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Clutterfuck: Deshazte de todas las cosas que te sobran. Día 1.

agosto 1, 2012 — by Gabriella1

Clutterfuck. Así definí en el post anterior al respecto una nueva postura personal acerca de todo lo que sobra, sea material o psíquico. Pero para empezar, y para poder ofreceros pruebas fehacientes del día a día, os presentaré objetos materiales que ya no necesito, cosas que solo ocupan espacio y que hasta ahora han convivido conmigo por desidia, pereza o porque me daba reparo deshacerme de ellas (regalos, recuerdos de la infancia, etc.).

En principio esto no parece una gran meta, lo sé. Pero cada vez estoy más convencida de lo útil que es realizar los grandes cambios a través de pasos pequeñitos. Estoy intentando esquematizar todos los proyectos que tengo en mano ahora mismo y ver qué merece la pena y qué no, del mismo modo que pretendo organizar lo que me rodea para poder trabajar más a gusto, así que intento llevar a cabo una serie de pasos pequeños que me ayuden a llegar a mi meta de Organización Personal, que forma una parte importante de un ámbito de mi vida un tanto caótico conocido como Laboral. Y como para mí no hay mucha separación entre lo laboral y lo personal, es bastante importante.

En primer lugar, resulta que, casi sin quererlo, empecé esto del desafío antes de tiempo. Tenía ya previsto deshacerme de un corsé, una preciosidad que fue la primera pieza de varas de acero que me compré, hace ya más de seis meses. Se me ha quedado grande, así que dio la casualidad de que di con una amiga que tiene la talla del corsé y que además suele ponérselos bastante, así que doy por muy bueno el regalo. Es una pieza tan bonita que me gusta saber que alguien va a aprovecharla. Aquí lo tenéis. Esta foto es de enero. A mí por entonces no me quedaba mal, pero os aseguro que a esta chica le va a quedar espectacular. El problema de este tipo de corsés es que es difícil que los que te vayan bien de cintura queden bien de pecho, por eso últimamente me decanto por los underbust, que además son mucho más cómodos.

Iba a poner este corsé como mi primer objeto regalado, pero creo que sería trampa, ya que se lo di a mi amiga el domingo. Así que hoy toca otra cosa. Hoy me deshago de la muñeca de porcelana de la foto. Me la regaló, si no recuerdo mal, la hermana de mi abuela cuando yo era una niña, y me hizo bastante ilusión porque siempre me habían llamado la atención las muñecas de porcelana pero por aquel entonces salían bastante caras (ahora pueden encontrarse hasta en los chinos). Pero la muñeca, a pesar de tener bonitos recuerdos asociados (más de las hermanas de mi abuela en general, que son mujeres muy especiales) no ha hecho gran cosa en mi vida aparte de sentarse en una estantería y acumular polvo.

No está en condiciones óptimas: el sombrero y el vestido están un tanto envejecidos y el pelo tiene trenzas que le hice de pequeña y que nunca me molesté en quitarle (he empezado ahora a quitárselas y no han afectado a las olas de pelo de la muñeca, así que es solo cuestión de echarle paciencia y deshacerlas). No tengo ni idea de si tendrá la muñeca algún valor económico ahora, lo dudo. Este objeto se va a la bolsa que estoy preparando para Cudeca, pero por si alguna casualidad hay algún aficionado por ahí a las muñecas de porcelana que la quiera para él o para ella, solo tiene que dejarme por aquí un comentario o enviarme un email a gabriellavc(arroba)yahoo.es y se la mando (solo tendrá que pagarme los gastos de envío y de embalaje, que si son por correo certificado rondarán los 7 euros (la muñeca pesa y tendrá que ir en una caja bien protegida). Lo mismo si tenéis alguna duda o queréis más fotos. La verdad es que es una monada y me da pena deshacerme de ella, pero tengo la cama y las estanterías en plena ocupación por el zoológico de peluches que me han estado regalando recientemente.

