Mil gracias a los que habéis dejado comentarios. Ahora mismo sólo siento alivio por ver el final de esta pesadilla que ha durado los últimos meses y, en concreto, las últimas dos semanas; a mi juicio no debería permitirse que a un enfermo ya desahuciado sufra tanto (máxime cuando él mismo es el que suplica que se ponga fin a su dolor). Os pido disculpas a los que he tenido sin responder o con los que haya podido ser algo borde a raíz de lo que estaba ocurriendo. Semana y media de guardias de 14 horas seguidas desquician hasta al más paciente.

Confieso que, por egoísta que parezca, una de las cosas que más me irrita ahora mismo es no poder celebrar la Navidad. Como esta fecha coincide, además, con el cumpleaños de mi abuela, la familia ha llegado al acuerdo tácito de hacer como si las fiestas no existieran (por muy difícil que esto pueda ser con tanto villancico y anuncios de turrón), ya que siempre fue mi abuelo el que las organizó y sería demasiado doloroso para ella. Y a mí es que me encanta la Navidad… Qué le vamos a hacer. Por lo menos Papá Noel se ha portado conmigo y con V. (ya verás, ya…).

Besos a todos y gracias por todo. Los que os apuntéis al jolgorio de Nochevieja dadme un toque, que eso sí que vamos a celebrarlo, aunque sea en el lugar de curro de V.

*Nota: Blogger duplicó esta entrada y tuve que borrar una, por lo que faltarán comentarios de la entrada original.