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Quejas y lamentos

enero 13, 2012 — by Gabriella3

Ha sido un día duro, me estoy resfriando y mi cerebro está convencido de que lo único que merecería ahora mismo la pena sería un buen vaso de Rioja. Es complicado esto de decirle, una y otra vez, a mi cerebro que no tiene razón. Hay momentos en los que realmente sientes que la vida sin alcohol es un aburrimiento tremendo.

Por lo visto algunas personas generan más endorfinas con el alcohol que otras, por lo que se acentúa el sentimiento de “recompensa” (o eso dice este estudio). Cuando estás a dieta, no bebes y la persona con la que te apetece follar está a unos mil km de distancia, la vida se hace muy aburrida, indeed.

Y sólo llevo 18 días. O más bien, ¡he conseguido no beber durante 18 días!

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Sábado noche

febrero 6, 2011 — by Gabriella4

Creo que conforme te haces mayor, tu mente se vuelve más sucia. No lo digo en el mal sentido, será simplemente que tienes más claro lo que quieres, y sospechas que el resto del mundo también. Por eso se hace raro cuando tienes amigos mucho más jóvenes que tú, y te das cuenta de que su mente no está llena de las mismas expectactivas.

Esta mañana me desperté en un sofá ajeno, en una casa ajena. Era algo que llevaba mucho tiempo sin hacer, y que generalmente asocio a errores. Errores tipo “anoche bebí tequila y esta mañana estoy en acostada al lado de alguien con quien definitivamente no debería estar acostada”. No es que los considere errores como tal (en el fondo todo es experiencia y es útil), sino que con la resaca saben a decepción, a tener que dar explicaciones y a tener que trastabillar la realidad desde mi punto de vista. Por eso ha sido extraño tener que reajustar mi pensamiento y decir: “sólo estoy durmiendo en un sofá de unos amigos, en su casa, porque anoche nos echamos unas copas y unas risas”. Definitivamente, es raro y no es nada destroy.

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Escala de Kinsey

diciembre 4, 2008 — by Gabriella2

Para los que queríais más información sobre la Escala Kinsey, viene detallada en la Wikipedia española (tened en cuenta que el estudio de Kinsey es de 1948, lo cual es interesante teniendo en cuenta que es una escala que se sigue teniendo en cuenta hoy en día); con todo, si os apañáis con el inglés, viene mucho mejor explicado en esta página.

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Genderfuck

diciembre 2, 2008 — by Gabriella10

A raíz de una conversación en Facebook reciente, me puse a pensar en lo difícil que es definirnos como mujeres. Sí, por supuesto que el ser humano tiene un dilema de identidad constante, pero es posible que las mujeres lo tengamos aún más complicado por todas las etiquetas que nos rondan y las propias expectativas de mercado que generamos y nos genera esta extraña sociedad post-post-moderna. Y si una mujer además tiene que definir su sexualidad, que es una sexualidad que históricamente ha sido reprimida y deformada, la cosa se complica hasta límites insospechados.

Un señor muy inteligente llamado Kinsey inventó una escala, una especie de recta en la que el elemento inicial (0) representaría una heterosexualidad total y absoluta, y el elemento final (6), una completa homosexualidad. Así, en vez de entrar en definiciones ya tan demodé como gay, straight, bi, podríamos hablar de un “4 en la escala Kinsey”, “2 y medio en la escala Kinsey”, etc. Esto es interesante partiendo de la base de que es muy difícil que alguien sea absoluta y completamente heterosexual u homosexual (hasta el macho más macho puede tener un sueño con componentes homosexuales, actuando de forma menos heterosexual aunque sólo sea a nivel subconsciente). Pero claro, si cruzamos con estos factores de identidad la identidad social, encontramos paradojas como que si una mujer de 1 en la escala Kinsey gusta de vestir con vaqueros y arreglar coches, la percepción de la mujer posiblemente sea, ante la sociedad, de 5 en la escala Kinsey. Y así entramos en lo que cariñosamente me (y a otros) gusta llamar el Genderfuck.

Es posible que, debido a nuestra afición por la moda y el disfraz, las mujeres podamos jugar con el género más que los hombres. Pero también es significativa la existencia de cada vez más tendencias donde los hombres también juegan con el género (véase el emo-core, por ejemplo), sin que ello influya directamente en sus preferencias sexuales. Sin embargo, a pesar de nuestros juguetes textiles, nuestra imagen, nuestra búsqueda de lo bello y de nosotros mismos, hay aspectos más complejos que afectan a nuestro día a día de manera mucho más intensa. Los roles que interpretamos van más allá de nuestro vestuario (si bien se ven intrínsecamente vinculados). La expectativa Cosmo exige a una mujer trabajadora, madre, compañera sexual, femme-fatale, inteligente, poderosa, hábil y triunfadora, pero al mismo tiempo solidaria y comprometida. La expectativa “mi barrio” exige cosas muy diferentes, como por ejemplo llegar a fin de mes, superar diversos baches, sobrevivir al fracaso amoroso, y todo esto sin perder ni un ápice de dignidad ni engordar un gramo.

Digamos que la mezcla explosiva de identidad sexual, social y personal lleva a una bomba de relojería compleja que, con cierta dosis de hormonas sobreexcitadas, podría conducirnos hasta la histeria.

Pensad en ello, queridos padres, hermanos, novios, maridos, la próxima vez que os tiremos un zapato.

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Protect me from all I want

noviembre 11, 2008 — by Gabriella2

Protégeme de todo lo que quiero, como diría Brian Molko. Tal vez lo más hermoso del deseo sea el deseo en sí mismo, ya que cuando obtenemos lo que queremos nunca resulta ser tanto como nos habíamos figurado. Como el preludio al orgasmo, que es el momento más importante, ya que es el anuncio de lo que está por venir; o el hambre voraz de la carne en sus formas más versátiles: tierna e inocente, esperando ser maltratada y marcada; fibrosa y potente, a la espera de ser maltratadora y terrible; o hermosa como la tuya, vital y brillante, blanca y comunicativa.

En el deseo se desatan partes que se intentan ocultar por todos los medios, características que se relatan en voz baja o disfrazadas mediante palabras sin sentido.

Sea como sea, algunos deseos son más fáciles de satisfacer que otros. Como hoy, que me apetece comerme un trozo de chocolate y tal vez lo consiga. Empecemos por las cosas pequeñas.

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Migraña

octubre 17, 2008 — by Gabriella10

Sospecho que la diferencia entre una relación sexual plena y otra que no lo es no es necesariamente la habilidad o la técnica del compañero o compañera, sino la risa. Si te ríes durante el acto (ojo, no cuenta la risa de “madre mía qué ridículo es este/a tío/a”) es porque hay una confianza que te permite hacerlo, y porque es una forma de liberar la tensión de unos nervios que en una relación aburrida o decepcionante no tendrías.

Dicho esto, sin venir a cuento, simplemente quería dejar claro que cuando dejo mensajes crípticos como el de ayer no es por puro narcisismo (por una vez) y ganas de que la gente juegue a las adivinanzas (aunque sería divertido), sino porque muchas veces me quedo con las ganas de desahogarme o de contar algo y no puedo porque lamentablemente este blog se ha vuelto, con el tiempo, mucho más visitado de lo que quisiera. El blog ha sido siempre una ventana por la que gritar, he expuesto y compartido aspectos que posiblemente sean indiscretos pero que necesitaba vomitar. Lamentablemente, a veces no se puede.

(El segundo párrafo no tiene nada que ver con el primero, es que hoy tengo migraña y las ideas dispersas).