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El poder de lo aburrido (y otros recortes literarios)

abril 3, 2015 — by Gabriella12

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Ya es viernes otra vez, y además seguro que estáis todos en la playa, viendo monumentos chulos, canturreando en un karaoke o salvando al mundo de una invasión tralfamadoriana (¿o tal vez eso fue ayer? ¿O mañana?).

Aun así, hago llamada a los pocos que quedéis trabajando o perdiendo el tiempo delante de la pantalla para que compartáis conmigo algunas de las cosas que he aprendido esta semana.

Y aquí los tenéis: gran parte de los recortes, literarios o no, que me han hecho pensar o disfrutar. Todo vuestros.

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Woolf, Friedman, Altucher, Barry, Gaiman, Godin y Hill. Recortes de la semana

febrero 27, 2015 — by Gabriella9

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Chica leyendo

Esta semana ha estado cargadita de lecturas interesantes, y vengo a traeros mis favoritas. Por lo demás, ya sabéis las novedades:

  • Ayer salió a la venta Amanecer, la novela corta de ciencia ficción de José Antonio Cotrina que os he recomendado ya unas mil veces.
  • Mañana Esta tarde saldrá un email a la lista de correo con el ganador o ganadora del sorteo de este mes. Os recuerdo que sorteo dos ebooks: Clara y la penumbra, de José Carlos Somoza y El final del duelo, de Alejandro Marcos Ortega. Si no te has apuntado todavía a mi lista de correo, igual no llegas ya a tiempo para este sorteo, pero sí para el del mes que viene.

Y ahí van los recortes. Como siempre, las traducciones son mías, y son rápidas e imperfectas, pero servirán:

Virginia Woolf habla de la constante duda del escritor, vía Brain Pickings:

Virginia Woolf

Cualquiera que conozca en lo más mínimo los rigores de la composición no necesitará que le cuente esta historia en detalle; de cómo escribió y parecía bueno; de cómo lo leyó y le pareció horrible; de cómo corrigió y rasgó el papel; recortó; insertó; estuvo en éxtasis; desesperó; tuvo sus noches buenas y sus mañanas malas; se agarró a ciertas ideas y las perdió; vio claramente su libro frente a él y este luego desapareció; interpretó a sus personajes mientras comía; reprodujo sus palabras mientras paseaba; ahora llora; ahora ríe; vaciló entre este estilo y aquel; ahora prefiere lo heroico y pomposo; luego lo claro y sencillo; ahora los valles de Tempe; luego las praderas de Kent o Cornwall; y no pudo decidir si era el genio más divino o el mayor idiota del mundo.

Poco más se puede decir de la tarea de escribir. Creo que Virginia lo resume a la perfección.

Uso del color en las descripciones de American Gods

American Gods

En una habitación de color rojo oscuro ―el color de las paredes se acerca al del hígado crudo― hay una mujer alta vestida de forma caricaturesca, con pantalones cortos de seda apretada, los senos empujados hacia arriba y hacia delante por la blusa amarilla que lleva atada bajo ellos. Su cabello negro se amontona en un nudo alto sobre su cabeza. Junto a ella hay un hombre de baja estatura, con una camiseta aceituna y vaqueros caros y azules.

No hagáis mucho caso del estilo de la traducción (American Gods ya tiene una traducción mucho mejor hecha), solo es un acercamiento rápido para que veáis el uso del color (pongo vaqueros azules, aunque blue jeans en EEUU suele referirse a vaqueros en general, para incluir esa nota cromática en el conjunto). Rojo hígado, amarillo chillón y sedoso, negro (colores fuertes, extravagantes) frente a aceituna, azul elegante (sobriedad, normalidad)…

Gaiman consigue aquí hacer una descripción clásica, tipo retrato, y sin embargo la dota de una vida especial al hacer casi fotográfica su impresión. Ninguno de esos colores está puesto por azar. Es algo que me encanta de la prosa de Gaiman en este libro: una aparente sencillez que esconde mucho más. Como dicen los expertos: conseguir que algo parezca fácil implica muchos, muchos años de práctica.

