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¿Es posible escribir con niños?

octubre 10, 2019 — by Gabriella10

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¿Qué haré cuando tenga al bebé? —me preguntan, ansiosas, mujeres embarazadas en mi bandeja de correo. Como si yo tuviera la más remota idea de lo que es eso—. ¿Podré seguir escribiendo?“.

¡Sí, bienvenidos a una nueva entrega de Gabriella Responde a Cosas que le Preguntan por Email!

Hola, Gabriella, vengo a contarte mi vida en más de dos mil palabras y a hacerte preguntas de gran impacto vital, aunque no tengas formación alguna como terapeuta. ¿Qué podría salir mal?

Como buena especialista en responder a cuestiones que no me atañen, suelo decir que conozco a varias escritoras con familia que escriben y escriben mucho, ¡y que hasta viven de lo que escriben! Así que sé que en teoría es posible lo de escribir con niños, bebés y/o adolescentes.

En teoría.

Preguntando por las mazmorras

Yo no tengo progenie ni intención de tenerla, así que juego con ventaja al adjudicar tiempo a la escritura. Pero ya sabéis cómo va esto: escribir, reescribir, corregir, editar, publicar, diseñar, promocionarse… Ya me cuesta a mí encontrar horas en el día para todo: ¿cómo lo harán mis compañeras que son madres? Y ahora que hay, por suerte, un reparto un poco más equitativo en esto de criar niños, cada vez me escriben más autores masculinos que se enfrentan a la misma situación.

Así que decidí hacer lo único que se puede hacer en estos casos: batallar contra monstruos incontables en una mazmorra de cien niveles a cada cual más terrible, en busca del olvidado Talismán de la Sabiduría Infinita.

Y luego decidí que qué pereza, que aún tengo que llevar el hacha al afilador y las botas a abrillantar y buscar un peto mínimo de esos con sujetador metálico en punta como Madonna.

Opté por otra opción válida ante la ignorancia: preguntar.

Hice mi habitual crowdsourcing en redes sociales, hablé en persona con amigos y me encontré con muchísimas respuestas, algunas muy ingeniosas. Estaba claro que había muchos progenitores ahí fuera, locos por que alguien les preguntara, por fin, eso de: ¿cómo diantres has hecho lo de tener un bebé y publicar un libro (o tres)?

No todos los padres escriben

Antes de nada me gustaría dejar claro, una vez más, que escribir no es obligatorio y que nadie nos amenaza por teléfono con despedazar a nuestra amada secuestrada si no escribimos mil palabras diarias (espero).

Cuando se te olvida hacer la entrega semanal de 7000 palabras y llega esto a tu casa.

Hubo padres con los que hablé que me contaron que durante los primeros años de infancia de sus hijos dejaron de escribir por completo. No solo por falta de tiempo, sino porque querían dedicar ese tiempo a sus hijos en su totalidad.

Creo que esto es muy respetable (y posible). Estar dos o tres años sin escribir no te va a matar. Te costará recuperar las buenas costumbres y el nivel que habías alcanzado, pero no es imposible.

Pero también es totalmente respetable seguir escribiendo. Los hijos son importantes, sí, pero reservar un tiempo mínimo para algo que es importante para nosotros como individuos, como personas además de padres, podría ser muy beneficioso para nuestra salud mental.

Y de eso es de lo que vamos a tratar en este artículo.

Cómo criar y escribir, sin matar a nadie por el camino

Los rituales y las rutinas son cruciales para el escritor de a pie, el escritor que no tiene que levantarse cinco veces por noche a consolar a un bebé irritable. La práctica regular y periódica es fundamental para implementar un hábito saludable de escritura, pero “práctica regular y periódica” es algo que no está al alcance de muchos padres. Todos los padres con los que hablé parecen estar de acuerdo en que la adaptabilidad es crucial: sacan ratos de donde sea y simplifican lo más posible los procesos de escritura.

Adáptate o muere (de sueño)

Como dice Laura L. Cochard:

(…) los horarios con los bebés son muy fluctuantes, porque entre los estirones, la dentada, las regresiones de sueño y las enfermedades, toda la rutina cambia. La clave para mí está en mantenerse flexible. Y si uno es de esos escritores excéntricos que tienen que tener todo de determinada manera para escribir, pues nunca puedes con un bebé.

Para cada persona, flexibilidad puede significar algo distinto. Me ha resultado divertido ver hasta qué punto se adaptaban algunos padres a las necesidades de sus criaturas para poder escribir, como en esto que cuenta Marta de Myr:

Si tiene un día difícil, he descubierto que puedo dormirla metida en el fular y yo encima de una pelota de yoga.

Escribir dando botecitos no es muy fácil, así que a veces uso la grabadora o el dictado por voz.

Esas cosas nunca te las cuentan en los libros esos gordos con bebés mofletudos en la portada, ¿verdad?

Aprovecha los resquicios de tiempo

Cualquier momento es bueno para escribir:

  • Mientras los niños están en clases extraescolares, guardería o colegio.
  • En los ratos de viaje: trenes, autobuses, metro… Las idas y regreso del trabajo o del cole son momentos que se pueden aprovechar para la escritura.
  • En las horas más tempranas y las más tardías: entre las respuestas era común encontrar a escritores que se levantaban a las seis de la mañana o antes, o autores que escribían a medianoche. También escribían justo después de comer, mientras el resto de la familia se echaba siesta. Estos eran los únicos momentos tranquilos de los que podían disponer.
  • Cualquier hueco sirve: si se agarran cinco minutos, se agarran; las rachas de varias horas seguidas se aprovechan para realizar maratones.
  • Dicho esto, los fines de semana suelen ser la salvación de muchos padres, que entre niños y trabajo “nutricional” no encuentran un minuto para la escritura de lunes a viernes.

Cualquier herramienta vale: si hay que usar el móvil para escribir de forma disimulada delante de otros padres que esperan a recoger a sus hijos, pues se usa el móvil. Además, tienes el orgullo muy orgulloso de saber que mientras ellos tontean por Whatsapp o Instagram, tú estás salvando el mundo con tu escritura.

Sí, sí, vosotros seguid con vuestra cháchara superficial y vuestro trabajo inútil de médicos intensivistas, abogados medioambientales y científicos que investigan el cáncer… ¡yo sí que estoy haciendo algo importante!

También puedes aprovechar las ventajas del dictado para soltar ideas en cualquier parte o incluso para escribir: prueba la grabadora de tu móvil con complementos como Dictate de Microsoft, programas completos y avanzados como Dragon, o aplicaciones sencillas de transcripción instantánea como esta de Google.

Planifica donde y cuando puedas

Muchos escritores aprovechan ratos muertos para planificar. Estructuras y personajes se pueden diseñar en el móvil (o en la cabeza) en cualquier sitio: en una sala de espera, realizando tareas domésticas, paseando al perro… A veces hay que hacer encaje de bolillos para conseguirlo, pero no es imposible. Como cuenta Leonor Basallote:

En estos siete años he hecho malabares para compaginar la maternidad con la escritura: cascos y música para evitar a Bob Esponja y a Peppa Pig, grabar notas de voz en descansos en el parque, publicar en redes sociales mientras hago la cena, aprovechar cada siesta, actividad extraescolar o juego con amigos para planificar y escribir… Pero, aun así, he conseguido escribir una novela cada año y medio, más o menos, y contestar día sí, día no, la pregunta de: “¿cómo lo haces?”. Con mis ojeras pisándome los talones. 

Comunica y negocia tus prioridades

Si algo me ha quedado claro de toda esta debacle, es que es muy importante pactar tus ratos de escritura con la(s) persona(s) con las que compartas tus obligaciones de crianza. Muchos escritores hablaban de cómo se turnaban con su pareja para que cada uno tuviera tiempos periódicos que pudieran dedicar a ellos mismos, aunque solo fuesen unas horas un par de veces a la semana.

No todo el mundo tiene la inmensa suerte (o el gran infortunio) de convivir con otro escritor, así que a veces olvidamos que debemos explicar a nuestra pareja por qué la escritura es una prioridad para nosotros, y tampoco se nos ocurre que podamos negociar un intercambio de tiempo para que nuestra otra mitad pueda, también, tener un espacio para realizar todas esas actividades que son solo suyas.

Porque tú crees que tu escritura es importante, pero también tiene tu pareja derecho a su rato de fútbol con los colegas, a sus cursos de ganchillo irlandés y degustación de cervezas bielorrusas. No sé, creo que eso es todo lo que hacen las parejas que no son escritoras, tengo escasa experiencia en ese ámbito.

Guillermo, por ejemplo, tenía la extraña afición de ir a zonas desérticas y bailar haciendo el robot junto a señales de tráfico. ¿Quién era yo para juzgarlo?

Comparte tu escritura con tus hijos

También pueden encontrarse modos de seguir desarrollando la creatividad en familia. Dei Gaztelurrutia organiza actividades especiales con ese fin:

(…) he organizado con mis hijas la hora del TEC (taller de escritura creativa) y una tarde por semana nos juntamos las tres e inventamos cuentos.

Hacer partícipes a los hijos de tu escritura puede funcionar. Silvia Santipolo dice:

Ahora son grandes, pero en su momento los ponía arriba de la mesa en un bebesit e iba hablando en voz alta lo que escribía, mirándolo y “consultando” cualquier duda, siempre en voz alta, en una especie de diálogo… eso podía durar unos veinte minutos o mucho más si se dormían.

Parece que es bastante productivo aunar tus hábitos con los de tus hijos. Algunos escritores aprovechan para trabajar mientras sus niños hacen los deberes o mientras se quedan dormidos. Me encanta esto que cuenta Pilar G. Cortés:

(…) hasta hace dos años no era capaz de dormirse sola, teníamos que quedarnos con ella en la habitación hasta que se durmiera. Lo que al principio me pareció un fastidio (tener que estar ahí sin hacer nada hasta que se durmiera, una niña que considera que dormir es una pérdida de tiempo), lo convertí en mi ventaja. Me busqué un hueco junto a su cama, y con el portátil en las rodillas, o si tenía suerte encima de la cama, comencé a escribir todos los días. Casi siempre llegaba al objetivo de palabras, aunque había días que costaban más que otros.

Lo que funciona hoy podría no funcionar mañana

Las rutinas se modifican también con el crecimiento del bebé. Al contrario de lo que uno podría pensar, para muchos padres resulta más fácil escribir cuando los niños son muy pequeños. A partir de cierta edad, se acaban las siestas y el niño demanda una atención más constante. Quien escribe y es madre/padre está dispuesto a aceptar que algunas épocas son más difíciles que otras. Como dice Abel Amutxategi:

Combinar escritura, paternidad, pareja (que habrá que hacerle caso alguna vez, digo yo) y un trabajo nutricional a jornada completa es… divertido. Yo básicamente le robo el tiempo de escritura al sueño hasta que hago catacroquer y me veo obligado a cambiar de prioridades.

Tu capacidad de concentración podría ser determinante. Como explica Chiki Fabregat:

Siempre digo que los que venimos de familias numerosas, los que hacíamos los deberes en el salón, con la tele, con alguien al lado jugando al Scalextric… tenemos ventaja, porque podemos escribir y concentrarnos con los Teletubbies de fondo y preparar la merienda mientras trazamos arcos de personajes.

Los hábitos y la disciplina valen más que nunca

Pese a las dificultades evidentes que presentan los niños si quieres escribir, y dentro de la flexibilidad ya mencionada y tan necesaria, muchos padres desarrollan hábitos férreos que les permiten tener una disciplina admirable. Es el caso de Silvana Lameiro, que habla también de usar retos para conseguir resultados sorprendentes. Menciona algo determinante: prioridades.

Creo que el secreto está en la constancia y en si de verdad escribir es tu vida. Yo tengo un objetivo mínimo de 550 palabras diarias y lo cumplo siempre, desde hace dos años, seis días a la semana (…). Me voy marcando retos también: el año pasado, después de leer un artículo de tu blog, me propuse escribir un borrador de novela corta en sesenta días, escribiendo mil palabras diarias. Lo conseguí en treinta y cuatro.

Aprovecho cada rato que puedo, en el parque, en las actividades de mi peque escribo, básicamente el cuerpo me pide escribir. Cada ratito libre es para la lectura y la escritura, a veces es estresante, pero me compensa. Me encanta, es mi sueño.

Las metas son determinantes

Tener metas claras y muy bajas expectativas con tu primer borrador puede ayudar muchísimo a superar bloqueos, y los inconvenientes y obstáculos de cada día, como demuestra Caroline Corpas-Neale:

(…) lo que me funciona es olvidarme de que la prosa salga fluidamente. Si tengo que escribir a tramos de cinco minutos, pues bueno, eso es lo que hay, pero para eso tuve que convencerme de que el primer borrador siempre iba a ser una caca. Tener una meta es clave también. Me propuse escribir el borrador en tres meses, con un máximo de 150000 palabras. Dividiendo 150000 entre noventa días, tuve la meta de escritura diaria. (…) al final alcancé mi meta y el primer borrador tenia 120000 palabras. Cuando hay impedimentos (acabo de levantarme a limpiarle laca de uñas de las manos a la niña) ser sistemática funciona.

Hoja de cálculo donde Carolina apuntaba su progreso.

