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¿Cuándo estuviste a punto de abandonar? (Y contestan 15 escritores)

junio 23, 2015 — by Gabriella38

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No, no estamos picando en una mina en Marte bajo el látigo implacable de un supervisor apestoso. No estamos ayudando a un granjero de Iowa a inseminar a todas sus vacas. No somos policías en un pueblo perdido de la mano de Zeus donde de repente el 99% de la población se ha despertado con un apetito insaciable de carne humana. No es tan terrible esta afición/oficio/como-quieras-llamarlo que es escribir.

Aun así, creo que pocas cosas hay tan duras para el ego, la confianza y la creencia en un futuro (cualquier futuro) que esta manía de juntar letras y esperar que tengan sentido y queden bonicas.

(Bueno, tal vez cualquier otra profesión artística. Y muchas cosas más. Pero es parte del oficio de escritor ponerse melodramático).

Da igual que hablemos de autores aficionados, escritores ocasionales. De cuentistas habituales, redactores profesionales o creadores de contenido pornográfico para hombres de 27,5 años, de más de 1,80 de altura, que vivan en la parte norte de Cáceres (¡nicho de mercado!). Yo diría que casi todos hemos pasado por ese momento. O por muchos de esos momentos. El momento del “casi”. Del adiós, muy buenas. De asomarse a la ventana, ver si pasa alguien que nos cae mal y tirarle el ordenador que contiene nuestro último libro a la cabeza (¿no? ¿Solo yo? ¿En serio?).

El primer rechazo (y el decimosexto). El(los) libro(s) que no vende(n). Una crítica atroz. Cualquiera de esos instantes en que deseamos dejarlo todo. Esos instantes en los que lo de la mina marciana no suena tan mal (mmmm, látigo). En que estamos a punto de abandonar.

Y, sin embargo, por alguna razón extraña que todavía no entendemos, no lo hacimos. Seguimos adelante. Seguimos escribiendo.

No os voy a hablar de mis momentos de abandono; eso mejor me lo guardo para el día en que me quede en blanco y aporree la pantalla con la cabeza, sin saber qué más contaros. Voy a hablaros de los de quince escritores que han tenido la amabilidad de compartir conmigo sus experiencias. Vienen a contarnos ese instante terrible y también vienen a contarnos qué los hizo salir del agujero. A todos les pedí que me enviaran además una imagen que representara para ellos el optimismo, ese cambio desde el momento de desánimo y la actualidad.

Aquí os dejo con ellos. Pensé que todos seguirían patrones similares de desamparo, pero cada historia es única, diferente. Espero que os resulten tan fascinantes como a mí:

Juande Garduño

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Juande aparece en esta foto con Matthew Fox, actor protagonista de la adaptación al cine de su novela Y pese a todo.

La verdad es que tu pregunta me ha hecho recordar que una vez sí que estuve a punto de dejarlo. Fue con poco menos de treinta años, antes del éxito de Y pese a todo. Estaba asqueado de que todas las editoriales me rechazaran manuscritos y pensaba que nunca publicaría, así que me dediqué durante un año y medio a leer, sin escribir ni una sola palabra. No me torturé demasiado, pero un día tenía mucho mono de escribir y me puse. Y así hasta hoy.

Álex Portero

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Álex me manda una foto de su zona actual de trabajo, y me dice que la imagen fue tomada a mediodía, algo que antes, durante más de diez años, habría sido imposible:

Estuve muy cerca de abandonar hace un par de años, algo menos. Mi trabajo diario, por entonces seguía trabajando en la librería, hacía que tuviese que ponerme a escribir alrededor de las 11 de la noche, cada día. La propia frustración devenida por desempeñar una labor diaria que me tenía 12 horas fuera de casa, el cansancio, y la desconfianza, hacían que fuese incapaz de terminar la mayoría de las cosas que comenzaba, si lo conseguía, el resultado siempre me parecía mediocre, condicionado por la situación de cansancio. Por no hablar de la paradoja del librero: la falta de tiempo para leer, y si no lees, es una irresponsabilidad ponerse a escribir. Leía, siempre lo he hecho, pero menos de lo que debe hacerse si te dedicas a escribir libros.

La desconfianza en mi obra, unos resultados mediocres y mucho cansancio, estuvieron a punto de hacerme abandonar. No sólo la literatura, casi todo lo que me importaba.

En el presente, estoy en condiciones de dedicarme exclusivamente a la literatura, por un tiempo, veremos si todo lo expuesto antes era cierto y no una excusa. Dejarlo sigue siendo una opción si los resultados no cumplen mis expectativas.

Daniel Pérez Navarro

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Daniel me manda una foto suya, reciente y feliz. Me explica qué ha cambiado para él:

Una difícil situación personal me llevó a romper con casi toda la actividad literaria: dejé de escribir artículos musicales, abandoné los foros de música y libros y las listas de correo y me di de baja de las pocas asociaciones a las que pertenecía. En 2011 publiqué 2 libros. Uno en AJEC cuando estaba claudicando, que no tuvo distribución, y otro en Viaje a Bizancio, en la que también fui de los últimos libros en salir y apenas se leyó. Me pregunté, ¿para qué ese esfuerzo? La salida de la crisis no fue el abandono. Volví a escribir con dos condiciones. La primera, que no me daría de codazos en el mundo editorial. Nada de más concursos. Ya tengo un buen trabajo, pasaría del modelo liberal de la economía aplicado a las letras, escribiría sólo si no había un objetivo a la vista y se lo ofrecería a quien mostrara interés. También reduciría el número de apariciones: no tenemos tantas cosas que contar y repetirse me parece una mala opción. La segunda, debía olvidarme de mí, los libros tenían que hablar de otros. El fruto de esa salida de la crisis fue 14 maneras de describir la lluvia, que cumplía los dos requisitos.

