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Cómo hacer “networking” leyendo un artículo al día (y otros recortes literarios)

octubre 23, 2015 — by Gabriella35

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Networking.

Net (red) + working (trabajar/trabajando). Trabajarse una red.

Uf.

Siempre me suena a gente que se cuela por tu ventana por la noche para robarte el móvil y quedarse con tu agenda de contactos.

¿O eso son vampiros? Nunca me acuerdo.

Me suena a gente que me agrega a LinkedIn para poder llegar a gente a la que tengo agregada en LinkedIn.

¿Malo? No. Pero siempre me hace sentirme un poco… objeto. Como si solo fuera un medio para un fin. Como la chica a la que se le acerca el chico más guapo del baile y se ilusiona y solo era para preguntarle el nombre de su amiga. Aunque esa comparación no es aplicable porque nunca he sido de chicos guapos en los bailes y a mí me encanta decir los nombres de mis amigas, que suelen ser bonitos y te bailan mejor en la lengua que el guapo este pesao. Pero en mi cabeza sonaba bien.

Es fácil volverse un poco paranoica. Alguien te dice que le encanta tu blog y que eres lo mejor que existe bajo el sol desde que murió Freddie Mercury. En un 99% de los casos, el siguiente párrafo empieza con “quiero pedirte un favor”. Eso es algo que nunca te cuentan del blogging, por cierto. Que cuanta más gente te lea más gente te va a pedir favores. Algunos son favores muy chulos, otras veces no. Os creéis que todo esto es jauja y champán y fiestas orgiásticas en castillos escoceses, pero no.

En el 1% de los casos, el segundo párrafo empieza con “he hecho esto para ti”. Esa es la gente de quien suelo acordarme. Esa es la gente a la que intento echarle una mano, si puedo, aunque no me pida nada. La gente que te escribe cosas bonitas y te cuenta cómo les ha afectado algo que has dicho, o cómo han recomendado tu libro a sus amigos.

Eso es networking, amigos. Ser ese 1%.

¿Quieres que alguien con seguimiento comparta tu material? Más te vale que sea bueno, lo primero y más te vale compartir sus cosas, mencionarlo en tus artículos, lo segundo. Y aun así debes entender que esa persona no te debe nada ni tiene ninguna obligación contigo.

Se puede, además, hacer networking del bueno aprendiendo e inspirándose al mismo tiempo. ¿Cómo?, me preguntaréis, porque sois muy preguntones y es una de las cosas que más me gusta de vosotros (eso y vuestro cabello dorado, ondeando al viento, vuestros erguidos pechos y enhiestas figuras que me ciegan con su perfección y brillantez).

Para ello recurro a Altucher. Otra vez, sí. Tú no tienes ni idea de ello, Altucher, pero en España hay una bloguera/escritora/mercenaria de las letras muy pesada que no hace más que citarte porque, qué diantres, a veces dices cosas muy buenas.

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¿Sirve un blog para vender libros? Los expertos opinan

febrero 24, 2015 — by Gabriella38

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Blog escritorEres escritor y quieres vender libros, porque eso es lo que suelen hacer los escritores (con notables excepciones).

Te han dicho que para ello es importante que te promociones en las redes sociales, porque el autor 2.0 ya no puede depender de que las editoriales muevan su obra y blablablá. También te han hablado de la importancia de tener una plataforma. En el caso de los escritores, un blog suele considerarse una plataforma ideal. Una web personal que actualizas de forma periódica y donde hablas de tu obra.

(Mal, por cierto. Si solo hablas de tu obra vas a aburrir MUCHO a tus lectores. Por eso yo nunca hablo de mi obra. Comprad mi obra).

