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3 sencillos consejos para escribir el doble de rápido

diciembre 16, 2014 — by Gabriella38

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Como os contaba a algunos ayer en la lista de correo, este mes hace dos años que he estado escribiendo todos los días, sin fallar ni un día. Para mí ha sido un gran logro, y se lo recomiendo a todo el que quiera darse a esto de la escritura.

La creación del hábito de escribir es, sin duda, el primer paso más importante para cualquiera que quiera tomarse en serio lo de ser autor. Puedes leer todos los libros que quieras e ir a todos los talleres que quieras: si no pones en práctica lo aprendido, tu progreso será mínimo.

Yo diría que hay dos formas de pensar en lo que se refiere a escribir. Están los que creen que debes dedicarle años a un libro hasta obtener una gran obra de arte, y aquellos que creen que debes producir todo lo que puedas en el menor tiempo posible.

Aunque lo lógico sería pensar que es el primer grupo el que tiene la razón (y en un mundo ideal la tendría), la realidad del asunto es que casi todos los escritores que están en movimiento, que publican y que son leídos, se acercan más a la segunda categoría. Y es que hay dos pequeños secretos a voces en la industria, dos puntos que, aunque al principio me chocaban, veo en las recomendaciones de autores de éxito una y otra vez:

Se aprende más escribiendo cinco libros en cinco años que un libro en cinco años (más sobre ese tema en este artículo); y

la mejor manera de vender todos tus libros es tener una novedad en el mercado.

Claro que hay grandes autores con un solo libro publicado que se han hecho de oro (lo cual no quita que tengan dieciocho manuscritos rechazados en el cajón), pero son las excepciones. Digamos que hay que terminar, cerrar un proyecto, para poder aplicar en condiciones todo lo aprendido en el siguiente. Y hay que tener varios libros en movimiento para que las ventas se acumulen y retroalimenten.

Esto no quita que determinadas obras y géneros necesiten de cinco, diez o treinta años de trabajo, claro. Una buena documentación puede ser imprescindible y tiene lo suyo. Pero hablamos del acto mismo de escribir, de producir material. Hablamos de autores que (¡dioses!) reciben ingresos por sus obras. La triste realidad del mercado es que puedes producir una maravilla en la que has invertido diez años de tu vida, pero:

Habrás aprendido menos que si hubieras escrito cinco libros en ese tiempo y

2ºSi el libro fracasa (que, desde un punto de vista estadístico, es lo más probable), no tienes otras obras que puedan proporcionarte ventas, público, etc.

3ºAdemás, te obsesionas con esa obra. Se convierte en tu hijo adorado. Cuando escribes mucho, aprendes a desligarte emocionalmente de tu obra una vez terminada, con lo que puedes aplicar mejor las críticas y seguir bregando pese a los inevitables miles y miles de rechazos.

Con esto no estoy abogando por hacer y publicar churros, por supuesto. El tiempo de corrección y edición es innegociable. Pero sí que podemos acelerar (y por mucho) nuestro tiempo de producción de material.

Hace poco leí un libro llamado 2k to 10k: Writing Faster, Writing Better, and Writing More of What You Love, de la autora Rachel Aaron. Cuando empecé con lo de la escritura diaria, me comprometí a escribir un mínimo de 200 palabras. Con el tiempo esa cantidad fue ascendiendo a 500. Y últimamente solía escribir unas 800-1000 palabras, según el día y el tiempo que tuviera disponible. Además de dar muy buenos consejos sobre cómo planificar un libro y cómo editarlo y corregirlo, Aaron propone tres pequeños trucos para duplicar nuestra velocidad de escritura. No puedo hablar por todo el mundo, desde luego, pero a mí me están funcionando a las mil maravillas. He pasado a las 2000-3000 palabras diarias* y, sobre todo, ha aumentado mi capacidad de disfrutar de lo que estoy haciendo. Y es que, como dice Aaron, “si para ti escribir es como si te sacaran una muela, es que lo estás haciendo mal”. No pretendo llegar a los niveles bestias de Aaron, que se escribe una novela de 90000 palabras en 12 días (de los cuales dedica 3 a la planificación), pero tampoco puedo permitirme las 7 horas diarias que ella le dedica a escribir. Y sí, antes de que pongáis el grito en el cielo (¡mercantilismo! ¡Estáis reduciendo el arte a números y mediocridad!), repito que se trata de producir un borrador en el menor tiempo posible con la máxima eficiencia posible (Aaron luego dedica bastante tiempo a la edición y corrección, aunque también tiene optimizado este proceso). En definitiva, no se trata de sacrificar nuestro arte, sino de ser más eficaces.

