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Tacones de vértigo

enero 29, 2012 — by Gabriella2

Y no son de vértigo porque sean muy altos, sino porque Prada se ha inspirado en coches clásicos de los cincuenta. A mí me parecen muy originales, y muy bonitos, que es más de lo que puedo decir de las colecciones de ropa que pueden encontrarse para este 2012 en su página web (un poco como si mezclaras los estampados más horribles de los ochenta con la ropa más baratuna del armario de tu abuela). Más zapatos de esta curiosa colección aquí.


Leyendo: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss
Escuchando: Cualquier cosa de Chopin o de Schubert.

Desafío 30 díasejerciciomeditacionmodapersonalwant

Corsés y otras vainas

enero 26, 2012 — by Gabriella7

Así que hoy es día 26 y se cumple un mes desde que me propuse dejar de beber. Como mencioné en la entrada anterior, no tenía muy claro qué haría una vez terminasen esos 30 días y sigo sin saberlo. Creo que necesito llevar más tiempo sin beber para realmente saber cómo me afecta a largo plazo.

Como reto para este mes de febrero tenía varias cosas específicas en mente, así que lo difícil es ver cuáles son mis prioridades. Por ahora seguiré sin beber, pero creo que me puede ayudar tener otro objetivo en mente para no estar todo el día dándole vueltas al hecho de que ya no estoy bebiendo (reíd si queréis pero en eso creo que he progresado, ahora sólo pienso en ello una o dos horas al día en vez de 12). Hasta marzo no hay una amenaza seria (la posibilidad de visitar de nuevo Santander, uno de esos lugares que asocio, ante todo, al buen beber y comer), así que creo que podré seguir sobria durante el mes de febrero. Creo no, empecemos por modificar el lenguaje. que puedo. Sé que lo voy a hacer.
Una cosa que siempre me había llamado la atención y que quería probar en serio es el waist-training o entrenamiento de cintura usando corsés. Me encantan los corsés, me encanta llevarlos y siempre me ha atraído la idea de modificar un poco la proporción pecho-cintura-cadera de manera permanente. Si no sabéis de lo que hablo, Wikipedia da alguna información (en inglés), pero hay bastante más por la red. No hablo de nada extremo, que además puede ser perjudicial para la salud, sólo para reducir unos centímetros de cintura y porque, qué coño, me encanta llevar corsé y me encanta sentir que, por una vez, mi espalda está bien recta (no soy la persona más derecha del mundo, me temo) y, bueno, también me gusta mucho a nivel estético. 
¿Inconvenientes? El waist-training debe realizarse llevando el corsé muchas horas al día, y para algo así, necesito un corsé específico para estar cómoda, que pueda llevar debajo, o encima de la ropa sin llamar mucho la atención. Tengo ya un corsé maravilloso, diseñado de hecho para reducción de cintura, pero es muy largo y es molesto llevarlo mucho tiempo sentada, ya que se clava la parte superior en las axilas (o bien la inferior en las caderas). Necesito un corsé corto, diseñado para reducción, y de tipo underbust, es decir, por debajo del pecho. Haberlos haylos, y puedo conseguirlos de manera relativamente barata, pero ahora mismo no puedo permitírmelo, y quiero empezar con un nuevo reto cuanto antes, por lo que desecho la idea hasta, posiblemente, el mes de marzo.
Tengo bastantes más cosas en mente, como volver a intentar los 30 días de meditación. El problema que encuentro con el tema de la meditación es que cuanto más medito, más preparada me siento mentalmente para llevar a cabo todo tipo de desafíos, y me vuelvo impaciente con el propio hecho de meditar, por lo que también creo que lo dejaré para más adelante. Así que qué es, ahora mismo, lo más importante. Pues ya que estamos con el tema de la salud, y esto de no beber y tal, debería centrarme en el ejercicio. Paso muchas horas delante del ordenador y necesito moverme más. Por lo general ya estoy haciendo bastantes cosillas, e intento, por lo menos, realizar tablas básicas de ejercicios además de andar lo más posible. Pero voy por rachas: a lo mejor estoy un par de semanas portándome fenomenal y luego, de repente, tengo una migraña, me resfrío o algo parecido, dejo de hacer ejercicio y luego tardo otra semana en volver a coger el ritmo. Lo que necesito es encontrar una manera de integrar un mínimo de ejercicio de manera diaria y llevarlo a cabo de manera constante, por lo menos durante 30 días para empezar a crear el hábito. Me gustaría volver a apuntarme a un gimnasio, pero me temo que eso también tiene su coste, así que por ahora tendrán que ser soluciones más caseras. Por ahora tengo una tabla de ejercicios bastante buena para hacer en casa que había estado haciendo a trompicones, y que va bastante bien porque exige poco tiempo y es progresiva, mi idea inicial es comprometerme a hacerla todos los días, además de volver a mi antaño saludable hábito de ir andando a todas partes (lo cual da bastante pereza cuando vives en la quinta puñeta de todo, con varios familiares con coche encantados de hacerte de servicio de taxi). Así que tocan 30 días de ejercicio mínimo, sin excusas ni pollas, y sois todos testigos. Por lo menos hasta que pueda comprarme el corsé.
Ah, en cuanto lo saque Anagrama en español, id corriendo a comprar The Sense of an Ending (o pilladlo en inglés si os atrevéis), de Julian Barnes. Una auténtica joyita.
Y más cosas… Ayer publiqué en el Facebook de Miss Cristal la pieza número 200, una pulsera con gatito. Me resulta surrealista pensar que ya he hecho 200 cosas (o más, ya que algunas fueron encargos que no llegaron a publicarse online), y que llevo ya más de dos años aprendiendo y vendiendo artesanía. La verdad es que está siendo una experiencia alucinante y espero poder seguir bastante más tiempo. También espero poder dedicarle más horas del día. Mil gracias a los que habéis comprado, promocionado y animado, y os pido fervientemente que sigáis haciéndolo. A veces es frustrante, pero también es tremendamente divertido.