Este consejo está tan visto ya en todos lados que se ha tomado un poco como una verdad universal e incuestionable. Tanto que me he preguntado si es cierto. Tanto que me he preguntado si currarse un blog realmente puede llevar a una mayor visibilidad y “marca” de autor y, a la larga, a una mayor venta de libros. Teniendo en cuenta que las ventas de mi obra corren a cargo de la editorial, no tengo forma de verlas en un tiempo más o menos real, por lo que sería difícil comprobar la eficiencia de mi “marca” de autor (lo pongo de nuevo entre comillas porque mira qué palabra más fea, como si fuéramos todos logotipos de Coca-Cola andantes), más allá de darle el coñazo a mi editora cada tres días para ver si ha habido ventas nuevas en su web (algo que no suelo hacer porque ella tiene su vida y yo también). Y de ventas en tiendas, ni hablemos: en lo que se refiere a la edición tradicional, sobre todo en formato papel, es complicadísimo, ya que debido al funcionamiento de distribuidoras y puntos de venta, recibimos los resultados de ventas una o dos veces al año. Una de las razones por las que me animé a preparar mi siguiente libro para editarlo y venderlo yo misma era precisamente para tener control y conocimiento sobre mi promoción y venta. Pero esa es otra historia.

Así que hice lo que intento hacer cuando no sé algo: preguntarle a un experto. Me animé a preguntarle a personas que sí estaban en unas circunstancias en las que pudieran valorar el efecto de su blog en la visibilidad y venta de sus libros. Busqué a varios escritores que tenían blogs más o menos conocidos, para analizar si el éxito de su web influía en el éxito de su producto. Y lo digo porque no es lo mismo venderle cámaras a aficionados a la fotografía si tienes un blog de éxito donde das trucos de fotografía. No. Llevar un blog que aborde el tema literario e intentar vender un libro es algo muy distinto. El producto es mucho más difuso. El cliente no tiene una estimación tan directa de usabilidad, conveniencia, calidad. Y etc.

Pero antes de nada, antes de hablar con escritores, me fui a buscar a alguien que conociera de una forma más completa el entorno literario y el proceso editorial. ¿Y quién mejor que Mariana Eguaras, asesora literaria extraordinaire y poseedora de una de las webs más útiles para escritores en la blogosfera literaria?

Le pregunté si ella creía que el blog era una forma eficiente de promoción para un escritor, y si conocía algún ejemplo de blog que hubiera impulsado las ventas de la obra de un autor. Atentos a su respuesta, porque vale su peso en oro:

marianaeguaras_con-logo-1024x766Rotundamente, sí. El blog es una de las mejores formas de darse a conocer, tanto para autores como para cualquier otro profesional o empresa. Es el escaparate a través del cual otras personas pueden conocer lo que haces y cómo lo haces. Además de mostrar parte de tu trabajo, también es un espacio de conversación y de generación de contactos.

Sumar una buena gestión de las redes sociales al trabajo realizado en el blog es la mejor estrategia para lograr más visibilidad. Hay que tener paciencia, ya que los resultados no se evidencian en cuatro días sino en meses, incluso pueden tardar un par de años. La clave está en trabajar muy bien los contenidos que se publican en el blog, hacerlo de forma periódica y constante, y ser consecuentes con los temas que se abordan (estrategia que he comprobado de primera mano con mi blog).

¿Algún ejemplo? El blog de Virginia Gasull, donde fue relatando todo el trabajo de investigación que realizó para escribir In vino veritas. Esta obra fue publicada por su autora en Amazon y al cabo de un tiempo recibió la propuesta de publicación de su libro por parte de una editorial. Uno de los motivos fue que el editor había dado con su blog y le gustó el trabajo reflejado allí.
Vista la experiencia y opinión de una consultora, ahora le tocaba el turno a los escritores. Escribí a Isabel Cañelles, escritora y profesora de narrativa (es fundadora de la Escuela de Escritores). Soy muy aficionada a su blog, ya que comparte artículos especializados sobre prácticas narrativas, artículos muy detallados sobre aspectos específicos de la escritura. Compagina su habilidad docente con sus conocimientos de teoría literaria y composición textual, así que me figuré que sería otra buena experta a la que hacerle la misma pregunta:

 

title241141627Considero que un blog es una forma magnífica de promocionarse para un escritor. Ahora mismo casi todo el mundo quiere “probar” el producto antes de comprarlo, ¿y qué mejor forma de hacerlo que un blog en el que periódicamente el escritor incluya reflexiones o pequeños ejemplos de su obra? En mi caso cuento con un buen número de lectores, que me vienen fundamentalmente a través del Facebook y que, en muchas ocasiones, se deciden a comprar mis libros a raíz de lo que leen en el blog durante una temporada.