Así que, aunque entiendo que a muchos de los que soléis leerme todo esto os puede producir desconfianza, os animo a probar los tres trucos de Aaron (y si leéis en inglés, leed su libro; no os arrepentiréis). No solo por lo de escribir más rápido, sino por lo de escribir de forma más ordenada y eficiente.

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10 trucos de bloguera para vencer a la página en blanco

junio 27, 2014 — by Gabriella11

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La página en blanco.

Dicen que es uno de los grandes temores de los que escriben, y forma parte de la imagen popular del escritor: el pobre artista se mesa el cabello, atormentado por su propio bloqueo, paralizado ante una hoja impoluta, ante un documento de texto vacío. No es tan frecuente como uno se podría imaginar, pero ocurre. Muchos lo atribuyen al miedo (miedo a fracasar, a escribir algo que no merezca la pena); otras veces se debe, sencillamente, a una falta de ideas. Y es normal, no podemos tener ideas todo el tiempo, a todas horas. No somos máquinas inspiradas de producir genialidad.

¿O lo somos?

¿Cómo son tan productivos algunos artistas? ¿Por qué parecen un caudal constante de originalidad, de creación? ¿Qué tienen ellos que no tengamos nosotros?

No sé vosotros, pero yo rara vez sufro ya de ese temido síndrome. Cuando escribía para Lecturalia, hubo una época en la que producía bastantes artículos a la semana. No es un ritmo que le desee a nadie, porque, sí, hay un número limitado de cosas que se pueden decir sobre el mundo de la literatura, y había ocasiones en las que me quedaba paralizada, a medio camino entre el miedo a haberme quedado seca y el vacío cerebral. Así que me vi obligada a recurrir a muchos trucos y maneras para activar los jugos creativos, para obligar a las musas a visitarme, lo quisieran o no (reconozco que el principal era pasarme horas perdida en el maravilloso agujero de tiempo que son las secciones culturales de periódicos de todas partes, y las webs de actualidad literaria y editorial, y acababa siendo el remedio peor que la enfermedad). Pero muchos de esos trucos me sirvieron luego para escribir ficción, y los he ido adaptando para la narrativa.

Así que, amigos escritores, amigos narradores, os ofrezco aquí mis trucos personales. Puede que algunos no sean para todo el mundo. Pero creo que alguno acabará por sacaros del atolladero:

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Herramientas para escritores (4). Diez trucos para mejorar tu creatividad y habilidades como autor

agosto 21, 2012 — by Gabriella0

El mundo está lleno de talleres, clases y páginas de internet que te dicen qué debes hacer para motivarte, fomentar la creatividad (sobre todo cuando estás atascado) y mejorar tu forma de escribir. Yo diría que hay 10 puntos que se repiten, una y otra vez. ¿Estás estancado, sin saber cómo continuar? ¿O quieres acompañar tu disciplina diaria de una serie de prácticas provechosas para tu desarrollo como escritor? Pues creo que esto ayuda:

