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Actualización del desafío de otoño (día 58): La verdad no está ahí fuera

octubre 27, 2014 — by Gabriella2

luna_de_locos_892_34q3ubFVAntes de empezar con la actualización de hoy tengo que recordaros algo importante:

Id corriendo a comprar Luna de locos, de (cómo no) José Antonio Cotrina. Es una novela corta de ciencia ficción con el habitual toque genial-fantástico del caballero. Está en Lektu y tirado de precio.

¿Ya lo habéis comprado? Vale, seguimos.

Hoy voy a hablar de la verdad.

Una de las cosas a las que llevo dándole muchas vueltas estas últimas semanas es a lo que entendemos por verdad. Es decir, hechos incontestables.

Por ejemplo, si decimos que el agua hierve a 100 grados centígrados, sabemos que es verdad. Podemos poner a hervir agua, medir la temperatura, y ver que eso es incontestable. Es lo que conocemos como una verdad universal. Aquello que sabemos que es cierto, porque se ha probado. Porque es ciencia.

No obstante, casi todo lo demás es bastante más complicado de discernir. Eso es algo que llevo años asimilando, pero últimamente me ha pegado de lleno. Y es que tuve la terrible idea de leer las primeras entradas de mi blog.

No debí hacerlo. Había algunas entradas muy tristes. Algunas hasta las he borrado, como quien quema fotos que le traen recuerdos dolorosos. Sentí una mezcla de vergüenza y pena por la persona que escribió esas entradas. Espero no sentir eso dentro de ocho años, cuando relea esta entrada. O tal vez sí. Si siento vergüenza de esta entrada dentro de ocho años, será porque he progresado. Así que, sí, hola, Gabriella, si estás leyendo esto: si este artículo te parece lamentable, es que estás haciendo algo bien.

Llevo blogueando desde… no sé. Aunque este blog ha importado las entradas de mi blog anterior, Y el exhibicionismo, ya antes de ese existió otro blog primero, que creo que mantuve desde el 2001 o así. Los blogs son como diarios, miras atrás y te redescubres, y tal vez no te gusta lo que redescubres, como si lees poemas horribles que escribías con quince años o cartas de amor gilipollas que le escribiste a alguien que desde luego no merecía la pena (aunque yo nunca he hecho eso. No. Nunca). Soy consciente de que tuve algunos años malos, pero creo que hasta leer esas entradas no he entendido del todo hasta qué punto estaba deprimida. La depresión no solo tiene todos esos síntomas tan nefastos que muchos conocemos, sino que además puede convertirte en un ególatra y un arrogante de mucho cuidado. Yo ya era ambas cosas, así que todo empeoró. Y lo odiaba todo. Todo me parecía mal. No entendía por qué no me salía nada bien, por qué iba dando bandazos, y por qué otros que, a mi entender, no lo merecían, se cubrían de éxito. Me burlaba de lo que yo consideraba que era estúpido. Pensaba que conocía la verdad.

Me gustaría pensar que ahora soy un poco más compasiva y equilibrada. Desde luego tengo muy claro que no conozco la verdad. Muchas de las cosas que pensaba que eran incontestables resultaron no serlo. Mucho de lo que creía que era cierto resultó solo serlo a medias.truth-166853_640

Y a lo mejor llega mañana una civilización alienígena muy avanzada y nos dice que el agua no hierve a 100 grados centígrados, que lo estamos midiendo mal, o que el calor es una percepción subjetiva que no entenderemos nunca. Tal vez el agua ni siquiera exista, y todo esto sea un sueño de Antonio Resines.

Por si acaso, le doy a todo el beneficio de la duda.

Me gustaría no pronunciar sentencias, no afirmar nada; lo intento, aunque es difícil, y con frecuencia se me olvida y eso me hace sentirme mal, porque sé que solo me conduce a la cabezonería y al egocentrismo de nuevo. Por mucho que investigue y me documente sobre algo, es posible, muy posible, que me equivoque. Busco a personas que sepan mucho de algo, las escucho y leo e intento asimilar y aprender de ellas, en vez de sentir envidia y rencor como antes. Antes solo me preocupaba de enseñar, de compartir mi limitada verdad. Todavía lo hago, es una costumbre que cuesta quitarse. Me gustaría no juzgar a otros (¿qué sé yo, en el fondo, sobre sus decisiones y experiencias?) y eso también es muy difícil. Basándome en lo aprendido, intento tomar decisiones. Y eso es lo más difícil de todo. Pero decir, como Sócrates, que solo sabes que no sabes nada es tremendamente liberador. 

Así que cosas como Beeminder y las metas a largo plazo ayudan. Porque una vez tomadas las decisiones de lo que quieres y necesitas hacer, no tienes que seguir gastando energía mental en su realización diaria, (lo que, en el fondo, puede ser otra forma de procrastinación, y siempre es agotador).

Vamos con lo que ha estado pasando en las últimas semanas:

1. Escribir mi novela. Como pudisteis leer aquí en el blog y por todos lados, HE TERMINADO LA NOVELA. Bueno, queda corregir, así que ahora estoy contando las palabras corregidas para asegurarme de que me pongo a ello, que corregir mis propios escritos siempre me da mucha pereza (ES MUY DIFÍSIL).
-Palabras escritas y corregidas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 97690 palabras.
-Palabras por corregir antes del 1 de diciembre: 27310 palabras.

2. Hacer ejercicio. He vuelto a la piscina y sigo nadando y nadando y nadando. Voy haciendo pocos largos y sumando de forma paulatina, para evitar el típico ataque de dolor de rodillas, tobillos, loquesea que luego me deja fuera de combate, y parece por ahora que eso funciona.

-Minutos desde el 1 de junio: 3955.

-Minutos por hacer antes del 1 de diciembre: 55.


3. Enviar a concursos. Al final terminé el relato nuevo y ha quedado mejor de lo que esperaba. Falta revisarlo y enviarlo, que con suerte conseguiré hacer hoy mismo.


4. Leer. Sigo leyendo, aunque menos que antes. En mi horario actual tienen menos cabida las lecturas al sol de la mañana, así que estoy intentando encontrar otros huecos.

Minutos leídos: 2685 minutos.

