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70 trucos para sacarle brillo a tu novelaherramientas para escritores

Las listas de verificación salvarán tu novela

diciembre 5, 2018 — by Gabriella6

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Entre octubre de 2007 y septiembre de 2008, un estudio se llevó a cabo en las ciudades de Toronto, Nueva Delhi, Amán, Auckland, Manila, Ifakara, Londres y Seattle. Se observaron los datos, procesos y resultados de 3955 pacientes, y las conclusiones se publicaron en enero del 2009 con una noticia interesante: las listas de verificación salvan vidas.

Esto de las listas de verificación en el entorno médico no era nada nuevo, pero todavía no había llegado a la cirugía. El uso de la lista de verificación para cirujanos, recomendada por la OMS, fue una implementación con resultados asombrosos. Obligar a los cirujanos a revisar una lista de acciones antes de sus operaciones redujo el índice de muertes y complicaciones quirúrgicas más de un tercio en estos ocho hospitales tan diferentes. También se redujeron de forma notable las complicaciones posteriores a la operación y el índice posterior de muertes relacionadas. Ni que decir tiene que el proceso comenzó a adoptarse en muchísimos más hospitales alrededor del mundo.

¿Qué tiene esto que ver con la escritura?

Bastante, de hecho.

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El trípode de la estabilidad (o cómo desenredar tu vida escritora)

noviembre 21, 2018 — by Gabriella15

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Anoche soñé con Ramit Sethi.

Probablemente no sepáis quién es y eso tampoco es importante. Todo el sueño Sethi se lo pasaba en mi habitación, gruñendo y quejándose y regañándome por todo lo que estoy haciendo mal.

Llegó el momento en que Sethi se marchaba, diciéndome que me esperaba abajo para comer. Mientras, yo me cambiaba de ropa (sí: había atendido a un bloguero de fama mundial en pijama y bata). Como ocurre en una cantidad nada desdeñable de mis sueños, dediqué un tiempo excesivo a elegir qué ropa ponerme: me probaba mil cosas y todas me quedaban horribles; cada vez estaba más ansiosa, consciente de que me esperaban en la planta de abajo.

el trípode de la estabilidadVaya echándose un vodka, señor Sethi, que esto nos va a llevar un rato.

Es demasiado fácil analizar este sueño. No creo (mucho) en el poder simbólico de lo onírico, pero sí creo que es posible encontrar aquello que nos preocupa, aquello de lo que el cerebro se deshace durante la noche, en lo que soñamos. Lo de la ropa es un síntoma clásico de ansiedad y de preocupación por las opiniones ajenas. Y Sethi no es más que una representación de la parte menos compasiva de mí misma.

Todo el tiempo que Sethi me apuntaba con el dedo y me acusaba de algo, yo ofrecía excusas. Razones débiles y ridículas. A la vez, me enfadaba con él, porque no decía claramente qué esperaba de mí.

Es tan representativo este sueño de mi psique en general, que ahora que lo recuerdo me da un poco de risa. A la vez, me conduce a un problema del que todos sufrimos: un estado recurrente de confusión.

El problema de la confusión

Ese estado confuso que me dominaba en el sueño me recuerda al estado confuso en el que estoy a veces (¿a menudo?). Es un estado que observo en muchos otros escritores. Supongo que todos lo sufrimos, hasta cierto punto, pero en los artistas lo veo multiplicado por diez, tal vez porque haya pocos mapas y caminos marcados para nosotros. Por un lado, eso supone una libertad tremenda, pero por otro es aterrador.

Con frecuencia, clientes, amigos, alumnos y gente desesperada por email me pregunta: ¿qué hago? ¿Me concentro en mis redes sociales o en mi escritura? ¿Debo aprender SEO? ¿A qué hora del día es mejor publicar en el blog? ¿Dónde puedo encontrar buenos profesionales para una corrección? ¿Cómo puedo tener pelo como el tuyo?

Todas son preguntas válidas en momentos concretos (excepto la del pelo: nadie quiere un teleñeco fagocitador de bolígrafos y experto creador de enredos sobre su cabeza). Pero de nada sirve preocuparse por los detalles si lo fundamental no está en su sitio. Y cuando yo me siento así, desorientada y confusa, con esa vocecilla acusatoria disfrazada de mi copywriter favorito, intento regresar a lo básico.

Qué conveniente entonces que Ramit Sethi, precisamente, llame a esta técnica el trípode de la estabilidad.

Qué es el trípode de la estabilidad

De nada sirve construir castillos de naipes si a la mesa sobre la que se apoyan le falta una pata. No sirve estudiar SEO, SMO o Google Analytics si no tienes buenos contenidos. De nada sirve crear buenos contenidos si solo lo haces cada dos o tres meses. Sethi habla así de su trípode:

nailing the big things means that you can play around and take risks in other areas

Hacer bien las cosas grandes significa que puedes jugar y arriesgarte en otras áreas. Sethi pone el ejemplo de los grandes cómicos, que prueban sus chistes una y otra vez delante de públicos pequeños, que los testean de mil maneras antes de usarlos en un escenario grande o un especial de Netflix. Tienen muy seguro lo básico (que sus chistes funcionarán) antes de experimentar con otras cosas.

el trípode de la estabilidadBien, ahora que sé que el chiste sobre la Inquisición española funciona, vamos a probar a arrancaros a todos una uña de los pies. ¡Nada puede fallar!

Dejemos de lado la escritura un momento y procuremos analizar cuáles son los tres fundamentos de nuestra vida, los tres sitios donde necesitamos estabilidad para poder hacer todo lo demás. En mi caso, serían:

  1. Salud
  2. Familia
  3. Pasión

Con contracturas y migrañas no puedo trabajar de manera óptima, así que es importante para mí hacer lo posible para mantener mi salud en las mejores condiciones. Mi familia es mi colchón, donde acudo en las emergencias, y necesito escribir (ya sea ficción o en el blog) para sentir que el día ha merecido la pena. En vez de escribir podría hablar de pintar, de tocar la flauta o criar perritos de la pradera, pero para sobrevivir necesito una obsesión, algo en lo que trabajo a diario.

Estos son mis tres fundamentos cruciales. Tal vez echéis en falta otras cuestiones importantes, como el dinero, la vida social o el amor romántico. Estas son muy importantes, pero no son la base sobre la que me muevo. Necesito esas tres cosas para poder llevar adelante las demás (he sobrevivido más de una vez sin dinero gracias a mi familia, por ejemplo; y ni amigos ni pareja me aguantarían si estuviera siempre enfadada y enferma, o deprimida por no sentir que tengo un propósito). Con esto quiero decir que hay muchas cosas importantes, pero suele haber tres que son indispensables para crecer en el camino que hayas elegido. Tus bases probablemente no coincidan con las mías: solo tú puedes conocerlas.

Sethi da otros ejemplos. Tu trípode podría ser: tu trabajo, tus relaciones personales y tu hogar. Podría ser tu negocio, tus ahorros y tu coche. No entres en juicios morales o sociales: nadie tiene por qué ver tu lista de tres. Escríbela con sinceridad. Recuerda: no es que lo que se queda fuera del trípode no tenga importancia, es que lo que se queda fuera del trípode no podría medrar sin lo que está en el trípode.

Piensa en cuál es tu trípode y elige. Es más fácil de lo que parece: creo que lo tendrás claro pronto. Solo se trata de ir reduciendo aspectos de tu vida hasta dar con los que son indispensables para todo lo demás.

Examina tu trípode. ¿Tienes estabilidad en esas tres cosas que has apuntado? Si no es así, es mejor que trabajes en ello.

El trípode del escritor

Del mismo modo, puedes crear un trípode para tu escritura. En mi caso, podría ser este:

  1. Contenidos para escritores
  2. Ficción
  3. Comunicación

Dentro del primer punto podría incluir mi blog, 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, la lista de correo de Gabriella Literaria y otros proyectos orientados a escritores. En el segundo estarían mis relatos, novelas, Lo extraño y lo maravilloso, etc. Y en el tercero metería mis redes sociales, convenciones, charlas y conferencias, talleres, etc. No son tres grupos separados: suelen interrelacionarse.

Cuando me agobio, procuro recuperar la estabilidad en ese trípode. Escribo en el blog, corrijo un relato, comparto algo que me parece relevante para mi público en Twitter. Todo lo demás (el papeleo, las consultorías, la programación de contenidos en redes, emails pendientes, aprendizaje, lectura…) es importante, pero parte de esos tres puntos. Necesito primero regresar a lo básico para reorientarme.

¿Cuál sería tu trípode de escritor? ¿Qué haces cada semana para alimentarlo?

el trípode de la estabilidadSi tu respuesta es: "sacrificar una cesta de niños a los dioses del inframundo", tal vez los resultados no sean los que esperas. Pero siempre viene bien tener a Cthulhu tranquilo un milenio más.

La importancia de la estabilidad

La estabilidad tiene mala fama. Suena poco atrevida, aburrida. Pero es la estabilidad en un área la que nos permite crecer en ella. Uno puede escribir bien porque lleva años escribiendo con disciplina y progresando. Lleva años mostrando su trabajo y aprendiendo de la retroalimentación. Puede arriesgarse en detalles, ciertas formas y formatos, pero sabe bien qué funciona y qué no funciona en lo básico.

Si no te va bien en lo básico, lo demás se convierte en una maraña tremenda de construcciones en derrumbe, levantadas sobre cimientos débiles.

Si necesitas dinero para sobrevivir (como todos), no te lances a escribir pensando que desde el primer día vas a estar arrasando en Amazon. Tendrás que escribir poco a poco, compaginándolo como puedas con tu trabajo. Si estás en el paro, es más importante encontrar un empleo que escribir. ¿Sufres de una adicción nociva? Es más importante solucionar esa adicción antes que escribir. Si sufres de ansiedad o depresión y eso bloquea tu creatividad, intenta primero hablar con un profesional y encontrar maneras de reducir esa ansiedad y depresión.

el trípode de la estabilidad—Verá, doctora, a veces escucho voces. Hay como... personas en mi cabeza. También sufro de ansiedad, depresión, alcoholismo y adicción a los gatos. 
—¿Es usted escritora? 
—¡Madre mía, doctora! ¿Cómo lo ha adivinado?