  1. Ya hemos hablado del freewriting o escritura libre. Muchos escritores aseguran que, practicado una vez al día, es genial para mejorar la disciplina y darle un buen empujón a las musas.
  2. Una tormenta de ideas hiperconcentrada: Con el cronómetro puesto, date cinco minutos para escribir las ideas más absurdas y exageradas que se te ocurran: argumentos, tramas, personajes, ciudades, lo que quieras. Hacerlo en tan poco tiempo te produce cierto estrés que te obliga a no pensar tanto en lo que escribes, con lo que los resultados pueden ser sorprendentes.
  3. Sal a la calle y escucha a la gente. Captura extractos de conversaciones. Utilízalos para otorgarle realismo a tus diálogos. Esto funciona también con retratos y descripciones: párate en un lugar cualquiera y descríbelo con todo el detalle del que seas capaz. También es útil grabar conversaciones de teléfono (con el permiso de los interlocutores, preferiblemente).
  4. Palabras aleatorias. Esta es una de mis favoritas. Búscate algún programa que te proporcione palabras nuevas cada día y procura encajarlas en lo que estés escribiendo. A mí gusta tirar de la página web The Free Dictionary, que tiene un apartado de vocablos aleatorios.
  5. Lee. Tal vez el mejor ejercicio que existe para alguien que quiera escribir. Hay periodos de confusión en el que no sabes muy bien en qué está quedando tu estilo (o si tienes estilo siquiera), de desorientación y agotamiento. Lo mejor que puedes hacer es dedicar unos días a leer, preferiblemente algo que no hayas leído ya y que tenga una calidad demostrable. O siempre puedes leer algo realmente deleznable, ya que siempre te queda la tranquilidad de que tú puedes hacerlo mejor (a mí esto SIEMPRE me funciona). Un poco como esas chicas que solo salen con amigas más feas que ella para poder asegurarse de que ligan.
  6. Teclea párrafos de grandes autores. No se sabe muy bien por qué, pero este es un ejercicio que se lleva a cabo en algunos talleres de escritura y parece ser eficiente. Supongo que la idea es que al copiar párrafos de personas con un gran talento y conocimiento narrativo, uno absorbe de manera subconsciente patrones y formas eficaces de construcción literaria. Un poco como el ejercicio anterior de lectura, pero más intenso.
  7. Escucha música. Otro que, en mi experiencia, nunca falla. Es poner algo de música y de repente esa prosa aburrida y estancada cobra nueva vida, esos versos repetitivos y horteros se transforman en criaturas versátiles y fecundas. Experimenta con distintos tipos de música hasta dar con la que mejores resultados ofrezca. Para diferentes tipos de texto puede variar la clase de música (en mi caso, tengo varias listas en Spotify pensadas para varias actividades y tipos de escritura; la poesía necesita rock duro y algo de pop alternativo, los blogs y artículos se escriben en silencio, o a veces con algo de música clásica; la prosa últimamente necesita a Amanda Palmer, no sé muy bien por qué).
  8. Elimina todas las distracciones. Busca un lugar tranquilo y ordenado para trabajar, y hasta puedes desconectarte de internet un rato para evitar las tentaciones de las redes sociales. Algunos escritores gustan de encontrar un lugar que asocien solo con el acto de escribir, como una cafetería, una biblioteca o una habitación en concreto.
  9. Escribe acerca de cosas que están fuera de tu ámbito de conocimiento, o argumentos que nunca se te habrían ocurrido. Esto funciona de manera similar a lo de la palabra aleatoria, pero con ideas para tramas o escenas. Hay webs que hasta ofrecen argumentos a desarrollar, como ésta (sí, está en inglés, si alguien sabe de algo parecido en español por favor que avise y lo ponemos por aquí). También funciona pedirle una idea de este tipo a alguien con quien no tengas absolutamente nada en común. Obligarte a escribir sobre un tema predeterminado que nunca hayas tratado te obliga a abrir tus horizontes y a desarrollar nuevas habilidades. Otra opción es abrir una página aleatoria de Wikipedia y escribir algo de ficción relacionado con esta página en concreto (los resultados pueden ser sorprendentes).
  10. Cambia. Plantéate retos. Si sueles escribir en tercera persona, prueba con la primera, o incluso con la segunda. Si lo tuyo es la prosa, aventúrate con la poesía. Si sueles escribir fantasía, prueba con el naturalismo. No se trata de obtener textos perfectos que puedas usar luego, sino de expandir tu visión y narrativa: tu texto se enriquecerá con lo que hayas aprendido de otros géneros y formas.
¿Quieres leer más artículos sobre diferentes herramientas y métodos para escritores? Pincha aquí.
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Imagen de takomabibelot por Creative Commons.

