A veces sospecho que tengo un gen defectuoso que me impide interactuar de forma normal con el resto de la sociedad. Allá van mis síntomas (en otra famosa enumeración charlottiana):

-Cuando alguien me dice «a ver si quedamos un día y echamos un café», me lo creo. Antes hasta les llamaba o mandaba un mensaje para quedar, pero por supuesto siempre ponían alguna excusa o no me contestaban. Esto es altamente irritante, sobre todo porque no me gusta el café y, qué coño, estoy haciendo un sacrificio.

-Cuando alguien me dice, borracho o borracha a las cuatro de la mañana, «me caes de puta madre», me lo creo. Y voy e intento quedar con esa persona, pero ponen una excusa o no me contestan. Esto es altamente irritante porque soy algo tímida y me cuesta dar el primer paso.

-Cuando alguien me dice «si haces una fiesta el día tal y tal, claro que voy», me lo creo. Lo cual es altamente irritante porque luego haces una fiesta y no aparece.

-Cuando alguien me dice «vamos a quedar el miércoles para hacer esto o lo otro», también me lo creo. Y bla, bla, bla.

He de reconocer que esto sólo ocurre en mi ciudad. Pero esto de esforzarme por llevarme bien y caerle bien a la gente tiene su límite, y me recuerda la gran cantidad de personas (que lamentablemente viven lejos, se han echado novio o son eremitas caseros) con los que nunca he tenido que esforzarme, que nunca me han hablado de «tíos buenos» ni nunca han utilizado la famosa frase de «bueno, como tú quieras, no sé», personas con las que he conectado inmediatamente, que suelen dar señales de vida cuando quedas con ellos y con los que, de manera francamente maravillosa, puedo ser yo misma.

Por otro lado, y cambiando completamente de tema, he de dar un aviso. Como miembro honorario de la «subcultura gótica» (por ser hermana de un gótico a ultranza que lidera a muchos góticos a ultranza, por tener muchos corsés y por llevar collares de pinchos de vez en cuando), animo a cualquier lector a que se apropie del nuevo premio Minotauro, Gothika. Esto tendrá varias utilidades:

-En primer lugar, le enseñará todo lo que no es la subcultura gótica.
-En segundo lugar, le enseñará todo lo que no es literatura.

Y si no me créeis, pasaos a Anne Rice; que la metadona es mala, pero peor es la heroína.

Gracias por vuestra atención.

*Pd: Perceval y Mafalda (y su tortuga). He perdido vuestros números de teléfono (y perdí los mails con la última barrida hijoputera del servidor). Si me leéis, porfa escribidme a gabriellavc@yahoo.es