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Entrevistas relámpago a escritores: Las 50 mejores respuestas

julio 30, 2015 — by Gabriella17

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Esta última semana ha sido un poco desastre y me he visto en la desagradable situación de no poder organizar ni preparar ninguna entrevista para hoy. El fin del mundo, lo sé.

Así que he pensado que, en vez de dejaros sin nada para vuestro jueves veraniego junto a la piscina (“¿y ahora qué me leo yo mientras me tomo este delicioso margarita bajo la sombrilla?”, os preguntaréis. Yo no puedo haceros eso), he decidido hacer un artículo muy especial: un resumen de mis respuestas favoritas de todos los entrevistados hasta la fecha; una síntesis de lo mejor de las entrevistas relámpago en esta web. 47 es un número tan bonito como cualquier otro, y creo que os va a divertir ver lo mejor de lo mejor aquí condensado y refrito. Creo que es también una buena forma de recordar entrevistas más antiguas, para que no se queden para siempre en el cajón de autores-cuyos-nombres-ni-recordamos.

Aquí lo tenéis. Estas son 47 respuestas: las mejores de las 47 entrevistas que he realizado hasta la fecha. Además, como extra añado las tres preguntas que me han hecho los entrevistados que más me han gustado, para rematar la faena y, sí, llegar a los 50. Espero que os gusten también a vosotros:

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Entrevistas relámpago a escritores (26): Alejandro Castroguer

febrero 5, 2015 — by Gabriella2

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Castroguer

Lo sé. Ha sido una semana dura. El lunes le echaste sal al café; un cliente gilipollas te llamó gilipollas; descubriste que tu jefe se acostaba con tu hermana. El martes te rechazaron el manuscrito otra vez*. El miércoles: la varicela del niño; aquel desafortunado ataque alienígena.

Ahora todo está bien. Todo ha merecido la pena, porque…

¡Es jueves! ¡Es jueves de entrevista!

Hoy tenemos con nosotros a Alejandro Castroguer.

¿Qué era esto de las entrevistas relámpago? Tengo una lista muy larga de preguntas cortas (ahora mismo va por 90 preguntas y subiendo). De allí, usando random.org, selecciono una secuencia de quince preguntas aleatorias, que le entrego al entrevistado o entrevistada. Este (o esta) elige diez de esas preguntas y responde con frases también breves. Al final, hay una pregunta extra que podrá aprovechar para hablar un poco más de sí mismo/a o para vengarse de la entrevistadora (es lo justo). La semana pasada entrevisté a Fernando Alcalá, y podéis ver todas las entrevistas publicadas hasta ahora en este enlace. Y ahora, vamos a hablar un poco del entrevistado de hoy:

Alejandro Castroguer nació en el año 1971 en Málaga. Vivió de pequeño en Torremolinos y ya de adulto, durante dos años, en Barcelona. Está casado con la también escritora Vanessa Benítez Jaime. Ha coordinado dos antologías para Sportula bajo los títulos de Vintage’62: Marilyn y otros monstruos y Vintage’63: J.F.K. y otros monstruos, donde ha reunido a un puñado de grandes escritores. Asimismo es autor de La octava noche, novela fusión de ciencia ficción-policíaca (aún por publicar) y de la novelas La guerra de la doble muerte (2010, Almuzara), El manantial (Dolmen, 2012) y El último refugio (Almuzara, 2013).

Alejandro siempre tiene cosas interesantes que decir, muchas a contracorriente, por lo que no dudé en solicitarle una entrevista. Además, he de hacer una confesión. Desde que escuché hablar del libro, me gustaría leer El manantial, pero sospecho que no tengo estómago para ello. Todo vuestro:

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ENTREVISTA RELÁMPAGO A ALEJANDRO CASTROGUER

para G.Campbell1. El libro que más te ha influido.

Me es imposible decir uno, hay tantos. Desde Jules Verne, Italo Calvino, Miguel de Cervantes, Julio Cortázar, Ray Bradbury… Pero siempre que tengo ocasión recomiendo Viajes con Charley de John Steinbeck. De cuantos he leído, para mí el mejor libro de viajes.