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Herramientas para escritores (3). Cómo escribir un libro en el menor tiempo posible

agosto 8, 2012 — by Gabriella1

Y seguimos con esta serie de posts en los que recopilo para vosotros lo más interesante y curioso que encuentro por ahí del mundo de la escritura. Hay un caudal de información tan rico en el mundo anglosajón (no digo que en español no lo haya, pero eso ya lo podéis encontrar y leer vosotros sin problema) que creo que merece la pena hacer una labor de adaptación (nunca hago traducciones directas, por razones obvias), compendio y explicación para todos aquellos que no se lleven al 100% con el inglés. Vamos, que quiero facilitaros las cosas.

Precisamente de facilitarle a los demás las cosas va el blog de Leo Babauta, Zen Habits, una fuente de información e inspiración espectacular que goza de un éxito tremendo, y con razón. Por si fuera poco, Leo ha decidido renunciar a todos sus derechos de autor en cuanto a los contenidos de su blog. ¡Está loco!, diréis. A Leo no le importaría si alguien cogiera los contenidos de su blog y los publicara con otro nombre, por ejemplo (aunque esto sería difícil debido a que es bastante conocido), por dos razones: Primero, cree que si eso ayuda a compartir con más gente sus ideas, genial. Así que si lo citas al utilizar sus contenidos, maravilloso, pero si no lo haces tampoco va a perder el sueño por ello. Y segundo, porque ya hace pasta a raudales con sus megablogs y sus ebooks que, francamente, están de puta madre (me compré uno hace poco y tiene una pinta estupenda).
Uno de los artículos de Babauta que más me llama la atención es su guía para escritura rápida. Estamos hablando de un tipo que vive de lo que escribe, así que tiene que escribir MUCHO. Obviamente necesita de muchas revisiones y es muy exigente con la calidad de lo que él mismo publica, pero reconoce que en ocasiones necesita simplemente escribir, sin parar, de un modo similar a como hablamos en el artículo del freewriting. Creo que la técnica de Babauta es también muy interesante, práctica y lógica. Afirma que puede escribir un libro corto en tan solo 3 días (?). Hay que tener en cuenta que el género que practica sobre todo es el ensayo, la no ficción, pero aun así se trata de una afirmación extraordinaria. Así es como lo consigue (los puntos a seguir son suyos, las chorradas que vienen como explicación son de servidora):
  1. Se pone un límite de tiempo. Babauta escribe mayormente libros cortos de temas muy concretos, así que sus periodos de trabajo son breves, a lo mejor de tres o cuatro días, pero los meros mortales necesitaremos algo más. Pongamos, por ejemplo, que queremos escribir una novela corta en una semana. Babauta propone un mes para una novela (personalmente me parece una barbaridad. Considero que podría ponerse un mes como reto para lo que es escribir la novela. El trabajo de revisión, edición y corrección debería llevar otro mes más, como mínimo. Al fin y al cabo, la idea de escribir rápido es no autoeditarse demasiado, no pararse en cada duda, sino soltar todo el material y preocuparse luego de todos los cambios; pero considero que esta no es una excusa para escribir la novela corriendo y luego ofrecerla tal cual. Aparte de efectividad queremos calidad, una calidad apabullante). El concepto me recuerda mucho a desafíos tipo NaNoWrimo, muy efectivos para crear una disciplina y obtener mucho material con el que trabajar.
  2. Compartir el desafío con los demás. Si les dices a los que te rodean (tanto en el mundo real como en el virtual) cuál es tu límite de tiempo y cuál es tu desafío, será más difícil abandonarlo, ¡no querrás queda mal! (Sí, un poco como yo con el Clutterfuck, ejem). Ya si encuentras a otra persona que quiera hacerlo contigo, la hostia.
  3. Tenlo todo preparado antes de empezar. Ocúpate de la documentación, de las notas que necesites, etc. Lo ideal es que tengas a mano todo lo que necesites sin tener que recurrir a Internet mientras escribes. Porque Internet es un gran agujero de tiempo, como bien sabréis. Si estáis escribiendo novela vendrá bien tener notas a mano acerca de vuestra trama y personajes.
