Más cosas que no entiendo:

-Si todos dicen que están hartos de escuchar a los demás y que nunca los escuchan a ellos, ¿quién es el cabrón que va por ahí aburriéndonos a todos?

-¿Por qué los buenos escritores se avergüenzan de su obra y los malos escritores se enorgullecen de ella?

-Si todos nos sentimos distintos, especiales, ¿de qué está hecha la masa? ¿Y cómo funciona el kitsch?

-Si a todo el mundo le repugna Operación Triunfo, Gran Hermano y otros similares, ¿de dónde salen los éxitos de audiencia? ¿Es que las mil personas con audímetro en su casa son los únicos subnormales en España?

-¿Por qué todos quieren salvar la ciencia ficción pero, oh cielos, nadie se dedica a comprarla?

-¿Por qué Coca-Cola saca dos productos con los mismos ingredientes pero ligerísima diferenciación de sabor, y con nombres diferentes? Si hay personas a las que no les gusta la Coca-Cola Light porque la encuentran muy dulce, ¿por qué la Coca Cola Zero es más dulce todavía? ¿O es Coca Cola Zero un intento de tener una bebida que sepa a Pepsi y terminar de conquistar el mercado?

-Si se supone que por estadística tocan siete mujeres por cada hombre, ¿por qué los hombres tienen tantos problemas para conseguir echar un polvo? Y ya puestos, si un hombre paga cenas, bombones y flores para poder llevar a una mujer a la cama, ¿por qué está tan mal vista la prostitución?

Estas y otras cuestiones se resolverán algún día, como por qué miles de andaluces están convencidos de que su nuevo estatuto merece un sí redondo. Tal vez cuando Orlando Bloom y yo descubramos que estamos hechos el uno para el otro (puagh).