Jaume Vicent

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Jaume, al que seguramente conoceréis por el blog Excentrya, me manda como imagen un manuscrito que anda ahora corrigiendo. Es el mismo manuscrito del periplo editorial que nos cuenta aquí:

Estuve a punte de dejarlo después de los enormes problemas que tuve con la editorial que debía haber publicado mi primera novela. Me sentía engañado, me sentía muy defraudado y me sentaron muy mal ciertos comentarios personales que me hizo uno de los directores de la editorial, fueron comentarios horribles; una rabieta por haber rescindido mi contrato, un contrato que ellos no estaban cumpliendo.

Me sentí solo, estafado y engañado. Sentí que todo el trabajo que había estado haciendo no valía la pena, que mi trabajo nunca sería lo bastante bueno, que yo no era lo bastante bueno para estar aquí, que nada de todo esto valía la pena, en ese momento, lo único que podía pensar era que en este mundillo sólo hay buitres y ratas.

Por suerte, me sobrepuse, en ese momento estaba trabajando con otras personas y ellas me dieron fuerzas y el empuje necesario para continuar, me ayudaron a confiar en lo que escribo. Desde ese momento dejo que mis historias hablen por mí. La mejor decisión que tomé fue seguir haciendo esto.

Juan Carlos Vicente

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Juan Carlos me envía una foto del documento en que está trabajando ahora. Dice: “Creo que no hay nada que refleje mejor que uno escribe que la propia escritura”. Y me cuenta esta experiencia:

Cuando publiqué el año pasado mi novela Opus, trabajaba como copywriter en régimen de autónomo. Puede parecer algo idílico, trabajar escribiendo, pero, en mi caso, no ha sido así.

La novela Opus está inspirada en mis experiencias trabajando para el Opus Dei (no soy del Opus, ni siquiera afín a la institución de la Iglesia). La mandé a alguna editorial, y recibí alguna carta de rechazo, por lo que decidí optar por la autopublicación en Amazon (Kindle y Createspace).

Al poco, recibí algunos correos poco amables (no amenazas, aclaro) de miembros del Opus y alguna llamada de gente relacionada con mi antiguo trabajo (querían saber qué había salido a la luz), varias llamadas con número oculto a horas intempestivas, y se me cayeron tres clientes que, tras investigar más tarde, descubrí estaban relacionados con la secta.

Entré en una crisis creativa, me agobié por el tema de las facturas, y mi trabajo de copy (teniendo en cuenta que no me entusiasmaba) se resintió en cuanto a productividad.

¿Realmente merecía la pena seguir escribiendo, tener un feedback casi exclusivo (y negativo) de gente relacionada con lo que se contaba en la novela, habiendo vendido apenas 200 libros? ¿No sería mejor escribir de forma privada, sin publicar nada, o esto en realidad es algo contra natura en alguien que lo que pretende es contar historias? ¿Tiene sentido el esfuerzo cuando la recompensa, a veces, es tan pequeña?

Fueron dos meses complicados, sin escribir. Pero “estar liberado” no me hizo más feliz, al contrario.

Es lo malo de la escritura, si te atrapa, ya no hay salida.

Enara López de la Peña

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Enara me manda una foto actual suya, escribiendo. Me gusta su historia, porque estoy convencida de que no hay nada como leer un libro malo para dejar de lado las dudas y los miedos:

Yo soy periodista. Me licencié en el año 2010. Nací en San Sebastián, estudié en Pamplona, estaba de becaria en la Eitb (televisión pública vasca) y cuando acabé me vine a vivir a Jaén con mi pareja, con una beca para el periódico local. Todo parecía que iba a ir como la seda, pero en el último momento rechazaron mi propuesta y terminé trabajando en una tienda de ropa para niños. Algo era, había que sobrevivir, lo sé, y aun así al principio me resultó tremendamente duro. Más que nada porque yo ya tenía una novela en mente, una historia que había empezado a escribir con mucha ilusión. Sin embargo, con este golpe la dejé por completo. Me sentía infravalorada, desechada. Si no servía ni para trabajar de lo mío, escribiendo en un medio de comunicación, ¿quién leería cualquiera de mis textos? Más aún, textos de fantasía o paranormal. ¿A quién le iba a importar lo que podía contar? A nadie, por supuesto.

Estuve un año sin escribir. Ni siquiera lo hacía en las redes sociales, ¿acaso a alguien le interesaría mi vida? ¿Mis palabras? Iba a rendirme, hasta que ocurrió: leí Vampire Academy, de Richelle Mead. Fue una novela que me impactó porque me pareció terrible. Horrible. Mal redactada, mal narrada, mal argumentada, con personajes arquetípicos sin sabor ni atractivo. Y pensé: “Qué demonios, yo puedo escribir algo mejor”. Así que retorné al texto de Word, acabé mi novela Mak, amapola de sangre (en busca de editorial) y ya no pude parar. Hoy día sigo publicando semanalmente textos en mi blog.