Obviamente, cuando acabe el mes de desafío no se acaba el desafío por completo. Mi idea es mantener la regla dorada de “las gallinas que entran por las que salen”, es decir: por cada nuevo objeto tendré que deshacerme de otro. No tengo muy claro si entrarán en el desafío cosas psicológicas e inmateriales también (¡nunca se sabe!). No pienso forzarlas, desde luego, pero soy consciente de que una cosa puede llevar a la otra.

Y ahí tenéis mi día 1 de Clutterfuck. Muchos habéis comentado, tanto por aquí como en persona o en Facebook, que hacéis este tipo de limpieza a menudo. Esto es maravilloso, y me deja bastante claro que mi situación de caos mental y material no es tan común como pensaba, que soy yo, que soy un tanto desastre. Pero también me hace pensar si algunas personas no se dedicarán a hacer “limpiezas” aparentes, en las que tiran trastos sin importancia sin darse cuenta de que todavía conservan cosas que les lastran pero que ni se plantean eliminar, y que se acumulan poco a poco, cosas que se mueven y reorganizan pero que siguen ocupando un espacio que necesitamos para respirar un poco. Sé que en mi caso sí ocurre esto a veces, y por esto considero importante este desafío como ejercicio de autorreflexión. Creo que también me hará (¡espero!) más realista a la hora de comprar cosas simplemente porque estén muy baratas o porque me atraigan en un momento de subidón, y espero que me ayude a tratar con más tiranía los regalos que se conservan por educación pero que, realmente, no sirven para nada. Nunca podré huir del todo del “y si me acaba haciendo falta…”, pero creo que es un riesgo que merece la pena correr.

Editando: Me ha encantado vuestra reacción al post. Por ahora las propuestas de clutterfuck para hoy son los contenidos de un botiquín, cinco macetas vacías, una mesa de ordenador y un sofá cama de dos plazas. Bendito Facebook

Además se regala una impresora, aquí la tenéis. La impresora ya tiene dueño nuevo.

¿Alguien da más?

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Guía básica del corsé. Mitos y tipología.

junio 18, 2012 — by Gabriella2

Cada vez que saco el tema de los corsés, o cuelgo algún enlace de alguno particularmente bonito en las redes sociales, recibo las mismas preguntas de amigas (y algún amigo), curiosas sobre cómo, dónde y qué corsé comprarse. A pesar de que es una prenda que cada vez se pone más de moda, no hay mucha información clara y coherente disponible en español. Si bien no soy ninguna experta, mi devoción por este tipo de accesorio me ha enseñado algunas cosas, que me gustaría compartir con vosotros.

En primer lugar, querría aclarar algunos mitos que me encuentro una y otra vez:

Mito 1.: El corsé es solo para chicas: No. Cada vez es más común encontrarse, sobre todo dentro de la estética gótica, a chicos que se atreven con los corsés. Claro está que sigue siendo una elección de vestuario poco convencional, pero puede tener resultados muy interesantes. Con todo, como asumo que el 90% de las personas que usan corsé son mujeres, a partir de ahora me referiré a los usuarios de éstos en femenino, por comodidad más que nada, pero eso, que sepáis que los chicos también pueden. Aquí podéis observar un corsé masculino de Dracula Clothing, con forma de chaleco.

Mito 2.: El corsé es solo para gente delgada: NO, no y no. El corsé sirve para acentuar las curvas, ya que al reducir la cintura crea esa ilusión de cuerpo de reloj de arena que resulta tan seductora, al levantar el busto y realzar las caderas y el trasero (en el caso de las chicas) y otorgarle una forma más recta y plana a los chicos (si bien hay algunos que los usan también para resaltar caderas o incluso para reducir barriga). Así que, si lo piensas, cuanta más carne tengas, más cintura hay que reducir, y mayor será el efecto de contraste.