Escribir puede ser una terapia excelente para todos los casos que comentamos más arriba. Pero si tu vida está llena de problemas cruciales, tienes que intentar resolver mínimamente ese trípode básico de supervivencia antes de desarrollar tu trípode de escritor. Esto puede parecer de cajón, pero no te gastes dinero en cursos de escritura si no tienes dinero para comer. No te sientes a soltar 10000 palabras del tirón si tu espalda se va a resentir luego. Sé que es difícil distinguir entre las excusas (“hoy no escribo porque me molesta un poco la espalda”) y las necesidades (“la espalda me está matando y sé que hacer ejercicio me aliviará, pero en vez de eso voy a escribir otras mil palabras”), pero tenemos que intentarlo.

Todo esto parece de lo más evidente, pero una y otra vez encuentro escritores que descuidan aspectos básicos de su salud física, económica y social, y luego no entienden por qué andan quemados y bloqueados. Echan la culpa a cualquiera menos a sí mismos.

Del mismo modo, muchos escritores me preguntan cómo solucionar la cabecera de un blog donde no han escrito en ocho meses, o me dicen que van a comprarse una cámara carísima para sus fotos de Instagram cuando su cuenta ni está enfocada a su público objetivo, o quieren saber cuál es la mejor palabra clave para su novela en Amazon… cuando llevan tres mil páginas escritas de la novela. O me encuentro con autores que autopublican una novela sin que nadie la haya valorado ni leído antes, y no entienden el silencio (o las malas reseñas) que suele llegar luego.

Regresa a lo básico y afiánzalo

Ya, ya, todo esto es complicado. El trípode de la estabilidad es exigente. Pero más difícil es seguir ignorando los problemas más básicos y pasarte el resto de tu vida probando la táctica de la semana, con la esperanza de que de repente te conviertas en George R. R. Martin. Cuando la gente habla del éxito de Canción de hielo y fuego tiende a olvidar toda la práctica en narrativa básica que George adquirió en su trabajo televisivo (y con novelas anteriores que no tuvieron mucha suerte).

Asegura tus bases y solo entonces sal a jugar. Si te pierdes, siempre puedes regresar a ellas.

Pero. Sin embargo. No obstante.

No uses esas bases como excusa para detenerte. Sé mejor que yo: no sigas dándole razones endebles al señor Sethi, mientras peleas con montones y montones de ropa que no termina de quedarte bien.

Si lo haces, lo sabré.

Ya sabes que te estoy vigilando.

 



Créditos:

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9 trucos para que te atrevas a hablar en público

octubre 26, 2018 — by Gabriella7

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Este artículo no es sobre cómo hablar en público de manera profesional y óptima. No es sobre cómo mejorar tu estilo, dominar tu lenguaje corporal y eliminar tus muletillas.

Este artículo es sobre cómo atreverse a hablar en público y punto.

Cómo tener la valentía de subir al estrado y presentar tu libro, participar en una mesa redonda o dar una conferencia.

Cómo hacer todas esas cosas sin mearte en los pantalones.

Cómo hacer todas esas cosas sin quedarte completamente en blanco.

Cómo hacer todas esas cosas con algún control de lo que sale de tu boca.

No puedo hacer magia. No puedo hacer que todas las personas tímidas del mundo de repente se conviertan en estrellas del espectáculo. Pero puedo contaros algunos conceptos importantes que descubrí sobre esto de exponerse, exhibirse y prestarse al examen de un grupo grande de personas.

Cuando la timidez hace que tu vida sea más complicada

Cuando estaba en la universidad, tenía una amiga que podía hablar con desconocidos en el autobús o ir a una tutoría con cualquier profesor sin pensarlo dos veces, pero que era incapaz de articular palabra cuando tocaba presentar algún proyecto. Yo, sin embargo, me subía a un escenario con la felicidad de una actriz de farándula, pero habría preferido cortarme un brazo antes que acudir a una tutoría, y a día de hoy me sigue costando pedir la cuenta en los bares.

Hay muchos tipos de interacción y cada persona tiene sus fuerzas y sus debilidades.

Reconozco que este amor por el escenario me viene desde pequeña, porque de niña yo era rubia y adorable a lo Shirley Temple, y me daban todos los papeles protagonistas en las funciones de la guardería. Luego crecí y, aunque era menos rubia y adorable, mis padres me apuntaron a clases de teatro. Seguía siendo tímida sin remedio, pero descubrí algo maravilloso: si algo te da miedo, puedes fingir que eres otra persona. Puedes interpretar un papel. Es un truco que sigo usando en mi vida diaria y del que hablaremos un poco más adelante.

Ese taller de teatro fue lo que me hizo salir de mi escondrijo personal e interesarme por mis congéneres humanos. Empecé a ir a recitales de poesía y descubrí que mis poemas me ayudaban a comunicarme con el mundo, a crear otro tipo de escenario.

hablar en públicoEse momento incómodo cuando estás recitando una oda a tus partes íntimas y entra tu madre en el local.

Ahora puedo estar en un grupo de personas desconocidas sin perder por completo los nervios y echarme a llorar*: un progreso impresionante. Pero que yo haya progresado como persona y haya descubierto el placer de hablar en público no quita que a veces lo haga fatal o me quede en blanco o digo algo inapropiado. Tampoco quita el nerviosismo que siento cada vez que me toca dar un taller o participar en una charla. Por suerte, he descubierto que con valentía no se nace, sino que se hace.

Recibo muchos emails de gente que saca su primer libro y se enfrenta a un obstáculo que le parece insuperable: la presentación. Eso me parece una lástima, porque la primera presentación de un libro tuyo es de las cosas más bonicas que hay. No dejes que unos nervios te priven de uno de los mayores lujos de la vida: HABLAR DE TU LIBRO Y QUE NADIE TE PUEDA DECIR QUE TE CALLES.

A continuación desarrollo un poco lo que suelo contestar a esos emails:

1. No estás solo

No, en serio. No eres tú. Nos pasa a todos. Hablar delante de una masa de personas es horrible. ¿Y si te juzgan?

Porque la realidad es que sí, te van a juzgar. Y lo sabes porque cuando acudes a cualquier evento tú también juzgas a quien habla.

La pregunta importante no es: ¿y si me juzgan? No. La pregunta importante, te recuerdo, es: ¿cómo consigo convencer a todos estos de que compren mi libro?

Si te da miedo presentar tu libro, dar una charla, participar en una mesa redonda… piensa en la persona que ha dado la charla justo antes que tú, o en aquel autor cuya presentación te encantó, ese que parecía tan seguro de sí mismo. Te cuento un gran secreto: ese autor también se estaba cagando vivo**. Todos queremos la aprobación de los demás, es un mecanismo de supervivencia.

Aquí no importa la aprobación de los demás. Lo que importa es que compren tu libro. Aquí lo realmente importante es tu obra y tu trabajo.

¿A que no te da ninguna vergüenza hablar a otros de las bondades de alguien a quien admiras o quieres? Pues lo mismo: habla de lo muchísimo que mola tu trabajo y por qué.

Ya sé que el síndrome del impostor corre feliz entre nosotros y nos infecta con su ponzoña antiartística. Así que… ¿qué pasa si no tienes mucha seguridad en tu trabajo?

Fácil: finge.

2. Fake it till you make it

Esta es una expresión muy común del mundillo de la autosuperación estadounidense: finge hasta que lo consigas. Finge ser alguien hasta que te conviertas en ese alguien.

No os voy a decir que os apuntéis a talleres de teatro (aunque prometo que funcionan y mucho), ni que mintáis en vuestros currículos, pero sí que saquéis al actor que todos llevamos dentro. Todos hemos jugado a las casitas de pequeños. Todos hemos fingido ser alguien que no somos. Os prometo que en realidad es muy divertido. Súbete a ese escenario y hazte pasar por una persona segura, confiada, carismática.

Nadie tiene por qué saber la verdad.

Todos ocultamos facetas de nuestra personalidad

Mi gran secreto es que no tengo sentido del humor. Soy de esas personas que cuando suelta un chascarrillo los demás la miran, muy confusos. Un día hice un chiste en el blog por error y alguien se rio. Desde entonces me hago pasar por alguien gracioso, tanto en el blog como en público. No tengo velocidad de respuesta como los cómicos de la tele, pero cuando entro en flow sale la Gabriella falsa, la Gabriella que intenta hacer reír a su público. Es una Gabriella peligrosa, porque puede ser un poco ácida y a veces suelta barbaridades, y con frecuencia se cree más graciosa de lo que es, pero es uno de mis personajes favoritos.

Todos tenemos nuestras máscaras y cada máscara tiene un poco de nosotros. A veces hasta se fusiona con nuestra cara.

Si eres una persona tímida, hazte pasar por una persona sociable y expresiva. Si eres una persona reflexiva y tranquila, hazte pasar por una persona enérgica y espontánea. Funciona, lo prometo.

hablar en públicoA Laura lo que realmente le gusta es quedarse en casa leyendo a Foucault con una infusión de limón y jengibre.

Cuando hablo en público me hago pasar por una persona megacarismática y hermosísima y fabulosa. Imaginad el susto cuando veo vídeos y fotos, y veo a una persona de atractivo medio y gracia en el culete. Es impresionante la capacidad que tenemos los seres humanos para engañarnos. ¡Usémosla!

3. Practica, practica mucho

Las primeras veces no son las mejores, pero todo mejora. Mejoran tus habilidades comunicativas, adquieres mayor seguridad y aprendes a reaccionar si algo sale mal. Nunca olvidaré aquella vez en la que, en una mesa redonda que yo moderaba, un tipo del público se levantó, se sentó a mi lado y empezó a decirnos a los ponentes todo aquello en lo que nos equivocábamos. Ni la vez en que una amiga acudió borracha a una de mis presentaciones, o la vez en que tuve que dar una charla en un descampado.

Creo que tu percepción cambia mucho cuando, en vez de “ojalá el público no me odie”, tu mayor ruego para un acto es “ojalá estén todos sobrios y haya un techo sobre nuestras cabezas”.

