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70 trucos para sacarle brillo a tu novelaherramientas para escritores

Las listas de verificación salvarán tu novela

diciembre 5, 2018 — by Gabriella6

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Entre octubre de 2007 y septiembre de 2008, un estudio se llevó a cabo en las ciudades de Toronto, Nueva Delhi, Amán, Auckland, Manila, Ifakara, Londres y Seattle. Se observaron los datos, procesos y resultados de 3955 pacientes, y las conclusiones se publicaron en enero del 2009 con una noticia interesante: las listas de verificación salvan vidas.

Esto de las listas de verificación en el entorno médico no era nada nuevo, pero todavía no había llegado a la cirugía. El uso de la lista de verificación para cirujanos, recomendada por la OMS, fue una implementación con resultados asombrosos. Obligar a los cirujanos a revisar una lista de acciones antes de sus operaciones redujo el índice de muertes y complicaciones quirúrgicas más de un tercio en estos ocho hospitales tan diferentes. También se redujeron de forma notable las complicaciones posteriores a la operación y el índice posterior de muertes relacionadas. Ni que decir tiene que el proceso comenzó a adoptarse en muchísimos más hospitales alrededor del mundo.

¿Qué tiene esto que ver con la escritura?

Bastante, de hecho.

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El trípode de la estabilidad (o cómo desenredar tu vida escritora)

noviembre 21, 2018 — by Gabriella15

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Anoche soñé con Ramit Sethi.

Probablemente no sepáis quién es y eso tampoco es importante. Todo el sueño Sethi se lo pasaba en mi habitación, gruñendo y quejándose y regañándome por todo lo que estoy haciendo mal.

Llegó el momento en que Sethi se marchaba, diciéndome que me esperaba abajo para comer. Mientras, yo me cambiaba de ropa (sí: había atendido a un bloguero de fama mundial en pijama y bata). Como ocurre en una cantidad nada desdeñable de mis sueños, dediqué un tiempo excesivo a elegir qué ropa ponerme: me probaba mil cosas y todas me quedaban horribles; cada vez estaba más ansiosa, consciente de que me esperaban en la planta de abajo.

el trípode de la estabilidadVaya echándose un vodka, señor Sethi, que esto nos va a llevar un rato.

Es demasiado fácil analizar este sueño. No creo (mucho) en el poder simbólico de lo onírico, pero sí creo que es posible encontrar aquello que nos preocupa, aquello de lo que el cerebro se deshace durante la noche, en lo que soñamos. Lo de la ropa es un síntoma clásico de ansiedad y de preocupación por las opiniones ajenas. Y Sethi no es más que una representación de la parte menos compasiva de mí misma.

Todo el tiempo que Sethi me apuntaba con el dedo y me acusaba de algo, yo ofrecía excusas. Razones débiles y ridículas. A la vez, me enfadaba con él, porque no decía claramente qué esperaba de mí.

Es tan representativo este sueño de mi psique en general, que ahora que lo recuerdo me da un poco de risa. A la vez, me conduce a un problema del que todos sufrimos: un estado recurrente de confusión.

El problema de la confusión

Ese estado confuso que me dominaba en el sueño me recuerda al estado confuso en el que estoy a veces (¿a menudo?). Es un estado que observo en muchos otros escritores. Supongo que todos lo sufrimos, hasta cierto punto, pero en los artistas lo veo multiplicado por diez, tal vez porque haya pocos mapas y caminos marcados para nosotros. Por un lado, eso supone una libertad tremenda, pero por otro es aterrador.

Con frecuencia, clientes, amigos, alumnos y gente desesperada por email me pregunta: ¿qué hago? ¿Me concentro en mis redes sociales o en mi escritura? ¿Debo aprender SEO? ¿A qué hora del día es mejor publicar en el blog? ¿Dónde puedo encontrar buenos profesionales para una corrección? ¿Cómo puedo tener pelo como el tuyo?

Todas son preguntas válidas en momentos concretos (excepto la del pelo: nadie quiere un teleñeco fagocitador de bolígrafos y experto creador de enredos sobre su cabeza). Pero de nada sirve preocuparse por los detalles si lo fundamental no está en su sitio. Y cuando yo me siento así, desorientada y confusa, con esa vocecilla acusatoria disfrazada de mi copywriter favorito, intento regresar a lo básico.

Qué conveniente entonces que Ramit Sethi, precisamente, llame a esta técnica el trípode de la estabilidad.

Qué es el trípode de la estabilidad

De nada sirve construir castillos de naipes si a la mesa sobre la que se apoyan le falta una pata. No sirve estudiar SEO, SMO o Google Analytics si no tienes buenos contenidos. De nada sirve crear buenos contenidos si solo lo haces cada dos o tres meses. Sethi habla así de su trípode:

nailing the big things means that you can play around and take risks in other areas

Hacer bien las cosas grandes significa que puedes jugar y arriesgarte en otras áreas. Sethi pone el ejemplo de los grandes cómicos, que prueban sus chistes una y otra vez delante de públicos pequeños, que los testean de mil maneras antes de usarlos en un escenario grande o un especial de Netflix. Tienen muy seguro lo básico (que sus chistes funcionarán) antes de experimentar con otras cosas.

el trípode de la estabilidadBien, ahora que sé que el chiste sobre la Inquisición española funciona, vamos a probar a arrancaros a todos una uña de los pies. ¡Nada puede fallar!

Dejemos de lado la escritura un momento y procuremos analizar cuáles son los tres fundamentos de nuestra vida, los tres sitios donde necesitamos estabilidad para poder hacer todo lo demás. En mi caso, serían:

  1. Salud
  2. Familia
  3. Pasión

Con contracturas y migrañas no puedo trabajar de manera óptima, así que es importante para mí hacer lo posible para mantener mi salud en las mejores condiciones. Mi familia es mi colchón, donde acudo en las emergencias, y necesito escribir (ya sea ficción o en el blog) para sentir que el día ha merecido la pena. En vez de escribir podría hablar de pintar, de tocar la flauta o criar perritos de la pradera, pero para sobrevivir necesito una obsesión, algo en lo que trabajo a diario.

Estos son mis tres fundamentos cruciales. Tal vez echéis en falta otras cuestiones importantes, como el dinero, la vida social o el amor romántico. Estas son muy importantes, pero no son la base sobre la que me muevo. Necesito esas tres cosas para poder llevar adelante las demás (he sobrevivido más de una vez sin dinero gracias a mi familia, por ejemplo; y ni amigos ni pareja me aguantarían si estuviera siempre enfadada y enferma, o deprimida por no sentir que tengo un propósito). Con esto quiero decir que hay muchas cosas importantes, pero suele haber tres que son indispensables para crecer en el camino que hayas elegido. Tus bases probablemente no coincidan con las mías: solo tú puedes conocerlas.

Sethi da otros ejemplos. Tu trípode podría ser: tu trabajo, tus relaciones personales y tu hogar. Podría ser tu negocio, tus ahorros y tu coche. No entres en juicios morales o sociales: nadie tiene por qué ver tu lista de tres. Escríbela con sinceridad. Recuerda: no es que lo que se queda fuera del trípode no tenga importancia, es que lo que se queda fuera del trípode no podría medrar sin lo que está en el trípode.

Piensa en cuál es tu trípode y elige. Es más fácil de lo que parece: creo que lo tendrás claro pronto. Solo se trata de ir reduciendo aspectos de tu vida hasta dar con los que son indispensables para todo lo demás.

Examina tu trípode. ¿Tienes estabilidad en esas tres cosas que has apuntado? Si no es así, es mejor que trabajes en ello.

El trípode del escritor

Del mismo modo, puedes crear un trípode para tu escritura. En mi caso, podría ser este:

  1. Contenidos para escritores
  2. Ficción
  3. Comunicación

Dentro del primer punto podría incluir mi blog, 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, la lista de correo de Gabriella Literaria y otros proyectos orientados a escritores. En el segundo estarían mis relatos, novelas, Lo extraño y lo maravilloso, etc. Y en el tercero metería mis redes sociales, convenciones, charlas y conferencias, talleres, etc. No son tres grupos separados: suelen interrelacionarse.

Cuando me agobio, procuro recuperar la estabilidad en ese trípode. Escribo en el blog, corrijo un relato, comparto algo que me parece relevante para mi público en Twitter. Todo lo demás (el papeleo, las consultorías, la programación de contenidos en redes, emails pendientes, aprendizaje, lectura…) es importante, pero parte de esos tres puntos. Necesito primero regresar a lo básico para reorientarme.

¿Cuál sería tu trípode de escritor? ¿Qué haces cada semana para alimentarlo?

el trípode de la estabilidadSi tu respuesta es: "sacrificar una cesta de niños a los dioses del inframundo", tal vez los resultados no sean los que esperas. Pero siempre viene bien tener a Cthulhu tranquilo un milenio más.

La importancia de la estabilidad

La estabilidad tiene mala fama. Suena poco atrevida, aburrida. Pero es la estabilidad en un área la que nos permite crecer en ella. Uno puede escribir bien porque lleva años escribiendo con disciplina y progresando. Lleva años mostrando su trabajo y aprendiendo de la retroalimentación. Puede arriesgarse en detalles, ciertas formas y formatos, pero sabe bien qué funciona y qué no funciona en lo básico.

Si no te va bien en lo básico, lo demás se convierte en una maraña tremenda de construcciones en derrumbe, levantadas sobre cimientos débiles.

Si necesitas dinero para sobrevivir (como todos), no te lances a escribir pensando que desde el primer día vas a estar arrasando en Amazon. Tendrás que escribir poco a poco, compaginándolo como puedas con tu trabajo. Si estás en el paro, es más importante encontrar un empleo que escribir. ¿Sufres de una adicción nociva? Es más importante solucionar esa adicción antes que escribir. Si sufres de ansiedad o depresión y eso bloquea tu creatividad, intenta primero hablar con un profesional y encontrar maneras de reducir esa ansiedad y depresión.

el trípode de la estabilidad—Verá, doctora, a veces escucho voces. Hay como... personas en mi cabeza. También sufro de ansiedad, depresión, alcoholismo y adicción a los gatos. 
—¿Es usted escritora? 
—¡Madre mía, doctora! ¿Cómo lo ha adivinado?

Escribir puede ser una terapia excelente para todos los casos que comentamos más arriba. Pero si tu vida está llena de problemas cruciales, tienes que intentar resolver mínimamente ese trípode básico de supervivencia antes de desarrollar tu trípode de escritor. Esto puede parecer de cajón, pero no te gastes dinero en cursos de escritura si no tienes dinero para comer. No te sientes a soltar 10000 palabras del tirón si tu espalda se va a resentir luego. Sé que es difícil distinguir entre las excusas (“hoy no escribo porque me molesta un poco la espalda”) y las necesidades (“la espalda me está matando y sé que hacer ejercicio me aliviará, pero en vez de eso voy a escribir otras mil palabras”), pero tenemos que intentarlo.

Todo esto parece de lo más evidente, pero una y otra vez encuentro escritores que descuidan aspectos básicos de su salud física, económica y social, y luego no entienden por qué andan quemados y bloqueados. Echan la culpa a cualquiera menos a sí mismos.

Del mismo modo, muchos escritores me preguntan cómo solucionar la cabecera de un blog donde no han escrito en ocho meses, o me dicen que van a comprarse una cámara carísima para sus fotos de Instagram cuando su cuenta ni está enfocada a su público objetivo, o quieren saber cuál es la mejor palabra clave para su novela en Amazon… cuando llevan tres mil páginas escritas de la novela. O me encuentro con autores que autopublican una novela sin que nadie la haya valorado ni leído antes, y no entienden el silencio (o las malas reseñas) que suele llegar luego.

Regresa a lo básico y afiánzalo

Ya, ya, todo esto es complicado. El trípode de la estabilidad es exigente. Pero más difícil es seguir ignorando los problemas más básicos y pasarte el resto de tu vida probando la táctica de la semana, con la esperanza de que de repente te conviertas en George R. R. Martin. Cuando la gente habla del éxito de Canción de hielo y fuego tiende a olvidar toda la práctica en narrativa básica que George adquirió en su trabajo televisivo (y con novelas anteriores que no tuvieron mucha suerte).

Asegura tus bases y solo entonces sal a jugar. Si te pierdes, siempre puedes regresar a ellas.

Pero. Sin embargo. No obstante.

No uses esas bases como excusa para detenerte. Sé mejor que yo: no sigas dándole razones endebles al señor Sethi, mientras peleas con montones y montones de ropa que no termina de quedarte bien.

Si lo haces, lo sabré.

Ya sabes que te estoy vigilando.

 



Créditos:

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9 trucos para que te atrevas a hablar en público

octubre 26, 2018 — by Gabriella7

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Este artículo no es sobre cómo hablar en público de manera profesional y óptima. No es sobre cómo mejorar tu estilo, dominar tu lenguaje corporal y eliminar tus muletillas.

Este artículo es sobre cómo atreverse a hablar en público y punto.

