Hace algún tiempo, cuando todavía existía la comunidad naranja, Cyberdark, que ahora es una magnífica página de venta online de libros de género fantástico, intenté explicar a un grupo de personas de qué iba el relato «Roog», de Philip K. Dick. Algunos aficionados a Dick habían leído este relato y se habían sentido seriamente decepcionados, ya que a su juicio el cuento no tenía pies ni cabeza. A mí siempre me pareció ingenioso y divertido y recomiendo su lectura. Hay una copia aquí, aunque no me queda muy claro si eso es piratería literaria, algo de lo que mejor hablaré en otro momento, ya que mi situación de editora me coloca en una posición peculiar (el otro día estuve discutiendo con Víctor sobre si aceptar el cheque-soborno de Cedro. ¿Y si aceptara el cheque que Cedro cobra en mi nombre (quiera yo o no) a las copisterías y a los que fotocopian el 10% permitido de mis libros? ¿Y si luego donara el contenido íntegro de dicho cheque a una copistería? No me digáis que no tendría su gracia).

Sea como sea, volvemos al tema de Dick. Para los que os lleváis bien con el inglés, os recomiendo este genial artículo del escritor, donde sale mencionado Roog. Para los que no, leed Roog de todas formas.