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¿Es posible escribir demasiado? (Y otros recortes literarios)

mayo 15, 2015 — by Gabriella12

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Voy a empezar este artículo de viernes hablando de mí.

Sí, voy a hablar de mis libros. No os vayáis, os aseguro que esto viene a cuento.

Quiero hablar del peligro de escribir demasiado.

Porque, qué le vamos a hacer, creo que soy un buen ejemplo de eso. Soy un ejemplo de que sí, es posible escribir demasiado. Sobre todo si no corriges a la par.

Todos los que lleváis un tiempo siguiendo el blog sabéis que llevo meses trabajando en mi siguiente libro: un compendio de relatos llamado Lectores aéreos*.

Lectores aéreos ha superado por fin su fase última de corrección y ahora está a la espera de una última revisión por parte de mi muy sufrido lector cero absoluto (ya sabéis, la temperatura a la que mueren todo ser vivo y las ilusiones de un escritor). Está ya en la parte divertida de empezar a lidiar con la conversión a ebook, una parte que voy a llamar, simplemente, “problemas técnicos”.

Puede parecer que este libro lleva mucho tiempo en preparación y así es. Las correcciones son ratos de trabajo que robo de entre los entresijos de la nada que es mi tiempo libre. Una vez escrito un texto, puedo pasar muchos meses intentando darle todas las revisiones y reescrituras que necesita.

La revisión es peligrosa. Primero, porque soy correctora y eso hace que sea mucho más obsesiva con la forma de lo que lo son muchos de los escritores que conozco (esto también me convierte en una lectora insufrible. Creo que por eso leo tanto en inglés, por no tener que atizarme con la tablet en la cabeza cada vez que veo un gerundio mal usado o una metáfora sin sentido). Segundo, porque escribo demasiado.

¿Se puede escribir demasiado? Sí, se puede.

En los momentos en que redacto esto, mientras Lectores aéreos espera sus últimas anotaciones, estoy en el proceso de corrección de una novela cuyo borrador terminé el año pasado, tal vez antes. Tengo escritas y sin corregir dos novelas cortas más. Además, llevo más de 40000 palabras de otra novela nueva. (Ah, no os he hablado de otra novela terminada que está dando vueltas por editoriales, ni de otro borrador terminado y… mejor paro).