Cómo tener la valentía de subir al estrado y presentar tu libro, participar en una mesa redonda o dar una conferencia.

Cómo hacer todas esas cosas sin mearte en los pantalones.

Cómo hacer todas esas cosas sin quedarte completamente en blanco.

Cómo hacer todas esas cosas con algún control de lo que sale de tu boca.

No puedo hacer magia. No puedo hacer que todas las personas tímidas del mundo de repente se conviertan en estrellas del espectáculo. Pero puedo contaros algunos conceptos importantes que descubrí sobre esto de exponerse, exhibirse y prestarse al examen de un grupo grande de personas.

Cuando la timidez hace que tu vida sea más complicada

Cuando estaba en la universidad, tenía una amiga que podía hablar con desconocidos en el autobús o ir a una tutoría con cualquier profesor sin pensarlo dos veces, pero que era incapaz de articular palabra cuando tocaba presentar algún proyecto. Yo, sin embargo, me subía a un escenario con la felicidad de una actriz de farándula, pero habría preferido cortarme un brazo antes que acudir a una tutoría, y a día de hoy me sigue costando pedir la cuenta en los bares.

Hay muchos tipos de interacción y cada persona tiene sus fuerzas y sus debilidades.

Reconozco que este amor por el escenario me viene desde pequeña, porque de niña yo era rubia y adorable a lo Shirley Temple, y me daban todos los papeles protagonistas en las funciones de la guardería. Luego crecí y, aunque era menos rubia y adorable, mis padres me apuntaron a clases de teatro. Seguía siendo tímida sin remedio, pero descubrí algo maravilloso: si algo te da miedo, puedes fingir que eres otra persona. Puedes interpretar un papel. Es un truco que sigo usando en mi vida diaria y del que hablaremos un poco más adelante.

Ese taller de teatro fue lo que me hizo salir de mi escondrijo personal e interesarme por mis congéneres humanos. Empecé a ir a recitales de poesía y descubrí que mis poemas me ayudaban a comunicarme con el mundo, a crear otro tipo de escenario.

hablar en públicoEse momento incómodo cuando estás recitando una oda a tus partes íntimas y entra tu madre en el local.

Ahora puedo estar en un grupo de personas desconocidas sin perder por completo los nervios y echarme a llorar*: un progreso impresionante. Pero que yo haya progresado como persona y haya descubierto el placer de hablar en público no quita que a veces lo haga fatal o me quede en blanco o digo algo inapropiado. Tampoco quita el nerviosismo que siento cada vez que me toca dar un taller o participar en una charla. Por suerte, he descubierto que con valentía no se nace, sino que se hace.

Recibo muchos emails de gente que saca su primer libro y se enfrenta a un obstáculo que le parece insuperable: la presentación. Eso me parece una lástima, porque la primera presentación de un libro tuyo es de las cosas más bonicas que hay. No dejes que unos nervios te priven de uno de los mayores lujos de la vida: HABLAR DE TU LIBRO Y QUE NADIE TE PUEDA DECIR QUE TE CALLES.

A continuación desarrollo un poco lo que suelo contestar a esos emails:

1. No estás solo

No, en serio. No eres tú. Nos pasa a todos. Hablar delante de una masa de personas es horrible. ¿Y si te juzgan?

Porque la realidad es que sí, te van a juzgar. Y lo sabes porque cuando acudes a cualquier evento tú también juzgas a quien habla.

La pregunta importante no es: ¿y si me juzgan? No. La pregunta importante, te recuerdo, es: ¿cómo consigo convencer a todos estos de que compren mi libro?

Si te da miedo presentar tu libro, dar una charla, participar en una mesa redonda… piensa en la persona que ha dado la charla justo antes que tú, o en aquel autor cuya presentación te encantó, ese que parecía tan seguro de sí mismo. Te cuento un gran secreto: ese autor también se estaba cagando vivo**. Todos queremos la aprobación de los demás, es un mecanismo de supervivencia.

Aquí no importa la aprobación de los demás. Lo que importa es que compren tu libro. Aquí lo realmente importante es tu obra y tu trabajo.

¿A que no te da ninguna vergüenza hablar a otros de las bondades de alguien a quien admiras o quieres? Pues lo mismo: habla de lo muchísimo que mola tu trabajo y por qué.

Ya sé que el síndrome del impostor corre feliz entre nosotros y nos infecta con su ponzoña antiartística. Así que… ¿qué pasa si no tienes mucha seguridad en tu trabajo?

Fácil: finge.

2. Fake it till you make it

Esta es una expresión muy común del mundillo de la autosuperación estadounidense: finge hasta que lo consigas. Finge ser alguien hasta que te conviertas en ese alguien.

No os voy a decir que os apuntéis a talleres de teatro (aunque prometo que funcionan y mucho), ni que mintáis en vuestros currículos, pero sí que saquéis al actor que todos llevamos dentro. Todos hemos jugado a las casitas de pequeños. Todos hemos fingido ser alguien que no somos. Os prometo que en realidad es muy divertido. Súbete a ese escenario y hazte pasar por una persona segura, confiada, carismática.

Nadie tiene por qué saber la verdad.

Todos ocultamos facetas de nuestra personalidad

Mi gran secreto es que no tengo sentido del humor. Soy de esas personas que cuando suelta un chascarrillo los demás la miran, muy confusos. Un día hice un chiste en el blog por error y alguien se rio. Desde entonces me hago pasar por alguien gracioso, tanto en el blog como en público. No tengo velocidad de respuesta como los cómicos de la tele, pero cuando entro en flow sale la Gabriella falsa, la Gabriella que intenta hacer reír a su público. Es una Gabriella peligrosa, porque puede ser un poco ácida y a veces suelta barbaridades, y con frecuencia se cree más graciosa de lo que es, pero es uno de mis personajes favoritos.

Todos tenemos nuestras máscaras y cada máscara tiene un poco de nosotros. A veces hasta se fusiona con nuestra cara.

Si eres una persona tímida, hazte pasar por una persona sociable y expresiva. Si eres una persona reflexiva y tranquila, hazte pasar por una persona enérgica y espontánea. Funciona, lo prometo.

hablar en públicoA Laura lo que realmente le gusta es quedarse en casa leyendo a Foucault con una infusión de limón y jengibre.

Cuando hablo en público me hago pasar por una persona megacarismática y hermosísima y fabulosa. Imaginad el susto cuando veo vídeos y fotos, y veo a una persona de atractivo medio y gracia en el culete. Es impresionante la capacidad que tenemos los seres humanos para engañarnos. ¡Usémosla!

3. Practica, practica mucho

Las primeras veces no son las mejores, pero todo mejora. Mejoran tus habilidades comunicativas, adquieres mayor seguridad y aprendes a reaccionar si algo sale mal. Nunca olvidaré aquella vez en la que, en una mesa redonda que yo moderaba, un tipo del público se levantó, se sentó a mi lado y empezó a decirnos a los ponentes todo aquello en lo que nos equivocábamos. Ni la vez en que una amiga acudió borracha a una de mis presentaciones, o la vez en que tuve que dar una charla en un descampado.

Creo que tu percepción cambia mucho cuando, en vez de “ojalá el público no me odie”, tu mayor ruego para un acto es “ojalá estén todos sobrios y haya un techo sobre nuestras cabezas”.

Hagas lo que hagas, lo más seguro es que te toque en algún momento hablar en público, sobre todo si quieres promocionar tu trabajo. Cuanto antes te expongas a este tipo de experiencia, mejor. No hay nada como la práctica para saber qué hacer cuando una banda de niñas chungas intenta arrancarte el micrófono de las manos para montarse un karaoke.

4. Prepárate

No sé si os pasa a vosotros, pero con el paso del tiempo mi capacidad de improvisación ha ido mermando. Me he dado cuenta de que ya no puedo hacer eso de aparecer en algún lado y hablar durante horas de un tema que me guste sin parar. Necesito, por lo menos, algún tipo de guion de ideas, para no quedarme un buen rato mirando al vacío en estado absoluto de pánico, diciéndome: “¿y ahora con qué entretengo a toda esta gente (aparte de con mi increíble carisma, hermosura y fabulosismo fabulosidad fabuleza)?”.

No digo que lleves tu discurso ya escrito y que te dediques solo a leerlo. Eso se nota y suele quedar fatal. Pero sí ayuda mucho llevar un pequeño guion: te hará sentirte mejor y te servirá de apuntador si te quedas en blanco. Se aprecia muchísimo en charlas y conferencias y presentaciones cuándo alguien lleva algunos temas preparados y cuándo va a hablar del tiempo y de lo primero que se le ocurra. Un guion ayuda a tener un discurso claro y ordenado, y evitará que te vayas demasiado por las ramas.

hablar en públicoYa sé que esta conferencia era sobre ciencia ficción, pero os aseguro que los próximos treinta y cinco minutos sobre las obras que me están haciendo en casa merecerán la pena.

A mí también me gusta llevar algún tipo de actividad o juego que pueda compartir con el público. Por ejemplo, en las presentaciones de El día del dragón, que contiene el peor chiste del mundo***, solemos cerrar el acto con un concurso de chistes malos. Esto es muy útil cuando presentas en colegios e institutos, con públicos obligados con los que a veces puede ser difícil conseguir atención y/o participación.

También puede resultar de ayuda fijarte en lo que hacen los monologuistas de comedia. Me encanta analizar sus estructuras narrativas, cómo se mueven y expresan. Solo con verlos te dan ganas de subirte a un escenario y contar una historia. Que igual tu ponencia sobre el papel de la mujer en la fantasía medieval de inspiración japonesa no es exactamente un discurso de Dani Rovira, pero la habilidad de un cómico para comunicarse con su público es inspiradora.

Por supuesto, siéntete libre luego de saltarte lo que tengas preparado en la medida que quieras y necesites. Es tu escenario y tú eres la estrella.

5. Organiza tu energía

Si eres una persona introvertida como servidora, la intensidad de un acto social bestia puede dejarte tiritando. Este finde pasado tuve un par de charlas en la Andalucía Reader Con, en Sevilla, y, aunque fue una experiencia maravillosa, todavía me estoy recuperando. Hablar en público (y estar en situaciones sociales con mucha gente a mi alrededor) me sobrestimula, me carga de adrenalina y me produce una euforia curiosa que luego tengo que pagar.

Es como si tuviera un banco de energía social y los eventos de este tipo me dejasen en números rojos. Los días siguientes siempre estoy cansada e irritable. De grandes festivales como el Celsius puedo necesitar semanas para recuperarme. Si te pasa algo similar, acuérdate de tener cuidado con los compromisos de este tipo. Separa eventos, mira bien los horarios y asegúrate de dormir bien. Mi error en mis primeros festivales fue apuntarme a todos los actos que pudiera, emocionada, y además irme de fiesta todas las noches con otros escritores, editores y juerguistas profesionales. Aunque de esa época guardo muy buenos recuerdos y posiblemente alguna enfermedad venérea, esta no es una buena combinación.

Antes de tu presentación, charla, conferencia… asegúrate de tomártelo con tranquilidad, de tener una buena noche de sueño y cuidarte. Socializa un poco justo antes del acto para no pensar en tus propios nervios y para ir soltándote un poco. Revisa un poco tu guion, pero NO dejes la preparación para el último momento.

6. Pide ayuda

Si realmente te desquicia la idea de subirte solo a un escenario, ¡no tienes que hacerlo! Dar una charla yo sola es divertido porque tengo el control absoluto de qué voy a decir y cómo, pero siempre estoy mucho más tranquila cuando hay otra persona que comparta conmigo la experiencia. Por eso, estoy más relajada en una mesa redonda o en cualquier charla moderada que en una conferencia. Si vas a presentar tu libro, busca a alguien de confianza que se ocupe de hacerte preguntas: así tú solo tienes que estar pendiente de responder lo mejor posible.

No tiene que ser una persona famosa. Cualquier amistad con desparpajo te puede servir. La idea es que sea alguien con quien te sientas a gusto y que sepa sacar lo mejor de ti. Pero ¡cuidado! Lo del desparpajo está bien, pero no elijas a alguien que hable más que tú o que vaya a hacerte sombra. La estrella eres tú y el público tiene que comprar tu libro, no el de la persona que te está presentando.

Esto lo digo, obviamente, para que no me invitéis a presentar vuestros libros. Porque intentaré vender los míos. No puedo evitarlo, son muchos años ya de tragarme la timidez y de fingir que soy una persona requeteinteresante.

Estáis avisados.

7. Habla a una sola persona… o a una masa informe

Seguro que habéis oído ya el truco ese de imaginar que el público está desnudo o en ropa interior. Es un truco malísimo, lo siento. Primero, porque respeto demasiado a la gente del público para hacer eso. Segundo, porque siempre hay gente en el público que está tremendamente bien de lo suyo y antes de darme cuenta estoy OTRA VEZ hablando de sexo en mi conferencia sobre procesos de autopublicación frente a la cadena tradicional de producción y distribución del libro.