Por leer: 315 minutos

5. Actualizar blog. Aquí me tenéis, de nuevo. Cada vez estoy más convencida de que compensan más los artículos largos y currados (como el de la semana pasada sobre cómo corregir tu propio libro, que funcionó muy bien) que hacer varias entradas cortas sobre mí misma, mi mismidad y mis metas. Sé que algunos seguís mi progreso y os lo agradezco, pero seguramente seguiré reduciendo las actualizaciones personales en favor de entradas más “útiles”, enfocadas sobre todo a escritores y lectores, y a personas interesadas en productividad en general. Vamos, que seguiréis viendo por aquí los gráficos de Beeminder, pero con menos frecuencia.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 58

Faltan (antes del 1 de diciembre): 14

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido.

Y aquí os dejo los enlaces que más me han llamado la atención de este último par de semanas:

  1. Una interesante explicación a por qué no vemos nuestras propias erratas, de Isaac Belmar en Hoja en Blanco.
  2. Una maravillosa entrada de James Clear sobre qué es el sisu y cómo podemos aplicarlo a nuestra propia vida. A mí me ha emocionado (en inglés).
  3. No había visto esta entrevista de una de las editoras de Fata Libelli a China Miéville, centrada en los misterios de la traducción.
  4. Recursos para escritores que ni se me habrían ocurrido: Canal Nostalgia nos enlaza bancos de imágenes donde encontrar inspiración para nuestros personajes.
  5. Tatuajes que os dejarán con la boca abierta: El arte de Elvin Tattoo. Impresionante.

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Actualización del desafío de otoño (día 40): Violenta como Flaubert

octubre 9, 2014 — by Gabriella0

imagesFlaubert decía que había que ser regular y ordenado en tu vida para poder ser violento y original en tu trabajo. Y es cierto que Flaubert era un hombre de rutina estricta y trabajo violento. Eso sí, para él todo comenzaba a las diez de la mañana, y no empezaba a escribir hasta la una o las dos de la tarde. Muchos más escritores ordenados y disciplinados preferían levantarse para trabajar muy temprano, un hábito que solían adquirir por necesidad, ya que muchos, por lo menos en sus primeros años, tenían un trabajo “de verdad” al que acudir luego.

Yo desde luego estoy abogando por lo de trabajar a primera hora, muy temprano. Hay magia en la luz que empieza a entrar, en ese momento en que estás tan absorta trabajando que no te das cuenta de que se ha hecho de día. Parece que, una vez escritas las palabras y leídas las páginas, cuesta menos realizar otras tareas más tediosas pero menos difíciles, como corregir o actualizar el blog o limpiar. Siempre me ha costado mucho levantarme, despertarme. Pero creo que poco a poco lo estoy consiguiendo. Prometo más adelante un artículo con todo el proceso y los resultados. Es algo con lo que he peleado desde que tengo memoria, y la solución no ha sido sencilla ni lineal.

Hablaba de rutina y orden porque, en resumen, esa es mi vida cuando no ando triscando por ahí (así es como lo llama el demiurgo, y siempre que lo dice me imagino dando saltitos de tren en tren, de avión en avión y de conferencia en mesa redonda). Es como si tuviera un régimen férreo de trabajo (a veces funciona mejor, otras peor, pero el mínimo es el que me sustenta en los días bajos), repetitivo, que parece que no va a ninguna parte, intercalado de momentos breves de euforia al entregar finalmente un trabajo o al acudir a algún encuentro social donde recuerdo que sé hablar con personas que no sean de mi familia, aunque estos son raros y extremos, como si la interacción social normal ya no me sirviera, como si necesitara sobreestímulo para funcionar en compañía. Me he vuelto egoísta con mi tiempo libre y, dirían algunos, insensible. Me sentiría culpable si no estuviera convencida de que la culpa no sirve de nada, solo para escribir a personajes culpables.

Con todo, esta semana ha tenido sus momentos de subidón debido a la publicación de Luna de locos, novela corta con la que pude colaborar ayudando con la revisión (no tanto como me gustaría, pero comprad el libro y así podréis señalar las erratas y echárnoslas en cara). Siempre es un gusto trabajar con personas eficientes, y en ese sentido no puedo dejar de recomendar Palabaristas. La novela es un lujo y debéis leerla. Tengo también en la estantería el recopilatorio de Fuenlabrada Steampunk, firmado por uno de sus autores, David Gambero. Todos los personajes de su relato están robados de personas que compartimos y conocemos, y tengo muchas ganas de poder leerlo entero, con tranquilidad. Ya caerá.

También he mandado una colaboración terrible a un proyecto terrible. Esa es otra historia, y nada agradable. Por suerte ha sido compartido con gente de talla imponente. Ya os contaré. Es lo malo de esto de escribir: todo es asquerosamente lento. Y secreto y misterioso.

Empiezo hablando de orden y regularidad y sin embargo os ofrezco hoy esta actualización, que tenía que haber publicado el martes, en vez de la entrevista de los jueves. Tendréis la entrevista mañana. Me queda mucho aún por aprender de Flaubert.

Vamos con Beeminder:

1. Escribir mi novela. ESTOY EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO. Falta el epílogo y mil cosas más, pero qué importa, el borrador se acaba. He vuelto al principio para empezar a corregir y he tardado media hora en revisar 700 palabras. Calculo que igual para el 2032 habrá libro.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 89194 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 35806 palabras.

2. Hacer ejercicio. Últimamente solo me apetece pasear, paseos largos de más de una hora que suelen acabar frente a una impresionante puesta de sol y una pinta de cerveza. Me parece estupendo.

-Minutos desde el 1 de junio: 3420.

-Minutos por hacer antes del 1 de diciembre: 580.


3. Enviar a concursos. Pasando a ordenador un relato nuevo. No sé si me convence, pero es posible que consiga sacar algo en condiciones, si consigo que el final no sea el típico giro facilón.


4. Leer. Noto que mi proceso lector está cambiando bastante. Tener una medición y obligación con lo que leo me permite tomármelo con más tranquilidad, segura de que avanzo, aunque sea lento, y asimilar mejor lo leído. Estoy demasiado acostumbrada a leer en diagonal, primero por la ingente bibliografía de la facultad y luego por trabajo (para corregir, realizar informes, leer manuscritos, etc.). Ahora leo, intensamente, y es una experiencia novedosa. Sigo con Cortázar y su maestría, con Poor Economics y ahora con Cormac McCarthy (All the Pretty Horses).

Minutos leídos: 2545 minutos.