 

Mantener un blog tiene, no obstante, una parte bastante pesada y yo diría que hasta peligrosa. Al blog hay que alimentarlo, y es como un niño en etapa de crecimiento: se lo traga todo y no deja ni rastro. Por otra parte, cuando tienes un blog te acostumbras a escribir en “formato de blog”, es decir, ficciones o artículos cortitos y ligeros que no te roban mucho tiempo ni se lo roban al lector y que, por tanto, carecen de la profundidad de otros textos más trabajados. El peligro que veo es que muchas personas nos estamos acostumbrando a este tipo de escritura y de lectura, y nos cuesta un mayor esfuerzo concentrarnos y sacar el tiempo necesario para obras más extensas, profundas y analíticas.

Isabel habla aquí de algo que me parece fundamental: de la diferencia de tono entre el artículo “normal” y el artículo optimizado para el lector típico de blog: contenidos rápidos y ligeros que enganchen. Eso puede ser negativo, como bien apunta ella, pero es importante, como escritores que mantenemos un blog, ser conscientes de las necesidades diferentes de cada texto.

También hablé con Iria López Teijeiro, que combina su propia escritura con la creación de artículos para Literautas. Como veréis, a Iria su trabajo como blogger le sirvió de mucho:

foto-autoraMi opinión es que el blog es una herramienta útil para cualquier escritor, sobre todo si está comenzando, por varios motivos: por un lado, la disciplina que requiere tener que publicar algo cada cierto tiempo y el hecho de hacer público lo que escribimos, es un ejercicio fantástico para nuestra escritura. Por otro lado, también nos ofrece visibilidad.

 

Pero cuidado, porque esto no quiere decir que solo con publicar un blog vayamos a tener cientos de lectores. En absoluto. La visibilidad en la red es algo complicado que hay que trabajar lector a lector y conlleva un esfuerzo, pero merce la pena y siempre será mejor que quedarnos parados sin hacer nada, esperando a que el lector encuentre nuestro libro en una librería por casualidad.

 

En cuanto a mi caso particular, Literautas es un blog sobre escritura, por lo que me imagino que no habrá influido tanto en mis libros de ficción como si se tratase de un blog más personal (una tarea que tengo pendiente y me gustaría poner en marcha un día de estos). A pesar de eso, sí que ha sido de mucha ayuda. Hay muchos lectores que han descubierto mis novelas gracias a Literautas, y hace un par de años la editorial chilena Furtiva, que conoció mi novela Niña de Cristal a través del blog, se puso en contacto conmigo para publicarla. De no haber sido por el blog, puede que esa obra nunca hubiese cruzado el charco.

Seguí en mi búsqueda de blogueros reconocidos que también tuvieran libros a la venta y di con Jaume Vicent, de Excentrya, otro hervidero de buenos consejos para autores que buscan crearse una plataforma eficiente. Jaume me contestó así:

Ecentrya_logo_finalUn blog es una herramienta muy potente para un escritor, en realidad lo es para todo tipo de artistas, pero funciona especialmente bien para los escritores, debido al funcionamiento de los motores de búsqueda, que premian el texto sobre las imágenes.

Yo mismo he hablado de este asunto en Excentrya, y compartí varias ideas para la promoción de libros a través de un blog. Las opciones que nos ofrece el blog son muchas, muy variadas y curiosas (si te sales un poco de la norma establecida de: reseña y entrevista).

Un blog es una plataforma desde la que darse a conocer, sobre la que trabajar y desde la que podemos construir una buena audiencia; con una peculiaridad que sí me gustaría resaltar: aquellos lectores que “enganchemos” desde nuestro blog serán fieles a nosotros, ya que los engancharemos mediante nuestra propia historia (digamos “vital”), y no a través de la historia que estemos escribiendo o publicando en ese momento.

Del mismo modo, un blog mal llevado, con un contenido flojo, inconexo y que no muestre una “historia” atrayente, puede tener el efecto contrario, y fastidiar el lanzamiento de un libro.

Para mí, mi blog ha sido todo eso y más, ya que gracias a él comencé a tomarme en serio lo de escribir, mejoré mucho con el día a día (pues escribir todos los días es el mejor curso que existe), tal vez lo mejor de todo, es que conocí a otros escritores y he compartido mucho con ellos (y ellos mucho más conmigo).