Hay otro truco que funciona mejor y que yo usaba mucho al principio. Se trata de encontrar a la persona del público que sonríe. Siempre hay una. Ya sea porque le has caído bien, porque es de naturaleza sonriente o porque tiene una historia de fondo a lo Joker muy trágica que ha congelado su rostro en un rictus permanente, encontrarás a esa persona. Habla solo para ella. Intenta que sonría más, cuéntale cosas. No te digo que tengas la vista fija (eso queda un poco raruno), pero regresar a esa sonrisa te dará confianza.

hablar en públicoHola, amable desconocido. Es posible que me recuerdes de otras charlas como la de ayer por la tarde, donde sonreías mucho. Este discurso de cincuenta y cinco minutos es solo para ti. Ponte cómodo.

Una amiga modelo lo pasaba mal en las sesiones de fotos, pero no tenía problema con subirse a pasarelas rodeadas de espectadores. Esto era porque los focos de la pasarela iban directos hacia ella y no le permitían ver al público. Este no era más que una masa informe. Y ese es otro truco, muy diferente al anterior: imagínate que no estás hablando a personas, sino a una gran masa irreconocible. Imagínate que no hay nadie de verdad, que estás en tu casa a solas. Y que estás compartiendo contigo mismo aquello que te apasiona.

Estos trucos son herramientas de principiante, claro. Cuando hayas hecho unas cuantas presentaciones o actos te darás cuenta de que es bonito ir fijándote en diferentes personas del público, hablando para cada una de ellas. Aprenderás a hablar con el grupo en general sin problema. Y es que lo realmente importante de hablar en público es esto:

8. Diviértete

Aunque no me creáis, es cierto: hablar en público es divertido. El problema es que solemos estar tan ocupados preocupados por qué pensarán de nosotros que no nos damos cuenta.

¿Qué otras oportunidades tendrás de compartir lo que te gusta, lo que te preocupa, lo que te apasiona? ¿Cuántas veces podrás hablar de tu trabajo sin que los presentes te digan que te calles, Gabriella, que ya está bien y qué jarticos nos tienes con tu p**o libro?

No tienes que hacer las cosas como los demás. No tienes que hacer la típica presentación pesada. ¡Puedes hacer lo que quieras! (Dentro del margen de la ley, claro. Que dar presentaciones desde la cárcel es más complicado).

La pasión se contagia

Si tú te lo estás pasando bien, tu público lo nota. Disfruta del poder que te da ser quien tiene la palabra. Cuenta algún chiste. Si nadie se ríe, puedes seguir como si nada. Pero si consigues un par de risas del público, todo irá sobre ruedas a partir de entonces. La risa es contagiosa, siempre va a más y la gente que está ocupada riéndose no está ocupada juzgándote.

Yo mido lo bien o mal que ha ido un evento por esa respuesta del público. No hace falta montar ese monólogo cómico que ya he comentado, pero alivia tensión y relaja a los asistentes, que ya saben que por lo menos una parte de la charla no será tremendamente aburrida.

Y por favor, por favor, por favor, que tu charla no sea tremendamente aburrida. Te lo recuerdo: si escribes, tienes que saber contar una historia. Eso también sirve para tus presentaciones. ¡Ay, por qué son tan aburridas tantas presentaciones de libros!

Haz que el público participe, juega con él y pásalo bien. Pero nunca a costa del público, ojo. No hagas que se sienta incómodo: necesitas que se sienta a gusto. He ido a un par de eventos donde todos queríamos estrangular al conferenciante porque básicamente se dedicaba a insultarnos y a intentar dejarnos en evidencia. Es muy distinto tener autoestima y confianza que ser arrogante.

9. Quédate un rato

Creo que un error grave que cometen muchos autores es llegar a su presentación, hablar de su libro/trabajo/teoríaespaciotemporal y largarse. Para mí una de las mejores cosas de hablar en público es el rato de después, el quedarse charlando con asistentes, compañeros u organizadores del evento. Ahí es donde se estrechan lazos, se conoce a gente válida y donde interaccionas con tus lectores de verdad. Recuerda comentar en tu acto que estarás disponible después para firmar libros y señala dónde pueden adquirirlos. Suelen caer unos cuantos si tu charla ha sido de interés para el público.

Personalmente, intento ir un poco más allá. Ya que estoy con el subidón, con esa máscara de persona sociable que casi me estoy creyendo, ¿por qué no aprovecharlo? Siempre sugiero que vayamos todos después a tomar algo. Evidentemente, esto dependerá de la cantidad de asistentes. Si son muchos, no es practicable (aunque merece la pena por ver la cara de los camareros en los bares cuando pides mesa para cincuenta y ocho), pero suelo esperar a que ya quede poca gente (los que han pedido firma, los de mayor confianza, los que se han acercado a preguntar o comentar algo) y les propongo compartir todos un té, café o bebida alcohólica de su preferencia. Os aseguro que esas charlas son las que te van ofreciendo poco a poco la confianza que necesitas para superar tu miedo a hablar en público (y son parte fundamental del famoso networking).

hablar en públicoIrse de cañas después de una charlita es algo que el ser humano lleva haciendo desde tiempo inmemorable.

Un apunte para amigos y familiares: tras una charla o conferencia, todos estamos en un punto extraño de vulnerabilidad. Si tenéis alguna crítica constructiva, ahora no es el momento. Hacedlo luego, preferiblemente al día siguiente. Y si alguien en el público ha hecho algún comentario desafortunado sobre tu persona, NO QUIERES SABERLO. Esto es muy importante, porque sé que hay gente que te lo dirá con la mejor de las intenciones, pero eso puede minar esa confianza que tanto te ha costado reunir. Por supuesto que debemos aprender a hacer las cosas mejor, pero justo después de una conferencia NO ES EL MOMENTO. Repito, por si no ha quedado claro: NO ES EL MOMENTO. Merece la pena explicar esto a la gente que te rodea.

Todo puede ir mal, pero eso tampoco importa

Ante todo, acepta que esto de exponerse al terrible mundo del escritor público no siempre va a ir bien. Habrá asistentes imposibles. Habrá públicos que no se rían de ninguno de tus chascarrillos. Habrá públicos que pondrán algo que has dicho en su blog o en redes sociales, sacado de contexto. Alguien se quedará con esa frase horrible que salió de tu boca y no sabes cómo. Pero creo que todas esas posibilidades son mejores que seguir con miedo, mejores que evitar cualquier compromiso público y mejores que hablar con disgusto, odiando cada segundo de tu acto público.

Te aseguro que la mayoría de públicos son personas como tú o como yo, que lo único que piden es no aburrirse ni quedarse dormidos.

Entiende que eso es raro. Que el mundo está lleno de conferenciantes tediosos, de presentaciones interminables, de charlas egocéntricas.

En realidad, lo tienes fácil.

 


*Siempre que no haya alguien vestido de payaso en ese grupo. Con algunas fobias no hay trucos que valgan.

**Traducción para mis lectores de más allá del charco: tener mucho miedo, perder la compostura, necesitar ir al baño con urgencia.

***Testado en laboratorio.



Créditos:

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Vender también es aprender a contar historias

septiembre 25, 2018 — by Gabriella14

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Todo esto empezó porque me pidieron un prólogo.

No soy muy amiga de los prólogos. Los prólogos y yo tenemos una relación parecida a la relación entre la protagonista de una comedia romántica para adolescentes y su némesis rubia y popular. No suelo leerlos hasta terminar el libro (¿y si hay alerones feos… digo… spoilers de la obra?) y no suelo escribirlos para otras personas. Un prólogo es una responsabilidad, al fin y al cabo. ¿Y si el libro es malo, engañoso o aporta información mal documentada? Es tu nombre el que está ahí, apoyando y aprobando la obra.

aprender a contar historiasDe algunos prólogos me arrepiento más que otros

Ana González Duque me pidió que escribiera un prólogo para su libro nuevo, Cómo monetizar tu blog de escritor. Con Ana, por suerte, sabía que podía escribir un prólogo con mucha tranquilidad, preocupándome solo de no usar (casi) palabrotas. Pocas personas tienen su habilidad para producir de manera periódica contenidos útiles, que además han pasado por el filtro valioso de su propia experiencia. Es fácil hablar de la teoría: pocos hablan de la práctica, de aquello que ya han verificado. Y pocas personas comparten su experiencia con tanta generosidad.

Antes de escribir esto que leéis que, por cierto, es ese mismo prólogo mencionado (pero con menos símiles de comedias románticas y menos portadas de Chuck Tingle), me tuve que leer el libro, como es lógico y normal. En él, Ana habla de un tema que conoce bien: cómo sacarle rentabilidad a tu blog si eres una persona cuya ocupación principal es escribir (o si te gustaría ser una persona cuya ocupación principal fuera escribir). Toca, además, una cuestión que poco se menciona: escribir no es solo escribir ficción y la creación de contenidos de no ficción puede ser una ayuda tremenda para los que también le damos a eso de la literatura. Escribir no es solo crear novelas.

Así que ahondemos más en eso de crear contenidos, sean literarios o no. ¿Cómo influye la creación de contenidos en nuestro trabajo artístico?

Arte y mercadeo no son agua y aceite

Al principio, yo era como esos escritores que dicen que el arte es lo primordial y que no puede mancillarse con el sucio dinero, ¡y mucho menos con el (sucísimo) mercadeo! Lo que yo no sabía (y lo descubrí mucho después) es que el famoso marketing puede ser divertido. No soy, precisamente, una autora que escriba para todo el mundo, así que he tenido que ingeniármelas de mil maneras para a) encontrar mi público y b) llegar hasta él, intentando mantener siempre mi respeto por el lector y por mi propias creaciones.

Siempre asociamos marketing a vender de forma mentirosa y pesada, con intenciones aviesas. Lo que yo descubrí (y creo que Ana también) es que vender no tiene nada de malo si se resume en lo siguiente:

Ofrecerle un producto o servicio a una persona que desea o necesita ese producto o servicio.

Por supuesto, no es lo mismo vender un libro que vender una consulta de dentista. La facilidad de venta siempre depende de la necesidad (lo que en el mundillo del mercadeo se conoce como dolor) del consumidor. Un dentista solo necesita anunciarse una vez, al igual que un cerrajero. Si me duele una muela o si he salido de casa sin las llaves, recordaré enseguida que hay un dentista o cerrajero disponible. Sin embargo, tendré que ver muchas veces (y en situaciones muy concretas) un libro para tener el impulso de compra.

aprender a contar historias-Y es una historia inolvidable que no te dejará indiferente.
-Vale, con esta van 622 veces, ya solo te faltan 18 para que lo compre.

Esto es malo, sí, es una caca como una montaña de grande. Pero también nos enseña a ser más ingeniosos e imaginativos que otros sectores. Nos enseña que es la emoción personal (más que la pura necesidad de un dolor de muelas o una casa cerrada) la que dirige la compra, por lo que la relación con el lector es más importante que nunca.

Cuando aceptas esto, cuando aceptas que los libros, por muy buenos que sean, no se venden solos, descubres que vender y promocionar pueden ser procesos muy creativos. De hecho, cuando dejé de vender y promocionar como hacían los demás (ay, esos «compra mi libro» en grupos de Facebook…) y me decidí a enfocarlo como hacía con mi escritura (con humor, imaginación y ganas de experimentar), los resultados cambiaron bastante. ¡De repente, la gente quería leerme! ¿Y no es eso estupendo?

La clave está en tu contenido

Ana habla en su libro de formas distintas de las que disponemos para sacarle rentabilidad a nuestra escritura, escribamos ficción, no ficción o diccionarios de klingon. Como ella ya habla de todo eso de manera sucinta y amena, con sus ejemplos claros, a mí me gustaría insistir en otra cosa, que va muy unida a todo esto.

Dicen por ahí que el contenido es el rey (y que probablemente el SEO sea la reina… aunque algunos aseguran que ahora la reina es el SMO, la optimización de redes sociales). No importa, no importa. Da igual cuánto SEO aprendas, dan igual todos los truquitos que te sepas sobre cómo moverte en redes: si tu contenido es malo, aburrido o engañoso, vas a tener problemas. Un blog es una de las herramientas más poderosas que puedes tener como escritor, pero de poco sirve si ahí lo único que demuestras es que no sabes… eh… escribir.

aprender a contar historiasCompra mi livro

En un encuentro de marketing digital en el que estuve hace algún tiempo, un experto en AdWords me dijo algo que se me quedó clavado: «No intentes vencer al SEO. Google siempre va un paso por delante ti. Por mucho que intentes gustar a Google, siempre valorará la calidad del contenido por encima de todo. Si intentas engañarlo con atajos y artimañas, sin cuidar la relevancia de tu contenido… bueno, allá tú. Google tiene un equipazo de los mejores programadores del mundo optimizando su algoritmo día a día. ¿Tú qué tienes?».

Tal vez no lo dijera justo con esas palabras, porque yo tengo cierta tendencia a la exageración y a lo dramático (y me encanta la palabra artimaña), pero este es mi prólogo y me lo teatralizo como quiero.