Tu ritmo no es el de los demás… y eso está bien

A la vez, debes aceptar que tu ritmo de trabajo es solo tuyo y que no tiene ningún sentido caer en la comparacionitis. Y que un párrafo o dos al día es mejor que nada. Cada experiencia es diferente, como muestra Nuria C. Botey:

Combinar escritura y maternidad, cuando uno de los niños tiene también diversidad funcional:

-Planificar la estructura y diseño de personajes a golpe de teléfono móvil (Evernote, Keep o similares) en cualquier sitio (sala de espera del médico, parque, etc.)
-Escribir de madrugada, robando horas al sueño.
-Imaginar la historia mientras planchas, friegas, etc.
-Aceptar que lo que otros hacen en 6 meses tú tardarás años en terminarlo.

Recuerda: cien palabras al día es mucho mejor que cero palabras al día, y poco a poco se van acumulando. Ya os he contado lo mucho que da de sí escribir 200 palabras diarias.

Los hijos también deben respetar tu tiempo

Es complicado que un bebé de seis meses entienda lo importante que es para ti la escritura. Pero conforme van creciendo, es posible (y hasta recomendable) conseguir que los hijos acepten que los ratos de escritura son algo serio y que no se deben interrumpir. Una buena amiga escritora, autora de romántica muy prolífica, me explicó que en su hogar sus hijos (¡y su marido!) sabían perfectamente que el tiempo de escritura era el “tiempo de mamá” y que era importante respetarlo.

Ya sabes que te quiero mucho, pequeña, pero si vuelves a interrumpirme en mi tiempo de escritura te cocinaré, te envasaré al vacío y usaré tu carne para alimentar a los niños pobres de África*.

Esto es algo que parecen tener en común muchas de las escritoras con hijos que conozco. Y sí, esto sí parece ser algo más propio de las mujeres: la necesidad de reivindicar un espacio temporal y físico propio. No es necesario citar a Virginia Woolf para entender la relevancia de esto: culturalmente todavía tenemos el lastre de pensar (y dar a entender) que nuestro tiempo y espacio siempre se comparten, que no son solo nuestros.

¿Y qué pasa con… ?

Sería muy largo entrar aquí en consideraciones específicas de sexo, de enfrentar maternidad con paternidad, pero sí que me habría gustado tener una mayor representación masculina en los ejemplos de este artículo, ya que no son solo mujeres las que me escriben hablándome de las dificultades de compaginar escritura con tareas familiares. También me habría gustado incluir ejemplos de casos de madres o padres solteros/divorciados, que lidian solos con las cargas y responsabilidades de tener hijos.

Por todo esto, me encantaría que contarais vuestras experiencias en los comentarios. Si escribís y tenéis hijos, ¿cómo ha sido para vosotros? ¿Habéis tenido que aparcar la escritura un tiempo? ¿O habéis encontrado modos de seguir adelante?

Contadme, que insisto en que yo, de todo esto, no puedo opinar nada.

Bastante es que tengo que cuidar a un gato. No os imagináis lo complicado que es levantarse a escribir cuando Ebony está acurrucado, calentito, contra mí en las mañanas de invierno.


*IMPORTANTE: Gabriella Literaria en ningún momento aprueba el cocinado, envasado al vacío y envío de niños a países en vías de desarrollo.


NOTAS PERSONALES:

Cómo sobrevivir a la escritura: Lo mejor de Gabriella Literaria sobre escribir, publicar y promocionar tus libros.

Cómo sobrevivir a la escritura

CRÉDITOS:

herramientas para escritores

Cómo utilizar el SAR para escribir más y mejor

septiembre 18, 2019 — by Gabriella7

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Imagina que te compras un coche, porque tienes dinero, sabes conducir y decides que tú también tienes derecho a moverte a velocidades inauditas mientras escuchas la lista de trap más reciente de Spotify y navegas entre pliegues no euclidianos de espacio-tiempo. Como persona que no tiene coche, asumo que estas son las razones por las que la gente se compra vehículos; corregidme por favor si me equivoco.

Y entonces ocurre. Es un fenómeno conocido: te has comprado un coche y de repente ves ese modelo de automóvil por todas partes, donde antes jamás lo habías visto. En el aparcamiento del supermercado, por la autovía, entre tus amigos y vecinos, en el cajón de la cocina…

¿Es que de repente el universo se ha confabulado para llenarse de un modelo de vehículo? ¿Es que Subrepticia, diosa de lo absurdo y de los fallos idiotas en Matrix, ha decidido reírse de ti? En absoluto. Lo que estás experimentando es el funcionamiento de tu SAR (sistema de activación reticular para los que ni sabíamos que esto existía). Además, Subrepticia solo se ríe de la gente de la Tierra en domingo, a las tres y cinco de la tarde hora peninsular.

Soy furtiva, hermosa y con un gran sentido del humor. No entiendo por qué no me habla nadie en el Olimpo.

¿Cómo funciona el SAR?

El SAR es un grupito de circuitos neuronales, una parte muy antigua de nuestro cerebro, que, básicamente, nos permite sobrevivir, aunque también puede ser un poquito malaje. Además de regular la transición entre sueño y vigilia, el SAR nos permite estar atentos a determinadas cosas por encima de otras. Es un maestro a la hora de enfocar en lo que es importante para nuestra supervivencia.

El pobre está un poco anticuado, eso sí, y en vez de fijarse en tigres diente de sable que acechan tras unos árboles, que de eso tenemos poco ahora, va y se fija en el trol purulento que viene a despotricar contra tu libro. Libro que, por supuesto, el trol ni siquiera se ha leído. Porque el trol está borracho (de poder y vino de mesa del Lidl), pero tú sientes crecer la ira, la desesperación, el síndrome del impostor y los siete males. En cierto modo, le debemos al SAR un montón de sesgos cognitivos.

Pensad en todos los estímulos que recibimos a lo largo de un día completo y entenderéis que necesitamos al SAR para filtrar la inmensa cantidad de información que nos rodea en cada momento. No podemos quedarnos con tantísimos datos, así que el SAR nos ayuda a procesar solo lo que es de interés para nosotros. Es la razón por la que puedes estar metido en una conversación en una fiesta ruidosa, pero reconoces tu nombre en boca de alguien en la otra punta de la habitación. Es la razón por la que una madre puede reconocer el llanto de su bebé desde lejos o por qué yo sé de inmediato cuándo Ebo se ha encontrado con otro gato en el jardín, por muy ocupada que esté trabajando, leyendo o viendo Legión.

¿Por qué no está TODO EL MUNDO viendo Legión?

Otras cositas interesantes que hace el SAR

También funciona para validar tu propia identidad y creencias. Esto es, prestarás más atención a un titular que encaja con tu visión del mundo; estarás dispuesto a creer un cumplido o un insulto si encajan con la visión que tienes de ti mismo. De nuevo, esto puede ser positivo (ahorra tiempo y energía, refuerza sistemas constructivos) o muy negativo (nos ciega a otros puntos de vista, refuerza sistemas destructivos).

El SAR alimenta nuestras creencias y nuestras creencias nos dan forma. Si crees que eres un gran conferenciante, probablemente lo serás: tu comportamiento se ajustará a ello, buscarás información sobre cómo dar buenas conferencias, tendrás confianza sobre el escenario. Si crees que eres una persona fea, no hay espejo bien iluminado de H&M ni premio de belleza internacional que te pueda convencer de lo contrario. El SAR no solo filtra la información, sino que acaba influyendo en nuestras acciones.

Es por esto por lo que hay muchísima información, más o menos rigurosa, destinada a intentar manipular este sistema. ¿Podemos usar el SAR en nuestro beneficio? Si le digo al espejo diez veces al día que soy hermosa, ¿acabaré influyendo en ese filtro? ¿Acabará el SAR dándome solo información sobre lo hermosa que soy?

ADVERTENCIA: Este blog no se responsabiliza del uso de técnicas de manipulación del SAR en conjunción con espejos mágicos. Solicitar información sobre tu hermosura a un espejo mágico te proporciona un bonus de +10 a SAR, pero también una penalización de -10 al asesinato exitoso de rivales y un -20 en fiabilidad de cazadores a tu servicio.

Lo bueno es que también consigues un +50 a explotación de minería local, así que a la larga a lo mejor te compensa.

Esto conduce, por desgracia, a una gran cantidad de pensamiento mágico. La famosa “ley de la atracción” es tal vez la representación más popular de un intento burdo de manipular el SAR. Si quieres algo con la suficiente fuerza, el universo conspirará para concedértelo y toda esa patraña.

Aun así, la ley de la atracción da con un punto importante: aquello donde enfocamos nuestra atención es crucial. Si nosotros “alimentamos” al SAR con datos claros y coherentes sobre lo que deseamos y necesitamos, este aplicará su filtro. Y este filtro nos permitirá acceso a información que en otras circunstancias se nos habría pasado por alto.

¿Puede ayudarnos el SAR a alcanzar nuestras metas?

Hay un problema con todo esto que no se suele tener en consideración, que es que a la hora de pedir al SAR que enfoque su atención en un solo elemento, estamos dejando de lado otros elementos. Nuestro poder de filtro y concentración es limitado. Por esto siempre digo que todo es cuestión de prioridades. Si te repites a ti mismo cien veces cada día que vas a perder peso, que haces ejercicio todos los días, que escribes 10000 palabras a diario, que quieres una relación apasionada con un señor alto y moreno, que quieres viajar a Venecia, Nepal y Groenlandia, y que serás un virtuoso del violín, lo que vas a tener es un cacao que no lleve a ninguna parte. En el caso concreto de la escritura, cada meta que tengas es un filtro de enfoque que estás retirando de otras metas e información.

Y, por supuesto, está el problema más obvio, la mayor crítica que se realiza a la ley de la atracción: puedes imaginarte durante una hora entera con un cuerpo esbelto, pero si sigues poniéndote hasta el culo de pasteles de chocolate mojados en Baileys, esto probablemente no pasará nunca. Nada es gratuito: el SAR nos da la información y además nos proporciona ideas y oportunidades que se nos habrían pasado por alto, pero no hace dieta por nosotros, ni se pone las zapatillas y sale a correr.

—¿Hoy no sales a correr, cariño?
—Ná, tranquilo, me lo imagino un rato y ya conspira el universo por mí.

Puede ayudar a nuestra disciplina el pensar constantemente en algo, pero no es determinante. Para ello es necesario un sistema y hay muchas herramientas que podemos elegir: podemos implementar hábitos, crear un compromiso público, modificar el entorno en nuestro beneficio… todos esos medios de los que tanto he hablado en el blog.

A eso voy: poner tu meta de escritura en un papel, por ejemplo, no te hará alcanzarla automáticamente. Y además hay personas que no funcionan bien con la presión de una meta, sino que responden mejor a la creación de rutinas diarias. Pero la cuestión es que si informas al SAR de que quieres algo, le estás dando la oportunidad de filtrar información en tu beneficio. Hay muchas formas de enfocar esto, desde la simple escritura diaria de una meta a la visualización compleja que utilizaba Michael Phelps para preparar sus carreras olímpicas(1). Aquí hay un ejemplo de Tobias van Schneider, que tiene un buen artículo sobre todo este tema; su proceso recomendado sería el siguiente:

  1. Primero, piensa en la meta o en la situación en la que quieres influir.
  2. Ahora piensa en la experiencia o resultado que quieres alcanzar en relación con esa meta o situación.
  3. Crea una “película” mental de cómo te imaginas que esa meta/situación podría suceder en el futuro. Fíjate en los sonidos, conversaciones, imágenes y detalles de esta película mental. Reprodúcela a menudo en tu cabeza.

En el caso ya mencionado de Phelps, este reproducía esa película mental cada vez que entrenaba. Así, cuando competía, solo era cuestión de volver a meter esa “cinta de vídeo” en el reproductor de su cabeza. Esto tiene múltiples ventajas: reduce el impacto de nuestro enfoque consciente en un momento en que deberíamos estar usando las rutinas implementadas en otra parte más automática de nuestro cerebro, determinado por el hábito; nos tranquiliza y reduce las posibilidades de meter la pata por estrés y, por supuesto, aprovecha el filtro constante que el SAR ha estado aplicando en nuestra práctica: todos los recursos posibles se dedican a la consecución de esta meta tan conocida para nosotros.

Métodos más sencillos, para escritores

Insisto en que hay muchas formas de hacer esto, aunque sin duda la de la cinta de vídeo será ideal para rutinas complejas como nadar en las Olimpíadas. Para cuestiones más sencillas como, simplemente, vencer a la procrastinación y obligarse a escribir, pueden servir también otros métodos, como la Big List o lista grande de la que habla el propio Van Schneider: una lista con sus metas principales, que lleva en el bolsillo y que mira de forma periódica. Y esa lista funciona así:

  1. Ten una lista permanente de las metas o cosas que quieras conseguir. Si nunca has hecho una lista de este tipo, empieza escribiendo unos 10 ítems para la lista. Pueden ser metas grandes o pequeñas, no importa.
  2. Esta lista puede ser completamente aleatoria, no hay orden de preferencia ni prioridad. Que sea sencilla: escríbela en papel. La de Van Schneider está en un cuaderno viejo que siempre tiene a mano.
  3. Cada ítem de la lista puede ser muy diferente. Pueden ser serios o absurdos. Piensa y responde con sinceridad: si no hubiera factores de tiempo, dinero, familia y etc., ¿qué te gustaría conseguir o hacer?
  4. Mantén esta lista en privado. Puedes hablar de algunos de los elementos de la lista con tus amigos, pero en general esta lista es lo que Van Schneider llama “tu sucio secreto personal”. Esta es una decisión de Van Schneider; otros insisten en la importancia de compartir tus metas para sentir una presión extra por cumplirlas y no quedar mal con otras personas. Ambas posibilidades tienen sus pros y sus contras: piensa qué suele funcionar mejor para ti.
  5. Cada mes o dos, saca la lista. Léela y decide qué metas ya no te interesan, elimínalas. No te sientas mal por esto: el cambio es bueno.
  6. Mira los demás elementos de la lista y pregúntate: “¿Sirve lo que estoy haciendo ahora, todos los días, para alguna de las metas de esta lista?”. Si la respuesta es afirmativa, continúa. Si es negativa, tendrás que cambiar algo de inmediato.