Hagas lo que hagas, lo más seguro es que te toque en algún momento hablar en público, sobre todo si quieres promocionar tu trabajo. Cuanto antes te expongas a este tipo de experiencia, mejor. No hay nada como la práctica para saber qué hacer cuando una banda de niñas chungas intenta arrancarte el micrófono de las manos para montarse un karaoke.

4. Prepárate

No sé si os pasa a vosotros, pero con el paso del tiempo mi capacidad de improvisación ha ido mermando. Me he dado cuenta de que ya no puedo hacer eso de aparecer en algún lado y hablar durante horas de un tema que me guste sin parar. Necesito, por lo menos, algún tipo de guion de ideas, para no quedarme un buen rato mirando al vacío en estado absoluto de pánico, diciéndome: “¿y ahora con qué entretengo a toda esta gente (aparte de con mi increíble carisma, hermosura y fabulosismo fabulosidad fabuleza)?”.

No digo que lleves tu discurso ya escrito y que te dediques solo a leerlo. Eso se nota y suele quedar fatal. Pero sí ayuda mucho llevar un pequeño guion: te hará sentirte mejor y te servirá de apuntador si te quedas en blanco. Se aprecia muchísimo en charlas y conferencias y presentaciones cuándo alguien lleva algunos temas preparados y cuándo va a hablar del tiempo y de lo primero que se le ocurra. Un guion ayuda a tener un discurso claro y ordenado, y evitará que te vayas demasiado por las ramas.

hablar en públicoYa sé que esta conferencia era sobre ciencia ficción, pero os aseguro que los próximos treinta y cinco minutos sobre las obras que me están haciendo en casa merecerán la pena.

A mí también me gusta llevar algún tipo de actividad o juego que pueda compartir con el público. Por ejemplo, en las presentaciones de El día del dragón, que contiene el peor chiste del mundo***, solemos cerrar el acto con un concurso de chistes malos. Esto es muy útil cuando presentas en colegios e institutos, con públicos obligados con los que a veces puede ser difícil conseguir atención y/o participación.

También puede resultar de ayuda fijarte en lo que hacen los monologuistas de comedia. Me encanta analizar sus estructuras narrativas, cómo se mueven y expresan. Solo con verlos te dan ganas de subirte a un escenario y contar una historia. Que igual tu ponencia sobre el papel de la mujer en la fantasía medieval de inspiración japonesa no es exactamente un discurso de Dani Rovira, pero la habilidad de un cómico para comunicarse con su público es inspiradora.

Por supuesto, siéntete libre luego de saltarte lo que tengas preparado en la medida que quieras y necesites. Es tu escenario y tú eres la estrella.

5. Organiza tu energía

Si eres una persona introvertida como servidora, la intensidad de un acto social bestia puede dejarte tiritando. Este finde pasado tuve un par de charlas en la Andalucía Reader Con, en Sevilla, y, aunque fue una experiencia maravillosa, todavía me estoy recuperando. Hablar en público (y estar en situaciones sociales con mucha gente a mi alrededor) me sobrestimula, me carga de adrenalina y me produce una euforia curiosa que luego tengo que pagar.

Es como si tuviera un banco de energía social y los eventos de este tipo me dejasen en números rojos. Los días siguientes siempre estoy cansada e irritable. De grandes festivales como el Celsius puedo necesitar semanas para recuperarme. Si te pasa algo similar, acuérdate de tener cuidado con los compromisos de este tipo. Separa eventos, mira bien los horarios y asegúrate de dormir bien. Mi error en mis primeros festivales fue apuntarme a todos los actos que pudiera, emocionada, y además irme de fiesta todas las noches con otros escritores, editores y juerguistas profesionales. Aunque de esa época guardo muy buenos recuerdos y posiblemente alguna enfermedad venérea, esta no es una buena combinación.

Antes de tu presentación, charla, conferencia… asegúrate de tomártelo con tranquilidad, de tener una buena noche de sueño y cuidarte. Socializa un poco justo antes del acto para no pensar en tus propios nervios y para ir soltándote un poco. Revisa un poco tu guion, pero NO dejes la preparación para el último momento.

6. Pide ayuda

Si realmente te desquicia la idea de subirte solo a un escenario, ¡no tienes que hacerlo! Dar una charla yo sola es divertido porque tengo el control absoluto de qué voy a decir y cómo, pero siempre estoy mucho más tranquila cuando hay otra persona que comparta conmigo la experiencia. Por eso, estoy más relajada en una mesa redonda o en cualquier charla moderada que en una conferencia. Si vas a presentar tu libro, busca a alguien de confianza que se ocupe de hacerte preguntas: así tú solo tienes que estar pendiente de responder lo mejor posible.

No tiene que ser una persona famosa. Cualquier amistad con desparpajo te puede servir. La idea es que sea alguien con quien te sientas a gusto y que sepa sacar lo mejor de ti. Pero ¡cuidado! Lo del desparpajo está bien, pero no elijas a alguien que hable más que tú o que vaya a hacerte sombra. La estrella eres tú y el público tiene que comprar tu libro, no el de la persona que te está presentando.

Esto lo digo, obviamente, para que no me invitéis a presentar vuestros libros. Porque intentaré vender los míos. No puedo evitarlo, son muchos años ya de tragarme la timidez y de fingir que soy una persona requeteinteresante.

Estáis avisados.

7. Habla a una sola persona… o a una masa informe

Seguro que habéis oído ya el truco ese de imaginar que el público está desnudo o en ropa interior. Es un truco malísimo, lo siento. Primero, porque respeto demasiado a la gente del público para hacer eso. Segundo, porque siempre hay gente en el público que está tremendamente bien de lo suyo y antes de darme cuenta estoy OTRA VEZ hablando de sexo en mi conferencia sobre procesos de autopublicación frente a la cadena tradicional de producción y distribución del libro.

Hay otro truco que funciona mejor y que yo usaba mucho al principio. Se trata de encontrar a la persona del público que sonríe. Siempre hay una. Ya sea porque le has caído bien, porque es de naturaleza sonriente o porque tiene una historia de fondo a lo Joker muy trágica que ha congelado su rostro en un rictus permanente, encontrarás a esa persona. Habla solo para ella. Intenta que sonría más, cuéntale cosas. No te digo que tengas la vista fija (eso queda un poco raruno), pero regresar a esa sonrisa te dará confianza.

hablar en públicoHola, amable desconocido. Es posible que me recuerdes de otras charlas como la de ayer por la tarde, donde sonreías mucho. Este discurso de cincuenta y cinco minutos es solo para ti. Ponte cómodo.

Una amiga modelo lo pasaba mal en las sesiones de fotos, pero no tenía problema con subirse a pasarelas rodeadas de espectadores. Esto era porque los focos de la pasarela iban directos hacia ella y no le permitían ver al público. Este no era más que una masa informe. Y ese es otro truco, muy diferente al anterior: imagínate que no estás hablando a personas, sino a una gran masa irreconocible. Imagínate que no hay nadie de verdad, que estás en tu casa a solas. Y que estás compartiendo contigo mismo aquello que te apasiona.

Estos trucos son herramientas de principiante, claro. Cuando hayas hecho unas cuantas presentaciones o actos te darás cuenta de que es bonito ir fijándote en diferentes personas del público, hablando para cada una de ellas. Aprenderás a hablar con el grupo en general sin problema. Y es que lo realmente importante de hablar en público es esto:

8. Diviértete

Aunque no me creáis, es cierto: hablar en público es divertido. El problema es que solemos estar tan ocupados preocupados por qué pensarán de nosotros que no nos damos cuenta.

¿Qué otras oportunidades tendrás de compartir lo que te gusta, lo que te preocupa, lo que te apasiona? ¿Cuántas veces podrás hablar de tu trabajo sin que los presentes te digan que te calles, Gabriella, que ya está bien y qué jarticos nos tienes con tu p**o libro?

No tienes que hacer las cosas como los demás. No tienes que hacer la típica presentación pesada. ¡Puedes hacer lo que quieras! (Dentro del margen de la ley, claro. Que dar presentaciones desde la cárcel es más complicado).

La pasión se contagia

Si tú te lo estás pasando bien, tu público lo nota. Disfruta del poder que te da ser quien tiene la palabra. Cuenta algún chiste. Si nadie se ríe, puedes seguir como si nada. Pero si consigues un par de risas del público, todo irá sobre ruedas a partir de entonces. La risa es contagiosa, siempre va a más y la gente que está ocupada riéndose no está ocupada juzgándote.

Yo mido lo bien o mal que ha ido un evento por esa respuesta del público. No hace falta montar ese monólogo cómico que ya he comentado, pero alivia tensión y relaja a los asistentes, que ya saben que por lo menos una parte de la charla no será tremendamente aburrida.

Y por favor, por favor, por favor, que tu charla no sea tremendamente aburrida. Te lo recuerdo: si escribes, tienes que saber contar una historia. Eso también sirve para tus presentaciones. ¡Ay, por qué son tan aburridas tantas presentaciones de libros!

Haz que el público participe, juega con él y pásalo bien. Pero nunca a costa del público, ojo. No hagas que se sienta incómodo: necesitas que se sienta a gusto. He ido a un par de eventos donde todos queríamos estrangular al conferenciante porque básicamente se dedicaba a insultarnos y a intentar dejarnos en evidencia. Es muy distinto tener autoestima y confianza que ser arrogante.

9. Quédate un rato

Creo que un error grave que cometen muchos autores es llegar a su presentación, hablar de su libro/trabajo/teoríaespaciotemporal y largarse. Para mí una de las mejores cosas de hablar en público es el rato de después, el quedarse charlando con asistentes, compañeros u organizadores del evento. Ahí es donde se estrechan lazos, se conoce a gente válida y donde interaccionas con tus lectores de verdad. Recuerda comentar en tu acto que estarás disponible después para firmar libros y señala dónde pueden adquirirlos. Suelen caer unos cuantos si tu charla ha sido de interés para el público.