Por leer: 455 minutos

5. Actualizar blog. Aquí me tenéis. Llevar al blog al día es trabajoso, cuanto menos. A veces creo que merece la pena, otras no, pero por una razón u otra siempre acabo volviendo.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 51

Faltan (antes del 1 de diciembre): 21

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido.

Y, ahora sí, ahí van esos enlaces:

  1. Eleazar habla en su blog del narrador no fiable, en ocasiones incluso mentiroso, con algunos ejemplos. Al hablar de unreliable siempre pienso en los narradores de Perdida, de Gillian Flyn.
  2. Maria Popova nos habla en Brain Pickings de los libros que Tolstoi leía y recomendaba para cada etapa de la vida de un lector (en inglés).
  3. La analista de tendencias Elisabet Roselló reflexiona en Una historiadora en el futuro sobre la piratería y las nuevas formas de distribución cultural.
  4. Dice Fantífica que la Fox ha encargado un episodio piloto de Lucifer, ese spin-off de Sandman que se convirtió en uno de mis cómics favoritos. Me pregunto si será fiel al cómic, o si empezarán ya de entrada metiendo la gamba con la ultracorrección estadounidense que ha enviado a Constantine al infierno de los no fumadores.
  5. Si no conocéis Fabulantes, echadle ya un ojo. El texto tiene muy buena pinta, pero son las ilustraciones las que me han atrapado.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial. Y aquí todas las correspondientes al desafío de otoño, que termina el 1 de diciembre.

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Actualización del desafío de otoño (día 29): Acerca de la admiración y los nervios

septiembre 29, 2014 — by Gabriella2

ID-10050685Este último par de semanas han sido extrañas. He tenido una explosión de creatividad y de ideas, pero por desgracia pocas de estas han llegado al papel y, menos aún, al blog. Han sido unos días de plazos de entrega, lectura intensa y eventos varios, entre los que destaca, cómo no, el Festival de Fantasía de Fuenlabrada. A veces tengo la sensación, releyendo el blog, de que mi vida es una sucesión de hechos entre festival y festival, y eso, he de confesar, me produce una gran alegría. No hay nada como los grandes saraos: encuentros con lectores, amigos (con frecuencia con lectores amigos y amigos lectores), comilonas y bebelonas, y la oportunidad de ver a algunos de los grandes en acción. Por no hablar de la oportunidad de poder hablar y conocer a aquellos a los que siempre has admirado.

Claro que es un privilegio poder conocer a autores de la talla de César Mallorquí, por ejemplo, pero hay otra historia distinta, muy privada (ya no tanto; gracias, blog), acerca de aquellas personas a las que siempre has admirado, con esa incomprensión y mística que te produce la contemplación del Talento (así, con mayúsculas), y con las que luego tienes que actuar como si los conocieras de toda la vida y no-pasa-nada-porque-esté-cenando-con-Alejandro-Terán, no, para-nada. Todo cambia y esos poseedores de Talento (así, con mayúsculas) de repente se transforman en personas de carne y hueso, con las que te vas de cervezas o a cenar o a charlar sobre la función de los talleres literarios y es una sensación rara y extraordinaria. Y todo se normaliza, y todo está bien, y de repente en mitad de una charla trivial te acuerdas de con quién estás hablando y te dan ganas de decirles que cuando eras una pobre editora habrías dado todas tus extremidades porque te hiciera una portada, o te tiembla la mano porque el mismo rotulador que te acaban de dejar para firmar y hacer garabatos es el rotulador con el que Corominas acaba de firmar originales en acuarela en ejemplares de Canción de hielo y fuego. Esa es mi parte favorito de este oficio de masoquistas que es la producción y edición literaria, en todas sus formas.

Es un poco como cuando una noche estuve cenando en un encuentro literario, en un pueblo perdido en un monte aún más perdido, y me puse muy nerviosa porque un autor al que admiraba se sentó casi a mi lado y comenzó a charlar con los que teníamos a nuestro alrededor. Desde entonces eso me ha pasado más de una vez (espléndidos y estresantes gajes del oficio), y cierto es que nunca terminaré de acostumbrarme, pero aquella noche fue, posiblemente, la primera vez que estaba cerca de alguien conocido y respetado en el mundillo literario, y yo estaba realmente de los nervios. Más adelante me leí más libros suyos, me gustaron más todavía y recordaba aquella cena con aún más nervios. De nuevo me había topado con el Talento (así, con mayúsculas).

Un buen puñado de años más tarde, todavía me pongo un poco nerviosa cuando cenamos juntos. Y cuando viajamos juntos, y cuando escribimos juntos. Y sobre todo cuando nos besamos, pero esa es otra historia.

Pero dejemos de lado lo sentimentaloide y vamos allá con mis gráficos de Beeminder:

1. Escribir mi novela. ¿Es posible que vea asomar las orejas del lobo conocido como Fin? He acabado por reunir algunas cosas y simplificarlas, y cabe la posibilidad de que pueda meter dos capítulos en uno. Aún así, cerca de las 125000 palabras de novela, todavía falta bastante.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 80398 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 44602 palabras.

2. Hacer ejercicio. Seguimos entrenando, y me noto algo más fuerte. Por lo menos no me cuesta tanto subir la maleta arriba cuando viajo en tren. Y las sentadillas son tremendamente útiles para cosas que nunca se me habrían ocurrido.

-Minutos desde el 1 de junio: 3055.

-Minutos por hacer antes del 1 de septiembre: 955.

3. Enviar a concursos. POR FIN mandé el dichoso relato interminable (es cierto eso que dicen de que un texto no se termina de escribir hasta que se publica, o, en este caso, hasta que se envía a concurso), y el poemario, y hala, a pensar en el siguiente concurso y el siguiente relato y etc.


4. Leer. Terminé Snow Crash de golpe, leyendo como loca hasta las tres de la mañana. Qué maravilla de cyberpunk, qué maravilla de conceptos asociados a la programación neurolingüística, qué personajes. Qué de todo, excepto el final, que se queda algo corto. El día en que Stephenson escriba un final bien satisfactorio, que no sea abrupto a lo “me aburro de escribir, vamos a ir cerrando el bar”, le pongo un aeropuerto, por lo menos.

Minutos leídos: 2245.

Por leer: 755.

