main

autosuperaciónescribirescrituralifehacking

Los 4 secretos del éxito (que no son nada secretos)

enero 6, 2015 — by Gabriella1

3941048713_1acf5ee1eb-11.jpg

3941048713_1acf5ee1eb (1)¿Sabéis eso que dicen: “alcanzar el éxito es sencillo, pero no fácil”?

Esto lo he escuchado respecto a todo tipo de objetivos. Por ejemplo, el proceso para dejar de fumar es sencillo. Simplemente no fumas. ¿Es fácil? Pregúntale a millones de fumadores. Aplíquese lo mismo a cualquier otra adicción: alcohol, azúcar, heroína, cafeína, Facebook, Juego de tronos, lo que quieras. El proceso, sobre el papel, no puede ser más sencillo: no consumas. Y qué difícil llevarlo a cabo.

Ocurre lo mismo con otro de nuestros propósitos favoritos de año nuevo: perder peso. A no ser que tengas determinados problemas de metabolismo u otras complicaciones de salud, sobre el papel no puede ser más sencillo: más ejercicio, comer mejor. Mayor salida de calorías, menor entrada. Luego nos complicamos mucho. Que si mejor proteína que hidratos de carbono, que si grasas animales o vegetales, que si lácteos sí o no, que si ejercicio aeróbico o anaeróbico… Nos hacemos planes complejísimos y necesitamos estructuras rígidas para desarrollar hábitos, porque por muy fácil que sea en apariencia (menos consumir calorías, más quemar calorías), en la práctica se nos resiste una y otra vez.

Claro que hay planes más complicados. Decir “alcanzar el éxito” puede significar cualquier cosa. Puede significar sacar un libro y que venda tropecientas mil billones (europeos) de unidades. Puede significar tener un millón de euros. Puede significar doctorarse y encontrar trabajo en España (aunque ni siquiera sé si eso es humanamente posible). Pero creo que hay algunos puntos en común: queremos alcanzar una meta. Y hay algunas directrices que tienden a ponernos en el buen camino.

Me hizo ilusión recibir un email reciente en el que el creador de AppSumo, Noah Kagan, hablaba de cómo habían llegado este año a un billón (americano) de personas. No sé si conocéis AppSumo. Básicamente es un servicio (que funciona sobre todo por lista de correo) de promoción y descuento de apps, un poco a lo Groupon pero para software. Pero no para cualquier software; se especializan en aplicaciones dirigidas a emprendedores y diseñadores (también hacen alguna cosilla para escritores, de hecho la primera vez que escuché hablar de Scrivener fue en uno de sus emails). Aparte de que ofrecen descuentos siempre muy fenomenales, regalan una pechá de cosas útiles de su propia cosecha, sobre todo para blogueros y usuarios de WordPress. Está claro que esta dinámica de cuidar a sus usuarios les ha funcionado muy bien; su crecimiento ha sido espectacular.

¿Por qué os cuento esto? No porque AppSumo me pague una comisión ni porque esté afiliada a ellos de ningún modo. Igual mañana me entero de que en realidad son unos capullos sin ética ninguna y que esos tacos de los que tanto hablan en realidad están aderezados de sangre de gatito. Pero en el email en el que hablaban de su astronómico progreso, su fundador mencionó los cuatro puntos que él cree que son los que los han llevado a la cima, sus cuatro secretos del éxito. Me gustaría compartirlos con vosotros, porque desde luego son aplicables a cualquier meta o propósito:

1. Un objetivo claro. El objetivo de AppSumo parecía una locura: querían llegar a mil millones de visitas a su página web. Pero decidieron partir este gran objetivo en metas pequeñitas: objetivos de tráfico mensual y semanal, para no perder el entusiasmo ni la constancia. La lección que aprendemos es la siguiente: concéntrate en alcanzar un solo objetivo (aunque sea una locura) y te sorprenderá todo lo que puedes conseguir. Además, por experiencia puedo atestiguar que, aunque no lo consigas, te sorprenderá lo lejos que has llegado.