  4. Encuentra un lugar libre de distracciones, que asocies con el acto de escribir. Una costumbre que he perdido, y que me encantaba, era la de ir a escribir siempre fuera de casa, a bares y cafeterías. Al principio me daba un poco de corte estar ahí con mi té, escribiendo sin parar (esto fue antes de tener portátil ni nada parecido, así que tenía que hacerlo a mano) pero enseguida me acostumbré, y acabas haciendo cómplices, en cierta manera, hasta a las personas que te atienden. También lo he hecho con el Proyecto Poema y los resultados son muy productivos. Estar en un sitio distinto, donde no tienes mil obligaciones y distracciones, te ayuda a concentrarte. Ahora vivo en un sitio que me separa a una media hora de paseo de la civilización, por lo que, simplemente por una cuestión de tiempo, ya no me resulta muy práctico, pero es un hábito que me gustaría recuperar en el futuro cercano: es muy pero que muy útil. Las bibliotecas también son ideales, si tienes alguna cerca.
  5. Inspírate. Siempre he pensado que no hay nada que inspire tanto para escribir como el acto de leer. También ayuda leer cosas como esta lista, que te motiven, o cualquier otro artículo sobre hábitos de escritura y trucos para escritores. Babauta habla de escribir con música, y no podría estar más de acuerdo. El Sr. Demiurgo elige la música según lo que va a escribir, y acaba a veces haciéndolo con cosas como Iron Maiden (¿entendéis ahora por qué mueren tantos de sus personajes?); yo prefiero cosas tranquilas: música clásica o cosas suavitas con letras intensas, sobre todo cuando escribo poesía.
  6. Escribe por rachas. Con éste estoy muy de acuerdo. De hecho, ya os he hablado antes del taskboxing, el método por el que se “encajonan” tareas en determinados bloques de tiempo, con descansos por medio. La idea es que te concentras muchísimo más si sabes que dispones de un tiempo limitado para llevar una tarea a cabo, además de que es una manera ideal de ponerse a hacer cosas que no apetecen nada: no es lo mismo pensar “tengo que limpiar la casa” a “voy a dedicarle 20 minutos a limpiar la casa”. Luego descansas y haces otro bloque de 20 minutos de limpieza y así, hasta que al final la casa acaba limpia. O directamente te pones y ves que a los 20 minutos quieres seguir limpiando. Sea como sea lo importante es ponerse. Babauta suele trabajar en bloques de 15 o 30 minutos, parando para descansar 5-10 minutos, durante los que se levanta y estira las piernas (buena idea también para evitar lo malísimo que es estar mucho tiempo seguido delante del ordenador en una silla, en la misma postura sin moverse). También aconseja marcar descansos para pasear, ya que andar ayuda a despejar la mente y reflexionar sobre lo que hemos escrito y vamos a escribir. A mí me ayuda mucho a “desatascarme” cuando me encuentro con algún problema o falta de inspiración, y si tengo a otra persona al lado con la que comentar mi atasco, mejor que mejor.
  7. Comparte tus resultados. Todos los días, informa a tu público (ya sea familia, amigos, conocidos de Facebook…) de tu triunfo al completar el objetivo del día. También si fracasas. Aunque te avergüence reconocer la derrota, servirá para que le pongas más ahínco al día siguiente y te hará realmente responsable de tu trabajo.
Todo esto está muy bien y es muy útil, ante todo para conseguir una buena disciplina de trabajo y una gran cantidad de material con el que trabajar. Pero no evitemos que los buenos libros son papelera, papelera, papelera, como diría mi amigo Francisco Javier Casado (si no habéis leído nada de su poesía a vuestra vida le falta algo), y una obra realmente buena lleva años de escritura. Observad también que Babauta habla de escritura, no de documentación, una labor que deberá realizarse aparte (si bien los trucos que apunta para escribir pueden ser útiles también para esta tarea). Así que quiero que quede claro que no estoy animando a nadie a escribir una novela en un mes y enviársela, tal cual, a una editorial. Porque así es como llegan cosas como Crepúsculo al mundo, y deberíais sentiros avergonzados. Vale, lloraréis en vuestros Ferraris y os lamentaréis en vuestras mansiones de Miami construidas con oro y la sangre de decenas de inmigrantes ilegales, pero siempre tendréis el odio de la crítica y de los buenos lectores. Por no hablar del 99,9% de posibilidades de que la editorial os mande, directamente, a la mierda (¿sabéis lo que cuesta una corrección de estilo, malditos?).
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Imagen: FreeDigitalPhotos.net