Esta lista serviría como brújula para tu camino, es cierto, pero no sé si mirarla cada mes o dos sería suficiente para el SAR. Personalmente sospecho que este necesitaría de un recordatorio más frecuente, como mínimo semanal (o, aun mejor, diario).

Los límites del SAR

Todo esto de la nueva psicología de la productividad, el ámbito del desarrollo personal y tantas cuestiones en el margen de las ciencias del comportamiento siempre me producen cierta desconfianza, ya que hay mucho ahí fuera que es meramente intuitivo, basado en conocimientos poco probados o directamente seudocientíficos. Conceptos como la visualización o esa ya mencionada “ley de la atracción” pueden atraer mucha palabrería poco fiable que, al final, no es más que una pérdida de tiempo (y de dinero, en el peor de los casos). A veces es difícil distinguir entre lo que es útil y lo que no es más que charlatanería de autoayuda clásica.

Hola, buenos días, ¿sabían que su salud depende de la positividad subjetiva de los estados de flujo cuánticos? ¿Y que están ustedes a solo cien kilómetros de una centralita wifi?

Por ejemplo, he encontrado numerosas afirmaciones por internet de que hay investigación científica que muestra que el SAR es activado especialmente por la escritura a mano, pero no he conseguido dar con la investigación en sí. Sea o no cierto, desde luego parece lógico: el acto de escribir a mano implica también movimiento muscular, coordinación visual, etc., por lo que es un proceso más complejo y lento que teclear en un móvil y podría dar un indicio al SAR de que lo que estamos haciendo es información relevante.

Esto es lo que sí sabemos: que el SAR se queda con lo que designamos como importante (¡para bien o para mal!) y que eso afecta a la percepción que tenemos de nosotros mismos y de nuestras metas. Que posiblemente podamos manipular eso en nuestro favor, y que si lo hacemos escribiendo a mano ya sería ideal (aunque, como hemos visto, el uso de ciertas técnicas de visualización puede ser también muy efectivo).

En resumen: no te cuesta nada coger un cacho de papel ahora mismo y escribir que tendrás una novela terminada para el año que viene (y si pones fecha, mejor).

Pero (y esta es una pregunta sorprendentemente común): ¿qué ocurre si no sabes bien cuáles son tus objetivos?(2) Todo esto no sirve de nada si escribir no es, en realidad, una prioridad sincera para ti. Ya lo dice muy bien Isaac Belmar aquí, que parece que estamos sincronizados y le damos vueltas a las mismas cosas en los mismos momentos:

No importa lo mucho que se repita en voz alta el amor por la escritura, si no pones una palabra tras otra, estás mintiendo.

Puedes intentar engañar a tu SAR, a tu subconsciente y a las uñas de tus pies todo lo que quieras: si la escritura no es una prioridad para ti, encontrarás excusas a la vuelta de cada esquina. ¡Y muchas serán muy válidas, además!

Que lo digo siempre y me repito muchísimo me repito muchísimo me repito muchísimo.

Escribir por afición, porque te gusta, de vez en cuando, es maravilloso. Es ameno, bueno para el cerebro y para la creatividad, y hasta terapéutico.

Escribir para aprender a escribir, para escribir en serio, publicar… ah. Esa es una historia muy diferente.

¿Sabías dónde te estabas metiendo, verdad?



(1) Hay una explicación muy completa de cómo Phelps utilizaba esta técnica como hábito diario básico en el libro El poder de los hábitos, de Charles Duhigg

(2) Si estás en ese estado de confusión tan común de no saber si realmente escribir es una prioridad para ti y cuáles deberían ser tus metas al respecto, estoy preparando un pequeño artículo con un método que a mí me ha ayudado a ver las cosas mucho más claras. Pero solo será para la lista de correo, así que si te interesa leerlo en cuanto salga, tendrás que apuntarte aquí.

Notas personales:

Cómo sobrevivir a la escritura: Lo mejor de Gabriella Literaria sobre escribir, publicar y promocionar tus libros.

Cómo sobrevivir a la escritura

Créditos:

  • Imagen de Subrepticia, una de las diosas menos populares del panteón absurdo gabriellino, por stockfour en Shutterstock.
  • Imagen de reina malvada con técnicas avanzadas de SAR por Nicoleta Ionescu en Shutterstock.
  • Foto de pareja que ha leído demasiado a Paulo Coelho por Prostock-studio en Shutterstock.
  • Imagen de vendedor que ha leído demasiado a Deepak Chopra por Iakov Filimonov en Shutterstock.
  • Imagen de cabecera por optimarc en Shutterstock.

escribirsuperación personal

El síndrome del impostor es tu amigo

agosto 30, 2019 — by Gabriella8

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Cuando alguien toma la acertadísima decisión de suscribirse a mi lista de correo, recibe un email de bienvenida donde aparece una pregunta estremecedora: ¿cuál es el mayor obstáculo al que te enfrentas en tu escritura?

síndrome del impostor
Mira, cariño, una lista de correo que me obliga a enfrentarme a mis demonios personales: justo lo que buscaba en esta tarde de evasión por los vericuetos de internet.

Podéis imaginar las respuestas más comunes… o tal vez no. Los obstáculos tienden a ser más personales, psicológicos, que técnicos. Tengo toda una teoría sobre esto, pero no suele sentar muy bien cuando la expongo, así que dejémoslo en que parecería, por los emails, que tenemos muchas cuestiones mentales que resolver ante la escritura.

Una respuesta que llega con una frecuencia aplastante se refiere al síndrome del impostor. Parece ser que este síndrome infernal impide escribir a un número nada desdeñable de personas. Y no solo lo veo en mi bandeja de correo: las redes sociales están repletas de personas que dicen que no consiguen escribir porque sufren de este mal.

¿Qué es el síndrome del impostor?

Por si a estas alturas de la película autoayuda de los dos mil dieces alguien ahí fuera no sabe lo que es el síndrome del impostor, Wikipedia lo define como:

Un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude(1).

Esta definición es sencilla, pero el significado del síndrome se ha ido ampliando y distorsionando en la cultura popular, hasta perder su definición original. Por lo que he podido encontrar, al principio se aplicaba a mujeres de éxito en sus carreras, que atribuían dicho éxito a suerte o coincidencia, desconfiando de su propia capacidad y sintiendo que engañaban a sus compañeros y jefes. Con el tiempo, diversas investigaciones apuntaron a que afectaba de manera similar a muchos hombres; sobre todo a hombres pertenecientes a minorías y de orígenes obreros. En definitiva, afectaba a personas que por condicionamiento social no se creían “merecedores” de su éxito.

síndrome del impostor
¿Y si algún día se dan todos cuenta de que lo de salvar el mundo siempre me sale de pura chiripa?

Hoy en día, es posible que abusemos un poco del término. Desde luego le damos todo tipo de atributos que antes no tenía. Muchos usan síndrome del impostor para hablar de cualquier inseguridad frente a sus habilidades, estén en el punto de habilidad o éxito en el que estén(2).

El peligro de usar el síndrome del impostor como excusa

También sospecho que para algunos el síndrome del impostor se ha convertido en una forma de procrastinación. Sé que para mí lo ha sido. En nuestro amplio arsenal de excusas, es de las mejores. Tal vez os suene alguna de estas preguntas; yo las conozco bien:

  • ¿Para qué escribir si no tengo talento?
  • ¿Para qué escribir si no sirvo para esto?
  • ¿Y si escribo y el mundo descubre que no sé?
  • ¿Y si escribo y el mundo se ríe de mi trabajo, lo critica, lo destroza?

Lamento decir que, con síndrome o sin él, hay muchas probabilidades de que el mundo destroce tu trabajo. De hecho, cuanto más conocida sea tu obra, cuanto más éxito tenga, más probabilidades hay. Así que deberíamos dejar de usar el miedo al juicio ajeno como excusa, porque el acto de escribir, de comunicar, lo lleva implícito. Escribir es desnudarse y exponerse. Y cuanto antes aceptemos que no tenemos mucho control sobre la opinión ajena, mejor.

síndrome del impostor
Hola, me llamo Gabriella Campbell; tú criticaste mi novela en Amazon. Prepárate para morir.

Lo ideal sería aceptar ese riesgo con los brazos abiertos, porque si nadie critica lo que haces, es que no está llegando a ninguna parte.

Ay, si solo fuera así de fácil, ¿verdad?

Luego hablaremos más de las expectativas del mundo frente a tu obra. Pero ahora demos la vuelta a la tortilla (con cebolla) y veamos por qué el síndrome del impostor puede ser, curiosamente, uno de tus mejores aliados.

El síndrome del impostor no es lo que crees que es el síndrome del impostor

Si el síndrome del impostor es para nosotros la sensación de que nuestro trabajo es imperfecto, de que está lleno de mediocridad y pobreza, aunque haya lectores que dicen disfrutar de él (¡y qué difícil es creer a esos lectores!), estamos, en realidad, en una situación que es muy positiva.

No podremos solucionar nunca el sesgo negativo, ya que es parte de nuestra supervivencia como ser humano. Es uno de esos rasgos que tenían mucho sentido cuando vivíamos entre depredadores, sin refugio, agua corriente ni wifi (tiemblo solo de pensarlo), pero que hoy resultan algo ridículos. ¿Por qué si tenemos veinte reseñas positivas y una negativa, nos creemos lo que dice la negativa? ¿Por qué le damos tanta importancia a nuestros fallos si hay tanto que hacemos bien?

síndrome del impostor
Tengo ocho premios Nobel, un Princesa de Asturias y dos Pulitzer, pero mi cuñada sigue poniendo cara de resignación cuando sirvo paella los domingos(3).

Todo forma parte del proceso masoquista por el que pasamos para aprender y mejorar. Como intenté explicar en este artículo, el proceso de aprendizaje de cualquier habilidad tiene varias fases. El artículo en sí habla de 10 fases progresivas, pero vamos a simplificar y vamos a recurrir a la pirámide de las famosas cuatro fases de la competencia, que quién sabe de dónde salió, pero que muchos atribuyen erróneamente a Maslow, tal vez porque a Maslow le gustaba mucho hacer pirámides:

síndrome del impostor
La jerarquía de la competencia. De abajo arriba: incompetencia inconsciente (intuición equivocada); incompetencia consciente (análisis equivocado); competencia consciente (análisis correcto); competencia inconsciente (intuición correcta).

La fase con la que empezamos, la inferior de la imagen, es la de una incompetencia inconsciente. Al principio, gracias al efecto Dunning-Kruger, somos incompetentes y no lo sabemos siquiera: aprendemos algunas cosillas básicas y nos creemos los reyes del mambo. Esta sería la fase 1, también conocida como la fase cuñao.

Luego aprendemos un poco más y nos damos cuenta de todo lo que no sabemos. Esto es humillante, porque estamos desarrollando nuestro gusto y sabemos lo que queremos hacer, pero aún no tenemos las capacidades para conseguirlo. Entramos en la fase 2, que yo llamo la fase cartesiana, por aquello de que dudamos de todo.

síndrome del impostor
Vaya, otra bloguera que no tiene ni idea de filosofía y que se cree graciosa.

Vamos mejorando y, con el tiempo, llegamos a una fase estupenda en la que somos competentes y además somos conscientes de nuestra competencia (fase 3). Yo a esta la llamo la fase ideal de la muerte.

El síndrome del impostor, en su sentido original, afectaría a esta fase, en el caso de algunos individuos que, por la razón que sea, no son capaces de aceptar dicha competencia. Sería una desviación problemática del comportamiento habitual de la fase 3.

Una nota sobre la fase 4

Más allá del bien y del mal estaría la fase 4, de personas que tienen tal dominio de una habilidad que no tienen ni que pensar en ello. Esta fase no suele tener cabida en el mundo de la escritura creativa, ya que su carácter subjetivo y artístico siempre nos da un margen de mejora, y todo buen escritor pelea a diario por afilar sus herramientas. No obstante, un escritor muy experimentado estaría en cierto modo en esta fase, ya que ha desarrollado ciertas técnicas que le permiten crear trabajo de alta calidad sin tener que repasar mentalmente los pasos que llevan a ese trabajo. Digamos que ha adquirido una soltura que le permite crear con excelencia de manera no consciente(4).

Aquí, evidentemente, el síndrome del impostor es algo del pasado, algo que afecta a otros pobres plebeyos que no entienden nuestra magnificencia y son devorados por la envidia y el rencor. Esta fase yo la llamo, cariñosamente, la fase Picasso, o la fase soyuncapullointegralperoanadieleimportaporquerevolucionoelarte.

Regresando al síndrome

Pero hablábamos del síndrome del impostor y decíamos que, en teoría, ocurre en la fase 3. Y, sin embargo, casi todos los escritores que veo y oigo hablar de síndrome del impostor parecen estar en la fase 2. Todavía no han alcanzado el éxito (o lo que ellos definan como éxito) ni la competencia necesaria para este. Mi teoría es que no sufren en realidad de dicho síndrome, sino de la frustración que surge al poner en balanza lo que saben que quieren hacer, el gusto que han ido adquiriendo, y su nivel real de capacidad.

