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10 cosas que los escritores podemos aprender de emprendedores de éxito

mayo 26, 2015 — by Gabriella16

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He hablado tanto en este blog de la relación entre arte y mercado que me estoy quedando dormida al teclado solo de mencio…

Zzzzz.

Es inevitable. Como escritores (o como cualquier tipo de creador, divinidades menores incluidas) rara vez existimos de manera independiente y aislada. Estamos en contacto constante con un público que consume nuestro producto.

¿Consumir? ¿Producto? Sí, son palabras difíciles de tragar cuando estás trabajando en tu excelsa obra, tan impactantemente buena que estás convencido/a de que ocasionará una ruptura en el espacio-tiempo cuando salga publicada. Algunos están más cerca del arte por el arte, del trabajo dedicado solo a la mejora y revolución de su proceso creativo. Otros están más cerca de la literatura comercial, de la escritura para entretener, para gustar, para vender. Ambos tienen sus riesgos. El primer tipo de artista se arriesga a que su arte nunca sea conocido. El segundo, a que una producción orientada hacia el mínimo factor común contribuya a que se vaya bajando, poco a poco, el nivel intelectual del consumidor medio (¿Sálvame, anyone?).

Eso no quita que pueda haber superventas que no toman a los consumidores como idiotas. Por mucho que despotriquéis contra Canción de hielo y fuego, no es precisamente un texto de lectura facilísima y tontorrona. Contiene elementos muy atractivos (¡sangre, sexo, infamia!), en un envoltorio cuya media de calidad es bastante superior a lo que estamos acostumbrados a ver en las baldas de los bestsellers.

Una obra como Canción de hielo y fuego no se vende sola. Martin conoce bien los recursos para enganchar al lector: domina el cliffhanger y la atadura empática entre lector y personajes complejos. Y sin duda tiene detrás a un equipo editorial y de venta impresionante. El mercadeo puede hacer mucho daño a una obra de arte, pero también puede ayudarla hasta lo indecible.

Tendría que escribir otro artículo muy largo sobre qué distingue a un supuesto “experto” en mercadotecnia de un promotor eficiente, pero creo que puede resumirse en dos puntos: conocimiento, respeto y amor por el producto, y conocimiento, respeto y amor por el público objetivo. En ese sentido, un emprendedor de cualquier tipo tiene que ser ese promotor eficiente. Y el artista que navega las caudalosas y turbias aguas entre el arte puro y la venta a lectores potenciales tiene mucho que aprender de un emprendedor de éxito.

Así que cuando vi un artículo reciente sobre los mejores consejos de negocios de diez emprendedores de éxito, me llamó la atención lo sencillo que resulta extrapolar estas reflexiones a la vida del que escribe. Un pero muy pero: son emprendedores estadounidenses. Mucho se aplica de forma diferente en España, y puede que haya cosas que, por desgracia, no puedan aplicarse en absoluto. Pero merece la pena echarles un ojo: todo es inspirador.

Vamos allá.