Seth Godin y por qué gratis no es una obligación de consumo

godinLos bufés (como la vida, organizaciones, proyectos, arte…) no son realmente “todo lo que puedas comer”. Son “todo lo que quieras comer”. Que es algo totalmente distinto. Solo porque puedas tenerlo no significa que quieras. Solo porque hemos pagado por ello no significa que debamos usarlo todo.

Aplíquese a lo que se quiera. A la sal gratis de los restaurantes de comida rápida (el ejemplo que pone Seth), a los ebooks gratuitos que nos descargamos como locos, a todos los canales de televisión disponibles… Prioridades, elección. Tenemos una elección. La libertad puede ser ilusoria, pero ejerzamos la que tenemos.

Esto también se enlaza con el problema del consumo exacerbado, y la adquisición de productos que ni siquiera llegamos a utilizar. Lo cual nos lleva a una producción ridícula para un mercado que ni siquiera compra. Y eso se ve muy bien en los libros, como explica Hoja en blanco al analizar por qué se editan tantos libros si en realidad casi nadie lee.

James Altucher y la importancia de meter la pata

Altucher

Si no estás obsesionado con tus errores, es que no amas tu campo lo suficiente como para mejorar.

Haces preguntas malas: “¿Por qué no sirvo para esto?”, en vez de preguntas buenas: “¿Qué he hecho mal y cómo puedo mejorar?”.

Cuando siempre te haces buenas preguntas acerca de tu trabajo, te haces mejor que las personas que se paralizan a sí mismas con preguntas malas.

Creo que esto se puede aplicar a cualquier campo, pero es fundamental en la escritura. Si en vez de lamentarnos por las cagadas nos preguntamos cómo nos pueden servir para avanzar, aprenderemos y progresaremos a un ritmo mucho más rápido. Me llevó mucho tiempo entender esto, me temo.

Benjamin Mako Hill y el deporte como puente entre clases sociales

Benjamin Mako Hill

Hace unos años, estuve en una charla que dio Michael Albert en el MIT, donde criticó a los intelectuales estadounidenses por lo que él consideraba un desprecio cultivado hacia los deportes profesionales. Albert sugirió que los deportes reflejan un tema al que siempre recurrimos para hacer conversación ligera y para construir comunicación más allá de clase y contexto. Sugirió que casi todas las personas que usaban el término lucha de la clase obrera eran incapaces de tener una charla intrascendente con miembros de la clase obrera, porque, a diferencia de la mayoría de personas de clase obrera (y la mayoría de la gente en general), las personas con estudios cultivan, de forma sistemática, su ignorancia acerca de los deportes.

Esto me ha hecho reflexionar sobre algo que lleva rondándome la mente desde hace tiempo. En España, donde hay una mayor diferenciación entre sexos en lo que se refiere al deporte (en EEUU, por ejemplo, muchas más mujeres disfrutan de la cultura del deporte, pero en España verás muchas menos mujeres que hombres en un partido), parece haber dos lenguajes que sirven de puente entre cualquier tipo de persona: el fútbol (o fórmula uno, o baloncesto, el deporte de tu preferencia, pero sobre todo fútbol) para los hombres, y la moda para las mujeres. Digo moda, y no cotilleos tipo Cuore o Sálvame, la otra opción más evidente, porque estos sí pueden incomodar a una persona de cierta clase social e intelectual. A un porcentaje altísimo de las mujeres nos interesa la moda, ya sea respecto a un bolso comprado en los chinos o a unos zapatos Loboutin. Yo misma, en situaciones sociales  con personas con las que realmente no sé qué temas tratar, sé que puedo llenar el silencio ominoso con un cumplido hacia cualquier prenda que lleve otra de las mujeres (que a su vez llenará el silencio ominoso con una explicación pormenorizada de dónde, cuándo y por qué lo compró), y conozco varios casos de hombres que han cultivado interés en el fútbol para poder mantener conversaciones con personas por las que sienten afecto pero con los que tenían pocas aficiones en común (un padre o un hermano, por ejemplo). Hay una tendencia a despreciar determinados temas de conversación por considerarse de una calidad “inferior”, cuando a su vez son salvavidas que pueden unirnos, mostrarnos un punto de encuentro.