Ana Nieto Morillo

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Ana me envía una foto con la antología Conjuras, en la que participó hace poco con el relato Los caminos alternativos de la magia. Cualquiera lo diría, sabiendo que estuvo muy cerca de abandonar, y todo por una crítica muy destructiva. Nos cuenta aquí el momento en que casi abandonó:

Cuando terminé mi primera novela. Sí, sé que suena contradictorio. Un profesor insistió en leer aquel tocho y yo (ingenua) se lo presté con gusto. No esperaba alabanzas, sino una crítica dura, pero constructiva. Ansiaba que me leyeran para así conocer mis debilidades y fortalezas… porque algo habría hecho bien, ¿no?

Recibí algo distinto. Una crítica destructiva, la más hiriente de todas las que he ido acumulando en años posteriores… Según él no había nada que mereciese la pena. Trató de convencerme para dejarlo de inmediato, aseguró que estaba desperdiciando mi vida, que como mucho esas cosas se hacían en la vejez. Hizo cuanto estuvo en su mano para que yo creyera que no valía.

Que nunca valdría.

Volví a casa destrozada, escribir era lo que más me gustaba desde que podía recordar. Durante aquella tortuosa tarde me planteé si valdría la pena, pero algo en mi interior —quizá algo que navegaba en mi sangre—, me gritó que no podía hacer eso, pues estaría traicionándome a mí misma.

Ese día curioseando en Youtube me topé con una charla de Jordi Sierra i Fabra en un colegio de Medellín. Jordi les hablaba a los chicos de sus inicios, de cómo fue maltratado en un colegio franquista. Nadie creía en él. Hasta que se dio cuenta de que había alguien que sí lo hacía. ¿Adivináis de quién se trataba? En efecto, ÉL mismo.

Para mí aquello fue una suerte de epifanía.

Ese ha sido mi momento más oscuro, pero me hizo fuerte.

Ignacio J. Borraz

ignacio j. borraz

Creo que Ignacio da en el clavo al proponer un cambio de formato para reiniciarse, para volver a cogerle gusto a la escritura. Me envía una foto suya firmando una antología de varios autores en Sant Jordi, y me cuenta:

Debe de hacer ahora aproximadamente un año. Llevaba más de nueve meses trabajando en la idea de una antología de relatos propios y me di cuenta de que no estaba satisfecho con los que había escrito, idea que compartían mis compañeros y compañeras en la Escuela de Fantasía. De repente, esa realidad me cayó como un mazazo y estuve varias semanas planteándome si valía la pena seguir.

Al final, abandoné la idea de esa antología pero conseguí no abandonar la escritura. Me reinventé, probando con los microrrelatos y poco a poco aparecieron ideas más extensas y he regresado a la senda del relato en estos últimos meses sin abandonar los microrrelatos, formato al que he cogido bastante cariño.

Lola Robles

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Lola me manda una foto suya reciente, cómo no, escribiendo. Su caso es diferente a los demás que hemos visto. ¿Qué ocurre cuando uno no puede escribir, no por desesperación, sino por algún impedimento físico?

El momento de mi vida en que pensé que no podría seguir escribiendo fue a partir de 2006, cuando empecé a tener problemas visuales severos. Desde niña era muy miope, porque me tocó la bola negra en la herencia genética, pero en 2006 mi degeneración macular avanzó mucho.

Desde entonces he tenido que adaptarme a mis limitaciones. Por fortuna conseguí afiliarme a la ONCE, y gracias a su magnífica biblioteca sonora puedo seguir leyendo. Escucho sus audiolibros y también otros que yo me hago con un programa casero. Gracias a la ONCE también he aprendido a manejar otro programa con el que puedo escribir en el ordenador sin mirar la pantalla, pues la luz me cansa mucho. Asimismo uso un IPhone, en el que hay una aplicación con la que se puede dictar y que lee mensajes y libros digitales.

Para escribir, generalmente redacto la primera versión en una mini grabadora de un texto, luego la escucho y la “paso a limpio” grabándola en otro aparatito. Una vez consigo una versión suficientemente válida la transcribo en el ordenador, y este tiene un programa que me lee los textos, para corregirlos.

En fin, escribo muy despacio, pero la literatura y la escritura son mis pasiones y mientras me sea posible no prescindiré de ellas.

Últimamente paso mucho tiempo sentada con los brazos cruzados y cara de pocas amigas esperando que algunos de mis más recientes artículos y manuscritos míos que andan rodando por ahí sean publicados.

Victor Selles

victor selles

Victor, a quien seguramente conoceréis por el blog Moral de frontera, me envía una foto de su escritorio actual y me habla de escribir y de fumar:

El momento en el que casi dejé de escribir fue el mismo momento en el que dejé de fumar. Cuando abandoné el vicio, me entró el mayor bloqueo de escritor que he tenido nunca. Se supone que para poder vencer la tentación de volver a fumar, debes dejar de hacer todas las actividades que asociabas al tabaco. Y para mí, escribir y fumar eran la misma cosa. Así que tuve que dejar de escribir, y cuando quise volver, era como si se me hubiera olvidado.

Me pasé un año entero sin escribir nada.

Nunca podría haberme imaginado que el humo estaría tan relacionado con la inspiración y con la concentración.

Creo que de verdad estuve a punto de dejarlo del todo. Sin embargo, con bastante esfuerzo y disciplina conseguí superarlo, y ahora escribo con mucha más frecuencia que antes. Por eso sé que nunca volveré a fumar. Para mí, escribir es demasiado necesario.