Vamos viendo puntos en común: el blog funciona si tiene buenos contenidos y una dedicación; no sirve simplemente publicar cualquier cosa de vez en cuando, de hecho hasta puede ser perjudicial. Pero yo no tenía suficiente, así que di con este caso interesantísimo, el de Ana González Duque, que precisamente dio a conocer su obra mediante un blog. Creo que parte del éxito de Ana estriba en que ha sabido enfocar lo que escribe a públicos concretos (un público interesado en una profesión y un género concreto, en El blog de la doctora Jomeini, y un público interesado tanto en literatura como en cocina, en El fogón, su blog actual). Si queréis ampliar su respuesta, explica su proceso de bloguera a autora publicada en este artículo. Ella me dijo lo siguiente:

Ana Gonzalez DuqueCreo que un blog es, para un escritor, su tarjeta de visita online. El lector sabe, leyendo tu blog, si le gustarán tus libros. Es, por lo tanto, una flecha directa hacia tus obras. Y la oportunidad de formar una comunidad de lectores con los que compartir y en los que apoyarte. A mí, los “jomeinistas” me han dado muchas alegrías.
En mi caso, además, el blog fue el pistoletazo de salida. Mi primera novela, El blog de la doctora Jomeini, escrita en forma de blog ficticio, se empezó a publicar online y fue ahí donde la vio la editorial que la publicó posteriormente.
Y, aunque creo que el blog debe apoyarse en redes sociales, las redes sociales sin blog te convierten en un nómada digital, sin casa.

A raíz de la experiencia de Ana, me acordé de otra escritora que utilizó contenidos literarios creados en una web para formar un libro que luego sería publicado de manera tradicional. Y por la colección Fantascy de Penguin Random House, ni más ni menos. Señores, señoras, les presento a Concepción Perea (que además es también profesora de escritura creativa y escribe artículos la mar de interesantes en Factoría de autores):

Concha PereaLa Corte de los Espejos nació como un blog. Estoy completamente segura de que sin él nunca habría conocido a mi agente, y por lo tanto, la novela nunca habría llegado hasta mi editora. Aunque es evidente que esto es simplificar mucho el proceso que lleva una novela hasta las mesas de novedades de las librerías, y pese a que ahora hay mucha gente que asegura que los blogs están muertos, la verdad es que no han dejado de funcionar. El secreto para que triunfen es el contenido. Un buen blog, de una temática interesante, tiene muchas papeletas para conseguir seguidores. Las editoriales suelen mirar con buenos ojos a los escritores que trabajaban bien este tipo de plataformas porque a fin de cuentas es una herramienta de promoción más. Desde Factoría de Autores solemos animar a nuestros alumnos a trabajar en blogs, no solo para dar conocer su trabajo, también como herramienta de escritura a varios niveles. Por un lado, un blog requiere cierta constancia a la hora de escribir, sobre todo si quieres mantenerlo actualizado, y esa constancia, esa rutina de trabajo, es fundamental para el escritor. Y por otro lado porque permite coger soltura; a escribir se aprende escribiendo, es como logras encontrar tu voz, como terminas dominando la gramática, la ortografía… Sin duda, un blog puede ser una gran herramienta para un escritor.

Pero no todos los blogs funcionan así. No todos los blogs son ventanas expresas a un nuevo libro, a una publicación o a ventas por Amazon. Algunos son más bien rincones literarios que sirven como una salida más para la creatividad y reflexión del autor. Su lectura es muy distinta: están hechos para pensar, para comentar, para disfrutar de un rato de lectura. Esto ocurre, por ejemplo, con uno de mis blogs favoritos, la web de César Mallorquí, y ocurre asimismo con el blog de Begoña Oro, que también tuvo la amabilidad de contestarme:

title85684851Dudo mucho de la capacidad de influencia de mi blog en las ventas. Creo que hay otras cosas que influyen mucho más. Puede que sí tenga más fe en el valor del blog como escaparate del autor. Te diría que a mí el blog me ha servido para mostrar mi yo como escritora más allá, o más acá, de mis propios libros. Sí creo que puede haber gente que, a raíz de leerme en el blog, haya sentido curiosidad por mis libros, de la misma forma que ha podido pasar con gente que me ha leído en la prensa, o me haya visto intervenir en una charla… Lo quieras o no, todo son escaparates que te exponen y luego, la gente decide si quiere más o no. También te confieso que para mí, mi blog (mis blogs) es otra obra más, ¡y hay entradas de las que me siento muy orgullosa!, tanto que a veces temo que algún lector del blog se sienta decepcionado con la lectura de alguna obra porque no sea exactamente como el blog.
Respecto a la utilización del blog como medio de promoción de obras concretas, en mi caso, la necesidad de escribir en el blog es puramente personal, y noto que cuando “me toca” hacer promoción de mis libros (porque, sí, considero que un escritor, como bien explicabas tú en un post, tiene una responsabilidad directa en la promoción de su obra), estoy deseando un poco que “se pase” esa época porque me da terror resultar una pesada. En realidad, lo que opino al respecto lo expliqué más o menos en este post: Perdón por existir. Como contaba ahí, cuando utilizo el blog con fines claramente promocionales, procuro ofrecer algo más, y yo misma pasarlo bien en el proceso. Hacer publicidad útil o, por lo menos, divertida. No me gusta dar la lata sin más.

Está claro que el blog habrá de funcionar en la medida de nuestros objetivos. Si queremos ampliar una imagen que ya tenemos más o menos implementada gracias a la edición tradicional, el blog es perfecto para darle salida práctica a nuestras opiniones y puntos de vista, y para ampliar nuestra interacción con los lectores. En este sentido la opción más personal de Begoña y de César sería la ideal. Si lo que buscamos es darnos a conocer, alcanzar visibilidad (sobre todo si pretendemos movernos en venta digital), hay otras prioridades, como bien explica aquí la bloguera y escritora Ana Bolox:

Ana BoloxCreo que un blog bien llevado es una forma eficiente de promoción para un escritor. De hecho, tiene una función que va mucho más allá que la de simplemente promoción, pero que es igual de importante, puesto que no sólo se trata de una plataforma desde la que dar a conocer tus libros, sino también un canal de comunicación excelente con tus lectores, ya que es directo y personal: no existe ningún intermediario que desvirtúe las posibles conversaciones entre escritor y lector.  A través de tu blog o página web puedes establecer una relación cercana con ellos, conocer sus necesidades y gustos, e incluso beneficiarte de su ayuda y consejos. Esta ha sido, de hecho, una de las grandes y más satisfactorias sorpresas que he tenido como blogger y como escritora: mis lectores, los que están suscritos a la newsletter, se han puesto en contacto conmigo para advertirme de erratas en mi libro de Carter & West, que he podido subsanar gracias a ellos. También lo han hecho para agradecerme el material sobre técnicas narrativas con que les obsequio por ser suscriptores y me han comunicado que ese material es verdaderamente de ayuda para ellos. Luego el blog no sólo me ayuda a dar a conocer mis libros de relatos policíacos, sino que, además, me obsequia con este tipo de regalos que ayudan muchísimo al ánimo del escritor.

No obstante, me gustaría recalcar el  “bien llevado” que decía al principio de mi respuesta: un blog no es un juguete que se utiliza cuando uno está aburrido o lo necesita. Si has decidido abrir este tipo de plataforma, debes tener en cuenta que para tus lectores es algo vivo que no puede estar paralizado durante semanas y que, además, es el medio por el que mejor te van a conocer, por el que van a estar al día de tus nuevas publicaciones, por el que se van a poner en contacto contigo, etc. y, por tanto, debes estar pendiente de él y tratarlo como a uno de tus propios libros. Si no lo trabajas así, el blog como forma de promoción desaprovecha gran parte de su potencial y tú, como escritor, echas a perder una relación enriquecedora y muy satisfactoria.