Jane Friedman sobre F. Scott Fitzgerald y escribir borracho

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“Las historias que escribo cuando estoy sobrio son estúpidas… Razonadas, no sentidas”. De la misma forma en que los escritores pueden producir un trabajo mecánico por darle demasiadas vueltas al texto, también podemos llevar vidas mecánicas por pensarnos demasiado nuestras acciones.

En un artículo excelente que cierra el compendio Drinking Diaries, la escritora y ensayista Jane Friedman cita a F. Scott Fitzgerald (autor de El gran Gatsby) respecto a escribir bebido y las ventajas que puede tener para acceder de forma menos controlada a nuestro subconsciente. Podrían ser las excusas de un borracho, claro, pero sí que es cierto que escribir con un par de cervezas o un vaso de vino a mí me ha ayudado a superar bloqueos que ni sabía que tenía (el truco está en saber dónde parar. Escribir borracho no sirve de nada; lo suyo es encontrar ese límite justo donde la censura interna comienza a derrumbarse). Es interesante además el artículo de Friedman en cuanto habla del alcohol como de una herramienta de autoconocimiento, de acceso al verdadero yo, frente a las historias anteriores del compendio, de otras autoras, donde el alcohol tiende a aparecer como un demonio, una tentación terrible que conduce a la miseria.

Y que alguien me explique por qué en ese libro la diferencia de precio entre el papel y el ebook es de poco más de un dólar.

Lynda Barry y escribir sin pensar

Lynda Barry

No traduzco esto, lo que dice es lo de menos. Pongo esta imagen por su mero valor estético.

Ya sabéis lo que es la escritura automática o libre (no esa en la que te posee un fantasma, sino freewriting). Suele implicar una escritura rápida, sin pensar. La viñetista y escritora Lynda Barry hace uso de esa escritura al revés: condenadamente lento. Escribe sus manuscritos con pincel, casi dibujando cada palabra, obligándose a pensar y detenerse en todo lo que hace. No sé si el resultado le servirá (los críticos y lectores dicen que sí), pero el proceso es muy hermoso.

Hay mucho más; ha sido una semana intensa (y muy anglosajona, prometo traeros más textos en español para la próxima). Por ahora os dejo con esto, y ya sabéis que para más enlaces y contenidos no tenéis más que seguirme en Twitter o en Facebook.

¡Feliz fin de semana!


Imagen de chica leyendo de Igor Shin Moromisato, en Flickr.

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Notas de lectura (4): Choose Yourself Stories (Historias de Escógete a ti mismo), de James Altucher

octubre 6, 2014 — by Gabriella1

choose-yourself-I’m scared to hit a baby when I write a post. Ever since my first post, I don’t hit Publish unless I’m scared. (Me da miedo darle a un bebé cuando escribo un artículo. Desde mi primer artículo, no le doy a “publicar” a no ser que tenga miedo).

-I told him I only write when I am nervous about what people will think. And people will think. Believe me. (Le dije que solo escribo cuando me pone nervioso qué pensará la gente. Y la gente pensará. Créeme).

-Always add an extra flourish, ALWAYS (…). This is using creativity to make a client’s life better. They know that when you walk in the door magic will happen, doves will fly. I was the magician. (Añade un algo extra, SIEMPRE […]. Se trata de usar creatividad para mejorar la vida de un cliente. Saben que en cuanto entres por la puerta ocurrirá algo mágico, volarán palomas. Yo era el mago).

-I removed the people who could kill me. And I surround myself with the people who give me life. (Me deshice de la gente que podía matarme. Y me rodeo de las personas que me dan vida).