También me dijo otra cosa que viene bien recordar. Si no sabes lo que quiere tu público, pregunta. Pregúntales por email, pregunta mediante encuestas o formularios. Muchas veces te mentirán, ojo, porque en realidad poca gente sabe lo que quiere. Pero es un buen sitio para empezar.

Problemas comunes por los que nadie se queda en tu blog

Desde luego, la manera en que te presentes es importante. He visitado buenos posts que he abandonado enseguida porque eran palabras blancas sobre fondo oscuro. He abandonado blogs que tardaban demasiado en cargarse. Pero la buena escritura sobrevive, aun así… o por lo menos la que interesa a tu público. Cuando empecé a escribir sobre la atribulada vida del autor y la creación literaria, tenía una web horrorosa, pero las visitas comenzaron poco a poco a crecer. El diseño, el SEO, el SMO… son importantes, ¡casi cruciales!, pero nunca tan importantes como lo que cuentas y cómo lo cuentas.

Un buen artículo es todo un arte. No se trata solo de que sepas escribir, sino de que sepas escribir de una manera que convenza a tu público de que siga leyendo. Recuerda que vivimos en una nueva economía de la atención: si no captas a tu lector en el primer par de segundos, se marchará. Con frecuencia veo a blogueros que se preguntan por qué no obtienen conversión y lecturas pese a un diseño perfecto, con su formulario de suscripción perfecto, con sus palabras clave perfectas y toda esa pesca (perfecta). Entiendo muy bien su frustración, pero me temo que es inevitable. Estas son las razones más comunes que encuentro:

  1. Una mala redacción. Ortografía pésima, muchas erratas, mala gramática, oraciones larguísimas llenas de subordinadas, barroquismo exacerbado, etc.
  2. No decir nada, en realidad. Si me leo mil palabras donde no tengo ni idea de qué querías contarme, tenemos un problema.
  3. Copiar, copiar y copiar. No hablo de hacer un copipega de otro blog (aunque también lo he visto), sino de copiar ideas, formatos o incluso formas de redactar. Nadie necesita leer cinco veces lo mismo. Las tendencias son útiles, pero solo hasta cierto punto. Y el contenido perenne a la larga da mejores resultados (y menos trabajo de reciclaje) que un contenido que caduque cada par de semanas (a no ser que la función de tu blog sea anunciar noticias o gestionar tendencias).
  4. Falta de personalidad. Si me das buenos datos y tu información es válida, estupendo. Pero si quieres que compre tus libros… ay, necesito algo más.
  5. Demasiada personalidad. En ocasiones, por intentar copiar el tono de otros blogs en vez de intentar desarrollar poco a poco la voz propia, encuentro artículos que son esperpénticos, forzados.
  6. Búsqueda de polémica como cebo. En mi experiencia, tras años y años de moverme en la blogosfera, los blogs que intentan atraer visitas mediante críticas malintencionadas o salseo del facilón acaban muriendo poco a poco. La polémica atrae a cierto tipo de lector y genera un ambiente de malestar donde suele ser complicado crear fidelización.
  7. Falta de comunicación. El protagonista es el lector, no tú. Esta es la razón por la que no tiendo a seguir cuentas de Instagram donde cada foto es un selfi. Eso será funcional para cuentas destinadas a personas interesadas en tu bonita cara, pero si tu público objetivo es el lector de misterio, vas a tener que crear contenidos que puedan interesar a un lector de misterio (y no hay capas de maquillaje ni boquitas de pato que puedan cambiar eso).
aprender a contar historiasPor favor, Horacio, para. Solo te avergüenzas a ti mismo.

La narración no es solo para tus novelas

Supongo que todo esto se resume en que bloguear también es un arte, con sus patrones, modas y reglas no escritas. Atrás quedaron los días de exposición-nudo-desenlace, como nos enseñaron en el colegio. Ya nadie tiene paciencia para la exposición. Métete de cabeza en el nudo, habla de tú a tus lectores, conversa con ellos con la intención de entretener y aportar valor. Engánchalos con cliffhangers, usa símiles que inspiren, ponte en su lugar y piensa en qué te gustaría leer. Esa forma de crear es parte de tu aprendizaje como narrador. Léete el libro de Ana de cabo a rabo (¡no te olvides de complementarlo con El escritor emprendedor!) y une todas sus fantásticas herramientas a tus capacidades narrativas.

Porque la buena noticia es que el storytelling, como lo llaman ahora, el arte de contar historias, se usa con gran éxito en la escritura persuasiva y en los blogs.

¿Y acaso no empezaste tú a escribir porque querías contar historias?

 



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El viaje del comprador te afecta más de lo que crees

agosto 30, 2018 — by Gabriella12

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Es importante no confundir viaje con vacaciones. Yo he estado de viaje, pero no de vacaciones*.

Digo que viaje no es lo mismo que vacaciones porque las palabras no siempre son lo que aparentan. Todo se complica aún más cuando entramos en el farragoso terreno de las nuevas tecnologías, ciencias del comportamiento y otros asuntos donde el mundo angloparlante lleva la delantera. No hablo del mundo del travelling, no, ni del wanderlust ni del R&R, sino de otro sector donde realmente nos faltan palabras en nuestro idioma: el marketing (o mercadeo o mercadotecnia o lo que os dé la real gana).

Una vez más, aquí hemos venido a hablar de marketing. Somos escritores, sí, pero eso de dedicarnos solo a escribir en nuestras cuevas al estilo ermitaño se acabó, por desgracia (si es que existió alguna vez).

viaje del compradorAh, por allí veo acercarse una idea para mi próxima novela. Pondré al buitre de las tres y media a hacerme la portada, a ver qué tal.

Hablaba con Jaume Vicent sobre lo problemático que es traducir algunos conceptos de SEO y marketing, sobre todo cuando trabajamos en un entorno (el literario) donde muchos conceptos no son nada conocidos. No es una cuestión solo de términos, de léxico, sino de conocimiento. En el mundo angloparlante mucha gente sabe lo que es el buyer’s journey, por ejemplo, pero es muy posible que a muchos de nosotros os suene a esperanto. Y si nos dan la traducción literal, viaje del comprador, nos quedamos más o menos igual.

He encontrado muchos artículos que definen este concepto, pero están muy orientados a diseñadores web, copywriters o expertos en mercadeo, y eso se nota. Están llenos de los mismos tecnicismos que a muchos nos siguen sonando, sí, a esperanto, o tal vez a algún dialecto lejano del mandarín. Por no hablar de todas esas comas tras sujeto. ¿Por qué en tantos blogs sobre marketing siempre hay comas detrás de sujeto? ¿O en cualquier lugar menos el que corresponde, en general?

viaje del compradorHola soy Benito y vengo ablarte de, marketing

Algunos de mis compañeros emprendedores y escritores han tratado este tema en sus libros o cursos, pero en la blogosfera no hay mucho al respecto, por lo menos no enfocado a los que escribimos ficción. Y esto es extraño, porque para los que somos autores y pretendemos vender más de dos ejemplares al año de nuestros libros, este concepto es crucial. De hecho, si no entiendes el viaje del comprador, lo vas a tener mucho, mucho más complicado para vender tus libros.

Pero ¿qué es eso del viaje del comprador?

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Cómo superar la resaca de tu primera corrección

mayo 29, 2018 — by Gabriella30

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Este artículo iba a llamarse Tu primer libro es una caca (y eso es bueno).

Por suerte (creo) no suelo quedarme con mi primer título. Nuestras primeras ideas no son, necesariamente, las mejores ni las más convenientes. Algo parecido ocurre con nuestro primer libro, nuestro primer relato, lo primero que enseñamos al mundo. Peor aún: ocurre con lo primero que otra persona nos corrige, ese momento crucial donde somos conscientes de que somos seres imperfectos, fallidos, erróneos.

Y eso siempre duele, porque en nuestra cabeza somos todos anuncios de champú.

primera corrección
Tienes un moquito.

Creo que es en la primera novela donde nos llevamos el golpe más duro. O en nuestro primer libro de relatos o de ensayo: en la primera obra donde hemos invertido meses (¡tal vez años!) de nuestro tiempo, pobres corderitos inocentes y esperanzados que nos creemos el vástago secreto de Heminway con Le Guin.

Sobre todo este tema hemos hablado mucho en el grupo de Facebook El escritor emprendedor, donde un grupo aguerrido de autores independientes nos ayudamos (¡y consolamos!) mutuamente. Esa conversación se ha trasladado a nuestras webs y blogs, y han surgido muchos artículos al respecto en este último mes. Concretamente, Esther Magar y servidora quisimos hablar de cómo afectaba al autor recibir su primera corrección profesional.

Así que este texto que vas a leer es doble: yo hablo de la teoría e intento aportar herramientas para lidiar con todo esto, y Esther ha entrevistado a varios autores para que nos cuenten su experiencia personal. Os recomiendo de manera muy encarecida que vayáis a leer su artículo también.

Hablemos entonces de corrección, lectores/escritores míos. Y hablemos de desastre.

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Las cuatro habilidades esenciales para escribir

abril 27, 2018 — by Gabriella8

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Te traducen al japonés y tu editorial ni te lo cuenta (ni lo incluye en las liquidaciones).

Envías relatos a treinta concursos y no obtienes ni una mención de honor.

Inviertes mil euros en autopublicarte (portada, corrección y demás) y vendes veinte libros.

Tienes que comprar ejemplares de tu propia obra, porque así lo estipula un contrato que pensabas que era de edición tradicional (pero no).

¿Situaciones de pesadilla? No. Todas están basadas en casos reales.

Puede que estés harto de tantas vueltas: de tanta pelea sobre derechos, malas editoriales, pagos justos e injustos, marcas personales, tácticas de promoción y demás. Cuando eres autor y estás agotado y confuso, al final solo queda una cosa, que es escribir.

A veces todo es demasiado y en esos momentos es cuando debemos recordar que nosotros a lo que veníamos aquí era a crear y es que eso es, como dice un amigo escritor, “lo que nos da la vida”.

No sabía muy bien cómo titular este artículo, porque Cuatro habilidades necesarias para triunfar queda, no sé, como algo salido de un blog megamotivador de persona que vende contenidos sobre cómo vender contenidos mientras hace coaching sobre cómo alinear tus chakras.

Compra mi libro

El título que he puesto al final es, en cierto modo mentiroso: para escribir solo necesitas una habilidad, que es la de saber unir letras para formar palabras y saber unir esas palabras para que formen frases coherentes. Escribir era eso, ¿no?

Siglos de teoría literaria podrán hablarte de forma, fondo, intencionalidad y recepción, pero yo diría que la definición que yo he dado sigue siendo válida, en esencia. Hasta la RAE diría algo similar.

Pero me siento en la obligación, una vez más, de hacer una distinción importante entre escribir para ti y escribir para los demás. Y ahí es donde entran ciertas habilidades de las que vengo a hablar hoy, así que olvida tus preocupaciones, ve sacando la silla, el té y la botella de ginebra premium, que ya sabes que yo soy de meterme en materia in profundis.

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9 técnicas para que tus lectores se estremezcan de emoción

enero 22, 2018 — by Gabriella27

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Vikram Seth tardó unos diez años en escribir Un buen partido y yo me lo leí en una semana.

Cuán ingrata la labor laboriosa y labrada del autor.

Como lectores, damos por sentado ese trabajo, damos por sentado mucho de lo que nos encontramos en un libro. Podemos fijarnos con facilidad en lo que no nos gusta, pero cuando encontramos un libro que nos apasiona, que nos engancha, no nos preguntamos el porqué. Creemos que eso ocurre por arte de magia, como resultado de una escena de esas de sitcom o de comedia romántica en la que los protagonistas limpian la casa en apenas un batir de pestañas, con una banda sonora chachi de bailoteo de fondo. El autor empieza a escribir y sus dedos hechizados vuelan sobre su teclado chiripitufláutico*.

Damos por sentado lo bueno, lo que no se ve. No somos tan inconscientes con lo malo, con la basura que alguien ha barrido bajo la alfombra. Contra eso no hay música chachi de bailoteo que valga.

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué os irrita tanto encontrar cosas que no os convencen, que están mal hechas, en un libro? No hay más que ver las críticas de lectores a un libro que no les parece bueno: son rabiosas, son muy… personales.

emocionar lectoresHe encontrado un gerundio de posteridad en tu libro y ahora necesito averiguar dónde vives para prenderle fuego a tu casa.

Mi teoría es que es por culpa del sueño de ficción. En cualquier texto narrativo, sea una novela, una película, una serie de televisión o un relato ilustrado, entramos en un pacto. Sí, hacemos un pacto con el escritor que viene a ser el siguiente: voy a creerme todo lo que me cuentes a partir de ahora, pero a cambio tú tienes que sumergirme en un estado casi de trance, hipnótico, por el que yo me veré completamente inmerso en el mundo que has creado.

Como en cualquier pacto, si una parte no cumple con lo prometido, la otra se siente traicionada. Y, por desgracia, a los escritores no se nos permite enfadarnos si un lector no ha entrado en nuestro sueño, porque gracias a esa maravilla llamada ley de la oferta y la demanda, es el lector quien tiene todo el poder.