Mito 3.: El corsé es incómodo. No. Un corsé mal hecho, con medidas que no son las tuyas, o con ballenas de mala calidad es incómodo. Un corsé fabricado a medida y de buena calidad es una prenda muy cómoda que te hará sentirte más recta y estilizada. Cierto es que no podrás doblarte por la cintura del mismo modo que si no lo llevases, pero esto es algo a lo que acostumbras enseguida. También puede resultarte incómodo si te lo pones después de darte una comilona pantagruélica, pero eso es de cajón. Todas esas historias de damas victorianas que se desmayaban hacen referencia a corsés muy específicos que dichas señoras usaban en fiestas y ocasiones especiales, siguiendo una moda absurda de ultrarreducción de la cintura. Tened en cuenta que si todos los días usas un corsé que te reduce un par de centímetros, el día que te pongas uno que te reduce 8 cms vas a estar muuuy incómoda. Por lo general las mujeres de esta sociedad usaban corsés bastante manejables con los que se movían a diario sin mayor problema.

Otra cuestión fundamental es la razón. Con esto quiero decir… ¿por qué querría alguien ponerse un corsé? Es bonito. No, en serio. Un buen corsé es una prenda muy atractiva, que sienta divinamente y que además corrige la postura. Cuanto más rectas vamos, más levantamos el culo, y más atractivas somos. No digo que ponerse un corsé sea un reclamo para ligar más (aunque lo es), pero el aspecto y postura que proporciona aumenta de manera considerable la seguridad en una misma. En resumen, nos hace más guapas y confiadas. Es una cuestión de coquetería, y afortunadamente ya no es ni de lejos un instrumento de tortura obligado, sino una creación de fantasía con resultados espectaculares.

Puede, además, reducir la cintura de modo permanente. De esto ya he hablado con el tema del waist training. Es importante utilizar un corsé de calidad que se ajuste bien y sea cómodo. Algunas personas son muy estrictas y utilizan corsés durante muchas horas al día (incluso usan corsés especiales para dormir). Yo no recomendaría esto sin supervisión médica, ya que una reducción extrema puede producir una serie de cambios en la distribución física que no terminan de convencerme (por otro lado, hay que tener cuidado con el tema de la reducción extrema si nos sobran muchos kilos, ya que la grasa puede desplazarse y tomar formas poco estéticas). Sin embargo, yo lo uso solo de vez en cuando y sí he podido apreciar una pequeña y bonita diferencia sin ningún efecto negativo. Encuentro también que si uno está a dieta e intenta reducir un poco las porciones diarias, puede ser de gran ayuda, ya que al llevarlo puesto se reduce de forma considerable el apetito y se evitan los atracones. Y todo esto, por supuesto, refiriéndome a algo que te pones durante el día o por la noche, por debajo o por encima de otras prendas, sin entrar en su uso privado. Para muchas personas tiene una función sobre todo erótica.

A continuación, expongo las clases principales de corsés, tal como he observado dentro de lo que está a la venta en general:

Tipos de corsé

Talla estándar:

-Corpiño o falso corsé: La variedad más común. Antes sólo se encontraban en tiendas de lencería, pero conforme crece la afición a los corsés, cada vez se ven más imitaciones sin ballenas, o con varillas de plástico blando. Generalmente se trata de tops de tirantes con encaje y/o formas similares a las de un corsé, pero fácilmente abrochables mediante botones o cremalleras de acceso rápido. Son baratos y sencillos de poner, pero realmente no reducen la cintura ni moldean la figura, además de que las varillas suelen deformarse con facilidad, produciendo un efecto muy antiestético e incómodo.

-Corsé de fantasía: Cada vez más fáciles de encontrar gracias a Ebay y tiendas online similares. Son corsés con bastantes varas de plástico bien reforzados. Reducen un poquito, y no se deforman con tanta facilidad como los corpiños. Suelen ser también bastante económicos, pero no se recomienda llevarlos puestos durante más de un par de horas ya que no se adaptan a la perfección y acaban resultando incómodos y apretados.

