Después de una fiesta inmensa de cumpleaños de la que mis vecinos todavía se están recuperando, vuelvo a trabajar. Trabajar en agosto es algo deprimente ya que tienes la sensación de ser la única. Todo el mundo está de vacaciones, y sabes que no te puedes quejar mucho ya que te pasaste una semana entera rodeada de geeks y jugando al WoW, y otra posterior tirada en la cama malísima de la muerte.

Tendré que superarlo con mi nuevo tesssoro, un Asus EEE rosa cortesía de mis progenitores.