Hoy estuve releyendo mi blog anterior, el que tenía en ya.com y que tuve que dejar porque funcionaba con la misma indecisión con la que una Playstation 2 lee un DVD. Alguien me dijo hace tiempo que la época entre los 20 y los 30 se pasaba volando, y desde luego es cierto que cosas que aparecían en el blog hace más de cuatro años me dan la impresión de haber sucedido ayer. En este tiempo he pasado por varios hogares, he aumentado la familia (en dos gatos y un hermano, para ser exactos), me he peleado muchas veces con internet y he maltratado mi pelo hasta límites insospechados. Sí reconozco que las entradas del blog anterior eran más largas y más frecuentes, seguramente porque tenía más tiempo libre, o bien porque el tiempo que me pasaba trabajando no me resultaba tan agotador como ahora (o tal vez porque no existía Facebook, quién sabe). Sea como sea, ahora mismo me cuesta hasta teclear y creo que faltará poco para que me retire de nuevo a la cama con Ishiguro.

De cualquier forma, si alguien tiene curiosidad por leer qué se me pasaba por la mente hace milenios, aquí tiene el enlace.

Editando: Mi antiguo blog ahora es el blog de Orange. Sí que he crecido.