Mi año ha comenzado con varios cambios, además de una profunda reflexión sobre las diferencias entre los sexos (masculino y femenino, de los demás sé más bien poco). Si bien antes no lo había considerado tan relevante como me querían hacer creer, cada vez estoy más convencida de lo inmensas que son las distancias entre las relaciones emocionales y sexuales con hombres y con mujeres. Sus actuaciones son tan dispares que me encuentro en una fase de profunda confusión.

Dejando eso aparte (habría para escribir varios libros, de hecho me aseguran que muchos autores y teóricos ya lo han hecho), otros cambios se refieren al cambio de domicilio ya definitivo. Por fin estamos instalados en la costa malagueña, y ha llegado el encuentro decisivo entre los dos gatos Yin-Yan: Pentecostés y Ebony. Tras una etapa de encontronazos, peleas y bufidos, comienzan a soportarse. Ebony, cual gatito inocente, intenta jugar con Pente, a lo que éste responde huyendo y bufando. Ebony intenta lavar a lametones cariñosos a Pente, Pente flipa en colorines y huye y bufa. Ni que decir tiene que Pente está acostumbrado a ser el rey de la casa y Ebony hasta hace poco convivía con otro gato, por lo que ambos están ahora mismo un poco perplejos. El resultado es desternillante. Teatro felino acto seis, seguiremos informando.

Otros nuevos proyectos incluyen reanudar el trabajo en la novela que compartimos el Sr. Tanto Gilipollas y servidora, descubrir a Iain Banks (acabo de terminar The Wasp Factory), encontrar alguna forma de acomodar toda mi ropa en el reducido espacio del que ahora dispongo y el Guitar Hero III, entre otros.

Por otro lado, Víctor Conde ya ha puesto adelanto de su nueva novela (que saldrá, si los dioses lo permiten, a mediados de año) en su blog. Podéis leer el adelanto aquí.

Y ahora a ponerse al día. Sólo de ver la gran cantidad de papeles sobre mi escritorio me echo a temblar. Feliz año de nuevo.
Escuchando: Knights of Cydonia, de Muse.
Leyendo: Stardust, de Neil Gaiman.