 C R Villanueva

c r villanueva

Y aquí tenemos otra imagen de una mesa de trabajo, una imagen que representa el trabajo actual de esta autora y bloguera que casi lo dejó por una experiencia muy poco satisfactoria con una agencia:

Fue el momento en el que recibí la respuesta al informe de lectura. Debería haber sido un momento feliz, y lo fue, pero yo me había estado haciendo ilusiones de que a la agencia donde se lo había enviado me lo iba a publicar. En realidad lo único que hicieron fue cobrarme por leer la novela y enviarme un informe donde me decían que todo estaba bien y que el libro tenía un tema interesante. Yo me quedé con cara de: “¿Y qué más?”. Fue todo un poco decepcionante, además se me juntó que comenzaba un nuevo trabajo en un nuevo lugar y las tentaciones de dejarlo fueron más fuertes. Estuve meses sin escribir casi nada, hasta que me di cuenta de que era eso a lo que quería dedicarme, a lo que iba a dedicar mis mayores esfuerzos.

Juan José Hidalgo Díaz

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Fotos como las de Juan José me hacen especial ilusión porque me envía una imagen en el entorno de su trabajo “de día”. Fotos así son un recuerdo de lo que significa escribir incluso cuando tienes una profesión primaria exigente. Me cuenta:

Sé que no es lo que buscas, pero es que nunca he tenido esa sensación. He tenido la sensación de que estaba “dormido”, muchas veces, sobre todo estos últimos seis años (y en particular este año), por falta de tiempo.

Pero es parte de mi ADN el ser escritor, no puedo dejarlo, como no puedo dejar de respirar.

Aun si mi yo del futuro llegara para decirme que jamás escribiré nada que merezca la pena, aun así seguiría escribiendo.

No puedo evitarlo, me han dibujado así.

Desiree Bressend

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Desiree, guionista y escritora transmedia, nos explica así su momento más bajo. La composición que me envía intenta también reflejar en imagen lo que significa sentirse así:

Antes dibujaba, en realidad llenaba un folio con detalles narrativos de lo que iba a contar.  Escribía en privado y mostraba la imagen. No había texto, no había nada que juzgar. En el fondo no tenía nada que ver con lo que quería.

Atravesé un purgatorio, un bloqueo, el no tener textos era no tener rumbo. La gente se movía a mi alrededor por intereses, me sentía desconcertada y me liberé, me fui del mundo como un ermitaño sin rumbo. Era mi guerra y entendí que ya estaba muerta, así que a partir de ahí lo reconstruí todo.

La escritura me ayudó a hacerlo, no sólo la narrativa, también el guion, los videojuegos. La palabra es mi fuente de luz, una manera de comunicarme con un actor, con un lector, incluso con las personas que quiero a través de notas, de evocar sentimientos que de otra manera no podría expresar.

Nuria C. Botey

nuria c. botey

Nuria me envía una imagen del 2013, de la entrega del Premio Nocte 2013 por parte de Juan Ángel Laguna y a David Jasso (Presidente y Presidente Honorífico de la Asociación, respectivamente) por su antología Vosotros justificáis mi existencia. Nuria es madre trabajadora, lo que, inevitablemente, influye en gran medida en su vida creativa:

El momento en que casi dejé de escribir es fácil de identificar, porque coincide con los nacimientos y primeros años de crianza de mis hijos.
Siempre digo que un escritor podrá dejar de publicar, pero nunca de escribir, porque crear historias forma parte de su naturaleza como observador e intérprete de la realidad, y lo mantengo. Sin embargo, reconozco que la maternidad y todas las obligaciones que conlleva (sumadas a otras que no se interrumpen, como el trabajo asalariado con el que pago la hipoteca) me han mantenido alejada de la escritura durante larguísimos periodos. Como cualquier adicción, al principio lo echas de menos, pero poco a poco te acostumbras a no hacerlo. Hasta que un buen día surge esa historia que te exige que le dediques su tiempo y vuelves a robarle horas al sueño (aunque tampoco te sobraban), porque el vicio es así.

Gloria T. Dauden

Gloria T Dauden

A veces para escribir no es necesario sentarse a poner las palabras en el papel. A veces es más importante vivir ciertas experiencias, para saber contarlas luego, como nos dice Gloria:

Durante mi Erasmus en Irlanda no escribí ni una línea de ficción. Es verdad que redacté artículos para el periódico de la universidad, pero nada de relatos ni capítulos de novelas. Fue la única época “vacía” de mi vida desde que, siendo una niña, aprendí a poner por escrito lo que imaginaba.

¿Por qué no escribí en mi Erasmus? Muy fácil. Sabía que iban a ser solo cinco meses y que tenía que exprimirlos, cada día, cada hora. Decidí vivir, viajar, conocer Irlanda a fondo. Conocerme a mí.

Durante todo ese tiempo atesoré vivencias, anécdotas, imágenes, colores, emociones y paisajes. Y luego, a la vuelta, pasada una corta etapa de duelo, de trauma posErasmus, regresé a la escritura con más ganas que nunca.

Toda mi ficción hablaba de Irlanda en esos tiempos y sigue haciéndolo, aunque sea bajo unos disfraces u otros. Irlanda ya nunca me abandonará. Mi escritura estará siempre marcada por esos meses en los que no escribí ni una sola línea.

Javier Trescuadras

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Para terminar, Javier me envía una foto de la presentación en la librería Gigamesh de Barcelona de su antología Fenómenos extraños (Kelonia Editorial). Aquí está su historia:

Una serie de desafortunadas desdichas, parafraseando la película, casi me hace abandonar la escritura hace un año. La primera fue una novela compleja, que aún permanece inacabada en un cajón, la que me llevó al dique seco de repente. Había escrito otra tiempo atrás (¡conocía el camino!), y buscaba editorial para ella desde hacía doce meses. También tenía una antología de relatos dando tumbos. Total: mil publicaciones colectivas y ninguna propia. Ah, y un cheque de derechos de autor por cincuenta euros, impuestos aparte, en cinco años.

