Los estadounidenses se emocionan con Halloween. El rollo ese para nosotros tan artificial de la calabaza, los disfraces y el «truco o trato» para ellos es lo mejor que se ha inventado desde la rueda. Y con las Navidades ya no digamos, la mayoría ya están haciendo sus planes y comprando los regalos. A lo mejor soy de esas personas que lo dejan todo para el último momento, pero se me hace raro ver a los vendedores yanquis ofreciendo productos navideños cuando aquí en el Sur de España todavía superamos los 30 grados. Pero supongo que más raro tiene que ser para otros el saber que hay personas, como la menda, que sale en Fin de Año sin tres pares de calcetines y un abrigo de piel.

Así que, aunque Etsy se está llenando de gatos negros, brujas y esqueletos, yo sigo a lo mío, que mi visión de mercado es tan reducida que más que visión debería llamarlo voyeurismo. Después de todo, algunas cosas son eternas y válidas para cualquier momento del año, como el «¿qué me pongo?», el «¿realmente es necesario fregar los platos AHORA?», o el más trascendente… «¿debo usar mis poderes para el Bien o para el Mal?»

¿Para qué usarías los tuyos?
Leyendo: Leyes de mercado, de Richard Morgan
Escuchando: El zumbido de mi migraña