Personalmente, intento ir un poco más allá. Ya que estoy con el subidón, con esa máscara de persona sociable que casi me estoy creyendo, ¿por qué no aprovecharlo? Siempre sugiero que vayamos todos después a tomar algo. Evidentemente, esto dependerá de la cantidad de asistentes. Si son muchos, no es practicable (aunque merece la pena por ver la cara de los camareros en los bares cuando pides mesa para cincuenta y ocho), pero suelo esperar a que ya quede poca gente (los que han pedido firma, los de mayor confianza, los que se han acercado a preguntar o comentar algo) y les propongo compartir todos un té, café o bebida alcohólica de su preferencia. Os aseguro que esas charlas son las que te van ofreciendo poco a poco la confianza que necesitas para superar tu miedo a hablar en público (y son parte fundamental del famoso networking).

hablar en públicoIrse de cañas después de una charlita es algo que el ser humano lleva haciendo desde tiempo inmemorable.

Un apunte para amigos y familiares: tras una charla o conferencia, todos estamos en un punto extraño de vulnerabilidad. Si tenéis alguna crítica constructiva, ahora no es el momento. Hacedlo luego, preferiblemente al día siguiente. Y si alguien en el público ha hecho algún comentario desafortunado sobre tu persona, NO QUIERES SABERLO. Esto es muy importante, porque sé que hay gente que te lo dirá con la mejor de las intenciones, pero eso puede minar esa confianza que tanto te ha costado reunir. Por supuesto que debemos aprender a hacer las cosas mejor, pero justo después de una conferencia NO ES EL MOMENTO. Repito, por si no ha quedado claro: NO ES EL MOMENTO. Merece la pena explicar esto a la gente que te rodea.

Todo puede ir mal, pero eso tampoco importa

Ante todo, acepta que esto de exponerse al terrible mundo del escritor público no siempre va a ir bien. Habrá asistentes imposibles. Habrá públicos que no se rían de ninguno de tus chascarrillos. Habrá públicos que pondrán algo que has dicho en su blog o en redes sociales, sacado de contexto. Alguien se quedará con esa frase horrible que salió de tu boca y no sabes cómo. Pero creo que todas esas posibilidades son mejores que seguir con miedo, mejores que evitar cualquier compromiso público y mejores que hablar con disgusto, odiando cada segundo de tu acto público.

Te aseguro que la mayoría de públicos son personas como tú o como yo, que lo único que piden es no aburrirse ni quedarse dormidos.

Entiende que eso es raro. Que el mundo está lleno de conferenciantes tediosos, de presentaciones interminables, de charlas egocéntricas.

En realidad, lo tienes fácil.

 


*Siempre que no haya alguien vestido de payaso en ese grupo. Con algunas fobias no hay trucos que valgan.

**Traducción para mis lectores de más allá del charco: tener mucho miedo, perder la compostura, necesitar ir al baño con urgencia.

***Testado en laboratorio.



Créditos:

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Las 8 verdades terribles del panda de la decepción

octubre 17, 2018 — by Gabriella11

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Ayer vino a visitarme el panda de la decepción e insistió en que os hablara de él.

El panda de la decepción me acobarda bastante, así que tuve que hacerle caso.

Este oso blanco y negro tan poco simpático no es una creación mía, sino del bloguero y autor Mark Manson, y lo descubrí en su libro El sutil arte de que (casi) todo te importe una mierda. Escuché el audiolibro en inglés y otro día ya hablaré de la obra en sí. Libertad Delgado tiene un vídeo sobre el tema que podéis meter en marcadores: no vayáis a verlo AHORA, que os estáis leyendo mi artículo.

NO LA MIRÉIS. QUE NO OS DISTRAIGA DE MI SAPIENCIA.

No os dejéis amedrentar por el subtítulo que le han puesto al libro de Manson en cristiano:Un enfoque rompedor para alcanzar la felicidad y el éxito“. No es una buena traducción del subtítulo original (A Counterintuitive Approach to Living a Good Life), y de hecho parece proclamar justo lo contrario de lo que proclama el libro (que tanta búsqueda de felicidad y éxito nos está, de muchas maneras, destrozando). Cosas del Marketing del Lado Oscuro.

Pero hablaba del panda, no de traducciones ni de Mark.

El panda de la decepción es lo mejor que te puede pasar

El panda de la decepción es un superhéroe. No el superhéroe que queremos, sino el que necesitamos. La función de este osito adorable con capa y antifaz es ir de puerta en puerta diciéndole a cada persona esa gran verdad que lleva negando toda su vida. Por ejemplo, el panda podría decirte que tu novia está buscando algún modo de cortar contigo. Lo sabes, pero crees que si lo ignoras, ese problema desaparecerá. Podría decirte que diez minutos de vez en cuando en fin de semana no te van a servir para escribir una novela. Podría decirte que tu poesía es mala. O que otra copa más sí te va a hacer daño. Cualquier cosa tremendamente obvia que tú, sin embargo, eres incapaz de ver.

El panda de la decepción es brutal, pero tal vez es lo mejor que nos podría pasar. Porque el panda no busca humillarnos ni hacer que nos sintamos mal. Tampoco busca, como un trol de internet cualquiera, tocarse un poco pensando en como nos ha hecho llorar. El panda es sabio y verdadero; el panda conoce aquello que nos hará libres. Es difícil diferenciar al panda de la decepción de mentira del auténtico, porque todos llevan capas y antifaz.

A mí me ha visitado el panda alguna vez y el tipo es un cabroncete de cuidado. ¡Qué daño hace! Pero es daño del que sana, del que hace que a la larga todo sea mejor.

Yo también he intentado ser panda a veces, siempre con mucho cuidado.

De cómo Gabriella se convirtió en un panda

(con un 10% de chistes sobre su peso y orondez voluptuosidad)

Solo soy panda si estoy convencida de que tengo, aunque sea, parte de razón, basándome en experiencias que no solo he vivido, sino que he observado de manera constante en otros, con datos verificables al respecto. Busco ahorrar a la otra persona esa desgracia que veo venir hacia ella, como un camión a 250 por hora.

No me ha ido muy bien.

panda de la decepciónParezco adorable, pero vengo a destruir tu realidad.

Nadie quiere oír que lleva haciendo algo de forma equivocada los últimos cinco/diez/veinte años de su vida (yo tampoco, por cierto). He perdido clientes por negarme a formar parte de su visión chiripitifláutica de la realidad. Si quieres que alguien te diga que vas a vender cien mil libros echándole un par de horas a la semana y solo llevando a cabo tareas que te gustan, mejor búscate a otra panda… digo asesora.

Por supuesto hay gente que sí escucha (y actúa en consecuencia). Hay algunos casos de éxito que me hacen sonreír. No son muchos. Como dijo Steve Scott, uno de los autores que más ha vendido como autopublicado en los últimos años: cualquiera puede hacer lo que él hizo, pero la mayoría de la gente no está dispuesta a trabajar tanto como él.

Tiene algo de razón: Scott analiza problemas cotidianos de la gente, se documenta a saco, y publica libritos cortos y baratos con soluciones. Tiene libros sobre todo tipo de cosas, desde cómo implementar el hábito del ejercicio a cómo utilizar Evernote de forma eficiente. Lleva haciendo eso desde hace más de diez años. No todos estamos dispuestos a invertir las horas diarias que invierte Scott durante más de diez años. Y es que, como él asegura:

Cosas como la ley de la atracción, El secreto y la idea de que “todo lo que tengo que hacer es pensar de forma positiva y todo será genial” están limitando nuestra capacidad para vivir mejor.

Todos asentimos, serios, y pensamos que a nosotros nos encantaría un panda de esos, que nos dijera la cruda realidad, porque es muy difícil reconocerla. Pero no somos conscientes de nuestro propio estado de negación.

Dicho esto, y con todos los disclaimers por delante de que en realidad no sé una patata, que solo suelto por aquí cosas que me habría gustado que me dijeran a mí en su momento (porque me habría ahorrado mucho tiempo y energía), me gustaría intentar ser panda de la decepción un ratito, si me dais permiso. No porque me guste (bueno, un poquito sí me gusta), ni porque tenga hechura moral para ello, sino porque es práctico para mí. Cada vez que alguien me mande un email lleno de “si lo visualizo mucho y sigo mis sueños, seré millonario”, podré ponerle este enlace.

Confieso también que esta es una suerte de catársis. Porque estas ocho cosas me las vino a contar el panda. Con su lindura blanquinegra y su sonrisa afable e insufrible.

Y su imbecilidad, porque hay que ser tontico para alimentarse solo de bambú, por cierto.

Cómo odio a ese maldito panda.

Vamos allá.

1. No, tu libro no venderá por sí mismo

*Coge aire*

El boca a boca es un mito creado por la industria editorial para que creas que ese libro que está en todas las estanterías de todas las librerías en primera plana está ahí porque “se ha vendido por recomendaciones personales y por tanto es independiente y buenísimo”.

*Suelta aire*

A las empresas de coedición y a muchos editores tradicionales (y me incluyo, que yo también lo fui) nos interesa que creáis en ese sueño, en el sueño del libro que se vende solo, porque seréis menos exigentes en vuestros contratos y no os pondréis pesados con el tema de la promoción. Para muchas grandes editoriales las ventas son una cuestión de estadística: se trata de publicar muchos libros porque hay una probabilidad X de que uno sea un superventas. Y muchos están todavía viviendo en una era donde los libros los vendían los periódicos y la radio.

Sí, periódicos y radio. ¿Sabéis cuántos libros vendí cuando salí en medios conocidísimos de alcance nacional?

Pista: bastantes menos que en el festival Celsius, que sí está orientado a mi público.

Eres una estrellita especial, pero el público y sus hábitos de compra no van a cambiar por ti. Necesitas aprender a promocionarte y necesitas entender qué quiere tu público. Y necesitas entender que tu público NO es el 100% de la población.

El daño de fenómenos como Harry Potter o Canción de hielo y fuego es que nos hacen creer que nosotros también podemos gustar a casi todo el mundo. Y eso es tremendamente engañoso, porque a) probablemente no cuentes con las habilidades narrativas que Martin ha desarrollado tras una vida entera creando historias y b) estos fenómenos son tan llamativos porque son, precisamente, el porcentaje mínimo, la gran excepción. Esto es como decir que vas a jugar todos los días al Euromillón porque está claro que en algún momento te va a tocar.

