Sospecho que la diferencia entre una relación sexual plena y otra que no lo es no es necesariamente la habilidad o la técnica del compañero o compañera, sino la risa. Si te ríes durante el acto (ojo, no cuenta la risa de «madre mía qué ridículo es este/a tío/a») es porque hay una confianza que te permite hacerlo, y porque es una forma de liberar la tensión de unos nervios que en una relación aburrida o decepcionante no tendrías.

Dicho esto, sin venir a cuento, simplemente quería dejar claro que cuando dejo mensajes crípticos como el de ayer no es por puro narcisismo (por una vez) y ganas de que la gente juegue a las adivinanzas (aunque sería divertido), sino porque muchas veces me quedo con las ganas de desahogarme o de contar algo y no puedo porque lamentablemente este blog se ha vuelto, con el tiempo, mucho más visitado de lo que quisiera. El blog ha sido siempre una ventana por la que gritar, he expuesto y compartido aspectos que posiblemente sean indiscretos pero que necesitaba vomitar. Lamentablemente, a veces no se puede.

(El segundo párrafo no tiene nada que ver con el primero, es que hoy tengo migraña y las ideas dispersas).