Si algo puede pasar, pasará, decía Murphy; y pasó, me bajaron el sueldo y todo se volvió difícil en casa. Las facturas no entienden de inspiración, ni mis hijos tampoco: “Siempre estás escribiendo”, me reprochaban. Sentí que caminaba por un precipicio. Ofuscado y perdido dejé de escribir por un tiempo (no sé cuánto), ni quiero acordarme. Solo recuerdo que todo seguía igual; por más que lo intentes, a veces nada cambia. Nada menos yo, que fui tremendamente infeliz mientras duró aquel casi.

Sigue escribiendo —me dijo mi mujer un día—, los problemas no desaparecen, pero al menos tendrás otra cara”.

Gracias a ella fue solo un casi.

¿Y tú? ¿Cuál fue el momento en que casi abandonaste?

Puedes contármelo aquí, en los comentarios.


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¿Sirve un blog para vender libros? Los expertos opinan

febrero 24, 2015 — by Gabriella38

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Blog escritorEres escritor y quieres vender libros, porque eso es lo que suelen hacer los escritores (con notables excepciones).

Te han dicho que para ello es importante que te promociones en las redes sociales, porque el autor 2.0 ya no puede depender de que las editoriales muevan su obra y blablablá. También te han hablado de la importancia de tener una plataforma. En el caso de los escritores, un blog suele considerarse una plataforma ideal. Una web personal que actualizas de forma periódica y donde hablas de tu obra.

(Mal, por cierto. Si solo hablas de tu obra vas a aburrir MUCHO a tus lectores. Por eso yo nunca hablo de mi obra. Comprad mi obra).

Este consejo está tan visto ya en todos lados que se ha tomado un poco como una verdad universal e incuestionable. Tanto que me he preguntado si es cierto. Tanto que me he preguntado si currarse un blog realmente puede llevar a una mayor visibilidad y “marca” de autor y, a la larga, a una mayor venta de libros. Teniendo en cuenta que las ventas de mi obra corren a cargo de la editorial, no tengo forma de verlas en un tiempo más o menos real, por lo que sería difícil comprobar la eficiencia de mi “marca” de autor (lo pongo de nuevo entre comillas porque mira qué palabra más fea, como si fuéramos todos logotipos de Coca-Cola andantes), más allá de darle el coñazo a mi editora cada tres días para ver si ha habido ventas nuevas en su web (algo que no suelo hacer porque ella tiene su vida y yo también). Y de ventas en tiendas, ni hablemos: en lo que se refiere a la edición tradicional, sobre todo en formato papel, es complicadísimo, ya que debido al funcionamiento de distribuidoras y puntos de venta, recibimos los resultados de ventas una o dos veces al año. Una de las razones por las que me animé a preparar mi siguiente libro para editarlo y venderlo yo misma era precisamente para tener control y conocimiento sobre mi promoción y venta. Pero esa es otra historia.

Así que hice lo que intento hacer cuando no sé algo: preguntarle a un experto. Me animé a preguntarle a personas que sí estaban en unas circunstancias en las que pudieran valorar el efecto de su blog en la visibilidad y venta de sus libros. Busqué a varios escritores que tenían blogs más o menos conocidos, para analizar si el éxito de su web influía en el éxito de su producto. Y lo digo porque no es lo mismo venderle cámaras a aficionados a la fotografía si tienes un blog de éxito donde das trucos de fotografía. No. Llevar un blog que aborde el tema literario e intentar vender un libro es algo muy distinto. El producto es mucho más difuso. El cliente no tiene una estimación tan directa de usabilidad, conveniencia, calidad. Y etc.

Pero antes de nada, antes de hablar con escritores, me fui a buscar a alguien que conociera de una forma más completa el entorno literario y el proceso editorial. ¿Y quién mejor que Mariana Eguaras, asesora literaria extraordinaire y poseedora de una de las webs más útiles para escritores en la blogosfera literaria?

Le pregunté si ella creía que el blog era una forma eficiente de promoción para un escritor, y si conocía algún ejemplo de blog que hubiera impulsado las ventas de la obra de un autor. Atentos a su respuesta, porque vale su peso en oro:

marianaeguaras_con-logo-1024x766Rotundamente, sí. El blog es una de las mejores formas de darse a conocer, tanto para autores como para cualquier otro profesional o empresa. Es el escaparate a través del cual otras personas pueden conocer lo que haces y cómo lo haces. Además de mostrar parte de tu trabajo, también es un espacio de conversación y de generación de contactos.

Sumar una buena gestión de las redes sociales al trabajo realizado en el blog es la mejor estrategia para lograr más visibilidad. Hay que tener paciencia, ya que los resultados no se evidencian en cuatro días sino en meses, incluso pueden tardar un par de años. La clave está en trabajar muy bien los contenidos que se publican en el blog, hacerlo de forma periódica y constante, y ser consecuentes con los temas que se abordan (estrategia que he comprobado de primera mano con mi blog).

