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Trucos para la timidez

junio 13, 2012 — by Gabriella1

Como ya he mencionado en alguna ocasión, soy una persona de naturaleza tímida. A lo largo de los años he logrado mantener mi timidez a raya a base de alcohol y a la creación de “personajes” con los que actuaba cuando me encontraba delante de personas desconocidas, sobre todo en fiestas y encuentros sociales. Está el yo dulce y callado, que no habla por temor a meter la pata, y el yo escandaloso que quiere ser el alma de todas las celebraciones. Ambos son parte de mí y suelen funcionar con buenos resultados; no es tanto que esté actuando sino que me esfuerzo por enfatizar determinados aspectos de mi personalidad según la situación en la que me encuentre.
Pero hay situaciones que me cuestan muchísimo. Hablar por teléfono me horroriza. Hablar con alguien desconocido, si no hay ningún conocido por medio que actúe como catalizador, aún más. Esto le llama mucho la atención a mis amistades, ya que saben que luego soy capaz de subirme a un escenario o a una tarima y hablar en público sin ningún problema. Pero es diferente, en el escenario represento un rol, un personaje (de hecho pude superar lo peor de mi timidez gracias a clases de interpretación y a algún que otro ejercicio de oratoria), y cuando hablo en público hablo para un todo, un vacío, no para una persona en concreto. En general he mejorado muchísimo, de pequeña era incapaz de entrar a una tienda y comprar algo, por ejemplo.

Hace poco leí, en un blog que me encanta, una sugerencia para aquellas situaciones sociales que salen mal y que hacen que nos sigamos sintiendo amedrentados a la hora de tratar con desconocidos. El blog es del irlandés Niall Doherty, un ex-tímido que dejó su trabajo para largarse a recorrer el mundo (ha vivido, entre otros lugares, en Burgos, y ahora mismo está en Nepal). Doherty aboga, sobre todo, por enfrentarse a sus miedos, y su narración de cómo lo consigue es divertida e inspiradora. Como su blog está en inglés he decidido compartir, con su permiso, esta recomendación: reescríbelo.

Mucho se ha hablado del poder de la visualización, de la autosugestión e incluso de la programación neurolingüística, pero al margen de lo que opinemos al respecto está claro que el cerebro puede, mínimamente, condicionarse según nuestra actitud. De tal manera, una actitud negativa siempre ayuda a que las cosas vayan peor, y una actitud positiva hace que reaccionemos de manera positiva a las cosas, obteniendo resultados más productivos. Digamos que nos retroalimentamos con nuestra forma de ver las cosas. No quiero entrar mucho en este tema ahora mismo, porque es largo y complicado de cojones y ya hay como mil libros de autoayuda que hablan de ello (de los cuales el 99% se limita a trillar ideas poco prácticas ancladas en Los mundos de Yupi); pero puede ayudar mucho el “programarnos” para pensar de cierto modo. De tal forma, si algo sale mal, el verlo desde una perspectiva positiva puede ayudarnos a actuar de una forma más favorable en un futuro próximo.

Niall propone por esto que cuando nos veamos en una situación social vergonzosa, cuyo resultado no nos haya gustado, la reescribamos. Que cojamos lápiz y papel (o teclado y pantalla, o tableta Asus Transformer si sois unos auténticos cabrones con suerte y poseéis todo lo que yo deseo) y escribamos esa escena, pero describiéndola tal como nos habría gustado que saliera. Niall pone el ejemplo de intentar ligar con una chica (la verdad es que sus ejemplos siempre son divertidos en este sentido, ya que no se corta ni un pelo al contarnos las cosas que no salen tan bien como querría). Se basa en la idea de que nuestro cerebro a veces no hace mucha diferenciación entre lo que es real e imaginado, y que si nos imaginamos suficientes veces que somos unos ases sociales, terminaremos convirtiéndonos en ases sociales; si nos imaginamos que somos unos tipos atractivos terminaremos convirtiéndonos en unos tipos atractivos.

Para ello nos da los siguientes consejos: 

1. Concéntrate sobre todo en reescribir tus propias palabras y acciones. No modifiques el comportamiento de tu interlocutor, eso no tendría mucho sentido, ya que en el mundo real te vas a encontrar con todo tipo de personas; a quien quieres cambiar es a ti mismo y tu forma de interactuar con ellas.


2. Para que no te lleve siglos, puedes utilizar técnicas como la escritura libre (hablaré de esto en otro post, pero hay información al respecto en Wikipedia. Un ejemplo práctico de escritura libre o freewritingsería ponerse el cronómetro 20 minutos e intentar escribir del tirón unas mil palabras, sin pararte a editar ni corregir ni nada de nada).


3. Sé realista. Tienes que creerte realmente que es posible, sino no sirve de nada. Intenta ser lo más fiel a la situación que has experimentado que puedas. Concéntrate en las palabras y acciones. ¿Qué podrías haber hecho o dicho de forma diferente para que tu interlocutor reaccionara mejor? 

4. Prueba a reescribir otras situaciones de tu vida, no solo las sociales. Por ejemplo, si consideras que lo que necesitas es mejorar tu fuerza de voluntad, reescribe tu día como sería si tuvieras una fuerza de voluntad de la hostia. Sé todo lo detallado y preciso que puedas. Yo añadiría que esto también puede ser útil para todo tipo de metas personales, como dejar de fumar (puedes reescribir tu día con cómo sería si no fumaras, y además no te supusiera esfuerzo ni sufrimiento), perder peso (podrías reescribir tu día imaginándote cómo sería si hicieras todas las cosas que te ayudarían a perder peso; al fin y al cabo no quieres simplemente perder un porrón de kilos de golpe, quieres convertirte en una persona que no tiene problemas ni conflictos con la comida y que come de forma saludable sin coger peso), hacer ejercicio o simplemente ser más positivo en general. Me atrevo a decir que puede ser muy útil también para personas con problemas de ansiedad (reescribir algo te da cierta sensación de control sobre las cosas).
Opino que escribir sobre algo que te preocupa te ayuda a analizarlo y a entenderlo mejor. Considero que este puede ser un ejercicio de lo más útil. Para aquellos a los que les dé más pereza escribir, que tengan una buena imaginación y se lleven mejor con lo visual, recomendaría realizar el mismo ejercicio pero en forma de visualización, es decir, reescribiendo la situación concreta en nuestra mente. Yo lo hago a menudo, tanto antes como después de la situación conflictiva, y encuentro que es una herramienta fantástica. A mi juicio esto funciona bien tanto a priori como a posteriori, según si tienes la oportunidad de “planear” una situación o no. 
Así que ya sabéis, si os pasa como a mí y sois tímidos, o simplemente si hay ciertas situaciones que creéis que podríais manejar mejor, esta podría ser la herramienta que andabais buscando. No dejéis de contármelo si lo probáis 🙂

 


One comment

  • Bego

    junio 14, 2012 at 5:08 pm

    Muy interesante, a ver si mi fuerza de voluntad mejora así 🙂

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