Robert Rankin definió en sus libros de ficción a la lotería nacional como el mayor timo llevado a cabo por el hombre. Y, sin embargo, seguimos creyendo en la probabilidad ínfima. Eso siempre me asusta un poco, porque si creo que me va a tocar el Euromillón o que voy a ser superventas internacional, también tendría que creer que me va a partir un rayo en cuanto salga a la calle o que no debería subirme a un avión, jamás.

panda de la decepciónEstá claro que no sé de lo que hablo. 
Este caballero recibió un email de un banquero nigeriano diciéndole que había ganado la lotería irlandesa por ser el visitante un millón de una página de fans de Coehlo, y miradlo ahora.

No digo que el boca a boca no funcione. Pero es que no funciona de la manera que crees.

2. No hay una respuesta sencilla

No puedo explicarte en una sesión de una hora cómo hacerte millonario vendiendo tus libros. Tendría muchos más clientes si lo hiciera (y cobraría mis sesiones mucho más caras), pero a la larga me reventaría en la cara, porque habría montones de escritores aporreando mi puerta echándome la culpa de haber dejado su trabajo, hipotecado a sus niños y abandonado a sus marsopas.

No hay una cantidad de tiempo exacta que necesitarás para vivir de tu escritura ni un proceso infalible por el que te convertirás en un autor de prestigio. Conocemos mecanismos, estrategias a largo plazo que han funcionado a otras personas, pero ni siquiera eso es una garantía de que te funcione a ti. Si alguien te vende lo contrario… entiendo que la tentación es grande. Pero pregúntate por qué esa persona no está en su mansión echando la siesta en vez de estar creando libros o cursos que te aseguran una riqueza futura a cambio de un desembolso insignificante.

panda de la decepciónNo busques mi nombre en Google, soy demasiado triunfador como para salir en ese motor de búsqueda para no iniciados.

Del mismo modo, no puedes ir a un taller de escritura durante una semana y esperar que tu escritura esté a nivel nobel de literatura, ni escribir tres cuentos y enfadarte porque nadie te los publica. Aprender a escribir debe de ser uno de los procesos más complicados que existen, ya que, tras un aprendizaje larguísimo a nivel técnico de forma y fondo, seguirás peleando por conseguir ese yo-no-sé-qué que hace que tus lectores secuestren a tu familia para tenerlos como rehenes hasta que escribas la continuación de tu serie más reciente de dinoporno yaoi BDSM con embarazo.

(Que, por cierto, Matilde, estaría bien que me devolvieras a mi hermano. Con todos sus dedos, preferiblemente).

3. Lo que a ti te gusta no le interesa, necesariamente, a los demás

Una cosa que nos cuesta mucho aceptar como escritores es que porque nosotros tengamos un estándar dorado de lo que es LITERATURA (así, todo en mayúsculas), millones de personas no tienen que estar de acuerdo con nosotros. Qué narices, es posible que ni cien personas estén de acuerdo con nosotros. No puedes molestarte porque a nadie le interese tu poemario dadá de flamenco-gore. Y entiendo que es muy cansino ver que otros autores que descuidan más su trabajo venden mucho más que nosotros, porque nos desconcierta que nuestra exigencia personal no sea la de los demás.

Esto nos lleva a otro punto importante:

4. Tu comportamiento como consumidor no es el mismo que el de tu lector ideal

Es crucial tener una idea de qué tipo de persona compra nuestros libros, no solo porque así podemos adecuar nuestra oferta, sino porque así sabemos dónde se mueven y cómo consumen, y podemos llegar a ellos.

Reconozco que esto a mí me tuvo atrapada bastante tiempo: pensaba que mis hábitos de lectura, compra y consumo eran iguales que los de los demás, y resulta que no es así. Que yo odie ver vídeos no significa que mi público ideal también lo odie. De aquí a que yo me haga booktuber sigue habiendo un tiempecico, pero sí que estoy intentando salir de mis costumbres anquilosadas y experimentar con otras formas más audiovisuales de llegar a mi gente, al igual que cada vez creo más contenidos para mi público (no escritor) de fantasía. El hecho de que leas, por ejemplo, Crónicas del fin, no implica que leas blogs para escritores, ni mucho menos.

panda de la decepciónPero deberías leerlo, por Angie. ¿Habías visto alguna vez un chico araña tan adorable?

Es difícil partir de experiencias de compra ajenas para formular la estrategia de promoción de tu libro. Y por eso tanta gente no vende.

Otra gran verdad del panda de la decepción, que nos dicen una y otra vez, pero que no parece calarnos: nadie dijo que esto fuera fácil. Lo que nos lleva a…

5. El mundo es injusto

Ese autor de mierda que escribe fatal acaba de vender tres millones de libros en 18 idiomas y tú este mes le has vendido uno a tu prima. Sí, el mundo es injusto y también la terrible industria editorial y blablabla.

Por favor, ahórrate tu activismo de lamento en redes sociales y sal ahí fuera y haz algo para cambiar el mundo. Monta tu propia editorial, invierte tu propio dinero, cambia el sistema desde dentro o desde fuera. Si no, cállate y aguanta. Analiza qué hace ese autor para vender tantos libros y decide si tus principios te permiten hacer algo similar. Si no es así, volvemos a la frase anterior: ahórrate tu activismo de lamento en redes sociales y sal ahí fuera y haz algo para cambiar el mundo.

No hay un karma divino y ordenado con una justicia perfecta. De haber de eso, yo estaría ahora mismo en mi piscina en forma de dragón gigante rodeada de modelos de todos los sexos (¡todos!) bebiendo cava y zampando pizza sin engordar un gramo. Y la pizza tendría gluten.

panda de la decepciónEn España nadie lee, porque hay más escritores que lectores y toda la industria editorial es una conspiración judeomasónica de Pérez Reverte. 
Y SÓLO VA CON TILDE CUANDO ES ADVERBIO.

Pero estoy aquí, en mi butaca maltrecha del Carrefour, con mi batita de flores y mi tripa adorable, escribiendo para vosotros.

6. Lo que estás haciendo no funciona

Esta tal vez sea una verdad muy complicada, porque hay un punto muy difícil de definir en el que debemos abandonar algo que no nos está funcionando (Seth Godin lo definía como “el abismo”). Por un lado, se nos dice que si perseveramos, alcanzaremos nuestros sueños, pero conozco autores que llevan treinta años escribiendo y no han alcanzado nada. Perseverar solo tiene sentido si lo hacemos de manera inteligente y deliberada. Escribir todos los días no es muy eficiente si no se acompaña de conocimientos teóricos; estudiar mil libros de escritura no sirve de nada si no escribes de forma periódica.

Y así se crean dos situaciones igualmente frustrantes:

a) Te acomodas en lo que sabes hacer, sin plantearte si está sirviendo de algo, si funciona.

b) Cambias de tácticas cada dos por tres, sin darle tiempo suficiente a cada una para aprender y progresar.

Creo que la virtud puede estar en el punto medio, como siempre. Prueba tácticas, dales unos meses y asegúrate de estar llevándolas a cabo de la mejor forma posible:

  1. Analiza la curva de aprendizaje de la táctica o método que vas a implementar (por ejemplo: ten en cuenta que no dominarás Facebook Ads en un par de semanas).
  2. Analiza cuánto tiempo suelen exigir para producir resultados. Por ejemplo, un blog muy bien llevado y enfocado a su público suele empezar a dar resultados al cabo de un año, aunque hay quien tarda menos. No pretendas ver un pico enorme de ventas si llevas dos semanas en la blogosfera.
  3. Decide cuál será la conversión que necesitas: ¿buscas más ventas, más suscriptores, más seguidores en redes sociales…?
  4. Es crucial hacer un seguimiento de cada resultado.
  5. Si no ves crecimiento (una mayor conversión), busca por qué. ¿Hay algo que podrías hacer mejor?
  6. Si realmente consideras que has hecho todo lo que tenías que hacer y la táctica no resulta, abandona con frialdad. No caigas en la falacia del costo hundido.
panda de la decepciónHe invertido ya 10000 euros en mi escuela de vuelo para gallinas, no voy a detenerme ahora.

Ese punto 6 es muy, muy, muy complicado. Si has dedicado varios años de tu vida a un proyecto, es muy difícil decirle adiós, aun cuando no da resultados. Esto le ocurre a muchos autores con su primer libro. Les cuesta lidiar con el hecho de que un primer libro rara vez es bueno. Y cuando no obtiene ventas o si se lleva malas reseñas, se desesperan y se frustran, y siguen empeñados en promocionar ese libro, en invertir en él tiempo y esfuerzo, cuando les vendría mejor escribir otro y aprender de sus errores.

7. No puedes hacerlo todo tú

A lo mejor tú eras, como yo, esa persona que en los proyectos en grupo del cole acababa haciendo todo el trabajo. Los demás o bien no cumplían con su parte o entregaban textos realmente malos, con la confianza de que vendría la idiota de Gabriella a arreglarlo todo.

O tal vez has tenido malos compañeros de equipo en tu entorno laboral. Tal vez has contratado a un corrector para tu libro que era un desastre o un portadista que daba vergüenza ajena.

el panda de la decepciónSon 1000 euros, gracias. Sé que parece algo caro, pero con algo tengo que alimentar a mis gallinas voladoras.

El problema de estas situaciones es que acabas desarrollando una fobia tremenda a delegar y quieres hacerlo todo tú.

Tampoco ayuda nuestra mentalidad de principiante, que nos lleva a pensar que invertir dinero en profesionales para que nuestro libro salga mejor es un desperdicio. Y a veces simplemente no puedes permitirte la ayuda de otros. Pero con el paso de los años he aprendido a apreciar la colaboración de gente estupenda que me ha hecho la vida mucho más fácil. A veces puedo pagarlo, otras veces recurro a mis propias habilidades para intercambiar servicios.