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El verdadero valor de las cosas

enero 15, 2012 — by Gabriella6

Una de las cosas que más me ha llamado la atención desde que me he introducido en el fascinante mundo de lo hecho a mano, y que se aplica no sólo a éste, sino al comercio en todos sus aspectos, es el tema de los precios. Con el comercio general, no nos paramos mucho a considerar aspectos como el valor añadido, simplemente nos dejamos llevar por lo que nos ofrece la constante batalla de oferta y demanda: queremos un producto de la mayor calidad posible al menor precio posible. En principio, claro.

Porque en el fondo no siempre es así. No tenemos problema en adquirir productos de ínfima calidad si el precio es también ínfimo (léase Vidal, léase supermercados low-cost o incluso vuelos de avión tipo Ryanair). Nos quejamos, sí, pero sabemos que seguiremos adquiriendo estos productos porque queremos ahorrar dinero. Y también funciona al revés: no nos importa adquirir productos de precios muy elevados si consideramos que la calidad lo merece. Hablo de grandes marcas de diseño, aunque ahí también interviene el factor del prestigio de marca, o de productos de precios muy altos pero demostrada calidad (equipos de música Bang & Olufsen, televisores Sony, turrón 1880*).

¿Pero qué ocurre con lo hecho a mano? Se trata de un híbrido extraño. Por un lado responde a las leyes de mercado como todos los productos, pero por otro lado se mueve en el farragoso terreno del valor añadido, de una manera similar a cómo lo hacen marcas de calidad media que pueden permitirse precios elevados por el prestigio de marca (en el fondo uno no paga el producto, sino sus costosísimas campañas de promoción y su atractivo diseño): Tous, Benetton, etc. Del mismo modo, lo hecho a mano vende, por un lado, el producto, y por otro dos valores muy importantes: primero, que esto lo ha hecho a mano alguien, que no han intervenido máquinas, procesos de montaje y salarios injustos en el tercer mundo; segundo, que por las propias características de lo hecho a mano, es imposible crear en masa, y cada producto será, aunque levemente, distinto. Por tanto, obtienes exclusividad. O eso nos cuentan, sobre todo desde Etsy y otras empresas que hacen su agosto con la artesanía.

Un momento, ¿con esto quiero decir que lo hecho a mano no tiene salarios injustos?

Consideremos, por un momento, una evaluación idealista del producto hecho a mano, tomando como ejemplo un caso real. Llevo siete horas trabajando en un collar, y estimo que tardaré unas dos horas más en terminarlo. Pongamos que me adjudico un salario, tirando por lo bajo, que resultaría en unos 6 € por hora (eso si estuviéramos en una situación óptima en la que absolutamente todo lo que produzco se vende). También tengo que pagar Seguridad Social, impuestos, y etc, así que vamos a subirlo a 8 € la hora. Si tengo un local, tengo que pagar alquiler, facturas y etc, pero por ahora vamos a dejar eso de lado, ya que trabajo desde casa y afortunadamente no tengo que pagar facturas al estar en el hogar familiar.

A 8 € la hora, el collar ya tendría un coste de 72 €. Los materiales me han costado unos 15 €**, y eso también tirando por lo bajo (cuentas, pintura, barniz, fornituras). El resultado, sin meternos en IVA y etc., sería de un precio para el collar de 87 €. El comprador tendrá también que pagar gastos de envío, entre 4 y 5 € por correo certificado. En resumen, estamos hablando de una pieza que le costará más de 90 €, y ni siquiera está hecho de plata de ley, que es lo que el cliente suele exigir cuando se encuentra con piezas de ese precio (algo desternillante teniendo en cuenta el coste actual de la plata).