2. Menciona un libro con el que hayas llorado.

Recuerdo en concreto Beatriz y los cuerpos celestes de Lucía Etxebarria. Me fue imposible soportar tanta pedantería y terminé llorando. Lo pasé tan mal que a las cincuenta páginas lo cerré, se lo regalé a mi casero de entonces.

3. ¿Alguna vez escribir te ha ayudado a ligar?

Sí, y no solo a ligar. Consolidé mi relación con Vanessa Benítez Jaime gracias a la intercesión de El bailarín de claqué. Doce años después sigo compartiendo mi vida con ella, felizmente casado, pese a que la novela aún está por desvirgar.

4. ¿Qué libro poco conocido te gustaría que leyera todo el mundo?

Por su intensidad y contención, por su difícil equilibrio, El último viaje de Sorolla de Antonio Castro-Guerrero. No se pueden sugerir más cosas con menos palabras, sobre todo en su brillante final, todo un alarde.

5. ¿Cuál es tu palabra favorita?

Música. Mi vida sin ella sería demasiado sonora.

6. Si te obligaran a escribir un libro con otro/a escritor/a, ¿quién sería?

Hay muchos a los que me gustaría retar a un duelo a cuatro manos. Hoy, por elegir uno, diría Javier Cosnava. Sé que saltarían chispas de este gozoso enfrentamiento. Algo que emulase el juego mantenido entre Andrew Wyke y Milo Tindle en La huella: disfrazar estilos, personajes; desentrañar tramas…

7. Lo primero que haces por las mañanas.

Maldecir el reloj biológico, que me despierta antes que la alarma del móvil.

8. Un disco que escuches una y otra vez.

Curiosamente, los discos que más me gustan, aquellos que tengo en un pedestal, suelo servirlos muy de vez en cuando. Por decir uno, el Koln Concert de Keith Jarrett, que me ha acompañado en numerosas novelas y relatos.

9. ¿Qué libro te habría gustado escribir? índice

El lagarto en la roca, de Antonio Calzado. Digno heredero de Johnny cogió su fusil, es una demoledora reflexión sobre los desastres de la guerra y de la paz. Un libro con mucha mala leche y peor guasa. Y personaje para recordar siempre.

10. Si te condenaran a muerte, ¿qué pedirías de última cena?

Una hora de música, su digestión sería más placentera. Me bastaría con poder escuchar por última vez La canción de la tierra de Gustav Mahler.

Pregunta extra (seleccionar opción y contestar):

a) El entrevistado se inventa una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

b) La pregunta la hace el entrevistado a la entrevistadora.

c) Ya he terminado, deja que me vaya a mi casa. Por favor.

Alejandro elige la b) y pregunta: Seguramente no es tu caso (conozco a muchos escritores obsesionados con triunfar), pero quién sabe. ¿Qué porcentaje de novela escribes pensando en Hacienda y en el banco en que tienes hipotecada la casa (o casero al que debes la renta del alquiler)? ¿O eres de las que ha decidido escribir como quien lleva, adosada al cuerpo, una carga explosiva, en un acto que tiene mucho de inmolación?

He publicado poesía, así que… ¿responde eso a tu pregunta?

Bromas aparte, no escribo pensando en dinero ni seguridad ni en nada que se le parezca, creo que no podría: paralizaría mi proceso de creación. Eso, para mí, viene después, en la parte de la comercialización de una obra como producto, si la obra lo permite y si autor y/o editor saben integrar la visión creativa con la comercial.

De cualquier forma, no vivo de lo que escribo, y pasará mucho tiempo antes de que lo consiga, si llego a conseguirlo en algún momento. Creo que puedes realizar ciertas concesiones comerciales (si disfrutas escribiendo varios géneros, por ejemplo, tiene sentido concentrarte en el más rentable), pero pensar demasiado en la recepción y las ventas interfiere demasiado en la labor creativa. Lo dicho: eso viene después.

Creo que, de entrada, sí se puede pensar un poco más en el dinero, o por lo menos en la necesidad y gusto de los lectores, en la no ficción, en el ensayo y la creación de contenidos. Pero ese es otro tipo de escritura, con exigencias distintas.