Como escritores, es nuestra obligación inevitable que el pacto funcione. Esto implica dos cosas: 1) no cagarla (o, por lo menos, no cagarla lo bastante como para sacar al lector demasiado de ese trance) y 2) crear el trance, para empezar. Como escritores, en nuestro oficio está entender cómo crear esa magia que los lectores disfrutan igual que un buen truco de prestidigitación. Ellos disfrutan del sentido de la maravilla, pero somos nosotros quienes tenemos que currarnos el truco.

Cuando alguien empieza a escribir, cree que los grandes trucos de magia se realizan con habilidad (¡talento!). No es consciente de las horas de práctica y estudio que hacen falta para que el lector realmente se crea que el conejo ha salido de la chistera o que hemos cortado de verdad de la buena a esa señorita por la mitad, sí, a la del biquini y tacones en dorado y lentejuelas.

Una de las mejores formas para que el lector se crea todo eso de la chistera y las lentejuelas es creando un tono, una ambientación emocional.

Cómo crear un tono emocional

El tono o ambientación emocional es una de esas cosas que se considera que debemos saber hacer de manera intuitiva. Pese a esto, en los años que he trabajado como lectora profesional, correctora y editora, solo he encontrado a un puñadito de escritores que supieran crear el tono necesario para que el lector realmente entrase por completo en la emotividad buscada por el autor. Incluso los autores más experimentados pueden tener problemas con esto.

No hablo solo de crear una respuesta emocional en el lector, que sienta lo que sienten tus personajes: se trata de que cada escena (y la obra en total) sea coherente con el tipo de emoción que pretendemos suscitar.

Por ejemplo: piensa en la última vez que leíste algo que te dio miedo. Algo no da miedo porque de repente salte un monstruo de debajo de la cama. Da miedo porque el monstruo salta en un momento que el autor ha preparado con celo. Da miedo porque a lo largo de toda la obra sabemos que va a ocurrir algo terrible, algo amenazador. No sabemos muy bien por qué: nadie nos lo ha dicho de forma explícita. Estamos en tensión y, cuando el monstruo aparece, saltamos de miedo. Esta es una de las razones por las que Stephen King tiene tanto éxito: sus monstruos no aparecen de repente en una comunidad feliz y relajada; aparecen en un entorno que ya conocemos como enfermizo, turbado. Es la razón por la que siempre que se habla de Clive Barker se habla de un terror perverso, erótico, aunque en realidad en sus novelas no hay un gran contenido sexual al uso: todo en su lenguaje, en su prosa, está teñido de obscenidad.

Esta ambientación y anticipación no se reducen a un famoso fusil de Chéjov. No hemos colgado el arma de un clavo de la pared y punto. Hay un trabajo que va mucho más allá. En lo que he podido comprobar y analizar, depende sobre todo de estos recursos:

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Nuestros 50 artículos favoritos de 2017

diciembre 29, 2017 — by Gabriella6

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Oh, no, Gabriella, otro artículo recopilatorio de final de año no.

Por favor. Por favor, detente. Piensa en los niños y en la gente de oficina que ya no sabe qué hacer para encontrar algo de interés en internet mientras finge que trabaja.

Llega Nochevieja y todavía tenemos resaca de las navidades. Resaca de alcohol, carne grasa, chocolate y demasiados artículos sobre libros que debes leer en el 2018 si quieres merecer el estatus de persona.

Qué cansinos somos con estos artículos. Sobre todo estoy harta de esos que parecen animarte a mirar al 2018 con ojitos de esperanza para que sea, por fin, el año que cambiará tu vida y te convertirá en un escritor todoterreno superventas. En realidad, me pregunto yo, ¿por qué no empezamos ahora mismo? Ponte ahora mismo a hacer algo que te ayude a progresar como autor, de algún modo. No, no pienso esperar a que te termines esa copa de anís y los cuatro pedazos de turrón de fruta de la pasión con guirlache y nata. Sí, si pienso esperar a que te termines este artículo.

Como pequeña nota personal, diré que este fin de año ha sido bastante deprimente. Y me temo que lo digo de manera literal. Para rematar la faena, hemos tenido una muerte en la familia, con todo lo que eso implica. Así que este último artículo del año quiere ser mejor que yo. Quiere ser feliz, útil y optimista. Este artículo pretende ser una lista de recursos y de cosas bonitas, ni más ni menos. Disfrutemos recordando las cosas geniales que nos ha traído el año, que haberlas haylas.

Como todos estáis ahí fuera hablando de libros, ¿qué tal si hablamos también de los mejores artículos (¡y de mis artículos favoritos!), de lo mejor que hemos visto en la blogosfera en 2017?

Este año he leído porrón y medio de artículos. Puede que incluso más. Puede que hasta un huevo.

Los mejores artículos del 2017

Fijaos que en el título utilizo la palabra nuestros. Nuestros artículos favoritos: aquellos que más os han gustado a vosotros y a servidora.

Y empecemos, cómo no, por una misma. He echado un vistazo a mis estadísticas y os traigo una primera lista de aquello que más habéis visitado y leído en esta humilde casa:

artículos favoritos

  1. 10 ejercicios para escritores que realmente funcionan (o que, por lo menos, son divertidos): Un artículo que pega fuerte desde el 2015 y el más leído de 2017. No es de los que más comparto en redes sociales, pero a Google le gusta bastante y está claro que es algo que muchos escritores necesitan.
  2. 13 preguntas que se hacen los escritores antes de promocionar un libro: Otro artículo de 2015 que tampoco comparto muchísimo, pero que responde a una de las preguntas más comunes del escritor que empieza: ¿cómo publicitar mi libro sin ser un spammer odioso?
  3. Hay 7 tipos de escritores: elige el tuyo. Este, también del 2015, es uno de esos artículos que cito en mis talleres, consultas, etc. Si sabes qué consideras éxito, si sabes qué quieres realmente como escritor, será mucho más fácil diseñar el camino que necesitas para progresar.
  4. Cómo escribir una novela con el método de las 30 escenas. Un artículo de finales del 2016 que caló hondo. Sí, hay muchas formas de planificar novela, pero este método por capas va mucho más allá y escarba en el sistema de la narración por niveles.
  5. 7 tipos de blog que sí funcionan para escritores. Otro de los artículos clásicos del blog (de finales del 2015). Está claro que ofrece respuestas interesantes para todos esos autores que han escuchado alguna vez aquello de “para triunfar como escritor necesitas un blog”. Sugiero combinarlo con el artículo de Víctor Selles que comento en la siguiente lista, más abajo.
  6. Usa la técnica de los tres momentos para crear personajes redondos: Este año he hablado mucho de personajes y creo que las ideas expresadas en este artículo (que llegaron de manera muy secundaria a través de un podcast) me proporcionaron un enlace muy útil entre mi trabajo como escritora y mi formación como narratóloga. Los tres momentos mencionados van más allá de los típicos consejos de escritura, y se meten en profundidad en coherencia y psicología de personajes creíbles.
  7. 7 métodos probados para planificar tu novela: Un artículo de 2015 que es, sin duda, el que más he enlazado cuando he respondido a consultas por email. ¿Estás con tu primera novela y no sabes por dónde empezar; o tal vez ya tienes un borrador a medias pero la estructura no funciona? Este es el artículo que necesitas.
  8. ¿Necesitas inspiración? Acude a estas 34 fuentes y destroza tu bloqueo: Escribí este artículo este año como parte de un pequeño taller que creamos Irene Rodrigo y yo para el I Encuentro de Redactores Digitales de Madrid. No sé cómo sería de útil para los blogueros y copywriters que acudieron al taller, pero me habéis convencido con vuestras visitas y comentarios de que es un recurso muy valioso para todo tipo de redactores.
  9. Cómo escribir más y mejor con el sistema de los tres cubos (2017). Esta forma tan sencilla de entender el proceso creativo nos llegó de la mano de Jeff Goins y ha debido de ser esclarecedor, viendo lo que os gusta.
  10. 10 trucos diferentes para crear personajes inolvidables (2016). De nuevo, un artículo de personajes. Lo que me atrae de este artículo es que da un repaso a ideas que no son las que nos sabemos todos ni encontramos en el material online de siempre.

artículos favoritos

Hablemos ahora de otros, que también es posible. Esta lista es una recopilación de mucho de lo que a mí me ha inspirado y de lo que a vosotros más os ha interesado de cuanto he compartido en mi página de Facebook y mi cuenta de Twitter. El orden no es por preferencia, sino aleatorio:

  1. La imposibilidad de aprender algo bien, por Isaac Belmar (Hoja en blanco): Siempre es difícil elegir un solo artículo de Isaac. Es de los pocos blogueros que hay ahí fuera que ha impregnado su blog de su tono como escritor, y eso hace que todo lo que redacte sea meditado, profundo y musical. Esté de acuerdo o en desacuerdo con sus textos, siempre los termino con varias ideas revoloteando en la cabeza. En este artículo, creo que resume todo lo que significa, en cierto modo, mi manera de entender mi propio blog. Belmar critica el clickbait y las listas de “trucos” para escribir bien, y eso es algo que yo utilizo (no hay más que ver los títulos del apartado anterior) por la sencilla razón de que si no, nadie llegaría hasta aquí (témome que mi espíritu eminentemente práctico choca a veces con el romanticismo de Belmar). Pero mi esperanza, al igual que la de Isaac (creo) es que cualquiera que lea mis artículos se marche con el conocimiento de que escribir es un arte tremendo, complejo y a la vez maravilloso: desde luego eso es algo que Isaac siempre consigue.
  2. Por qué no deberías tener un blog de escritor, por Víctor Selles. También es muy difícil elegir un solo artículo de Víctor Selles, que analiza todos los temas con una inteligencia aguda y que nunca deja de aportar ideas nuevas e interesantes. Sus opiniones, además, tienden a estar muy alineadas con las mías, y tiene el mismo interés que yo en analizar ciertas cuestiones en profundidad. Una de ellas ronda el tema del blog de escritor, algo a lo que le he dado muchas vueltas en estos años como redactora digital. Víctor explica (y bien) por qué un blog NO es siempre lo que necesitas y algunos aspectos que es importante tener en cuenta antes de lanzarse a crear uno.
  3. Cómo sobrevivir al marketing online para escritores, por Ana González Duque. Este ha sido un año muy intenso para el blog de marketing de Ana, gracias a la colaboración de otros autores como Jaume Vicent o R. R. López, que lo han llenado de tutoriales utilísimos. Podría recomendarlos todos, pero me voy a quedar con este artículo porque creo que es la respuesta perfecta a todos esos escritores que me comentan que están harticos ya de tanto promocionarse y buscar visibilidad, y que ellos lo único que quieren hacer es escribir. También debéis leer, en el mismo blog, este artículo de Jaume Vicent que es toda una introducción fantástica al tema del marketing de contenidos.
  4. 5 clásicos que fueron considerados literatura subversiva, por Alfredo Álamo. Cuando yo escribía para Lecturalia, sabía que los artículos sobre libros polémicos siempre eran un éxito asegurado. Y es que el morbo nos puede a todos.
  5. Las tres palabras que un narrador coherente no debería usar a la ligera y por qué, por Alejandro Quintana. Un artículo con el que reír y aprender: Quintana tiene un ojo especial para analizar los entresijos de la escritura y centrarse en cosas que ni se te ocurrirían.
  6. Buscador de blogs para escritores, por Iván Lasso. No un artículo exactamente, más bien una herramienta fantástica para encontrar artículos: concretamente, artículos sobre escritura. Así que si con esta lista no tienes suficiente, ya sabes dónde ir.
  7. Errores del escritor novel II: ¿sujeto o vocativo?, por Celia Arias. He elegido este artículo como podría haber elegido cualquiera de Celia. Su blog está lleno de explicaciones sencillas y claras para los errores formales más comunes que tendemos a cometer los escritores. Un poco como mi 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, pero en pildoritas online. En ese texto concreto trata el problema, muy común, de las comas tras sujeto.
  8. 8 expresiones del español que tienen su origen en un error de traducción, por Ana Bulnes. Ana se luce en este artículo interesantísimo lleno de términos con historias muy, muy curiosas. Creo que ahora no recuerdo ni una, pero en septiembre andábamos todos leyendo y compartiendo este texto.
  9. 4 películas que mejoran el libro original que adaptan, por Àngels S. Amorós. Este artículo de Librópatas tuvo especial repercusión en mi página de Facebook, probablemente por todos los comentarios a favor o en contra de los libros postulados en el artículo (más unos cuantos ejemplos más que sugeristeis vosotros).
  10. Por qué no deberías tener una página de fans en Facebook para tus libros, por Clara Tíscar. No, crear una página en Facebook solo para tu libro no fue buena idea hace cinco años y tampoco lo es hoy, ahora que las páginas de fans en general pierden alcance a un ritmo alarmante.
  11. Alternativas a Amazon para publicar tu libro, de Valentina Truneanu. Valentina publicó en MOLPE una versión muy resumida de la información valiosísima que ofrece en su libro Plataformas de publicación, que recomiendo con energía, mucha energía.
  12. Tres razones y cuatro métodos para planificar una novela, por Nieves Muñoz. Se ve que os gustan los artículos sobre planificación narrativa: aquí Nieves propone cómo construir tu novela y plantea cómo de estrictos debemos ser con nuestra planificación. Este artículo también os despertó interés en la página de Facebook.
  13. Bullet Journal – marzo y abril, por Beleth. 2017 ha sido el año en que cientos de escritores se han organizado siguiente el sistema bullet journal. Elegí este post como ejemplo, porque el cuaderno de Beleth es de los más bonitos que he encontrado en mi blogosfera habitual.
  14. ¿Cuánta ciencia debes saber para conseguir verosimilitud en la ciencia ficción?, por David Olier. David se ha centrado en su género, la ci-fi, y eso ha dado como resultado artículos trabajadísimos sobre técnica narrativa y tematológica. Si usáis Scrivener, leed también sus trabajos al respecto, que son excelentes.
  15. La importancia de la rutina y las leyes del Newton creativo, por Miguel Ángel Alonso Pulido. Ya sé que siempre insisto mucho en las rutinas y sistemas para escribir, por encima de musas e inspiraciones legendarias, pero aquí además Miguel Ángel le da una vuelta muy original aplicando las leyes de Newton. ¡Casi nada!
  16. Rompe todas las reglas (pero hazlo bien), por Diana P. Morales. Llevaba yo un tiempo queriendo escribir un artículo explicando aquello de lo que tantas veces he conversado con clientes: las reglas están para cumplirlas, porque sirven al acto comunicativo. Pueden romperse, pero más te vale saber cómo. Por suerte para mí, Diana ya lo ha escrito, y muy bien además.
  17. Editoriales sensuales que aceptan manuscritos (en tu zona), por Coral Carracedo. Coral (también conocida como Lulu) actualiza de vez en cuando esta lista de editoriales que sí aceptan manuscritos. Una lista muy muy necesaria en la que seguro que muchos estáis pinchando ya.
  18. El terror de escribir fantasía, por Rafa de la Rosa (Dragón Mecánico). He seleccionado este artículo de Rafa porque es una muestra perfectamente expresada de los temores que nos invaden a muchos de los que escribimos durante el proceso completo de creación y edición. Muy recomendable: seguro que muchos os sentís muy muy identificados.
  19. Las dos formas de clavar la personalidad de tus personajes, por Guillermo Jiménez (Lecturonauta). Un artículo fundamental para entender cómo se forma y define la personalidad (y cómo aplicarla a nuestros personajes). Sugiero leerlo en conjunción con mi artículo sobre el uso de categorías para mantener la coherencia en nuestros personajes.
  20. El cuidado editorial durante la producción de un libro, por Mariana Eguaras. Mariana hace un recorrido por el proceso de edición para que entendamos mejor qué recursos son necesarios para producir una obra de calidad decente. Indispensable.
  21. Escribir diversidad no es fácil, por Rocío Vega. Rocío analiza la famosa polémica de escribir/no escribir personajes “diversos” (centrándose sobre todo en el espectro LGTB), con una perspectiva respetuosa y matizada con la que coincido bastante.
  22. De juntar letras a desarrollar el lenguaje literario, por Javier Miró (Autorquía): Javier se centra en todo lo que hay detrás del paso crucial entre el simple hecho de juntar palabras y el hecho de producir un texto concebido como literario, con el necesario cuidado del lenguaje.
  23. Así ha cambiado Internet el modo en que leo, de Marcos Martínez (La Piedra de Sísifo). Internet nos distrae de la lectura enfocada y sosegada, pero también nos ofrece unas posibilidades hipernarrativas a las que no podemos resistirnos.
  24. ¿Cómo se hace worldbuilding en el apocalipsis?, por Gabriella Campbell (Windumanoth): ¡Buajajaja! ¡He hecho trampa y os he colado otro artículo mío! Ya en serio: lo pongo por aquí al ser un texto escrito exclusivamente para Windumanoth y porque creo que resume bien mi parecer práctico y teórico con esa cosa llamada worldbuilding,
  25. 52 retos de escritura para 2018, por Adriana Tejada (LiterUp). Los retos de LiterUp siempre son divertidos y una práctica fenomenal tanto para mejorar en la escritura como para desarrollar la disciplina del hábito. Cierro esta lista con esta propuesta de escritura para el año nuevo: podéis cumplir el reto escribiendo a diario durante 52 días seguidos o escribir un relato a la semana. Algunas de las propuestas son muy originales, como escribir un relato basado en tu chiste favorito.

artículos favoritos

  1. Forget Going Viral. Here’s How To Create Work That Will Last Forever, por Ryan Holiday. Cómo crear obras que duren para siempre y mimar tu catálogo. Un artículo que sirvió de base e inspiración para este, sobre por qué tu catálogo tiene más peso que tus lanzamientos.
  2. 9 Ways To Get The Very Best Ouf Of Your Book Cover Designer, por Joanna Penn. Cualquier artículo que ofrezca información sobre los procesos de la Penn vale su peso en oro (¿en bitcoin?), pero este además nos enseña a cómo comunicarnos de manera eficiente con nuestro portadista, algo en apariencia sencillo, que en realidad de sencillo tiene poco.
  3. Exactly how I self-published my book, sold 180,000 copies, and nearly doubled my revenue, por Michael Bungay Stanier. Este artículo me pareció revelador, al mostrar las verdaderas cifras y métodos que hay detrás de un lanzamiento independiente de éxito. Sobre todo impresiona que Bungay inviertiera tanto (económica y logísticamente). ¿Estaríamos dispuestos nosotros a llegar a esas alturas? Evidentemente, nuestro mercado es otro y funciona de otra manera, pero da bastante qué pensar.
  4. Why Doesn’t Ancient Fiction Talk About Feelings?, por Julie Sedivy. Un análisis precioso sobre cómo la evolución de la empatía y la expresión de los sentimientos va paralela a la evolución de la literatura.
  5. Your Easiest Income Stream, de Steve Pavlina. Este año me he enfrentado a una parálisis tremenda respecto a ciertas decisiones que debía tomar para mi carrera como escritora. Este artículo de Pavlina me sacó del hoyo: en principio va de algo que nada tiene que ver (ingresos pasivos), pero hay mucha información práctica sobre cómo tomar decisiones que me ayudó a verlo todo con mayor claridad.
  6. How I Write 10,000 Words Per Day, Every Day, por Nicolas Cole. El artículo que originó esta versión mía y que recibió respuestas entre la admiración, la sorpresa, la envidia, el resentimiento y algún que otro enfado. Eh, dejad al chico tranquilo. Si quiere escribir 10000 palabras al día, que las escriba.
  7. How To Assemble Your Universe: Lessons From Marvel & Moment Catchers, por Mike Sowden. La construcción de mundos va más allá de la ambientación de tu novela. Mike analiza cómo el universo Marvel funciona no solo como ambientación, sino como un embudo magistral de venta y narración que los escritores podemos aplicar a nuestras propias series de libros.
  8. “Ma” and Tension-building, via Miyazaki, por Laini Taylor. Gracias a este artículo descubrí el concepto de ma y cómo se relaciona con los textos narrativos para crear una suerte de respiro o silencio que sirve para distribuir la tensión de manera efectiva. Muchos lo habréis utilizado de manera intuitiva (aprendemos ese patrón de libros y textos audiovisuales realmente buenos), pero siempre gusta poder ponerle nombre a las cosas.
  9. A Unified Theory for Designing Just About Anything, por Cristina Wodtke. Wodtke se pregunta qué significa en realidad tener un buen diseño. Piensa sobre todo en diseño de software y en teoría del juego, pero encuentro que las preguntas que plantea son total y necesariamente aplicables a un buen libro.
  10. The Myth of the “Aha” Moment, por David Cain. Cain explica por qué esos momentos mágicos de revelación inspirada no son como creemos: provienen de una práctica habitual dedicada a nuestro arte. Artículos como este son la razón por la que siempre vuelvo a su web, Raptitude.
  11. It’s a Good Thing Some People Don’t Like You, por Julien Adler. Adler analiza desde el punto de vista empresarial la necesidad de ceñirse a clientes y compradores que entienden y disfrutan de un producto especial en vez de intentar ser todo para todos y complacer absolutamente a todos tus clientes potenciales. En la escritura puede ser crucial aplicar el mismo concepto. Escribir algo comercial que guste a (casi) todos no es imposible, pero ir con esa intención te traerá una buena ronda de disgustos (por no hablar de una literatura mediocre).
  12. How to Remember What You Read, en la web Farnam Street. Uno de los artículos más completos y realistas que he encontrado sobre cómo sacarle el máximo provecho a la lectura. Amplié muchos de sus puntos en un artículo exclusivo que envié a la lista de correo.
  13. Not That Complicated, por Sebastian Marshall. Otro artículo que sirvió de inspiración para un email a la lista (tendríais que apuntaros, creo yo). No es más que una nota, en realidad, apenas un post, pero da con el dedo en la llaga sobre por qué las personas inteligentes buscan trabajo innecesario e inútil en vez de centrarse en lo efectivo, debido a su necesidad constante de estímulo.
  14. Kazuo Ishiguro: ‘Write What You Know’ is the Stupidest Thing I’ve Ever Heard, por Emily Temple. Muchos sabéis el brinco de alegría que di cuando le dieron el Nobel de Literatura a Ishiguro, y esta entrevista para Literary Hub es maravillosa para entender su proceso y forma de ver lo literario.
  15. Mental Models: Learn How to Think Better and Gain a Mental Edge, por James Clear. Termino con este enlace que no es más que una introducción a una serie de artículos sobre modelos mentales excelentes (mi favorito hasta la fecha, creo, es el artículo sobre primeros principios, que toma a Elon Musk como ejemplo). Lo que me encanta de Clear es que sus textos tienen aplicaciones eminentemente prácticas, y sus textos bien meditados y documentados siempre me proporcionan herramientas que tiendo a utilizar en mi propia vida. Creo que Clear se merecía cerrar esta lista.

¡Pero eso no es todo! ¡Oh, no! Como pequeño bonus, porque estoy segura de que todavía no habéis tenido suficiente (¡segura!), me despido con una lista de los diez libros que más he disfrutado este 2017. Todos los enlaces van a Amazon, porque soy afiliada y si compráis allí me llevo unos centimillos, pero evidentemente sentíos libres de buscar y adquirir los libros donde mejor y más os plazca.

Un aviso: Siempre alterno lecturas en inglés con lecturas en cristiano. El hecho de que haya más títulos de autores angloparlantes en esta lista no es voluntario (he leído la misma cantidad de obras en ambos idiomas): simplemente da la casualidad de que este año ha habido más títulos que me han impactado en inglés que títulos que me han entusiasmado en nuestro idioma.

¡Que aproveche!

artículos favoritos

  1. El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro: No puedo ser más fan de Ishiguro y este libro tampoco me ha defraudado. Precioso es decir poco. Nota: hace poco me han llegado algunas muestras de la traducción de Nunca me abandones que me han hecho llevarme las manos a la cabeza. Creo que El gigante enterrado está traducido por la misma persona, así que no me responsabilizo de qué puede ocurrir si leéis esta obra en español. Si tenéis oportunidad de leerla en inglés, hacedlo.
  2. Mil otoños, de David Mitchell: Hablé bastante de esta obra en mis notas de lectura. Nada más que decir, aparte de que fue un viaje maravilloso.
  3. La pasión de la nueva Eva, de Angela Carter. La Carter ha sido mi gran descubrimiento de este año. Empecé a leerla porque un lector de mi Lectores aéreos me dijo que mis cuentos le recordaban a su escritura. Nada más lejos de la verdad (¡ya me gustaría!), pero sí que es cierto que compartimos cierto gusto por lo weird, lo grotesco pero bello, y por los roles culturales y sociales del cuerpo femenino. Por mucha desgracia, esta obra está descatalogada en nuestro idioma: el enlace lleva a la versión original.
  4. Fuera de quicio, de Karen Joy Fowler. Una obra tan divertida como tierna y, sí, muy triste también. Hagáis lo que hagáis, NO BUSQUÉIS ESTA OBRA EN GOOGLE. No sé qué listico ha escrito la sinopsis, pero destripa la historia por completo. Y esta es una historia en la que merece la pena entrar a ciegas.
  5. Luna, de Ian MacDonald. De Luna ya hablé también aquí en el blog. Una de mis lecturas más entretenidas del 2017.
  6. El ruido del tiempo, de Julian Barnes. Ay, Barnes de mi corasón y de mi arma. Un acierto, siempre. Aquí se atreve con la devastación del arte politizado. ¿Cómo y a qué te refieres?, me preguntaréis. No sé, leedlo vosotros, porque es fascinante y… eso: devastador.
  7. Las primeras quince vidas de Harry August, de Claire North. Qué puedo decir de la Claire: sabe de historia y además presenta un concepto muy muy especial de viajes en el tiempo.
  8. Productivity for Creative People, Mark McGuinness. Por desgracia, no encuentro versión traducida de esta pequeña maravilla de McGuinness. He leído varios libros de esta serie para escritores y todos están tocados por la tremenda humanidad y sapiencia de este señor. Si no conocéis su podcast, probadlo. Tiene una voz de ensueño.
  9. Tres reinas crueles, de Isaac Belmar. Aunque me gustó bastante más Perdimos la luz de los viejos días, Tres reinas crueles mantiene ese aire casi onírico y melancólico que tanto me atrae de Belmar, vestido de una prosa perfecta. El personaje principal femenino me recuerda por muchos motivos a Nicola Six, de Campos de Londres (Martin Amis): una representación voluntaria y crítica de la femme fatale autoconsciente.
  10. Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas. No soy nada aficionada a los pastiches (ni siquiera a los pastiches frikis), pero Jesús lo hace todo bien, qué le vamos a hacer. ¿Costumbrismo con toques de terror? Sí, por favor. Y tiene lo genial de leer y leer y no tener muy claro si va a haber un componente fantástico en algún momento o si Cañadas simplemente está usando ese tall story o ficción “realista” llevada al extremo que tanto me gusta de autores como Robert Rankin, al que desde luego metería en la misma categoría que nuestro autor gaditano. Añade cien puntos por su prosa colorida y su inserción de referencias estéticas y dialogadas a una Cádiz de otro tiempo y obtendrás este tocho de diversión pura y dura.
  11. Mención especial: Alicia en el sótano, de Santiago Eximeno. Aunque se quedó fuera de los diez favoritos por los pelos, me veo en la necesidad de recomendar esta obra angustiosa y elegante de Santi. A no ser que tengas hijos: entonces casi mejor no la leas, que menudo ratico vas a pasar.