¿Algún ejemplo? El blog de Virginia Gasull, donde fue relatando todo el trabajo de investigación que realizó para escribir In vino veritas. Esta obra fue publicada por su autora en Amazon y al cabo de un tiempo recibió la propuesta de publicación de su libro por parte de una editorial. Uno de los motivos fue que el editor había dado con su blog y le gustó el trabajo reflejado allí.
Vista la experiencia y opinión de una consultora, ahora le tocaba el turno a los escritores. Escribí a Isabel Cañelles, escritora y profesora de narrativa (es fundadora de la Escuela de Escritores). Soy muy aficionada a su blog, ya que comparte artículos especializados sobre prácticas narrativas, artículos muy detallados sobre aspectos específicos de la escritura. Compagina su habilidad docente con sus conocimientos de teoría literaria y composición textual, así que me figuré que sería otra buena experta a la que hacerle la misma pregunta:

 

title241141627Considero que un blog es una forma magnífica de promocionarse para un escritor. Ahora mismo casi todo el mundo quiere “probar” el producto antes de comprarlo, ¿y qué mejor forma de hacerlo que un blog en el que periódicamente el escritor incluya reflexiones o pequeños ejemplos de su obra? En mi caso cuento con un buen número de lectores, que me vienen fundamentalmente a través del Facebook y que, en muchas ocasiones, se deciden a comprar mis libros a raíz de lo que leen en el blog durante una temporada.

 

Mantener un blog tiene, no obstante, una parte bastante pesada y yo diría que hasta peligrosa. Al blog hay que alimentarlo, y es como un niño en etapa de crecimiento: se lo traga todo y no deja ni rastro. Por otra parte, cuando tienes un blog te acostumbras a escribir en “formato de blog”, es decir, ficciones o artículos cortitos y ligeros que no te roban mucho tiempo ni se lo roban al lector y que, por tanto, carecen de la profundidad de otros textos más trabajados. El peligro que veo es que muchas personas nos estamos acostumbrando a este tipo de escritura y de lectura, y nos cuesta un mayor esfuerzo concentrarnos y sacar el tiempo necesario para obras más extensas, profundas y analíticas.

Isabel habla aquí de algo que me parece fundamental: de la diferencia de tono entre el artículo “normal” y el artículo optimizado para el lector típico de blog: contenidos rápidos y ligeros que enganchen. Eso puede ser negativo, como bien apunta ella, pero es importante, como escritores que mantenemos un blog, ser conscientes de las necesidades diferentes de cada texto.

También hablé con Iria López Teijeiro, que combina su propia escritura con la creación de artículos para Literautas. Como veréis, a Iria su trabajo como blogger le sirvió de mucho:

foto-autoraMi opinión es que el blog es una herramienta útil para cualquier escritor, sobre todo si está comenzando, por varios motivos: por un lado, la disciplina que requiere tener que publicar algo cada cierto tiempo y el hecho de hacer público lo que escribimos, es un ejercicio fantástico para nuestra escritura. Por otro lado, también nos ofrece visibilidad.

 

Pero cuidado, porque esto no quiere decir que solo con publicar un blog vayamos a tener cientos de lectores. En absoluto. La visibilidad en la red es algo complicado que hay que trabajar lector a lector y conlleva un esfuerzo, pero merce la pena y siempre será mejor que quedarnos parados sin hacer nada, esperando a que el lector encuentre nuestro libro en una librería por casualidad.

 

En cuanto a mi caso particular, Literautas es un blog sobre escritura, por lo que me imagino que no habrá influido tanto en mis libros de ficción como si se tratase de un blog más personal (una tarea que tengo pendiente y me gustaría poner en marcha un día de estos). A pesar de eso, sí que ha sido de mucha ayuda. Hay muchos lectores que han descubierto mis novelas gracias a Literautas, y hace un par de años la editorial chilena Furtiva, que conoció mi novela Niña de Cristal a través del blog, se puso en contacto conmigo para publicarla. De no haber sido por el blog, puede que esa obra nunca hubiese cruzado el charco.

Seguí en mi búsqueda de blogueros reconocidos que también tuvieran libros a la venta y di con Jaume Vicent, de Excentrya, otro hervidero de buenos consejos para autores que buscan crearse una plataforma eficiente. Jaume me contestó así:

Ecentrya_logo_finalUn blog es una herramienta muy potente para un escritor, en realidad lo es para todo tipo de artistas, pero funciona especialmente bien para los escritores, debido al funcionamiento de los motores de búsqueda, que premian el texto sobre las imágenes.

Yo mismo he hablado de este asunto en Excentrya, y compartí varias ideas para la promoción de libros a través de un blog. Las opciones que nos ofrece el blog son muchas, muy variadas y curiosas (si te sales un poco de la norma establecida de: reseña y entrevista).

Un blog es una plataforma desde la que darse a conocer, sobre la que trabajar y desde la que podemos construir una buena audiencia; con una peculiaridad que sí me gustaría resaltar: aquellos lectores que “enganchemos” desde nuestro blog serán fieles a nosotros, ya que los engancharemos mediante nuestra propia historia (digamos “vital”), y no a través de la historia que estemos escribiendo o publicando en ese momento.

Del mismo modo, un blog mal llevado, con un contenido flojo, inconexo y que no muestre una “historia” atrayente, puede tener el efecto contrario, y fastidiar el lanzamiento de un libro.

Para mí, mi blog ha sido todo eso y más, ya que gracias a él comencé a tomarme en serio lo de escribir, mejoré mucho con el día a día (pues escribir todos los días es el mejor curso que existe), tal vez lo mejor de todo, es que conocí a otros escritores y he compartido mucho con ellos (y ellos mucho más conmigo).