5. Actualizar blog. Esta semana he tenido pocas oportunidades de actualizar, aparte de la entrevista y esta puesta al día del desafío de otoño. Pronto más.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 46

Faltan (antes del 1 de diciembre): 26

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido

Iba a dejaros unos enlaces, como siempre, pero estoy cansada y es tarde. Tendremos que dejarlo para otra ocasión.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial.

Imagen por cortesía de graur codrin en FreeDigitalPhotos.net

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Actualización del desafío de otoño (día 17)

septiembre 17, 2014 — by Gabriella0

Esta semana ha estado llena, repleta. Algo de trabajo, algo de placer. Sobre todo trabajo, así que ha sido más complicado que de costumbre manejarlo todo. Aun así, se nota el pequeño descenso de temperatura y los días son más productivos. Para ilustrar los buenos ratos de la semana os traigo, cómo no, fotos de gatos. La primera imagen es de Leonardo, el precioso bosque de Noruega de mi amiga Cass, que es lo más sobón que uno puede encontrarse; la segunda es de Goldie, al que ya conoceréis por otros posts, el encantador habitante de la casa rural a la que a veces consigo escaparme con mi familia. Después hay una de regalo de Ebo dormitando en mi ventana. Si no sois muy de gatos, podéis saltaros esta parte, ir directamente a las metas y no os lo tendré en cuenta:

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Sin más dilación, vamos allá con mis gráficos de Beeminder:

1. Escribir mi novela. Voy a buen ritmo. La verdad es que cuando pienso en todo lo que todavía me queda por contar me desespero. La novela lleva ya unas 120000 palabras, y faltan aún tantas cosas… Paciencia, qué le vamos a hacer.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío anterior): 75439 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 49561 palabras.

2. Hacer ejercicio. Este va, desde luego, mucho mejor que antes. Aparte de la piscina he empezado a entrenar con mi primo, que es socorrista y aficionado al fitness en general, así que está fenomenal esto de tener entrenador personal y que encima te salga gratis (tiene un pequeño gimnasio montado en su casa). Aparte de las agujetas, claro.

-Minutos desde el 1 de junio: 2580.

-Minutos por hacer antes del 1 de septiembre: 1420.

3. Enviar a concursos. Poco ha cambiado. Tengo poco tiempo y todavía me falta por terminar la revisión del cuento que estaba preparando. Por otro lado, tengo ya decidido concurso y editado un poemario que enviaré este mes.


4. Leer. Otra meta que va viento en popa. Cada vez disfruto más mis ratos de lectura de por la mañana, y es una forma excelente de obligarme a leer, porque al final del día, después de pasarme horas leyendo cosas mías y de los demás por trabajo, no me apetece en absoluto. Terminé El camino (qué maravilla de final), sigo con Snow Crash y con los cuentos de Cortázar (tiene frases tan bien hechas y metáforas tan perfectas que me emociona como nadie), y he empezado un ensayo sobre economía en países en vías de desarrollo, llamado Poor Economics. Toda una combo, desde luego.

Minutos leídos: 1975.

Por leer: 1025.

5. Actualizar blog. Actualicé la semana pasada con la correspondiente lista de metas, una entrevista y un cuento.

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 41

Faltan (antes del 1 de diciembre): 31

Metas nuevas:

Y ahí van todas las demás:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa.

d) Nuevo proyecto de escritura compartido

Perdonad que no me explaye mucho más en esta actualización, pero realmente estoy hasta arriba. Así que, como siempre, os dejo con los enlaces de esta semana:

  1. Javier Pellicer ofrece en su blog una serie de artículos muy completos y acertados sobre por qué las editoriales rechazan nuestras grandes obras de arte incomprendidas.
  2. Decían por ahí que iban a hacer una versión a la española de Doctor Who. La legión del espacio nos lo explica mejor.
  3. El futuro de la videoconsola: mandos que se utilizan con la vagina.
  4. Karina Sainz Burgo nos propone en Marabilias cinco libros con lugares idóneos para leerlos.
  5. Si os apetece perderos en un mundo de ilustradores excepcionales, no dejéis de visitar la sección correspondiente de Mayhem and Muse.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial.

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Actualización de desafíos personales. Desafío de otoño (septiembre-diciembre 2014)

septiembre 9, 2014 — by Gabriella2

Tras el desafío de verano, y con unos cuantos ajustes, llega el momento de entrar en nuevos y (no muy atrevidos) territorios. Ver las pequeñas victorias del desafío anterior me ha animado a seguir adelante con algunas de las metas de entonces, e introducir algunas otras que creo que me van a venir estupendamente.

¿Qué he hecho esta semana? Demasiado, demasiado. Pero siempre queda tiempo para aprovechar la semana asiática de Lidl y ponerse a hacer maki (eso sí, como era para mis padres, que son un poco sosos para el sushi, este iba sin pescado crudo, solo con surimi, pepino o salmón ahumado). Ahí os dejo una foto de lo que iba llenando el plato poco a poco:

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Entre mil cosas más, también he estado preparando una nueva portada para el ebook de relatos del que os hablé, más que nada porque al meterle color al boceto anterior quedó muy pero que muy mal. Esperemos que con este boceto la cosa salga algo mejor, si consigo terminarlo:

Imagen (80)

Y ahora toca hablar de las metas y de desafíos. Vamos primero con lo que conocéis bien. Como veréis, Beeminder me permite alargar las metas ya existentes en vez de tener que crear nuevas desde cero, lo que he aprovechado en cuanto a las metas de mi desafío de verano:

1. Escribir mi novela. Esas 60000 palabras del desafío de verano las hice sin mucho problema, así que he subido un poco el listón. En el mismo tiempo (3 meses, del 1 de septiembre al 1 de diciembre), voy a intentar hacer un poco más:  65000. He integrado esto en la meta anterior de Beeminder, y el resultado completo (de los seis meses) sería de 125000 palabras, que se dice pronto. La novela va ahora mismo por unas 110000 palabras (tened en cuenta que antes de empezar con el desafío de verano ya llevaba unas 50000 escritas, por no hablar del borrador de 90000 que deseché), y me queda mucho por contar. Vamos, que va a ser larguita.
-Palabras escritas desde el 1 de junio (cuando empecé el desafío de verano): 68092 palabras.
-Palabras por escribir antes del 1 de diciembre: 56908 palabras.

