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¿Deberías traducir tu libro? Los expertos opinan

octubre 27, 2015 — by Gabriella9

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El debate de la traducción siempre será poderoso.

¿Qué perdemos al leer traducciones? ¿Y qué ganamos? ¿Deberíamos esforzarnos, en lo posible, por leer textos originales? ¿O debemos abrirnos al nuevo mundo de posibilidades que nos ofrece el paso de un idioma a otro?

Estas no son cuestiones que venga a debatir hoy. Primero, porque otros mucho más sabios que yo han hablado largo y tendido de ello. Segundo, porque vosotros, lectores míos, sois en vuestra mayoría escritores. Y por eso quiero plantear cómo nos afectan las traducciones a los que escribimos.

Si queréis saber cómo nos afecta, por ejemplo, leer malas traducciones, podéis ir a ver qué tiene que decir Víctor Selles al respecto. Y no hablemos ya del susto de ver nuestros propios textos traducidos. Hace poco realicé una entrevista para una radio universitaria inglesa (podéis escuchar el podcast aquí) donde leí una versión traducida de mi relato Musa. La traducción se ofreció a hacerla la muy estupenda Inés Gregori Labarta, y luego yo la adapté a mi gusto. Fue una experiencia curiosa. Por muy bilingüe que yo me crea, ese no era mi texto. No estaba concebido para escucharse ni leerse en inglés. La traducción va mucho más allá, siempre, sobre todo si tiene intención literaria, estética.

Pero no vamos a hablar (más) de esa alienación de la lengua. Vamos a hablar de cuestiones más prácticas:

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30 señales de que estás fracasando como artista emprendedor (traducción de un artículo de Leanne Regalla)

noviembre 3, 2014 — by Gabriella6

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Este artículo es una traducción/adaptación del artículo de Leanne Regalla 30 Warning Signs That Spell Failure for Your Creative Business. Tened en cuenta que en el mundo anglosajón hay una cultura muy distinta respecto al emprendimiento artístico que aquí en España. Cuando Leanne habla de “negocios” (business), no se está refiriendo a una gran empresa, sino al trabajo de cualquier artista (escritor, actor, músico, pintor, etc.) que busque vivir de lo que hace. Lo que aquí sería un emprendedor autónomo dentro de algún sector artístico.

Tenemos la conciencia de que en España es imposible vivir del arte. Tal vez sea cierto, sobre todo en un mercado en crisis como el nuestro, donde además las trabas burocráticas, económicas y fiscales para emprender son las que son. Lo que sí es cierto es que todo lo que dice Leanne a continuación lo he visto mil veces en mil “artistas” (yo incluida), ya que nos creemos a pies juntillas el sueño del loco bohemio, en vez de intentar concebir qué lugar ocupa nuestro arte dentro del sistema que aquí nos incumbe: el económico.

Tal vez no sea posible vivir del arte como tal, pero si buscamos remuneración por nuestro trabajo artístico, algo tendremos que aprender de monetización, comercialización, mercadotecnia y dominio del producto, si queremos intentarlo siquiera.

Y todo eso sin vender nuestra alma ni poner en jaque nuestros valores estéticos y personales. Madre mía.

Si alguien tiene alguna idea de cómo conseguirlo, esa es Leanne. Muchas gracias a ella por permitirme compartir su artículo con todos vosotros. Todas las que siguen a continuación son palabras suyas:

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Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas (traducción de un artículo de James Clear)

abril 15, 2014 — by Gabriella3

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Hoy os traigo otro artículo de uno de mis blogueros favoritos, James Clear. Clear se especializa en ciencia del comportamiento, e intenta adaptar los estudios científicos de esta área al día a día, concentrándose en temas como productividad y superación personal; también habla de muchas de sus experiencias personales y hace uso del conocimiento de diferentes expertos de todo tipo de sectores. Este artículo en concreto me pareció importante: ¿cuántas veces habéis iniciado un proyecto de forma apasionada y enseguida os habéis hartado? Puede ser muy difícil eso de la constancia, de seguir trabajando cuando lo diario es aburrido y las metas parecen lejanas e inalcanzables, cuando un proyecto pierde su brillo inicial. Para mí era casi imposible, pero poco a poco empiezas a hacerlo con cosas muy pequeñas, y un día algo cambia en tu cabeza, en tu forma de pensar. Es difícil, sí, pero no imposible. 

La traducción, por supuesto, se ha realizado con permiso de Clear. A partir de aquí todo el texto es suyo, la traducción es mía. Este artículo se publicó inicialmente en JamesClear.com. Espero que lo disfrutéis y que os resulte útil.

Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas

me aburro en el trabajo

Todos tenemos metas y sueños, pero a veces es difícil ser fieles a nuestros objetivos.

Todas las semanas, me escribe gente que dice cosas como: «Empiezo con buenas intenciones, pero no consigo ser constante durante periodos largos de tiempo­».

O me dicen: «Tengo un problema de resistencia mental. Empiezo pero no consigo mantenerme concentrado durante mucho tiempo».

No os preocupéis. A mí me pasa lo mismo. Por ejemplo: empiezo un proyecto, trabajo en él durante un rato, luego pierdo el enfoque y empiezo con otra cosa diferente. Y entonces pierdo concentración en esa meta nueva y empiezo con otra. Y así siempre. Al final, he parado y reiniciado tantas veces que apenas he progresado en nada.

A lo mejor tú también te has sentido así.

Este problema me recuerda a algo que aprendí un día en el gimnasio…

El mito de la pasión y la motivación

Un día en el gimnasio vino de visita un entrenador que había trabajado con miles de atletas a lo largo de su carrera; algunos eran competidores a nivel nacional u olímpico.

Yo acababa de terminar de entrenar; me acerqué y le pregunté: «¿Cuál es la diferencia entre los mejores atletas y todos los demás? ¿Qué es lo que hace la gente de éxito que los demás no hacen?».

Él mencionó de pasada todas las cosas que eran de esperar: genética, suerte, talento…

Pero entonces dijo algo que no me esperaba.

«Llega un momento en que todo se reduce a quién puede soportar el aburrimiento de entrenar todos los días, levantar las mismas pesas una y otra vez».

Este consejo me sorprendió, porque es una forma muy distinta de pensar en cuanto a la ética del trabajo.

La gente casi siempre habla de motivarse para poder trabajar en sus metas. Ya sean negocios, deportes o arte, es común escuchar a gente que dice: «Todo se reduce a tener pasión por lo que haces».

Debido a esto, creo que muchas personas se deprimen cuando pierden enfoque o motivación, ya que creen que la gente de éxito debe de tener una pasión imparable y una fuerza de voluntad que a ellos les falta. Pero eso no es lo que decía este entrenador, de hecho era lo contrario.

Él decía que la gente de éxito siente el mismo aburrimiento y falta de motivación que el resto. No tienen una pastillita mágica que los prepare e inspire todos los días. La diferencia está en que las personas que se comprometen con sus metas no dejan que sus emociones condicionen sus acciones. Aquellos que ofrecen un mayor rendimiento encuentran la manera de hacer acto de presencia, lidiar con el aburrimiento y aceptar la práctica diaria necesaria para alcanzar sus metas.

Según este entrenador, la habilidad para llevar a cabo el trabajo diario cuando no es fácil es lo que separa a los máximos exponentes de un campo de todos los demás. Es la diferencia entre profesionales y aficionados.

Trabajar cuando el trabajo no es fácil

Cualquiera puede trabajar cuando se siente motivado.

Cuando era atleta, me encantaba ir a entrenar después de una victoria. ¿A quién no? Tu entrenador está contento, tus compañeros están emocionados y sientes que puedes con cualquiera. Como emprendedor, me encanta trabajar cuando me sobran los clientes y las cosas van bien. Los buenos resultados tienden a empujarte hacia delante.

¿Pero qué hay de cuando estás aburrido? ¿Qué hay de cuando el trabajo no es fácil? ¿Qué hay de cuando sientes que nadie te está haciendo caso o no estás consiguiendo los resultados que querías?

¿Estás dispuesto a trabajar durante diez años de silencio? (Nota de Gabriella: Aquí Clear se refiere a esas 10000 horas de las que tanto hemos hablado en este blog, de esos años de trabajo constante y sin recompensa que hacen falta para destacar en cualquier campo).

Lo que realmente marca la diferencia es tu habilidad para trabajar cuando el trabajo no es fácil.

No se trata del evento, sino del proceso

Con demasiada frecuencia tendemos a pensar que las metas solo son el resultado. Vemos el éxito como un evento que puede ser alcanzado y completado.

Aquí tenemos algunos ejemplos comunes:

  • Mucha gente ve la salud como un evento: «Si pierdo nueve kilos, estaré en forma».
  • Mucha gente ve ser emprendedor como un evento: «Si conseguimos que nuestro negocio salga en el New York Times, ya hemos triunfado».
  • Mucha gente ve el arte como un evento: «Si consiguiera que mi trabajo se expusiera en una galería más grande, conseguiría el prestigio que necesito».

Esta son algunas de las muchas maneras en las que limitamos el éxito a un solo evento.

Pero si te fijas en la gente que alcanza sus metas de forma habitual, empiezas a darte cuenta de que no son los eventos o los resultados los que hacen diferentes a esas personas. Es su compromiso para con el proceso. Se enamoran de su práctica diaria, no del evento individual.

Lo gracioso, claro, es que este amor por el proceso es lo que te permite disfrutar de buenos resultados.

Si quieres ser un gran escritor, tener un libro superventas es maravilloso. Pero la única forma de llegar a eso es enamorarte del proceso de escribir.

Si quieres que el mundo conozca tu empresa, claro que sería genial salir en la revista Forbes. Pero la única forma de conseguir ese resultado es enamorarse del proceso de promoción.

Si quieres estar más en forma que nunca, es posible que sí, que te haga falta perder nueve kilos. Pero la única forma de conseguirlo es enamorarte del proceso de comer sano y hacer ejercicio de forma periódica.

Si quieres mejorar de forma notable en cualquier aspecto, tienes que enamorarte del proceso. Tienes que enamorarte de la construcción de la identidad de alguien que lleva a cabo ese trabajo diario, en vez de limitarte a soñar con los resultados que deseas.

En otras palabras:

Enamórate del aburrimiento. Enamórate de la repetición y la práctica. Enamórate del proceso de lo que haces y deja que los resultados vengan solos.

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James Clear writes at JamesClear.com, where he uses behavior science to share ideas for mastering your habits, improving your health, and increasing your creativity. To get useful ideas on improving your mental and physical performance, join his free newsletter.

James Clear escribe en JamesClear.com, donde utiliza la ciencia del comportamiento para compartir ideas que puedan servir para controlar tus hábitos, mejorar tu salud y aumentar tu creatividad. Si buscas ideas útiles para mejorar tu rendimiento mental y físico, apúntate a su boletín gratuito (en inglés).

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Imagen por cortesía de bplanet / FreeDigitalPhotos.net

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Qué he aprendido como escritor (traducción de un texto de Leo Babauta)

marzo 5, 2014 — by Gabriella5

ID-100235878Aprendí muchas cosas durante mi época como editora. Entre otras, aprendí un poco de maquetación, de mercadotecnia, de atención al cliente, de gestión de recursos, de corrección y de hacer milagros con cuentas bancarias casi vacías. Aprendí (aunque tardé mucho en aceptarlo) cuáles eran mis puntos fuertes y cuáles eran mis puntos débiles. Pasé por una época mala, por muchas razones, en las que pensé que los débiles no podían cambiarse, que eran parte de cómo soy, y que eso significaba que había fracasado y que siempre fracasaría.

También he aprendido mucho del acto de escribir. He aprendido sobre disciplina, sobre mi capacidad de trabajo y sobre cómo no dejarme llevar por el miedo (esto lo volveré a leer cuando ande por alguna esquina llorando con una crítica de El fin de los sueños en las manos). He aprendido, gracias a la escritura y a muchas otras cosas, que uno no tiene por qué ser de ninguna manera, que muchas habilidades se pueden desarrollar con la práctica y con una pizca de valentía.

Así que cuando encontré este artículo de Leo Babauta (zenhabits.net), decidí que resumía algunos de los aspectos más importantes del hecho de escribir. Babauta ofrece a sus lectores plena disposición de sus textos, así que con su permiso implícito os ofrezco esta traducción. Podéis encontrar el artículo original aquí.

 

Qué he aprendido como escritor

por Leo Babauta, traducción de Gabriella Campbell

He sido escritor profesional desde que tenía 17 años, así que ya hace casi 24 años desde que empecé. Me he ganado el sustento con las palabras, y he escrito muchas de ellas, más de 10 millones (aunque muchas se repetían).

Eso significa que he cometido un montón de errores. Muchas erratas. Mucha escritura de la mala.

Ser escritor significa que he fracasado muchas veces, y que he aprendido algunas cosas gracias a esto.

Es posible que muchos de vosotros seáis aspirantes a escritores (o escritores que buscan inspiración en la experiencia de un compañero de profesión). Otros no tendréis ningún interés en convertiros en escritores, pero aun así deberíais escribir. Os diré por qué: es una herramienta increíble para aprender sobre ti mismo. Y si eres un escritor efectivo, eres un comunicador, pensador, vendedor, empresario y persuasor efectivo.

Así que, para cualquier persona interesada en escribir, me gustaría compartir lo que he aprendido hasta ahora:

  1. Escribe cada maldito día. Sí, también los fines de semana. Sí, incluso cuando estás ocupado con otras cosas. Todos los días escribo un artículo para el blog, para el programa Sea Change, o para mi nuevo libro o para una novela. Si no tengo suficientes cosas por escribir, comienzo un proyecto nuevo. Escribo por lo menos mil palabras al día, pero tú no tienes que escribir tanto. Escribir a diario lo convierte en rutina, así que nunca tienes que pensar en ello. Simplemente lo haces. Se vuelve más fácil, menos intimidatorio. Mejoras. Es como hablar con un amigo: es la manera en que te expresas.
  2. Si no lo tienes todavía, hazte un blog. Seas o no seas escritor, deberías tener un blog. ¿Por qué? Porque es una forma genial de llegar a un público, de practicar tu escritura a diario, de reflexionar sobre aquello que has estado aprendiendo, de compartir con otros para que puedan beneficiarse, de participar en una conversación más grande, de aprender sobre ti mismo. Cualquiera que quiera aprender sobre sí mismo debería tener un blog. Un consejo: prueba Sett para empezar, es una forma muy buena de crearte un público y participar en una comunidad activa*.
  3. Escribe con claridad. Creo que esto es de Strunk & White**, pero a mí me funciona bien. Escribo con un lenguaje sencillo, le dejo lo florido a otros escritores. El peor caso es el académico: el lenguaje académico es tan artificioso que nadie quiere leerlo a no ser que quiera enseñarle a los demás lo listo que es. Jerga técnica, discurso empresarial, vocabulario pretencioso, acrónimos poco conocidos… nada de esto tiene sentido a la hora de comunicarte con otros seres humanos. Solamente usa estas cosas si quieres ocultar el hecho de que no sabes de lo que estás hablando.
  4. No escribas solo para escucharte hablar. A mucha gente le gusta hablar y hablar sobre ellos mismos y sus vidas, pero a los lectores eso no les interesa. Los lectores acuden por sus propios intereses. Estás leyendo esto para conseguir ideas para ti mismo como escritor, no para leer en detalle y tecnicolor sobre la vida de Leo el escritor alucinante. Claro que puedes contar historias sobre ti si son muy entretenidas o inspiradoras o muy instructivas. Pero ten ese objetivo y asegúrate de estar trabajando con ese propósito. No te limites a enrollarte porque sí.
  5. Casi todo puede acortarse. Este post también, por supuesto. Seguro que podría cortar un 25% de este artículo sin problema (ya he recortado un 25%, de hecho). Revisa tus frases y piensa: ¿es esto realmente necesario? ¿Qué pretende conseguir? ¿Cómo quedaría el texto si lo quitara? Y si puedes, recorta. Hace que tu obra sea más legible, más clara.
  6. El miedo es lo que detiene a la mayoría de los escritores en potencia. La mayoría de la gente no escribe (por lo menos no de forma pública) porque tienen miedo de que lo harían mal. Y sí, lo harán. Todo el mundo lo hace mal al principio. No mejorarás si te limitas a sentarte en tus propias manos. Apechuga y sal ahí fuera. Al principio no tendrás muchos lectores, pero conforme crezca tu público también crecerán tus habilidades.
  7. Lee de forma regular para obtener inspiración. Escribo más de mil palabras al día, pero leo unas diez veces más que eso. Leo libros, revistas en línea, blogs y mucho más. La lectura me da ideas, me muestra mejores formas de escribir y me da acceso a los mejores profesores de este arte (escritores fabulosos).
  8. La procrastinación es tu amiga. Todos los escritores conviven a diario con la procrastinación. Si te permites sentirte mal por esto, te sentirás mal acerca de ti mismo como autor. En vez de esto, acepta tus ganas de dejarlo todo para más tarde como si fueran un amigo, disfrútalas… y luego pídele al amigo que te deje un ratito a solas para que puedas trabajar. Ningún amigo debería monopolizar tu tiempo. Termina de escribir y luego invita a tu amigo de vuelta cuando tengas tiempo libre.
  9. Asegúrate de que hay gente que espera que escribas. Esta es otra razón por la que los blogs son fantásticos: si te haces con un público, sientes la presión de sus expectativas. Esta presión es buena, evita que la procrastinación se apodere de tu vida. Sabes que tu público está esperando que escribas, así que mueves el culo y lo haces. Antes de tener un blog, tenía editores que esperaban que les entregase textos.
  10. El correo electrónico es una excusa. Muchas veces vamos a mirar el correo porque hace que nos sintamos productivos (y en ocasiones es así), pero es fácil utilizar esto como una excusa para dejar la escritura para más tarde. En serio, no te pasará nada malo si cierras el email un par de horas. Ciérralo, cierra todo lo demás y ponte a escribir. Tu correo electrónico estará ahí, esperándote, cuando termines.
  11. Las herramientas no son importantes. La mayoría de la gente juega con sus herramientas de escritura, en busca del sistema perfecto. Olvídalo, puedes escribir con lo que sea, mientras tengas un teclado. Sí, prefiero mecanografiar en vez de escribir a mano, porque a máquina escribo mucho más deprisa. Las palabras salen con una rapidez más próxima a la velocidad de mi pensamiento. Pero qué programa usar… eso no importa. Escribo en TextEdit, Sublime Text, Ommwriter, Byword, Notational Velocity, en el editor de WordPress o de Sett, en Google Docs. Simplemente abre un documento nuevo y empieza a escribir.
  12. La envidia es para los idiotas. Los escritores tienden a ser tipos inseguros, puede que sea porque exponen su alma, la ponen a la vista para que todo el mundo pueda criticarla.  Así que a menudo tienen celos del éxito de otros escritores. Ese es un desperdicio total de tiempo y energía. No te hace ningún bien como escritor. En vez de eso, aprende del éxito de otros, averigua qué sabes hacer bien y une ambas cosas. Alégrate por los demás. Serás más feliz.
  13. Escribir puede cambiar vidas. Cuando publico un artículo, tengo la esperanza de que será útil para alguien. Pero con frecuencia las respuestas que me llegan son increíbles: la gente me dice cuánto le ha cambiado la vida uno de mis artículos (o mi blog en general). Esto me deja anonadado. Cuando sueltas algo en el mundo con buenas intenciones, nunca sabes qué tipo de impacto puede tener en otras personas. Puede no hacer nada, pero podría tener un efecto profundo en la vida de alguien. Esa es una razón poderosa. Esa es realmente una razón para levantarse y escribir.

Y una cosa que he aprendido, sobre todo, es esta: la vida que más ha cambiado mi escritura ha sido la mía. Escribir para vosotros me ha cambiado, de maneras que solo empiezo a entender. De maneras maravillosas, locas, de esas que hacen que levites. Y eso hace que quiera hacerlo para siempre.

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Notas de Gabriella:

*Creo que Sett no está en español; si conocéis otro formato blog con su propia comunidad interactiva, se aceptan sugerencias en los comentarios. Para blogs normales, Blogger ofrece plantillas muy fáciles de usar, si bien WordPress es el favorito de la mayoría de profesionales.

**Un libro de estilo muy conocido de lengua inglesa.

***Personalmente creo que hay beneficios en cuanto al acto de escribir a mano (y de hecho se han demostrado algunos, ya que nuestro cerebro funciona de forma diferente al escribir a mano y a ordenador). Suelo escribir a ordenador porque es más rápido (y porque así no tengo que pasar cosas a máquina luego, claro), pero cuando estoy de viaje o por la razón que sea no tengo acceso a un ordenador, me gusta la experiencia de relajarme en algún bar o tetería con un cuaderno y un boli: algo que es una obligación se transforma en un placer.

 

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Image courtesy of dan / FreeDigitalPhotos.net.

 

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69 ideas para una productividad sobrehumana (traducción de un artículo de Niall Doherty)

noviembre 24, 2013 — by Gabriella22

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Me encantan los artículos bien escritos y razonados sobre productividad, aquellos que van más allá de “ten fuerza de voluntad y no te distraigas”. Y es posible que Niall Doherty, en su blog Disrupting the Rabblement, haya escrito EL artículo de productividad definitivo. Y sí, yo también soy consciente de la paradoja de dedicar tiempo que podría estar dedicando a cosas más importantes que leer (¡y traducir!) un artículo así, pero para ello hay unas instrucciones muy útiles que da Niall al principio del artículo. Ya le había traducido un artículo para su blog (Tus padres contra tus sueños), pero este en concreto me pareció de mayor interés para los lectores del mío. Así que, con su permiso, procedo a ofreceros mi traducción de su pieza. Ojo: es bastante larga, así que os recomiendo que lo vayáis leyendo como aconseja el propio Niall al principio. Lo que vais a ver a continuación es una lista bastante completa de trucos y maneras de alcanzar una productividad fabulosa. Yo ya utilizaba algunos y puedo decir por experiencia que funcionan, y muy bien.

Todo lo que hay a continuación en este artículo es de Niall. Hay un par de anotaciones mías que aparecen en burdeos. Podéis ver el artículo original aquí.