Vamos viendo puntos en común: el blog funciona si tiene buenos contenidos y una dedicación; no sirve simplemente publicar cualquier cosa de vez en cuando, de hecho hasta puede ser perjudicial. Pero yo no tenía suficiente, así que di con este caso interesantísimo, el de Ana González Duque, que precisamente dio a conocer su obra mediante un blog. Creo que parte del éxito de Ana estriba en que ha sabido enfocar lo que escribe a públicos concretos (un público interesado en una profesión y un género concreto, en El blog de la doctora Jomeini, y un público interesado tanto en literatura como en cocina, en El fogón, su blog actual). Si queréis ampliar su respuesta, explica su proceso de bloguera a autora publicada en este artículo. Ella me dijo lo siguiente:

Ana Gonzalez DuqueCreo que un blog es, para un escritor, su tarjeta de visita online. El lector sabe, leyendo tu blog, si le gustarán tus libros. Es, por lo tanto, una flecha directa hacia tus obras. Y la oportunidad de formar una comunidad de lectores con los que compartir y en los que apoyarte. A mí, los “jomeinistas” me han dado muchas alegrías.
En mi caso, además, el blog fue el pistoletazo de salida. Mi primera novela, El blog de la doctora Jomeini, escrita en forma de blog ficticio, se empezó a publicar online y fue ahí donde la vio la editorial que la publicó posteriormente.
Y, aunque creo que el blog debe apoyarse en redes sociales, las redes sociales sin blog te convierten en un nómada digital, sin casa.

A raíz de la experiencia de Ana, me acordé de otra escritora que utilizó contenidos literarios creados en una web para formar un libro que luego sería publicado de manera tradicional. Y por la colección Fantascy de Penguin Random House, ni más ni menos. Señores, señoras, les presento a Concepción Perea (que además es también profesora de escritura creativa y escribe artículos la mar de interesantes en Factoría de autores):

Concha PereaLa Corte de los Espejos nació como un blog. Estoy completamente segura de que sin él nunca habría conocido a mi agente, y por lo tanto, la novela nunca habría llegado hasta mi editora. Aunque es evidente que esto es simplificar mucho el proceso que lleva una novela hasta las mesas de novedades de las librerías, y pese a que ahora hay mucha gente que asegura que los blogs están muertos, la verdad es que no han dejado de funcionar. El secreto para que triunfen es el contenido. Un buen blog, de una temática interesante, tiene muchas papeletas para conseguir seguidores. Las editoriales suelen mirar con buenos ojos a los escritores que trabajaban bien este tipo de plataformas porque a fin de cuentas es una herramienta de promoción más. Desde Factoría de Autores solemos animar a nuestros alumnos a trabajar en blogs, no solo para dar conocer su trabajo, también como herramienta de escritura a varios niveles. Por un lado, un blog requiere cierta constancia a la hora de escribir, sobre todo si quieres mantenerlo actualizado, y esa constancia, esa rutina de trabajo, es fundamental para el escritor. Y por otro lado porque permite coger soltura; a escribir se aprende escribiendo, es como logras encontrar tu voz, como terminas dominando la gramática, la ortografía… Sin duda, un blog puede ser una gran herramienta para un escritor.

Pero no todos los blogs funcionan así. No todos los blogs son ventanas expresas a un nuevo libro, a una publicación o a ventas por Amazon. Algunos son más bien rincones literarios que sirven como una salida más para la creatividad y reflexión del autor. Su lectura es muy distinta: están hechos para pensar, para comentar, para disfrutar de un rato de lectura. Esto ocurre, por ejemplo, con uno de mis blogs favoritos, la web de César Mallorquí, y ocurre asimismo con el blog de Begoña Oro, que también tuvo la amabilidad de contestarme:

title85684851Dudo mucho de la capacidad de influencia de mi blog en las ventas. Creo que hay otras cosas que influyen mucho más. Puede que sí tenga más fe en el valor del blog como escaparate del autor. Te diría que a mí el blog me ha servido para mostrar mi yo como escritora más allá, o más acá, de mis propios libros. Sí creo que puede haber gente que, a raíz de leerme en el blog, haya sentido curiosidad por mis libros, de la misma forma que ha podido pasar con gente que me ha leído en la prensa, o me haya visto intervenir en una charla… Lo quieras o no, todo son escaparates que te exponen y luego, la gente decide si quiere más o no. También te confieso que para mí, mi blog (mis blogs) es otra obra más, ¡y hay entradas de las que me siento muy orgullosa!, tanto que a veces temo que algún lector del blog se sienta decepcionado con la lectura de alguna obra porque no sea exactamente como el blog.
Respecto a la utilización del blog como medio de promoción de obras concretas, en mi caso, la necesidad de escribir en el blog es puramente personal, y noto que cuando “me toca” hacer promoción de mis libros (porque, sí, considero que un escritor, como bien explicabas tú en un post, tiene una responsabilidad directa en la promoción de su obra), estoy deseando un poco que “se pase” esa época porque me da terror resultar una pesada. En realidad, lo que opino al respecto lo expliqué más o menos en este post: Perdón por existir. Como contaba ahí, cuando utilizo el blog con fines claramente promocionales, procuro ofrecer algo más, y yo misma pasarlo bien en el proceso. Hacer publicidad útil o, por lo menos, divertida. No me gusta dar la lata sin más.