2. Elimina las distracciones. Todo lo que no ayude a que alcances tu objetivo debe eliminarse. A la hora de enfrentarte a un nuevo proyecto, hazte LA PREGUNTA: ¿ayuda esto a alcanzar mi objetivo? Si la respuesta es no, adiós y muy buenas, nuevo proyecto. Y quien dice proyecto dice, me temo, personas, aficiones y todo lo demás. Es lo que tienen los objetivos, que son exigentes. Con esto quiero decir que si lo que quieres es dejar de fumar, no es buena idea rodearte de fumadores, por ejemplo. (Este tipo de eliminación también ayuda a ver hasta qué punto queremos/necesitamos/estamos dispuestos a sacrificarnos por el objetivo). Lo cual nos lleva al siguiente punto:

3. Rodéate de los mejores. El éxito no está en los grupos grandes de personas, sino en los grupos bien coordinados de personas de talento. Esto es verdad en el mundo empresarial y es verdad en el día a día. Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que es mejor tener un grupo pequeño de amistades alucinantes que os inspiran, apoyan y os dan una patada en el culo cuando sois cobardes o vagos (y que son capaces de identificar cuándo estáis siendo cobardes o vagos), que tener muchísimos conocidos que no hacen más que deprimiros y/o fomentar las actitudes y vicios que os llevan al estancamiento. Como dice Noah, “si quieres hacer cosas extraordinarias no puedes rodearte de personas ordinarias”.

4. Diviértete. Este es el que siempre se me olvida, y que últimamente estoy recuperando. A veces te obsesionas tanto con tus metas que te olvidas de disfrutar. Había olvidado lo divertido que podía ser escribir. Había olvidado lo divertido que podía ser trabajar con clientes geniales (sabéis muy bien quiénes sois) y con gente genial (yo creo que hago las entrevistas relámpago solo como excusa para interactuar con escritores interesantes). Claro que todo no va a ser fácil y emocionante, pero está bien acordarse de las cosas chulas (Desigual ha estropeado ya esta palabra para mí para siempre) que nos encantan y disfrutar de ellas.

¿Qué añadiríais a estos cuatro puntos? Yo echo en falta algo que es de cajón: la persistencia. El trabajo diario, sin falta. Considero que es indispensable para todo. Y tomemos buena nota del detalle de las metas mensuales y semanales, no solo nos ayuda a tener mejor perspectiva de lo que queremos, sino que para proyectos largos como puede ser la escritura de una novela (ejem), son necesarias para tener la sensación de haber conseguido algo a un plazo más corto, y no volverse loco de desesperación.

Y hablando de metas y progreso…

NOVEDADES

(o de cómo me aprovecho de que os acabáis de leer este artículo sobre temas interesantes que trata gente interesante para contaros cosas mías):

-Después del desafío Beeminder de invierno, que terminé con éxito relativo (hubo un par de cosillas en las que fracasé, qué le vamos a hacer, pero con todo lo demás estoy muy contenta), ya os dije que este 2015 me iba a concentrar en lo más importante: leer y escribir. He sido tremendamente productiva este mes, y espero que en unas semanas pueda ya ofreceros por fin en ebook mi libro de relatos. Se han producido algunos cambios: pasa a llamarse Lectores aéreos y, como no terminaba de convencerme la portada que había diseñado, he preferido recurrir a otro tipo de cubierta (en concreto: adquirí una cubierta prediseñada. Os hablaré pronto de esta opción, que me parece muy válida para el mundo del ebook, debido a su bajo precio y aspecto profesional). Os la enseñaré muy pronto, a mí me encanta y espero que a vosotros también.

-El libro es una compilación de relatos: incluye algunos de los relatos cortos que publiqué aquí en el blog, pero en su mayoría son relatos largos e inéditos. En principio solo tengo previsto sacarlo en ebook.

-Si no estáis apuntados ya a la lista de correo, id corriendo al cuadrito que tenéis para ello en el menú a vuestra derecha y hacedlo, porque voy a hacer una promoción del libro que creo que os interesará bastante (spoiler: habrá un número limitado de ejemplares gratuitos). También anunciaré pronto los libros de otros autores que se sortearán este mes: si todo va bien os adelanto que habrá algo de juvenil y algo de ciencia-ficción/fantasía muy bien escrita y un tanto inclasificable. En resumen: si queréis estar al tanto de todo lo relacionado con el libro nuevo y con los sorteos en general, apuntaos a la lista. Solo os llegará un correo de vez en cuando, no soy nada pesada (y os podéis “desapuntar” cuando queráis).

-Del mismo modo, si eres reseñador o bloguero y te gustaría reservar una copia de prensa para hablar de mi libro de relatos en tu web, puedes enviarme un email a gabriellavc(arroba)yahoo.es Una nota: este texto no es juvenil, o por lo menos una editorial al uso no lo clasificaría como tal, debido al contenido sexual y en ocasiones violento.

¿Y qué hay de tus otros proyectos, Gabriella?

¡Pensé que nunca me lo preguntarías, Gabriella!

-La novela de siempre sigue corrigiéndose a paso lento pero seguro. También estoy escribiendo una novela corta ambientada en el mismo universo.

-Por otro lado, he escrito una novela corta de ciencia ficción. Hay muchas drogas y tetas. Me lo he pasado como una niña pequeña (si las niñas pequeñas hablaran de drogas y tetas).

-Hay otros proyectos en manos de editoriales. Mis dedos siguen cruzados y todas esas cosas.

Que parece que no, pero madre mía todo lo que he escrito este año.

 

Feliz día de Reyes a todos. Espero que os hayan traído todo lo que vuestro corazoncito podría desear.

 

alcoholautosuperacióncomidaDesafío 30 díasdietaejercicioescribir sin excusashábitosmeditacionordenperder pesopersonalproductividadpropósito

Por qué los propósitos de año nuevo no funcionan

enero 2, 2013 — by Gabriella3

Todos los años, lo mismo. Nos hacemos mil propósitos, los cumplimos durante un par de semanas y luego los abandonamos, hasta el año que viene. ¿Y esto por qué? ¿Por qué nos duran tan poco estas buenas intenciones, estos New Year resolutions famosos? Pues resulta que hay bastantes motivos, pero yo los resumiría en tres:

Porque no son realistas: Por alguna extraña razón tendemos a pensar que la llegada de un nuevo año lo cambiará todo; que seremos mejores: más fuertes, más disciplinados, más organizados. Caemos en la trampa del calendario, le otorgamos propiedades mágicas. Pero la realidad del asunto es que si intentaste dejar de fumar en septiembre de 2012 y no lo conseguiste, es muy probable que en enero del 2013 tampoco lo hagas, máxime si sigues el mismo método (que suele consistir en confiar en tu fuerza de voluntad, sin tener en cuenta que tu fuerza de voluntad puede fallar y que, en el momento en que falla, sueles rendirte).

Porque no son concretos: Somos ambiciosos, y abstractos. “Quiero comer sano”, por ejemplo. ¿En qué sentido? ¿Cómo va a cambiar tu dieta, qué alimentos vas a comprar, qué recetas vas a utilizar? ¿Cuál es tu plan diario? Si nos guiamos por un acercamiento genérico de “ya veré lo que hago”, hay muchas más posibilidades de fracaso: olvidaremos enseguida nuestra meta y con que surja el más mínimo inconveniente abandonaremos nuestros buenos propósitos.

Porque pensamos a corto plazo: Lo queremos todo YA. Si nuestro propósito es perder peso, o ponernos en forma, por ejemplo, nos imaginamos al cabo de dos semanas con el cuerpo de nuestros sueños. Cuando la realidad del asunto aparece (que conseguir ese objetivo lleva muchísimo tiempo y esfuerzo), nos desanimamos y nos rendimos.

¿Cómo solucionarlo? 

  • No te concentres en metas genéricas y abstractas, tipo “tengo que hacer más ejercicio”. Tienes que desarrollar un plan de acción que sea sencillo, y ante todo práctico. Piensa en qué acciones puedes llevar a cabo todos los días que te acerquen a tu meta. Y piensa en cómo llevarías a cabo esas acciones en tus peores días, esos en los que no te apetece nada. Piensa siempre en tu momento más bajo, más vago, más ocupado, etc. Las acciones que planifiques deberías poder realizarlas incluso en esos momentos, sin un gran esfuerzo. Así, tendrás garantizado el éxito. Un ejemplo muy claro de esto es el proyecto 1 push up (una flexión). Al autor de ese blog se le ocurrió que iba a hacer una flexión al día, todos los días, sin excusa. Una flexión no cuesta nada. Claro que a la hora de ponerse a hacerla por lo general hacía bastante más… muchísimo más. Pero el saber que tu mínimo es algo casi ridículo, facilísimo, hace que te animes a llevarlo a cabo incluso en los días en los que menos te apetece (la misma filosofía es la que me ha permitido escribir todos los días, sin excusa, durante los últimos 33 días**). No pienses en lo que puedes hacer en tu momento óptimo, piensa en lo que puedes hacer en tu peor momento, en la peor de las situaciones.
  • Si ya has probado mil veces a conseguir lo mismo (ya sea dejar de fumar, de beber, adelgazar, hacer ejercicio…), va siendo hora de intentar enfocarlo de otro modo y cambiar de método. Es hora de identificar los patrones. Todos los años, desde que tenía unos 20, mi propósito para año nuevo era perder peso. No soportaba la idea de que al finalizar el año siguiente me viera con más peso que el anterior. Y todos los años, ocurría. Conseguía perder algo de peso durante el año, gracias a alguna dieta ridícula, y al final del año (sobre todo gracias a las fiestas navideñas), no solo lo había recuperado, sino que había aumentado. La única excepción a este patrón fue el par de años que perdí muchísimo peso por temas de salud. Esa no es una buena razón para perder peso, y lo pasé tan mal en aquel tiempo que ni siquiera tuve tiempo de alegrarme por el peso perdido. No tardé nada en recuperarlo en cuanto empecé a encontrarme mejor. Lo extraordinario es que, aunque me considero una persona inteligente, reincidía. Una vez tras otra, probaba cosas que sabía que no iban a funcionar. ¿Por qué esta vez iba a tener más fuerza de voluntad que otras? Por mucho que me deprimiera engordar cada año, era incapaz de salir de ese ciclo de eterno retorno.

