«La calidad es hoy un producto industrial, casi todo lo que se ve en el mercado de bienes culturales tiene una cierta calidad, es muy difícil hoy ver una película que no cumpla ciertos requisitos o un libro publicado que no tenga una forma, un cierto aspecto, que no cumpla unos mínimos. Así que esta no puede ser una meta a alcanzar por los artistas, hay que buscar formas de romper esa calidad promedio, porque el problema es que lo vuelve todo muy uniforme, muy parecido entre sí, y entonces uno lee una novela y dice: «sí, no está mal» y luego coge una novela de otro autor de otro país y lo mismo: «bueno, sí, no está mal». Es como el triunfo de la medianía. Y eso a mí me resulta desolador. Lo que me interesa son esas obras que me hacen preguntarme: «Pero ¿esto es realmente arte?, ¿esto es una novela o qué es?». Prefiero el desconcierto, la perplejidad, la incomodidad.»

Alan Pauls.