También me pareció interesante la perspectiva del escritor Javier Pellicer, para quien el blog ha terminado por adoptar una serie de funciones muy distintas:

title645395967Un blog o web es interesante si el escritor tiene algo que contar, más allá de autopromocionarse. Por mi experiencia, un blog dedicado enteramente a hablar de la obra de uno mismo, salvo que el autor ya sea un superventas, no ayuda mucho a subir las ventas, al menos no significativamente. Creo que hay que aportar un contenido que resulte interesante al visitante, que esté relacionado con el mundo de la literatura, por supuesto, pero que aporte algo útil. Pueden ser artículos sobre actualidad literaria, entrevistas, reseñas. Junto a este contenido, como no, se pueden intercalar posts con las noticias del autor, por supuesto, pero siempre sin convertir la web en un rincón de autopromoción absoluta. Es el sistema que estoy utilizando en mi web de autor (javierpellicerescritor.com), y en combinación con la difusión en redes sociales, me está reportando muchas visitas. En cualquier caso, es complicado saber si afecta positivamente a las ventas de mis obras, porque actualmente mis dos novelas publicadas ya han rebasado su vida útil en librerías (de la primera, El espíritu del lince, hace ya casi tres años, y es difícil encontrarla en librerías salvo que se pida; y la segunda, Legados, agotó casi toda la tirada y apenas quedan ejemplares dispersos a la venta). Sea como sea, mi intención principal es aportar contenido de calidad para autores noveles y dar a conocer el mundo del libro a quienes no lo conocen. Y en ese sentido la web está funcionando muy bien.

Y ahí lo tenemos. Creo que las conclusiones son claras:

  • La utilidad de un blog depende del enfoque. Para ello tenemos que tener muy claras nuestras metas y objetivos.
  • La persistencia y constancia son críticos. Promoción, relación con otros escritores y producción de un buen contenido son claves en el éxito de un blog.
  • Aunque pueda parecer a veces que ha sido superado por la invasión de las redes sociales, el blog sigue en auge, y muchos lo adoptan como centro de operaciones. Solo han cambiado los modos y temas. Prueba de ello son escritores que pasan de los contenidos digitales al papel gracias al interés de agentes y editoriales, que buscan autores con buenas plataformas. Y cada vez hay más autores que buscan vender ebooks por blog/web, debido a la facilidad de compra que permite el simple par de clics para llegar hasta el producto. Lo cual no quiere decir…
  • … que esto sea fácil, ni que lo consiga todo el mundo. Como hemos dicho antes: constancia y contenido son fundamentales. Un blog no suele hacerse productivo ni rentable en apenas unos meses de trabajo.
  • Un blog no es solo para promocionarse (suele aconsejarse que solo hables un 10% de tu libro, en proporción a cualquier contenido. Con lo que yo estoy promocionando muy poco. Comprad mi libro).

¿Y vosotros, qué opináis? ¿Algún escritor con blog en la sala? ¿Os ha ayudado vuestro blog a vender libros, o ha resultado ser una pérdida de tiempo? Me encantaría conocer vuestra experiencia y para eso están aquí los comentarios.

 


Si te gusta el contenido del blog en general y quieres leer más cosas mías (o simplemente echarme una mano), prueba a hojear alguno de mis libros. Como, por ejemplo, este:

70 trucos para sacarle brillo a tu novela70 trucos para sacarle brillo a tu novela: Corrección básica para escritores. ¿Has escrito una novela o un relato y no sabes cómo enfrentarte a la revisión? ¡Yo te ayudo! Disponible en Amazon.


Puedes ver más libros míos aquí. También puedes leer mis artículos ampliados por aquí. Y sí, también tengo una lista de correo.

 

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La delgada línea entre promoción y pesadez

mayo 28, 2014 — by Gabriella8

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Una vez superado el obstáculo de la publicación (ya sea mediante edición tradicional, coedición o autoedición), llega ese nuevo gran monstruo, esa bestia que determina el auténtico éxito de tu libro, más allá incluso de la propia calidad de la obra. ¿Cómo conseguir que tu libro llegue al mayor público posible?

Durante mis años como editora, me di cuenta de lo poco que sabe realmente el escritor de cómo funciona el mercado editorial, la cantidad de nubes y películas bonitas y bandas sonoras épicas que se cogen de la mano en la mente del aficionado, quien, inocente, nunca ha tenido que lidiar con el mundo ultracompetitivo del producto artístico. Sí, hay blogs y webs muy informativas al respecto, pero pocos se molestan en leerlos, y por otro lado estamos rodeados de información idealista o incluso mentirosa.

¡Magia!
¡Magia!