No dejéis de avisar si hay algún enlace roto o que no corresponda, que he hecho lo posible por revisarlo todo, pero ya veis qué cúmulo hipervincúlico.

Y ahora sí, me despido, pero no sin antes agradecer a los que habéis apoyado este blog estos últimos meses de la mejor forma posible para un escritor: dándome de comer. Todos mis mecenas son especiales, pero hago mención especial a los mayores contribuyentes y entusiastas: Jorge del Oro, Carlos S. Baos, May Quilez, Eduardo Norte, Carla Campos, Adela Castañón, Anabel Rodríguez y Daniel Hernández Alcojor. Mil gracias, en serio, por hacer mi 2017 un año mejor.

Feliz 2018 a todos y pensad en mí en Nochevieja. Este consejo no es gratuito: si pensáis en mí en esa noche tan bonita de camino, de cruce y esperanza, también os acordaréis de tomar gintonics de los buenos en vez de garrafón.

De nada.

escribirherramientas para escritorespersonajes

Cómo crear personajes coherentes utilizando categorías

diciembre 17, 2017 — by Gabriella15

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Imagina que te has enganchado a un libro.

Todo va bien: está muy bien escrito, las escenas de amor hacen que tu corazoncito palpite entusiasmado, la trama está repleta de misterios misteriosos, el ritmo es perfecto y la acción es… jopelines, la acción es muy activa.

Además, los personajes son muy atractivos. Aparte de guapos y empotrables, sientes que te puedes identificar con ellos: te importa de verdad qué les puede ocurrir.

Y entonces llega el final y todo culmina en un giro sorprendente.

Sobre todo es sorprendente porque no hay quien se lo crea.

Este giro sorpresivo se basa en la acción del protagonista. Y no es creíble y no sabes muy bien por qué. Solo sabes que no tiene ni pies ni cabeza.

Dejas el libro con irritación, sales a dar un paseo, a tirar unos cuantos gimnasios Pokémon y a beber una copa de vino en una terracita al lado del mar y de repente, llega.

Llega la sabiduría. La Verdad. La razón por la que no soportaste ese final.

No soportaste el final porque la resolución se basó en la acción de un personaje que no tenía sentido. Dicha acción estaba fuera de lugar. No era coherente con el personaje. No se había producido ninguna transformación que explicase ese cambio repentino de personalidad.

Esto generalmente se conoce como un deus ex machina como la copa de un pino: integrar un elemento externo en la historia sin ningún tipo de pista ni narración anticipatoria. No ha habido un proceso: solo una resolución artificial y perezosa.

Suspiras un poco porque, como persona que escribe, sabes que también podría pasarte a ti. Le das un sorbo a tu vino, atrapas un Magikarp y piensas: ¿qué puedo hacer para que no me pase a mí?

También: ¿por qué hay turistas en bikini tomando en sol cuando estamos a catorce grados?

Pero no temas, porque ha venido Gabriella a ayudarte.

personajesImagíname así, pero con tutú rosa y una capa de Mi pequeño poni: La magia de la amistad.

(Gabriella habla mucho en tercera persona, por si no te habías dado cuenta. Sobre los bikinis no puede hacer nada, pero con los personajes tiene algo más de poderío).

El problema del personaje incoherente

El ser humano es complejo, de eso no hay duda. Escribir un personaje creíble no es nada fácil y es una de esas cosas que separan al escritor en ciernes del profesional. Para la pregunta de: ¿qué haría este personaje en esta situación?, es fundamental saber cómo es nuestro personaje. Si nos dejamos llevar por nuestro instinto, es muy fácil meter la pata y obviar características fundamentales de su personalidad.

Esto es algo que muchos escritores aprenden conforme progresan y mejoran sus habilidades: por increíble que parezca, no, tu instinto no siempre tiene razón.

Por mucho que hagas caso de tus entrañas, vísceras, estómago y corazón, el instinto no puede suplir una habilidad que todavía no tienes desarrollada. Si solo haces caso de tu instinto al crear un personaje, es muy posible que acabes con un mejunje que ni tiene sentido ni gusta al lector.

¿Cómo podemos evitar ese mejunje?

Se dice pronto, pero tenemos que evitar estos dos extremos:

  • El personaje absolutamente plano y cliché, unidimensional, definido por un solo factor o por un conjunto breve de características estereotipadas. Hay ejemplos de estos en la literatura y en la ficción en general: el héroe valiente y bondadoso; la princesa desvalida; la chica guapa, popular y cruel; la víctima a la que le ocurren todo tipo de desgracias; el detective nihilista y misógino… Si se llevan al extremo, pueden ser personajes divertidos de utilizar, casi como parodias de sí mismos, y en algunos géneros son casi necesarios, pero suele cansar ver aparecer un tópico tras otro.
  • El personaje que, claramente definido por sus acciones y pensamientos, de repente dice o hace cosas que chocan con todo lo que sabemos de ellos, sin explicación ni razón alguna. Por ejemplo, imaginaos que Batman matara a alguno de sus enemigos y que no hubiera ni razón ni consecuencias. Vamos, que ni se mencionara el tema. ¿No creéis que a Alfred o a Robin les parecería un poco raro? Yo me imagino hasta al batmóvil echándole la bronca, con la vocecilla de K.I.T.T del Coche fantástico:
personajeMichael... digo... Bruce, ¿qué te pasa, tío? Matas al Joker, aparcas en la plaza de minusválidos, te dejas el maletero abierto... tú no estás bien.

Tal y como lo digo, seguro que pensáis que no habéis caído en ninguno de estos casos. Pero mirad lo que os digo y no os asustéis: creo que en algún momento todos caemos. A mí me ha pasado, a todos nos ha pasado. Al fin y al cabo, estamos creando psiques enteras de la nada. Bastante nos cuesta entendernos a nosotros mismos como para entender a alguien que ni existe.

(Hay otro factor en el que no entraré ahora, pero que por desgracia tiene un impacto tremendo: que tu personaje le caiga bien o no al lector. Un personaje despreciable puede estar muy bien construido, pero necesitarás que el lector le tenga algún grado de simpatía si quieres que le interesen sus aventuras. O que por lo menos sus aventuras sean lo bastante llamativas como para que el lector deje pasar su desconexión con la personalidad protagonista).

La coherencia es determinante para que un texto funcione. Si tu personaje es X, debe comportarse de manera X. Por supuesto, puede cambiar (y debe: de eso precisamente trata el clásico viaje del héroe), pero esa evolución debe estar mostrada en el texto y debe ser lógica para que el lector la acepte.

¿Cómo mantener esa coherencia? Hay un truco muy útil, que es asignarle una categoría y recurrir a esta con cada decisión del personaje.

El problema de la coherencia

Puede que muchos no estéis de acuerdo con este truco, ya que a muchos autores les encanta que los personajes se les vayan de las manos y tomen sus propias decisiones. Volvemos, una vez más, al peligro de un exceso de confianza en nuestro instinto. En Lecturonauta (probablemente el blog donde más trabajo especializado vais a encontrar sobre psicología de personajes), Guillermo habla de qué es la personalidad y de diferentes modos de enfrentarse a la construcción de nuestros protagonistas. También habla de los escritores que prefieren guiarse por ese ya mencionado instinto a la hora de formar dichas personalidades.

Y eso está bien. Hasta cierto punto. Ese instinto, como vengo repitiendo desde el principio del artículo (porque soy como las madres, que lo dicen todo ocho veces cuando es importante) no siempre es acertado. Un personaje “escapado” puede llevarte a sitios interesantes, pero también puede llevarte de cabecita al infierno de los Escritores Que Creen Que Son La P***a* Y Que Aburren A Sus Lectores. Y ese es un círculo del Averno del que no te van a sacar ni Dante ni Beatriz ni un ejército de carritos de la compra del Mercadona.

personajesReíd, reíd, pero cualquiera de vosotros podría ser su próxima víctima.

La “cajita” de personalidad en la que encierras a tu personaje no es más que una guía predeterminada, una forma de que cuando tu personaje se descarrile puedas saber si su descarrilamiento hará que la historia crezca, que todo mejore, o si terminará en un accidente terrible con montones de víctimas. No debes verlo como una restricción, sino más bien como una chuleta, una medida de seguridad para mantener esa coherencia tan necesaria.

Categorías útiles para guiar a tus personajes

Desde el comienzo de los tiempos, el ser humano ha mostrado cierta obsesión con categorizarlo todo. Si tenemos una taxonomía, tenemos una manera de conocer y distinguir las cosas, podemos ponerles nombre y entenderlas mejor. Es una manera de meter la patita en el método científico y, sí, de intentar controlar la realidad que nos rodea.

Myers-Briggs: un montón de personalidades donde elegir

Algunas categorías son más útiles que otras cuando hablamos de análisis psicológico práctico. Es posible que la categorización de seres vivos en vertebrados e invertebrados sea más útil que distribuir a la personalidad humana en los tipos expuestos por el test Myer-Briggs, una categorización bastante cuestionada dentro del entorno de la ciencia actual. No obstante, donde la psicología actual ve una prueba y categorización obsoleta, yo veo una manera muy práctica de crear personajes. Hay muchos modelos más, como el modelo de los cinco grandes o el eneagrama de toda la vida, pero personalmente encuentro que Myer-Briggs es mucho más productivo a la hora de definir características que construyen a un personaje coherente. Esto es porque la idea al utilizar sus categorías no es analizarnos a nosotros mismos, sino usar un mapa de características que sirvan como esquema por el que guiar a nuestro personaje.

personaje¡Atrápalos a todos!

Si tenéis curiosidad por saber qué tipo de personalidad tendríais vosotros, oh autores, podéis hacer cualquier test en línea. Hay 16 tipos que surgen de la combinación de los rasgos básicos de personalidad según Myers-Briggs (madre e hija, por si os lo preguntabais). Aquí tenéis una lista completa con explicaciones de cada uno de ellos.

El juego del personaje Myers-Briggs

Propongo un juego: coge esa lista, otorga a cada tipo un número y luego elige un número al azar usando random.org, una chistera llena de papelitos, un dado de rol o lo que más te apetezca.

Ahora crea un relato cuyo protagonista tenga ese tipo de personalidad. Recuerda que el personaje puede evolucionar, pero no puede traicionar lo que es en realidad. Así, una personalidad tímida puede hacer un gran esfuerzo por hablar en público, pero no será algo que le agrade ni que elija como idea de diversión natural; una personalidad extrovertida puede decidir que hoy le toca quedarse en casa a solas leyendo porque le han dicho que leer es bueno: pero este será un esfuerzo consciente, no su primera elección a la hora de decidir en qué quiere invertir su tiempo libre.

Repito que esta categorización no existe para constreñirte ni limitar tu creatividad como autor: sirve para que no te despistes y no otorgues características que no corresponden a tu personaje: sirve para que el personaje no se comporte de manera errática e incoherente (a no ser que sea un personaje que se distinga por su personalidad errática e incoherencia, pero incluso ese personaje se mostrará errático de forma comprensible y coherente: dentro de la lógica interna de la narración).