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Muchas gracias a Alejandro por sus respuestas. Que sobreviváis al resto de la semana, ¡y no os perdáis la entrevista del jueves que viene!

*Posiblemente basado en un hecho real.

Advertencia para escritores: Aunque esta ha sido desde el principio una convocatoria abierta para todos los escritores que quisieran participar, en estos momentos tengo bastantes entrevistas acumuladas, por lo que, por ahora, se cierra dicha convocatoria y no se admiten solicitudes de entrevistas. Eso, sí, sentíos libres de seguir enviando propuestas de preguntas para las entrevistas a gabriellavc(arroba)yahoo.es

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¿Dónde y cómo escribimos? 18 autores nos dan su respuesta en imágenes

diciembre 9, 2014 — by Gabriella16

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Creo que no soy la única a la que le obsesionan los procesos de creación de los demás.

He hablado en alguna ocasión del mío, sobre todo en lo que se refiere a mi afición a dibujar mis textos. Aunque no es naaada productivo, a mí me encanta escribir a mano, y últimamente casi todos mis textos cortos (relatos y poesía) salen de un cuaderno. Algunos autores se lo toman como un reto experimental, como Isaac Belmar, que se pasó un mes escribiendo a mano y contó sus sensaciones y conclusiones al respecto en su blog. Para otros es parte del proceso de construcción: para apuntes, esquemas y escaletas. Otros, sin embargo, son profesionales del Scrivener y de otros programas de escritura especializados.

Así que me puse a preguntar a conocidos, amigos y contactos en las redes sociales acerca de cómo escribimos. Al principio solo había cri-cris de grillos, luego llegaron un par de respuestas de escritores que me ofrecían ayuda, y de repente, todo un aluvión de imágenes y comentarios. Por supuesto, estoy muy agradecida a todos los que se han prestado a participar, que son muchos más de los que me esperaba, y ya veréis qué experiencias tan variadas y dispares. No solo aparecen los formatos de escritura en sí, sino lugares de trabajo que dicen mucho de la personalidad de cada autor.

1. Una de mis favoritas en este sentido es Carlota Echevarría, ya que es arquitecta y siempre me cuenta anécdotas interesantes acerca de cómo aplica parte de su interés por el diseño y lo matemático a sus libros de la serie infantil Princesas al ataque (podéis ver además una entrevista relámpago que le hice aquí, en el blog). Ella dice: “Cuando estoy empezando un libro, hago los esquemas y escribo los argumentos en papel, pero siempre uso el ordenador para redactar (¡a mano no escribo tan deprisa!). Construyo las historias por capas: la primera idea ocupa una línea o dos, luego hago un breve resumen, una línea del tiempo, fichas de personajes, otro resumen, esta vez de varias páginas… y finalmente me lanzo a escribir el primer borrador, al que sé que todavía le daré varias vueltas más”.

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2. También me mandó fotos Iria G. Parente, que se define como “estudiante de Literatura General y Comparada, apasionada del mundo de la edición y juntaletras”, y que es autora junto a Selene M. Pascual de Cuentos de la luna llena. Iria me dice: “Te envío estas tres, que resumen muy bien mi proceso de escritura en general: algo de planificación previa, escritura con una buena taza de té y música al lado, y por último mucha pero mucha corrección”:

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3. Victoria Álvarez, autora de Tu nombre después de la lluvia, comparte mi fijación por los cuadernos PaperBlanks, y cuenta lo siguiente: “(…) Tengo docenas de ellos repartidos por toda la casa y me paso horas mirándolos y ordenándolos. Normalmente, cuando surge la idea de una nueva novela, corro a comprar un cuaderno, que queda inmediatamente asignado a esa historia. Suelo empezar a trabajar en ella apuntando a mano las primeras cosas (datos cronológicos, orden de las subtramas, árboles genealógicos, mapas improvisados), y solo meses más tarde, cuando ya me he hecho con la historia, comienzo a trabajar con el ordenador. En algunos casos estos cuadernos me sirven para varios proyectos a la vez; por ejemplo, el de la Esmeralda de Mucha, en el que apunto todos los nombres curiosos que encuentro para futuros bautismos. Y otras veces, simplemente, ¡no puedo resistirme a comprarlos cuando los veo!”:

Victoria Alvarez

4. Francisco Jota-Pérez, autor de Aceldama, al que también entrevisté aquí en el blog, me dice: “El proceso varía muchísimo dependiendo de la obra, del medio y demás. Para relatos y novelas, por lo general, tomo apuntes a partir de la idea de partida, luego hago esquemas y, a continuación, me arremango a escribir; aunque, en ocasiones, empiezo a redactar ya a partir de los apuntes y voy haciendo los esquemas sobre la marcha, o empiezo con la idea y los apuntes no son necesarios… Como he dicho, depende. Lo que no se ve en las fotos (y quizá debería haber incorporado de algún modo) son el puñado de libretas que llevo siempre encima, para tomar apuntes en cualquier momento (en el metro, en el bar…). En cuanto a la dependencia del medio, cuando estoy guionizando un cómic o un película, en el escritorio tengo siempre o bien una libreta grande para dibujar el storyboard con el esquema de páginas y viñetas, o el iPad para ver videoclips, escenas de otros films y etcétera para obligarme a pensar en secuencias y cortes de imagen, y buscar ideas sobre transiciones y escenas. Otra cosa bastante importante en mi escritorio, sobre todo durante la redacción de mis últimas dos novelas, es la bola de cristal de roca que tengo ahí siempre, y que uso durante los “descansos” en el proceso de redacción como elemento de alteración sensorial leve, para meterme en el subconsciente y “desatascar” ideas o momentos concretos, o simplemente “perderme” un rato en otro plano, lejos de la pantalla”:

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5. Cristian Cano es otro de mis favoritos, ya que me manda fotos de escritura en hoteles, algo que a mí me ha tocado más de una vez (y más de diez). Me dice por email: “Escribo ficción, y cuando estoy en casa siempre lo hago en un laptop. También uso el pc en algún café. Pero cuando tengo que salir de Bahía Blanca me llevo unos cuadernitos espiralados que son muy útiles. Lo hago un poco como para caer en ese tiempo hermoso que existe en escribir a mano. No hay que olvidarse de eso”.

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6. Carlos G. de Marcos, escritor y anfitrión de la legendaria Casa de Atrás, nos envía el caos (sic) que va en su cartera:

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7. Virginia Pérez de la Puente, autora de obras como El sueño de los muertos, me manda tres fotos de lo más interesantes (perdóname por citar directamente de nuestros emails personales, querida): “Te paso un trío: la de mi mesa, una de “escritora con pelos congelada en invierno”, y la que he subido de la maquetación, por si te sirve, aunque es una chorrada, pero para ilustrar el estado Juan Palomo De Escritor Que Tiene Que Aprender A Hacérselo Él Mismo…”:

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8. Otra de las habituales en mis entrevistas y menciones, la simpar Susana Vallejo, tiende a compartir imágenes de su entorno y proceso en Facebook, por lo que no me resistí a pedirle unas cuantas. He tenido la suerte de visitar su casa estos días en Barcelona, aprovechando la MiRCon, y puedo decir que es una mezcla de friquerío, bohemia y espacio que debe de ser absolutamente genial para escribir:

Susana Vallejo

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9. Ana Campoy, que fue además la flamante ganadora del sorteo de mi lista de correo el mes pasado, tiene un sistema bastante llamativo: “Muchos guionistas usan tarjetas. Yo uso post-it. Así, si una escena cambia de orden la puedo variar sin problema. Los voy pegando en hojas de folio. De esa manera puedo transportar las escenas ordenadas donde yo quiero. Cada libro me sale por unas 6 o 7 hojas de folio con escenas (la foto que te mando la hice para una charla sobre cómo estructurar novelas de misterio y corresponde a las tres primeras hojas de El pianista que sabía demasiado, la cuarta aventura de Alfred y Agatha). Después de los post-it redacto la escaleta (unas 5 hojas). Y de ahí me pongo a escribir”.