-(De “I Want to Be Like Google When I Grow Up”) It’s like people love you because you are unavailable to them emotionally. You keep trying to get them to love others. ([De “De mayor quiero ser como Google”] Es como si la gente te quisiera porque no estás disponible para ellos a nivel emocional. No haces más que intentar que quieran a otros).

-But it’s just clear that not having a lot of money is just an excuse people give when they feel frustrated (…). Giving someone a lot of money will only remove that one excuse they had. Then they will find other excuses. (Pero está claro que no tener mucho dinero es simplemente una excusa que da la gente cuando se siente frustrada […]. Darle a alguien mucho dinero solo conseguirá eliminar esa excusa que tenían. Y entonces encontrarán otras excusas).

-Don’t opinionate all over them. What does it matter if I change their minds today? Do they really need my fantastic thoughts? They are going to die anyway. (No los cubras de tus opiniones. ¿Qué importa si hoy consigo hacer que cambien de opinión. ¿Realmente necesitan mis fabulosos pensamientos? Van a morir de todas formas [Esto es de un artículo que invita al lector a ver a los demás como personas que van a morir al día siguiente, pero personalmente creo que funciona muy bien sacado de contexto. ¡Van a morir de todas formas!]).

-What made him a comedian was not his enourmous talent, or his ability to see through the lies (…), but the persistence, mania, tireless study of his peers, and the pursuance of the dream that left the rest of us behind when all we do is weep and sleep. (Lo que lo convertía en cómico no era su enorme talento o su abilidad para ver más allá de las mentiras […], sino la persistencia, la manía, el estudio incansable de sus colegas de profesión y la persecución de un sueño que nos dejaba a los demás atrás, cuando todo lo que hacemos es llorar y dormir [lo de llorar y dormir, que es lo que hago cuando estoy deprimida, me ha resultado muy revelador, ya que es algo a lo que llevo dándole vueltas desde hace tiempo y que por fin estoy venciendo: llorar y dormir no sirve de nada, por muy mal que te encuentres]).

-You could be the best artist in the world, he said, but if you don’t know anyone, no one will know you. (Podrías ser el mejor artista del mundo, me dijo, pero si no conoces a nadie, nadie te conocerá a ti).

(Citas de Choose Yourself Stories, de James Altucher)

Notas:

  • No sé si está traducido este libro al español (creo que no). Si os manejáis un poco con el inglés, merece la pena. El estilo de Altucher es único y te atrapa como una mosca en su red de araña inteligente y muy muy experimentada, a pesar de la errata ocasional y algunas repeticiones.
  • Me encanta su punto de vista sobre las opiniones, lo inútiles que son y lo complicado (o imposible) que es hacer que alguien cambie de opinión. También es muy inteligente su percepción de la importancia del trabajo diario y la disciplina para poder hacer algo que merezca la pena.
  • Lo de eliminar a las personas que te hacen sufrir puede parecer egoísta e insensible para algunos casos. Pero tal y como lo expone Altucher (habla de cómo en momentos de depresión es fundamental cuidar de uno mismo, aunque te cueste unas cuantas amistades) tiene bastante sentido. Incluso en una vida sana, esta sanidad mental tiende a venir por estar rodeado de personas que nos quieren y que son felices.
  • También me llama la atención su forma de ver los blogs y los artículos; lo que merece la pena publicar y lo que no. Yo tiendo a ser bastante conservadora al compartir mis impresiones y puntos de vista, así que tal vez debería replanteármelo y ser un poco más valiente, siempre desde la humildad de saber que no tengo ni idea de nada, claro.

 

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Notas de lectura (2): Choose Yourself (Escógete a ti mismo), de James Altucher.

septiembre 22, 2014 — by Gabriella4

cyKeep failing until you accidentally don’t fail (sigue fracasando hasta que dejes de fracasar por accidente).

The way you create the network effect is by encouraging people in your network to connect with each other and to help each other (la forma eficiente de crear una buena red de contactos es animando a la gente de tu red de contactos a conectar unos con otros y ayudarse entre sí).

