Sí, otra vez. Otra vez nos mudamos. Esto ya empieza a ser cansino.

Tras llegar a niveles de desesperación nunca vistos ante el estado del piso actual y la desfachatez del casero, hicimos una intensa búsqueda que acabó en el encuentro de un dúplex realmente asombroso. Y además tiene inquilino incluido… sí, así es. Otro gato. El casero no quería separarse de su gato pero no se lo puede llevar, y hemos acordado quedárnoslo mientras estemos en la casa. Nos van a empezar a conocer como «los locos de los gatos».

Pronto, fotos. Ahora, otra vez al lío.

Y no voy a hablar del debate de anoche porque creo que soy de esas personas a las que les ha decidido el voto.