El collar seguramente se pondrá a la venta rondando los 60-70 €, y habrá quien, estando totalmente enamorado del collar, se queje del precio. Esto se debe a dos factores:
-el cliente no acepta el coste del valor añadido, es decir, espera un producto hecho a mano a precio de producto manufacturado.
-el cliente observa que otros vendedores de productos artesanales ofrecen precios mucho más bajos. El cliente no es consciente de que estos vendedores no intentan vivir de su trabajo, sino que son personas cuyo hobby es realizar productos artesanales y no les importa perder dinero con tal de tener la satisfacción de que alguien adquiera su creación. Generalmente estos suelen ser, por otra parte, generadores de productos de baja calidad (por falta de experiencia, falta de motivación económica, etc.), pero de vez en cuando te encuentras con casos escandalosos como increíbles collares de pedrería bordada (que podría estimarse perfectamente en 30 horas de trabajo, o más) por poco más de 100 €.

No critico esta actitud, ni mucho menos, al final es ese cliente el que manda, el mercado no entiende de moral o retribución justa. Pero pensad en ello la próxima vez que adquiráis un producto hecho a mano, valorad realmente cuánto tiempo se ha invertido en éste, y el coste material de su fabricación (ojo, que esto también lo digo en el sentido contrario, ¿realmente quieres gastarte 40 € en un collar “hecho a mano” que consiste en una cadena con una piedra colgando, de los cuales hay ocho mil exactamente iguales por todas las redes de supuesta artesanía?). Tal vez llegó la hora de comprar menos pero mejor, de reducir la basura que nos rodea para adquirir objetos únicos, maravillosos, que nos duren mucho tiempo y que despierten la admiración y curiosidad de los que nos rodean. Y está claro que hablo desde mi propio interés (ahí tengo mi página de Etsy, de Artesanio y de Facebook), pero también en el de tantos creadores alucinantes, auténticos artistas, que tienen que vender a precios de risa sus productos hasta conseguir que su marca alcance cierto prestigio que justifique unos precios que, de hecho, están más que justificados (si lo consiguen, claro).

*Para todos los escépticos: Probadlo.
**Aquí caigo en la contradicción. Me cuestan 15 € porque son materiales de calidad media, hechos en cadena, en masa, que intento optimizar. Si comprara materiales de óptima calidad, hechos y cortados a mano, serían más bien 50 €. Poco a poco procuro adquirir cada vez más materiales de este tipo, pero estamos en las mismas, se elevaría el coste de manera inaceptable para el comprador.

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Gaultier does La Perla

enero 12, 2012 — by Gabriella7

Me encanta cuando se conjugan los astros y se combinan cosas que me gustan. Así que cuando me enteré de que Jean Paul Gaultier ha diseñado una línea especial de lencería para La Perla, no pude evitar emocionarme un poco (claro que emocionarme es lo único que voy a hacer, hay ciertas cuestiones prácticas que me impiden ahora mismo hacer más al respecto, entre las que sobresalen mi falta de solvencia económica, mi actitud ante las marcas hipervaloradas y la falta de tallas grandes de éstas) y poneros un par de fotos. He de reconocer que me esperaba algo más barroco, más en la línea de la primera imagen, pero lo demás tampoco está mal, con cierto aire bondage en la línea de Bordelle. También tengo que decir que me decepciona la elección de modelo (y maquillaje y peluquería). De Gaultier y La Perla me esperaba a alguien más glamuroso y con más curvas.

Más imágenes e información en la web de Gaultier.

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Porque no hay suficiente Teer Wayde en el mundo…

junio 20, 2011 — by Gabriella6

La gente nunca deja de sorprenderme en lo que a gustos estéticos se refiere. Tras leer varios artículos sobre fetiches y filias bizarras (¿sabíais que hay personas que se excitan viendo a otras personas inflar globos? ¿o que hay páginas webs repletas de imágenes de mujeres hermosas posando como si las estuviesen cocinando? True story!), uno no puede dejar de preguntarse hasta qué punto es real el canon de belleza que nos venden desde todos los medios. Hay quien asegura, por ejemplo, que las mujeres gordas ahora tienen más éxito sexual que nunca, ya que son vistas como tentaciones prohibidas en un mundo donde lo socialmente alabado es tener una pareja severamente desnutrida. Hablamos de éxito sexual, claro, como pareja posiblemente lo tengan más difícil, ya que la mayoría de nosotros se ve muy afectado por el qué dirán, el qué pensarán y el sueño americano de gran casa, gran coche y anoréxica rubia de grandes tetas. Lo más divertido de todo esto es que por cada página porno ahí fuera “clásica” de mujeres delgadas, oxigenadas y de pecho desproporcionado, hay cien de personas que disfrutan con unos bonitos pies, un trasero enorme atacado por la celulitis, un pecho casi inexistente, una piel casi cadavéricamente blanca o señoritas atadas en miles de extrañas e interesantes posturas. El canon, cuanto más fuerte, más subsistemas de reacción produce.

Y luego es que hay cosas que, estando ligeramente fuera del canon, son sencillamente maravillosas.

Editando: Podéis ver más fotos de la fabulosa Teer Wayde en su página web.