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5 consejos de Picasso para afrontar el NaNoWriMo

octubre 13, 2015 — by Gabriella19

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Os habréis dado cuenta de que no siempre hablo de lo que sé.

Con hablar de lo que sé me refiero a hablar de lo que conozco empíricamente. De lo que he probado en mis carnes.

Muchas veces hablo de aquello con lo que he experimentado y os cuento lo que me ha funcionado y lo que no. Otras prefiero hablaros de lo que opinan y piensan personas mucho más inteligentes y con mucha más experiencia que yo.

Hoy voy a hablar un poco del NaNoWriMo, aunque nunca he participado en él. Así es, voy con el disclaimer por delante. Voy a hablar de lo que no tengo conocimiento real.

Pero algo sí sé del NaNoWriMo. Que nos presenta una pregunta conflictiva: ¿calidad o cantidad?

¿Puedes escribir 50000 palabras en un mes?

Por si acabáis de llegar de un viaje interestelar en busca de vida en otros planetas que ha durado quince o dieciséis años, os explico que el NaNoWriMo (National Novel Writing Month) es una iniciativa internacional y anual que desafía a sus participantes a escribir una novela en un mes (concretamente, el mes de noviembre).

¡Una novela en un mes!

Vale, es una novela más bien corta, de 50000 palabras. Aun así, ¡eso son 1666,666666666667 palabras al día! ¿Eres capaz de escribir tantas palabras al día?

Resulta que hay muchísima gente que sí. Termina el mes con una familia que ya no le habla, ojeras del color de las más lindas ciruelas y un orgulloso diploma imprimible con el que presumir ante sus amigos, que tenderán a mirar hacia otro lado y preguntar si pueden irse ya, que hay que acostar al perro y pasear a los niños. Bromas aparte: hay muchos escritores, entregados o aficionados, que obtienen una sensación de satisfacción más que merecida al conseguir algo que, reconozcámoslo, es harto difícil.

El problema, claro, viene después.

Uno de los lemas del NaNoWriMo es The world needs your novel. El mundo necesita tu novela.

¿Pero es verdad eso? En su web, me parece entender que el año pasado 325142 personas terminaron su novela.

Ya estoy viendo a los editores, llevándose las manos a la cabeza con la entrada imparable de manuscritos de 50000+ palabras sin revisar a sus oficinas. Y es que ese es el caso: muchos participantes de iniciativas como estas creen que solo hay que escribir, poner las palabras sobre el papel. Que la revisión la haga otro.

Creo que esa es la mayor crítica que recibe, año tras año, este mes que se acerca, este noviembre de escribir novela.

Es una crítica a tener en cuenta, aunque también es cierto que no es aplicable a todos los participantes. Por lo menos 250 personas que escribieron una novela en noviembre del 2014 pudieron editarla lo suficiente como para convertirla en algo comestible (ahí tenemos el Wool de Hugh Hewey o The Night Circus de Erin Morgenstein, por ejemplo).

Mi crítica no es esa.

Mi crítica es la siguiente:

¿Por qué solo noviembre?

El poder de la cantidad

Fenómenos como el NaNoWriMo son incentivos excelentes para que la gente se ponga a escribir en serio. No sé si obligarte a hacer casi 1667 palabras al día es la mejor forma de implementar un hábito (es mucho más eficiente comenzar con un mínimo muy bajo), pero si consigues seguir escribiendo a diario después de esa experiencia, habrá merecido muchísimo la pena, salga lo que salga de tu boli, disco duro o herramienta de transcripción mental (¿podemos inventar eso ya, por favor?).

Por desgracia, muchos “autores” se dan ese banquete de escritura y luego la abandonan el resto del año. Apartan tiempo para conseguir escribir solo un mes, y muchos ni siquiera se molestan en seguir trabajando aquellas 50000 palabras. Puedes dedicar el resto del año a la revisión, a buscar editorial y etc., pero olvidas algo importante: la escritura es una habilidad y, como tal, debe practicarse. Darte el atracón de escritura una vez al año podría ser, creo yo, el equivalente a correr una maratón de treinta kilómetros y no volver a correr en todo el año. No te va a salir demasiado bien la siguiente maratón, no. Del mismo modo que necesitas ejercitar y preparar a tu cuerpo para aumentar su fuerza, resistencia, velocidad y etc., la escritura es una habilidad que necesita de refuerzo.

Podemos poner ejemplos de autores que escribían un mes al año, del tirón. Y etc. Claro que hay genios, siempre los ha habido. ¿Eres tú uno de ellos?

(Si crees que lo eres, puede que tengas razón. Pero también puedes estar sufriendo el efecto Dunning-Kruger).

Si realmente quieres mejorar como escritor, tienes que escribir un montón. Una pechá. Una jartá. Un huevo, incluso.

Ya os hablé del famoso experimento de las clases de cerámica. Me cito aquí a mí misma:

Va de un profesor de cerámica que dividió a su clase en dos grupos. Todos los que estaban a la izquierda del taller recibirían sus notas basadas en la cantidad de piezas que produjeran; todos los de la derecha las recibirían según la calidad de su obra. Su procedimiento era sencillo: el último día de clase pesaría las piezas de los alumnos del grupo de la izquierda: si había cincuenta libras de peso en obras les daría un sobresaliente, cuarenta libras tendrían un notable, y etc. Sin embargo, aquellos a los que se calificaba por calidad tenían que producir una sola pieza, que debía ser perfecta para obtener la nota máxima.

Cuando llegó el día de poner las notas, ocurrió algo muy curioso: ¡las obras de mayor calidad las habían producido los del grupo a los que se calificaba por peso! Parece ser que mientras los del grupo calificado por cantidad/peso estaban ocupados haciendo un montonazo gordo de jarrones de cerámica, el grupo de calidad dedicó todo su tiempo a teorizar sobre qué era la perfección y cómo conseguirla, y tenían poco más que un montoncito de barro triste.

Muy bien, ¿pero qué tiene que ver Picasso con todo esto. ¡Que Picasso sale en el título!

Tranquilos, no he recurrido a un triste clickbait cualquiera para engañaros y engatusaros. Varias fuentes aseguran que Picasso produjo más de 50000 piezas artísticas en su vida (sí, procesadlo: 50000 creaciones). En el blog de James Altucher, este analiza algunas de las frases de Picasso en relación al trabajo artístico, y creo que a los que escribimos nos pueden venir fenomenal para terminar de entender la dichosa dicotomía calidad/cantidad, que está íntimamente relacionado con el fenómeno NaNoWrimo. Ahí os van las frases que considero más relevantes: