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Notas de lectura (4): Choose Yourself Stories (Historias de Escógete a ti mismo), de James Altucher

octubre 6, 2014 — by Gabriella1

choose-yourself-I’m scared to hit a baby when I write a post. Ever since my first post, I don’t hit Publish unless I’m scared. (Me da miedo darle a un bebé cuando escribo un artículo. Desde mi primer artículo, no le doy a “publicar” a no ser que tenga miedo).

-I told him I only write when I am nervous about what people will think. And people will think. Believe me. (Le dije que solo escribo cuando me pone nervioso qué pensará la gente. Y la gente pensará. Créeme).

-Always add an extra flourish, ALWAYS (…). This is using creativity to make a client’s life better. They know that when you walk in the door magic will happen, doves will fly. I was the magician. (Añade un algo extra, SIEMPRE […]. Se trata de usar creatividad para mejorar la vida de un cliente. Saben que en cuanto entres por la puerta ocurrirá algo mágico, volarán palomas. Yo era el mago).

-I removed the people who could kill me. And I surround myself with the people who give me life. (Me deshice de la gente que podía matarme. Y me rodeo de las personas que me dan vida).

-(De “I Want to Be Like Google When I Grow Up”) It’s like people love you because you are unavailable to them emotionally. You keep trying to get them to love others. ([De “De mayor quiero ser como Google”] Es como si la gente te quisiera porque no estás disponible para ellos a nivel emocional. No haces más que intentar que quieran a otros).

-But it’s just clear that not having a lot of money is just an excuse people give when they feel frustrated (…). Giving someone a lot of money will only remove that one excuse they had. Then they will find other excuses. (Pero está claro que no tener mucho dinero es simplemente una excusa que da la gente cuando se siente frustrada […]. Darle a alguien mucho dinero solo conseguirá eliminar esa excusa que tenían. Y entonces encontrarán otras excusas).

-Don’t opinionate all over them. What does it matter if I change their minds today? Do they really need my fantastic thoughts? They are going to die anyway. (No los cubras de tus opiniones. ¿Qué importa si hoy consigo hacer que cambien de opinión. ¿Realmente necesitan mis fabulosos pensamientos? Van a morir de todas formas [Esto es de un artículo que invita al lector a ver a los demás como personas que van a morir al día siguiente, pero personalmente creo que funciona muy bien sacado de contexto. ¡Van a morir de todas formas!]).

-What made him a comedian was not his enourmous talent, or his ability to see through the lies (…), but the persistence, mania, tireless study of his peers, and the pursuance of the dream that left the rest of us behind when all we do is weep and sleep. (Lo que lo convertía en cómico no era su enorme talento o su abilidad para ver más allá de las mentiras […], sino la persistencia, la manía, el estudio incansable de sus colegas de profesión y la persecución de un sueño que nos dejaba a los demás atrás, cuando todo lo que hacemos es llorar y dormir [lo de llorar y dormir, que es lo que hago cuando estoy deprimida, me ha resultado muy revelador, ya que es algo a lo que llevo dándole vueltas desde hace tiempo y que por fin estoy venciendo: llorar y dormir no sirve de nada, por muy mal que te encuentres]).

-You could be the best artist in the world, he said, but if you don’t know anyone, no one will know you. (Podrías ser el mejor artista del mundo, me dijo, pero si no conoces a nadie, nadie te conocerá a ti).

(Citas de Choose Yourself Stories, de James Altucher)

Notas:

  • No sé si está traducido este libro al español (creo que no). Si os manejáis un poco con el inglés, merece la pena. El estilo de Altucher es único y te atrapa como una mosca en su red de araña inteligente y muy muy experimentada, a pesar de la errata ocasional y algunas repeticiones.
  • Me encanta su punto de vista sobre las opiniones, lo inútiles que son y lo complicado (o imposible) que es hacer que alguien cambie de opinión. También es muy inteligente su percepción de la importancia del trabajo diario y la disciplina para poder hacer algo que merezca la pena.
  • Lo de eliminar a las personas que te hacen sufrir puede parecer egoísta e insensible para algunos casos. Pero tal y como lo expone Altucher (habla de cómo en momentos de depresión es fundamental cuidar de uno mismo, aunque te cueste unas cuantas amistades) tiene bastante sentido. Incluso en una vida sana, esta sanidad mental tiende a venir por estar rodeado de personas que nos quieren y que son felices.
  • También me llama la atención su forma de ver los blogs y los artículos; lo que merece la pena publicar y lo que no. Yo tiendo a ser bastante conservadora al compartir mis impresiones y puntos de vista, así que tal vez debería replanteármelo y ser un poco más valiente, siempre desde la humildad de saber que no tengo ni idea de nada, claro.

 

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69 ideas para una productividad sobrehumana (traducción de un artículo de Niall Doherty)

noviembre 24, 2013 — by Gabriella22

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Me encantan los artículos bien escritos y razonados sobre productividad, aquellos que van más allá de “ten fuerza de voluntad y no te distraigas”. Y es posible que Niall Doherty, en su blog Disrupting the Rabblement, haya escrito EL artículo de productividad definitivo. Y sí, yo también soy consciente de la paradoja de dedicar tiempo que podría estar dedicando a cosas más importantes que leer (¡y traducir!) un artículo así, pero para ello hay unas instrucciones muy útiles que da Niall al principio del artículo. Ya le había traducido un artículo para su blog (Tus padres contra tus sueños), pero este en concreto me pareció de mayor interés para los lectores del mío. Así que, con su permiso, procedo a ofreceros mi traducción de su pieza. Ojo: es bastante larga, así que os recomiendo que lo vayáis leyendo como aconseja el propio Niall al principio. Lo que vais a ver a continuación es una lista bastante completa de trucos y maneras de alcanzar una productividad fabulosa. Yo ya utilizaba algunos y puedo decir por experiencia que funcionan, y muy bien.

Todo lo que hay a continuación en este artículo es de Niall. Hay un par de anotaciones mías que aparecen en burdeos. Podéis ver el artículo original aquí.

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10000 horas, o cómo aprender a escribir

diciembre 27, 2012 — by Gabriella8

Desde hace unos meses he estado recibiendo mensajes, algunos de personas a las que conozco bien, otros de personas a quienes apenas conozco, que me preguntan si puedo darles alguna recomendación para empezar a escribir.

Soy una persona que ha dedicado toda su vida, de una forma u otra, a lo literario: desde lo académico a lo profesional, pasando por mis aficiones personales. De primeras, recibir este tipo de mensaje me halaga, claro, porque implica que estas personas creen que tengo mayor conocimiento que ellas a la hora de escribir. Lo cual puede ser cierto, en casos concretos, si lo medimos según conocimientos teóricos o experiencia práctica; pero la realidad del asunto es que ante una hoja de papel en blanco yo soy tan pequeño saltamontes y me acojono tanto como ellos (o más, porque tengo mayor conocimiento de lo muchísimo que puedo cagarla). Y, tal vez, precisamente por eso, le he dado tantas vueltas a las respuestas que he ido proporcionando. Muchos me pedían referencias de algún blog, libro o taller de escritura. No soy muy amiga de estos, lo reconozco. En los cursos de escritura uno puede verse supeditado al criterio de determinado tipo de profesor/escritor que considera tener la última palabra, conocer La Verdad, o disponer del Método para producir best-sellers o para realizarse como artista (diría que cualquiera de estas dos opciones es un tanto peligrosa, por no hablar de que a veces da la impresión de que cualquiera que tenga un libro publicado puede cobrar por impartir enseñanzas de índole literaria). Me gustaría tener un blog concreto donde compartir con todo el mundo ideas y conceptos que considero que resultan útiles para aquellos que escriben, pero como ahora mismo no dispongo de tiempo para ello, me limito a publicar alguna cosilla en este, de forma ocasional, sobre el tema. Sea como sea, creo que este artículo en concreto es mi intento de responder a esas preguntas que recibo de vez en cuando: ¿cómo puedo aprender a escribir? ¿Cómo puedo mejorar? ¿Por dónde empiezo?