Por qué el síndrome del impostor es tu amigo

Esa frustración mencionada, ese falso síndrome del impostor, es algo muy muy bueno. Significa que estás creciendo en tu escritura, que eres consciente de los límites de tu habilidad presente. Significa que ya no estás atrapado en la fase donde está el ¿80%? de los que se denominan escritores: la fase 1, la fase de incompetencia que se cree competente. ¡Enhorabuena!

síndrome del impostor
Imagen de escritores celebrando que son conscientes de sus propias limitaciones. Como puedes apreciar por esta foto absolutamente representativa y verídica, son poquitos.

Lo que debes tener muy presente es que esa frustración estará ahí casi siempre, de un modo a otro. Por el carácter tan subjetivo de su recepción, es muy difícil delimitar la competencia en la escritura, por lo que las fases 3 y 4 de aprendizaje están reservadas a unos pocos (pero haberlos haylos y tú también puedes llegar, te lo aseguro). Puedes ser ganador del Nobel de Literatura y seguir creyéndote lo que dice rEgeTTon876! con su estrellita solitaria en Amazon (o soportando a tu cuñada cada vez que se queja de tu paella).

Pero (y aquí viene lo importante) debes deshacerte enseguida de la noción de que la escritura es una habilidad fija, dependiente solo del talento innato. La escritura progresa y esa frustración que sientes en estos momentos se basa en tu momento actual de conocimiento y habilidad. Si sigues aprendiendo y avanzando (si lo haces bien, claro), tu escritura mejorará.

Diagnóstico y remedios

Pueden tratarse los síntomas de este síndrome. Puedes combatir el bloqueo que a veces lo acompaña con buenas ideas, con ejercicios creativos o con una separación total de tu arte de las expectativas de tu público. Y no hay bloqueo que pueda contra un hábito implementado de escritura diaria. Pero si no entiendes de dónde viene esa inseguridad y no empiezas a ser más compasivo con tu habilidad presente, no servirá de nada.

Esto lo digo en serio: la autocompasión funciona como un superpoder para los que escribimos. Y es mucho mejor que la autoestima y la confianza, que pueden fallar en cualquier momento. Tendemos a subestimarnos y a sobrestimarnos (a veces en el espacio de un mismo minuto) y sabemos que nuestra percepción de nuestro trabajo rara vez es realista. Peor aún: sabemos que nuestra percepción de nuestro trabajo rara vez coincide con la de nuestro público.

Y, hablando de expectativas de nuestro público, uno de los riesgos del síndrome del impostor es ceñirse al 100% a lo que los demás esperan de nosotros. Lo cual es muy peligroso, porque…

El mundo intentará hacerte vainilla

En el mundo del BDSM y del kink, se llama vainilla a la persona que practica un tipo de sexo “normal”. Y con normal me refiero al tipo de sexo que sueles ver en las películas: beso con un poquito de lengua, postura del misionero, cigarrito de después (aunque eso cada vez se ve menos) y escapada al baño envuelta en sábanas para que nadie vea tu culo perfecto de actriz millonaria.

En general, en el mundo angloparlante se usa mucho el término vainilla para cualquier persona o acción que corresponda a la media, a lo estándar. El sabor vainilla está bien, gusta a mucha gente y por ello es bastante popular. Cualquier heladería vende más vainilla que after eight, turrón o ron con pasas, imagino.

En toda heladería debe haber vainilla, porque es la opción segura. Si te apetece un helado y vas con mucha prisa, el vainilla, la fresa o el chocolate son maneras rápidas de evitar ese bloqueo por exceso de oferta que puede paralizarte en un local con más de doscientos sabores de helado. Cuando nos bloqueamos como escritores también estamos paralizados, en cierto modo, ante demasiadas elecciones: hemos perdido un poco lo que creemos que es nuestra voz. Y entonces lo sencillo es adaptarse a lo fácil y lo cómodo: pedir/escribir vainilla.

Insisto en que esto no es necesariamente algo negativo. Hay un gusto mayoritario, porque todos tenemos referentes similares y una experiencia cultural con muchos elementos en común. Es cuando tenemos experiencias muy diferentes donde surge la magia de lo extraño y lo distinto, del sabor a turrón de chocolate blanco. Es por esto por lo que produce un seguimiento tan fiel la literatura de los márgenes, el manga weird, el género LGTBI, el ensayo feminista, la vanguardia: es una representación muy necesaria de lo que no es predominante.

Nos enseñan que ser “vainilla” es malo, porque nos encanta hacer énfasis en lo original y diferente. Pero ese énfasis puede ser algo falso: todo el mundo cree que quiere ver algo original y diferente hasta que visita la sección de arte contemporáneo de cualquier museo. Lo diferente puede ser demasiado diferente: solo tiende a gustarnos cuando nuestro cerebro puede asimilarlo de algún modo a los patrones que conoce, aunque sea como contraposición a esos patrones.

síndrome del impostor
—¿Y de esta pieza qué opinas, querido?
— Opino que quiero abrazar a Las Meninas y no soltarlas nunca, querida.

Ser vainilla no es bueno ni malo: simplemente está ahí y solemos necesitarlo como punto de comunicación y partida. Para que haya extremos, para que algo destaque, tiene que haber una cantidad considerable de elementos medios que sirvan como referencia. Si disfrutas enormemente con tu beso con un poquito de lengua, tu postura del misionero y la visita al baño envuelta en sábana, ese vainilla es muy muy rico. Si lo haces porque es lo que se espera que hagas y porque temes a la crítica y al juicio ajeno… bueno, ahí ya entramos en el farragoso terreno que yo quería tratar en este artículo.

¿Qué te diferencia de otros?

Cuando estoy en estaciones de tren o aeropuertos me gusta pasearme por las tiendas tipo franquicia de libros y maravillarme con su propuesta absolutamente media y comercial. Es difícil encontrar en una de estas tiendas algo que, a primera vista, no sea clónico, prefabricado, blando. Y es normal: disponen de un espacio pequeño y un alquiler muy alto: no se pueden permitir vender helados de gintonic o de yogur con pimienta rosa. Pero incluso en el mar de mismidad que ofrecen estos comercios, cada uno de esos libros ha tenido que destacar de algún modo para llegar a ocupar un puesto en esos estantes. Ser diferente no implica ser radicalmente diferente, sino ser un poco más uno mismo, sin disculpas. Y esto es mucho más difícil de lo que parece.

síndrome del impostor
Queremos un libro romántico, de histórica local, con acción, sexo picante, vampiros y templarios. Que sea más o menos como los otros cien libros que tenemos en esa línea, pero a la vez totalmente original y único. Y lo necesitamos para dentro de cuatro semanas. Bien, ¿no?

Hay gente ahí fuera muy agradable, en emails y convenciones y eventos, que tiene la amabilidad de decirme que sigue este blog por el tono coloquial y ameno del mismo. Disfruta del humor(5) y de la cercanía. Y sin embargo también recibo correos y mensajes de personas que dicen que mi blog está muy bien, pero que no debería usar un tono tan coloquial. Que debería ser más académica. Que el humor estropea mis libros. Y que ya está bien de palabrotas, joder, Gabriella.

¿Qué me enseña esto? Escribir y vender libros es como crear y vender cualquier producto: es imprescindible escuchar al cliente, pero si lo escuchas siempre acabarás con una masa gris e informe, clónica y sosa, sin personalidad. Sabemos que no podemos complacer a todo el mundo, pero vaya si lo intentamos. Y esto no ayuda a la confusión que ya tenemos a la hora de crear, ya que no hay baremos claros a los que aspirar. Esta confusión es también la realidad detrás de lo que conocemos como síndrome del impostor del escritor, esté en la fase que esté.

El riesgo de ser una amapola alta

En Australia se habla de un concepto llamado Tall Poppy Syndrome (el síndrome de la amapola alta), si bien es algo que tenemos documentado desde tiempo de Aristóteles, y que por nuestros lares se ejemplifica en la leyenda de la campana de Huesca. Este síndrome os sonará: cuando una persona destaca por algo, los de su entorno harán lo posible por cortar su tallo y rebajarla a la altura de todos los demás. El mundo quiere que estés siempre a la altura media (o más abajo). El mundo quiere que sepas a vainilla.

Si sobresales, sabes que el mundo querrá cortarte el tallo. Y ese miedo también es otro factor tras el síndrome del impostor. Nos cortamos a nosotros mismos antes que permitir que otros nos corten.

Pero las nuevas oportunidades culturales demuestran que esto está cambiando más que nunca. Hay una puerta al género, a todos los demás sabores. Netflix hace una porción grande de sus ingresos gracias a las películas de terror. Amazon permite que la autopublicación dé salida a subgéneros de romántica que ni querrías imaginar. La blogosfera y su choque de contenidos (content shock) permiten que ciertas voces (incluso las que tienen tacos y meteduras de pata) puedan tener sus lectores.

La conclusión, al fin

No te digo que seas diferente porque sí. Ni que seas diferente hasta el punto de no ofrecer patrones reconocibles: si escribes, necesitas comunicar, y la comunicación tiene reglas y bases para poder intercambiar mensajes de manera fluida. Pero sí te pido que seas un poco más tú. Aunque duela, aunque te haga sentir que engañas a todo el mundo.

Todo esto es difícil, ya lo hemos dicho muchas veces en este blog. Pero si eres capaz de no rendirte ante las dificultades, el síndrome del impostor es justo lo que necesitas: en la fase 2, para avanzar cada vez más rápido; en la fase 3, para no confiarte, para no ser vainilla.

Cada vez que notes esa vocecilla insegura, úsala como señal de que vas en la dirección correcta y como desafío personal. Este cambio brutal de perspectiva sustituirá tu bloqueo por motivación.

Pule y da esplendor a tu escritura. Pero no la hagas como la de todos los demás.

Si esto te da miedo, a lo mejor es porque estás desarrollando tu propia personalidad y brillo.

A lo mejor es porque estás aprendiendo a escribir.



Notas:

(1) Lo mejor de todo esto es que ahora, gracias al agujero Wikipedia en el que siempre caigo, sé también lo que es el síndrome de Capgras, que me parece mucho más interesante, ya que es el síndrome por el que una persona cree que un amigo o familiar ha sido sustituido por un impostor. Imaginaos no poder escribir porque sufrís el síndrome de Capgras. A mí me resultaba bastante inquietante la idea que rondaba en mi familia de que el gato de mi tía estaba poseído por el espíritu de mi abuelo, pero he de reconocer que seguía escribiendo, pese a todo.

(2) En este artículo analizo el síndrome del impostor en cuanto afecta a nuestro proceso de aprendizaje como escritores. Por supuesto, hay muchas otras variantes en diferentes entornos. Valerie Young se ha dedicado a estudiar este fenómeno en profundidad y ofrece soluciones a los diferentes aspectos de este síndrome en el ámbito del trabajo. Tiene un libro sobre el tema, solo disponible por ahora en inglés, llamado The Secret Thoughts of Successful Women: Why Capable People Suffer From the Impostor Syndrome and How to Thrive in Spite of It.

(3) Y aquí comienza el recuento oficial de valencianos que vendrán a decirme en los comentarios que lo de la foto realmente no es paella.

(4) Sobre cómo avanzar en una habilidad creativa cuando ya alcanzas cierto nivel de competencia hay unas reflexiones realmente buenas de Scott Young por aquí (en inglés).

(5) Ya, yo tampoco lo entiendo.

Notas personales:

Créditos:

  • Imagen de las fases de la competencia por Igor Kokcharov, en Wikimedia.
  • Foto de pareja que navega por internet sin saber lo que se les viene encima, de Olena Yakobchuk en Shutterstock.
  • Imagen de superhéroe acosado por las dudas, de jamesteohart en Shutterstock.
  • Foto de señora que osó criticar tu novela y que ahora debe morir, por fizkes en Shutterstock.
  • Imagen de la cuñada que nunca estará al 100% satisfecha con tu paella, por Olesya Kutneszova en Shutterstock.
  • Foto de Giorgios Kollidas del retrato de W. Holl de Rene Descartes, en Shutterstock.
  • Foto absolutamente fiel a la realidad de escritores conscientes de sus limitaciones, por Dean Drobot en Shutterstock.
  • Foto de jefa del departamento de marketing de una gran editorial, por Antonio Guillem en Shutterstock.
  • Imagen de pareja en un museo de arte contemporáneo, por New Africa en Shutterstock.
  • Imagen de cabecera, de hombre con máscara que se parece un poco al Sombrerero Loco de la serie Gotham, por Einur en Shutterstock.

creatividadherramientas para escritores

Cómo convertir ideas mediocres en ideas extraordinarias

agosto 1, 2019 — by Gabriella7

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La inspiración es una amiga falsa, falsísima.

Es tan falsa que a veces te presta libros que ni siquiera son suyos; te dice que ese vestido rosa te queda fatal (cuando en realidad te hace culazo); intenta robarte la cerveza buena mientras tú te distraes en conversaciones profundas sobre la dialéctica socrática con tus colegas.

Cuidado con ella: os digo que no es de fiar.

La inspiración es como un exceso de calimocho a las tres de la mañana: a veces te da muy malas ideas. Ideas que apuntas con emoción para descubrir, varias semanas más tarde, que solo sirven para convertir tu libro en un fanfiction de Crepúsculo.

