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Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas (traducción de un artículo de James Clear)

abril 15, 2014 — by Gabriella3

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Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas (traducción de un artículo de James Clear)

abril 15, 2014 — by Gabriella3

Hoy os traigo otro artículo de uno de mis blogueros favoritos, James Clear. Clear se especializa en ciencia del comportamiento, e intenta adaptar los estudios científicos de esta área al día a día, concentrándose en temas como productividad y superación personal; también habla de muchas de sus experiencias personales y hace uso del conocimiento de diferentes expertos de todo tipo de sectores. Este artículo en concreto me pareció importante: ¿cuántas veces habéis iniciado un proyecto de forma apasionada y enseguida os habéis hartado? Puede ser muy difícil eso de la constancia, de seguir trabajando cuando lo diario es aburrido y las metas parecen lejanas e inalcanzables, cuando un proyecto pierde su brillo inicial. Para mí era casi imposible, pero poco a poco empiezas a hacerlo con cosas muy pequeñas, y un día algo cambia en tu cabeza, en tu forma de pensar. Es difícil, sí, pero no imposible. 

La traducción, por supuesto, se ha realizado con permiso de Clear. A partir de aquí todo el texto es suyo, la traducción es mía. Este artículo se publicó inicialmente en JamesClear.com. Espero que lo disfrutéis y que os resulte útil.

Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas

me aburro en el trabajo

Todos tenemos metas y sueños, pero a veces es difícil ser fieles a nuestros objetivos.

Todas las semanas, me escribe gente que dice cosas como: «Empiezo con buenas intenciones, pero no consigo ser constante durante periodos largos de tiempo­».

O me dicen: «Tengo un problema de resistencia mental. Empiezo pero no consigo mantenerme concentrado durante mucho tiempo».

No os preocupéis. A mí me pasa lo mismo. Por ejemplo: empiezo un proyecto, trabajo en él durante un rato, luego pierdo el enfoque y empiezo con otra cosa diferente. Y entonces pierdo concentración en esa meta nueva y empiezo con otra. Y así siempre. Al final, he parado y reiniciado tantas veces que apenas he progresado en nada.

A lo mejor tú también te has sentido así.

Este problema me recuerda a algo que aprendí un día en el gimnasio…

El mito de la pasión y la motivación

Un día en el gimnasio vino de visita un entrenador que había trabajado con miles de atletas a lo largo de su carrera; algunos eran competidores a nivel nacional u olímpico.

Yo acababa de terminar de entrenar; me acerqué y le pregunté: «¿Cuál es la diferencia entre los mejores atletas y todos los demás? ¿Qué es lo que hace la gente de éxito que los demás no hacen?».

Él mencionó de pasada todas las cosas que eran de esperar: genética, suerte, talento…

Pero entonces dijo algo que no me esperaba.

«Llega un momento en que todo se reduce a quién puede soportar el aburrimiento de entrenar todos los días, levantar las mismas pesas una y otra vez».

Este consejo me sorprendió, porque es una forma muy distinta de pensar en cuanto a la ética del trabajo.

La gente casi siempre habla de motivarse para poder trabajar en sus metas. Ya sean negocios, deportes o arte, es común escuchar a gente que dice: «Todo se reduce a tener pasión por lo que haces».

Debido a esto, creo que muchas personas se deprimen cuando pierden enfoque o motivación, ya que creen que la gente de éxito debe de tener una pasión imparable y una fuerza de voluntad que a ellos les falta. Pero eso no es lo que decía este entrenador, de hecho era lo contrario.

Él decía que la gente de éxito siente el mismo aburrimiento y falta de motivación que el resto. No tienen una pastillita mágica que los prepare e inspire todos los días. La diferencia está en que las personas que se comprometen con sus metas no dejan que sus emociones condicionen sus acciones. Aquellos que ofrecen un mayor rendimiento encuentran la manera de hacer acto de presencia, lidiar con el aburrimiento y aceptar la práctica diaria necesaria para alcanzar sus metas.

Según este entrenador, la habilidad para llevar a cabo el trabajo diario cuando no es fácil es lo que separa a los máximos exponentes de un campo de todos los demás. Es la diferencia entre profesionales y aficionados.

Trabajar cuando el trabajo no es fácil

Cualquiera puede trabajar cuando se siente motivado.