El mundo de la escritura sufre, a mi juicio, de un problema fundamental: hay demasiados escritores. Al igual que otros sistemas de producción, a su nivel más básico es muy fácil de llevar a cabo. Lo mismo ocurre con el mundo handmade: es muy sencillo colgar una pieza prefabricada de una cadena, por lo que cualquiera puede dedicarse a la venta de productos hechos a mano; o con el mundo del arte: cualquiera puede dibujar dos palitos y definirlo como una representación profunda del ansia existencial que inunda nuestro tiempo.

En el colegio nos enseñan a escribir, aprendemos a comunicarnos de manera escrita. Hasta cierto punto podemos describir con facilidad situaciones y objetos, podemos narrar un evento o podemos reproducir una conversación. Y cuando una persona disfruta de cierta habilidad algo superior a la media para llevar a cabo cualquiera de estas acciones, de inmediato se le alaba por ello: “Mirad qué poesía tan bonita ha escrito la niña; mirad qué casa tan preciosa ha dibujado el niño; mirad qué pasada de cajita de macarrones ha hecho el vecino”.

Muchas de estas personas dan por sentado que tienen talento, que disponen de una varita mágica que les permitirá, de una sentada, escribir una obra maestra, pintar un lienzo espléndido o componer la banda sonora de la última película de Disney. Y es cierto que existen personas que gozan de un talento inconmensurable que les permite, en efecto, alcanzar la genialidad con escaso esfuerzo. Pero son muchísimas menos de lo que pensamos. El talento ayuda, el genio produce atajos en el largo camino que es la realización en algún ámbito; pero existe una regla que se cumple con bastante rigor, y es la regla de las 10000 horas.

Según este concepto, 10000 horas de dedicación a alguna práctica serían las necesarias para llegar a un punto que podría considerarse de maestría. El ejemplo perfecto es el de aprender a tocar un instrumento, pero realmente puede aplicarse a muchísimas más cosas, y yo diría que la escritura es otro ejemplo clásico.

Y no hablamos solo de practicar, sin pensar, sin cabeza. Conozco personas que escriben hasta la saciedad, todos los días, como locos, y que sin embargo no avanzan, no muestran ninguna mejora. La razón es sencilla: no leen, que es la mejor forma de asimilar técnicas, ritmos, estética; se enfrentan con indignación a cualquier crítica constructiva; se niegan a salir de su percepción de lo que debe ser la escritura y la producción literaria. Además, no muestran ningún respeto por los materiales con los que trabajan: la sintaxis, la gramática, la ortografía. Desconocen por completo cómo funciona la narrativa, la poesía, el teatro o cualquier género con el que quieran trabajar. Esas 10000 horas no son solo de escribir, sino de estudiar, de leer, de entender, de irritarse, de pelearse con otros, de dudar de la capacidad de uno mismo, de tirar todo lo escrito a la basura. Como decía un amigo mío, que además es un poeta excelente, “la escritura es papelera, papelera y papelera”.

Aprender a escribir no es abrir la hoja del procesador de texto cada vez que nos viene la musa o nos hemos pimplado media botella de vodka. Aprender a escribir es pasarse el día entero leyendo, corrigiendo, estudiando, analizando y, por supuesto, escribiendo. Aprender a escribir es odiar con furia todo lo que escribes, porque sabes que puedes hacerlo mejor. Aprender a escribir es dedicarle esas puñeteras diez mil horas, y que valgan.

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Image courtesy of papitchaya / FreeDigitalPhotos.net

Nota: No es la primera vez que hablo de algo y luego descubro que Sergio Parra ya lo ha hecho. Para saber más acerca de la regla de las 10000 horas, podéis leer su artículo en Xataka Ciencia.