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Herramientas para escritores. La escritura libre o freewriting

junio 14, 2012 — by Gabriella10

Cualquiera que se dedique a escribir de un modo semiprofesional, o si lo hace simplemente para plantearse retos o personales o, por qué no, porque le gusta, sabe que hay reglas ineludibles en esto de la composición de palabras. Y diría que las fundamentales son tres:

  1.  Leer. Leer mucho. Es la mejor forma de aprender.
  2. Conocer a fondo tu herramienta de trabajo. Para el escritor, su herramienta es la lengua, las palabras. Así que es necesario aprender todo lo que podamos de ortografía y gramática.
  3. Escribir mucho. Practicar, practicar, practicar.

En lo que se refiere a la tercera, siempre recuerdo aquel viejo dicho de que para empezar a dominar cualquier disciplina se requieren 10.000 horas de práctica. Esto, para un escritor (al igual que para un músico, un deportista o un ajedrecista), implica una práctica diaria. Los consejos varían, pero generalmente se recomienda dedicarle un mínimo de 90 minutos diarios a escribir, sólo a escribir (es decir, aquí no se incluiría el tiempo dedicado a editar, corregir o documentarse).

No todos los días estamos inspirados. De hecho, la mayor ventaja de la práctica diaria es que nos ayuda a inspirarnos, al obligarnos a usar de manera continua nuestros “músculos” de escritor. Pero hay días que es imposible, que sencillamente no nos sale nada.

Para estos días es muy útil la escritura libre, también conocida como freewriting, un ejercicio que consiste en escribir sin parar, lo más rápido posible, en un tiempo determinado. El material producido suele ser muy útil para reelaborarse después o para romper un bloqueo. Ojo que esto no es escritura automática, tienes que pensar en lo que escribes, pero a la vez deja una ventanita abierta al subconsciente que puede generar ideas y nociones que de forma normal no se te ocurrirían

A continuación os explico el proceso habitual para llevar a cabo esta práctica. Aunque hay muchas variantes  y formas de hacerlo, la más completa que he encontrado es la que se detalla en Wikihow, así que los que os defendáis bien en inglés podéis ir directamente a ese enlace, pero para los demás os dejo aquí una guía similar:

  1. Calentamiento. Ponte una alarma en el despertador, en el móvil o en el ordenador. A mí me gusta TimeMe, porque tiene la opción de avisarte con una ventanita en la pantalla en vez de con un ruido (suelo concentrarme mucho y los ruidos de alarma me pegan buenos sustos). Haz 5 ó 10 minutos de escritura continua sobre ningún tema en particular para ir pillando el ritmo. No corrijas ni edites ni nada, no vuelvas sobre tus pasos, sólo avanza. No pienses en el tiempo transcurrido.
  2. Elige un tema. Ponlo en la cabecera de una página nueva, donde vas a empezar ahora a escribir. Si no se te ocurre ningún tema, no elijas ninguno.
  3. Pon la alarma.
  4. Escribe lo primero que se te venga a la cabeza. Puede estar relacionado con tu tema (o no, si se te ocurre otra cosa). Hazlo lo más rápido que puedas.
  5. Sigue escribiendo hasta que suene tu alarma. No te pares hasta entonces. Si no sabes qué escribir, escribe que no sabes qué escribir. La cosa es que no te detengas. Si faltan palabras o las frases se quedan incompletas, no importa, sigue. Si en algún momento te quedas realmente en blanco, siempre puedes mirar qué objetos hay en tu entorno y escribir algo sobre ellos. Cuando termine el tiempo, repasa lo escrito y subraya las ideas que creas que pueden ser útiles.
  6. Analiza las ideas y frases que has subrayado y decide cómo te ayudarán en tu proceso de escritura, cómo puedes utilizarlas. Agrúpalas por tema, utilidad, etc.
  7. Ya puedes comenzar con tu borrador de escritura “seria”. Si todavía te faltan ideas, repite el ejercicio de escritura libre.
Algunos consejos y sugerencias:
-La cantidad de tiempo varía según los gustos de cada uno. Hay personas que además se marcan un mínimo de palabras para asegurarse cierta velocidad al escribir. Es muy común realizar ejercicios de 1000 palabras en 20 minutos, por ejemplo, pero podéis experimentar un poco hasta encontrar un segmento de tiempo que os resulte cómodo.
-Usa bolígrafo y papel si lo prefieres, o un editor de texto básico (tipo Notepad) para no entretenerte editando el texto, márgenes, etc. Si usas Word o algún editor similar, desactiva la corrección ortográfica y gramatical ya que puede distraerte.
-¡No mires al reloj! En este sentido me gustan programas como TimeMe, ya que puedes dejarlos de fondo y no los tienes a la vista, o la alarma del móvil si dejas el móvil fuera de tu campo visual.
-Guarda tus ejercicios de escritura libre juntos (en la misma carpeta de archivos, o en un mismo cuaderno si escribes en papel) y ponles fecha. Es muy interesante repasarlos luego y ver correlaciones.
-Una de las formas más productivas de escritura libre es la escritura de sueños. Si dejas un cuaderno al lado de la cama y escribes lo que recuerdas de lo que has soñado justo después de despertar, tu propio subconsciente te proveerá de todo tipo de ideas fabulosas. Y para los que decís que no recordáis vuestros sueños: si empezáis a hacer esto empezaréis a recordarlos siempre.
-Aunque hayas elegido un tema, no es necesario que te mantengas dentro de éste. Más que nada es un indicio, una idea para empezar a escribir, no una obligación.
-Si estás MUY bloqueado, sugiero que utilices un tema aleatorio (esto puede hacerse, por ejemplo, eligiendo una página aleatoria de Wikipedia usando la dirección http://es.wikipedia.org/wiki/Especial:Aleatoria) o un conjunto de palabras aleatorias (http://es.thefreedictionary.com/). También puedes recurrir a tus propias sensaciones y sentidos (contar qué oyes, cómo te sientes, qué ves…).
-A algunas personas les relaja e inspira escribir con música. A mí me encanta y me ayuda muchísimo, y según en lo que esté trabajando recurro a un tipo de música u otro (excepto en el caso de textos no literarios, para los que prefiero el más absoluto silencio).
-Practica TODOS los días. Adjudícale un tiempo, aunque sea mínimo, a este ejercicio. Aunque no tengas tiempo de escribir de modo normal, realizando esta actividad estarás avanzando en muchos sentidos.
¿Alguien se anima a probarlo?

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Imagen por cortesía de FreeDigitalPhotos.net