-Corsé de varas de acero: El corsé clásico. Generalmente va reforzado con entre 12 y 24 ballenas de acero. A mayor cantidad de varas, más presión puede hacerse sobre la cintura y más reducción se obtendrá. Los de 24 suelen ser para entrenamiento de cintura o waist training. Hay webs que ofrecen corsés de este tipo a precios razonables, como Corses.es. La elección del corsé debe realizarse según su función práctica: los corsés de talle largo y completos (que cubren el pecho) son muy bonitos y favorecedores pero poco cómodos para llevar más de un par de horas (sobre todo porque al sentarte se te clavan en caderas y axilas). Lo más recomendable para poder llevar puesto durante periodos de tiempo más largos son los underbust (por debajo del pecho), de talle corto (normalmente por debajo de los 28 cm de largo). A diferencia de otros corsés, que se rigen por tallas estándar, estos corsés se miden por el ancho de nuestra cintura. La mejor forma de elegir talla es medir nuestra cintura natural con una cinta métrica, y buscar en la página web o tienda en cuestión la equivalencia en talla (la mía, por ejemplo, es una talla de 30 pulgadas, pensada para personas con cinturas que rondan, sin encorsetar, los 85-90 cm). Aquí a la derecha tenéis un ejemplo de corsé de varas de acero de reducción de la fabulosa diseñadora de Barcelona conocida como Bibian Blue.

Hecho a medida:

-Corsés hechos a medida: Las auténticas estrellas del mundo del corsé. Un buen corsé debe ser hecho a medida, ya que debe adaptarse lo mejor posible a nuestra forma. No obstante, precisamente por su carácter único y el trabajo que conlleva realizar un corsé totalmente a medida, suelen ser bastante caros. Siempre llevan ballenas de acero y suelen elaborarse en todo tipo de tejidos de alta calidad. Debido a la feroz competencia con las marcas de corsés prefabricados, ahora la mayoría de fabricantes prefiere ofrecer corsés con tallas estándar con opción de fabricación personalizada por un precio significativamente mayor. Con todo, sigue habiendo marcas, como Wilde Hunt Corsetry, que con cada corsé crean una pieza de arte única (sus prendas parten de unos 400 €, hasta lo que te quieras gastar). Por otro lado, si queréis algo en vuestro idioma, sé que la marca española Sublime ofrece piezas totalmente personalizadas y a medida, pero desconozco si se trata de corsés reforzados con acero.


Y, por último, un pequeño consejo. A veces es difícil ponerse un corsé nuevo. Abre todo lo que puedas la lazada antes de ponértelo, para que te entre con comodidad, y una vez puesto preocúpate de ajustarlo (algunos vienen con lazos muy largos y resistentes de los que simplemente hay que tirar para realizar el ajuste, por lo que puedes hacerlo tú sola sin problema). Al principio te notarás rara y muy rígida, pero la segunda vez que te lo pongas verás cómo la prenda ha comenzado ya a amoldarse a tu cuerpo… cada vez que te lo pongas será más fácil y cómodo.

Y poco más. Seguro que me dejo cosas en el tintero, así que si tenéis alguna pregunta, sugerencia o corrección que hacerme no dejéis de utilizar los comentarios 😉

corséliteraturapersonalqué poca vergüenza

mayo 15, 2012 — by Gabriella3

Ya empiezo a ubicarme, por fin:

http://gabriella.elparnaso.com

Hay muchas más cosas en proceso, cosas en las que llevo tiempo trabajando y que irán apareciendo en esa web, espero, poco a poco. Ahí queda mi vida pública presente. Por lo menos desde ahí puedo enlazarlas todas y sé dónde encontrarme.