Está claro que el blog habrá de funcionar en la medida de nuestros objetivos. Si queremos ampliar una imagen que ya tenemos más o menos implementada gracias a la edición tradicional, el blog es perfecto para darle salida práctica a nuestras opiniones y puntos de vista, y para ampliar nuestra interacción con los lectores. En este sentido la opción más personal de Begoña y de César sería la ideal. Si lo que buscamos es darnos a conocer, alcanzar visibilidad (sobre todo si pretendemos movernos en venta digital), hay otras prioridades, como bien explica aquí la bloguera y escritora Ana Bolox:

Ana BoloxCreo que un blog bien llevado es una forma eficiente de promoción para un escritor. De hecho, tiene una función que va mucho más allá que la de simplemente promoción, pero que es igual de importante, puesto que no sólo se trata de una plataforma desde la que dar a conocer tus libros, sino también un canal de comunicación excelente con tus lectores, ya que es directo y personal: no existe ningún intermediario que desvirtúe las posibles conversaciones entre escritor y lector.  A través de tu blog o página web puedes establecer una relación cercana con ellos, conocer sus necesidades y gustos, e incluso beneficiarte de su ayuda y consejos. Esta ha sido, de hecho, una de las grandes y más satisfactorias sorpresas que he tenido como blogger y como escritora: mis lectores, los que están suscritos a la newsletter, se han puesto en contacto conmigo para advertirme de erratas en mi libro de Carter & West, que he podido subsanar gracias a ellos. También lo han hecho para agradecerme el material sobre técnicas narrativas con que les obsequio por ser suscriptores y me han comunicado que ese material es verdaderamente de ayuda para ellos. Luego el blog no sólo me ayuda a dar a conocer mis libros de relatos policíacos, sino que, además, me obsequia con este tipo de regalos que ayudan muchísimo al ánimo del escritor.

No obstante, me gustaría recalcar el  “bien llevado” que decía al principio de mi respuesta: un blog no es un juguete que se utiliza cuando uno está aburrido o lo necesita. Si has decidido abrir este tipo de plataforma, debes tener en cuenta que para tus lectores es algo vivo que no puede estar paralizado durante semanas y que, además, es el medio por el que mejor te van a conocer, por el que van a estar al día de tus nuevas publicaciones, por el que se van a poner en contacto contigo, etc. y, por tanto, debes estar pendiente de él y tratarlo como a uno de tus propios libros. Si no lo trabajas así, el blog como forma de promoción desaprovecha gran parte de su potencial y tú, como escritor, echas a perder una relación enriquecedora y muy satisfactoria.

También me pareció interesante la perspectiva del escritor Javier Pellicer, para quien el blog ha terminado por adoptar una serie de funciones muy distintas:

title645395967Un blog o web es interesante si el escritor tiene algo que contar, más allá de autopromocionarse. Por mi experiencia, un blog dedicado enteramente a hablar de la obra de uno mismo, salvo que el autor ya sea un superventas, no ayuda mucho a subir las ventas, al menos no significativamente. Creo que hay que aportar un contenido que resulte interesante al visitante, que esté relacionado con el mundo de la literatura, por supuesto, pero que aporte algo útil. Pueden ser artículos sobre actualidad literaria, entrevistas, reseñas. Junto a este contenido, como no, se pueden intercalar posts con las noticias del autor, por supuesto, pero siempre sin convertir la web en un rincón de autopromoción absoluta. Es el sistema que estoy utilizando en mi web de autor (javierpellicerescritor.com), y en combinación con la difusión en redes sociales, me está reportando muchas visitas. En cualquier caso, es complicado saber si afecta positivamente a las ventas de mis obras, porque actualmente mis dos novelas publicadas ya han rebasado su vida útil en librerías (de la primera, El espíritu del lince, hace ya casi tres años, y es difícil encontrarla en librerías salvo que se pida; y la segunda, Legados, agotó casi toda la tirada y apenas quedan ejemplares dispersos a la venta). Sea como sea, mi intención principal es aportar contenido de calidad para autores noveles y dar a conocer el mundo del libro a quienes no lo conocen. Y en ese sentido la web está funcionando muy bien.

Y ahí lo tenemos. Creo que las conclusiones son claras:

  • La utilidad de un blog depende del enfoque. Para ello tenemos que tener muy claras nuestras metas y objetivos.
  • La persistencia y constancia son críticos. Promoción, relación con otros escritores y producción de un buen contenido son claves en el éxito de un blog.
  • Aunque pueda parecer a veces que ha sido superado por la invasión de las redes sociales, el blog sigue en auge, y muchos lo adoptan como centro de operaciones. Solo han cambiado los modos y temas. Prueba de ello son escritores que pasan de los contenidos digitales al papel gracias al interés de agentes y editoriales, que buscan autores con buenas plataformas. Y cada vez hay más autores que buscan vender ebooks por blog/web, debido a la facilidad de compra que permite el simple par de clics para llegar hasta el producto. Lo cual no quiere decir…
  • … que esto sea fácil, ni que lo consiga todo el mundo. Como hemos dicho antes: constancia y contenido son fundamentales. Un blog no suele hacerse productivo ni rentable en apenas unos meses de trabajo.
  • Un blog no es solo para promocionarse (suele aconsejarse que solo hables un 10% de tu libro, en proporción a cualquier contenido. Con lo que yo estoy promocionando muy poco. Comprad mi libro).

¿Y vosotros, qué opináis? ¿Algún escritor con blog en la sala? ¿Os ha ayudado vuestro blog a vender libros, o ha resultado ser una pérdida de tiempo? Me encantaría conocer vuestra experiencia y para eso están aquí los comentarios.

 


Si te gusta el contenido del blog en general y quieres leer más cosas mías (o simplemente echarme una mano), prueba a hojear alguno de mis libros. Como, por ejemplo, este:

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