Yo solo compro Don Simón en botella de cristal, que soy una dama

Que las primeras ideas no son las mejores es algo que todos hemos sufrido. Así que hoy traigo un par de técnicas que funcionan, técnicas que sirven para bucear un poco más en las profundidades del subconsciente y extraer gemas inesperadas.

1. La lista de 100

Esto se lo leí hace poco a Stephen Moore, pero yo ya usaba alguna variante y puedo dar fe de que es estupendo. ¿Para qué quedarte con tu primera idea cuando probablemente la idea brillante esté en el puesto 77 de tu lista?

Y si no escribes esa lista, nunca lo sabrás.

Hay dos maneras de llevar a cabo esta técnica. Puedes hacer:

a) Una lista simple, de ideas independientes, o

b) Una lista continua, de ideas asociadas.

La lista simple

Fácil y eficiente. ¿Buscas una idea? Escribe 100. Esto es harto difícil, pero lo importante es recordar que nadie te está juzgando: vale cualquier cosa. Si estás buscando una idea para la trama de tu novela y escribes “una gran caca de perro”, eso es válido. Seguramente no te servirá de nada, pero al eliminar los filtros de tu mente más seria y racional, dejas paso a la tontería, a la chorrada, a lo extraño y lo maravilloso. Y de lo más profundo de nuestro subconsciente pueden surgir las ideas que necesitamos, porque pueden salir de las restricciones y estructuras que nos imponemos mediante patrones habituales de comportamiento y pensamiento.

Así que tal vez esa caca de perro sea el elemento de trama que necesitabas. Tal vez pisar un buen excremento blando y oloroso sea justo lo que le hacía falta a tu personaje para volverse majara y empezar a asesinar a viandantes con su recortada.

Por ejemplo.

La lista continua

Esta es la lista que propone Moore, que lo explica del modo que yo ahora procedo a explicar explicadamente, si consigo explicarme.

Cómprate una libreta. Moore dice que el tamaño, tipo de rayado o gramaje del papel no importan, pero todos sabemos que eso no es cierto.

Necesitas una de estas

Necesitas también un lápiz, bolígrafo o pluma. Moore repite que da igual lo que uses y me horroriza la ignorancia de este hombre. Es completamente obligatorio usar un Pilot V5, una estilográfica que te haya costado más de 15 euros o una plumilla caligráfica. Si me apuras mucho, mucho, puedes usar un portaminas (pero solo con mina de 0,7) o un lápiz con dibujitos de unicornios (que debe ser B o 2B. El HB es para personas que nunca dejaron el colegio y me batiré en duelo con cualquiera que diga lo contrario*).

Todo lo que se indica a continuación puede hacerse solo con texto, pero es mucho mejor si también haces dibujitos, como Moore:

También autorizo el uso de puntafinas Staedtler o Sakura, cualquier rotulador acuarelable o de punta pincel, y de cualquier objeto que ponga Faber-Castell por algún lado.

Escribe tu idea número uno. Este es tu punto de partida.

Ahora desarrolla esa idea un poco hasta que se convierta en tu idea número dos. Desarrolla a la vez esa idea, cambia, aumenta, ramifica, hasta dar con la idea tres. Es posible que salgan más ideas de aquí; apúntalas a un lado, porque te harán falta más adelante.

Enfoca en un área de la idea tres. A lo mejor has puesto que tu personaje abandona su aldea para convertirse en cantante de reguetón en la capital. Concéntrate en la idea de abandono. ¿Qué deja atrás? ¿Había alguna relación romántica? ¿Algún problema familiar? Expande esos conceptos hasta dar con tus ideas cuatro, cinco y seis. Aumenta los detalles y tendrás tus ideas siete, ocho y nueve. Y así todo. Recuerda: nada es demasiado absurdo ni ridículo.

Excepto esto. Me da igual que intentéis hacerlas elegantes y sexis. LAS RIÑONERAS SON EL TERCER SIGNO DEL APOCALIPSIS Y ME BATIRÉ EN DUELO** CON CUALQUIERA QUE DIGA LO CONTRARIO.

Llegará el momento en que se te agoten las ideas. A lo mejor te gustó mucho la idea 23 y desde entonces solo escribes tonterías. Recupera las ideas que apuntaste al principio a un lado y repite el proceso.

Este sistema trata de agotar todas las posibilidades y de examinar salidas que de otro modo no se te habrían ocurrido. Aguanta. Intenta llegar a 100. Porque a lo mejor en la idea 99 das con el concepto que no solo cambia tu novela, sino toda tu forma de escribir. Y tu vida. Y el universo***.

Esto no tienes por qué hacerlo de una sentada. Pero te animo a terminar los 100. Y si no tienes tiempo o no puedes, intenta hacer por lo menos 20. Te aseguro que merece la pena.

Y si realmente quieres hacer esto bien, coge las dos o tres mejores ideas de tu lista y vuelve a desarrollarlas, siguiendo el mismo proceso. ¡O también puedes combinarlas! Acabarás con un concepto refinado, original y coherente.

Y hablando de combinar…

2. Combina con lo aleatorio

Ya he hablado en este blog del sexo de ideas y de lo bien que funciona mezclar cosas que no parecen tener nada que ver. En este artículo tienes un montón de fórmulas. Pero ¿qué ocurre si añadimos el factor aleatorio?

Sabéis que soy muy fan del poder de lo aleatorio. A veces a nuestro cerebro le hace falta un empujoncito para que salga de lo habitual. Las mejores ideas pueden surgir de una combinación de conceptos que ya tenemos, y si usamos algo extraño, fuera de nuestro ámbito de experiencia, podemos detonar combinaciones inesperadas.

Hay un ejercicio que se hace a veces en empresas con equipos creativos: se trae a un manojo de expertos en cosas muy muy especializadas y cada uno habla durante 5 minutos de su proceso. Es llamativo lo mucho que puede inspirar escuchar cómo se crean unos cordones, cómo se aprende a tocar el violín o quién gobernaba en el siglo XIV en un país diminuto del que apenas has oído hablar. Son cuestiones tan raras y diferentes que disparan conexiones nuevas entre los conocimientos que ya tenemos.

Veamos un ejemplo narrativo

Imagina que estás escribiendo un relato simplón y clásico sobre un chico (llamémoslo Pedro) que intenta conquistar a una chica (llamémosla Laura Angélica de las Mercedes).

Le das al artículo aleatorio de la Wikipedia y te sale el Cristo abrazado a la cruz de El Greco. Para mí lo más interesante de esta obra es que el señor Doménikos (uno de mis pintores favoritos ever, por cierto) hizo varias cuadros sobre este tema, todos muy similares entre sí. ¿Y si Pedro tuviera un superpoder que le permitiera crear versiones diferentes de su cuadro… es decir… de su realidad? ¿Y si Pedro pudiera diseñar y probar cientos de realidades posibles, con cientos de maneras de conquistar a Laura Angélica de las Mercedes? A lo mejor al final Pedro descubre que ninguna funciona; tal vez se queda con la versión en la que sale Lauro Angélico de los Mercados; tal vez Laura Angélica de las Mercedes a su vez diseña cientos de realidades en las que pretende acabar con su acosador (Pedro); puede que tanto juguetear con la realidad despierte a una entidad primigenia controladora del orden de los universos que decide que esto no puede ser y que va siendo hora de comerse a la Tierra.

Sí, mi cerebro funciona así y pido perdón por ello cada día a las personas de mi entorno.

Casperito solo quería dormir la siesta tranquilo, pero esos malditos adolescentes con su ruidosa alteración de realidades sacaban lo peor de él.

No es necesario que tiréis por la fantasía o la ciencia ficción, o que le deis al weird gabriellino (y tampoco lo recomiendo). Pero las herramientas de lo aleatorio producen monstruos insospechados. Lo define muy bien aquí Edward de Bono:

Por definición, una palabra aleatoria no está conectada a ningún tema, así que cualquier palabra funcionaría para cualquier tema. En un sistema pasivo de información, esto no tendría mucho sentido. Pero en un sistema activo (un sistema que reconoce patrones), la palabra aleatoria crea un nuevo punto de entrada. Si trabajamos hacia atrás, partiendo de ese nuevo punto de entrada, aumentamos las posibilidades de usar patrones que nunca habríamos utilizado si hubiéramos trabajado partiendo del ámbito inicial.

Esta técnica de “trabajar hacia atrás” que menciona De Bono en general se conoce como random imput technique (técnica de entrada aleatoria) y suele funcionar mediante este proceso (que he tomado de aquí y adapto para escritores):

Técnica de entrada aleatoria

  1. La inserción de lo aleatorio es un ejercicio que puede realizarse de manera individual o en equipo. Como escritores, es una herramienta de equipo útil si escribimos con otros o si participamos en talleres o clubs de escritura, pero por lo general lo usaremos de modo individual. Debemos empezar con un problema claramente definido (por ejemplo: necesito mejorar mi idea inicial; me hacen falta más personajes; tengo que mejorar a mi protagonista; necesito ampliar mi construcción de mundos; etc.).
  2. Una vez identificamos nuestro problema de base, elegimos un elemento aleatorio. Puede ser una palabra, una frase corta o una imagen (¡o incluso una trama completa!). Para obtener palabras aleatorias puedes usar la sección correspondiente de The Free Dictionary, por ejemplo (o, si no te importa traducir del inglés, watchoutforsnakes). Puedes usar esta web para generar imágenes aleatorias (también tienen una herramienta para generar primeras frases de cuento o novela). Y ya he hablado de la página aleatoria de Wikipedia.
  3. Piensa en las asociaciones y funciones del elemento generado; también puedes usar acepciones y aspectos de este elemento como metáfora o para crear un escenario. Reúne la información creada alrededor de este elemento generado y otórgale nuevas conexiones para resolver el problema original. El proceso creativo de asociación te llevará, con frecuencia, a resultados muy especiales, únicos.

Hay otras formas originales de asociar ideas de forma inesperada (existen varias técnicas para escribir novela usando cartas del tarot), pero os animo a probar, para empezar, con una sola palabra. A mí los resultados siempre me animan y sorprenden.

Tu personaje conocerá el amor. Le esperan cambios en el trabajo. Tiene una relación difícil con su madre. Son 30 euros, gracias.

Internet está llena de ejercicios creativos y he probado unos cuantos, pero, en mi experiencia, muchos son bonitos por fuera e inútiles por dentro, más pensados para solucionarle la papeleta a profesores en busca de contenido para sus talleres que para proporcionar resultados útiles.

Ahora te toca a ti

Probad alguno de estos dos y contadme. Me atrevo (casi) a garantizar que daréis, tarde o temprano, con ideas extraordinarias que darán originalidad y brillo a vuestro texto. Que os convertirán en escritores magníficos.

Ah, no, espera. Que también estaba aquello de mejorar el estilo, de ordenar bien las tramas, de dar coherencia a la narración, de documentarse en condiciones, de…

Está bien, está bien. Esto solo no basta para convertirse en escritor magnífico. Pero si lo que buscas es cargarte bloqueos, esto tiene la fuerza de dinamita interestelar derribahorizontes.

Que es algo que me acabo de inventar, por cierto, usando una herramienta aleatoria.

Es verano y muchos estáis descansando. Disfrutad del calor, si sois de ese tipo de persona extraña; disfrutad de playa y montaña.

Pero si vais a escribir, no nos contéis las mismas historias de siempre, con las mismas ideas apagadas de siempre.

Eso no hay dinamita interestelar derribahorizontes que lo perdone.



*O no. Casi todo el mundo se raja de los duelos cuando se da cuenta de que tradicionalmente se celebran al amanecer. Madrugar es duro, hasta para los caballeros decimonónicos que defienden el honor de su dama (o de su lápiz HB).

**Te recuerdo que ahora amanece sobre las 7:24 de la mañana y tú estás de vacaciones.

*** Gabriella Literaria no garantiza que con este proceso modificarás el universo. Y, en caso de modificación, Gabriella Literaria no se hace responsable de los cataclismos que suelen resultar de toquetear el espacio-tiempo.

NOTAS PERSONALES:

Créditos

celsiuscursos

III Taller para escritores Festival Celsius

julio 16, 2019 — by Gabriella0

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¡Y un año más ofrecemos desde el festival Celsius de Avilés un taller completamente gratis lleno de información práctica para escritores!

Este año nos centramos en el viaje del lector, en los errores más comunes que cometemos al publicarnos, en Patreon, y en marketing y visibilidad en línea. Serán las mañanas de este jueves y viernes 18 y 19 de julio 2019, en la sala Allegro del hotel 40 Nudos de Avilés. No es necesario ningún tipo de inscripción ni pago: tú simplemente aparece y coge sitio. ¡Y trae papel y bolígrafo!

Imagen de la sala Allegro en el taller del año pasado

Programa:

Jueves 18 de julio
11:00-12:15 – El viaje del lector: Cómo llevar a tu público ideal hasta tus libros estupendos, con Gabriella Campbell.
12:15-12:45 – Descanso.
12:45-14:00 – Taller básico de Patreon para escritores, con Alicia Pérez Gil y Rocío Vega.

Viernes 19 de julio
11:00-12:15 – Tropiezos terribles y tremendos en el camino de la escritura y la publicación (basado en hechos reales), con Gabriella Campbell.
12:15-12:45 – Descanso.
12:45-14:00 – Sesión de preguntas y respuestas sobre marketing y visibilidad en línea con Ana González Duque.

Tenéis toda la información sobre el taller aquí y sobre el festival aquí.

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Cómo sobrevivir a la escritura, ya disponible

junio 9, 2019 — by Gabriella2

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¡Cómo sobrevivir a la escritura ya está aquí!