2. Hacer ejercicio. Recordaréis que esta era la que más quebraderos de cabeza me daba, así que no la he complicado mucho. Por suerte ya han abierto la piscina que me gusta, ahora que termina el verano, y me cuesta bastante menos meter mis minutos de actividad física. El mes en que estuve limitándome a paseos y poco más me encontraba más baja de ánimo y peor en general, pero es que aquí en agosto uno no puede hacer mucho más.

-Minutos desde el 1 de junio: 2480.

-Minutos por hacer antes del 1 de septiembre: 1520.

3. Enviar a concursos. Sigo atascada terminando la revisión del cuento que se suponía que iba a entregar en agosto, así que mientras he estado preparando un poemario para un concurso este mes. Después de Happy Pills tuve otro poemario, titulado Otra historia de violencia, que por desgracia no encontró editor. Aunque ahora estoy creando material poético nuevo que no termina de encajar con el espíritu y narrativa de ese poemario intermedio, he decidido moverlo por concursos, aunque solo sea por sentir que estoy haciendo algo con él.

En otro orden de cosas, he recuperado Happy Pills (publicado en su momento en papel por Alea Blanca) y voy a ofrecerlo en internet en formato electrónico, ya veré cómo. Lo he estado ojeando y no ha envejecido tan mal como me temía. Creo que mi poesía no me produce la misma sensación de rechazo que me produce mi prosa del pasado. Obviamente, al estar en un momento distinto de mi vida, no me termina de encajar, y la forma tampoco me convence del todo, pero me siguen pareciendo poemas aceptables, lo cual es mucho más de lo que puedo decir de mis textos de hace un par de años, por ejemplo, que, por suerte para el universo, nunca llegaron a publicarse ni compartirse.

4. Leer. Una de mis metas favoritas, desde luego, y la que más placer me ha proporcionado. He subido un poco el nivel de dificultad para seguir con la meta, ahora también ampliada hasta el 1 de diciembre. Leer por las mañanas sentada en una terraza con un té rico es la mejor forma para mí de empezar el día. Ahora estoy terminando El camino de Delibes y me estoy zampando Snow Crash de Stephenson. Tengo también en proceso, como siempre, el megacompendio de cuentos de Cortázar.

Minutos leídos: 1735.

Por leer: 1265.

5. Actualizar blog. Este lo he llevado regular estos últimos días, más que nada porque he estado ocupada con otras cosas y me quedaban pocas fuerzas, ánimo e inspiración para el blog. Lo bueno es que ya se empieza a notar movimiento de visitas otra vez, así que toca ponerse a intentar ofrecer más contenidos. Aquí me tenéis 😉

Actualizaciones hasta la fecha (desde el 1 de junio de 2014): 38

Faltan (antes del 1 de diciembre): 34

Metas nuevas:

Y ahora tocan las que he empezado el 1 de septiembre, las que no estaban en mi desafío de verano. Como veréis, son muy simples (solo necesitan de una entrega diaria), y están pensadas, más que nada, para servirme de recordatorio de cosas que tengo que hacer, como son:

a) No usar Facebook ni Twitter fuera de horario

b) Acordarme de apuntar mis gastos e ingresos conformen suceden, para evitar luego quebraderos de cabeza intentando cuadrarlo todo.

c) No beber en casa. Este ya me dio buenos resultados cuando hice la prueba durante un par de semanas este verano. Ahora que termina un poco el jolgorio vacacional y volvemos a la rutina, prefiero portarme bien en casa y poder así soltar el par de kilos de más que me han traído el Celsius, el veraneo y otras circunstancias.

d) De esto no puedo decir mucho más porque todavía está en pañales, pero digamos que estoy trabajando otra vez con yasabéisquién en una cosita, y estamos usando Beeminder para medir progreso y fechas de entrega de la parte de cada uno.

Y ahí lo tenéis. Como os habréis imaginado, voy a estar muuuy ocupada de aquí a diciembre. Gracias como siempre a montones a los que seguís mi progreso y me mandáis comentarios, emails y todo tipo de mensajes de ánimo. La verdad es que ayuda bastante 🙂

A continuación os dejo con algunos de los enlaces que más me han gustado esta semana:

  1. Unos estudiantes han reescrito American Psycho utilizando los anuncios de Google que se generaban al enviarse el texto original de Easton Ellis (en inglés).
  2. ¿Qué ocurre cuando pones un montón de libros al aire libre para que la gente los coja, los lea y los devuelva? Pueeees que no los devuelven.
  3. No solo los humanos nos contagiamos los bostezos entre nosotros. Los lobos también, o eso dicen desde la Universidad de Tokio.
  4. Sori ControlZeta describe (y dibuja) a la perfección el círculo infernal que es intentar vivir de una vocación artística.
  5. Javi de Ríos nos habla en La viga en mi ojo de las diez cosas que no debe hacer un escritor en Twitter. Parecen evidentes, ¿no? Pues muchos no lo tienen tan claro.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío anterior, junto con el artículo inicial.

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Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas (traducción de un artículo de James Clear)

abril 15, 2014 — by Gabriella3

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Hoy os traigo otro artículo de uno de mis blogueros favoritos, James Clear. Clear se especializa en ciencia del comportamiento, e intenta adaptar los estudios científicos de esta área al día a día, concentrándose en temas como productividad y superación personal; también habla de muchas de sus experiencias personales y hace uso del conocimiento de diferentes expertos de todo tipo de sectores. Este artículo en concreto me pareció importante: ¿cuántas veces habéis iniciado un proyecto de forma apasionada y enseguida os habéis hartado? Puede ser muy difícil eso de la constancia, de seguir trabajando cuando lo diario es aburrido y las metas parecen lejanas e inalcanzables, cuando un proyecto pierde su brillo inicial. Para mí era casi imposible, pero poco a poco empiezas a hacerlo con cosas muy pequeñas, y un día algo cambia en tu cabeza, en tu forma de pensar. Es difícil, sí, pero no imposible. 

La traducción, por supuesto, se ha realizado con permiso de Clear. A partir de aquí todo el texto es suyo, la traducción es mía. Este artículo se publicó inicialmente en JamesClear.com. Espero que lo disfrutéis y que os resulte útil.

Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas

me aburro en el trabajo

Todos tenemos metas y sueños, pero a veces es difícil ser fieles a nuestros objetivos.