Esto es lógico. La información que proporcionan los editores está condicionada por sus propios intereses (nuestros libros venden fenomenal, todo va perfecto, todos nos quieren), y la de los escritores a menudo está tocada por la vergüenza (¿quién quiere admitir lo realmente poco que ha vendido su libro?).

Uno de los aspectos que los escritores dan por sentado es el de la promoción. Hay una fantasía común de que un libro, por simple virtud de estar en librerías, de tener una distribución más o menos maja, va a vender como churros calientes a la salida de una feria a las seis de la mañana. Y es que ese es el problema.

¿Por qué venden los churros calientes a la salida de una feria a las seis de la mañana? Porque los que salen de una feria a esa hora están borrachos, o incluso ya salen de la euforia alcohólica y entran en el peligroso terreno de la resaca. Necesitan grasa, necesitan comer. Y el vendedor de churros, o de hamburguesas o de kebabs, está ahí para ellos, para darles justo lo que necesitan justo cuando y donde lo necesitan. Un nicho de mercado satisfecho, oiga usted. Mercadotecnia fabulosa.

Por desgracia, un libro no es un churro (bueno, los hay que sí, pero en eso mejor entramos en otro momento). Y tiene que competir con muuuchos otros libros. Y el comprador medio no compra lo que le parece más bonito y mejor escrito en una librería, sino lo que le han recomendado, lo que le suena, algo que pertenece a un género muy concreto que le atrae, o algo de alguien a quien ya ha leído y de quien ya sabe qué esperar.

Cuando el escritor se hace consciente por fin de este fenómeno, cuando se da cuenta de que solo colocar un libro en librerías (bastante difícil de por sí) no es suficiente, es cuando comienza a plantearse lo de la promoción. En este sentido, la autoedición y la edición tradicional tienen sus ventajas y desventajas: una gran editorial tiene un poder de promoción que no tiene un autoeditado; pero el autoeditado tiene control absoluto sobre su sistema de promoción (por no hablar de que los porcentajes de ingreso por cada venta son muy superiores). El punto intermedio puede estar en la coedición y en las editoriales tradicionales pequeñas, donde la relación con el autor tiende a ser más personal y colaboradora.

Y es aquí, amigos míos, donde el que escribe se encuentra con la desagradable realidad de que tiene que definirse, de que tiene que tomar decisiones que no sabía que tendría que tomar. Y todo se reduce a la siguiente pregunta:

¿Soy un escritor puro, un artista, o soy un despreciable vendedor, un elemento más de este mercado capitalista?

Rara vez puede uno salir ganando en ambos aspectos. Si elige lo primero, si se atiene a sus principios más sagrados, deberá responsabilizarse del resultado. Es decir, su libro no será un producto, sino una obra de arte. Las ventas serán ínfimas, pero este no es un problema, ya que las intenciones no eran monetarias, ¿verdad? Eran puras y nobles como rayos de sol por la mañana.

Si eliges este camino, eres un héroe. En serio. Yo también he estado ahí. Pero por favor no te dediques luego a lloriquear sobre la pobre vida del escritor. Es tu elección. Has decidido crear algo diferente, algo bueno, algo que esté a la altura de tu exigencia contigo mismo y con tu experiencia artística. Eso es maravilloso y tú eres la base del sistema. Tú eres quien inspirará a los demás, quien atacará a lo establecido con toda la saña de un brillante perro rabioso. Tú eres mi héroe.

Si, por otra parte, eres un artista que desea monetizar su creación, y eres honesto contigo mismo, eso tampoco tiene nada de malo. Al contrario, ¿no debería poder vivir de algo el artista? ¿No se merece algo más que mendigar, que vivir en la calle, que tener que compaginar su creación con un trabajo que le dé de comer, hasta el punto de apenas dormir cinco horas diarias? No me parece justo demonizar a este artista. Lo que sí me parece justo es demonizar al artista que lleva la promoción hasta sus niveles más… ¿cuál es la palabra? Ah, sí, coñazo.

¿Hay caminos intermedios? Los hay. Hay libros de gran calidad que han sabido colarse en el mercado y convertirse en churros hechos con harina de calidad superior. Pero son pocos, pocos. Y demasiados queremos ese pedazo minúsculo del pastel: el amor de la crítica, el amor de los lectores y el amor que uno siente al poder comer tres veces al día y pagar el alquiler.