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¿Qué contiene esta edición,
tanto en su formato electrónico como en papel?

  1. Un prólogo maravilloso de César Mallorquí.
  2. Una sección sobre la mentalidad del escritor, porque la vida escritora es una lucha y todos necesitamos armas.
  3. Una sección sobre disciplina y productividad, para cargarse bloqueos y perezas varias.
  4. Una sección sobre escritura, llena de trucos para crear buenos personajes, escenarios, tonos emocionales, evitar errores comunes…
  5. Una sección sobre publicación, llena de contenidos útiles para crear sinopsis, encontrar lectores cero y otras tareas hercúleas.
  6. Una sección sobre marketing, para que seas el mejor vaquero a este lado del mundillo, moviendo tus libros y dándolos a conocer.
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Como era de esperar, hay chistes, reflexiones sesudas, herramientas de todo tipo y alguna que otra palabrota.

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Enfoque disperso: usa el poder de la atención creativa

mayo 23, 2019 — by Gabriella3

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“Me siento delante del ordenador, pero el texto no fluye como antes —me decía un amigo escritor— . No sé qué me pasa“.

Nunca ha tenido problemas para encontrar ideas, pero en el último par de años le cuesta escribir con fluidez. La calidad no ha disminuido, pero el proceso es cada vez más tortuoso y menos satisfactorio. Revisamos las razones habituales: las cuestiones psicológicas que hay detrás de los bloqueos. Damos con algunos puntos importantes, pero nos sigue faltando una pieza crucial del puzle. Tras muchas vueltas, comenta que antes daba largos paseos donde rumiaba aspectos de su escritura: tramas, personajes, estructuras. En el último par de años sigue con los paseos, pero está más pendiente del móvil que de otra cosa.

Cuando tú lo que quieres es escribir pero hay pikachus en tu zona.

Le pido que pruebe a dejar el móvil en casa. Ambos nos reímos del chiste, pero consigo convencerlo de que por lo menos se lo deje en el bolsillo, que lo saque solo al final del paseo, ya de camino a casa.

Al día siguiente ya me está hablando de cómo ha arreglado varios nudos de trama. Está lleno de ideas y motivación. “Ahora recuerdo por qué daba esos paseos —me dice—. Es que era así como escribía“.

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Aplica el hiperenfoque para revolucionar tu escritura

mayo 8, 2019 — by Gabriella9

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¿Quién gana en el peligroso y espeluznante Juego de Escritores?

Los mismos que ganan en cualquier sector.

¿Los que tienen más cara y menos ética personal? Tal vez. Pocos grandes escritores son conocidos por su afabilidad y moral, aunque también es cierto que no oímos hablar de la afabilidad y moral de grandes escritores, porque es mucho más divertido leer sobre su depravación y corruptela.

En realidad soy majo y dono parte de mis regalías a Médicos sin Fronteras, pero esto me lo exige la editorial por contrato.

Si hablamos de escribir mejor, de producir textos que emocionan e impactan, ya sea a nivel personal o comercial, creo que podemos estar de acuerdo en que es necesario dominar tres habilidades cruciales para destacar:

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Guía avanzada del enfoque (o cómo las distracciones se están cargando tu escritura)

abril 23, 2019 — by Gabriella9

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Estás escribiendo.

Estás en ese momento inspirado de flow en el que las musas te han besado con lengua y lo que estás creando tú aquí no lo iguala ni el zombi de Quevedo puesto de mezcal y coca.

Y entonces… ¡plin! Suena una notificación en tu móvil.

Te enfadas, porque te ha distraído. Te ha distraído y sabes que volverás a tardar en pillar ese estado de absoluta euforia zen inspirada. Y te sientes mal por ello.

Miras de soslayo el móvil.

¿Y si es algo importante? Pulsas en la pantalla y es un mensaje de tu primo. Te envía un enlace que demuestra, ¡sin lugar para la duda!, que lo de la catedral de París fue una conspiración de inmigrantes musulmanes terraesferistas que viven en España sin pagar impuestos.

Una hora más tarde, estás viendo un vídeo en el que un gato boxea con un periquito y no tienes muy claro cómo has llegado hasta allí.

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¿Debo poner mi libro gratis en Amazon?

marzo 21, 2019 — by Gabriella9

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Si me dieran un euro por cada vez que alguien hace esta pregunta en algún grupo de Facebook, foro, encuentro, taller o convención, no tendría que preocuparme de poner libros en Amazon (gratis o no), porque sería escandalosamente rica y podría ir regalando mis libros como Heidi por las flores, brincando y canturreando alguna versión de Money, Money, Money.

Vale, vale, es posible que haya exagerado una mijilla. Pero es indiscutible que esta pregunta plantea una duda impertinente. Si Amazon es la mayor plataforma ahora mismo de venta de libros en línea en nuestro país, y si Amazon ofrece la oportunidad de promocionarnos unos días ofreciendo nuestros libros gratis, será por algo, ¿no?

¿No?

Antes de seguir me gustaría decir algo en mi defensa sobre este artículo: puede parecer largo y complicado. Pero es que Amazon es muy, muy complicada, y aquí apenas toco algunas cuestiones básicas sobre el funcionamiento de su algoritmo.


Demuestro la complejidad y largura del asunto mostrando una foto real y verídica del último señor que intentó leer sobre los entresijos de Amazon.

Volvamos a la pregunta de inicio: ¿debo poner mi libro gratis en Amazon, sí o no?

Una pregunta más compleja de lo que podrías pensar

Sabéis muy bien que soy de esas personas insoportables que son incapaces de responder con un sí o un no, que procuran activamente no tener opiniones sobre nada y que se pierden en el terrible pavor sistémico de los matices y las variables de gris. Si hay gente que ve el mundo en blanco y negro, yo lo veo en un borrón absurdo y terrorífico de marrón cutre.

Repito: Amazon es un sistema complejo, que hace uso de varios algoritmos también muy complejos para asegurarse de que los que visiten su página 1) compren y 2) vean sobre todo productos que los puedan llevar a la compra.


Pero Amazon, ¿cómo sabías que esto era EXACTAMENTE lo que necesitaba en mi vida?

Para ello, recurre a toda una serie de tácticas. Tiene una lista de novedades; una lista de los más vendidos (el famoso sales ranking), que crea mediante una computación sofisticada de novedad, acumulación de ventas (más páginas leídas en Kindle Unlimited) y su espaciamiento en el tiempo; tiene una lista generada de productos que han visto y/o comprado clientes que están mirando tu libro; y una cosa mucho menos conocida: la lista de popularidad.

La lista de popularidad es menos conocida porque es interna. Realmente no la vemos nosotros de forma consciente (aunque en algunos sitios aparece sin que la reconozcamos como tal): es más bien un cálculo que permite a Amazon ver qué libros se están moviendo bien y en qué categorías.

Esa lista de popularidad también le permite hacer recomendaciones a consumidores, sobre todo a consumidores de Kindle Unlimited. Y eso nos interesa hoy especialmente. Pero, antes de nada: un aviso importante.

Disclaimer, advertencia y más

Amazon cambia a la velocidad de un rayo. Modifica sus algoritmos, modifica su manera de pensar. Es posible que Prime Reading se cargue todo lo que sabemos. Es posible que la implementación paulatina de Amazon Ads también lo haga. Tomaos esta información con mucho tiento: podría caducar mañana.

También me gustaría añadir que, si bien esta información parte de mi propia experiencia, o, por lo menos, lo que me ha parecido observar, también surge de mi (limitado) conocimiento teórico del funcionamiento de Amazon, y, por desgracia, la mejor información proviene de expertos en amazon.com. Siempre cabe la posibilidad de que haya algunas cosillas en las que amazon.es (que solemos usar los que vivimos en España) no concuerde. Para empezar, el volumen de libros y de ventas es mucho más bajo, lo que lógicamente afecta a los algoritmos de los que vamos a hablar.

Y, claro, también está el hecho de que todo esto es mu difísil y puedo meter la pata con mi entendimiento de persona moderadamente inteligente pero a la vez extremadamente despistada. No me responsabilizo del éxito o fracaso de las diferentes estrategias que apunto aquí. Dependen de múltiples factores de cada caso particular, de tu signo zodiacal y de si la Luna está en Venus con el viento de levante y las marsopas en celo.

Oye, Maruxi, que creo que se levanta superventas en histórica del bajo medievo saudí.

Necesitarás un conocimiento muy básico de cómo funciona Amazon y sus servicios para poder sacarle provecho a este artículo (y a la plataforma en sí, claro). Si no has pisado Amazon como autor, o si eres autor principiante sin publicaciones bajo el brazo, hay buenos libros introductorios en general para algunos de los conceptos que voy a tratar, como El escritor emprendedor o Manual de autopublicación. Ten cuidado al seleccionar obras específicamente orientadas a la autopublicación en Amazon, ya que algunos están enfocados sobre todo a no ficción y pueden liarte más de la cuenta. Además, los hay que se quedan obsoletos apenas meses tras su publicación o se centran en tácticas concretas que a ti podrían no servirte. Eso es parte del problemón de Hamazón, como a mí me gusta llamarlo.

Una cosa se ha mantenido en Amazon durante los últimos dos o tres años, una vez pasó el subidón del “todo gratis”. Los lanzamientos suelen realizarse del siguiente modo, en general: pones tu libro con descuento o gratis unos días para subir en la clasificación de las categorías correspondientes y obtener visibilidad, anuncias tu libro por todas partes a destajo y, cuando ya empiezas a bajar en esa clasificación, subes el precio hasta el importe que te interesaba desde el principio.

Visto esto, la pregunta de ¿pongo gratis mi libro? parece tener una respuesta sencilla: sí, ponlo gratis en los primeros días de tu lanzamiento para obtener visibilidad. Luego, ponlo gratis como oferta especial en días puntuales para volver a darle vidilla. Fácil, ¿verdad?

Pues no, para nada. Porque cada autor es distinto, tiene un público distinto y un tipo de libro distinto. Y todo eso hay que tenerlo en cuenta. Además, si estás en el programa Select (que necesitarás para hacer ofertas con tu libro), hay que pensar en Kindle Unlimited.

Así que hablemos de Kindle Unlimited, KU para los amigos. Me gustaría añadir que cuando hablo de KU, meto también la Biblioteca de préstamos de Kindle (KOLL). Si todo esto te suena a chino, no te preocupes: en realidad lo que nos interesa aquí es el KENPC (Kindle Edition Normalized Page Count): el número de páginas leídas por préstamo de usuarios de estos servicios, que a ti te proporciona un dinero que se suma al de tus ventas en las liquidaciones de cada mes (y que ves con claridad en la paginita de informes que KDP te proporciona, llamado “tablero de ventas”).

El poder de Kindle Unlimited

Yo no le hacía mucho caso a Kindle Unlimited por varias razones: a veces no estaba en Select (ese programa de exclusividad de Amazon que te permite realizar promociones, y estar en Kindle Unlimited y Matchbook) y tenía libros que no se prestaban mucho al préstamo, valga la bonita redundancia. Tanto 70 trucos para sacarle brillo a tu novela como las entregas de Crónicas del fin eran obras de bajo paginaje (menos de 200 páginas cada uno). Pensé que era por esto último sobre todo por lo que mis páginas leídas eran escasas.

Sabía que otros compañeros escritores tenían buenos resultados con KU e imaginaba que era porque sus libros eran muy largos (o porque publicaban en géneros como la romántica, donde el consumo acelerado y la gran demanda hace que tenga muchísimos usuarios de KU). En parte tenía razón, pero tampoco entendía lo que influía aquí la lista de popularidad, concepto crucial que he mencionado antes de pasada y del que hablaremos en breve.

Entonces ocurrió el desastre… que no fue tan desastre. Entre José Antonio Cotrina y yo maquetamos, revisamos y creamos una nueva edición de su trilogía clásica, El ciclo de la Luna Roja. Tuvimos un montón de problemas al autopublicarla. Retrasos por parte de Amazon, libros que no se vinculaban con su versión digital, más retrasos por parte de Amazon (y un tercer libro que salió mucho más tarde por cuestiones nuestras). Nos lamentábamos, pero no había mucho que pudiéramos hacer.


Léase lo de “nos lamentábamos” con banda sonora de Rocío Jurado y cinco métodos distintos de autoflagelación atormentada.

Esto lo que consiguió fue que en vez de realizar un lanzamiento de golpe, en un solo día, nuestro lanzamiento tuvo que extenderse a lo largo de un par de semanas. Esto era frustrante, claro, porque queríamos tener a nuestros lectores informados sin agotarlos con contenido publicitario.

Y ocurrió algo extraño. Al cabo de unos días, comenzaron a subir las páginas leídas en KU. Razonamos que era lógico, al ser una trilogía de muchas páginas. La gente que paga tarifa plana le vería provecho.

Y al mes siguiente subieron más, mucho más. El mes de febrero estimamos que la mitad de nuestros ingresos vinieron de las páginas leídas. Luego, ya en este mes de marzo, las lecturas comenzaron a bajar de nuevo.

¿Qué diablos había ocurrido?

Sin comerlo ni beberlo, habíamos dado con la magia de la lista de popularidad.

El algoritmo de la popularidad y su relación con los precios de tus libros

Poner un libro gratis o a 0,99 € o a 9,99 € es una decisión mucho más estratégica de lo que cabría pensar. Si seguís leyendo, enseguida entenderéis por qué. Disculpad todas estas explicaciones iniciales, pero es que es realmente necesario entender el funcionamiento de Amazon antes de decidir precios, ya que estos pueden marcar el éxito o fracaso de vuestro libro. Sí, tal cual.