Todas las semanas, me escribe gente que dice cosas como: «Empiezo con buenas intenciones, pero no consigo ser constante durante periodos largos de tiempo­».

O me dicen: «Tengo un problema de resistencia mental. Empiezo pero no consigo mantenerme concentrado durante mucho tiempo».

No os preocupéis. A mí me pasa lo mismo. Por ejemplo: empiezo un proyecto, trabajo en él durante un rato, luego pierdo el enfoque y empiezo con otra cosa diferente. Y entonces pierdo concentración en esa meta nueva y empiezo con otra. Y así siempre. Al final, he parado y reiniciado tantas veces que apenas he progresado en nada.

A lo mejor tú también te has sentido así.

Este problema me recuerda a algo que aprendí un día en el gimnasio…

El mito de la pasión y la motivación

Un día en el gimnasio vino de visita un entrenador que había trabajado con miles de atletas a lo largo de su carrera; algunos eran competidores a nivel nacional u olímpico.

Yo acababa de terminar de entrenar; me acerqué y le pregunté: «¿Cuál es la diferencia entre los mejores atletas y todos los demás? ¿Qué es lo que hace la gente de éxito que los demás no hacen?».

Él mencionó de pasada todas las cosas que eran de esperar: genética, suerte, talento…

Pero entonces dijo algo que no me esperaba.

«Llega un momento en que todo se reduce a quién puede soportar el aburrimiento de entrenar todos los días, levantar las mismas pesas una y otra vez».

Este consejo me sorprendió, porque es una forma muy distinta de pensar en cuanto a la ética del trabajo.

La gente casi siempre habla de motivarse para poder trabajar en sus metas. Ya sean negocios, deportes o arte, es común escuchar a gente que dice: «Todo se reduce a tener pasión por lo que haces».

Debido a esto, creo que muchas personas se deprimen cuando pierden enfoque o motivación, ya que creen que la gente de éxito debe de tener una pasión imparable y una fuerza de voluntad que a ellos les falta. Pero eso no es lo que decía este entrenador, de hecho era lo contrario.

Él decía que la gente de éxito siente el mismo aburrimiento y falta de motivación que el resto. No tienen una pastillita mágica que los prepare e inspire todos los días. La diferencia está en que las personas que se comprometen con sus metas no dejan que sus emociones condicionen sus acciones. Aquellos que ofrecen un mayor rendimiento encuentran la manera de hacer acto de presencia, lidiar con el aburrimiento y aceptar la práctica diaria necesaria para alcanzar sus metas.

Según este entrenador, la habilidad para llevar a cabo el trabajo diario cuando no es fácil es lo que separa a los máximos exponentes de un campo de todos los demás. Es la diferencia entre profesionales y aficionados.

Trabajar cuando el trabajo no es fácil

Cualquiera puede trabajar cuando se siente motivado.

Cuando era atleta, me encantaba ir a entrenar después de una victoria. ¿A quién no? Tu entrenador está contento, tus compañeros están emocionados y sientes que puedes con cualquiera. Como emprendedor, me encanta trabajar cuando me sobran los clientes y las cosas van bien. Los buenos resultados tienden a empujarte hacia delante.

¿Pero qué hay de cuando estás aburrido? ¿Qué hay de cuando el trabajo no es fácil? ¿Qué hay de cuando sientes que nadie te está haciendo caso o no estás consiguiendo los resultados que querías?

¿Estás dispuesto a trabajar durante diez años de silencio? (Nota de Gabriella: Aquí Clear se refiere a esas 10000 horas de las que tanto hemos hablado en este blog, de esos años de trabajo constante y sin recompensa que hacen falta para destacar en cualquier campo).

Lo que realmente marca la diferencia es tu habilidad para trabajar cuando el trabajo no es fácil.

No se trata del evento, sino del proceso

Con demasiada frecuencia tendemos a pensar que las metas solo son el resultado. Vemos el éxito como un evento que puede ser alcanzado y completado.

Aquí tenemos algunos ejemplos comunes:

  • Mucha gente ve la salud como un evento: «Si pierdo nueve kilos, estaré en forma».
  • Mucha gente ve ser emprendedor como un evento: «Si conseguimos que nuestro negocio salga en el New York Times, ya hemos triunfado».
  • Mucha gente ve el arte como un evento: «Si consiguiera que mi trabajo se expusiera en una galería más grande, conseguiría el prestigio que necesito».

Esta son algunas de las muchas maneras en las que limitamos el éxito a un solo evento.

Pero si te fijas en la gente que alcanza sus metas de forma habitual, empiezas a darte cuenta de que no son los eventos o los resultados los que hacen diferentes a esas personas. Es su compromiso para con el proceso. Se enamoran de su práctica diaria, no del evento individual.

Lo gracioso, claro, es que este amor por el proceso es lo que te permite disfrutar de buenos resultados.

Si quieres ser un gran escritor, tener un libro superventas es maravilloso. Pero la única forma de llegar a eso es enamorarte del proceso de escribir.

Si quieres que el mundo conozca tu empresa, claro que sería genial salir en la revista Forbes. Pero la única forma de conseguir ese resultado es enamorarse del proceso de promoción.

Si quieres estar más en forma que nunca, es posible que sí, que te haga falta perder nueve kilos. Pero la única forma de conseguirlo es enamorarte del proceso de comer sano y hacer ejercicio de forma periódica.

Si quieres mejorar de forma notable en cualquier aspecto, tienes que enamorarte del proceso. Tienes que enamorarte de la construcción de la identidad de alguien que lleva a cabo ese trabajo diario, en vez de limitarte a soñar con los resultados que deseas.

En otras palabras:

Enamórate del aburrimiento. Enamórate de la repetición y la práctica. Enamórate del proceso de lo que haces y deja que los resultados vengan solos.

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James Clear writes at JamesClear.com, where he uses behavior science to share ideas for mastering your habits, improving your health, and increasing your creativity. To get useful ideas on improving your mental and physical performance, join his free newsletter.

James Clear escribe en JamesClear.com, donde utiliza la ciencia del comportamiento para compartir ideas que puedan servir para controlar tus hábitos, mejorar tu salud y aumentar tu creatividad. Si buscas ideas útiles para mejorar tu rendimiento mental y físico, apúntate a su boletín gratuito (en inglés).