Tenía que hablaros de tantos temas… pero al final, como siempre, es la una de la mañana, mañana tengo que madrugar y de alguna manera que todavía no entiendo tengo que dejar unas mil tareas terminadas en menos de dos días porque a partir del jueves por la tarde me declaro “de viaje”, aunque tampoco me voy muy lejos, tan sólo a un hotel cercano el jueves, y a La Línea de la Concepción durante el fin de semana para ver a mi querida Cocó. Y luego a otro hotel cercano, y el miércoles a otro distinto, y es largo de explicar pero tranquilos, no es prostitución, sólo una relación a distancia un tanto confusa.


El viernes 25 estaré en Málaga, en la mesa redonda de inauguración de las III Jornadas Mejor con un libro, junto a gente tan interesante como José Carlos Somoza, Antonio García Pereyra y Pedro de Paz, hablando sobre medidas de fomento de la literatura. En las jornadas, que duran hasta el domingo, habrá un poco de todo, con señores que saben mucho de lo suyo como Juan Ramón Biedma, Jerónimo Tristante, Javier Márquez o Félix G. Modroño. La cosa promete y os animo a que le echéis un vistazo al programa.


Y el fin de semana del 1 al 3 estaré en la Feria del Libro de Madrid haciendo, para variar, de acompañante/groupie. Generalmente asumen que trabajo para la editorial, o que soy agente literaria. Nunca se les ocurre aquello de “novia”. Es una pena, creo que es un síntoma de que las amantes de escritores no los acompañan a las ferias, lo cual es una gran lástima porque sentarse a firmar libros es una experiencia que a veces se acerca al absurdo, y personalmente considero que todo el mundo en esos momentos de surrealismo necesita de alguien a su lado para reírse de la cola gigante que se ha formado en el stand de al lado para que un tipo que ayer nadie conocía y que mañana nadie conocerá firme el último libro de vampiros/dietas/cotilleo/política/autoayuda de éxito, mientras tú estás solo y aburrido y te estás lanzando sobre el último bocadillo que queda porque no has comido nada desde las siete de la mañana, la ciudad es un caos y los del hotel te miran raro porque han decidido pasarse, como ocurre siempre, a limpiar a una hora extraña, igorando el cartel de No molestar, y te han pillado follando en alguna postura muy poco favorecedora. Esta es una hipótesis, claro, un ejemplo que a mí no me atañe. En mi caso siempre se me olvida poner el puto cartel.


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Leyendo: Matadero 5 de Kurt Vonnegut
Escuchando: The Days, de Patrick Wolf.


Y pongo foto con el corsé underbust porque ya iba tocando.


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Otra de corsés

abril 9, 2012 — by Gabriella1

Ya os hablé de mis ganas de probar el waist-training hace un mes o así. Mi limitado presupuesto me impedía adquirir uno adecuado para este tipo de actividad, pero hoy mismo me ha llegado un paquete, cortesía de mi querida Cocó, que nos ha comprado artículos gemelos, en el modelo justo que yo necesitaba. Siempre es difícil calcular tallas para estas cosas, pero tras varias medidas y cábalas me alegró descubrir que había acertado con la talla… y aun más que sea una talla más pequeña que el último corsé que compré (está claro que empiezan a notarse los siete kilos perdidos en los últimos meses, gracias a la Dieta del Hacker). Tengo la intención de empezar a llevarlo de manera diaria, por lo menos durante unas horas al día. No creo que me suponga un gran esfuerzo porque es bastante cómodo. Será difícil comprobar si hay variación en mi cintura debido al corsé ya que sigo perdiendo peso, pero me tomaré las medidas de todos modos.

Aquí dejo una foto hecha sobre la marcha… se ve poco del corsé pero os podéis hacer una idea. Tiene el plus, nada desdeñable, de subir el pecho y crear la ilusión óptica de que una ha aumentado varias tallas de busto. Ejem.



Leyendo: Retromancer, de Robert Rankin
Escuchando: The Lightning Strike, de Snow Patrol.