Ana Campoy

10. Meritxell Terrón Paz es una escritora, doctorando de Comunicación, a la que tuve el placer de conocer en la Wizard Con y con la que pude hablar de nuevo este finde en Montcada. Junto a su socio lleva un proyecto muy chulo, El libro del escritor, que se lanzará en breve y que creo que nos va a interesar mucho a todos los que escribimos. Fue una de las primeras en contestar a mi petición y me envió esta muestra de su trabajo con su novela El suicidio del escorpión:

Meritxell Terron Paz

11. A Paty C. Marín también la conocí en la WizardCon (podéis seguirla en Twitter como @patycmarin), y me llamó muchísimo la atención el libro en el que estaba trabajando: un librojuego erótico. Nos enseña cómo funciona su proceso: “El esquema de un librojuego es muy simple, en cada tarjeta se escribe una sinopsis de la escena en cuestión y se señalan con un número las escenas en las que se divide (por ejemplo, si voy por la puerta derecha, pongo 1; si voy por la izquierda, pongo 2). En las siguientes tarjetas se escribe el número de la escena que se corresponde y se escribe una nueva sinopsis, volviendo a marcar con números las escenas en las que se dividen y así con cada escena nueva. Luego se marca el camino sobre el corcho con la chincheta del color correspondiente (que puede ir desde dos colores hasta cinco porque no tengo más). En realidad es como ir formando un árbol ya que cada escena se divide en nuevas escenas y todo crece de manera exponencial. Llega un momento en que las escenas convergen hacia el mismo final o hacia el mismo desenlace, basta con señalarla con dos chinchetas con los colores necesarios”:

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12. Con José Puente estuve hablando de los lugares para escribir. Escribe en la cama, así que me preguntó si podía mandarme una foto de su cama. Cómo no. No creo que sea el único que escriba allí. Como él mismo dice: “Escribir y borrar y volver a escribir y volver a borrar y volver a escribir hasta conseguir un muro más o menos recto o una figura reconociblemente humana. La cama como sinónimo de lugar seguro para”.

José Puente

13. Fernando Alcalá, autor de Carlos, Paula y compañía, me dice:Aquí te envío el esquema a medias y muy recién comenzado del proyecto que tengo ahora entre manos”. Para ello usa Scapple, “es de los creadores de Scrivener. Es super sencillito y tampoco tiene mucho, pero a mí siempre me es muy útil”:

Fer Alcalá

14. Gerardo Guaza, poeta, me envía una foto de su cuaderno. Gerardo también se apunta a la escritura hecha a mano:

Gerardo Guaza

15. Alejandro Castroguer, uno de nuestros “autores Z” por excelencia, me envía unas imágenes geniales de sus apuntes en agenda. Alejandro, como yo, compagina la escritura a mano y a ordenador dependiendo de la velocidad de la inspiración. Me dice: “Son dos capítulos, el Dos y el Veinticuatro de la novela en la que he estado trabajando este año. Como verás usé una agenda con portadas de viejos elepés”.

Alejandro Castroguer

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16. Gloria T. Dauden, a la que también entrevisté en el blog (qué de entrevistas hago), es también una aficionada a los cuadernos bonitos:Notas manuscritas para novela en libretas bonitas, taza de té y un entorno agradable”:

Gloria T Dauden

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17. José Luis Zárate, a quien todos conoceréis por sus geniales microcuentos, me envía una imagen de sus dinosaurios. Si os fijáis con atención, veréis que en la pantalla de su ordenador se ve reflejada la pizarra que tiene detrás, con apuntes y órdenes para el día (cosas como “no entrar en Facebook”, uno de los grandes mandamientos del escritor actual):

Jose Luis Zarate

18. Y por último os dejo con la imagen de un auténtico tecnófilo, Luis Ángel Cofiño, autor de culto de ciencia ficción y amante apasionado de Linux:

Luis Ángel Cofiño

 ¿Y vosotros, dónde y cómo escribís?

Así es como INTENTO yo escribir después de volver de viaje:

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Puedes ver la segunda parte de este artículo aquí.


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