Make others look good. Be aware of the smallest movements around you and acknowledge that nobody will forget that (haz que los demás queden bien. Sé consciente de los detalles más pequeños a tu alrededor; nadie olvidará que lo fuiste).

Una cita de Gabrielle Reese: In life, you will always have 30% of people who love you, 30% of people who hate you and 30% who couldn’t care less (en la vida siempre habrá un 30% de personas que te quieran, un 30% de personas que te odien y 30% a los que no les interesas en absoluto. Nota mía: Creo que Reese es de letras; o eso o se está dejando el 10% que te llama a la hora de la siesta para venderte ADSL).

(citas de Choose Yourself, de James Altucher)

Notas:

1. Solo aprendemos cuando estamos escuchando (tengo que aprender a cerrar la boca).

2. Aproximación holística al bienestar; buena alimentación, ejercicio, largas horas de sueño, rodearse solo de personas a las que queremos, agradecimiento por lo que tenemos, contacto con aquellos a los que admiramos, dedicación diaria a aquello en lo que queremos medrar, hacer una lista diaria de ideas: una práctica diaria que nos lleva al éxito (como éxito Altucher no concibe metas, sino temas, sistemas de bienestar).

3. Todo el mundo tiene opiniones, no tiene mucho sentido intentar convencer a nadie de que cambie la suya. Además, al final casi siempre eres tú quien se equivoca, de una forma u otra.

4. La interpretación que hace Altucher de la situación económica y laboral estadounidense de ahora es clara: el trabajo clásico, de 9 a 5 en una oficina, se está extinguiendo. Tenemos que aprender a trabajar por nuestra cuenta, prescindiendo de intermediarios cuando sea posible e intentando que todos nuestros ingresos no dependan de una sola fuente para evitar que una sola persona/empresa tenga ese tipo de poder sobre nosotros y nuestra tranquilidad mental y financiera.

5. Un truco: oxitocina para combatir la depresión y la tristeza: plátano, huevo y pimienta negra (y sexo y tal).

6. En vez de buscar contactos directamente dedícate a presentarle unos contactos a otros; así eres la fuente (o nodo).

7. No sé muy bien qué puntuación le daría a este libro en Amazon o en Goodreads. Disfruté más del libro complementario, Stories, por la habilidad narrativa de Altucher. En su Choose Yourself hay algo de tontería y algo de arrogancia (también creo que su percepción de las mujeres es, cuanto menos, peculiar). Solo el título apesta a autoayuda barata (y sin embargo las partes de “autoayuda”, si puede llamarse así, son prácticas y sencillas). Pero también hay honestidad, sentido del humor y pequeñas perlas de auténtica sabiduría, con alguna que otra imagen brillante. Tanto este libro como las Stories (que anotaré más adelante) son adictivos; Altucher tiene un estilo muy particular, y me encanta cuando habla del acto de escribir, que para él es siempre una cuestión de práctica.

8. Altucher asegura que la diferencia entre sus obras anteriores y esta (que fue un superventas autoeditado) fue el hecho de que creó una obra “profesional”: invirtió en un buen editor, diseñador, maquetador y etc. Se supone que escogió a los mejores (lo cual no quita que haya erratas, fallos y repeticiones que tal vez deberían haberse modificado). Sea como sea, Altucher está muy en contra de la edición tradicional, es pro-Amazon y asegura que ha ganado mucho más dinero con la autoedición que con la edición “normal”. Es interesante, aunque el mercado estadounidense tiene poco que ver con el nuestro. Altucher creó, para empezar, un seguimiento grande a través de su blog personal.

9. No sé si este libro está traducido a nuestro idioma (creo que no); todas las traducciones a las citas son mías. Me arrepiento ahora de no haber tomado más notas de este libro; pero mucho de lo dicho aquí se repite en el Stories (aunque integrado en pequeños relatos basados en sus experiencias personales), así que saldrá en las notas correspondientes.


Editado: Puedes leer las notas a su libro Choose Yourself Stories aquí.