridad con la respiración diafragmática o abdominal, ésta es la más recomendable, si bien yo suelo evitarla si medito a primera hora ya que me deja demasiado relajada para trabajar a pleno rendimiento.

Para empezar no tienes que dedicarle mucho tiempo. Tres o cuatro minutos diarios serán suficientes, puedes ir alargando el tiempo de meditación conforme vayas acostumbrándote al ejercicio; algunas personas necesitan dos horas diarias, otras necesitan cinco minutos. Puedes aprender técnicas, actividades interesantes como meditar mientras andas, tai-chi u otros tipos de meditación en movimiento (o sexo tántrico, ejem), que pueden enaltecer tu experiencia. He probado varias y acabo siempre volviendo al ejercicio básico que he descrito antes. Para mí es el más efectivo (y es muy efectivo; por ejemplo he podido superar mis tres días premenstruales sin matar a nadie); pero cada persona es un mundo. Sea como sea, no se trata, en mi humilde opinión, de alcanzar el nirvana ni de conectar con la trascendencia de Dios, el yo o lo que sea; simplemente de vaciar nuestra mente de las cosas que no son importantes y obtener mayor claridad mental, algo que es siempre de agradecer.

Probadlo aunque sólo sea una vez. La primera vez será difícil. Algunos días es más fácil que otros. Pero os aseguro que merece la pena.

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Entonando mantras

octubre 15, 2009 — by Gabriella7

Iba a continuar con mi post sobre la venta de aire, pero francamente cuanto más pienso en el tema más deprimente me parece. Hay miles de empresa que hacen el agosto vendiendo supuesta información que te va a hacer millonario de la noche a la mañana. Desde anuncios que prometen pagarte por mecanografiar o copiar datos (generalmente se trata de empresas que buscan capullos que le pongan de su bolsillo anuncios en Google) a todo tipo de “asesores comerciales”. Y miles de empresas que venden filosofías New Age para alcanzar la felicidad.

Cuando empecé a investigar en la red sobre el tema de la meditación, me sorprendió la cantidad de gilipolleces que promocionaban a diestro y siniestro este tipo de webs. Todo va de la mano, claro, y pueden venderte la absoluta necesidad de utilizar cristales (que ellos mismos te venden, de una calidad deleznable y a precios ridículos), aromas e incienso o libros de 300 páginas para explicarte cómo meditar mejor. No digo que estos libros no puedan tener información aprovechable, pero en el fondo lo único que consiguen es que te hagas un lío. He visto tropecientas formas diferentes de meditación, que usan diferentes objetos o imágenes para mantener la concentración, así que lo que buscaba era un formato común, algo sencillo que pudiera realizarse de manera diaria en cualquier sitio sin parafernalia. Finalmente encontré una entrevista esclarecedora en una web que no tenía mucho que ver con el New Age ni con chorradas por el estilo. Las sencillas explicaciones del entrevistado me ahorraron dinero, tiempo y estupideces. Una postura básica, un sistema básico. A partir de ahí puedes hacer muchas cosas, pero ahora mismo no las necesito. No busco alcanzar el nirvana, ni ser mejor persona ni llegar a conocimientos trascendentales; sólo ese momento de paz absoluta que me concedo cada mañana y que me ayuda, de una manera profunda y efectiva, a afrontar el día.

Leyendo: Sigo con Stephenson. Me da pereza.
Escuchando: Bajo control, de Girasoules.

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In corpore sano.

octubre 9, 2009 — by Gabriella4

Tras un tiempo algo convulso, empiezo a reencontrar la tranquilidad que estaba obteniendo justo antes de tener que mudarme de casa. He vuelto a meditar, lo que es tremendamente positivo para mi equilibrio mental, si bien por ahora no lo encuentro positivo para escribir, ya que vaciar la mente tiene el inconveniente ese de, bueno, vaciar la mente. Cuando una medita en la playa, sentada en medio loto o como se llame en la orilla, es muy difícil plantearse una línea que no incluya las palabras “gaviota”, “azul” y “barco pesquero”. Al final es muy probable que por fin alcance notoriedad y cuantiosas regalías a base de publicar libritos de haikus o poemas marinos de esos que tanto gustan a ancianitas y adolescentes becquerianos. Lo malo de la felicidad es que no aporta nada interesante que contar. Lo bueno es que todo el mundo te saluda y sonríe, aunque no los conozcas. Puede que levantarse a las 7 de la mañana es algo que nos hermana en el masoquismo; desde luego para mí ahora mismo es necesario, necesito conseguir un ritmo normal de sueño, tal vez así llegue a un estado de energía de esos que la gente habitualmente considera normal.

Leyendo: La era del diamante, de Neal Stephenson. ¿Qué le daban de comer a Stephenson de pequeño?
Escuchando: It’s Nice To Know You Work Alone, de Silversun Pickups.

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Turn of/off the light

noviembre 11, 2008 — by Gabriella2


Turnoffthelightturnoffthelight
Apágameporquepuedequenoshayamosperdidoestesegundodemicroinversiónparasiempre.

Ya es la segunda vez en la última semana que hago meditación y me está trastornando seriamente. Hoy teníamos como elemento central el agua, y he visto cataratas, ríos, ondas marinas y hielo, mientras el aire tiraba de mí hacia arriba y flotaba exaltante, con el cerebro aturdido por la respiración abdominal, el olor del incienso y la música de restaurante chino. Por un momento he olvidado el cuerpo, he podido prescindir de la espalda que me atormentó el jueves pasado y del deseo estrambótico que me marea la libido en su constante acto de aparición/desaparición.

Por lo visto el agua simboliza los sentimientos, pero la profesora no ha querido decirme qué significa el aire ni por qué éste se empeñaba en alejarme de las cataratas y azotar mi plácido mar. Iba a preguntarle si estábamos hablando de gilipolleces pseudo-orientales o arquetipos jungianos, pero me mordí la lengua porque no le gusta que le pregunte cosas así y suele contraatacar criticando mi mala postura. Qué quiere, señora, llevaba mucho sin hacer tai-chi y esto exige mucho más que coger unas pesas en el gimnasio.

Fotografía de Víctor Miguel Gallardo.
Escuchando: My Sweet Prince de Placebo.
Leyendo: Mirando a las estrellas, de David Prieto.