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Imagen por cortesía de bplanet / FreeDigitalPhotos.net

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Por qué los propósitos de año nuevo no funcionan

enero 2, 2013 — by Gabriella3

Todos los años, lo mismo. Nos hacemos mil propósitos, los cumplimos durante un par de semanas y luego los abandonamos, hasta el año que viene. ¿Y esto por qué? ¿Por qué nos duran tan poco estas buenas intenciones, estos New Year resolutions famosos? Pues resulta que hay bastantes motivos, pero yo los resumiría en tres:

Porque no son realistas: Por alguna extraña razón tendemos a pensar que la llegada de un nuevo año lo cambiará todo; que seremos mejores: más fuertes, más disciplinados, más organizados. Caemos en la trampa del calendario, le otorgamos propiedades mágicas. Pero la realidad del asunto es que si intentaste dejar de fumar en septiembre de 2012 y no lo conseguiste, es muy probable que en enero del 2013 tampoco lo hagas, máxime si sigues el mismo método (que suele consistir en confiar en tu fuerza de voluntad, sin tener en cuenta que tu fuerza de voluntad puede fallar y que, en el momento en que falla, sueles rendirte).

Porque no son concretos: Somos ambiciosos, y abstractos. “Quiero comer sano”, por ejemplo. ¿En qué sentido? ¿Cómo va a cambiar tu dieta, qué alimentos vas a comprar, qué recetas vas a utilizar? ¿Cuál es tu plan diario? Si nos guiamos por un acercamiento genérico de “ya veré lo que hago”, hay muchas más posibilidades de fracaso: olvidaremos enseguida nuestra meta y con que surja el más mínimo inconveniente abandonaremos nuestros buenos propósitos.

Porque pensamos a corto plazo: Lo queremos todo YA. Si nuestro propósito es perder peso, o ponernos en forma, por ejemplo, nos imaginamos al cabo de dos semanas con el cuerpo de nuestros sueños. Cuando la realidad del asunto aparece (que conseguir ese objetivo lleva muchísimo tiempo y esfuerzo), nos desanimamos y nos rendimos.

¿Cómo solucionarlo? 

  • No te concentres en metas genéricas y abstractas, tipo “tengo que hacer más ejercicio”. Tienes que desarrollar un plan de acción que sea sencillo, y ante todo práctico. Piensa en qué acciones puedes llevar a cabo todos los días que te acerquen a tu meta. Y piensa en cómo llevarías a cabo esas acciones en tus peores días, esos en los que no te apetece nada. Piensa siempre en tu momento más bajo, más vago, más ocupado, etc. Las acciones que planifiques deberías poder realizarlas incluso en esos momentos, sin un gran esfuerzo. Así, tendrás garantizado el éxito. Un ejemplo muy claro de esto es el proyecto 1 push up (una flexión). Al autor de ese blog se le ocurrió que iba a hacer una flexión al día, todos los días, sin excusa. Una flexión no cuesta nada. Claro que a la hora de ponerse a hacerla por lo general hacía bastante más… muchísimo más. Pero el saber que tu mínimo es algo casi ridículo, facilísimo, hace que te animes a llevarlo a cabo incluso en los días en los que menos te apetece (la misma filosofía es la que me ha permitido escribir todos los días, sin excusa, durante los últimos 33 días**). No pienses en lo que puedes hacer en tu momento óptimo, piensa en lo que puedes hacer en tu peor momento, en la peor de las situaciones.
  • Si ya has probado mil veces a conseguir lo mismo (ya sea dejar de fumar, de beber, adelgazar, hacer ejercicio…), va siendo hora de intentar enfocarlo de otro modo y cambiar de método. Es hora de identificar los patrones. Todos los años, desde que tenía unos 20, mi propósito para año nuevo era perder peso. No soportaba la idea de que al finalizar el año siguiente me viera con más peso que el anterior. Y todos los años, ocurría. Conseguía perder algo de peso durante el año, gracias a alguna dieta ridícula, y al final del año (sobre todo gracias a las fiestas navideñas), no solo lo había recuperado, sino que había aumentado. La única excepción a este patrón fue el par de años que perdí muchísimo peso por temas de salud. Esa no es una buena razón para perder peso, y lo pasé tan mal en aquel tiempo que ni siquiera tuve tiempo de alegrarme por el peso perdido. No tardé nada en recuperarlo en cuanto empecé a encontrarme mejor. Lo extraordinario es que, aunque me considero una persona inteligente, reincidía. Una vez tras otra, probaba cosas que sabía que no iban a funcionar. ¿Por qué esta vez iba a tener más fuerza de voluntad que otras? Por mucho que me deprimiera engordar cada año, era incapaz de salir de ese ciclo de eterno retorno.

¿Qué fue lo que cambió?

Un día decidí que iba a dejar de caer en la trampa de las metas a corto plazo. Si algo te importa lo suficiente, tienes que pensar en ello no solo con vistas a dos semanas, sino a cinco años. Tienes que aceptar que los resultados no serán rápidos. Así, empecé poco a poco a cambiar los hábitos, a modificar esas cosas que hacían que cogiera peso. Paso a paso, nada de hacerlo todo de golpe. ¿Lo primero? Disminuí de forma radical mi ingesta de alcohol (desarrollé hábitos y reglas para cuándo beber y cuándo no, y me funciona a las mil maravillas). Luego llegó la reducción del tamaño de mis porciones (de cualquier forma, descubrí que al dejar de beber mi relación con la comida también cambió bastante), y me concentré en diferentes formas de reducir la ansiedad que me impulsaba a comer de manera compulsiva. A eso le fui añadiendo el ejercicio, primero de forma mínima y luego ya más en serio. Y últimamente estoy descubriendo algo muy útil, llamado mindful eating* (alimentación consciente), de lo que hablaré más adelante con más tranquilidad.