Cuando era atleta, me encantaba ir a entrenar después de una victoria. ¿A quién no? Tu entrenador está contento, tus compañeros están emocionados y sientes que puedes con cualquiera. Como emprendedor, me encanta trabajar cuando me sobran los clientes y las cosas van bien. Los buenos resultados tienden a empujarte hacia delante.

¿Pero qué hay de cuando estás aburrido? ¿Qué hay de cuando el trabajo no es fácil? ¿Qué hay de cuando sientes que nadie te está haciendo caso o no estás consiguiendo los resultados que querías?

¿Estás dispuesto a trabajar durante diez años de silencio? (Nota de Gabriella: Aquí Clear se refiere a esas 10000 horas de las que tanto hemos hablado en este blog, de esos años de trabajo constante y sin recompensa que hacen falta para destacar en cualquier campo).

Lo que realmente marca la diferencia es tu habilidad para trabajar cuando el trabajo no es fácil.

No se trata del evento, sino del proceso

Con demasiada frecuencia tendemos a pensar que las metas solo son el resultado. Vemos el éxito como un evento que puede ser alcanzado y completado.

Aquí tenemos algunos ejemplos comunes:

  • Mucha gente ve la salud como un evento: «Si pierdo nueve kilos, estaré en forma».
  • Mucha gente ve ser emprendedor como un evento: «Si conseguimos que nuestro negocio salga en el New York Times, ya hemos triunfado».
  • Mucha gente ve el arte como un evento: «Si consiguiera que mi trabajo se expusiera en una galería más grande, conseguiría el prestigio que necesito».

Esta son algunas de las muchas maneras en las que limitamos el éxito a un solo evento.

Pero si te fijas en la gente que alcanza sus metas de forma habitual, empiezas a darte cuenta de que no son los eventos o los resultados los que hacen diferentes a esas personas. Es su compromiso para con el proceso. Se enamoran de su práctica diaria, no del evento individual.

Lo gracioso, claro, es que este amor por el proceso es lo que te permite disfrutar de buenos resultados.

Si quieres ser un gran escritor, tener un libro superventas es maravilloso. Pero la única forma de llegar a eso es enamorarte del proceso de escribir.

Si quieres que el mundo conozca tu empresa, claro que sería genial salir en la revista Forbes. Pero la única forma de conseguir ese resultado es enamorarse del proceso de promoción.

Si quieres estar más en forma que nunca, es posible que sí, que te haga falta perder nueve kilos. Pero la única forma de conseguirlo es enamorarte del proceso de comer sano y hacer ejercicio de forma periódica.

Si quieres mejorar de forma notable en cualquier aspecto, tienes que enamorarte del proceso. Tienes que enamorarte de la construcción de la identidad de alguien que lleva a cabo ese trabajo diario, en vez de limitarte a soñar con los resultados que deseas.

En otras palabras:

Enamórate del aburrimiento. Enamórate de la repetición y la práctica. Enamórate del proceso de lo que haces y deja que los resultados vengan solos.

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James Clear writes at JamesClear.com, where he uses behavior science to share ideas for mastering your habits, improving your health, and increasing your creativity. To get useful ideas on improving your mental and physical performance, join his free newsletter.

James Clear escribe en JamesClear.com, donde utiliza la ciencia del comportamiento para compartir ideas que puedan servir para controlar tus hábitos, mejorar tu salud y aumentar tu creatividad. Si buscas ideas útiles para mejorar tu rendimiento mental y físico, apúntate a su boletín gratuito (en inglés).

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Imagen por cortesía de bplanet / FreeDigitalPhotos.net

3 comments

  • Juan Antonio

    abril 15, 2014 at 6:31 pm

    Muy bueno (da la impresión de quedarse en nada al final, pero realmente dice lo que tiene que decir). Lo que no sé es si me parece mejor porque justo ahora me pilla en ese momento de no encontrar la motivación y estar algo desanimado -menos mal que es para un hobby ;P -.

    Reply

  • admin

    abril 16, 2014 at 9:41 am

    Pues ese hobby que mencionas es el ejemplo perfecto (y frustrante) de la importancia del proceso. La motivación es puntual, la cabrona, y tan pronto aparece como se larga sin más.

    Reply

  • Pingback: El método Eisenhower. Cómo elegir lo que es realmente importante. - Gabriella Literaria

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