Según David Gaughran en Amazon Decoded (una joyita maravillosa que podéis conseguir gratis al apuntaros a su lista de correo) el misterio de las lecturas de KU en mi caso se debe a algo curioso: la lista de popularidad de Amazon no es dinámica. Es decir: tarda unos días en ajustarse para reflejar las ventas y tracción de un libro dentro de su categoría y en la tienda Kindle en general. Así, suele tardar tres o cuatro días antes de empezar a recomendar libros a sus usuarios de Kindle Unlimited. Si haces un lanzamiento gordo en un solo día o dos, tus ventas subirán, tu puesto en la clasificación de ventas subirá, tu visibilidad en la web subirá y sí, habrá quien lea tu libro en KU. Pero al cabo de un par de días tu libro ha bajado de golpe, nadie te recuerda y Amazon ya no te tiene en su radar, así que no te recomienda a nadie.

No obstante, si espacias tu lanzamiento, no es necesario obtener una cantidad gigantesca de ventas para que Amazon se fije en ti. Y aquí viene lo curioso: cuanto mayor sea el precio de tu libro, más valor tiene cada venta en la lista de popularidad de Amazon.

El valor de una descarga

Veréis, al principio Amazon creó a todas las descargas iguales. Para su lista de popularidad, daba igual que ofrecieras cien libros gratis, a 0,99 € o a 38,67€. Si había muchas compras/descargas, subías en su lista de popularidad y te recompensaba.

Y entonces llegó el follón del todo gratis y lo gratis se comenzó a comer la tienda Kindle en amazon.com. Esto quedaba… bueno, quedaba feo. Primero, porque lo gratis tiene menos valor percibido por el comprador: los usuarios descargaban pero luego no leían, y, más importante, todas las listas y recomendaciones eran copadas por productos gratuitos, de los que Amazon no estaba viendo un duro.

Representación gráfica de cosas que Amazon NO hace.

Así que cambió el valor de cada venta. Según Gaughran, un libro gratis tiene un valor de UNA CENTÉSIMA PARTE de una venta normal. Es decir, tienes que conseguir miles y miles de descargas de tu libro gratis si quieres subir en la lista de popularidad. Sin embargo, cuanto mayor sea tu precio al lanzar tu libro, tendrás menos ventas, sí, pero cada una de esas ventas tendrá más valor para Amazon y más rápido subirás con sus algoritmos de popularidad.

¿Todo esto te confunde? No te preocupes, que te lo explico mejor: Gaughran dice que para que un lanzamiento gratis te compense a largo plazo, deberías tener la seguridad de poder conseguir al menos 5000 descargas. Pero nuestro mercado es mucho más pequeño que el suyo: yo diría que en amazon.es no merece la pena un lanzamiento gratuito a no ser que puedas garantizar un mínimo de 500 descargas.

Si puedes alcanzar esa cantidad de forma espaciada (y no de forma descendente) a lo largo de 4 o 5 días, genial, Amazon te amará durante semanas. Pero eso es… complicado. Lo habitual en un lanzamiento gratis es tener un pico muy grande el primer día y bajar mucho en los siguientes. Si puedes controlar esto, espaciando tus promociones, genial, pero insisto en que es complicado, y la razón principal por la que creo que, a largo plazo, un lanzamiento gratis no es una buena idea.

Un ejemplo de lanzamiento gratuito (y sus consecuencias)

Lancé 70 trucos para sacarle brillo a tu novela allá por enero de 2016, que en medidas de gente normal son poco más de tres años, pero en medidas de tiempo Amazon son varios siglos. Sospecho que por aquel entonces el algoritmo de Amazon era algo distinto, pero sigue prestándose el ejemplo por razones que enseguida veréis.

Lancé el libro desde una plataforma ya bien establecida, con un seguimiento decente en lista de correo, redes sociales y demás. Lo puse gratis un par de días, siguiendo la clásica táctica de “2 días gratis, uno o dos días a 0,99 € para que se mantenga unas horas en la lista de los más descargados gratuitos, luego a precio completo de 2,99 €”. En los días gratis el libro obtuvo 1771 descargas, una cifra que no sé si podría reproducir hoy si hiciera lo mismo, ya que el mercado Kindle español está mucho más saturado de contenido que antaño.

Los tengo bonicos, bueeeenos y baratos. Los chick-lit, thrillers médicos y novelas juveniles paranormales de vampiros van con un 50% de descuento, oooiigaa.

¿Qué ocurrió? Como solo hubo movimiento grande los primeros dos días, Amazon apenas me recompensó en KU. Enero fue flojo en ese sentido. Febrero subió conforme la gente conocía el libro (pero tampoco mucho), y en marzo casi no había ya lecturas en KU. Esto tampoco era el fin del mundo, porque es un libro corto (unas 150 páginas), pero es interesante observarlo ahora, ya que me da una medida que me permite entender el funcionamiento de otros libros donde sí es muy rentable obtener lecturas de páginas en KU y KOLL.

Por otro lado, el libro tuvo una vida de ventas muy variable por muchas razones, pero puedo decir que a día de hoy, gracias a varias colaboraciones con Ebrolis, gracias a este blog, a mis suscriptores que son lo mejor del mundo mundial, y al poder de las recomendaciones entre usuarios de redes sociales, es un libro que funciona muy bien. También optimicé categorías, palabras clave, creé una página de aterrizaje, tuve un par de ofertas Flash, añadí una versión impresa… muchas cosas pequeñas que, junto al propio algoritmo de recomendaciones de Amazon, poco a poco han dado sus frutos. También, cuanto más aprendes de marketing, más te das cuenta de que es mucho más fácil vender no ficción que ficción, porque respondes a necesidades urgentes de tu público.

Mi gran error fue intentar luego vender ficción a ese mismo público, algo en lo que entraremos otro día, pero quedaos con esta máxima crucial: necesitas plataformas distintas para públicos distintos… y si usas un nombre levemente distinto ya… mejor que mejor. Eso es muy importante hacerlo desde el principio, insisto, para que Amazon separe bien tus distintas plataformas.

Así que mi lanzamiento gratuito, sin ser maravilloso, algo sí me compensó: me dio visibilidad poco a poco, pero podría haberle sacado bastante más provecho. Lo malo era que yo no tenía más catálogo a donde llevar a la gente en Amazon. Si alguien compraba mi libro, probablemente vería debajo de este recomendaciones de Carlos Salas o de Ana González Duque, pero ningún libro mío (o alguno mío de ficción, lo cual no es bueno, porque crea unas recomendaciones que no funcionan y que a Amazon no le gustan). Por suerte, sí tenía un blog donde llevarlos y una lista de correo con la que realizar cierta fidelización que me sirvió para vender servicios (y, espero, para que os compréis mi próximo libro para escritores, ejem).

¿Conclusión?

  1. Las cosas pequeñas ayudan a largo plazo.
  2. Invierte en tu catálogo. No te centres solo en los lanzamientos.
  3. Si vas a poner un libro gratis, debes pensar en términos estratégicos. ¿Cómo enlaza tu libro a tus demás libros? ¿Hay enlaces a tu lista de correo, a tu plataforma? ¿Hay referencias a tus otras obras?
  4. Poner gratis un solo día (o dos) no sirve de mucho. Sería más práctico hacerlo durante 4 o 5 días, y solo si sabes que puedes conseguir un número muy grande de descargas, sin grandes picos descendentes al final. Piensa que si cada descarga tiene un valor de 1/100 para la lista de popularidad de Amazon, tendrás que conseguir 500 descargas bien distribuidas para superar a la persona que acaba de vender 5 de sus libros a buen precio. Eso es una barbaridad.
  5. Por otro lado, tener un libro gratis durante varios días resta valor a ojos de tus lectores potenciales. Cuanto más tiempo esté gratis tu libro, más “barato” parece en general. Así que la maniobra de uno o dos días gratis puede ser ideal para personas que quieren poner un libro gratis como cebo para una serie de libros: consiguen enganchar a su serie sin que el libro pierda demasiado valor a ojos ajenos. Para ellos, es un libro que cuesta dinero, pero aprovechan esta oportunidad única para conseguirlo.
  6. No sé si recomiendo en ningún caso que un libro esté permanentemente gratis. Puedes pensar que es un buen cebo para enganchar a otros libros, pero los libros que siempre están gratis no tienen valor para sus consumidores, que tienen su Kindle repleto de ofertas similares. Lo más probable es que tu libro acabe perdido en la memoria de un dispositivo saturado.

¿En resumen? Pon tu libro gratis solo si puedes asegurar una cantidad grande de descargas a lo largo de 4 o 5 días, manteniendo un mínimo de descargas al día.

¿Y qué ocurre con las series de libros?

Lanzando una serie

Con Crónicas del fin tuvimos otra experiencia interesante, que enlaza con lo anterior: intentamos usar un libro gratis (solo durante días puntuales) como cebo para que la gente comprase los libros siguientes (a 2,99 €). Cuando no estaba gratis, ese libro volvía a ponerse a 0,99 €.

En este proceso hicimos varios descubrimientos de esos que ahora os parecerán evidentísimos, pero en los que no caímos en su momento.

El riesgo de lo gratis, como ya he mencionado, es que la gente descarga mucho pero lee poco. Los que leían El cielo roto, la primera parte de Crónicas del fin, tendían a seguir leyendo (es un conjunto de libros que engancha bastante, por lo general), ¡pero lo complicado era que se lo leyeran para empezar! Al haberlo conseguido gratis, no le daban valor. Incluso a 0,99€ había más posibilidades de que leyeran que si lo descargaban gratis.

Además, como cada entrega siguiente de la serie costaba 2,99 €, estábamos dividiendo nuestro trabajo, sin saberlo, entre dos públicos: el que lo quiere todo gratis y el que está dispuesto a pagar por contenidos de calidad.

—Por favor, Jaime, suelta a ese perro muerto.
—Pero es gratis, mamá, graaaaatiiis.

Como el lanzamiento de los primeros libros de Crónicas se hizo de golpe, Amazon nos ignoró para su lista de popularidad. Las ventas no fueron mal (gracias a un marketing constante) y conseguimos estar en boca de nuestro público, pero en KU apenas vimos lecturas.

Luego retiramos la serie de Amazon porque Alethé nos propuso sacarlo bajo su sello y queríamos llegar a lectores nuevos mediante la distribución nacional en librerías, pero esa es otra historia. De aquí podemos deducir que un buen marketing y espaciamiento de una historia en una serie progresiva puede darte una visibilidad interesante, pero habría ido mejor si hubiéramos entendido mejor el algoritmo de popularidad de Amazon desde el comienzo.

Para nosotros este libro por entregas tomó otro camino al pasarnos a la edición y distribución tradicional, pero me gustaría apuntar que en su momento representaba otra gran ventaja: tener catálogo en Amazon. Es una web que premia a la acumulación de títulos mediante la sección de “también compraron” y “también vieron”. Y si trabajas en una categoría moderada en vez de una categoría gigante (por ejemplo “fantasía urbana” en vez de “fantasía” en general), llenar los primeros puestos con tus libros tiene sus ventajas.

A la tercera va la vencida: Un lanzamiento a 0,99… y a 3,99€

Como bien sabéis, hay miles de guías ahí fuera con procesos de lanzamiento y tácticas de todo tipo. Y cada una es diferente. Lo que está claro es que solo entiendes bien las estrategias que funcionan en Amazon por propia experiencia. Y a veces un poco por casualidad.

Cuando tuvimos todo el follón con los libros de El ciclo de la Luna Roja, nuestro plan era hacer un lanzamiento con el primer eBook, La cosecha de Samhein, a 0,99 € unos días, para luego regresar a su precio original. Y su precio original era 3,99 €, un precio excelente para la cantidad de páginas que ofrece la obra. Los dos segundos libros de la trilogía los pusimos a 4,50€ y a 4,99€, un precio también muy bueno para libros de más de 500 páginas cada uno. Los libros en papel intentamos mantenerlos al precio más asequible que nos permitían nuestros cálculos.

Entre pitos y flautas variadas y malsonantes, los lanzamientos se diluyeron, a lo largo de dos semanas. Había menos ventas diarias que si hubiéramos lanzado todo de golpe, claro, pero había. Y al cabo de tres o cuatro días, el primer libro ya estaba a 3,99€. No parece un buen cebo, ¿verdad?

Pues a Amazon ese cebo le encantó. 3,99 € era un precio estupendo para su algoritmo y comenzó a darnos besitos en forma de recomendaciones a KU. Si bien nuestras ventas han bajado, manteniéndose en un nivel similar a las que tuvo Crónicas del fin en su momento, seguimos recibiendo amor en Kindle Unlimited. Y lo bueno de KU es que la gente LEE. Se termina los libros, no los abandona como las cositas gratis. Si estás en KU es porque lees mucho y te gusta mucho leer. Generalmente, quienes comienzan La cosecha pasan al segundo libro. Y de allí pasar al tercero es inevitable (porque madre-mía-el-tercero-cómo-es).

—¡Por fin llegó, papá! ¡El recibo del mercenario que contrataste para acabar con José Antonio Cotrina como justa retribución por mi sufrimiento con sus libros!
—¡Feliz cumpleaños, cariño!