Myers-Briggs tiene, según muchos profesionales, la misma credibilidad que los signos zodiacales del horóscopo. Pero es que los signos zodiacales del horóscopo también te sirven para darle redondez a tu personaje; no estamos buscando un diagnóstico mental ni una predicción astrológica: la idea es tener siempre a mano una categoría fija, un referente inamovible que te sirva de recordatorio acerca de cómo es y cómo debe comportarse la persona a la que estás escribiendo.

Todo esto está muy bien, pero a veces apetece escribir personajes que sean un tanto… diferentes. Para ello, pasemos a la siguiente categoría.

La tríada oscura

¿Por qué escribir sobre gente normal que entra en categorías normales? ¿Por qué no escribir a psicópatas, sociópatas y narcisistas?

Os presento a la popularmente mal llamada tríada oscura, también conocida como: “quiero escribir a un asesino en serie, porque mola”.

AY.

Para empezar, si quieres escribir asesinos en serie, olvídate del clásico psicópata, porque te vas a meter en camisa de once mil varas. La psicopatía es simplemente una falta de empatía emocional, no implica ir por ahí ahorcando mujeres con las medias de tu madre. Para escribir algo como lo de las medias así vas a tener que abrirte a toda una serie de desórdenes mentales: desde sociopatía a trastornos delirantes, psicosis y esquizofrenia. Ya si nos metemos en el divertido mundo del sadismo no consentido tenemos para una serie de thrillers apabullante.

Personalmente, creo que lo que da más miedo son los asesinos que son neurotípicos: personas como tú o como yo, sin desórdenes de esos que asustan. ¿Qué ocurre si colocas a personas normales en situaciones de violencia extrema, de crueldad injustificada y obligada? Eso sí que da miedo, no hay más que leer un poco al respecto, documentarse con historias reales.

Todo esto no quita la diversión suprema que produce escribir a un personaje que te resulte difícil concebir. Como persona bastante empática, algunas de las experiencias más geniales que he tenido escribiendo han sido aquellas donde escribía a personajes incapaces de sentir empatía, o con emociones muy diferentes a las mías. ¿Cómo serías si eliminaras tu miedo a las consecuencias o tus condicionantes sociales y morales? Soy muy aficionada a escribir psicópatas prosociales, precisamente por el salto imaginativo que implica para mí; me encanta escribir a narcisistas, porque qué le vamos a hacer: los narcisistas pueden ser muy carismáticos y brillan especialmente si son los antagonistas de tu prota. También me encantan los narradores mentirosos, ¡porque a mí mentir se me da fatal y me da mucho cargo de conciencia!

Al final, se reduce a lo mismo: crea la categoría por la que te puedas guiar. Una persona no es sádica, arrogante, violenta, impulsiva o amoral porque sí. Si quieres meterte realmente en las raíces de tu personaje, hazte pasar por su psicólogo. Documéntate, anota lo que te dice en vuestras sesiones, analiza e intenta hacer un diagnóstico.

Lo maravilloso del mundo de ficción es que da igual si te equivocas con el nombre que le pones a tu trastorno: nadie va a saberlo si no lo dices. Con que tu personaje se mantenga fiel a las notas de tus sesiones, podrás convencer al lector de que está conociendo a una persona real, defectos y rarezas incluidos.

Las cuatro tendencias de Gretchen Rubin

Rubin no es científica ni psicóloga ni nada por el estilo. Su categorización no tiene una base sólida. Y sin embargo me sorprende lo útil que me resulta para crear personajes. De hecho, esta es mi categorización favorita, con diferencia.

Sobre todo, es que es muy muy sencilla. No está basado en cuestiones de trastorno, ni extroversión/introversión, ni rasgos puramente emocionales… no. Se basa en cómo respondemos a nuestras expectativas y a las de los demás. Y cuando estás haciendo construcción de mundos y cuando estás creando tu propia sociedad e interacción en un grupo de personajes, esto es m-a-r-a-v-i-l-l-o-s-o.

Veréis: muchas propuestas de creación de personajes tratan a cada personaje como una entidad en sí misma. Pero nadie existe en el vacío (o casi nadie… depende de cuánta ciencia ficción escribas). Nuestra personalidad implica una relación con nosotros mismos (conócete a ti mismo, como dirían en Delfos) y con otras personas. Adoptamos diferentes comportamientos según cada circunstancia social, pero también adoptamos diferentes comportamientos según cómo nos enfrentamos a nuestras responsabilidades.

Y resulta que la mayoría de las grandes historias van de responsabilidad: ¿qué ha aprendido tu héroe al final del libro? ¿Cómo ha evolucionado? ¿Cómo se ha enfrentado a los conflictos que el mundo le ha tirado a la cara en este gran festín ficticio de lanzar conflictos petardos a la cara de alguien? Si tu personaje no tiene una lucha interna… de qué poquito le sirve la externa. Muchos lectores dicen que su parte menos favorita de El señor de los anillos es el final, pero a mí me encanta. Es, para mí, puramente literario: fuiste al Monte del Destino, te deshiciste del anillo único… ¿y ahora qué? ¿Qué has aprendido? ¿Cómo has cambiado? ¿Y si has cambiado tanto que la Comarca se te ha quedado chiquita?

Rubin creó cuatro definiciones para ayudar a personas a deshacerse de sus malas costumbres y crear hábitos saludables. Yo de hábitos hablo mucho, ya lo sabéis. Por ejemplo, el hábito de la escritura es una de las partes más importantes de mi vida y de mi identidad. Según Rubin, nuestra forma de enfrentarnos a nuestras responsabilidades determina cómo deberíamos implementar nuevos hábitos que nos ayuden a conseguir lo que queremos en la vida y la felicidad y etc. Y según esa forma, nos definimos por cuatro categorías.

Veamos cuáles son esas definiciones:

  • Tenemos al rebelde: la persona que se enfrenta a las expectativas que tiene consigo mismo y con las expectativas que otros tienen de él.
  • Tenemos al conciliador: la persona que quiere cumplir las expectativas ajenas pero desconfía mucho de las propias.
  • Tenemos al interrogador: la persona que se cuestiona las expectativas ajenas pero siempre cumple con las propias.
  • Y tenemos a la persona cumplidora: que quiere quedar bien no solo con los demás, sino también con las expectativas que tiene de sí misma.
personajesHay una quinta categoría, creo yo, ocupada solo por la gran Christie Sims. Ella trasciende la rebeldía, forma categorías y arquetipos narrativos revolucionarios y crea expectativas nuevas en el mundo. Pero eso lo dejamos para otro momento.

Ninguna categoría es mejor que otra: no se trata de juzgar. Todas tienen sus ventajas y desventajas (y pocas personas pertenecen a un solo tipo: generalmente estamos a caballo entre un par). Se trata de entender en qué categoría entra cada uno de nosotros para poder tomar medidas para aquello que queremos cambiar. Por ejemplo, si eres un rebelde, de poco te sirve decirle a tus amigos que te den una colleja cada vez que no vayas al gimnasio… ¡eso solo te cabreará más! Si eres una persona conciliadora, sin embargo, decir en público que vas a ir al gimnasio todos los días te obligará a ir, porque no quieres quedar mal con los demás.

No me quiero comprar el libro de la rubin, gabriella, ni tengo interés alguno en mejorar como persona ni implementar buenos hábitos, así que ve a lo que nos interesa: ¿Qué ocurre cuando usamos estas categorías con nuestros personajes?

Está bien, está bien. Vamos a ello y con ello cerramos este artículo. Pero antes…

personajes¡AVISO! VOY A HABLAR DE MI LIBRO. Pero es por una buena causa**, lo prometo.
Un ejemplo de la categoría de interrogador

En El ojo de la tormenta, la cuarta entrega de nuestra serie Crónicas del fin, tengo a Adra, cazadora de monstruos y huérfana vengativa, que se ha montado en una nave de mala muerte para embarcarse en un viaje bastante peligroso. Se podría haber quedado en su casa tranquilita, pero Adra es un poco interrogadora. Lo que otros opinen de ella le da un poco igual (aunque la opinión de su perro, Winston, le es muy importante, pero ay, ¿por qué nunca se tiene en cuenta al perro para estas cosas?), pero tiene una serie de expectativas muy altas para sí misma. Aparte de algunas necesidades personales de némesis y de información, también se ha impuesto un autocontrol rígido: sabe que si pierde su calma habitual, si se deja llevar, será peor para todos. Ocurren Cosas Feas cuando Adra se pone nerviosa. Así que tiene un estándar altísimo de comportamiento. Si ella se promete algo a sí misma, irá hasta los confines de una Tierra devastada para cumplirlo.

el cielo rotoTambién le gusta sentarse sobre montañas de huesos. ¿Y a quién no?

Si Adra perdiera el control por algo nimio, sin venir a cuento, traicionaría a la esencia del personaje. Esta es la razón por la que resultaría difícil que tuviera una relación amorosa y pasional al uso, por ejemplo, por mucho que a mí, como autora, me gustaría verla revolcada en el barro. Adra adquiere por el camino una serie de responsabilidades. Cumple con algunas y con otras… no tanto. Esto es porque no siente la obligación ni la deuda de quedar bien con los demás. Solo importa la obligación que tiene para con ella misma.

Un ejemplo de la categoría de conciliador

Y luego tenemos a Angie, que es un conciliador (y un chico araña con un número indefinido de extremidades). Angie quiere que lo quieran, es un bendito. Pero duda constantemente de sí mismo y de sus capacidades. Solo actúa cuando otros lo obligan a ello, cuando no tiene más remedio. Angie poco a poco toma cierta confianza en sí mismo, pero no tendría sentido que realizara de repente un acto de gran valentía y arrojo, porque le falta confianza y seguridad en sí mismo para ello.

personajesTodavía no tenemos ilustraciones hechas de Angie y cuando he buscado "chico araña" esto es lo único que he podido encontrar.
Un ejemplo de la categoría de cumplidor

Gale es el cumplidor por excelencia. No solo quiere complacer a los demás, lo que lo lleva a torturarse indefinidamente, ya que no sabe cómo estar a la altura de las expectativas ajenas, sino que tiene unas expectativas interesantes para sí mismo. Esto le ha venido bien para no volverse loco los años que estuvo secuestrado en un búnker, pero hace que se exija cosas que a lo mejor no son muy inteligentes. En vez de salvar su propio culo, se empeña en ayudar a escapar a Angie. Constantemente se plantea su valor como humano ético. No será hasta el final de su historia cuando Gale por fin empiece a salir de ese patrón y a crear nuevos estánderes para sí mismo y su dignidad, pero en el fondo es como es y esas expectativas se mantienen, firmes.

el dios en las alturasImagen de Gale, al que sin duda le hacen falta tres hamburguesas y un asesor de vestuario. Sí, eso de la izquierda es un burro zombi.
Un ejemplo de la categoría de rebelde

Y terminamos con Décima, que es la rebelde absoluta. Décima no suele hacer favores. Tampoco es de las que te llama a la mañana siguiente, después de una noche de bebercio y folleteo. No tiene expectativas para sí misma ni responde a nadie: es mercenaria y capitana de barco comercial, simplemente se vende al mejor postor. A Décima nunca conseguirás convencerla de hacer algo mediante razones lógicas. De hecho, la única razón por la que decide llevar a Gale, Angie y Adra en su nave hasta Malparaíso es porque a) hay gente que los persigue a todos y quiere matarlos y b) porque Adra le ha hecho morritos y a Décima le gusta mucho, mucho Adra. Sus decisiones son impulsivas y emocionales, no responden a las expectativas de nadie.

TestamentoDécima. La frase inicial de cabecera era: "Por fin recuperé la calavera de mi hámster".

Si yo hiciera que Décima de repente fuera obediente o actuara de manera lógica y racional, pausada y considerada, estaría traicionando al personaje.

En resumen: las categorías de Rubin funcionan

Espero que estos ejemplos os hayan servido para entender mejor las cuatro categorías de Rubin: personalmente me parecen fantásticas para poder moverte con un personaje, dejarte llevar por él, recibir sus sorpresas y decisiones sin tener que, por ello, perder ni un ápice de coherencia.

Esto también implica, por si alguien no se había dado cuenta, que Crónicas del fin existe y está a la venta en todas las librerías de bien. Si no conocéis nuestra obra apocalíptica, os animo muy animadamente y con mucho batir de pestañas que le echéis un vistazo. Y si no os gusta, podéis venir aquí y decirme en los comentarios que no volveréis jamás a comprar un libro mío.

Aunque reconozco que si hacéis eso, lloraré.

¿No queréis hacerme llorar, verdad?

Para ser una INFJ, hay que ver lo emocionalmente manipuladora que puedo ser a veces. Serán mis tendencias narcisistas, mezcladas con mi calidad conciliadora.

 


Notas:

*Si vives allende los mares, es posible sustituir esta palabra por minga o chingada. Creo. Acepto sugerencias, porque soy de esas personas que ama aprender palabras nuevas.

**Esa buena causa es poder explicar mejor estos conceptos con ejemplos prácticos. Y mi bolsillo.

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