Algunos carteles divertidos que he encontrado paseando por mi querido pueblo:

Sí, ya, que te la van a devolver.

A saber qué historia hay ahí…

Pero lo bueno de los pueblos, aparte de los carteles disparatados, es escaparse a comer a sitios perdidos por los montes, baratos y con camareros encantadores:

Idílico, ¿verdad?

Así da gusto pasar las tardes del sábado.