Sobre todo esto de delegar, vi este artículo de authority.pub y he adaptado sus listas a las mías propias:

He aquí algunas cosas de las que NO debería ocuparse un autor:
  • Su cubierta (a no ser que sea ilustrador profesional, claro).
  • La valoración de su propia obra (para eso están los lectores cero y los lectores profesionales).
  • La corrección (a no ser que sea corrector profesional, y aun en ese caso aconsejo recurrir, por lo menos, a otros lectores avispados para pillar erratas).
Ahí van cosas que recomiendo muy mucho que se deleguen:
  • La maquetación y el diseño del libro.
  • La creación y diseño de una página web.
  • Creación de materiales audiovisuales y gráficos (aquí incluyo booktrailers y audiolibros).
ahí van algunas cosas que podemos delegar si queremos, para hacernos la vida un poco más sencilla:
  • Redes sociales (pero solo si tu marca no es muy personal o si tu community manager la entiende perfectamente).
  • Investigación de palabras clave y categorías para Amazon.
  • SEO en web.
  • Creación y gestión de anuncios.
Y aquí van algunas cosas que creo que deben quedar en manos del autor:
  • Tu estrategia de crecimiento.
  • La creación y gestión de tu plataforma.
  • La relación con tus seguidores.
  • La relación con otros autores y profesionales del gremio (el famoso networking).
  • Entrevistas.
  • Conferencias, mesas redondas, convenciones… todo lo que sea hablar en público.
  • ¡Publicar más libros!
  • El desarrollo de productos asociados a ti, como cursos online o talleres presenciales.

8. Te vas a comer toda la mierda del mundo, así que elige qué mierda vas a comer más a gusto

Sí, sí, terminamos con esta, porque tal vez sea la más importante. En nuestro viaje como escritores empezamos siempre diciendo que lo que queremos es escribir, pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que esto implica mucho más que soltar novelas.

No solo está nuestra plataforma y promoción: acabamos haciendo cosas que no nos gustan porque hay que comer y esto es así. Si creéis que la vida escritora es todo aviones privados y fiestas con directores de Hollywood y piscinas en forma de dragon, es posible que os equivoquéis. Vamos a tener que devorar porquería a paladas, a montañas. Habrá cosas que no te apetezca hacer y tendrás que hacerlas.

Pero sí tenemos el poder de decidir qué tipo de porquería queremos devorar. Prefiero corregir novelas (nota: ODIO CORREGIR) a triunfar en Amazon vendiendo libros sobre cómo triunfar en Amazon. Todos tomamos decisiones de ese tipo a diario. Cada día aprendo mejor a decir que no a las cosas que no se alinean con mis valores personales y que no me ayudan a salir adelante.

No creas que tú te librarás de tener que hacer cosas que no te gustan. Me temo que no tienes esa decisión si quieres alcanzar tus metas (a no ser que tus padres sean millonarios y tus metas sean quedarte en casa en el sofá viendo HBO y Netflix).

Pero sí puedes elegir el tipo de basura en el que te toca meter el morro.

Ya lo dijo un poco más arriba el panda de la decepción: nadie dijo que esto fuera fácil.

Antes de que entre todos nos arranquemos el pelo y nos convirtamos en nihilistas a lo feo, a lo Schopenhauer, os confesaré que hubo algunas verdades que el panda se olvidó de contarme. No me dijo que esta sería una experiencia de crecimiento personal increíble, que vería satisfechas gran parte de mis tendencias narcisistas, que descubriría a un montón de gente alucinante o que habría personas humanas ahí fuera que querrían leer mis libros.

Para eso está el Hada de los Floripondios y la Purpurina. Viste de morado, canta YMCA a pleno pulmón y cada vez que menea la pata izquierda caga moneditas de oro y tirillas de piedras preciosas.

Por desgracia, esa solo toca a mi puerta muy de vez en cuando.

Yo le tengo un altar siempre puesto: con un tótem de peluche, un librico colocado y una botella de champán del bueno.

Por si acaso.

panda de la decepción


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  • Y si buscas asesoría personalizada en tu camino de escritura, tengo una consultoría para autores. Ofrezco sesiones de una hora por Skype o Hangout donde podemos analizar tu situción y buscar la mejor forma de promocionar tus libros, hacer crecer tu plataforma, mejorar tu escritura, romper tus bloqueos… ¡lo que necesites! Escríbeme a gabriella@gabriellaliteraria.com para más información y un presupuesto sin compromiso. ¡Corre, que este mes ya quedan muy poquitas plazas!
  • ¿Cuál ha sido vuestro panda de la decepción particular? Me encantaría que me lo contarais en los comentarios.

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Vender también es aprender a contar historias

septiembre 25, 2018 — by Gabriella14

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Todo esto empezó porque me pidieron un prólogo.

No soy muy amiga de los prólogos. Los prólogos y yo tenemos una relación parecida a la relación entre la protagonista de una comedia romántica para adolescentes y su némesis rubia y popular. No suelo leerlos hasta terminar el libro (¿y si hay alerones feos… digo… spoilers de la obra?) y no suelo escribirlos para otras personas. Un prólogo es una responsabilidad, al fin y al cabo. ¿Y si el libro es malo, engañoso o aporta información mal documentada? Es tu nombre el que está ahí, apoyando y aprobando la obra.

aprender a contar historiasDe algunos prólogos me arrepiento más que otros

Ana González Duque me pidió que escribiera un prólogo para su libro nuevo, Cómo monetizar tu blog de escritor. Con Ana, por suerte, sabía que podía escribir un prólogo con mucha tranquilidad, preocupándome solo de no usar (casi) palabrotas. Pocas personas tienen su habilidad para producir de manera periódica contenidos útiles, que además han pasado por el filtro valioso de su propia experiencia. Es fácil hablar de la teoría: pocos hablan de la práctica, de aquello que ya han verificado. Y pocas personas comparten su experiencia con tanta generosidad.

Antes de escribir esto que leéis que, por cierto, es ese mismo prólogo mencionado (pero con menos símiles de comedias románticas y menos portadas de Chuck Tingle), me tuve que leer el libro, como es lógico y normal. En él, Ana habla de un tema que conoce bien: cómo sacarle rentabilidad a tu blog si eres una persona cuya ocupación principal es escribir (o si te gustaría ser una persona cuya ocupación principal fuera escribir). Toca, además, una cuestión que poco se menciona: escribir no es solo escribir ficción y la creación de contenidos de no ficción puede ser una ayuda tremenda para los que también le damos a eso de la literatura. Escribir no es solo crear novelas.

Así que ahondemos más en eso de crear contenidos, sean literarios o no. ¿Cómo influye la creación de contenidos en nuestro trabajo artístico?

Arte y mercadeo no son agua y aceite

Al principio, yo era como esos escritores que dicen que el arte es lo primordial y que no puede mancillarse con el sucio dinero, ¡y mucho menos con el (sucísimo) mercadeo! Lo que yo no sabía (y lo descubrí mucho después) es que el famoso marketing puede ser divertido. No soy, precisamente, una autora que escriba para todo el mundo, así que he tenido que ingeniármelas de mil maneras para a) encontrar mi público y b) llegar hasta él, intentando mantener siempre mi respeto por el lector y por mi propias creaciones.

Siempre asociamos marketing a vender de forma mentirosa y pesada, con intenciones aviesas. Lo que yo descubrí (y creo que Ana también) es que vender no tiene nada de malo si se resume en lo siguiente:

Ofrecerle un producto o servicio a una persona que desea o necesita ese producto o servicio.

Por supuesto, no es lo mismo vender un libro que vender una consulta de dentista. La facilidad de venta siempre depende de la necesidad (lo que en el mundillo del mercadeo se conoce como dolor) del consumidor. Un dentista solo necesita anunciarse una vez, al igual que un cerrajero. Si me duele una muela o si he salido de casa sin las llaves, recordaré enseguida que hay un dentista o cerrajero disponible. Sin embargo, tendré que ver muchas veces (y en situaciones muy concretas) un libro para tener el impulso de compra.

aprender a contar historias-Y es una historia inolvidable que no te dejará indiferente.
-Vale, con esta van 622 veces, ya solo te faltan 18 para que lo compre.

Esto es malo, sí, es una caca como una montaña de grande. Pero también nos enseña a ser más ingeniosos e imaginativos que otros sectores. Nos enseña que es la emoción personal (más que la pura necesidad de un dolor de muelas o una casa cerrada) la que dirige la compra, por lo que la relación con el lector es más importante que nunca.

Cuando aceptas esto, cuando aceptas que los libros, por muy buenos que sean, no se venden solos, descubres que vender y promocionar pueden ser procesos muy creativos. De hecho, cuando dejé de vender y promocionar como hacían los demás (ay, esos «compra mi libro» en grupos de Facebook…) y me decidí a enfocarlo como hacía con mi escritura (con humor, imaginación y ganas de experimentar), los resultados cambiaron bastante. ¡De repente, la gente quería leerme! ¿Y no es eso estupendo?

La clave está en tu contenido

Ana habla en su libro de formas distintas de las que disponemos para sacarle rentabilidad a nuestra escritura, escribamos ficción, no ficción o diccionarios de klingon. Como ella ya habla de todo eso de manera sucinta y amena, con sus ejemplos claros, a mí me gustaría insistir en otra cosa, que va muy unida a todo esto.

Dicen por ahí que el contenido es el rey (y que probablemente el SEO sea la reina… aunque algunos aseguran que ahora la reina es el SMO, la optimización de redes sociales). No importa, no importa. Da igual cuánto SEO aprendas, dan igual todos los truquitos que te sepas sobre cómo moverte en redes: si tu contenido es malo, aburrido o engañoso, vas a tener problemas. Un blog es una de las herramientas más poderosas que puedes tener como escritor, pero de poco sirve si ahí lo único que demuestras es que no sabes… eh… escribir.

aprender a contar historiasCompra mi livro

En un encuentro de marketing digital en el que estuve hace algún tiempo, un experto en AdWords me dijo algo que se me quedó clavado: «No intentes vencer al SEO. Google siempre va un paso por delante ti. Por mucho que intentes gustar a Google, siempre valorará la calidad del contenido por encima de todo. Si intentas engañarlo con atajos y artimañas, sin cuidar la relevancia de tu contenido… bueno, allá tú. Google tiene un equipazo de los mejores programadores del mundo optimizando su algoritmo día a día. ¿Tú qué tienes?».