Por supuesto, hay que seguir alimentando al monstruo que es Amazon, que favorece a los que tienen muchos libros, como ya he comentado. Este mes hemos sacado Lilith, el juicio de la Gorgona y La Sonrisa de Salgari, que probablemente sea otra experiencia distinta, al tratarse de novela corta.

Todo es más experiencia para la base de datos.

Todos esos casos de gente que triunfa autopublicándose en Amazon… si miráis con lupa, no suele ser con su primer libro. Han adquirido la pericia necesaria no solo en la creación de libros mejores y más atractivos para su público, sino para explotar el sistema Amazon de todas las formas posibles.

Yo soy yo y mis circunstancias

Una cuestión que no suele tenerse en cuenta al preguntar por lanzamientos de Amazon es que no hay una respuesta única porque no hay un caso único. Y es por esto por lo que hay tantos libros sobre cómo vender en Amazon… y tan pocos autores que tengan éxito vendiendo en Amazon. ¿Sabíais, por ejemplo, que un tercio de los libros publicados en amazon.com no entran en su clasificación de ventas? Eso significa que hay un tercio de libros en Amazon de los que no se ha vendido ni un solo ejemplar. ¡Ni uno solo!

Una sola fórmula sencilla puede dar resultado a un tipo de autor, pero no a otro. Diría que estos factores son los más importantes:

1. ¿Selectear o no selectear?

Plantéate si te compensa estar en Select y en KU, para empezar. Habría que hacer números con ventas por delante (aunque es difícil estimar estas cosas), pero si eres un autor con gran poderío y poder de convocatoria, y tienes un libro a precio alto pero con pocas páginas, a lo mejor no te compensa perder alguna venta a cambio de muchas lecturas. Sobre todo en el mercado americano, donde las plataformas alternativas y la venta directa online pueden ser una alternativa viable (y más inteligente a largo plazo) a la exclusividad con Amazon, evidentemente KU no te interesa en absoluto. Aquí en España, me temo, la decisión es distinta.

Aquí en España, un libro corto que traiga muchas ventas podría ser mucho más rentable fuera de Kindle Unlimited (por ejemplo, mediante ventas directas desde tu propia web) pero yo diría que, con un buen paginaje, una cantidad alta de ventas te trae chicha de la buena en KU, siempre que sigas el proceso de lanzamiento adecuado. Un préstamo de KU no es una venta que pierdes, porque esa persona ha elegido un libro que tenía disponible (probablemente habría pasado de comprar tu libro si no). Y recuerda que las lecturas de KU hacen que subas en la clasificación de ventas también, lo que proporciona mayor visibilidad.

Llame ahora y consiga esta pizarrita llena de flechas a un precio único. ¡Visibilidad para su autoficción neoliberal metafísica garantizada! ¡Más ventas para su novela romántica de topos! ¡Mejores visitas para su recopilación de poesía sufí! (Incluye persona que lo acompañará con la pizarra a todas partes y la mantendrá siempre estratégicamente colocada tras su cabeza. ¡Llame ya!).

En este artículo hablo, sobre todo, de cómo aprovechar los algoritmos de Amazon estando inscritos en Select. Si tienes una buena plataforma, puedes plantearte hacer venta directa y pasar de la exclusividad con Amazon, pero esa es una decisión compleja que dejaremos para otro día.

2. ¿Cómo de chachi es tu plataforma?

Pregúntate si tienes una plataforma y visibilidad online con una buena estrategia de marketing. Ten en cuenta que Amazon no venderá tu libro por ti, a no ser que pertenezcas a un nicho muy específico dentro de un género en alta demanda. Es por esto por lo que el esfuerzo de marketing de un autor de romántica, por ejemplo, puede conseguir resultados mucho más rápido que el de un autor de autoficción o de terror.

3. ¿Cuántas ventas estimas que puedes conseguir?

Piensa en los compradores potenciales de los que ya dispones. Teniendo en cuenta el recorrido de El ciclo de la Luna Roja, un libro que en la industria tradicional ya había superado las 15000 ventas en su amplio recorrido (un longseller donde los haya, que pasó por varias editoriales), sabíamos que alguna venta iba a caer. No es lo mismo vender eso que un libro de un autor que nadie conoce.

¿Qué conversión tiene tu lista de correo? ¿Qué movimiento real tienen tus redes? ¿Tienes datos que te permitan estimar ventas aproximadas de tu obra?

4. Cataloguito, catálogo o catalogazo

¿Cuántos libros tienes ya en Amazon? Poner un libro gratis y conseguir lecturas no sirve de nada si no lleva a nada más. ¿De qué sirve que alguien te lea si luego no hay más libros tuyos que comprarse ni una lista de correo a la que apuntarse para enterarse cuando saques más? Te leerá y, por mucho que le guste tu libro, te olvidará. Y cuando saques tu segundo libro tendrás que empezar de cero.

Qué estrategia seguir con tu primer libro

Es por todo esto por lo que tengo la opinión (sí, de las pocas que tengo, pero seguramente sea discutible) de que el primer libro no es importante y que no merece mucho la pena comerse la cabeza con lanzamientos gratis en ese momento. Si es tu primer libro y apenas tienes seguimiento, no vas a conseguir hacer las ventas suficientes para gustar a Amazon, y el valor de lo gratis en la lista de popularidad de Amazon es minúsculo.

Mejor prueba esta estrategia básica:

  1. Pon tu libro a 0,99€. ¿Te has preocupado de ir construyendo una plataforma decente de público objetivo? Lleva todo tu público a ese libro, pero intentando espaciar tu promoción a lo largo de unos días.
  2. Observa tu posición en la clasificación de ventas y categorías. Cuando notas que ya empiezas a bajar poco a poco y que pierde visibilidad, sube tu libro a su precio “oficial”.
  3. NO pidas a todos tus amigos y familiares que lo compren (eso se va cargar las recomendaciones posteriores de Amazon, ya que no son tu público objetivo) y trabájate sobre todo la colocación del libro (palabras clave y categorías, ¡descripción!, una cubierta perfecta para tu público objetivo…).
  4. Consigue que te dejen reseñas bonicas.

Insisto: en estas circunstancias, una promoción gratis no te servirá de mucho. A corto plazo conseguirás descargas, pero ya hemos explicado por qué esas descargas no te ayudan tanto como querrías. Si, como suele ser habitual en el lanzamiento de un primer libro, tu plataforma es pequeña y te conoce poca gente, la estrategia de lo gratis no te va a ayudar: tus descargas no serán suficientes para que Amazon te dé la visibilidad que buscas.

Con tu segundo libro ya verás mejores resultados, uses la estrategia que uses, ahora que Amazon tiene otro libro tuyo que recomendar, siempre que este tenga al mismo público objetivo, ¡no lo olvides! Solo quieres que te deje reseñas y te compre tu público objetivo, porque su comportamiento en Amazon influirá en la sección de “también compraron…” y ahora que empiezas a acumular libros te interesa que tus otros libros (y otros libros de tu sector) salgan ahí, no el libro de jardinería que compró tu madre o el calendario Pirelli de tu primo. A Amazon no le gusta nada esa confusión, por razones de mala conversión en las que es muy largo entrar aquí, pero creedme. Así que más te vale haber ido aumentando tu marketing y plataforma desde que sacaste tu primera obra.

Tras las veinte horas dedicadas a obtener la foto perfecta para su cuenta de autora en Instagram, Clara recordó que también debía escribir un libro.

De hecho, en Amazon, la única función de tu primer libro es vender el segundo. Y el segundo es el que realmente venderá al primero. Y el tercero venderá a los dos. Tal cual.

Si haces las cosas bien, claro. En cualquier caso, es importantísimo que sepas que Amazon recompensa a la acumulación de títulos, si sabes gestionar bien tu catálogo y tu público. Es muy raro que un primer libro de un autor desconocido sea un exitazo, por muchas razones. Pero no es tan raro que un autor que a ti a lo mejor ni te suena se consiga unos ingresillos decentes apuntando a un público muy específico con una cantidad interesante de libros acumulados en esta plataforma.

Listo. ¿Pero qué hacemos cuando ya hemos lanzado un libro o dos, cuando ya hemos hecho crecer un poquito nuestra plataforma de lectores?

La estrategia ideal para quienes ya han crecido un poco

Si eres un megaventas tremendo y lo sabes, adelante, pon gratis tu libro durante 5 días y espera que KU te recompense. Pero la mayoría de los mortales no lo somos y puede que no lleguemos al mínimo de descargas que harían falta para que Amazon recompense a la larga una estrategia de libro gratuito.

Así que me gusta la estrategia general que propone David Gaughran, que es la que a nosotros también nos ha dado los mejores resultados. Recuerdo que no es recomendable para el lanzamiento de tu primer libro: necesitas una cantidad mínima de ventas para poder espaciar bien el proceso.

  1. No lances tu libro de golpe. Divide el lanzamiento en 4 o 5 días para que los algoritmos de popularidad de Amazon tengan tiempo de valorarte y hacer su magia. Por ejemplo, si tienes una lista de correo, segméntala para enviar el correo de lanzamiento por tandas diarias. Utiliza redes distintas cada día. No saturas y creas ventas más “orgánicas”, de las que le gustan a Amazon, en vez de grandes picos que hacen que desconfíe de tu molonidad a largo plazo.
  2. Si en esos 4 o 5 días bajan tus ventas, recurre a anuncios para dar un pequeño repunte. Facebook Ads es una buena opción, si sabes usarlos un poquito (y te recomiendo que aprendas). Si lo haces bien, es dinero que pierdes de entrada, pero que recuperarás de sobra luego en KU.

Evidentemente, aplica esta estrategia solo con libros con una buena cantidad de páginas. Los libros muy cortos no se verán tan beneficiados por las recomendaciones de Amazon a los consumidores de KU. Si tu libro es corto, te interesa más subir rápido en la clasificación de ventas: haz un lanzamiento normal de 0,99 € unos días y sube tu libro al precio original en cuanto empieces a bajar en los rankings de ventas. Puedes lanzar el libro a lo largo de un día o dos, para obtener el mayor impacto posible en estas clasificaciones.

¿Y si no estoy en Select?

Si no estás en Select, sí que puedes usar la estrategia de poner gratis tu libro para obtener visibilidad en los primeros días, ya que KU te importa un comino. Si no te conoce absolutamente nadie, puede ser un modo de colarse en algunos kindle (y rezar por que alguien te lea y le guste), pero siempre tienes el peligro de atraer al público incorrecto y que eso se refleje en mala conversión para Amazon y en malas reseñas.

Personalmente recomiendo más lo del apartado anterior: lanza tu libro a 0,99€ y súbelo cuando empieces a bajar en la clasificación de ventas.

Un apunte final:

Siempre digo que si algo no está funcionando en tus ventas, puede ser por muchas razones. Sí, los procesos de Amazon son complicados y tienes que dar en el clavo desde el día uno de lanzamiento de cada libro para que funcione. Pero encuentro que el mayor problema suele ser que hay un mal marketing detrás, sobre todo el que se produce cuando no estamos enfocando nuestro producto al público adecuado. Esto lo leemos en todas partes y sin embargo no registra, no nos entra en la cabeza. Lo entiendo bien, también me ha pasado. Durante mucho tiempo vendí mis libros de ficción desde la plataforma de Gabriella Literaria (que es para escritores, no para lectores de fantástico, aunque evidentemente se pueden solapar) por la sencilla razón de que no me daba la vida para crear otra plataforma aparte.

No obstante, la cruda realidad es que a tus lectores no les importa que tengas tiempo y energía para crear dos plataformas. Ellos quieren lo que quieren, igual que Amazon.

Y Amazon lo que quiere es llegar al público objetivo para cada libro, porque cada persona interesada en un tipo de libro, que llega a ese tipo de libro, es una persona que descargará o comprará, que se emocionará con ese trabajo y dejará reseñas positivas de una obra que ha hecho que sienta algo, que ha recibido un enriquecimiento personal.

Bueno, vale, igual a Amazon lo del enriquecimiento personal se la refanfinfla. Pero es una consecuencia maravillosa de acertar con tu marketing, tus algoritmos y todo lo demás: llegar a los lectores que merecen la pena.

¿No era eso lo que tú también querías?


Nota 1: Repito que toda esta información son cábalas que hacemos los que experimentamos con Amazon: yo no garantizo nada con todo esto y, sinceramente, cada vez que pienso en los algoritmos estos me duele la cabeza. Si habéis tenido experiencias que no coinciden en absoluto con lo que comento por aquí, me encantaría que las compartierais (pero tened en cuenta que no nos valen ejemplos de hace unos años, ya que los algoritmos respecto a lo gratis han cambiado mucho desde entonces).

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También tengo una lista que es solo para lectores de género fantástico.


Créditos:

  • Foto de hombre desesperado con Amazon por Just Dance en Shutterstock.
  • Imagen de amables gentes de campo con grados avanzados en predicciones librísticas, por Shootdiem en Shutterstock.
  • Foto de chica que se abanica atribulada por Antonio Guillem en Shutterstock.
  • Imagen de billetes tirados al retrete por Alan Poulson Photography en Shutterstock.
  • Foto de mercado muy saturado de libros por Sihasakprachum en Shutterstock.
  • Imagen de niño llorando porque el perro es gratis por Kamelia Ilieva en Shutterstock.
  • Foto de gente feliz con un recibo por fizkes en Shutterstock.
  • Imagen del señor de las flechas por gpointstudio en Shutterstock.
  • Foto de instagrammer escritora por Maksym Azovtsev en Shutterstock.
  • Imagen de cabecera con globos por HappyAprilBoy en Shutterstock.