¿Qué fue lo que cambió?

Un día decidí que iba a dejar de caer en la trampa de las metas a corto plazo. Si algo te importa lo suficiente, tienes que pensar en ello no solo con vistas a dos semanas, sino a cinco años. Tienes que aceptar que los resultados no serán rápidos. Así, empecé poco a poco a cambiar los hábitos, a modificar esas cosas que hacían que cogiera peso. Paso a paso, nada de hacerlo todo de golpe. ¿Lo primero? Disminuí de forma radical mi ingesta de alcohol (desarrollé hábitos y reglas para cuándo beber y cuándo no, y me funciona a las mil maravillas). Luego llegó la reducción del tamaño de mis porciones (de cualquier forma, descubrí que al dejar de beber mi relación con la comida también cambió bastante), y me concentré en diferentes formas de reducir la ansiedad que me impulsaba a comer de manera compulsiva. A eso le fui añadiendo el ejercicio, primero de forma mínima y luego ya más en serio. Y últimamente estoy descubriendo algo muy útil, llamado mindful eating* (alimentación consciente), de lo que hablaré más adelante con más tranquilidad.

Estas Navidades, peso unos 13 kilos menos que las Navidades pasadas. A pesar de las celebraciones, he seguido aplicando mis reglas y hábitos (con excepciones planificadas y contadas: Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo. Y aun en esos días todo ha sido bastante tranquilo, ya que ya no siento la necesidad de ponerme hasta arriba de comida y bebida). ¿El truco? Dejé de obsesionarme por cuánto quería perder y me concentré en la manera de perderlo. Antes, habría querido perder esos 13 kilos en apenas unos meses; ahora, no tengo prisa. Lo importante es disfrutar de la comida, darme pequeños caprichos de forma organizada y mantener los hábitos saludables. Ya no me aterra recuperar ese peso; sé que mientras siga con ciertas costumbres positivas, no tiene que pasar lo de antes: perdía y recuperaba, con más kilos que cuando empezaba. Lo que nos lleva a uno de los puntos más importantes:

  • No tengas prisa: Ya llegará. No pienses en lo que quieres para mañana, sino para el 2020. Trabaja, a diario, para conseguirlo. Ponte metas pequeñitas, que alcances con facilidad (perder un kilo en un mes no es complicado, y cuando lo consigas te sentirás orgulloso de ti mismo. Esa sensación de satisfacción hará que el mes siguiente sea más fácil. Y kilo a kilo se pierden muchos kilos, como puedo atestiguar).

¿Qué otras cosas creéis que nos influyen para no cumplir nuestros propósitos de año nuevo? ¿Qué creéis que debemos hacer para que nos duren? Si queréis una lista de propósitos de año nuevo un poco diferentes, sugiero estos buenos propósitos informáticos de Softonic. No obstante, considero que algunos, como el número 4, son irrealizables. O también podéis crear propósitos literarios, como sugiero en este artículo que escribí para Lecturalia.

——————————-
*Si tenéis enlaces a artículos en condiciones (más o menos serios, nada de palabrería New Age) sobre este tema que estén en español, pasádmelos y los incluiré también.
**Actualizado a 27/03/14: Básicamente he perdido la cuenta de cuántos días llevo escribiendo. Pero no he parado ni un día desde que empecé, allá por diciembre del 2012).

Imagen tomada de Cuánta razón. Si sabéis de quién es originalmente vendría bien saberlo para enlazarle.