Tal vez no lo dijera justo con esas palabras, porque yo tengo cierta tendencia a la exageración y a lo dramático (y me encanta la palabra artimaña), pero este es mi prólogo y me lo teatralizo como quiero.

También me dijo otra cosa que viene bien recordar. Si no sabes lo que quiere tu público, pregunta. Pregúntales por email, pregunta mediante encuestas o formularios. Muchas veces te mentirán, ojo, porque en realidad poca gente sabe lo que quiere. Pero es un buen sitio para empezar.

Problemas comunes por los que nadie se queda en tu blog

Desde luego, la manera en que te presentes es importante. He visitado buenos posts que he abandonado enseguida porque eran palabras blancas sobre fondo oscuro. He abandonado blogs que tardaban demasiado en cargarse. Pero la buena escritura sobrevive, aun así… o por lo menos la que interesa a tu público. Cuando empecé a escribir sobre la atribulada vida del autor y la creación literaria, tenía una web horrorosa, pero las visitas comenzaron poco a poco a crecer. El diseño, el SEO, el SMO… son importantes, ¡casi cruciales!, pero nunca tan importantes como lo que cuentas y cómo lo cuentas.

Un buen artículo es todo un arte. No se trata solo de que sepas escribir, sino de que sepas escribir de una manera que convenza a tu público de que siga leyendo. Recuerda que vivimos en una nueva economía de la atención: si no captas a tu lector en el primer par de segundos, se marchará. Con frecuencia veo a blogueros que se preguntan por qué no obtienen conversión y lecturas pese a un diseño perfecto, con su formulario de suscripción perfecto, con sus palabras clave perfectas y toda esa pesca (perfecta). Entiendo muy bien su frustración, pero me temo que es inevitable. Estas son las razones más comunes que encuentro:

  1. Una mala redacción. Ortografía pésima, muchas erratas, mala gramática, oraciones larguísimas llenas de subordinadas, barroquismo exacerbado, etc.
  2. No decir nada, en realidad. Si me leo mil palabras donde no tengo ni idea de qué querías contarme, tenemos un problema.
  3. Copiar, copiar y copiar. No hablo de hacer un copipega de otro blog (aunque también lo he visto), sino de copiar ideas, formatos o incluso formas de redactar. Nadie necesita leer cinco veces lo mismo. Las tendencias son útiles, pero solo hasta cierto punto. Y el contenido perenne a la larga da mejores resultados (y menos trabajo de reciclaje) que un contenido que caduque cada par de semanas (a no ser que la función de tu blog sea anunciar noticias o gestionar tendencias).
  4. Falta de personalidad. Si me das buenos datos y tu información es válida, estupendo. Pero si quieres que compre tus libros… ay, necesito algo más.
  5. Demasiada personalidad. En ocasiones, por intentar copiar el tono de otros blogs en vez de intentar desarrollar poco a poco la voz propia, encuentro artículos que son esperpénticos, forzados.
  6. Búsqueda de polémica como cebo. En mi experiencia, tras años y años de moverme en la blogosfera, los blogs que intentan atraer visitas mediante críticas malintencionadas o salseo del facilón acaban muriendo poco a poco. La polémica atrae a cierto tipo de lector y genera un ambiente de malestar donde suele ser complicado crear fidelización.
  7. Falta de comunicación. El protagonista es el lector, no tú. Esta es la razón por la que no tiendo a seguir cuentas de Instagram donde cada foto es un selfi. Eso será funcional para cuentas destinadas a personas interesadas en tu bonita cara, pero si tu público objetivo es el lector de misterio, vas a tener que crear contenidos que puedan interesar a un lector de misterio (y no hay capas de maquillaje ni boquitas de pato que puedan cambiar eso).
aprender a contar historiasPor favor, Horacio, para. Solo te avergüenzas a ti mismo.

La narración no es solo para tus novelas

Supongo que todo esto se resume en que bloguear también es un arte, con sus patrones, modas y reglas no escritas. Atrás quedaron los días de exposición-nudo-desenlace, como nos enseñaron en el colegio. Ya nadie tiene paciencia para la exposición. Métete de cabeza en el nudo, habla de tú a tus lectores, conversa con ellos con la intención de entretener y aportar valor. Engánchalos con cliffhangers, usa símiles que inspiren, ponte en su lugar y piensa en qué te gustaría leer. Esa forma de crear es parte de tu aprendizaje como narrador. Léete el libro de Ana de cabo a rabo (¡no te olvides de complementarlo con El escritor emprendedor!) y une todas sus fantásticas herramientas a tus capacidades narrativas.

Porque la buena noticia es que el storytelling, como lo llaman ahora, el arte de contar historias, se usa con gran éxito en la escritura persuasiva y en los blogs.

¿Y acaso no empezaste tú a escribir porque querías contar historias?

 



Créditos de imágenes

herramientas para escritoresmarketingproceso de ediciónpromoción

El viaje del comprador te afecta más de lo que crees

agosto 30, 2018 — by Gabriella12

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Es importante no confundir viaje con vacaciones. Yo he estado de viaje, pero no de vacaciones*.

Digo que viaje no es lo mismo que vacaciones porque las palabras no siempre son lo que aparentan. Todo se complica aún más cuando entramos en el farragoso terreno de las nuevas tecnologías, ciencias del comportamiento y otros asuntos donde el mundo angloparlante lleva la delantera. No hablo del mundo del travelling, no, ni del wanderlust ni del R&R, sino de otro sector donde realmente nos faltan palabras en nuestro idioma: el marketing (o mercadeo o mercadotecnia o lo que os dé la real gana).

Una vez más, aquí hemos venido a hablar de marketing. Somos escritores, sí, pero eso de dedicarnos solo a escribir en nuestras cuevas al estilo ermitaño se acabó, por desgracia (si es que existió alguna vez).

viaje del compradorAh, por allí veo acercarse una idea para mi próxima novela. Pondré al buitre de las tres y media a hacerme la portada, a ver qué tal.

Hablaba con Jaume Vicent sobre lo problemático que es traducir algunos conceptos de SEO y marketing, sobre todo cuando trabajamos en un entorno (el literario) donde muchos conceptos no son nada conocidos. No es una cuestión solo de términos, de léxico, sino de conocimiento. En el mundo angloparlante mucha gente sabe lo que es el buyer’s journey, por ejemplo, pero es muy posible que a muchos de nosotros os suene a esperanto. Y si nos dan la traducción literal, viaje del comprador, nos quedamos más o menos igual.

He encontrado muchos artículos que definen este concepto, pero están muy orientados a diseñadores web, copywriters o expertos en mercadeo, y eso se nota. Están llenos de los mismos tecnicismos que a muchos nos siguen sonando, sí, a esperanto, o tal vez a algún dialecto lejano del mandarín. Por no hablar de todas esas comas tras sujeto. ¿Por qué en tantos blogs sobre marketing siempre hay comas detrás de sujeto? ¿O en cualquier lugar menos el que corresponde, en general?

viaje del compradorHola soy Benito y vengo ablarte de, marketing

Algunos de mis compañeros emprendedores y escritores han tratado este tema en sus libros o cursos, pero en la blogosfera no hay mucho al respecto, por lo menos no enfocado a los que escribimos ficción. Y esto es extraño, porque para los que somos autores y pretendemos vender más de dos ejemplares al año de nuestros libros, este concepto es crucial. De hecho, si no entiendes el viaje del comprador, lo vas a tener mucho, mucho más complicado para vender tus libros.

Pero ¿qué es eso del viaje del comprador?

celsiuscursos

II Taller Literario del Festival Celsius (gratis, en Avilés)

junio 27, 2018 — by Gabriella5

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Como muchos recordaréis, el año pasado celebré un taller literario en el marco del festival Celsius de Aviles.

Más que un taller al uso, la organización del festival me explicó que buscaba algo que ayudara a escritores que están empezando a entender cómo funcionan algunos aspectos básicos del mundo editorial y literario.

Tuvimos dos conferencias/charlas especiales, donde me concentré en explicar cuestiones de esas que a todos nos interesa saber, como el funcionamiento de la cadena del libro, cómo dirigirse a editores, cómo publicitarse en línea, etc. Fue todo muy estupendo, se creó un ambiente ameno y divertido, y nos juntamos un grupo bastante grande de escritores, para aprender y charlar, en la espaciosa sala Allegro del hotel 40 Nudos.

taller celsius

Debido a la popularidad del taller, la organización me pidió que lo repitiéramos en 2018. Pero ahora queríamos algo más grande y aún mejor, por lo que nos decidimos a traer un par de profes invitados. Así que este año yo daré dos charlas más genéricas, dirigidas a ámbitos grandes como son la autopublicación y la productividad, y mis dos superestrellas, Javier Miró y Ana González Duque (que seguro que os suenan. Además de autores, son expertos en esto de la escritura emprendedora, como demuestran sus proyectos Autorquía y Marketing Online para Escritores), se centrarán en temas más especializados, como son el contacto con editoriales y la visibilidad online.

¡Esto suena muy bien! ¿Dónde, cuándo y cuánto cuesta?

El lugar será el mismo que el año pasado, la sala Allegro, que nos ceden con muchísima amabilidad nuestros amigos del hotel 40 Nudos. Todo será en el marco del estupendísimo Festival Celsius 232, un festival de género fantástico que se celebra todos los años en Avilés, así que podremos aprender entre sidras y cachopos.

Os dejo los horarios del taller, que es completamente GRATIS. Los profes cedemos nuestro tiempo y trabajo por amor al festival, que os aseguro que es una experiencia fantástica (nunca mejor dicho). Por supuesto, si luego queréis apuntaros a alguno de nuestros servicios o comprar nuestros libros, tampoco nos vamos a lamentar, ejem.

No hay inscripción, todo será por orden de llegada hasta cubrir aforo (pero la sala es grande y tenemos muchas sillas extra):

Jueves 12 de julio

11:00-12:15 – El camino de la autopublicación: pasos necesarios para crear y vender tu propio libro. Gabriella Campbell.
12:15-12:45 – Descanso.
12:45-14:00 – Cómo publicar con una editorial: primer contacto, propuestas editoriales y otras opciones a tener en cuenta. Javier Miró.