Estas Navidades, peso unos 13 kilos menos que las Navidades pasadas. A pesar de las celebraciones, he seguido aplicando mis reglas y hábitos (con excepciones planificadas y contadas: Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo. Y aun en esos días todo ha sido bastante tranquilo, ya que ya no siento la necesidad de ponerme hasta arriba de comida y bebida). ¿El truco? Dejé de obsesionarme por cuánto quería perder y me concentré en la manera de perderlo. Antes, habría querido perder esos 13 kilos en apenas unos meses; ahora, no tengo prisa. Lo importante es disfrutar de la comida, darme pequeños caprichos de forma organizada y mantener los hábitos saludables. Ya no me aterra recuperar ese peso; sé que mientras siga con ciertas costumbres positivas, no tiene que pasar lo de antes: perdía y recuperaba, con más kilos que cuando empezaba. Lo que nos lleva a uno de los puntos más importantes:

  • No tengas prisa: Ya llegará. No pienses en lo que quieres para mañana, sino para el 2020. Trabaja, a diario, para conseguirlo. Ponte metas pequeñitas, que alcances con facilidad (perder un kilo en un mes no es complicado, y cuando lo consigas te sentirás orgulloso de ti mismo. Esa sensación de satisfacción hará que el mes siguiente sea más fácil. Y kilo a kilo se pierden muchos kilos, como puedo atestiguar).

¿Qué otras cosas creéis que nos influyen para no cumplir nuestros propósitos de año nuevo? ¿Qué creéis que debemos hacer para que nos duren? Si queréis una lista de propósitos de año nuevo un poco diferentes, sugiero estos buenos propósitos informáticos de Softonic. No obstante, considero que algunos, como el número 4, son irrealizables. O también podéis crear propósitos literarios, como sugiero en este artículo que escribí para Lecturalia.

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*Si tenéis enlaces a artículos en condiciones (más o menos serios, nada de palabrería New Age) sobre este tema que estén en español, pasádmelos y los incluiré también.
**Actualizado a 27/03/14: Básicamente he perdido la cuenta de cuántos días llevo escribiendo. Pero no he parado ni un día desde que empecé, allá por diciembre del 2012).

Imagen tomada de Cuánta razón. Si sabéis de quién es originalmente vendría bien saberlo para enlazarle.

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Acerca de las metas (3) y otras actualizaciones

octubre 23, 2012 — by Gabriella2

Y aquí estoy de nuevo para ponerme al día con todo lo que ha estado sucediendo durante las últimas semanas, que no ha sido poco. En primer lugar, me toca hacer una actualización respecto al estado actual de mis metas y desafíos.

Alcohol: No sé si merece la pena seguir hablando de esto, ya que puede hacerse repetitivo. Apenas bebo. Bebo cuando salgo, nunca en casa (una regla que me funciona bastante bien). Mis resacas además son crueles, así que tengo que tener mucho cuidado con no pasarme. Se acabaron las borracheras legendarias para mí. No digo que no tenga tentaciones de vez en cuando, pero por ahora he conseguido evitar las que no eran convenientes, y eso me enorgullece. Cuando comparo mi productividad de antes con la de ahora, la diferencia es bastante notable. Por no hablar de los efectos en mi dieta: perder peso sin haber dejado de beber habría sido imposible. Lo cual nos lleva al…

Peso: Mi peso lleva más de un mes un tanto extraño. En el último par de meses he perdido volumen de manera notable (sobre todo barriga), pero mi peso se ha mantenido más o menos estable, a pesar de estar comiendo de manera bastante sana (del modo que hasta ahora me ha hecho perder peso). Tal vez sea un poco atrevido decir que he creado una cantidad importante de músculo en tan solo un mes de gimnasio, pero creo que esta es la explicación más coherente, y desde luego veo cambios significativos en mi aspecto (¡hasta hay una sombra de abdominales!). Por las mismas razones, no me fío mucho de mi BMI (índice de masa corporal), ya que al calcularlo en un programa simple de peso/altura no se tiene en cuenta la proporción grasa-músculo, pero puede decir que estoy en 25.9, no muy lejos de bajar de la categoría de sobrepeso (25).

Por lo general mi dieta es bastante variada, y procuro invertir las calorías en cosas saludables como fruta o harina integral, abundante pescado y verduras. Tengo mis pequeños caprichos (el camembert light de Lidl con tostada se está convirtiendo en un desayuno habitual) y rutinas diarias (no suele faltar el zumo o smoothie por la mañana hecho en batidora con montones de frutas diferentes). Uno podría pensar que debería encontrarme con una salud maravillosa, pero la realidad no es exactamente así. Tengo una migraña que parece que se ha quedado a vivir en mi cabeza, que nunca se va, solo se difumina un poco para coger impulso y volver de forma vengativa. En cuanto a niveles de energía, siguen sin ser óptimos, pero han mejorado bastante gracias al ejercicio físico, lo que nos lleva al siguiente punto.

Ejercicio: Como ya he comentado en posts anteriores, me he apuntado a un gimnasio. Alterno algo de cardio diario con clases de pilates dos o tres veces a la semana. La diferencia ha sido grande, sobre todo a niveles de liberación de estrés, tonificación y aumento de energía en general (por no hablar de flexibilidad y resistencia en… erm, en quehaceres diarios). Estoy bastante contenta con esta decisión, a pesar de que de vez en cuando el pilates me deje completamente inútil al día siguiente (tengo pesadillas, como muchos sabréis, con pelotas suizas).

Miss Cristal: Mi eterno quebradero de cabeza. Tenía el firme propósito de dedicarle bastante tiempo este mes, y así ha sido, aunque no tanto como habría querido (había otros proyectos prioritarios porque… bueno, porque son pagados). El resultado ha sido muy decepcionante. Sospecho que las más recientes modificaciones de Facebook, que es donde realizo la mayor parte de mis ventas, tienen bastante que ver. Observo que mis publicaciones parecen llegar solo a un número pequeño de personas, aquellas que ya seguían con bastante atención la página. Facebook, claro está, te ofrece “promocionar” tus publicaciones. Pagando. Tampoco ayuda que la gente no tenga dinero para comprar cosas, como es obvio, pero lo del movimiento de “me gusta” y similares es bastante más limitado que antes; como digo, parece estar restringido a aquellas personas que ya eran seguidores habituales, y necesito abrir mi círculo de compradores potenciales.

Me he debatido, como llevo haciendo ya meses, entre aumentar el tiempo dedicado a Miss Cristal, reducirlo y dedicarlo a cosas más rentables, abandonarlo por un tiempo (no puedo decir de manera definitiva, la realidad es que me gusta demasiado) o intentar llegar a canales de difusión más productivos. Si alguien tiene ideas en este sentido, alguna sugerencia para ampliar mi público o realizar promoción útil, me encantaría escucharlas.

En cuanto al desafío de 30 días más reciente, podéis leer más en el post anterior, sobre el tema de la meditación.

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Imagen de http://www.freedigitalphotos.net