Los consejos más frecuentes de las webs para escritores se concentran en medios de promoción o bien obsoletos o bien poco eficientes. Redes sociales, sí. Facebook y Twitter. Pero a no ser que lleves un año o más trabajándote una buena plataforma, una red grande dirigida hacia tu nicho lector, no vas a llegar más que a tus amigos y familia, a la gente que ya te conoce y quiere. Y a lo mejor tienes más contactos, contactos a los que ahora te dedicas a bombardear con publicidad de tu obra. Pero si ellos ya reciben publicidad de ese tipo por todas partes, si no tienen una relación personal contigo, ¿por qué habrían de hacerte caso?

Yo no tengo ni idea de promoción. Pero sí llevo unos años viendo lo que NO funciona. Las presentaciones de libros están bien para reafirmar lazos con conocidos y a lo mejor vender un buen puñado de ejemplares en una librería (y si tienes suerte, crear presencia en una cadena), pero las que realmente funcionan son las que tienen una buena lista de contactos de prensa y ofrecen incentivos atractivos a los asistentes (canapés, bebida, etc.), o que disponen de un público fiel a la editorial. Por supuesto esto cuesta dinero y tiempo, una inversión que solo compensará a algunas editoriales o autores. Las entrevistas en medios han perdido bastante: ahora muchos lectores se mueven por internet, y una extrema digitalización y una falta de concentración absoluta hacen muy difícil que el que se mencione tu nombre en radio o televisión vaya a proporcionarte más ventas, a no ser que consigas salir en Sálvame. Las reseñas y las críticas están muy bien, pero no tienen el poder de convocatoria que uno podría pensar. He visto libros vapuleados que han vendido de forma obscena y libros adorados por todos que acumulan polvo en los almacenes de las distribuidoras.

No dejo de darle vueltas a este tema. A veces me encuentro con casos de libros de la misma editorial, con la misma promoción clásica, y una experiencia de venta muy diferente. ¿Cuál es la diferencia? El libro con mayor número de ventas tiene un género muy definido (generalmente un género con mayor demanda y menor oferta), para un sector muy específico. El autor de este libro tiene contacto y buena relación con muchos otros escritores de este mismo género, y no se corta en publicitar a sus colegas de profesión, lo que le suele conseguir un buen puñado de recomendaciones. Publica en redes sociales sobre muchos temas, no solo sobre su libro. En resumen, tiene más que ofrecer. Y, además, y esto odio decirlo, tiene una obra donde la funcionalidad, el atractivo del argumento, prima muy por encima de la forma. Por no hablar de una portada que se dirige al público al que se tiene que dirigir. Este libro tiene una imagen. Como cualquier producto de éxito, no vende solo el interior, sino todo un conjunto de emociones y de representaciones con las que el consumidor se identifica. ¡Vende un estilo de vida!

¿Y no deberíamos estar todos escribiendo en vez de preocuparnos tanto por la promoción?, preguntaréis muchos, como bien señaló Alfredo Álamo en este artículo de Lecturalia. Por supuesto que sí. Pero si queremos entrar en el mercado no podemos escapar de su dictadura, o por lo menos yo no veo forma de hacerlo. Y muchas veces es complicado discernir hasta qué punto estamos dispuestos a formar parte de este juego. ¿Debo escribir para un género que no me convence si ese género vende más? ¿Debo cambiar mi registro o modificar mi temática para atraer a otro tipo de lector? ¿Debo salir en un medio que ideológicamente me produce urticaria si es una posibilidad de vender mi libro (aquí recomiendo un post interesantísimo de Layla Martínez sobre por qué le dijo que no a la revista Glamour)?

Es complicado andar en el terreno que se abre entre los extremos, entre el arte por amor/obsesión y el arte comercial, cualquiera que haya creado algo alguna vez lo sabe bien. Yo intento mantenerme en el tembloroso punto medio. Y os puedo asegurar que es jodidamente difícil.

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Primera imagen por cortesía de Feelart / FreeDigitalPhotos.net

Actualizando: Unos meses después escribí este artículo, muy relacionado: 15 cosas que los escritores estamos haciendo fatal en las redes sociales.