De manera maléfica Nimrodelisa/Zapardiel me ha echado una maldición de esas en forma de meme. Y el meme es harto difícil, ya que se trata de contar ocho cosas sobre uno mismo. ¿Qué se puede, y qué no se puede, contar en un blog? Supongo que las cosas más importantes quedarán mejor silenciadas, así que procedo a dejar aquí expuestas ocho trivialidades para que me conozcáis un poquito peor.

1. Yo tampoco sé montar en bicicleta. Y por lo que estoy leyendo por ahí, parece que es un síntoma de friquismo evidente. Debe de ser que al pasarnos tanto tiempo encerrados en nuestra habitación leyendo a Tolkien no tenemos tiempo de salir a que nos dé el sol y a caernos de un palo con ruedas. En mi caso no es así, es simplemente que soy una miedica. Con la edad de 26 años (desde hace muy poco, lo admito), estoy aprendiendo a patinar en línea. Y eso ya es bastante emoción para mí, gracias. Qué queréis, algunas personas tienen sentido del equilibrio… y otras no lo tienen.

Sí, todavía estoy aprendiendo. Es que, en serio, equilibrio nulo.

2. Colecciono pequeños ponis y corsés. Son 52 ponis (aunque su destierro actual al garaje de mis padres debido a la intransigencia de mi adorado concubino es posible que haya reducido sensiblemente este número. La humedad y el plástico no se llevan nada bien). Respecto a los corsés, he perdido la cuenta, pero todavía tengo pendiente hacerme uno de cuero a medida. Sólo necesito entre 300 y 500 euros. Vamos, que no lo veréis nunca.

3. Soy secretaria de la AEFCFT y editora de ciencia ficción. Sí, esto no tiene perdón de Zeus, lo sé. Tal vez este tipo de cosas explique por qué me he llevado siempre tan mal con mi generación. Y con seres humanos en general.

4. Nunca me preguntes de dónde soy. Porque la respuesta es fastidiosamente larga. Nací en Londres pero mi padre es irlandés y mi madre es gallega. Vine a España con seis años y fui concebida en Dinamarca. No es coña.

5. A veces escribo poesía. A veces voy a sitios para recitarla. Ambas actividades son igual de desternillantes. Mi representación de «Cube» jugando a las películas es también reconocida en el mundo entero. Nadie tira una bota a una habitación llena de trampas tras calcular números primos como yo.

6. Vaya la conversación por los derroteros que vaya, puedes estar seguro/a de que si yo intervengo acabaremos hablando de sexo. Y si cambias de tema me sentiré realmente ofendida y te consideraré conservador/a y retrógrado/a.

7. Tengo un fetiche enfermizo hacia los zapatos de tacón. Mirarlos, tocarlos, poseerlos, ponérmelos, quitarlos, y un largo etcétera que no entra en el blog porque Blogger me lo pasaría a la sección “Adultos”. Creo que son de las cosas más bellas que ha creado el ser humano, por mucho que sean un instrumento de malévolo machismo y blablabla. Y con este punto acabo de demostrar el punto 6, el cual también está relacionado con el punto extra 9.

8. Fui Premio Extraordinario de Bachillerato de Málaga. Nos presentamos un montón de personas empollonas con medias altas en bachillerato, y fui una de las tres elegidas porque era, posiblemente, la única presente de Letras, y el examen de Latín hizo mella en tantas mentes matemáticas sobresalientes*. Entre otros premios juveniles absurdos, también obtuve uno de cómic en Marbella llamado “Di no a las drogas”. Me pregunto si me lo retirarían si vieran mi presente afición por el Rioja y por las novelas de Terry Pratchett.

9. Punto extra. Tuve una educación estrictamente religiosa. Mi colegio, donde me formé como persona y cristiana, era simpatizante del Opus Dei y exclusivamente de chicas. ¿A que esto explica muchas cosas?

Y bueno, lo dejo en lo de siempre. Quien quiera recoger el testigo memético/mimético…

*Como nota diré que este inmenso honor no ha aportado nada a mi vida, exceptuando que no tuve que pagar matrícula mi primer año de universidad y que me hice aún más impopular en COU. Me hizo mucha más ilusión el Ignotus, coño, y nadie me ha tirado una mochila por la ventana por ello.