Viernes 13 de julio

11:00-12:15 – ¡Acaba ya esa novela! Trucos antibloqueo y herramientas eficientes de productividad para escritores. Gabriella Campbell.
12:15-12:45 – Descanso.
12:45-14:00 – El superpoder de la visibilidad. Cómo darte a conocer y promocionar tus libros mediante el mejor marketing en línea. Ana González Duque.

Y una cosa más: sé que en el festival os van a coincidir muchas cosas interesantes con nuestras charlas. No os preocupéis: siempre que tengáis cuidado de no hacer ruido ni distraer al resto, podréis abandonar la sala cuando queráis. No me voy a enfadar porque prefiráis ver a… no sé… Tad Williams o Kameron Hurley en vez de a mí.

Otras actividades en el Celsius

Y, hablando de Kameron Hurley, os recuerdo que el día 10, como preludio al Celsius, estaré en Madrid, en el Espacio Fundación Telefónica, entrevistándola, charlando del género en el género. Ya podéis reservar entrada (gratuita) en la web.

También tengo otras cosicas (ya veréis que en el Celsius soy como una pelota de pelo rubiverde, botando de un sitio a otro): 

 

Taller de recortables Construye tu propio dragón. Gestionado por la gente maravillosa de Naufragio de Letras, el año pasado tuvo tal exitazo y montamos tantos dragones que este repetimos. Será el sábado 14, de 19:00 a 20:00, en la carpa de actividades.


crónicas del fin

 

Presentación de Crónicas del fin (con José Antonio Cotrina y Libertad Delgado). ¡Y nos acompaña Cristina Macía! Será el sábado 14, de 17:30 a 18:00, en la carpa de actividades.

 

 

 

 


la noche del espectro

 

 

Presentación de La noche del espectro (segunda parte de El día del dragón, ¡yupi!), con José Antonio Cotrina. Este libro no saldrá oficialmente hasta septiembre, pero tendremos ejemplares a la venta en el Celsius y allí lo presentamos en sociedad. Será el miércoles 11, de 18:30 a 19:00 en la carpa de actividades, y nos acompaña Marta Álvarez (“Martitara“).

 


La visita del selkie

 

Presentaré La visita del selkie, de Libertad Delgado, el viernes 13 de 20:00 a 20:20, también en la carpa de actividades.

 

 

 


libros celsius

 

Y tendré a la venta ejemplares de la revista Tantrum y de Lectores aéreos en papel, recién salidito del horno.

 

 

Y para terminar…

Para acabar, qué mejor que dejaros con unas fotitos del último viaje de Lechuguita, Asexora Literaria, que me acompañó al Festival de Fantasía de Fuenlabrada, y que seguramente dará por saco vendrá al Celsius también a sacarse fotos glamurosas con escritores. ¿A cuántos autores reconocéis?

Lechuguita Fuenlabrada

¿A uno? ¿A cinco? ¿A ninguno? Si os pongo los nombres seguro que os suenan más…

Lechuguita Fuenlabrada¿Acabo de pasar quince minutos de mi vida poniendo nombrecitos a la imagen? Acabo de pasar quince minutos de mi vida poniendo nombrecitos a la imagen.

no te olvides de…

mejores libros

¡Ya está bien de anunciar cosas de festivales! Si sois lectores de fantasía, os recuerdo también que este viernes 29 sale el primer correo de Lo extraño y lo maravilloso, nuestra lista de contenidos de terror, ci-fi y fantástico, lleno de recomendaciones de cosas chulas para amantes de lo maravilloso. Si todavía no te has apuntado, estás a tiempo. Sortearemos cosas muy espléndidas (un ejemplar de Crónicas del fin y otro de la revista Tantrum) y además te llevas un cuento gratis de José Antonio Cotrina: La niña muerta.

Talleres, cuentos, libros…no diréis que no os doy amor.

Estoy tirando tanta casa por la ventana que me voy a quedar sin sillas.

leerlibroslo extraño y lo maravilloso

Encuentra los mejores libros para ti (con estas 7 pistas)

junio 20, 2018 — by Gabriella8

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¿Sabíais que hay escritores que no leen?

Tal vez lo sabíais, ya, y soy yo la que no es cool ni está en el ajo. De vez en cuando escucho ese comentario de “no tengo tiempo para leer” y vaya si lo entiendo, sí. Yo tampoco lo tengo. Cuando llevas todo el día trabajando con texto, delante de un ordenador, lo último que quieres hacer por ocio es leer más texto. Prefieres un poquito de Netflix and chill, que dirían los angloparlantes, que básicamente quiere decir utilizar Netflix como cebo para intentar tener sexo con alguien.

(Me maravilla la gente que tiene energía y tiempo al final del día para tener sexo con alguien. Yo soy más de HBO and fall asleep, qué le vamos a hacer).

Pero no hay salida, chicos. Si queremos escribir bien, tenemos que leer bien (y mucho). Aunque estudiemos la teoría (estructuras, planificación, recursos, corrección), la lectura analítica nos permite entender cómo funciona esa teoría y nos permite absorber patrones de buena escritura como si fuéramos esponjitas naturales de esas que usan los bebés.

mejores librosA la izquierda, yo, meándome en el sagrado arte del símil. A la derecha, todos vosotros.

Esta comparación no es tan terrible como parece. ¿No somos todos, acaso, bebés en este proceso eterno de aprendizaje? En realidad, estamos aprendiendo una lengua nueva, una lengua rica y persuasiva que la mayoría de la gente ni sabe que existe.

Hay trucos de los de siempre: leer en las salas de espera, escuchar audiolibros, coger un libro diez minutos antes de dormir… Pero pensemos que, como tenemos poco tiempo y poca energía (y también, para qué engañarnos, poco dinero), es muy muy importante seleccionar qué leemos. Así que propongo algunas ideas y recursos que os resultarán de lo más interesantes. Si vamos a leer, leamos en condiciones.

Quedaos, sobre todo, con el último apartado, que es tope molón.

autoediciónmarketing

Las siete estrategias básicas para vender libros

junio 13, 2018 — by Gabriella14

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La semana pasada un cliente me pidió que le diera algún consejo para promocionar su libro.

Esa pregunta es megadifícil de la muerte, chicos.

«¡Pero Grabrielo! —me gritáis, en esa voz insistente que tenéis siempre en mi cabeza—. ¡Si tú siempre andas dando consejos sobre promoción! ¡Si el problema es que no hay forma de callarte!».

Ay. No existe UN consejo para promocionar un libro. Me temo que es bastante más complicado. No puedo coger y decirte: «pon un anuncio en Facebook Ads» o «monta una presentación» o «contrata un avión para que dibuje el título de tu libro en el cielo», porque son tácticas aisladas, que no tienen ningún sentido ni función sin otro tipo de maniobras básicas y estratégicas.

estrategias vender libroHola, somos Cecilia y Pablo y por cien euros hacemos la compra en el Mercadona con el nombre de tu libro aquí.

Me puse a pensar: ¿por dónde empezar a explicarle a mi querido cliente lo necesario para que su libro se dé a conocer? O, seamos sinceros, para que su libro se venda.

Y me di cuenta de que estoy tan acostumbrada a tratar con otros escritores independientes, ya publicados (o con escritores que trabajan con editoriales consolidadas), que a veces doy por sentado que os sabéis ya toda la teoría. Y es verídico y real que la mayoría os la sabéis, pero sigue habiendo muchísima gente escritora ahí fuera que se está empezando a enfrentar ahora a su primera publicación y que no sabe muy bien por dónde tirar.

Yo he estado en las mismas cuando no había mucha información sobre marketing para escritores. Y fue duro, amigos, muy duro. Este es el artículo que me habría gustado encontrar en su momento.

No voy a entrar en mucha materia en cada punto de este texto. Me interesa sobre todo que sirva como esquema básico para que tengáis las ideas muy claras. Luego ya podéis ampliar conocimientos. Para ello recomiendo leer los artículos de este blog, leer libros completísimos como El escritor emprendedor o Manual de autopublicación o incluso contar conmigo para una sesión de consultoría.

Voy a hablar sobre todo de estrategias para vender. Si lo que tú quieres es escribir solo para ti, como afición, y que te lean amigos y familiares, eso también está estupendo, pero probablemente estas cuestiones no vayan contigo.

corregirherramientas para escritores

Cómo superar la resaca de tu primera corrección

mayo 29, 2018 — by Gabriella30

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Este artículo iba a llamarse Tu primer libro es una caca (y eso es bueno).

Por suerte (creo) no suelo quedarme con mi primer título. Nuestras primeras ideas no son, necesariamente, las mejores ni las más convenientes. Algo parecido ocurre con nuestro primer libro, nuestro primer relato, lo primero que enseñamos al mundo. Peor aún: ocurre con lo primero que otra persona nos corrige, ese momento crucial donde somos conscientes de que somos seres imperfectos, fallidos, erróneos.

Y eso siempre duele, porque en nuestra cabeza somos todos anuncios de champú.

primera corrección
Tienes un moquito.

Creo que es en la primera novela donde nos llevamos el golpe más duro. O en nuestro primer libro de relatos o de ensayo: en la primera obra donde hemos invertido meses (¡tal vez años!) de nuestro tiempo, pobres corderitos inocentes y esperanzados que nos creemos el vástago secreto de Heminway con Le Guin.

Sobre todo este tema hemos hablado mucho en el grupo de Facebook El escritor emprendedor, donde un grupo aguerrido de autores independientes nos ayudamos (¡y consolamos!) mutuamente. Esa conversación se ha trasladado a nuestras webs y blogs, y han surgido muchos artículos al respecto en este último mes. Concretamente, Esther Magar y servidora quisimos hablar de cómo afectaba al autor recibir su primera corrección profesional.

Así que este texto que vas a leer es doble: yo hablo de la teoría e intento aportar herramientas para lidiar con todo esto, y Esther ha entrevistado a varios autores para que nos cuenten su experiencia personal. Os recomiendo de manera muy encarecida que vayáis a leer su artículo también.

Hablemos entonces de corrección, lectores/escritores míos. Y hablemos de desastre.