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Cómo reiniciar tu aburrida existencia en 7 sencillos pasos: el diagrama de tu vida.

agosto 3, 2012 — by Gabriella2

DISCLAIMER: He dudado mucho sobre si publicar o no este post. Quería compartir un ejercicio analítico que a mí me ha sido de mucho ayuda y me ha venido bien, seriamente, para espabilar, analizar mi vida y desarrollar planes de acción que están resultando, por ahora, bastante eficientes. No pretendo guiar a nadie ni dar lecciones de nada. Solo quiero compartir algo que considero que puede ser de utilidad. Si hay alguna persona por ahí que está igual de desamparada y perdida como yo lo estuve en su momento, tal vez esto pueda servir de motivación.

AVISO: Para que este método funcione se exige una honestidad absoluta con uno mismo. Si esto significa que entre paso y paso tienes que tomarte un buen rato para reflexionar sobre lo que realmente buscas y quieres, tómatelo. Por otro lado, es posible que no le funcione a todo el mundo, pero creo que puede ser un buen ejercicio de base para averiguar más sobre uno mismo.

Si bien me he inspirado en numerosos blogs, manuales y chorradas varias para elaborar esta enumeración (en cuanto a la actitud y forma de ver las cosas y analizarlas), la estructura y proceso del diagrama sale de mi cabecita desordenada. Lo cual no quiere decir que no se les haya podido ocurrir a otros también, claro, al fin y al cabo es muy sencillo. En mi experiencia personal, dediqué bastante tiempo a concentrarme solo en algunos sectores de este diagrama, sin orden, e hice las cosas un poco a lo loco, lo cual no está mal pero acaba siendo poco eficiente. Yo diría que lo que mejor funciona es concentrarse en las áreas más problemáticas e ir microtarea por microtarea, reelaborando el diagrama cada cierto tiempo, ya que nuestra forma de ver las cosas va cambiando. A mí este esquema me ha venido de perlas y es al que acudo siempre que me encuentro un tanto perdida.

1. Dibuja varios círculos con los “sectores” más importantes de tu vida. Podrías poner, por ejemplo, “vida social”, “vida laboral” y “salud”.

2. Haz salir de cada círculo una flecha que apunte a otro círculo más pequeño con subsectores. Por ejemplo, en vida social podrían estar amigos, familia y amantes. En vida laboral, trabajo y dinero. En salud, dieta y ejercicio. Por supuesto cada caso es único y los subsectores pueden variar según lo que sea más importante para ti (a lo mejor en salud tendrías un subsector especial si padeces alguna enfermedad crónica, por ejemplo). Intenta generalizar lo más posible, ya llegaremos a lo específico.

3. De nuevo, haz salir de cada subsector una flecha que apunte a un sub-subsector. Por ejemplo, dentro del subsector “dinero” podrías poner “deudas”, “ingresos” y “gastos”. Aquí os dejo un ejemplo de qué pinta tendría el gráfico (por supuesto los datos los elegís vosotros, esta es solo una idea):

4. Repite de nuevo el proceso, si es necesario, creando más subconjuntos en otro nivel vertical. Si crees que con el paso 3 lo tienes todo cubierto, párate ahí.

5. Ahora viene lo más entretenido. A cada sub-subsector le tienes que poner nota, del 0 al 10, siendo 0 un descontento absoluto con tu vida actual en ese sector y 10 una satisfacción absoluta. Nadie va a leer este diagrama así que puedes ser completamente sincero, hasta contigo mismo.

Si tienes un 10 en algún apartado, enhorabuena, hay una sección de tu vida que te llena como persona. Esta sección es tu fuerza principal, es posible que ya acudas a ella en momentos difíciles o desconcertantes (y si no lo haces, pruébalo. Ayuda).

¿Y si tiene un 8 o un 9? Pues lo mismo, hay un apartado de tu existencia que te llena de orgullo. Podrías hacer algo por mejorarlo, pero casi mejor concentrarse primero en lo malo.

A efectos prácticos, en cuanto al resto de cosas, da un poco igual que hayas puesto un 0 o un 7. Tanto el 0 como el 7 implican que hay algo que no está a tu gusto, al que no estás dándoselo todo, y que por tanto necesita mejorarse, renovarse o directamente ir a la basura.

Bueno, ya tenemos el esqueleto del método, ¿cómo llegamos a la solución?

La solución se halla en la fragmentación, en hacer cada cosa más y más pequeña hasta llegar a una tarea u objetivo con el que podamos lidiar. A veces las soluciones son grandes y evidentes (por ejemplo, en una relación de pareja donde la nota sea un 2, está claro que hace falta o bien una ruptura o bien un replanteamiento completo de la relación), otras veces necesitan de mucha microgestión para llegar a alguna parte. Por cierto que las soluciones grandes y evidentes suelen ser las que nos negamos a ver.

Os pongo otro ejemplo con el gráfico que os mostré antes. Dentro del sector “Salud”, uno de los subsectores era “general” y dentro de éste estaba “Vicios”. Imaginaos que a a “Vicios” le habéis dado un 4: es evidente que se trata de un aspecto de vuestra vida que queréis mejorar. Al desarrollar el subsector se añadió (en este gráfico de muestra que para nada se basa en mi propia vida, ejem) otro más, el del abuso de alcohol. A continuación se detallan ideas para alcanzar la meta relacionada con ese subsector, que será no beber tanto, o incluso dejar de beber. Fijaos que incluso estas ideas se podrían fragmentar (dentro de “evitar a personas y lugares” se podrían indicar personas y lugares concretos). También se asignarían periodos de tiempo durante los cuales se intentará habilitar la costumbre o hábito necesario para alcanzar la meta:

Se trata, al fin y al cabo, de desmenuzar los sectores hasta dividirlos en pasos pequeños, cada vez más concretos, que podamos llevar a cabo poco a poco. Esto no es nada fácil e implica mucho autoanálisis y reflexión. Así que ahora viene lo más complicado:

6. Analiza cada miniapartado y piensa cuáles son tus objetivos. Es importantísimo que los objetivos sean reales, que vengan de tus aspiraciones reales, no de imposiciones sociales o externas sobre cómo deberías comportarte o cómo deberías ser. Para esto ayuda mucho tener muy claro cuál es tu propósito en la vida, pero claro, esa es otra historia. Si no lo sabes, tal vez el diagrama te acabe ayudando: aquellos sectores a los que apliques verdadera pasión en intentar mejorarlos (pasión sincera, no vale querer ser millonario simplemente porque se supone que ser millonario mola) estarán íntimamente relacionados con lo que eres y a lo que aspiras.

7. Desarrolla un plan de acción para cada objetivo. Por ejemplo, imagínate que dentro del apartado “familia” tu objetivo es pasar más tiempo con los tuyos. Deberás averiguar cómo puedes quitarle tiempo a otras cosas, a lo mejor menos importantes, para poder pasar más tiempo con ellos; o a lo mejor te puedes marcar la meta de hacer una salida familiar una vez a la semana; o tal vez pretendas ser más cariñoso, para lo que te pondrás como objetivo tener algún gesto de afecto con algún familiar en concreto cada par de días. Como veis, se trata de planes de acción muy sencillos, pequeños y realistas. Esto último es fundamental, no sirve de nada marcarse como objetivo “estar más con mi familia”, porque al cabo de unos días el mundo real se habrá apoderado de ti y habrás olvidado tu propósito. Crea la meta y desarrolla un hábito. Dale 30 días, o 7, o 45. Mira a ver qué te hace sentir y piensa si merece la pena. Esto último también es muy importante porque si nos obligamos a hacer algo todos los días enseguida nos damos cuenta de si la meta nos importa lo suficiente o si es más bien alguna obligación sin sentido que nos hemos impuesto por factores externos o por algún tipo de inseguridad personal. Si no encuentras un plan de acción para un sector, sigue fragmentándolo, dividiendo en partes más manejables. Una relación de pareja jodida no se arregla con una decisión, ni con la promesa de querer más o portarse mejor, del mismo modo que dejar de fumar va un poco más allá de “venga, este es el último”.

Se llevará a cabo un miniplan de acción a la vez. Concéntrate en el sector que crees que necesita de más atención y elige tu meta. Una vez conseguida, pasa a otra (si hay alguna que no consigas de ninguna manera, piensa si has elaborado bien el plan de acción, o si has definido la meta de forma realista). Si algo sale mal, vuelve a analizar el tema y enfócalo de otra manera: vuelve a empezar. Hay que cagarla mucho para aprender y que las cosas salgan realmente bien. La paciencia en este ejercicio es fundamental.

Ten en cuenta que este diagrama cambiará a lo largo del tiempo, conforme tus prioridades cambien (y es muy posible que tengas que rehacerlo de vez en cuando, y cada vez que lo rehagas te darás cuenta de que la vez anterior no fuiste del todo sincero o realista. Darse cuenta de lo que uno quiere y necesita vs. lo que se supone que tiene que querer o necesitar es jodidamente complicado).

Este diagrama está pensado con un objetivo en mente: la felicidad, que suele acompañar a la autorrealización. Y la felicidad no estriba en conseguir todo lo que te propones. Habrá metas que no consigas. Por ejemplo, si tienes una enfermedad mortal e incurable, está claro que por muchas metas que te propongas lo más seguro es que vayas a morir igual. Pero aquí lo que falla es el enfoque. Tu meta no es no morirse, eso queda descartado. Tu meta es aprovechar al máximo el tiempo que te queda y ser lo más feliz que puedas hasta que mueras. Que es, básicamente, la misma que tenemos todos.

Queda claro que a todo esto le acompaña una voluntad de cambio. No sirve de mucho decir “estoy muy gorda” y negarse en absoluto a cambiar los hábitos diarios de comilonas hobbit y vida sedentaria. No hay soluciones milagrosas. Pero sí que hay pequeñas modificaciones que poco a poco y con mucha paciencia pueden tener resultados milagrosos. Y ante todo, mucha flexibilidad y la mente abierta. Que planear las cosas ayuda mucho pero la vida se encarga de lanzarnos sorpresas que hacen que tengamos que deshacer los planes y rehacerlos una y otra vez. En cualquier caso, yo diría que el diagrama es muy útil para lo que dice el título, para espabilar, para dejar de una vez el “lo pensaré mañana”, analizar realmente qué es lo que falla, qué es lo que nos hace infelices, y poner los medios para arreglarlo.

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Imagen via fdecomite por licencia Creative Commons.

2 comments

  • Cocó Violante

    agosto 5, 2012 at 9:11 am

    A mí me da un poco de miedo hacer algo así, la verdad sea dicha. Puede ser doloroso. Te admiro.

    Reply

  • Charlotte

    agosto 5, 2012 at 12:39 pm

    Bueno, el título admito que engaña un poco. Los pasos son sencillos de entender, pero a lo mejor no tan fáciles de llevar a cabo. Implican admitir cosas en las que preferimos no pensar. Pero te aseguro que es liberador, una vez realmente decides hacer algo al respecto.

    Reply

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